Diabetes mellitus

20 octubre 2015

La diabetes incrementa el riesgo de Alzheimer

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:55

Las personas con diabetes tipo 2 podrían ser más propensas a desarrollar las lesiones cerebrales asociados con el Alzheimer, de acuerdo a un estudio reciente.
Se halló que las personas con diabetes tipo 2 tenían una mayor acumulación de nudos cerebrales, incluso si no tenían demencia ni problemas leves con la memoria y el pensamiento.
Los hallazgos, publicados el 2 de septiembre en la revista Neurology, apuntan a una explicación de por qué las personas con diabetes tipo 2 tienen un riesgo más alto de sufrir enfermedad de Alzheimer.

Esto significa que la diabetes tipo 2 podría provocar anomalías cerebrales que se añaden a otros cambios degenerativos y que finalmente desembocan en la demencia, explicó el investigador principal del estudio, el Dr. Velandai Srikanth, geriatra de la Universidad de Monash en Melbourne, Australia.

Sin embargo, dijo, este estudio muestra solamente una correlación entre la diabetes tipo 2 y los nudos cerebrales. No está claro si la diabetes tipo 2 es la causa, dado que hay muchos otros factores que tener en cuenta.

La obesidad es un ejemplo, dijo Srikanth. Las personas con diabetes tipo 2 a menudo son obesas, y otra investigación ha vinculado la obesidad con una mayor acumulación de nudos cerebrales.

Por otra parte, la diabetes podría contribuir directamente, al provocar que los niveles de azúcar en la sangre sean altos de manera crónica, por ejemplo. Pero se necesita más investigación para aclarar cuál es la causa, sostuvo Srikanth.

Los estudios han mostrado que las personas con diabetes tipo 2 tienen casi el doble de riesgo de contraer Alzheimer u otras formas de demencia que las personas sin diabetes, según la información de respaldo del estudio. Eso podría deberse en parte a las tasas más altas de accidentes cerebrovasculares y al estrechamiento de las arterias que suministran sangre al cerebro, según el equipo de Srikanth.

Pero también podría estar relacionado con la degeneración del tejido cerebral. En una investigación anterior, los investigadores del presente estudio hallaron que las personas mayores con diabetes tendían a mostrar un “encogimiento” del tamaño cerebral mayor que las que no tenían la enfermedad.

Los nuevos hallazgos se basan en 124 personas mayores con diabetes tipo 2 y casi 700 sin la enfermedad. Algunos tenían Alzheimer, otros problemas más leves de memoria y pensamiento, y otros mantenían la agudeza mental.

Todos los participantes del estudio se sometieron a IRM cerebrales y a aproximadamente la mitad se le tomaron muestras del líquido cefalorraquídeo para medir los niveles de las proteinas beta amiloidea y tau, unas proteínas que conforman las placas y los nudos observados en los cerebro de los afectados por el Alzheimer.

En general, el estudio halló que las personas con diabetes sufrían un adelgazamiento mayor de la corteza cerebral, la zona con la mayor concentración de células nerviosas. Las personas con diabetes tipo 2 también tenían niveles más altos de proteína tau en su líquido cefalorraquídeo, lo que indica que hay más nudos en el cerebro, según el estudio.

“Claramente muestra que la diabetes tipo 2 se asocia con un aumento de la proteina tau y una reducción del grosor cortical”, dijo Kalipada Pahan, profesor de ciencias neurológicas en el Centro Médico de la Universidad de Rush, en Chicago.

La implicación, según Pahan, es que prevenir o mejorar el control de la diabetes podría ser un modo de combatir la formación de nudos en el cerebro.

Pero por ahora, no está claro por qué la diabetes está relacionada con la acumulación de la proteína tau.

“Hay varios factores que podrían estar influyendo”, dijo Srikanth.

El nivel alto de azúcar en la sangre de forma crónica es una posibilidad, indicó. Otro es la inflamación de baja intensidad en todo el cuerpo: un estado que se observa en la diabetes y en otras afecciones crónicas.

La obesidad también podría ser parte del rompecabezas, según Srikanth. Hay un “conjunto interesante de evidencias” que relaciona la obesidad con la proteína tau, explicó.

