Diabetes mellitus

11 noviembre 2019

Nexo entre obesidad y cáncer de tiroides

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 9:38

cinta metrica obesidadSe ha demostrado la asociación entre la obesidad y el colesterol LDL y varios tipos de cáncer, a los que investigadores del Hospital de Sant Pau de Barcelona han sumado otro:el cáncer de tiroides de estirpe epitelial.

Se ha demostrado la asociación entre la obesidad y el colesterol LDL y algunos tipos de cáncer, como los de mama o colon, a los que ahora hay que sumar otro:el cáncer de tiroides de estirpe epitelial (el más frecuente, no hereditario).
Científicos clínicos y básicos del Instituto de Investigación Biomédica del Hospital de la Santa Creu y el Sant Pau, de Barcelona (IBB Sant Pau), publicaron en julio en Scientific Reports un artículo que abre una importante línea de investigación para la prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer de tiroides de estirpe epitelial, puesto que lo relaciona con el colesterol LDL y uno de sus principales metabolitos, el 27-hidroxicolesterol (27HC), con su crecimiento y su agresividad.
En concreto, han demostrado que las células tumorales tiroideas proliferan más rápidamente en cultivos que contienen colesterol LDL que en su ausencia, debido a su posterior transformación en 27HC en el interior de esas células. Los estudios in vitro fueron corroborados en tejidos de cáncer epitelial de tiroides humano, donde se observó una asociación directa entre la agresividad del tumor y una disminución de la expresión génica de la principal enzima que elimina la molécula 27HC, la CYP7B1.
Este tipo de tumor es la neoplasia más común del sistema endocrino; se diagnostican unos 122.000 casos nuevos al año en todo el mundo (unos 3.000 en España) y es tres veces más frecuente en mujeres que en hombres.
La evolución al alza en el número de casos en los últimos veinte años en Occidente, que se ha imputado a la mejora en la detección y el diagnóstico (se suele consultar con rapidez ante la aparición de ganglios y nódulos en el cuello, que en su mayoría resultan benignos), ha provocado que el cáncer de tiroides sea ya uno de los diez tipos de tumores con más prevalencia, superando a los de ovario, vejiga y páncrea
Raros en la infancia
Se trata de tumores muy raros en la infancia, con una prevalencia de alrededor del 1 por ciento, pero, cuando en un niño o adolescente se detecta un nódulo tiroideo, el riesgo de que sea maligno es mayor que en los adultos (aproximadamente el doble).
El incremento en el número de casos ha sido paralelo al aumento del sobrepeso y la obesidad tanto en adultos como en niños en países occidentales, lo que apoyaría que la asociación fuera causal.
La mayoría de estos tumores (aproximadamente el 90 por ciento) tiene un curso favorable con cirugía y terapia con yodo radiactivo. No obstante, hay un 10-15 por ciento de pacientes en los que el tumor resulta muy agresivo, con una tasa de supervivencia a los diez años del 50-70 por ciento. En los pacientes que no responden de manera adecuada, las metástasis más frecuentes se producen en pulmón y huesos; la falta de respuesta a las terapias se asocia inversamente con la supervivencia.
Según ha informado Eugènia Mato, coinvestigadora de este proyecto, junto con Joan Carles-Escolà, a pesar de que se han propuesto como factores responsables de la asociación entre la obesidad y los tumores tiroideos la resistencia a la insulina, la inflamación asociada a la obesidad, las alteraciones inmunitarias, las dislipemias y productos del metabolismo intermediario del colesterol, “no se han identificado los mecanismos celulares, moleculares y bioquímicos implicados en dicha asociación (…). En caso de confirmar nuestra hipótesis, el colesterol y algunos de sus metabolitos podrían ser considerados nuevas dianas terapéuticas en los tumores tiroideos de mal pronóstico”.
Mato es investigadora del CiberBBN (Centro de Investigación Biomédica en Red de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina, cuya investigadora principal es Rosa Corcoy) y forma parte del grupo de investigación de Endocrinología, Diabetes y Nutrición del IIB Sant Pau, que lidera Didac Mauricio, director del Servicio de Endocrinología del Hospital de Sant Pau. Escolà es investigador del IIB Sant Pau y miembro del grupo de investigación de Bases Metabólicas del Riesgo Cardiovascular, que encabeza Francisco Blanco-Vaca.
En la línea de investigación sobre el papel del colesterol y sus metabolitos en el desarrollo y comportamiento agresivo de los tumores de tiroides del IIB Sant Pau, iniciada hace cuatro años, participan diferentes equipos de investigación que ya suman tres décadas en el estudio de esta enfermedad (desde la clínica hasta la investigación básica traslacional): endocrinología, diabetes y nutrición; bases metabólicas de riesgo cardiovascular; cirugía general y digestiva; investigación clínica en oncología, y patología molecular del cáncer.
Estos investigadores se proponen ahora analizar el papel de las estatinas y otras terapias hipocolesterolemiantes en la progresión tumoral, utilizando modelos celulares establecidos y, en la fase preclínica en modelo experimental de cáncer epitelial de tiroides, realizar un ensayo de eficacia terapéutica de las estatinas y otras terapias. El grupo interdisciplinar considera que, en el caso de confirmar su hipótesis, podría plantearse probar su utilización en un ensayo clínico.
En Oncología
Teresa Ramón y Cajal, oncóloga médica especializada en tumores endocrinos del Hospital de Sant Pau, ha informado que a su especialidad sólo le llegan el 10 por ciento de los casos; en concreto, los pacientes que no han respondido a cirugía y a yodo radiactivo (refractarios iniciales o con el tiempo). En oncología, ha precisado, se valora el curso: “Si es indolente (enfermedad estable) no se justifica tratar; y si es más agresivo, es cuando se va a nuevos tratamientos dirigidos a dianas moleculares específicas (inhibidores selectivos contra diana molecular o antiangiogénicos), que han demostrado alargar la supervivencia libre de progresión, que puede impactar en supervivencia global, que es el máximo objetivo en enfermedad incurable”.
Hasta la aparición de estos tratamientos, la quimioterapia ofrecía respuesta muy baja y con mucha toxicidad, por lo que dejó de indicarse.
Si los resultados del proyecto del IIB Sant Pau resultan favorables a la hipótesis planteada -para financiar esta línea de investigación el grupo desarrolla una campaña de micromecenazgo a través de la plataforma Precipita de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt)-, podrían promover un cambio en la clínica, comenzando por tener en cuenta el sobrepeso, la obesidad y el colesterol LDLen pacientes con sospecha de tumor de tiroides.
Por otro lado, hay que recordar que este tipo de cáncer, del que hay varios tipos -diferenciados (incluyendo papilar, folicular y célula Hurthle), medular y anaplásico-, es multifactorial: influyen la genética, estilos de vida y factores ambientales como la exposición a fuentes de radiación (tratamientos médicos y precipitación radiactiva de armas nucleares o accidentes en plantas energéticas) y a disruptores endocrinos.
Experiencia (negativa) de Corea del Sur
Antonio Moral Duarte, director de Cirugía General y Digestiva del Hospital de Sant Pau, de Barcelona, y uno de los dos cirujanos del centro que operan tumores de tiroides en adultos y niños, insta a analizar la experiencia negativa de Corea del Sur con el cribado poblacional de diagnóstico precoz. Ese país asiático puso en marcha un programa público, de detección por ecografía, que afloró muchos casos (más de 40.000) de los cuales la mayor parte fueron sometidos a tiroidectomía radical, lo que causó muchas complicaciones quirúrgicas (extirpación de glándulas paratiroides, parálisis de cuerdas vocales…) y obligó a tratarlas de por vida.
La experiencia, recogida por la revista New England en 2014, dio pie a una polémica mundial sobre el sobrediagnóstico y el sobretratamiento, incluyendo el quirúrgico, de algunas patologías.
Moral explica que hay pocos cirujanos especializados en tiroides, muy necesarios para evitar complicaciones, y que la cirugía ha evolucionado mucho, incluyendo el acceso al tiroides a través de la boca, la axila o la mama para no dejar cicatrices en el cuello (la mayoría de afectadas son mujeres). El uso del neuromonitor también ha mejorado los resultados.
Nuevas técnicas quirúrgicas
A medida que avanza la investigación básica y la clínica, también lo hace la quirúrgica. En enero del año pasado informamos de que la cirugía clásica de la glándula tiroides comienza con una incisión de unos cuatro a seis centímetros en el cuello, que está siendo sustituida, en algunos casos, por técnicas impulsadas sobre todo por cirujanos asiáticos, muchos de ellos de Corea del Sur, donde culturalmente este tipo de cicatrices tienen connotaciones estéticas muy negativas. En el Hospital Universitario Gregorio Marañón, de Madrid, por ejemplo, ya se ofrece el abordaje bilateral áxilo-mamario (BABA, por sus siglas en inglés) para la tiroidectomía. El acceso se hace a través de las dos axilas y desde la areola de ambas mamas. Es una técnica diferente a la transaxilar pura, que realiza una sola incisión en una axila para introducir las herramientas.
Carmen Fernández Fernández
Fecha:16/9/2019
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/especialidades/oncologia/el-nexo-entre-obesidad-y-cancer-de-tiroides-empieza-a-dar-la-cara.html

