Diabetes mellitus

27 mayo 2015

Obesidad: dieta y ejercicio, ¿cómo se arma el rompecabezas?

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 8:14

Asistimos a una controversia como jamás antes se había planteado, ¿están equivocadas las guías nutricionales vigentes? ¿hay que demonizar nutrientes? ¿cuál es el valor del ejercicio para bajar de peso? IntraMed consultó a dos expertas, Dras Mónica Katz y Patricia Sangenis, que aportan claridad en medio de la confusión

Del sitio IntraMed

31 julio 2013

Los paseos cortos después de las comidas podrían reducir el riesgo de diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 15:09

Andar durante 15 minutos tres veces al día resultó mejor para el nivel de azúcar en sangre que un paseo de 45 minutos, según un pequeño estudio

Un estudio reciente muestra que las personas mayores con riesgo de contraer diabetes que dieron paseos de 15 minutos después de cada comida mejoraron su nivel de azúcar en sangre.

Los tres paseos después de comer funcionaron mejor para el control del nivel de glucemia que un paseo de 45 minutos por la mañana o al anochecer, afirmó la investigadora principal, Loretta DiPrieto, catedrática de la Facultad de Salud Pública y Servicios de Salud de la Universidad George Washington en Washington D.C.

“Y lo que es más importante, el paseo después de comer fue mucho mejor que las otras dos recetas de ejercicio a la hora de reducir el nivel de glucosa después de cenar”, añadió DiPrieto.

El periodo después de la cena es un momento especialmente vulnerable para las personas mayores con riesgo de diabetes, indicó DiPrieto. La producción de insulina se reduce, y podrían acostarse con un nivel de glucosa en sangre muy alto, lo que aumenta sus probabilidades de contraer diabetes.

Aproximadamente 79 millones de estadounidenses están en riesgo de diabetes tipo 2, en la que el cuerpo no crea la suficiente insulina o no la usa de manera eficiente. Tener sobrepeso y llevar un estilo de vida sedentario aumentan el riesgo. La nueva investigación de DiPrieto, aunque se probó solo en 10 personas, sugiere que los paseos cortos pueden reducir ese riesgo si se producen en el momento adecuado.

No obstante, el estudio no demostró que fueran los paseos los que provocaron la mejora del nivel de glucemia.

“Este es uno de los primeros estudios que realmente abordan la importancia del momento en que se realiza ejercicio con respecto al beneficio en el control del azúcar en sangre”, señaló. En el estudio, los paseos empezaron media hora después de terminar cada comida.

La investigación fue publicada el 12 de junio en la revista Diabetes Care.

Para llevar a cabo el estudio, DiPrieto y colegas pidieron a 10 personas mayores, con un promedio de 70 años de edad, que realizaran tres rutinas de ejercicio diferentes con una separación entre ellas de cuatro semanas. Al principio del estudio, los hombres y mujeres tenían en ayunas un nivel de azúcar en sangre de entre 105 y 125 miligramos por decilitro. Un nivel de glucosa en sangre de 70 a 100 en ayunas se considera normal, según los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.

Los hombres y mujeres permanecieron en el centro donde se realizó la investigación y se les supervisó de cerca. Se monitorizó su nivel de glucemia durante las 48 horas.

El primer día, los hombres y las mujeres no hicieron ejercicio. El segundo día sí lo hicieron, y se comparó el nivel de glucemia con el del primer día.

Los hombres y mujeres fueron clasificados como obesos, en promedio, con un índice de masa corporal (IMC) de 30. Los hombres y mujeres anduvieron en una cinta a una velocidad de unas 3 millas (4.8 KM) por hora (una milla cada 20 minutos, que DiPrieto describió como la forma más lenta dentro de una velocidad moderada).

Los paseos después de las comidas fueron los que más redujeron el nivel de glucosa durante las 24 horas al comparar el día sedentario con el día de ejercicio.

Un paseo de 45 minutos por la mañana fue lo segundo que funcionó mejor.