Precisamente esta semana, un estudio estadounidense publicado en la revista Molecular Psychiatry informó de un vínculo entre la obesidad en la mediana edad y el inicio más temprano del Alzheimer. Las autopsias cerebrales también revelaron que los pacientes de Alzheimer que habían tenido mucho peso a los 50 años de edad tenían más nudos cerebrales que los que habían tenido un peso normal.

“La diabetes tipo 2 no puede ser el único mecanismo para la patología de la proteína tau”, dijo Pahan. “La obesidad, anomalías en el metabolismo de la grasa y muchos otros problemas de salud podrían conducir a la patología de la proteína tau a través de distintas vías”.

También comentó que la diabetes fomenta un proceso llamado “glicosilación” en el que las moléculas de azúcar se adhieren a las proteínas.

“Es posible que la glicosilación de una proteína cerebral importante contribuya a la acumulación de la proteína tau”, planteó Pahan. Pero eso, añadió, todavía está por verse.
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FUENTES: Velandai Srikanth, M.B.B.S., Ph.D., director, division of vascular brain aging, Monash University, Melbourne, Australia; Kalipada Pahan, Ph.D., professor, neurological sciences, Rush University Medical Center, Chicago, Ill.; Sept. 2, 2015, Neurology, online

15 enero 2014

¿Qué relación hay entre la diabetes y el Alzheimer?

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 16:38

En un artículo publicado en Psychoneuroendocrinology asemejan las limitaciones cognitivas de ratones afectados por diabetes mellitus tipo 2 con las que origina el Alzheimer.

Los ratones que padecen diabetes sufren daños primero en la corteza y luego el hipocampo, dos regiones cerebrales relacionadas con el aprendizaje y la memoria.

¿Qué es lo que hace que una persona tenga Alzheimer?

Investigadores de la Universidad de Cádiz, que, en colaboración el Hospital Puerta del Mar, la Harvard Medical School y el Instituto de Salud Carlos III de Madrid, han publicado en la revista Psychoneuroendocrinology un artículo en el que se relaciona la diabetes milletus tipo 2 con enfermedades que poseen algún tipo de demencia vascular, como el Alzheimer.

“Nos hemos centrado en analizar una relación que cada vez tiene más aceptación dentro de la comunidad científica, hemos analizado mucha bibliografía que muestra una relación muy estrecha entre diabetes y alzhéimer, y en la que se afirma que la diabetes es un factor de riesgo importante para Alzheimer u otro tipo de demencia vascular”, explica Mónica García-Alloza, una de las autoras del estudio.

Cada vez tiene más aceptación entre los científicos que la diabetes es un factor de riesgo importante para Alzheimer.

Los investigadores comenzaron a trabajar con un ratón sin receptor para la lectina (es decir es un animal que no siente saciedad en ningún momento, por lo que es obeso y come compulsivamente), lo que lo ha llevado a una alteración en todo su metabolismo, a desarrollar una resistencia insulínica y a acabar teniendo diabetes de forma muy temprana.

“Comenzamos a trabajar en estos ratones para ver cómo estaba su sistema nervioso central y curiosamente vimos un modelo experimental que estaba caracterizado muy bien a nivel periférico para estudios de síndrome metabólico o para analizar modelos de obesidad o diabetes, pero que a nivel central realmente no lo estaba”, afirma García-Alloza.

“Lo que nos sorprendió muchísimo fue que en el momento en que sacamos el primer cerebro de un ratón afectado por diabetes mellitus tipo 2 vimos que tenían una atrofia cerebral brutal. Los cerebros eran muchísimo menores que los cerebros de otros ratones de la misma edad que sí tenían lectores para la lectina”, continúa la doctora.

A lo largo del tiempo, lo que estos científicos han comprobado es que estos ratones que padecen diabetes sufren daños primero en la corteza y luego el hipocampo, dos regiones cerebrales especialmente relevantes en los procesos de aprendizaje y memoria.

Los ratones que padecen diabetes sufren daños primero en la corteza y luego el hipocampo, dos regiones cerebrales relevantes en el aprendizaje y la memoria.