15 enero 2019

Descubren un nuevo mecanismo por el cual la obesidad provoca resistencia a la insulina

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 11:57

La obesidad cambia el perfil de microARN en los exosomas del plasma, según desvela un experimento con modelo murino de síndrome metabólico. El trabajo demuestra que, si se transfiere a ratones sanos los exosomas aislados de ratones obesos, se provoca intolerancia a la glucosa y resistencia a la insulina.
Gordo tomandose la presion
Un equipo de investigadores del Idibaps y del CiberDEM han demostrado uno de los mecanismos por los que la obesidad modula el metabolismo de la glucosa y de los lípidos en ratones. Lo hace a través de cambios en el contenido de microARN de los exosomas, vesículas que secretan todas las células y que se encuentran en la sangre. Estos cambios en el patrón de los microARN, pequeñas moléculas con capacidad para regular la expresión de determinados genes, provocan intolerancia a la glucosa y resistencia a la insulina. El estudio desenmascara un mecanismo patológico poco explorado hasta ahora y proporciona una nueva diana terapéutica para el tratamiento del síndrome metabólico.
La investigación, que se publicó en PNAS, lo ha coordinado Anna Novials, jefa del equipo Patogenia y Prevención de la Diabetes del Idibaps y jefa de grupo del CiberDEM. El primer autor del estudio es Carlos Castaño, investigador pre-doctoral del grupo, y la última autora del trabajo es Marcelina Párrizas, investigadora del equipo del Idibaps /CiberDEM.
Los cambios en el perfil de los microARN circulantes en la sangre se asocian a varias enfermedades, incluyendo las metabólicas. Estas moléculas se pueden utilizar como biomarcadores para mejorar el diagnóstico de las enfermedades y monitorizar la respuesta a los tratamientos.
Los investigadores han estudiado el papel de los microARN contenidos dentro de los exosomas en el síndrome metabólico. Lo han hecho con un modelo de ratón diabético que simula este síndrome. Mediante una dieta rica en grasas, los animales se hacen intolerantes a la glucosa -como un estado pre-diabético-, tienen el hígado graso y trastorno en el metabolismo de los lípidos.
Los investigadores analizaron el perfil de microARN que contienen los exosomas de estos ratones y obtuvieron un panel mediante un análisis bioinformático. Los resultados demuestran que la obesidad cambia el perfil de microARN en los exosomas del plasma en ratones. Pero lo más importante es que, si se trata a ratones sanos con los exosomas aislados de ratones obesos, se provoca intolerancia a la glucosa y resistencia a la insulina. Los investigadores también reprodujeron en el laboratorio el patrón de microARN asociados a la obesidad, y vieron que la transferencia a ratones sanos también les provocaba el mismo síndrome metabólico.
“En este estudio hemos explicado el papel que juegan los exosomas y determinados microRNAs relacionados con la obesidad en la aparición y desarrollo de la resistencia a la insulina y la diabetes. Ahora, el futuro, es conseguir bloquear estas moléculas para que no aparezca la enfermedad “, explica Anna Novials, que también es presidenta de la Sociedad Española de Diabetes
Fecha:8/1/2019
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/especialidades/endocrinologia/descubren-un-nuevo-mecanismo-por-el-que-la-obesidad-provoca-resistencia-a-la-insulina.html