Caminar después de la cena fue mucho mejor para la reducción del nivel de glucosa en sangre que hacerlo por la mañana o la tarde, descubrió DiPrieto.

Empezar a caminar media hora después de las comidas permite hacer primero la digestión, afirmó DiPrieto. Tras esa media hora, afirmó, “la glucosa empieza a inundar la sangre. Se usan los músculos activos a fin de ayudar a eliminar la glucosa del torrente sanguíneo”. El ejercicio “ayuda a un páncreas perezoso a que haga su trabajo, que consiste en secretar insulina para eliminar la glucosa”, explicó.

El ejercicio más corto y más frecuente podría también sonar más factible a las personas mayores con un estilo de vida sedentario, añadió. “Comprometerse a hacer esto con alguien sería lo mejor”, señaló DiPrieto. “Se puede combinar con cosas como sacar a pasear al perro o ir a hacer los recados”.

Los hallazgos tienen sentido desde un punto de vista fisiológico, afirmó el Dr. Stephen Ross, médico adjunto en el Centro Médico de la UCLA en Santa Mónica, California.

“Si hace ejercicio justo después de haber comido, eso hará que se reduzca el nivel de azúcar en la sangre debido a que más glucosa irá a los músculos para ayudarles con su metabolismo”, explicó.

Los paseos cortos, dijo Ross, podrían también ayudar a una persona a programarlos mejor.

DiPietro advirtió, sin embargo, de que “hay que hacerlo todos los días” para obtener un beneficio. No es una receta para ponerse en forma físicamente, sino simplemente para reducir el riesgo de diabetes, añadió.

El estudio fue financiado por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., el Instituto Nacional del Envejecimiento de EE. UU. y el Centro de Investigación sobre la Nutrición Humana Beltsville del Departamento de Agricultura de EE. UU.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: Loretta DiPietro, Ph.D., chairwoman, exercise science, George Washington University School of Public Health and Health Services, Washington, D.C.; Stephen Ross, M.D., attending physician, UCLA Medical Center, Santa Monica, Calif., and associate clinical professor, medicine, David Geffen School of Medicine, University of California Los Angeles; June 12, 2013 Diabetes Care

