Diabetes mellitus

1 abril 2019

El cerebro humano crea neuronas hasta los 90 años

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:09

Sarah Romero

brain2_280Científicos descubren que la formación de nuevas neuronas se produce en el cerebro durante toda la vida adulta.
Si el centro de memoria del cerebro humano puede desarrollar nuevas células, podría ayudar a las personas a recuperarse de la depresión, del trastorno de estrés postraumático, a retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer, profundizar nuestra comprensión de la epilepsia y ofrecer nuevos conocimientos sobre la memoria y el aprendizaje.

Durante décadas, los científicos han debatido si el nacimiento de nuevas neuronas, llamada neurogénesis, es posible en un área del cerebro responsable del aprendizaje, la memoria y la regulación del estado de ánimo. Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Nature Medicine, inclina la balanza al “sí”. Según el estudio, una región concreta del cerebro humano -conocida como giro dentado– produce nuevas neuronas hasta los 90 años; toda la vida.
Los investigadores, liderados por María Llorens-Martín, científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (España), probaron una variedad de métodos para preservar el tejido cerebral de 58 personas recientemente fallecidas. Encontraron que diferentes métodos de preservación llevaron a distintas conclusiones sobre si se podrían desarrollar nuevas neuronas en el cerebro adulto y envejecido.

Llorens-Martin, autora principal del artículo, debe conservar el tejido cerebral unas pocas horas después de la muerte y ser muy precisos con los químicos específicos que se utilizan para preservar el tejido o las proteínas que identifican a las células en desarrollo.
La experta comentó que comenzó a recolectar y preservar cuidadosamente muestras de cerebro en 2010, cuando se dio cuenta de que muchos cerebros almacenados en bancos de cerebros no se conservaban adecuadamente para este tipo de investigación. En su estudio, ella y sus colegas examinaron los cerebros de las personas que murieron con sus recuerdos intactos, y los que murieron en diferentes etapas de la enfermedad de Alzheimer. Descubrió que los cerebros de las personas con alzhéimer mostraban pocos signos de neuronas nuevas en el hipocampo, si es que mostraban alguna señal, con menos señales a medida que se encontraban en el curso de la enfermedad. Esto sugiere que la pérdida de nuevas neuronas, si pudiera detectarse en el cerebro vivo, sería un indicador temprano de la aparición de la enfermedad de Alzheimer, y que promover un nuevo crecimiento neuronal podría retrasar o prevenir la enfermedad que ahora afecta a millones de personas en todo el mundo.

Neurogénesis
La neurogénesis en el hipocampo es importante porque la evidencia en animales muestra que es esencial para la separación de patrones. En las personas, la incapacidad para distinguir entre dos eventos similares podría explicar por qué los pacientes con trastorno de estrés postraumático continúan reviviendo las mismas experiencias, a pesar de que sus circunstancias han cambiado. Además, muchos déficits observados en las primeras etapas del deterioro cognitivo son similares a los observados en animales cuya neurogénesis se ha detenido.
Los investigadores pueden estimular el crecimiento de nuevas neuronas en ratones y ratas haciendo que los roedores hagan más ejercicio o proporcionándoles entornos que sean más estimulantes cognitiva o socialmente, dice Llorens-Martin. “Esto no podría aplicarse a las etapas avanzadas de la enfermedad de Alzheimer. Pero si pudiéramos actuar en etapas más tempranas en las que la movilidad aún no está comprometida, quién sabe, tal vez podríamos reducir la velocidad o prevenir la pérdida de plasticidad en el cerebro”, concluye la experta.
Y termina: “Aún queda mucho camino por recorrer para aplicar estos resultados al tratamiento de seres humanos, pero los resultados obtenidos son esperanzadores ya que muestran la existencia de una población dinámica de células que en otras especies de mamíferos han mostrado ser importantes para la regulación de la memoria”.