3 enero 2019

El ejercicio físico sí reduce la grasa abdominal

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:40

obesidad_pabdominal¿Imposible deshacerse de la barriga? En absoluto. Un nuevo estudio nos anima a aceptar el reto saludable.
Uno de los propósitos de Año Nuevo siempre suele ser ir al gimnasio (o acudir más a menudo) para hacerle frente a esa molesta grasa abdominal que algunos llaman ‘barriguita de la felicidad’. Pero ¿alguna vez te has preguntado de qué manera la actividad física produce este efecto? Ahora, una nueva investigación confirma que el ejercicio físico sí que es capaz de reducir la grasa abdominal y la clave estaría en una molécula de señalización llamada interleucina-6 -implicada en la respuesta inflamatoria- que juega un papel crítico en este proceso, según publican los expertos en la Revista Cell Metabolism.
En el estudio, tal y como se esperaba, un régimen de 12 semanas de ejercicio con bicicleta disminuyó la grasa abdominal visceral en adultos obesos. Sin embargo, este efecto desapareció prácticamente en los participantes que también fueron tratados con tocilizumab, un medicamento que bloquea la señalización de la interleucina-6 y actualmente está aprobado para el tratamiento de la artritis reumatoide. Además, el tratamiento con tocilizumab aumentó los niveles de colesterol independientemente de la actividad física
“Todos sabemos que el ejercicio promueve una mejor salud, y ahora también sabemos que el entrenamiento regular reduce la masa abdominal y, por lo tanto, también el riesgo de desarrollar enfermedades cardio-metabólicas”, comenta Anne-Sophie Wedell-Neergaard de la Universidad de Copenhague (Dinamarca).

La grasa abdominal está asociada a un mayor riesgo no solo de enfermedad cardio-metabólica, sino también de cáncer, demencia y mortalidad por todas las causas. La actividad física reduce el tejido adiposo visceral, que rodea los órganos internos de la cavidad abdominal, pero los mecanismos subyacentes no han estado nunca del todo claros.
Algunos investigadores han propuesto que una hormona llamada epinefrina mediaba este efecto, pero este equipo de científicos de la Universidad de Copenhague sospechaba que la interleucina-6 también podría jugar un papel importante en este proceso, ya que regula el metabolismo energético, estimula la descomposición de las grasas en personas sanas y se libera del músculo esquelético durante el ejercicio.

Para probar esta idea, los investigadores llevaron a cabo un ensayo en un solo centro durante 12 semanas en el que asignaron al azar a adultos obesos abdominales a cuatro grupos. Un total de 53 participantes recibió infusiones intravenosas de tocilizumab o una solución salina como placebo cada cuatro semanas, combinadas con ningún ejercicio o una rutina de bicicleta que consistía en varias sesiones de 45 minutos cada semana. Los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética para evaluar la masa de tejido graso visceral tanto al principio como al final del estudio.
En los grupos de placebo o grupos de control, el ejercicio redujo la masa de tejido graso visceral en un promedio de 225 gramos o un 8%, en comparación con el grupo que no practicó ningún ejercicio. Pero el tratamiento con tocilizumab eliminó este efecto. En los grupos que hicieron ejercicio, este fármaco también aumentó la masa de grasa abdominal en aproximadamente 278 gramos en comparación con el grupo de placebo. Además, aumentó su colesterol total y el colesterol “malo” de lipoproteínas de baja densidad (LDL) en comparación con el grupo de placebo, tanto en el grupo de ejercicio como en el grupo sin ejercicio. “Por lo que sabemos, este es el primer estudio que demuestra que la interleucina-6 tiene un papel fisiológico en la regulación de la masa grasa visceral en los humanos”, dice Wedell-Neergaard.
En estudios futuros, los investigadores profundizarán en los efectos de la interleucina-6 y si podría ser potencialmente administrada como una inyección, reduciendo la masa de grasa visceral por sí sola. “Necesitamos una comprensión más profunda de este papel de la interleucina-6 para discutir sus implicaciones”, aclara Wedell-Neergaard.

Wedell-Neergaard aconseja de cara a los propósitos de año nuevo que “además de medir el peso corporal total, sería útil, y quizás más importante, medir la circunferencia de la cintura para hacer un seguimiento de la pérdida de masa grasa visceral y mantenerse motivado”.