Es decir, “en nuestro modelo parece que antes se afecta la corteza y conforme avanza la patología diabética se afecta también el hipocampo. También observamos que el cerebro de estos ratones tiene un aumento muy importante de hemorragias espontáneas, lo que nos lleva a relacionar la diabetes con un tipo de demencia vascular”. Este hecho, “no es sorpresivo, pero la verdad es hasta ahora nadie lo había visto con tanta claridad”, dicen los investigadores.

Ratones con Alzheimer

El nuevo estudio ha llevado a este grupo de investigadores a afirmar que “estos ratones tienen características patológicas similares a lo que se observa en la enfermedad de Alzheimer porque la fosforilación de tau, que es una proteína que al hiperfosforilarse termina dando lugar a ovillos neurofibrilares (conglomerados anormales de proteínas), también está aumentada”.

Este hecho “aumenta con la edad y también afecta preferentemente a la corteza, esto es algo que se ve de manera muy secuencial”, sostiene Mónica García-Alloza. Primero, se ve afectada la corteza y después el hipocampo. Pero eso no es todo, “estos ratones también tienen limitaciones cognitivas muy importantes, como ocurre en los pacientes que tienen alzhéimer”. Es más, “se observan que van empeorando a medida que la enfermedad va avanzando. Cuando la diabetes mellitus está muy cronificada, los problemas cognitivos son muy importantes”.

El trabajo es un paso inicial para ver qué bases comunes hay entre la diabetes y la enfermedad de Alzheimer. “A partir de ahora seguiremos trabajando en esta línea aunque con un nuevo modelo, un modelo transgénico que transforma placas seniles”, en palabras de la doctora García-Alloza.

09 ENE 14 | Estudio preliminar en ratones

Referencia bibliográfica:

Juan Jose Ramos-Rodriguez, Oscar Ortiz, Margarita Jimenez-Palomares, Kevin R. Kay, Esther Berrocoso, Maria Isabel Murillo-Carretero, German Perdomo, Tara Spires-Jones, Irene Cozar-Castellano, Alfonso Maria Lechuga-Sancho, Monica Garcia-Alloza: Differential central pathology and cognitive impairment in pre-diabetic and diabetic mice, Vol. 38, Issue 11, Pages 2462-2475

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=82604

3 octubre 2012

Algunos antihipertensivos podrían ayudar a ralentizar el Alzheimer

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:56
 Los bloqueadores del receptor de la angiotensina, unos fármacos que se toman comúnmente para controlar la hipertensión, parecen reducir la cantidad de placa en los cerebros de los pacientes de Alzheimer y otros, muestra un estudio reciente.
Estos resultados se hallaron cuando pacientes con hipertensión que tomaban fármacos como losartan (Cozaar) murieron y se sometieron a una autopsia. Estas placas cerebrales son una característica de la enfermedad de Alzheimer. Pero todavía no se sabe si estos fármacos también mejoran la función mental, añadieron los investigadores.
“Tendría que probarse en un ensayo clínico si estos efectos observados en un estudio con autopsias se manifiestan en un ámbito clínico”, apuntó el investigador líder, el Dr. Ihab Hajjar, profesor asistente de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California. “Pero dado que no tenemos ningún tratamiento para el Alzheimer, vale la pena explorarlo”.
Candesartan (Atacand), irbesartan (Avapro), olmesartan (Benicar), valsartan (Diovan), telmisartan (Micardis) y eprosartan (Teveten) son otros bloqueadores del receptor de la angiotensina aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU.
Aunque este estudio no puede determinar si los bloqueadores del receptor de la angiotensina mejoran la función mental en los pacientes de Alzheimer, Hajjar apuntó que hay una conexión entre la presión arterial y la salud cerebral, y que la elección de los antihipertensivos plantea una diferencia en el mantenimiento de la función cerebral.
El informe aparece en la edición en línea del 10 de septiembre de la revista Archives of Neurology.
Para el estudio, el equipo de Hajjar realizó las autopsias de los cerebros de 890 pacientes de hipertensión que tomaban varios fármacos para controlar su presión arterial alta. Algunos de los pacientes tenían Alzheimer, y otros no. Algunos habían sido diagnosticados con demencia, pero no Alzheimer. La mayoría tenían entre 70 y 89 años cuando murieron.
Los pacientes que tomaban bloqueadores del receptor de la angiotensina tenían menos placas cerebrales independientemente de si habían sido diagnosticados con Alzheimer, hallaron los investigadores.
Además, estos resultados solo se observaron entre los que habían tomado bloqueadores del receptor de la angiotensina, pero no entre los pacientes que tomaban otros antihipertensivos.
El estudio también halló que los pacientes tratados con bloqueadores del receptor de la angiotensina tenían menos placas cerebrales que las personas no tratadas con antihipertensivos.
“La hipertensión sin controlar es un factor de riesgo reconocido de la enfermedad de Alzheimer y de la demencia vascular, así que esta noticia no es sorprendente, pero sí muy buena”, aseguró el Dr. Sam Gandy, catedrático Mount Sinai de Investigación en la Enfermedad de Alzheimer y director asociado del Centro de Investigación sobre la Enfermedad de Alzheimer Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.
El equipo de Hajjar está observando los efectos de este grupo de fármacos en personas con Alzheimer u otras formas de demencia. Un estudio piloto halló que sí ralentizaban o prevenían el declive en áreas del cerebro susceptibles al daño por la hipertensión.
Aunque el estudio encontró una relación entre estos antihipertensivos y los niveles de placa en el cerebro, no probó una relación causal.
MARTES, 11 de septiembre (HealthDay News) —
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_129193.html

