Diabetes mellitus

23 mayo 2018

Plan de la OMS para eliminar las grasas trans industriales

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 11:31

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó hoy REPLACE, una guía paso a paso para eliminar las grasas trans producidas industrialmente del suministro mundial de alimentos
La eliminación de las grasas trans es fundamental para proteger la salud y salvar vidas: la OMS estima que, cada año, la ingesta de grasas trans causa más de 500.000 muertes por enfermedades cardiovasculares.
Las grasas trans producidas industrialmente se encuentran en grasas vegetales endurecidas, como la margarina y la mantequilla clarificada, y suelen estar presentes en bocadillos o snacks, productos horneados y productos fritos.
Los fabricantes a menudo las usan porque tienen un período de almacenamiento más largo que otras grasas. No obstante, se pueden usar opciones más saludables que no afectan el sabor ni el costo de los alimentos.
La OMS insta a los gobiernos a usar el conjunto de medidas REPLACE paraeliminar las grasas trans producidas industrialmente del suministro mundial de alimentos, dijo el Director General de la OMS, doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus. “La ejecución del conjunto de medidas REPLACE en las seis áreas de acción estratégica ayudará a eliminar las grasas trans y representa una gran victoria en la lucha mundial contra las enfermedades cardiovasculares”.
REPLACE abarca seis áreas de acción estratégica para asegurar la eliminación pronta, completa y sostenida de las grasas trans producidas industrialmente del suministro de alimentos. La palabra REPLACE es un acrónimo de esas seis acciones, expresadas en inglés:
-RE (REVIEW): Examen de las fuentes dietéticas de grasas trans producidas industrialmente en la alimentación y de los cambios de política necesarios.

-P (PROMOTE): Fomento de la sustitución de las grasas trans producidas industrialmente por grasas y aceites más saludables.

-L (LEGISLATE): Legislación o aprobación de medidas regulatorias para eliminar las grasas trans producidas industrialmente.

-A (ASSESS): Evaluación y seguimiento del contenido de grasas trans en los alimentos y de los cambios de su consumo por la población.

-C (CREATE AWARNESS): Concienciación de los encargados de formular políticas, los productores, los proveedores y la población sobre los efectos negativos de las grasas trans en la salud.
-E (ENFORCE): Obligación de cumplimiento de las políticas y regulaciones.

Varios países de ingresos altos prácticamente han eliminado las grasas trans producidas industrialmente mediante límites impuestos por ley a la cantidad que pueden contener los productos envasados. Algunos gobiernos han prohibido en todo el país los aceites parcialmente hidrogenados, la fuente principal de grasas trans producidas industrialmente.En Dinamarca, el primer país en establecer restricciones para las grasas trans producidas industrialmente, el contenido de grasas trans de los productos alimenticios bajó drásticamente y las muertes por enfermedades cardiovasculares disminuyeron con mayor rapidez que en países comparables de la OCDE.
“Las grasas trans son un producto químico tóxico innecesario y mortífero, y no hay ninguna razón por la cual las personas en todo el mundo deban seguir expuestas”.
“La ciudad de Nueva York eliminó las grasas trans producidas industrialmente hace diez años, siguiendo el ejemplo de Dinamarca”, dijo el doctor Tom Frieden, presidente y gerente general de Resolve to Save Lives, una iniciativa de Vital Strategies. “Las grasas trans son un producto químico tóxico innecesario y mortífero, y no hay ninguna razón por la cual las personas en todo el mundo deban seguir expuestas”.
Es necesario actuar en los países de ingresos bajos y medianos, donde los controles del uso de grasas trans producidas industrialmente suelen ser más débiles, a fin de que los beneficios se sientan igualmente en todo el mundo.