Sarah Romero
Fecha:2/1/2019
Referencia: Cell Metabolism, Wedell-Neergaard, Lehrskov, and Christensen, et al.: “Exercise-Induced Changes in Visceral Adipose Tissue Mass Are Regulated by IL-6 Signaling: A Randomized Controlled Trial”

Fuente: https://www.cell.com/cell-metabolism/fulltext/S1550-4131(18)30744-7 , DOI: 10.1016/j.cmet.2018.12.007

https://www.muyinteresante.es/salud/articulo/confirmado-el-ejercicio-fisico-si-reduce-la-grasa-abdominal-441545987065

13 junio 2018

Una bacteria de la microbiota podría proteger de la obesidad

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 13:41

Bacteroides uniformis es una de las muchas bacterias que forman parte de la microbiota humana. Un estudio la identifica ahora como un posible agente protector frente a la obesidad.

Hace cuatro años que se inició el proyecto My New Gut, al frente del cual se encuentra Yolanda Sanz, profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Con él se investiga cómo la microbiota intestinal humana y su genoma pueden influir en la obesidad, los trastornos relacionados con el comportamiento y el estilo de vida y viceversa. También tiene como objetivo identificar estrategias dietéticas específicas para mejorar la salud a largo plazo de la población.
En su último año de vida ya empieza a arrojar interesantes resultados y parte de ellos fueron presentados dentro del Congreso Europeo de Obesidad que se está celebrando en Viena. Entre lo más destacado está la identificación de un componente de la microbiota, Bacteriodes uniformis, que parece podría ser un agente protector frente a la obesidad.
“Hemos avanzando bastante en la identificación de que fibras pueden nutrir mejor a bacterias que puedan ser beneficiosas para nuestra salud metabólica, como sería Bacteroide uniformis. Además conjuntamente el efecto protector es superior en algunos aspectos como puede ser los niveles de glucosa y parece ser que en la reducción de peso hay aspectos sinérgicos. En otros aspectos vemos que los mecanismos de acción son diferentes y podrían ser complementarios. De ese modo se podrían desarrollar estrategias de intervención más eficaces” explica Sanz.
Proteínas, microbiota y perfil metabólico
No ha sido este el único resultado que se ha presentado en el congreso europeo. También se ha demostrado gracias al trabajo de investigación que el tipo de proteínas en la dieta puede modificar las interacciones de la microbiota y el perfil metabólico. “Dependiendo de si la proteína es de origen animal o vegetal, sí que hay una influencia en los metabolitos que se producen y también en la expresión de genes a nivel de la mucosa del colón, con lo cual a largo plazo sí que podría tener efectos. Pensamos que en el futuro se tendrán que hacer estudios de mayor duración para establecer cuál es el impacto en la salud intestinal, la salud metabólica y otros aspectos como puede ser la función renal o los procesos inflamatorios crónicos para establecer recomendaciones dietéticas más depuradas.”
Hay estudios que demuestran que hay asociaciones entre el desarrollo de obesidad en humanos y algunas alteraciones en la composición de la microbiota intestinal. Pero se necesitan hacer estudios funcionales para poder realmente demostrar la relación causa efecto.
En el contexto concreto de la obesidad se sabe que los individuos obesos tienen aproximadamente un 55 por ciento más de riesgo de desarrollar depresión. “Lo que nosotros estamos tratando de ver es si eso tiene algo que ver con la dieta, ya que es un factor importante para regular la microbiota intestinal. Por lo menos en los estudios que hemos hecho en experimentación animal sí que vemos que haciendo intervenciones en el ecosistema intestinal podemos revertir ese fenotipo similar a la depresión que reproducimos en animales obesos. Con lo cual estamos demostrando, aunque sea indirectamente, se pueden hacer intervenciones en el ecosistema intestinal para revertir ese segundo aspecto que puede estar relacionado con la obesidad, que es la depresión.”
Un vasto terreno por explorar
Uno de los grandes retos que hay hoy en día es el enorme campo que abarca la microbiota. Sus interacciones con múltiples mecanismos del organismo son cada vez más conocidas, pero falta aun un largo camino por recorrer. “Podemos tener una buena panorámica de que funciones cubre la microbiota, pero es cierto que hay más de mil especies distintas y que las distintas bacterias ejercen distintas funciones. Y además, seguramente, parte de las funciones las ejercen porque interaccionan entre ellas. Todavía estamos al inicio de empezar a saber qué bacteria hace qué y en el futuro tendremos también que empezar a abordar la identificación de las funciones de las bacterias, no solo de forma aislada, sino en su propia comunidad. Quien se comunica con quien y quien coopera con quien en el desarrollo de estas funciones.”
Entender mejor todas estas relaciones puede servir para que toda esta investigación sea luego llevada a la práctica clínica, algo muy complejo por el momento. Sin embargo, Sanz es optimista a este respecto. “Todas las investigaciones que estamos desarrollando pueden terminar teniendo una repercusión en el desarrollo de otro tipo de estrategias, no solo basadas en dieta o en estilo de vida, sino en la identificación de rutas metabólicas o mecanismos, al descubrir moléculas o inhibidores de determinadas bacterias y potenciadores de otras, que podrían estar disponibles en forma de fármacos y que permitirán mejorar al menos la función que esa parte de nuestras bacterias está relacionada con problemas como la obesidad o la depresión o su conjunción.”
Miguel Ramudo. Viena
Fecha: 25/05/2018
Fuente: Diario Médico, España.

http://www.diariomedico.com/2018/05/25/area-profesional/entorno/una-bacteria-de-la-microbiota-podria-proteger-de-la-obesidad

5 junio 2018

En 2045 casi una cuarta parte del mundo estará obesa

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:18

Gordo tomandose la presionLa obesidad y la diabetes tipo 2 se presentan como las grandes epidemias con las que habrá que luchar en el futuro. Y las perspectivas no son nada halagüeñas. De continuar con las tendencias actuales, en 2045 el 22 % de la población estará obesa y el 12 % padecerá diabetes tipo 2.