18 julio 2012

El ejercicio puede proteger al cerebro que envejece

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 16:26

mujer-y-ejercicio

 Se acumula la evidencia de que el ejercicio ofrece cierta protección contra la pérdida de memoria y la enfermedad de Alzheimer. Tres estudios recientes muestran que una variedad de actividades físicas se asocian con unos cerebros más sanos en los adultos mayores.
Un estudio halló que los adultos mayores normalmente sedentarios que caminaban a un paso moderado tres veces por semana durante un año mejoraban el tamaño de la región del cerebro que tiene que ver con la memoria.
Un segundo estudio halló que el entrenamiento en resistencia (con pesas) dos veces por semana ayudaba a las mujeres con señales leves de declive mental a mejorar sus puntuaciones en pruebas de memoria y pensamiento. Y el tercero mostró que el ejercicio realizado para la fuerza y el equilibrio también mejoraba la memoria.
Ninguno de los hallazgos ofrecen una receta clara para evitar los declives mentales y el Alzheimer, pero en conjunto, la creciente acumulación de investigación sugiere firmemente que la actividad física es esencial para un envejecimiento saludable del cerebro, y podría ayudar a prevenir el Alzheimer, aseguró Heather Snyder, directora principal asociada de relaciones médicas y científicas de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer’s Association).
“Estos estudios realmente comienzan a fortalecer la literatura sobre el impacto que la actividad física podría tener en la reducción del riesgo de la enfermedad de Alzheimer”, apuntó Snyder.
Los estudios fueron presentados el domingo en la reunión anual de la Asociación de Alzheimer, en Vancouver.
En un estudio, investigadores de tres universidades de EE. UU. dividieron a 120 adultos mayores sedentarios sin demencia en dos grupos. Un grupo hizo ejercicio aeróbico, caminando en una pista a un paso moderado durante 30 a 45 minutos tres veces por semana, y el otro hizo ejercicio de estiramiento y tonificación.
Un año más tarde, las IRM del cerebro mostraron que el tamaño del hipocampo, una región del cerebro que tiene que ver con la memoria, aumentó en dos por ciento en el grupo que caminó. En el grupo de estiramiento y tonificación, el volumen cerebral del hipocampo se redujo en 1.5 por ciento.
Tras los 50 o los 55, los adultos pierden alrededor del uno por ciento del volumen cerebral al año, señaló el autor líder del estudio Kirk Erickson, profesor asistente de psicología de la Universidad de Pittsburgh. Una reducción marcada del hipocampo puede ser una señal de la enfermedad de Alzheimer.
Los nuevos hallazgos muestran que “el hipocampo sigue siendo muy plástico durante toda la vida, incluso en la vejez”, aseguró Erickson. “No solo podemos evitar que se encoja, sino que podemos aumentar el tamaño del cerebro en un periodo relativamente corto, apenas un año tras lograr que la gente se haga más activa”.
Erickson y colegas también midieron las concentraciones en sangre del factor neurotrófico derivado del cerebro (FNDC), que es importante para el aprendizaje, la memoria y otras funciones cerebrales, señaló Erickson.
Hallaron que las personas que tenían mayores aumentos en el tamaño del hipocampo también tenían una mejora más grande en el FNDC, lo que sugiere un cerebro más sano, dijo.