Situación en las Américas
Para fines de 2018, tanto Canadá como Estados Unidos habrán implementado prohibiciones a nivel nacional de aceites parcialmente hidrogenados, la principal fuente de grasas trans producidas industrialmente.
Tanto Canadá como Estados Unidos requieren que las grasas trans se etiqueten en alimentos envasados. Argentina, Chile, Colombia y Ecuador han establecido límites de mejores prácticas para las grasas trans producidas industrialmente en grasas/aceites (2%), que en Chile y Ecuador se aplican a todos los alimentos. Argentina y Colombia tienen límites más flexibles para las grasas trans en los alimentos (5% de grasas/aceites).
Desde la declaración de 2009 de una “América Libre de Grasas Trans”, 8 países en América del Sur han promulgado el etiquetado obligatorio. Esto incluye a los países del bloque comercial del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay) que aprobaron el etiquetado obligatorio como grupo en 2006. Por su parte, Brasil aprobó en 2018 una ley que prohíbe el uso de aceites vegetales parcialmente hidrogenados, que entrará en vigor en 2021.
El caso de Nueva York
El Embajador Mundial de la OMS para Enfermedades no Transmisibles, Michael Bloomberg, que sirvió tres mandatos como alcalde de la ciudad de Nueva York y fundó Bloomberg Philanthropies, dijo: “La prohibición de las grasas trans en la ciudad de Nueva York ayudó a reducir el número de infartos sin cambiar el sabor o el costo de los alimentos, y la eliminación de su uso en todo el mundo puede salvar millones de vidas.
Un enfoque integral del control del tabaco nos permitió avanzar más a nivel mundial durante el último decenio que lo que casi cualquiera consideraría posible; ahora, un enfoque similar de las grasas trans puede ayudarnos a progresar de la misma forma contra las enfermedades cardiovasculares, otra de las causas de muerte evitables más importantes del mundo”.
La eliminación de las grasas trans producidas industrialmente del suministro mundial de alimentos es una de las metas prioritarias del plan estratégico de la OMS: el proyecto de 13.o Programa General de Trabajo que guiará el trabajo de la OMS en el período 2019-2023.
Este programa está en el temario de la 71.a Asamblea Mundial de la Salud, que se celebrará en Ginebra del 21 al 26 de mayo del 2018. Como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de las Naciones Unidas, la comunidad mundial se ha comprometido a reducir las muertes prematuras por enfermedades no transmisibles en un tercio para el 2030. La eliminación mundial de las grasas trans producidas industrialmente puede ayudar a alcanzar esta meta.
“¿Por qué deben tener nuestros hijos un ingrediente tan dañino en los alimentos?”, pregunta el doctor Tedros. “El mundo está iniciando el Decenio de Acción sobre la Nutrición, de las Naciones Unidas, que impulsará la mejora del acceso a los alimentos y la nutrición saludables.
La OMS también está usando este hito para colaborar con los gobiernos, la industria alimentaria, la comunidad académica y la sociedad civil a fin de que los sistemas alimentarios sean más saludables para las generaciones futuras, incluso con la eliminación de las grasas trans producidas industrialmente”.
Fuentes de grasas Trans
Hay dos fuentes principales de grasas trans: fuentes naturales (productos lácteos y carne de rumiantes, como bovinos y ovinos) y fuentes de producción industrial (aceites parcialmente hidrogenados).
Los aceites parcialmente hidrogenados fueron introducidos por primera vez en el suministro alimentario a principios de siglo XX en reemplazo de la mantequilla, y se volvieron más populares entre los años cincuenta y setenta con el descubrimiento de los efectos perjudiciales para la salud de las grasas saturadas. Los aceites parcialmente hidrogenados se usan principalmente para freír en abundante aceite y como ingrediente en productos horneados; sin embargo, pueden reemplazarse en ambos casos.
La OMS recomienda que la ingesta total de grasas trans se limite a menos de 1% del aporte energético total, que representa menos de 2,2 g al día con una dieta de 2.000 calorías.
Las grasas trans aumentan el nivel de colesterol LDL, marcador biológico bien aceptado del riesgo de enfermedades cardiovasculares, y disminuye el nivel de colesterol HDL, es decir, las lipoproteínas de alta densidad que sacan el colesterol de las arterias y lo transportan al hígado, donde se secreta en la bilis.
La alimentación con alto contenido de grasas trans aumenta el riesgo de cardiopatías en un 21% y el riesgo de muerte en un 28%. El reemplazo de las grasas trans con grasas insaturadas reduce el riesgo de cardiopatías, en parte al mejorar los efectos dañinos de las grasas trans en los lípidos sanguíneos. Además, hay indicaciones de que las grasas trans pueden aumentar la inflamación y la disfunción endotelial.
Del 4 de mayo al 1 de junio del 2018, la OMS está realizando una consulta pública en línea para revisar el proyecto de directrices actualizadas sobre la ingesta de grasas saturadas y grasas trans para adultos y niños.
Fecha: 18/05/2018
Fuente:http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=92514&uid=445164&fuente=inews