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_137804.html

19 julio 2013

Efectos neuroendocrinos del ejercicio físico

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 12:07
 
Dos estudios recientes explican ahora, además, algunas de las razones fisiológicas que subyacen a dicho efecto. El primero de ellos, realizado por científicos de la Universidad de Princeton (EE.UU.), reveló que la actividad física reorganiza el cerebro, de tal forma, que su respuesta al estrés se reduce. En consecuencia, es menos probable que la ansiedad interfiera con el funcionamiento corriente de este órgano.
En experimentos realizados con ratones, cuyos resultados ha publicado el Journal of Neuroscience, se constató que cuando éstos hacían ejercicio regularmente aumentaba en sus cerebros la actividad de unas neuronas que ‘frenan’ el ‘encendido’ del hipocampo ventral, una región del cerebro vinculada al estrés. Al mismo tiempo, las neuronas de estos ratones liberaron más neurotransmisores GABA (ácido gamma-aminobutírico), que también aplacan la excitación neuronal.
Por último, la proteína que encapsula el ácido gamma-aminobutírico en pequeños ‘paquetes’ o vesículas para su liberación en las sinapsis o conexiones entre neuronas, también estuvo presente en mayores cantidades en ratones activos, en comparación con otros ratones que no habían hecho ejercicio.
EXPERIMENTOS Y RESULTADOS
Los experimentos consistieron en proporcionar a un grupo de ratones (activos) acceso ilimitado a una rueda para correr, mientras que a otros ratones (sedentarios) no se les proporcionó rueda alguna. Los ratones que sí corrieron hicieron una media de cuatro kilómetros por jornada. Después de seis semanas, todos los animales fueron expuestos a agua fría como factor estresante, durante un breve período de tiempo.
De este modo, pudo comprobarse que los cerebros de los ratones activos y de los sedentarios se comportaban de manera distinta, cuando eran sometidos a estrés. En los ratones activos se dio el proceso ya explicado, mientras que en las neuronas del segundo grupo de ratones –los sedentarios-, el agua fría estimuló el incremento de los ‘genes de expresión inmediata’ (IEGs), que son genes que se activan transitoria y rápidamente como respuesta a una amplia variedad de estímulos celulares.
La ausencia de estos genes IEGs en las neuronas de los ratones activos sugiere que sus células cerebrales no pasaron a un estado excitado como respuesta al factor estresante, explican los científicos. En lugar de eso, su cerebro mostró todas las señales de control de reacción al estrés mencionadas, en un grado no observado en los cerebros de los ratones sedentarios.
Desde un punto de vista evolutivo, la investigación muestra que el cerebro puede ser extremadamente flexible y adaptar sus propios procesos al estilo de vida o al entorno, afirma la autora principal de la investigación, Elizabeth Gould, en un comunicado de la Universidad de Princeton. Una mayor probabilidad de comportamiento ansioso puede suponer una ventaja adaptativa para las criaturas físicamente menos aptas. El estrés, a menudo, conlleva conductas de evitación de situaciones potencialmente peligrosas, por lo que puede aumentar la probabilidad de supervivencia.
En cuanto a los conocimientos adquiridos con esta investigación, Gould explica que, hasta ahora, “el impacto de la actividad física sobre el hipocampo ventral no se había explorado a fondo”. Y que “el establecimiento de las regiones clave para la regulación del estrés puede ayudar a los científicos a comprender y a tratar mejor los trastornos de ansiedad humanos”.
¿QUÉ PASA EN EL ADN?
La segunda investigación reciente sobre los efectos del ejercicio físico en el organismo ha sido la realizada por científicos de la Universidad de Lund‎, en Suecia. Ésta ha revelado que el ejercicio, incluso en pequeñas dosis, cambia la expresión innata de nuestro ADN, publica dicha Universidad en un comunicado difundido a través de Alphagalileo.
El estudio ha descrito en concreto, por vez primera, lo que sucede a nivel epigenético en las células de grasa o células adiposas, cuando se realiza una actividad física. Según una de sus autoras, Charlotte Ling: “Cuando hacemos ejercicio, el patrón epigenético de los genes que afectan a la acumulación de grasa en el cuerpo se modifica”.
Las células del cuerpo contienen ADN, que a su vez contiene a los genes. Heredamos nuestros genes, y éstos no se pueden cambiar. Pero los genes están vinculados a ‘grupos metilo’, que son los que condicionan la expresión genética (esto es, si los genes se activan o se desactivan).
Estos grupos metilo pueden ser influenciados de varias maneras: a través del ejercicio, la dieta o el estilo de vida, merced a un proceso conocido como ‘metilación del ADN’ y del que se ocupa la epigenética, un campo relativamente nuevo de investigación que en los últimos años ha atraído cada vez más la atención de los especialistas. En su estudio, los científicos investigaron qué sucedía con los grupos metilo en las células adiposas de 23 hombres con sobrepeso, de unos 35 años, y que no habían participado anteriormente en actividad física alguna, cuando asistían regularmente a clases de aeróbic. Lo hicieron durante un período de seis meses.
Gracias a una tecnología que analiza 480.000 zonas de todo el genoma, se constató que, después del ejercicio, los cambios epigenéticos habían tenido lugar en 7.000 genes (cada persona tiene entre 20 mil y 25 mil genes). A continuación, los investigadores analizaron específicamente la metilación acaecida en genes vinculados a la diabetes tipo 2 y a la obesidad, y encontraron cambios en estos genes también lo que, según ellos, significaría que podría contarse con una herramienta para influir en la función de estos genes de riesgo.
Los investigadores de la Universidad de Lund llevan un tiempo buscando “si se puede reducir el riesgo de diabetes tipo 2 cambiando el grado de metilación del ADN en las variantes de riesgo genéticas para la enfermedad”, tal y como ellos mismos anunciaron, a raíz de un estudio anterior, en otro comunicado de dicha Universidad.
Por otra parte, en el laboratorio, los científicos pudieron confirmar sus hallazgos in vitro (estudio de cultivos de células en tubos de ensayo), desactivando ciertos genes y reduciendo así su expresión. Esto dio lugar a cambios en el almacenamiento de grasas en las células adiposas.
Autor:   Yaiza Martínez