Sarah Romero
Periodista especializada en ciencia y nuevas tecnologías con un secreto confesable: la pasión por la astronomía. Soy redactora de contenidos web en la revista Muy Interesante y Muy Historia. Puedes contactar conmigo a través del correo ladymoon@gmail.com

Referencia: E. P. Moreno-Jiménez*, M. Flor-García*, J. Terreros-Roncal*, A. Rábano, F. Cafini, N. Pallas-Bazarra, J. Ávila and M. Llorens-Martín. Adult hippocampal neurogenesis is abundant in neurologically healthy subjects and drops sharply in patients with Alzheimer’s disease. Nature Medicine. DOI: 10.1038/s41591-019-0375-9
Fecha: 27/3/2019
Revista Muy Interesante.
Fuente: https://www.muyinteresante.es/ciencia/articulo/el-cerebro-humano-crea-neuronas-hasta-los-90-anos-421553590034?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=190327_Newsletter

17 mayo 2018

¿Cuál es la diferencia entre el lado derecho y el izquierdo del cerebro?

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 11:09

brain2_280Se supone que el lado derecho es más creativo y artístico y el izquierdo más organizado y lógico. Pero, ¿es así?
Popularmente existe esta creencia de que los hemisferios del cerebro representan características distintas, el izquierdo más artístico y el derecho más lógico. Lo cierto, es que la ciencia dice que no existe el dominio del hemisferio derecho o izquierdo. En un estudio publicado en la revista PloS One, un equipo de científicos observó los cerebros de más de 1.000 personas y no encontraron evidencia de diferencias significativas en el dominio de los hemisferios del cerebro entre los individuos.

Sin embargo, sí que hay diferencias entre los hemisferios. Es posible que no haya una mitad más dominante que otra, pero nuestro cerebro está dividido en dos hemisferios y no son iguales. Son muy similares y redundantes, pues la mayoría de los procesos que encontraremos en el lado izquierdo también se realizan en el lado derecho y viceversa, pero no son idénticos.

Ambos lados del cerebro tienen “la capacidad de expresar sentimientos, apetitos e impulsos apropiados, la capacidad [de] aprendizaje, memoria, lógica, etc., la capacidad de mantener los umbrales adecuados y la tolerancia a la frustración y el fracaso, y a recuperarse rápidamente de sus efectos, la capacidad de mantener reacciones de defensa eficaces y bien moduladas (es decir, represión, negación, simulación, racionalización, culpabilización, abstinencia, fantasía, comportamiento obsesivo-compulsivo y patrones de reacción corporal que implican alimentación, respiración, metabolismo, etc.) “, según reza en el libro “Disorders of the Nervous System: A Primer” en el que los autores citan a Harold Wolff, uno de los grandes científicos del cerebro del siglo XX.

A pesar de la densidad de texto, la conclusión es simple: casi todo lo relacionado con lo que nos hace humanos, existe en ambos lados del cerebro.

¿Necesitas pruebas? Si extraemos un hemisferio del cerebro de un bebé de 3 meses, una cirugía que los médicos llevan a cabo a veces en casos de epilepsia severa y otros trastornos, ese bebé aún puede crecer con recuerdos normales y una personalidad normal. La hemisferectomía, se ha llevado a cabo “cientos de veces” en el siglo pasado, según apunta la revista Scientific American.

Entonces, ¿cuál es la diferencia entre los dos hemisferios?

En general, el lado izquierdo del cerebro controla el lado derecho del cuerpo, y el lado derecho del cerebro controla el lado izquierdo del cuerpo. Todo se complica para la visión: los nervios del lado izquierdo de ambos ojos se conectan con el lado izquierdo del cerebro, y los nervios del lado derecho de ambos ojos se conectan con el lado derecho del cerebro.

¿De dónde procede el mito del lado creativo y el lado analítico?
En el siglo XIX, un par de neurocientíficos, Pierre Paul Broca y Karl Wernicke, descubrieron que las personas que “luchaban” con el procesamiento del lenguaje tendían a dañar áreas específicas en el lado izquierdo de sus cerebros. Los investigadores concluyeron que esas dos áreas eran importantes para el procesamiento del lenguaje, anunciando al mundo que el lenguaje vivía en el hemisferio izquierdo. Esta idea probablemente sea la raíz de esta noción de que el cerebro izquierdo es más creativo y el cerebro derecho es más analítico.
Más tarde, la novela de Robert Louis Stevenson”El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” ayudó a difundir la idea del cerebro izquierdo y derecho en la cultura popular.