Uno de los grandes problemas de salud a los que nos enfrentamos en un futuro a medio plazo es el de la obesidad. Viena acogió en días pasados el Congreso Europeo de Obesidad, en donde se presentaron las últimas novedades e investigaciones en este campo. Y lo cierto es que las perspectivas de futuro son inquietantes ante un problema que no deja de crecer.
Así se desprende de un estudio presentado por Alan Moses, director médico de Novo Nordisk, de Søborg, en Dinamarca, en el cual se destaca que en caso de continuarse con las tendencias actuales, en el año 2045 la tasa de obesidad global mundial alcanzará el 22 %, un 8 % más que en 2017. Este estudio también predice que para el mismo año la diabetes tipo 2 afectará al 12 % de la población mundial, un 3 % más que ahora.
Los datos de población de todos los países del mundo se obtuvieron de la Colaboración de factores de riesgo de enfermedades no transmisibles (una base de datos de la OMS). Para cada país, la población se dividió en grupos de edad. Desde 2000-2014 la población en cada grupo de edad se dividió en categorías de índice de masa corporal (IMC). Para cada país y grupo de edad, se proyectó la proporción de personas en cada clase de IMC. Luego se aplicó el riesgo de diabetes para cada edad y el grupo de IMC, lo que permitió estimar la prevalencia de la diabetes en cada país cada año. La prevalencia para cada país se calibró para coincidir con las estimaciones regionales de la Federación Internacional de Diabetes, tomando en cuenta las diferencias en el modo de vida, la nutrición y la disposición genética para la diabetes.
“Los números que hemos obtenido subrayan el asombroso desafío que enfrentará el mundo en el futuro en términos de la cantidad de personas que son obesas, o tienen diabetes tipo 2, o ambas cosas a la vez. Además de los desafíos médicos que estas personas deberán enfrentar, los costos para los sistemas de salud de los países serán enormes”, dice Alan Moses. “Se prevé que la prevalencia mundial de la obesidad y la diabetes aumente dramáticamente a menos que la prevención de la obesidad se intensifique significativamente”. El desarrollo de programas globales eficaces para reducir la obesidad ofrece la mejor oportunidad para desacelerar o estabilizar la prevalencia insostenible de la diabetes.
Y es que aunque los investigadores del estudio reconocen que llevar a cabo acciones inmediatas no revertirá rápidamente los porcentajes de obesidad y diabetes tipo 2, es necesario empezar a trabajar ahora para lograr invertir estas tendencias. Así, consideran necesario que para conseguir que la diabetes tipo 2 no supere el 10 por ciento en el 2045, será necesario que el porcentaje de obesidad se reduzca desde el 14 por ciento actual al 10 por ciento.
Es evidente que estos porcentajes son generales y que deben adaptarse a la realidad de cada país. Estos muestran tendencias individuales y deben tener sus propios objetivos. Por ejemplo, si continúan las tendencias actuales en Estados Unidos, la obesidad aumentará del 39 por ciento en 2017 al 55 por ciento en 2045, y las tasas de diabetes del 14 al 18. Para mantener las tasas de diabetes en los Estados Unidos estables entre 2017 y 2045, la obesidad debe caer del 38 por ciento actual al 28. “Cada país es diferente en función de las condiciones genéticas, sociales y ambientales únicas, por lo que no existe un enfoque de talla única que funcione. Los países deben trabajar en la mejor estrategia para ellos”.

¿Dieta vegetariana como solución?
Sin embargo no todo son mensajes catastrofistas y en Viena también hay espacio para las soluciones. Y una de ellas parece ser la dieta vegetariana, aunque no se siga de una forma estricta. Hasta ahora las evidencias sugerían que las dietas veganas o vegetarianas con alto contenido de vegetales y que eliminan la totalidad o la gran mayoría de los productos de origen animal pueden reducir el riesgo de desarrollar obesidad. Sin embargo, se sabía poco acerca de cómo los diversos grados de adherencia a una dieta basada en vegetales más allá de una estricta dieta vegetariana o vegana influía sobre el sobrepeso.
Para investigar esto, Zhangling Chen y otros investigadores de Erasmuc MC Rotterdam, en los Países Bajos, examinaron la asociación entre diferentes niveles de dieta basada en vegetales e índice de masa corporal (IMC), circunferencia de la cintura, índice de masa grasa (peso de la grasa en relación con la altura) índice de masa libre de grasa y porcentaje de grasa corporal a largo plazo en 9.641 adultos de mediana edad y ancianos un estudio en curso en la población de los Países Bajos.
Los datos dietéticos se recogieron utilizando un cuestionario detallado de frecuencia de alimentos al comienzo de cada una de las tres subcohortes (1989-1993, 2000-2001 y 2006-2008). A partir de eso, los investigadores crearon un índice de dieta basada en vegetales para puntuar el grado de alimentos de origen vegetal frente a los alimentos de origen animal para cada participante. Los participantes obtuvieron puntuaciones positivas por consumir alimentos a base de vegetales, como nueces, frutas y verduras, y obtuvieron puntuaciones negativas al comer alimentos de origen animal como carne, productos lácteos y pescado. Un puntaje más alto indicaba una mejor adherencia a una dieta alta en alimentos de origen vegetal y baja en productos de origen animal.
El resultado del estudio sugiere que una dieta más basada en plantas y menos basada en animales, más allá de la estricta adhesión a las dietas veganas o vegetarianas, puede ser beneficiosa para prevenir el sobrepeso o la obesidad en las poblaciones de mediana edad y ancianos. “En otras palabras, consumir una dieta basada en vegetales para proteger contra la obesidad no requiere un cambio radical en la dieta o una eliminación total de la carne o los productos de origen animal. En cambio, se puede lograr de varias maneras, como la reducción moderada del consumo de carne roja o comer algunas verduras más. Esto respalda las recomendaciones actuales para cambiar a dietas ricas en alimentos vegetales, con bajo consumo de alimentos de origen animal” explica Zhangling Chen.
Miguel Ramudo. Viena
Fecha: 24/05/2018