19 octubre 2015

No todas las grasas trans son deletéreas

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:30

Hasta ahora por varios años se han coonsiderado a las grasas trans  como nocivas para el corazón, lo que ha hecho que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. las prohibiera en los productos alimenticios el verano pasado.
Pero un nuevo estudio sugiere que no todas las grasas trans son iguales, y algunas incluso podrían ser favorables.
Investigadores alemanes encontraron que las grasas trans que están presentes de forma natural en los productos lácteos y cárnicos podrían en realidad ayudar a proteger al corazón, mientras que los niveles bajos de grasas trans artificiales no parecieron plantear un riesgo para la salud.”Ahora mostramos que, a estos niveles bajos, las grasas trans de producción industrial no son peligrosas para la salud”, afirmó el autor principal del estudio, Clemens von Schacky, director de cardiología preventiva de la Universidad de Múnich. “En realidad es un fenómeno bastante común. Algunas sustancias son tóxicas a niveles elevados, pero podemos vivir con ellas a niveles bajos”. Estas afirmaciones aparecen en la edición del 23 de septiembre de la revista European Heart Journal.

Hace mucho que se considera que las grasas trans son el peor tipo de grasa de la dieta, dado que se ha mostrado que, de forma simultánea, ya que elevan LDL-colesterol  y bajan el  HDL-colesterol.La FDA recomendó a los fabricantes de alimentos tres años para eliminar los aceites parcialmente hidrogenados, la principal fuente de grasa trans en la dieta de EE.UU. de las existencias de alimentos del país.

Alice Lichtenstein, directora del Laboratorio de Nutrición Cardiovascular de la Universidad de Tufts y experta de la Asociación Americana del Corazón, señaló que aunque el nuevo estudio es interesante no muestra que los reguladores de la FDA tomaran la decisión equivocada.
“Sin duda [el estudio] plantea algunas preguntas importantes sobre las que deberemos pensar, pero ahora mismo estos datos no sugieren que en 2015 en EE. UU. debamos cambiar nuestras recomendaciones sobre los ácidos grasos trans”, dijo Lichtenstein. “Una cantidad sobrecogedora de evidencias científicas respaldan esa decisión”.
Los aceites parcialmente hidrogenados son creados al bombear hidrógeno en el aceite vegetal para hacerlo más sólido, y se usan para mejorar la textura, la durabilidad y el sabor a largo plazo de los alimentos procesados, según la FDA.
Pero algunas grasas trans son producidas de forma natural en los intestinos de algunos animales, y se pueden encontrar en la leche y la carne derivadas de esos animales, explica la asociación cardiaca.
En la información de respaldo, los investigadores anotaron que está bien establecido que unos niveles altos de grasas trans artificiales en la comida pueden conducir a un colesterol elevado, a problemas cardiacos, al accidente cerebrovascular y a la diabetes. Incluso se han vinculado con la infertilidad, la enfermedad de Alzheimer y algunos tipos de cáncer.
Pero pocos investigadores han explorado si los niveles bajos de grasas trans pueden ser seguros para los humanos, y si hay o no alguna diferencia entre las grasas trans artificiales y las naturales, explicó von Schacky.
Para su estudio, financiado por el gobierno, los investigadores midieron las concentraciones de grasas trans de las membranas de los glóbulos rojos de los participantes de un estudio a largo plazo que se está llevando a cabo con unos 3,300 pacientes cardiacos en Alemania. Durante un periodo de seguimiento promedio de unos 10 años, el 30 por ciento de los pacientes murieron.
Los investigadores evaluaron las concentraciones totales de grasas trans en la sangre de cada paciente, y también determinaron las concentraciones de grasas trans artificiales frente las naturales.
El estudio encontró que las personas con unos niveles más altos de grasas trans naturales tenían un 37 por ciento menos de probabilidades de sufrir una muerte cardiaca súbita, frente a aquellos que tenían unos niveles bajos de grasas trans naturales.
“Nos sorprendió hallar que las grasas trans naturales se asociaban con una tasa más baja de mortalidad por todas las causas, y esto era causado sobre todo por un riesgo más bajo de muerte cardiaca súbita”, señaló en una declaración el autor líder, el Dr. Marcus Kleber, investigador postdoctoral del Quinto Departamento de Medicina de la Facultad de Medicina Mannheim de la Universidad de Heidelberg.Pero el estudio no se diseñó para probar causalidad entre ambas cosas.
Al mismo tiempo, los investigadores encontraron que unos niveles más altos de grasas trans artificiales no parecían aumentar el riesgo de fallecimiento de una persona.
Pero hay una salvedad: los alemanes del estudio tenían niveles de grasas trans que eran mucho más bajos que los que por lo general se hallan en los estadounidenses.
Los niveles de grasa trans en la sangre de los participantes alemanes del estudio estaban, en promedio, justo por debajo del 1 por ciento. En comparación, un estudio reciente en Estados Unidos encontró que los estadounidenses tienen una concentración promedio del 2.6 por ciento de grasas trans en la sangre, apuntaron los autores de la investigación.
Von Schacky dijo que los niveles bajos de los alemanes permitieron a los investigadores evaluar de forma adecuada la seguridad de unas cantidades bajas de grasas trans en las personas.
“Este estudio no se podría haber hecho en EE. UU.”, comentó. “Pero, en Alemania, los niveles de grasas trans industriales ya eran bajos hace años. Así que pudimos averiguar qué significaba eso”.
Pero Lichtenstein planteó que los niveles bajos de grasa trans en los alemanes quizá hayan sesgado los resultados del estudio, dado que los investigadores no pudieron evaluar los efectos de unas cantidades muy altas de grasas trans.
“Tal vez no cuenten con el rango de consumo necesario para evaluar la conexión de forma adecuada”, dijo.
Los niveles bajos de grasas trans en los alemanes también podrían apuntar a otras diferencias fundamentales entre alemanes y estadounidenses que afectarían a los resultados, como el peso, el tabaquismo y otros factores de riesgo cardiaco, añadió Lichtenstein.