Sin embargo, las asimetrías encontradas por Broca y Wernicke no son consistentes de un cerebro a otro. Y es que, en alrededor del 5% de las personas diestras, los centros clave del procesamiento de lenguaje están en el lado derecho del cerebro, y en el 30% de las personas zurdas, estos centros están en el lado derecho del cerebro. Además, en la mayoría de las personas, ambos hemisferios participan en algún aspecto del habla. Las personas que tienen dañado el hemisferio izquierdo pueden volver a aprender el habla usando el hemisferio derecho.

Con esto ponemos fin al mito.
Sarah Romero

Fecha:17/05/2018
Fuente: https://www.muyinteresante.es/ciencia/preguntas-respuestas/cual-es-la-diferencia-entre-el-lado-derecho-y-el-izquierdo-del-cerebro-251515669845?utm_source=Cheetah&utm_medium=emailMUY&utm_campaign=180115_Newsletter

20 mayo 2016

Bailar protege el cerebro

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:05

Cuando nos introducimos en la pista de baile, nuestro cuerpo intenta sincronizarse al ritmo de la música ynuestro cerebro orquesta todos esos movimientos, ordenando a nuestras articulaciones cuándo y cómo moverse. Estamos bailando.
Los mecanismos del cerebro
Existen distintos mecanismos neuronales relacionados con el baile: cuando nos movemos, empleamos neuronas y sustancias químicas del cuerpo para controlar los músculos que afectan a las articulaciones, al movimiento y al equilibrio. El sistema nervioso activa grupos de músculos que trabajan juntos para lograr un amplio rango de movimiento y así demostrar nuestras muchas o pocas dotes como bailarines.

Los movimientos voluntarios, como bailes con una coregografía marcada como una bachata o el tango, se originan en la corteza motora, que está implicada en la planificación, control y ejecución de este movimiento. Las señales procedentes de la corteza motora viajan a través de 20 millones de fibras nerviosas de la médula espinal para que, por ejemplo, la muñeca o el dedo del pie respondan de una manera determinada. Curiosamente, cuanto más pequeño es el movimiento, más dedicación recibe de la corteza motora, lo que llamamos la corteza somatosensorial, una región media del cerebro responsable del control motor, que también juega un papel clave en la coordinación ojo-mano.

Por otra parte, los ganglios basales, otro grupo de células del cerebro, también se comunican con otras regiones del cerebro para coordinar sin problemas el movimiento. Así, todo este complejo engranaje del cerebro traduce finalmente las señales neuronales en la lista de baile convirtiendo nuestros movimientos en reales.

Pero, ¿de qué manera afecta el hecho de bailar a nuestro órgano pensante?

Según el neurocientífico y director de la Science Gallery en el King’s College London (Reino Unido) Daniel Glaser, bailar mejora la función cerebral a una gran variedad de niveles. Por un lado, nuestra memoria muscular nos permite aprender cómo llevar a cabo un baile sin tener que pensar en los pasos. Esto sucede porque los movimientos encajan a fondo en el cerebro, creando una especie de taquigrafía entre lo que pensamos y lo que hacemos. Esto es, memorizamos cómo hacer las cosas de una forma tan eficiente que no requieren de un esfuerzo consciente por nuestra parte. Repetir los pasos de baile constantemente nos lleva a tal punto que podemos llevarlos a cabo de forma automática.
Además, a pesar de que la memoria muscular sea incapaz de distinguir cuándo nos equivocamos al hacer un paso y cuándo no, algunos estudios han planteado que las endorfinas que se liberan tras realizar un movimiento correcto en el baile, hacen que el cerebro almacene como forma adecuada tal movimiento; un proceso que reconfigura continuamente las vías neuronales del cerebro.
Las células de memoria muscular pueden activarse con cualquier actividad. Las evidencias científicas sugieren que los cambios que, por ende, pueden producirse en nuestra materia gris, pueden conducir, a su vez, a modificaciones en nuestras capacidades. Bailar integra varias funciones del cerebro implicadas en la cinestesia, al seguir el ritmo y vivir la emoción positiva mientras bailamos; todas ellas aumentan la conectividad de nuestro cerebro.