Pero no está claro en qué forma el volumen cerebral o los niveles de FNDC se relacionan con la memoria o las habilidades de pensamiento. El hecho de que ambos grupos (los que realizaron ejercicio aeróbico y el grupo de estiramiento y tonificación) rindieron más en las pruebas de pensamiento y memoria tras un año señala que varios tipos de ejercicio pueden actuar sobre distintas regiones del cerebro o distintas redes cerebrales, apuntó Erickson. En lugar de decir que un tipo de ejercicio es más importante que otro, es probable que la respuesta sea más compleja, y varios tipos de actividad física afecten distintos aspectos de la salud cerebral, comentó Erickson.
Para evaluar justo ese tipo de teoría, investigadores de la Universidad de Columbia Británica y de la Universidad de Illinois, en Urbana, dividieron a 86 mujeres de 70 a 80 años de edad que ya mostraban señales de declive mental leve en tres grupos. Un grupo hizo entrenamiento de resistencia (pesas) dos veces por semana, otro hizo entrenamiento aeróbico (caminar) dos veces por semana, y el tercero realizó ejercicios de equilibrio y tonificación dos veces por semana.
Tras seis meses, el grupo de entrenamiento en resistencia mostró una mejora significativa en el rendimiento en pruebas de atención y memoria, en comparación con los otros dos grupos, hallaron los investigadores. El entrenamiento en resistencia también llevó a cambios funcionales en tres regiones del cerebro que tienen que ver con la memoria. El grupo de entrenamiento aeróbico mostró mejoras en el equilibrio, la movilidad y la capacidad cardiovascular.
El tercer estudio, de investigadores del Centro Nacional de Geriatría y Gerontología de Japón, se enfocó en 47 adultos mayores con deterioro leve de la memoria, que se dividieron en dos grupos. Un grupo realizó 90 minutos de ejercicio supervisado dos veces por semana, y el otro, el grupo de control, asistió a unas cuentas sesiones de educación en salud.
El grupo de ejercicio realizó entrenamiento en fuerza, aeróbicos y ejercicios para mejorar el equilibrio, durante un año.
Los del grupo de ejercicio mostraron una mejora en una tarea de memoria y en pruebas que medían su capacidad de usar el lenguaje, en comparación con los del grupo de educación, aunque ambos grupos mostraron mejoras en la memoria, señalaron los investigadores.
“Hay mucha evidencia disponible que sugiere que el ejercicio puede resultar beneficioso de muchas formas, ya sea al reducir el riesgo de obesidad y de aumento de peso o la inflamación”, aseguró Erickson. “El ejercicio se asocia con una mayor esperanza de vida, y se ha mostrado repetidas veces que se asocia con una reducción en el riesgo de demencia. Parece que hay una relación muy directa entre la actividad física y la integridad del cerebro”.
Debido a que estas investigaciones se presentan en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.
Además, los expertos anotaron que aunque estos estudios hallaron una asociación entre el ejercicio y un envejecimiento cerebral más sano, los investigadores no probaron una relación causal.
DOMINGO, 15 de julio (HealthDay News) —
Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTES: Heather Snyder, Ph.D, senior associate director, medical and scientific relations, Alzheimer’s Association; Kirk Erickson, Ph.D., assistant professor, psychology, University of Pittsburgh; July 15, 2012, abstracts, Alzheimer’s Association International Conference 2012, Vancouver, British Columbia, Canada
HealthDay
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_127282.html