El ejercicio ayuda al cerebro a hacerse más resistente al estrés

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 12:02

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Científicos de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, aseguran que la actividad física conlleva efectos beneficiosos para el cerebro y se reestructura para reducir su respuesta al estrés y lograr que la ansiedad no afecte a su actividad normal, según los resultados de un estudio que publica la revista Journal of Neuroscience.
En un estudio en modelos experimentales han visto que cuando sufrían algún tipo de estrés, como el provocado por la exposición al agua fría, el cerebro mostraba un aumento en la actividad de las neuronas que apagaban el entusiasmo del hipocampo ventral, región del cerebro que regula los niveles de ansiedad.
El impacto de la actividad física sobre el hipocampo ventral no se había explorado a fondo hasta ahora. Además, desde un punto de vista evolutivo la investigación también muestra como el cerebro puede ser extremadamente adaptable a los hábitos de vida.
“Saber cómo el cerebro regula el comportamiento de la ansiedad nos da pistas sobre posibles ayudas a las personas con estos trastornos, y nos explica cómo el cerebro cambia para responder de manera óptima a su propio entorno”, ha asegurado Elizabeth Gould, una de las autoras del estudio.
Para los experimentos, utilizaron a un grupo de ratones que estuvieron corriendo en una rueda y se comparó su actividad con la de otros roedores que no tenían esta posibilidad. Después de seis semanas, en las que los ratones con rueda recorrieron hasta 4 kilómetros, ambos grupos recibieron agua fría por un periodo breve de tiempo.
El cerebrode los individuos activos y sedentarios se comportaron de manera diferente cuando se sometieron al estrés que generaron las bajas temperaturas del agua, según el análisis. Sin embargo, las neuronas de los sedentarios provocaron un aumento de “genes de corta duración” que dieron lugar a neuronas, mientras que los individuos más activos no experimentaron lo mismo, haciéndose más resistentes al estrés.
En estos casos, hubo un impulso de la actividad en unas neuronas inhibidoras que son conocidas para frenar las neuronas excitables, al tiempo que liberaron niveles más elevados del neurotransmisor ácido gamma-aminobutírico, o GABA, que disminuye la excitación neuronal.
http://www.elmedicointeractivo.com/noticias/internacional/120760/el-ejercicio-ayuda-al-cerebro-a-hacerse-mas-resistente-al-estres