Según una investigación publicada en la revista New England Journal of Medicine, bailar puede prevenir además las enfermedades neurodegenerativas y aumentar la agudeza mental a todas las edades.Practicar baile o actividad similares, puede reducir drásticamente la aparición de la demencia y la enfermedad de Alzheimer. Y es que el baile obliga al cerebro a recolocar regularmente sus vías nerviosas, especialmente en las regiones que implican la función ejecutiva, la memoria a largo plazo y el reconocimiento espacial.

Fuente: Revista Muy Interesante
Fecha:20/4/2016

25 junio 2015

Leen las ondas cerebrales y las convierten en texto

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 17:58

cerebro

Investigadores logran traducir las señales eléctricas del cerebro en palabras y frases completas.

El sueño o la pesadilla, según se mire, de leer la mente está un poco más cerca. Investigadores europeos han logrado registrar ondas cerebrales y convertirlas en letras, palabras y hasta frases completas. El sistema, formado por un interfaz cerebro-máquina, puede reconstruir casi un meritorio 50% de las palabras de una frase. Lo malo es que para lograrlo es preciso abrir la cabeza para colocar los electrodos directamente en el cerebro.
Tras cada pensamiento, emoción o acción hay un torrente electroquímico en las neuronas del cerebro. Esas señales eléctricas pueden ser registradas y los neurocientíficos llevan décadas estudiando las ondas cerebrales buscando el significado de cada señal. Han creado gorros repletos de electrodos que, colocados sobre la cabeza, permiten, por ejemplo, una especie de comunicación telepática. Así, el año pasado, investigadores estadounidenses conectaron dos cerebros a distancia. Pero, ¿se puede leer la mente de una persona en coma? ¿los humanos se podrán comunicar con las máquinas solo con pensarlo?
Un grupo de investigadores alemanes y estadounidenses no han logrado leer la mente pero sí convertir las ondas cerebrales en texto con un alto grado de acierto. Diseñaron un interfaz cerebro-máquina que registraba los cambios de potencial en las señales eléctricas del cerebro. Mediante una técnica de inteligencia artificial (aprendizaje de máquinas), el sistema iba afinando hasta hacer corresponder cada cambio eléctrico con un fono, segmento básico del sonido y que se puede equiparar a una letra. Tras el entrenamiento, el interfaz logró descodificar palabras y hasta frases.
El estudio se realizó con epilépticos a los que les colocaron electrodos directamente en su cerebro
“Nuestro sistema descodifica frases completas”, dice el investigador del Laboratorio de Sistemas Cognitivos del Instituto Tecnológico de Karlsruhe (Alemania) y coautor de la investigación, Christian Herff. “Logramos descodificar una media de 7,5 palabras de cada 10 pero solo cuando había 10 palabras a escoger. Si el sistema podía elegir entre 100, conseguimos tener cuatro de diez correctas, precisa.  En cuanto a los fonos, el sistema reconocía alrededor del 50%. “Pero no hace falta un acierto del 100%”, recuerda Herff. “Al usar un diccionario que nos muestra cómo se producen las palabras (por ejemplo, hola es h o l a) y un modelo de lenguaje, esto nos ofrece la probabilidad de la siguiente palabra”, añade. Así que usaron una especie de predictor de textos para rellenar los huecos.
La técnica utilizada para leer la mente se conoce comoelectrocorticografía (ECoG) intracraneal. Es la mejor manera que hay para registrar las ondas cerebrales ya que ofrece mayor resolución espacial y temporal. Pero también es la más invasiva. A diferencia de otros métodos, como el electroencefalograma, los electrodos no se colocan en la cabeza sino directamente sobre el cerebro, con lo que la señal es más clara y no se ve mediatizada por el cráneo o el cuero cabelludo.
Los investigadores tuvieron la rara ocasión de poder realizar distintas sesiones de ECoG a siete personas con epilepsia aguda a las que les iban a extirpar el foco epiléptico. Con esta ventana abierta a su cerebro, los voluntarios tuvieron que leer en voz alta fragmentos de textos históricos, como el discurso de investidura de John Fitzgerald Kennedy. Los investigadores grabaron tanto el audio como la actividad de las ondas gamma de áreas cerebrales conocidas por su papel en el procesamiento del habla. Lo siguiente fue parcelar en segmentos de unos 50 milisegundos ambas señales y dejar que el interfaz encontrara correspondencias entre la actividad cerebral y los sonidos.
El sistema tradujo ondas cerebrales en fonos, palabras y frases hasta con un 50% de acierto
“Nos centramos en las ondas gamma de alta frecuencia (entre los 70 y 170 hercios). Esa frecuencia es conocida por reflejar la actividad muy localizada de funciones especializadas del cerebro”, explica Herff. De las cinco ondas cerebrales que emite la actividad eléctrica del cerebro, las gamma son las de mayor frecuencia y menor amplitud y reflejarían picos de gran actividad cerebral como la producida durante el habla.
Para los investigadores, que han publicado sus resultados en la revista especializada Frontiers in Neuroscience, solo es un primer paso para la comunicación mental entre humanos y máquinas. Además, como comenta Herff, “un sistema que usara patrones de habla podría permitir a los pacientes incomunicados relacionarse de nuevo con su entorno, sin embargo, aún falta tiempo para esto”.