FUENTES: Clemens von Schacky, FAHA, FESC, head, preventive cardiology, University of Munich, Germany; Alice Lichtenstein, D.Sc., director, Tufts University’s Cardiovascular Nutrition Laboratory, Boston; Sept. 23, 2015, European Heart Journal

1 septiembre 2015

Grasas saturadas y enfermedad cardiovascular

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 9:15

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¿Es deletérea la grasa saturada o no?
Está bien establecido el efecto nocivo de las grasas trans en relación a trastornos cardíacos y mortalidad. Sin embargo una   nueva revisión sugiere que las grasas saturadas, como las que se encuentran en muchos productos lácteos y las carnes, tal vez no tengan una influencia tan grande en las enfermedades cardiacas o la muerte prematura como muchos creen.
Un grupo de investigadores canadienses que realizaron la revisión sí hallaron un vínculo claro entre los problemas cardiacos y las grasas trans, que se encuentran en los alimentos altamente procesados como los refrigerios, la margarina y los productos horneados.

“No todos los estudios que observamos llegaron a la misma conclusión, pero en general encontramos que la asociación entre un consumo más alto de grasas saturadas y un riesgo más alto de enfermedades cardiacas y muerte [prematura] fue muy consistente”, señaló el autor del estudio, Russell de Souza.

“Y dado que no encontramos evidencias de que la grasa trans ofrezca ningún beneficio para la salud, quitarla de los alimentos que comemos es la idea correcta”, añadió de Souza, dietista registrado y profesor asistente de epidemiología clínica y bioestadística de la Universidad McMaster en Hamilton, Ontario.

“Por otra parte, la asociación entre el consumo de grasa saturada y un riesgo más alto de sufrir problemas de salud parecidos fue variable y no quedó clara”, añadió. “Pero queremos ser precavidos. No estamos diciendo que tengamos la seguridad de que la grasa saturada sea realmente benigna”.

De Souza y sus colaboradores publicaron sus hallazgos en la edición en línea del 11 de agosto de la revista BMJ.

Los autores del estudio dijeron que las directrices dietéticas actuales defienden que se limite el consumo de grasa saturada a menos del 10 por ciento de la ingesta calórica, y que se limite la grasa trans a menos de un 1 por ciento de la dieta.

El análisis de la grasa saturada del equipo contó con 41 estudios realizados en Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Canadá, China, Grecia y Australia. Una investigación internacional distinta también se incluyó en la revisión.

Su examen de la grasa trans se centró en 20 estudios realizados en Estados Unidos, Finlandia, China y los Países Bajos.

Al final, el equipo no descubrió ninguna evidencia clara que hiciera hincapié en una asociación entre unas cantidades más altas de grasa saturada y un riesgo más alto de fallecimiento por cualquier causa.