1 junio 2013

Algunas estatinas pueden interferir con el ejercicio

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:14

Se señala que la estatinas, los fármacos más ampliamente prescritos en todo el mundo, reducen el colesterol y evitan la cardiopatía en personas con obesidad, diabetes y síndrome metabólico, que es una combinación de trastornos médicos que comprenden adiposidad corporal excesiva o altas cifras de presión arterial, glucemia o colesterol. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Missouri descubrieron que la simvastatina, un tipo genérico de estatina previamente comercializado con el nombre de patente “Zocor”, interfiere en los efectos positivos del ejercicio en adultos obesos y preobesos.
“Se ha demostrado que la aptitud física es el indicador más importante de longevidad y salud por cuanto protege a las personas contra diversas enfermedades crónicas”, dijo John Thyfault, profesor asociado de nutrición y fisiología del ejercicio de la Universidad de Missouri. “Es necesaria la actividad física diaria para mantener o mejorar la aptitud física y por consiguiente obtener mejores resultados en la salud. Sin embargo, si los pacientes comienzan a hacer ejercicio y a tomar estatinas al mismo tiempo, parece que las estatinas bloquean la posibilidad de que el ejercicio mejore los grados de aptitud física”.
Thyfault dice que muchos cardiólogos quieren recetar estatinas a todos los pacientes de determinada edad independientemente de que tengan síndrome metabólico; estos fármacos también se recomiendan a las personas con diabetes de tipo 2. Recomienda que los cardiólogos sopesen con más detenimiento los efectos positivos y los riesgos de las estatinas tomando en cuenta estos nuevos datos en torno a su efecto sobre el ejercicio.
“Las estatinas se han utilizado apenas en los últimos 15 a 20 años de manera que no sabemos cuáles serán sus efectos a largo plazo en la aptitud aeróbica y la salud global”, dijo Thyfault. “Si los fármacos complican el mejoramiento y el mantenimiento de la aptitud física, no a todas las personas se les debiera recetar estatinas”.
Thyfault y sus colaboradores cuantificaron la aptitud cardiorrespiratoria en 37 individuos obesos previamente sedentarios de 25 a 59 años de edad con bajos grados de aptitud física. Los participantes cumplieron el mismo programa de ejercicio en el campus de la Universidad de Missouri durante 12 semanas; 18 de las 37 personas también tomaban 40 mg de simvastatina al día.
Las estatinas afectaron en grado significativo los resultados del ejercicio de los participantes. Los del grupo que sólo realizó ejercicio incrementaron su aptitud cardiorrespiratoria un promedio de 10% en comparación con un aumento del 1,5% en los participantes a los que también se les recetó estatinas. Así mismo, el contenido mitocondrial del músculo esquelético, la región donde las células musculares convierten oxígeno en energía, disminuyó 4,5% en el grupo que tomaba estatinas en tanto que el grupo que sólo efectuó ejercicio tuvo un incremento del 13%, una respuesta normal después del programa de ejercicio.
Thyfault señala que en las investigaciones futuras se determinará si las dosis más bajas de simvastatina u otros tipos de estatinas también influyen en los resultados del ejercicio en las personas y por consiguiente en su riesgo de enfermedades como la diabetes de tipo 2. El comenzar con un esquema de estatina después del ejercicio y obtener un grado de aptitud más alto puede reducir los efectos del fármaco sobre la aptitud física, dijo.
 
  Fuente: doctors.net.uk, 28/05/2013

6 diciembre 2012

Los diabéticos deben aumentar el nivel de ejercicio con cuidado

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:23
 El ejercicio desempeña un papel importante en la gestión de la diabetes, pero las personas que sufren del tipo 1 o del tipo 2 de la enfermedad deben tomar ciertas medidas de precaución antes de aumentar el nivel de actividad física, señalan los expertos.
Según el Consejo Americano del Ejercicio (American Council on Exercise), aunque el ejercicio ayuda a los diabéticos a controlar los niveles de glucemia, a veces puede provocar que esos niveles bajen peligrosamente. En casos extremo, la afección, conocida como hipoglucemia, puede resultar en pérdida del conocimiento, convulsiones, coma o muerte.
Como resultado, el consejo recomendó en un comunicado de prensa que las personas con diabetes tomen las siguientes precauciones:
-Hable con el médico antes de comenzar una nueva rutina de ejercicio o actividad, y asegúrese de vigilar su salud de forma regular.
-Revise la glucemia antes y después del ejercicio para determinar la forma en que el organismo responde a ciertas actividades.
-No haga ejercicio solo. Use una pulsera de identificación que informe que usted sufre de diabetes.
-Informe a sus entrenadores o profesores que tiene diabetes, de forma que puedan modificar el ejercicio y estar atentos a las señales de hipoglucemia.
-Si tiene diabetes tipo 1, tenga a mano un refrigerio ligero rico en carbohidratos por si necesita una inyección rápida de energía.
JUEVES, 1 de noviembre (HealthDay News) —
Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: American Council on Exercise, news release, Oct. 24, 2012
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_130962.html

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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