Para el investigador de la empresa Starlab, Giulio Ruffini, ajeno a esta investigación, sus resultados son muy interesantes porque demuestran que se puede traducir la actividad eléctrica en información. “No debería ser una sorpresa, ya que el cerebro es un órgano eléctrico y con EcoG se puede registrar bien esta actividad eléctrica, pero no deja de ser un buen resultado mostrar que se pueden extraer fonos de esta manera”, opina.
Ruffini, que trabaja en el desarrollo de interfaces cerebro-máquina, ya demostró el año pasado que se podían enviar pensamientos de un cerebro a otro situado a miles de kilómetros de distancia. Para él, no se puede decir que se este leyendo el pensamiento en sentido literal, “hay que entender que es más bien la actividad motora de hablar la que se está descodificando”, dice. El avance definitivo sería, según Ruffini, que un sistema como este pudiera descodificar en modo lectura silenciosa, sin mover un músculo de la lengua, es decir, los pensamientos: “Si se consiguiera, ya estaríamos más cerca de poder decir que estamos leyendo la mente”.
MIGUEL ÁNGEL CRIADO 25 JUN 2015 – 12:43 CEST

http://elpais.com/elpais/2015/06/24/ciencia/1435141735_511216.html

16 junio 2015

El gusto por la cocina facilitó la aparición del cerebro humano

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 8:10

Los chimpancés, los animales más próximos a los humanos, tienen capacidad para entender el proceso de cocinado y valoran sus resultados.
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El cerebro es una herramienta muy útil, pero muy cara de mantener. Se suele estimar que, aunque solo constituye el 2% de la masa del cuerpo, consume el 25% de la energía. En reposo, este órgano gasta casi diez veces más que el músculo. Esa característica ha hecho necesario buscar explicaciones a los mecanismos que utilizó la evolución para hacer posible la expansión del cerebro, que ha doblado su tamaño desde hace algo más de dos millones de años, cuando se sitúa la aparición de los primeros humanos.
Un problema fundamental es la alimentación. Para explicar el origen de la gran cantidad de energía necesaria para alimentar el cerebro humano, algunos investigadores, como el español Manuel Domínguez-Rodrigo, han apuntado a una dieta cada vez más carnívora. Otros, sin embargo, consideran que la carne sola no resolvería el problema.
Richard Wrangham, profesor de antropología biológica de la Universidad de Harvard (EE UU), estima que, si comiésemos como los chimpancés, necesitaríamos cinco kilos de alimento diario para sobrevivir. Además, procesar toda esa comida, en la que se incluyen frutas y algunos animales pequeños, requeriría pasar seis horas diarias masticando. En su opinión, el cambio que habría liberado la energía necesaria de la comida es la cocina. Pasados por el fuego, los alimentos se vuelven más fáciles de digerir y en la misma cantidad que crudos dejan más calorías en el organismo.
Un chimpancé dedica casi la mitad de su día a masticar, frente al 4,7% requerido por los humanos
La semana pasada, Félix Warneken, Alexandra G. Rosati, de las universidades de Harvard y Yale (EE UU), publicaron los resultados de un estudio que sugiere que el germen de la capacidad para cocinar habría aparecido hace más de seis millones de años, cuando vivió el último ancestro común entre los humanos y el chimpancé, nuestro pariente más cercano. En un grupo de experimentos con chimpancés, mostraron que estos animales prefieren la comida cocinada a la cruda, entienden lo que sucede con la comida cruda cuando se cocina y pueden aplicar ese conocimiento en distintos contextos, y son capaces de guardar o arriesgar comida cruda a cambio de tener la oportunidad de cocinarla para comérsela después.