30 noviembre 2011

La dieta rica en el nutriente colina mejora la memoria

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:37

 Un estudio sugiere que las personas con una dieta rica en colina tendrían un mejor rendimiento en los test de memoria y serían menos propensas a tener cambios cerebrales asociados con la demencia.
La investigación sólo señala una correlación entre la memoria y la colina, un nutriente que se encuentra en alimentos como los pescados de agua salada, los huevos, el hígado, el pollo, la leche y ciertas legumbres, como la soja.
Los autores aclaran que los resultados no aseguran que la colina sea la respuesta para prevenir el Alzheimer, una condición que afecta a 26 millones de personas en el mundo.
Pero sí suman evidencia de que la alimentación influye en la forma que envejece el cerebro, según dijo la autora principal del estudio, Rhoda Au, de la Escuela de Medicina de la Boston University.
El equipo de Au analizó información de un estudio sobre salud cardiovascular con casi 1.400 adultos de entre 36 y 83 años, que respondieron sobre su alimentación entre 1991 y 1995, y entre 1998 y el 2001.
Luego, se les hicieron test de memoria y otras habilidades cognitivas, y se tomaron imágenes del cerebro mediante resonancia magnética.
En general, los hombres y las mujeres que más colina consumían (en el cuarto superior de una escala) rindieron mejor en las pruebas de memoria que los que menos colina ingerían (cuarto inferior), aunque la diferencia fue pequeña. “En las actividades diarias, no sería una diferencia apreciable”, dijo Au.
Pero la autora destacó que los resultados sugieren que las personas con bajo consumo de colina serían más propensas a “estar en camino” al deterioro mental que aquellas que más la consumen.
Aun tras considerar factores como la educación y el consumo de calorías, grasas y vitaminas, como la B6 y B12, la colina se mantuvo asociada con el rendimiento en los test cognitivos.
Además, los participantes que más colina consumían al inicio del estudio eran menos propensos a tener áreas cerebrales con “hiperintensidad en la sustancia blanca” en las imágenes por resonancia magnética. Esas zonas son un indicio de enfermedad vascular en el cerebro, es decir, de mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular o de desarrollar demencia.
Nada de esto prueba que la colina proteja la memoria o impida cambios cerebrales riesgosos. Es posible, para Au, que ese efecto lo provoquen otros nutrientes junto con la colina.
Pero hay un motivo para pensar que la clave está en la colina: el nutriente es un precursor de la sustancia química cerebral llamada acetilcolina, que influye en la memoria y otras funciones cognitivas. Un bajo nivel de acetilcolina está asociado con el Alzheimer.
Los expertos recomiendan que los hombres consuman 550 miligramos (mg) de colina por día y que las mujeres ingieran 425 mg.
Au considera que se necesitan más estudios sobre seres humanos para respaldar estos resultados. En tanto, para cuidar la salud cerebral hay que prestar atención al estilo de vida, que debe incluir una alimentación saludable, ejercicio regular y no fumar.
Por Amy Norton
NUEVA YORK (Reuters Health) –
FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, online 9 de noviembre del 2011
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_119087.html

28 septiembre 2011

Más evidencia relaciona a la diabetes y la demencia

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 17:02

Las personas con diabetes tienen un riesgo significativamente más elevado de desarrollar todos los tipos de demencia, incluso enfermedad de Alzheimer, halla un estudio reciente que fortalece investigaciones previas que conectaban a ambas afecciones.
 
El estudio de más de mil personas en Japón halló que 27 por ciento de los que tenían diabetes desarrollaron demencia, frente a 20 por ciento de las personas con niveles normales de glucemia.
 
Además, el estudio halló que la prediabetes (niveles de glucemia más altos de lo normal) también aumentaba el riesgo de demencia.
 
“Hemos demostrado claramente que la diabetes es un factor de riesgo significativo para el desarrollo de la demencia, sobre todo de la enfermedad de Alzheimer, en el público general”, señaló el Dr. Yutaka Kiyohara, profesor de la facultad de postgrados en ciencias médicas de la Universidad de Kyushu en Fukuoka.
 
El estudio, que se llevó a cabo de 1988 a 2003, aparece en la edición del 20 de septiembre de la revista Neurology.
 
Kiyohara señaló al aumento global en la diabetes tipo 2, y enfatizó que controlar la enfermedad es más importante que nunca.
 
El estudio siguió a 1,017 hombres y mujeres a partir de los 60 años, que tomaron una prueba de glucosa para averiguar si tenían diabetes o prediabetes. Recibieron un seguimiento promedio de once años. En total, 232 desarrollaron demencia, ya fuera Alzheimer, demencia vascular, demencia por todas las causas u otra forma.
 