Fuente: Diario Médico

http://www.diariomedico.com/area-profesional/entorno/en-2045-casi-una-cuarta-parte-del-mundo-estara-obesa

28 mayo 2018

Un nuevo índice dietético predice el riesgo de sufrir obesidad en el futuro

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 10:57

obesidad_pabdominalInvestigadores de la Universidad de Navarra han desarrollado un índice que ayuda a predecir el riesgo de obesidad. Empleando los datos de la cohorte SUN han creado una herramienta que podría ser útil en el día a día de la consulta médica.

¿Es lo mismo ingerir 100 calorías de lechuga que 100 de embutidos? ¿Los carbohidratos de una ración de arroz son los mismos que los de un bollo industrial? La complejidad de los mensajes en torno a la obesidad y la dieta hace que la gente en su día a día a veces no tenga muy claro que decisiones tomar. Y muchas veces las recomendaciones que se hacen en España al respecto están basadas en la opinión de expertos, sin tener tras ellas estudios científicos que las avalen.
Para intentar poner un poco de orden en todo este enrevesado asunto, desde la Universidad de Navarra han desarrollado una nueva herramienta que podría venir a aclarar la situación y ayudar en la prevención de la obesidad antes de que esta se produzca. Se trata del Índice Dietético para la Prevención de la Obesidad y para elaborarlo han utilizado los datos de la cohorte SUN, un proyecto que se inició en 1999 y cuyo propósito es el de recoger información de la dieta para ver el desarrollo de enfermedades crónicas a largo plazo.
-El índice dietético cuenta con 14 grupos de alimentos para determinar el riesgo de desarrollar obesidad
“Con esta información desarrollamos un índice dietético que tiene 14 grupos de alimentos. No nos interesaba centrarnos en carbohidratos o grasa, sino en cosas que la gente reconozca como frutas, verduras, cereales refinados y así” explica Clara Gómez-Donoso, farmacéutica y estudiante de doctorado en la Universidad de Navarra, en el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, una de las investigadoras que ha desarrollado este índice.
Se valoró como positivo consumir frutas, verduras, legumbres, frutos secos, yogur, pescado y priorizar la ingesta de proteína vegetal antes que animal. Por el contrario se puntuaba como negativo consumir carne roja, carne procesada, grasas saturadas de origen animal, cereales refinados, productos ultraprocesados, bebidas azucaradas, tanto refrescos como zumos de fruta embotellados, y por último cerveza y destilados. “Aplicando este índice, que tenía una puntuación de 14 a 42 puntos, se reflejaba un poco la adherencia que pretende reflejar el perfil de dieta completo de una persona.”
-El objetivo es que la herramienta se implante en la consulta diaria y se aplique antes de que aparezca el sobrepeso
Valor predictivo
El resultado fue que en función de la adherencia al índice, se pudo observar una mayor o menor predisposición a desarrollar obesidad en un futuro. Cada 4 puntos de incremento en la escala estaban asociados con un riesgo 13 por ciento inferior de desarrollar obesidad. “Encontramos que el riesgo de desarrollar exceso de peso, para lo que consideramos que el índice de masa corporal fuera mayor o igual a 25, era de casi un 50 por ciento menos de probabilidad en las personas que con 35 o más puntos en el DOPS. Sobre todo lo que pretendemos con esto es que se pueda implantar en la práctica clínica. No hace falta esperar a que la persona presente sobrepeso y complicaciones para preguntar por la dieta, que los médicos empiecen a ser conscientes de que esto se puede prevenir.”
En España, más de la mitad de la población presenta exceso de peso. Esto supone tanto para el sistema sanitario como para la propia población una carga muy grande. “Ahora mismo no se hace nada, no se le da realmente importancia, y parece que al final cuando tienes exceso de peso, te pongo a dieta. Se debería empezar a concienciar antes sobre la susceptibilidad que tienen los hábitos de alimentación de una persona a la larga a desarrollar sobrepeso o la obesidad, cuando todavía el problema no ha aparecido y es más fácil de controlar.”
-Contar calorías o discriminar alimentos según sean carbohidratos, grasas o proteínas no acaba de funcionar
Dejar de contar calorías
Uno de los problemas más habituales a la hora de establecer dietas es la falta de adherencia por parte de los pacientes. Empezar una dieta es sencillo hasta cierto punto, pero seguirla no tanto. Contar calorías o discriminar alimentos según sean carbohidratos, grasas o proteínas no acaba de funcionar. “Queríamos que fuese un poco practico. Lo de las calorías al final es algo que la gente tampoco le dice nada una caloría que otra. Intentar que eso sea más fácil también para la gente, que tampoco tienen que saber de nutrición y se confunde fácilmente porque hay muchos mensajes contradictorios.”
Ofrecer una herramienta basada en un estudio científico era otro de los objetivos que se buscó. “En España las recomendaciones dietéticas hoy en día provienen de opiniones de expertos únicamente. Sin embargo, en América por ejemplo, hay cohortes muy grandes como la cohorte de las enfermeras de Harvard. Ahí se puede ver más científicamente, basado en estudios epidemiológicos como es la cohorte SUN, e intentar sustentar un poco más las recomendaciones en ciencia y no solo en lo que digan expertos, que en casos tienen conocidos conflictos de intereses con la industria alimentaria.”
La cohorte SUN
Aunque se trata de un estudio observacional, con las limitaciones que esto implica a la hora de que no es posible inferir una causalidad entre la dieta y el desarrollo de la obesidad, la cohorte SUN no deja de facilitar un banco de datos muy valioso. En total se han utilizado los datos de más de 11.300 adultos de edad media, una vez se aplicó el filtro de no usar aquellos que ya presentaban un sobrepeso al inicio del estudio. Los datos utilizados abarcaban un periodo de 10 años, al final del cual más de 2.100 participantes acabaron con sobrepeso u obesidad.
“Ahora lo suyo sería ver si realmente implantando este índice en la práctica clínica del día a día se podría conseguir que poco a poco la cosa fuera cambiando. Que por lo menos los médicos empiecen a usarlo y que también valoren si les resulta útil o no”, ha concluido Clara Gómez-Donoso.
Miguel Ramudo. Viena