Este gusto por la comida cocinada y la capacidad para entender cómo se produce habría permitido que los humanos comenzasen a pasar sus alimentos por el fuego poco después de controlarlo. Pese a esta tendencia, el problema para la hipótesis de Wrangham se encuentra en la dificultad para encontrar pruebas definitivas del uso del fuego hace casi dos millones de años, cuando comenzaron los cambios que permitieron la aparición de los humanos modernos. Muchos antropólogos consideran que no existen evidencias fiables de dominio del fuego hasta hace medio millón de años, otro momento en el que se observa un salto adelante en la evolución del tamaño cerebral. Para ellos sería posible que el aumento del consumo de carne facilitase la primera revolución y la cocina de los alimentos, la segunda.
Algunos hallazgos recientes, como los realizados en la cueva de Wonderwerk, en Sudáfrica, indican, no obstante, que los humanos de hace más de un millón de años, probablemente Homo erectus, ya utilizaban el fuego, aunque no es sencillo determinar si eso significaba que eran capaces de dominarlo o mantenían fuegos obtenidos de fuentes naturales.
El fuego también facilitó el crecimiento del cerebro favoreciendo la aparición del lenguaje
Una incorporación antigua de la cocina sería una manera de explicar cómo fue posible la transformación física de los humanos que protagonizaron los erectus. La dieta más fácil de procesar habría permitido una reducción en el tamaño de los colmillos y la longitud del intestino, liberando energía para cebar un cerebro en crecimiento.
Sin embargo, el fuego no es lo único que diferencia la dieta humana de la de los chimpancés. En una época de crisis, cuando los cambios climáticos transformaron los bosques tropicales en los que vivían los ancestros humanos en regiones de sabana, se produjeron innovaciones que cambiarían el rumbo evolutivo de aquellas especies de primates. Entre otras cosas, las proteínas de origen animal ganaron espacio en la dieta, a través de la carroña y, luego, de la caza, pero en general se añadieron fuentes diversas de alimentos energéticos. El uso de herramientas, que también se empezó a generalizar en aquel tiempo, ayudaría a sustituir los grandes aparatos digestivos y el tiempo necesario para masticar la comida necesaria para sobrevivir. En un estudio publicado en PNAS, Wrangham y otros colaboradores calcularon el tiempo que los chimpancés, los humanos y algunas especies extintas pasaban cada día masticando y comiendo. Los chimpancés ocupan en estos menesteres el 48% de su tiempo frente al 4,7 estimado para los humanos. Una especie extinta como el Homo erectus empleaba el 6,1% de su tiempo a masticar y comer y los neandertales llegaban al 7%.
Esta liberación de tiempo y energía, además de facilitar cambios físicos habría tenido consecuencias sociales. Eudald Carbonell, investigador del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y codirector de los yacimientos de Atapuerca, considera que el control del fuego y su aplicación a la cocina fue relevante para el crecimiento del cerebro humano. Sin embargo, recordando que los grandes cambios evolutivos no suelen tener una explicación única y simple, considera que el papel más relevante del fuego en la humanización “fue sobre todo la introducción del lenguaje”. En su opinión, esta herramienta con la que se construyó la sociedad surgió alrededor del fuego y fue “el lenguaje el factor fundamental que impulsó el crecimiento del cerebro”.