De los 150 que tenían diabetes, 41 desarrollaron demencia, frente a 115 de las 559 personas que no tenían diabetes. Entre las 308 personas con prediabetes, 76 (25 por ciento) desarrollaron demencia.
 
Incluso tener niveles de azúcar elevados dos horas tras tomar glucosa se relacionó con la demencia, apuntaron los investigadores, y anotaron la importancia de un control constante de la glucemia.
 
La diabetes afecta a cerca de 26 millones de niños y adultos en EE. UU. Siete millones de ellos no tienen un diagnóstico, según la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association). Unos 79 millones más tienen prediabetes. La obesidad aumenta el riesgo de diabetes, y a medida que los estadounidenses aumentan de peso, más de ellos desarrollan diabetes.
En la diabetes tipo 2, la forma más común del trastorno, las personas no tienen suficiente hormona insulina para convertir la glucosa de los alimentos en energía, o no procesan la insulina de forma adecuada.
 
El control de la diabetes exige una dieta cuidadosa, ejercicio, y en algunos casos insulina u otros fármacos. Si no se gestiona de forma adecuada, la enfermedad puede causar ceguera, enfermedad renal y cardiaca, e incluso la muerte.
 
Aunque investigaciones previas han mostrado una relación entre la diabetes y la demencia, el estudio japonés es importante debido a su tamaño y duración, apuntó otra experta.
 
“Se trata de un estudio grande con un periodo largo que muestra una posible conexión entre la diabetes y la demencia”, apuntó Heather Snyder, directora asociada principal de relaciones científicas médicas de la Alzheimer’s Association, en Chicago. “Sabemos que la diabetes aumenta el riesgo de demencia, pero en realidad no sabemos por qué”.
 
Snyder dijo que la Alzheimer’s Association financia el próximo paso en una investigación recién reportada que mostró un éxito al tratar la demencia temprana con insulina.
 
“Los últimos dos años han sido una época muy emocionante en la investigación del Alzheimer”, afirmó. El Alzheimer, un trastorno cerebral relacionado con la edad, interfiere gradualmente con el pensamiento y el funcionamiento.
 
Otro experto anotó que la diabetes podría estar relacionada con la demencia debido a que contribuye a la enfermedad vascular, trastornando el flujo de oxígeno al cerebro y otros órganos.
 
“La diabetes es un factor de riesgo importante de la enfermedad vascular”, apuntó el Dr. Spyros Mezitis, endocrinólogo clínico del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York. “Si los vasos sanguíneos no permiten que suficiente oxígeno llegue al cerebro, se puede contraer demencia”.
 
El estudio “cambiará la forma en que practicamos medicina” y podría llevar a una derivación más rápida de los diabéticos a neurólogos cuando muestren señales de pérdida de la memoria u otros problemas cognitivos, planteó.
 
La meta es que los pacientes eviten el avance de la enfermedad vascular y mantengan niveles adecuados de glucemia, anotó.
 
Se necesita más investigación en la escala del estudio cardiaco de Framingham, anotó Snyder, haciendo referencia a un estudio multigeneracional que se inició en 1948 en Framingham, Massachusetts, que ha contribuido enormes cantidades de datos sobre la enfermedad cardiovascular.
 
FUENTES: Yutaka Kiyohara, M.D., professor, graduate school of medical science, Kyushu University, Fukuoka, Japan; Heather Snyder, Ph.D., senior associate director, medical and scientific relations, Alzheimer’s Association, Chicago; Spyros Mezitis, M.D., Ph.D., clinical endocrinologist, Lenox Hill Hospital, New York City; Sept. 20, 2011, Neurology.
http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=72794

2 diciembre 2009

La dieta en la enfermedad de Alzheimer

Filed under: Artículos cubanos — Arturo Hernández Yero @ 8:32

Yeneisy Lanyau Domínguez Máster en Nutrición. Investigadora Auxiliar. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos (INHA). La Habana, Cuba.

Revista Cubana de Salud Pública. 2009; 35(4): 55-64

http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol35_4_09/spusu409.htm

 

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Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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