De forma parecida, no se encontró ningún vínculo entre la grasa saturada y un riesgo más alto de accidente cerebrovascular, la diabetes tipo 2 y/o las enfermedades cardiacas.

Una vez dicho eso, los investigadores advirtieron de que la carencia de suficientes evidencias significaba que no podían descartar la posibilidad de que la grasa saturada contribuya a tener un riesgo más alto de muerte prematura por una enfermedad cardiaca.

Por otra parte, la revisión sí observó un vínculo firme entre un mayor consumo de grasa trans y un aumento del 34 por ciento en el riesgo de muerte prematura por cualquier causa, además de un aumento del 28 por ciento en el riesgo de muerte prematura concretamente por una enfermedad cardiaca.

Y aunque no se observó una asociación clara entre el consumo de grasa trans y un riesgo mayor de accidente cerebrovascular o diabetes, la grasa trans se relacionó con un aumento del 21 por ciento en el riesgo de contraer enfermedades cardiacas.

Pero el estudio no demostró que consumir grasas trans provoque enfermedades cardiacas o una muerte prematura.

Lona Sandon, profesora asistente de nutrición clínica en el Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas, en Dallas, advirtió en contra de interpretar el mensaje mezclado del estudio como una licencia para debilitar los límites puestos al consumo de las grasas saturadas.

“La grasa saturada nos sigue preocupando sin lugar a dudas”, dijo. “La situación de las grasas saturadas sigue sin estar clara. Parte del problema es que sabemos que hay algunas grasas saturadas que no son dañinas y posiblemente incluso sean beneficiosas. Pero no podemos distinguir los tipos saludables de grasas saturadas de las que no son tan saludables. Vienen empacadas juntas en los alimentos”, explicó.

De modo que Sandon dijo que “el mensaje sigue siendo limitar las grasas saturadas e intentar ingerir las grasas a partir de las grasas mono y poliinsaturadas que estamos bastante seguros de que son buenas para la salud”.

De Souza ofreció el mismo consejo: “Desaconsejaría ignorar las evidencias firmes y consistentes que ya tenemos y que muestran que si reducimos las grasas saturadas y las reemplazamos con grasas no saturadas saludables, como el aceite de oliva o de canola, observamos beneficios en cuanto a la reducción de los niveles de colesterol y el riesgo de enfermedades cardiacas”.

Fuente: BMJ

25 junio 2015

La FDA pone un alto a las grasas trans

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 17:50

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Diversos alimentos procesados -incluyendo los alimentos congelados, enlatados y horneados- contienen grasas trans. La cantidad por ración se indica en la etiqueta de información nutricional. La inclusión de los aceites parcialmente hidrogenados en la lista de ingredientes también es una indicación de la presencia de grasas trans.

Usted tal vez haya visto la cantidad de grasas hidrogenadas o trans en una etiqueta de información nutricional, pero sin saber a ciencia cierta por qué se incluye allí.

La ingesta de grasas trans se ha relacionado con un mayor riesgo de padecer cardiopatías coronarias, al contribuir a una acumulación de placa en el interior de las arterias que puede provocar un ataque cardiaco. Por este motivo, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) exige que el contenido de grasa trans de los alimentos sea incluido en la etiqueta de información nutricional para ayudar a los consumidores a determinar cómo es que cada alimento contribuye a su ingesta total de este tipo de grasas en su dieta. Muchos alimentos procesados contienen aceites parcialmente hidrogenados (PHO, por sus siglas en inglés), la principal fuente de grasas trans en los mismos.

Ahora, la FDA está tomando medidas para remover las grasas trans artificiales del suministro de alimentos.  Se espera que este paso reduzca las enfermedades del corazón y prevenga miles de ataques cardíacos fatales cada año.

Ya no son generalmente considerados como seguros.

En 2013, la FDA llegó a la determinación preliminar de que los aceites parcialmente hidrogenados ya no eran “generalmente considerados como seguros” o “GRAS”, como se le conoce a esta clasificación por sus siglas en inglés. La FDA está por concretar dicha medida y, de ahora en adelante, considerará los aceites parcialmente hidrogenados como aditivos alimentarios que necesitan una aprobación previa a su comercialización.

“Llegamos a esta determinación con sustento en las pruebas científicas disponibles y en los hallazgos de distintos grupos de expertos”, explica la Dra. Susan Mayne, PhD, directora del Centro para la Seguridad Alimentaria y la Nutrición Aplicada de la FDA. “Los estudios muestran que la dieta y la nutrición juegan un papel clave en la prevención de problemas de salud crónicos, como las enfermedades cardiovasculares y la acción de hoy va de la mano con otras iniciativas de la FDA para mejorar la salud de los estadounidenses, incluyendo la actualización de la etiqueta de información nutricional”, agrega.