DANIEL MEDIAVILLA 13 JUN 2015 – 14:17 CEST

http://elpais.com/elpais/2015/06/10/ciencia/1433931634_070626.html

10 abril 2015

Hallado un gen clave en la evolución de la mente

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 11:12

cerebro
El cerebro humano es una máquina hecha con piezas recicladas

Del Sitio IntraMed

12 mayo 2014

Estudio sugiere que la diabetes tipo 2 podría encoger el cerebro

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:23

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Las personas con diabetes tipo 2 podrían perder más volumen cerebral que lo esperado conforme envejecen, indica una nueva investigación.

Sorprendentemente, el encogimiento no parece estar relacionado con el efecto perjudicial de la diabetes sobre los vasos sanguíneos pequeños del cerebro, sino, en lugar de eso, con cómo maneja el cerebro el exceso de azúcar, señalaron los investigadores.

“Hace mucho que sabemos que la diabetes no es buena para el cerebro”, comentó el investigador principal, el Dr. R. Nick Bryan, profesor de radiología de la Facultad Perelman de Medicina de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia.

La diabetes se asocia con un aumento del riesgo de accidente cerebrovascular y demencia, indicó. Hasta ahora, los médicos han pensado que estos riesgos probablemente se relacionaban con daños en los vasos sanguíneos relacionados con la diabetes.

“Pero nuestro estudio sugiere que se produce un daño cerebral adicional que podría ser más parecido a un trastorno del cerebro, como el Alzheimer”, dijo Bryan. “De modo que la diabetes podría afectar al cerebro de dos maneras: daños en los vasos sanguíneos y degeneración de las neuronas”.

El encogimiento del cerebro observado en este estudio podría estar relacionado con el modo en que el cerebro usa el azúcar, dijo Bryan.

“Es importante que los pacientes entiendan los efectos adversos de su enfermedad sobre su cerebro y que cooperen con su médico, que está intentando tratar la diabetes y evitar los efectos de la misma sobre el cerebro y otros órganos”, dijo.

Bryan advirtió, sin embargo, que a partir de este estudio no se sabe si tratar la diabetes evitará o ralentizará el encogimiento del cerebro.

Según la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association), 26 millones de personas tienen diabetes en los Estados Unidos. En la diabetes tipo 2, el cuerpo a menudo no usa la insulina eficientemente, lo que lleva a un exceso tanto de insulina como de azúcar en la sangre, según la asociación.

Para realizar el estudio, Bryan y sus colaboradores usaron escáneres para observar los cerebros de 614 personas con diabetes tipo 2. Los voluntarios habían tenido diabetes durante un promedio de unos 10 años.

Descubrieron que cuanto más tiempo tenía la enfermedad un paciente, mayor pérdida de volumen cerebral se producía, sobre todo en la materia gris. La materia gris incluye zonas del cerebro que intervienen en el control muscular, la vista y el oído, la memoria, las emociones, el habla, la toma de decisiones y el autocontrol.

De hecho, por cada 10 años que una persona había tenido diabetes, parecía que el cerebro era unos dos años más viejo que el cerebro de alguien sin diabetes, según Bryan.

Es importante indicar que este estudio solamente encontró una asociación entre la diabetes tipo 2 y una pérdida de volumen cerebral mayor y más rápida, pero no pudo demostrar que la diabetes tipo 2 fuera la causa del encogimiento cerebral.

El informe aparece en la edición en línea del 29 de abril de la revista Radiology.

El Dr. Souhel Najjar, director de neurociencia y accidentes cerebrovasculares en el Hospital Universitario de Staten Island en la ciudad de Nueva York, comentó que “dado el aumento del problema de salud pública de la diabetes tipo 2, los hallazgos de esta investigación son muy importantes, en la medida en que vinculan la diabetes directamente con la atrofia cerebral, lo que subraya la importancia de la prevención primaria y la gestión temprana de la diabetes para la reducción del problema de la demencia, sobre todo en la población mayor”.