Fecha:25/05/2018

http://www.diariomedico.com/2018/05/24/area-profesional/entorno/un-nuevo-indice-dietetico-predice-el-riesgo-de-sufrir-obesidad-en-el-futuro

15 febrero 2018

Un balón gástrico ingerible permite la reducción del IMC sin cirugía

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 18:05

Más de 4.000 pacientes han recibido un balón gástrico que se ingiere como una píldora y se expulsa sin necesidad de cirugía; no necesita la realización de una endoscopia ni requiere anestesia para su colocación y retirada.

La gran diferencia entre el balón ingerible frente a otros balones gástricos consiste en el procedimiento de colocación y retirada de este tratamiento que, en ambos casos, evita el uso de la endoscopia y la anestesia eliminándose de forma natural. Como expone Román Turró, especialista en endoscopia digestiva del Centro Médico Teknon del Grupo Quirón Salud, “se trata de una cápsula que se ingiere siempre bajo supervisión clínica y, una vez que llega al estómago, se hincha con una solución líquida, donde permanecerá cuatro meses hasta que se abre, vacía y se elimina como el resto de la comida y todo ello es posible gracias a una fórmula química que hace que el balón se disuelva en el periodo señalado”. Adelardo Caballero Díaz, especialista en cirugía bariátrica del Instituto de Obesidad de Madrid y del Hospital La Luz de Madrid, destaca que “este tratamiento está indicado para pacientes con sobrepeso moderado y en pacientes con obesidad grado 1. Además, se puede utilizar en pacientes con una IMC mayor de 50, como fase previa al tratamiento con cirugía bariátrica siempre que el paciente cumpla los requisitos adecuados”, señala Caballero.
Para Leyre Armengod, nutricionista de la Clínica Teknon, el balón ingerible es una opción válida para aquellas personas que quieran perder entre 10 y 12 kg y no hayan tenido nunca ningún trastorno de alimentación previo. Según explica esta experta, en su Unidad de tratamiento para abordar la obesidad se ofrece un apoyo multidisciplinar. “Tratamos que los pacientes adquieran nuevos hábitos de alimentación. Adaptamos nuestros consejos dietéticos a sus vidas y este tratamiento está indicado para personas que no se sacian fácilmente con las comidas y no tienen buenas costumbres como, por ejemplo, aquellas que no dejan de picar entre horas. Lo ideal es realizar unas 4 pequeñas ingestas a lo largo del día, pero es fundamental que como profesionales nos podamos adaptar al estilo de vida de cada persona. En nuestra Unidad de Obesidad tratamos de enseñar a los pacientes a que adquieran y mantengan nuevos hábitos de alimentación. En las primeras semanas de la terapia con el balón se suelen perder unos 3-5 kilos y la pérdida de peso continúa mientras se progresa con la textura de la alimentación”, según explica esta experta.
Carmen Alfaro, coordinadora de pacientes del Instituto de Obesidad en Madrid, opina que la adaptación individual para cada paciente es fundamental. Para mantener el peso deseado hay casos que necesitan cambiar sus hábitos de alimentación, otros pueden necesitar un programa deportivo a la medida por parte de un coach personal, etc.
Programa integral
Otra de las ventajas que aporta esta fórmula frente al resto de balones es que su tiempo de permanencia en el estómago es más reducido frente al resto de balones pero, aun así, permite una reducción de peso significativa, señala Turró. Además, este experto indica que uno de los objetivos fundamentales de los programas de adelgazamiento con balón gástrico es reeducar al paciente para que modifique de forma definitiva sus hábitos de alimentación y ejercicio. Resulta fundamental que “todos los candidatos a este tratamiento modifiquen sus hábitos alimenticios y nutricionales a largo plazo, al igual que los relativos al ejercicio físico, ya que esto es lo que realmente les hace perder peso y mantener su peso óptimo. Es un programa integral”, recalca.
Caballero es de la misma opinión y comenta que este programa se mantiene durante unos meses después de eliminar el balón, con el fin de consolidar en el paciente el cambio de hábitos de vida y así evitar que vuelva a recuperar peso.
Resultados
Hasta 4.000 personas ya se han tratado con el balón ingerible y varios estudios clínicos publicados en revistas científicas avalan su seguridad y resultados. Uno de los ensayos clínicos piloto realizados con el balón, publicado en julio de 2017 en la revista Surgery for Obesity and Related Disease, demostró que los pacientes tratados perdieron una media del 50,2 por ciento del exceso de peso y un 14,6 por ciento de su peso corporal. Además, se registró una mejoría en los indicadores generales de salud: triglicéridos, hemoglobina glucosilada A1c y calidad de vida. Se obtuvieron resultados similares en un estudio clínico realizado con 135 pacientes, publicado en la misma revista, en que la media de pérdida de peso fue de 13 kg.
Los especialistas Turro y Caballero acumulan una experiencia clínica de más de 200 pacientes tratados y su opinión es que el balón es una opción segura para pacientes con sobrepeso que deseen perder entre 12 y 15 kg, si bien es cierto que Caballero tiene pacientes que han doblado esas pérdidas de peso preestablecidas. Los pacientes, además, han mejorado sus eventuales comorbilidades asociadas al sobrepeso, como puede ocurrir en la hipertensión arterial o algunos posibles casos de diabetes tipo II, y otras posibles patologías asociadas.