Las grasas trans no desaparecerían por completo, señala la Dra. Mayne, ya que también se acumulan de manera natural en la carne y en los productos lácteos. También están presentes en cantidades muy pequeñas en otros aceites comestibles, en los que no es posible evitar producirlas durante el proceso de elaboración. Además, las empresas pueden pedirle a la FDA que permita usos específicos para ciertos aceites parcialmente hidrogenados.

Los aceites parcialmente hidrogenados, que son la principal fuente de grasas trans que se producen industrialmente, pueden encontrarse en muchos alimentos procesados, tales como los productos horneados y congelados a los que los estadounidenses cortos de tiempo recurren para alimentar a sus familias. Desde 1950, los aceites parcialmente hidrogenadosse han usado ampliamente como ingredientes para aumentar el tiempo de conservación de los alimentos procesados y estabilizar su sabor.

Sin embargo, con el tiempo, varios estudios han relacionado el consumo de grasas trans con enfermedades del corazón. Un informe publicado por el Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias en 2002, develó una correlación directa entre el consumo de grasas trans y niveles más elevados de colesterol ligado a lipoproteínas de baja densidad (LBD), normalmente conocido como colesterol “malo”, y, por lo tanto, con un riesgo mayor de padecer cardiopatías.

La Dra. Mayne cuenta que la FDA empezó a exigir que las grasas trans se incluyeran en la etiqueta de información nutricional en enero de 2006. Muchas empresas respondieron de manera voluntaria cambiando la formulación de sus alimentos para reducir o eliminar las grasas trans dejando de usar aceites parcialmente hidrogenados, y los consumidores ya se estaban tomando en cuenta las advertencias de salud en la selección de sus alimentos.

Sin embargo, Mical E. Honigfort, una autoridad de seguridad alimentaria de la FDA, dice que algunos fabricantes todavía usan aceites parcialmente hidrogenados en alimentos procesados mencionados antes. Algunos ejemplos de estos productos que pueden contener aceites parcialmente hidrogenados son:

– galletas saladas, galletas dulces, pasteles o tortas, tartas congeladas y otros productos horneados
– refrigerios o snacks (tales como palomitas de maíz para microondas)
– margarinas en barra
– cremas para café
– productos de masa refrigerada (tales como bollos y roles de canela)
– glaseados listos para usar

Ahora que el aceite parcialmente hidrogenado ya no es generalmente reconocido como seguro, la FDA está exigiendo que la industria descontinúe gradualmente los usos restantes en un plazo de tres años o que obtenga una aprobación para dichos usos como aditivos alimentarios.

¿Qué debe hacer el consumidor?

Entretanto, ¿qué debe hacer el consumidor si observa que la etiqueta de información nutricional de su alimento favorito dice que contiene grasas trans?
Lo mejor es tomar en consideración las cantidades de grasas saturadas y grasas trans para elegir el producto que tenga la menor cantidad de estos nutrientes, afirma la Dra. Mayne.

Incluso si la envoltura de un alimento dice contener “0 gramos de grasas trans”, vale la pena leer la lista de ingredientes de la etiqueta, advierte Honigfort. De acuerdo con el reglamento actual, las empresas pueden hacer esta afirmación si el susodicho alimento contiene menos de 0.5 gramos de grasas trans por porción. No obstante, si la lista de ingredientes incluye un aceite parcialmente hidrogenado, el producto tendrá una pequeña cantidad de grasas trans. Seleccionar alimentos incluso con pequeñas cantidades de grasas trans puede terminar representando un consumo significativo.