Esta pérdida cerebral podría llevar a un inicio temprano de la demencia, señaló otro experto.

El Dr. Sam Gandy, director del Centro de Salud Cognitiva del Hospital Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York, afirmó que “se trata de un estudio muy oportuno. Hay mucho interés y mucha confusión sobre la discapacidad mental que acompaña a la diabetes tipo 2″.

Este estudio sugiere que tener unos niveles altos crónicos de insulina y azúcar podría ser tóxico directamente para las neuronas, dijo. “Esto sería, sin duda, una posible causa de la demencia”.

El Dr. Spyros Mezitis, endocrinólogo del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, dijo que el encogimiento cerebral también podría deberse a un nivel bajo de azúcar en la sangre, un problema común para las personas con diabetes y que puede ser tan perjudicial como la hiperglucemia.

“La diabetes, a medida que pasa el tiempo, también afecta al cerebro, y puede llevar a problemas de pensamiento y memoria como el Alzheimer. Tenemos que controlar la diabetes tan pronto como sea posible, para que los pacientes no sufran problemas cerebrales”, añadió Mezitis.

MARTES, 29 de abril de 2014 (HealthDay News) —

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: R. Nick Bryan, M.D., Ph.D., professor, radiology, Perleman School of Medicine, University of Pennsylvania, Philadelphia; Sam Gandy, M.D., Ph.D., director, Center for Cognitive Health, Mount Sinai Hospital, New York City; Spyros Mezitis, M.D., endocrinologist, Lenox Hill Hospital, New York City; Souhel Najjar, M.D., director, Neuroscience and Stroke, Staten Island University Hospital, Staten Island, N.Y.; April 29, 2014, Radiology, online

HealthDay

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_145983.html

30 noviembre 2011

Bostezar podría enfriar el cerebro cuando es necesario

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:20

 Bostezar ayuda a mantener al cerebro frío, y los senos paranasales tienen que ver con el proceso al funcionar como fuelles, sugiere un informe reciente.
El aburrimiento, el cansancio ni la falta de oxígeno desencadenan los bostezos. En lugar de ello, bostezar ayuda a regular la temperatura del cerebro, según Gary Hack, de la Facultad de odontología de la Universidad de Maryland, y Andrew Gallup, de la Universidad de Princeton.
“El cerebro es exquisitamente sensible a los cambios en la temperatura y por tanto se debe proteger del calentamiento excesivo”, apuntaron en un comunicado de prensa de la Universidad de Maryland. “Los cerebros, al igual que las computadoras, funcionan mejor cuando están fríos”.
En el bostezo, las paredes de los senos maxilares (localizados en las mejillas a cada lado de la nariz) se flexionan como fuelles y ayudan a enfriar al cerebro, según los investigadores.
Anotaron que la función real de los senos paranasales aún es tema de debate, y esta teoría podría ayudar a clarificar su finalidad.
“Se comprende muy poco sobre ellos, e incluso los investigadores están muy poco de acuerdo en el tema. Algunos científicos creen que no tienen ninguna función”, apuntó Hack en el comunicado de prensa.
Los investigadores dijeron que su teoría de que los bostezos ayudan a enfriar al cerebro tiene implicaciones médicas. Por ejemplo, los epilépticos bostezan mucho antes de las convulsiones, al igual que las personas con migraña antes del dolor de cabeza.
Los médicos podrían usar los bostezos excesivos como forma de identificar a pacientes de afecciones que afecten la regulación de la temperatura.
“Bostezar en exceso parece ser sintomático de afecciones que aumentan la temperatura cerebral y/o central, como daños en el sistema nervioso central y privación del sueño”, apuntó Gallup en el comunicado de prensa.
El artículo aparece en la edición de diciembre de la revista Medical Hypotheses.
VIERNES, 25 de noviembre (HealthDay News) —

FUENTE: University of Maryland at Baltimore, news release, Nov. 14, 2011
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_119126.html

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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