Fecha:15/01/2018

http://endocrinologia.diariomedico.com/2018/01/15/area-cientifica/especialidades/endocrinologia/un-balon-gastrico-ingerible-permite-la-reduccion-del-imc-sin-cirugia#

17 agosto 2017

Obesidad: ¿hacia dónde va el mundo?

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 13:47

Análisis sistemático de sobrepeso y obesidad en personas de 195 países en el transcurso de 25 años.

La prevalencia de sobrepeso y obesidad está aumentando en todo el mundo. Estudios epidemiológicos identificaron el alto índice de masa corporal como un factor de riesgo de un conjunto en expansión de enfermedades crónicas, incluyendo la enfermedad cardiovascular, la diabetes mellitus, la enfermedad renal crónica, muchos tipos de cánceres, y una serie de trastornos musculoesqueléticos.

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17 julio 2017

¿Cuál es el efecto de la obesidad sobre el cáncer?

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 8:46

La obesidad es uno de los mayores problemas de salud pública. La evidencia sobre la solidez de los riesgos asociados podría identificar mejor a las personas con alto riesgo de cáncer, quienes podrían así recibir prevención personalizada

Resumen
-El objetivo de este trabajo fue evaluar la solidez y validez de la evidencia que respalda la asociación entre obesidad y riesgo de contraer cáncer o de morir debido a este. El método fue el repaso general de las revisiones sistemáticas y los metanálisis.

-En solo 11 tumores malignos (adenocarcinoma esofágico, mieloma múltiple, cáncer del cardias gástrico, colon, recto, vías biliares páncreas, mama, endometrio, ovario y riñón) se halló evidencia sólida.

-La obesidad es uno de los mayores problemas de salud pública. La evidencia sobre la solidez de los riesgos asociados podría identificar mejor a las personas con alto riesgo de cáncer, quienes podrían así recibir prevención personalizada.

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11 julio 2017

La survivina, nuevo papel clave en la obesidad

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 22:34

La survivina, una proteína que tradicionalmente se ha asociado con cáncer, parece ejercer un destacado papel en el desarrollo patológico de la obesidad, según publican investigadores españoles en Cell Death & Disease.

Investigadores del CiberDEM y del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV), en Tarragona, liderados por Joan Josep Vendrell y Sonia Fernández-Veledo, acaban de publicar en Cell Death & Disease un estudio en el que identifican por primera vez el papel de la survivina, una proteína clásicamente relacionada con la progresión del cáncer, en la expansión patológica del tejido adiposo.

El tejido adiposo tiene un papel central en desequilibrio metabólico relacionado con la obesidad a través de la producción desregulada de citocinas y adipocinas. Además del riesgo asociado a enfermedad cardiovascular y diabetes, la obesidad también es un riesgo importante para el desarrollo de cáncer. Las células madre humanas derivadas del tejido adiposo (hASCS, del inglés adipose-derived mesenchymal stem cells), juegan un papel fisiológico importante en la renovación tisular, pero también son determinantes en el desarrollo patológico de la obesidad y cáncer asociados. Sin embargo, los mecanismos subyacentes a las alteraciones inducidas por estas hASCS en el cáncer siguen siendo desconocidos.

Expresión génica mayor en obesidad
En este trabajo se ha investigado por primera vez el impacto de la obesidad en la expresión y los niveles circulantes de survivina, una proteína anti-apoptótica (que inhibe la muerte celular) y un biomarcador diagnóstico de la aparición de tumores y su recurrencia. El estudio se ha realizado en una cohorte transversal de 111 sujetos clasificados por su índice de masa corporal, donde se ha detectado que los niveles circulantes de survivina y la expresión génica en el tejido adiposo subcutáneo son significativamente mayores en los pacientes obesos. En este estudio han participado también los investigadores Wilfredo Oliva Oliveira y Francisco Tinahones del CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CiberOBN).

Dentro del tejido adiposo, se ha comprobado que esta proteína se expresa principalmente en las células progenitoras de los adipocitos, las hASCS. El análisis de la expresión de survivina en hASCS reveló una regulación compleja, incluyendo modificaciones epigenéticas y de estabilidad proteica.”A pesar de que históricamente se ha considerado que existe un ambiente pro-apoptótico (proclive a la muerte celular) en el tejido adiposo de los sujetos obesos que sería clave para el desarrollo del estado proinflamatorio de estos pacientes, es evidente que la expansión de este tejido adiposo no está inhibida en un contexto obesogénico. De hecho, en estadios avanzados de la obesidad se sabe que existe un fenómeno de hiperplasia (aumento del número de adipocitos)”, constata Fernández-Veledo.
Fecha: 05/07/2017
Fuente: http://endocrinologia.diariomedico.com/2017/07/05/area-cientifica/especialidades/endocrinologia/la-survivina-nuevo-papel-clave-en-la-obesidad-

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Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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