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=87111&uid=445164&fuente=inews

7 noviembre 2012

Las grasas trans elevan el colesterol, no la glucosa en sangre

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:54
 Aunque las grasas trans elevan el colesterol “malo”, al parecer no tendrían efectos duraderos en la glucosa en sangre, según una nueva revisión de la evidencia médica.
Los investigadores hallaron que los niveles de glucosa en sangre y la insulina eran similares sin importar la cantidad de grasas trans consumidas.
Es conocida la relación que existe entre ese tipo de grasas y el colesterol alto, pero los resultados sobre su efecto en el control de la glucosa en sangre, que está asociada con la diabetes, son contradictorios.
Las grasas trans (ácidos grasos trans) se encuentran en los productos de origen animal y los aceites vegetales procesados.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) le exige a la industria alimentaria que detalle el contenido de grasas trans en las etiquetas de información nutricional y algunas ciudades y estados prohíben esas grasas en los productos que se venden en escuelas o restaurantes (ver noticia de Reuters Health del 16 de julio del 2012).
El equipo del doctor Christos Mantzoros, de la Facultad de Medicina de Harvard, en Boston, reunió los resultados de siete ensayos clínicos con 208 participantes.
En cinco estudios, se habían monitoreado los niveles de azúcar en sangre, insulina y colesterol durante varias semanas, con una dieta rica en grasas trans primero y luego cambiando a aceite de palma o soja en lugar de esos ácidos grasos.
Dos estudios habían comparado grupos que se alimentaban con o sin grasas trans.
El equipo no halló variaciones en los niveles de glucosa en sangre o insulina cuando los participantes consumían grasas trans u otras grasas, según publica en The American Journal of Clinical Nutrition.
De todos modos, los autores hallaron que en las semanas que los participantes habían consumido grasas trans, disminuían los valores de colesterol HDL o “bueno” y aumentaban los del colesterol LDL o “malo”.
Mark Pereira, experto en salud pública y nutrición de University of Minnesota, Minneapolis, y que no participó del estudio, dijo que los resultados no prueban definitivamente de que las grasas trans no influyen en los niveles de azúcar en sangre.
Aunque varias semanas son suficientes para detectar un efecto en el colesterol, Pereira dijo que el efecto en el metabolismo se manifestaría recién más adelante.
“Si se hará dieta para controlar el peso y se reemplazarán las grasas de la alimentación, el efecto demoraría mucho más porque los ácidos grasos se incorporan a los tejidos corporales gradualmente”, explicó.
Uno de los estudios analizados había durado 16 semanas, pero tampoco halló diferencias en las variaciones del azúcar en sangre y la insulina entre los participantes que habían consumido grasas trans u otras grasas.
Los CDC estiman que los niveles de grasas trans en la sangre de la población de adultos blancos disminuyeron un 58 por ciento entre el 2000 y el 2009.
Por Kerry Grens
NUEVA YORK (Reuters Health)
FUENTE: The American Journal of Clinical Nutrition, online 3 de octubre del 2012

25 julio 2012

Información sobre las grasas trans

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 14:49

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1.¿Qué son las grasas trans?
Las grasas trans aparecen como resultado de añadir hidrógeno a los ácidos grasos insaturados de los aceites vegetales (soja, girasol) en un proceso físico-químico llamado hidrogenación. Se obtiene una grasa semisólida más estable gracias a que contiene más ácidos grasos saturados (los que le dan la consistencia).
2.¿Por qué se emplean?
La hidrogenación genera grasas con mayores propiedades funcionales de sabor, textura y estabilidad, más resistentes a la oxidación y el “enranciamiento”, y más económicas que otros aceites. Los alimentos a los que se añaden se conservan más tiempo y adquieren una textura y una cremosidad que no se consigue, por el momento, de otra manera.
3.¿Por qué surgen las grasas trans?
Hace años la industria alimentaria usaba grasa animal (manteca, sebo, mantequilla) para elaborar sus productos. Cuando los científicos determinaron que estas grasas, por su riqueza en grasas saturadas y colesterol, aumentaban el colesterol LDL (malo), las empresas buscaron alternativas más sanas. Comenzaron a emplear aceites parcialmente hidrogenados (grasas trans) por su menor contenido de grasas saturadas. En ese momento, no se conocían los efectos negativos derivados del consumo de grasas trans.
4.¿Hay alguna diferencia entre aceite o grasa hidrogenada o parcialmente hidrogenada?
Los aceites parcialmente hidrogenados contienen grasas trans. Los aceites totalmente hidrogenados, sin embargo, contienen predominantemente grasas saturadas, pero no trans, porque la hidrogenación completa convierte las grasas insaturadas en saturadas.
5.¿Se puede calcular qué cantidad de grasas trans contiene un producto que lleva aceite parcialmente hidrogenado?
La cantidad de grasas trans de un producto depende del grado de hidrogenación, y esta información sólo la conoce la empresa productora. En España habrá que esperar a que se implemente una normativa que obligue a los fabricantes a incluir este dato en la etiqueta nutricional (aunque hay empresas que voluntariamente ya incluyen este dato).
6.¿Cuánta cantidad de grasas trans comemos al día?
No es posible conocer la cifra exacta porque desconocemos la cantidad de grasas trans que contienen los alimentos. Según datos de análisis comparativos de Consumer EROSKI, algunas marcas de sobaos contienen hasta un 1,42% de grasastrans, los cruasanes hasta un 1,58%, los snacks entre un 0,2% y un 0,5%, las magdalenas entre un 0,05% y un 0,20%, y muchas margarinas no llegan a un 0,5% de grasas trans (frente al 17% de hace décadas). Por el momento, para reducir el consumo de grasas trans debemos elegir los productos que no incluyan el término “parcialmente hidrogenado” entre sus ingredientes.
http://revista.consumer.es/web/es/20071201/alimentacion/72064.php

Restaurantes de comida rápida de Nueva York reducen grasas trans

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 14:37

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NUEVA YORK (Reuters Health) – Los consumidores de comida rápida de Nueva York están comiendo mucha menos grasa dañina que hace cuatro años, cuando se implementaron las restricciones a su uso en los restaurantes, según revela un estudio de la ciudad.
Las grasas trans, especialmente comunes en los aceites vegetales hidrogenados, están asociadas con un aumento del riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca en el largo plazo.
El nuevo estudio, que halló que el contenido del menú promedio se redujo de 3 a 0,5 gramos de grasas trans, no prueba que las restricciones evitarán la enfermedad cardíaca o las muertes tempranas.
Aun así, “es un pequeño paso hacia adelante”, dijo Alice Lichtenstein, de Tufts University, Boston, que escribió un editorial sobre el estudio publicado en Annals of Internal Medicine.
“Sólo se trata de las grasas trans. No tiene efecto alguno en las calorías. No quiere decir que se pueda comer la cantidad que se desee. Tenemos que pensar estos cambios en el contexto de la alimentación integral. Es un cambio pequeño en la dirección correcta. Necesitamos más”, agregó.
En el 2006, la ciudad de Nueva York prohibió que los restaurantes sirvan alimentos con aceite vegetal hidrogenado y los que contengan 0,5 gramos o más de grasas trans por porción. Esta restricción se implementó en el 2008.
Los autores entrevistaron a los clientes que salían de 168 restaurantes de comida rápida de 11 cadenas populares. Lo hicieron un año antes y un año después de la aplicación de la norma.
Los restaurantes incluían a las cadenas McDonald, Burger King, Subway, KFC y Pizza Hut.
A partir de los tickets de compra de los 6.969 clientes entrevistados en el 2007, el equipo determinó que el menú promedio tenía 2,9 gramos de grasas trans. En el 2009, ese valor había descendido a 0,5 gramos entre los 7.885 clientes entrevistados.
La compra de los menús sin grasas trans pasó del 32 al 59 por ciento con la implementación de las restricciones.
Es más: durante el estudio, aumentó la cantidad de grasas saturadas en los menús, de modo que la cantidad de grasas “dañinas” en el menú promedio disminuyó significativamente.
Las grasas trans “se pueden reemplazar con aceites más saludables, de modo que sabíamos que era algo que se podía modificar”, dijo Christine Curtis, del Departamento de Salud e Higiene Mental de la ciudad de Nueva York, y coautora del estudio.
“Nos dio mucho gusto ver estos resultados”, agregó. El estudio “demuestra realmente que las normas locales pueden reducir la exposición a las grasas trans”, sostuvo.
Curtis opinó que la prohibición podría influir positivamente en la salud pública. “Podría reducir significativamente el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular”, dijo.
Sin embargo, Lichtenstein fue más cautelosa. “No podemos esperar que esto se traduzca repentinamente en una reducción de las tasas de enfermedad cardíaca (…) Pero si avanzamos lentamente, seguramente obtendremos un beneficio”, agregó.
Para Lichtenstein, otras dos estrategias para una alimentación más saludable es reducir el sodio y utilizar carnes magras en el menú de los restaurantes de Nueva York.
Y los autores coinciden en que, a partir de estos resultados, otras ciudades podrían mejorar la calidad de los menús que ofrecen sus restaurantes, por lo menos en cuanto a las grasas trans.
FUENTE: Annals of Internal Medicine, online 16 de julio del 2012

Por Genevra Pittman

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_127440.html

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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