Diabetes mellitus

21 septiembre 2020

Envejecimiento: un reloj, tres declives y cuatro senotipos

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 17:35

ejercicios viejosDesde su nacimiento, la naturaleza ha sentenciado a los humanos a una muerte inevitable. El instrumento de ejecución es el proceso de envejecimiento.

A continuación van tres hipótesis sobre cómo y por qué envejecemos.

Según las nociones científicas modernas que recogía Alexander G. Trubitsyn, del Instituto de Biología de la Academia de Ciencias de Rusia, en el número de noviembre pasado de Current Aging Science, solo habría dos causas fundamentales del envejecimiento: el daño fisiológico estocástico (aleatorio, azaroso) o la activación de un programa genético especial. Los experimentos confirman que las infecciones producen toxinas, que las mitocondrias generan especies reactivas de oxígeno (ROS) que causan mutaciones en el ADN nuclear y mitocondrial, que se producen errores en los procesos de reduplicación, transcripción y traducción del ADN, que la peroxidación de lípidos ocurre en las membranas, que hay glucólisis no enzimática y entrecruzamiento de moléculas, y más. Todo esto se acumula con el tiempo. Casi todos los experimentos destinados a aumentar la longevidad máxima de los animales, fallidos en su mayor parte, se reducen en última instancia a métodos que implican la prevención o restauración de tales daños.
A juicio de Trubitsyn, esto indicaría que el concepto de acumulación de daños fisiológicos estocásticos es incorrecto y, por lo tanto, habría que respaldar el concepto alternativo de envejecimiento genéticamente programado y las actuaciones sobre los genes. Tal enfoque ha tenido cierto éxito en animales, pero se ha visto inadecuado en los humanos debido a sus peligrosos efectos secundarios. Para el biólogo ruso los procesos estocásticos destructivos serían el mecanismo de ejecución del programa de envejecimiento. Dicho programa estaría regulado por un reloj especial de envejecimiento bioenergético que establecería la longevidad máxima específica de cada especie. Se entendería así “el efecto de alargamiento de la vida bajo restricción calórica (RC) y numerosos factores miméticos” de ese ayuno. “Nos da la oportunidad de entender por qué un murciélago vive diez veces más que un animal terrestre de tamaño similar”, así como la asombrosa longevidad de la rata topo (Heterocephalus glaber) en comparación con un ratón doméstico, la insignificante senescencia de algunas especies y por qué las células cancerosas son inmortales, entre otros fenómenos.

Vuelcos degenerativos
Ese reloj vital tendría tres momentos cruciales, según publicaba en diciembre pasado en Nature Medicine un equipo internacional dirigido por Benoit Lehallier y Tony Wyss-Coray, de la Universidad de Stanford en California: hacia los 34, 60 y 78 años el organismo experimentaría una especie de cambio de marcha sustancial. El envejecimiento no sería así un proceso largo y continuo con velocidad constante, sino que sufriría varios frenazos o declives degenerativos.
El equipo analizó datos del plasma sanguíneo de 4.263 personas de 18 a 95 años, en concreto de unas 3.000 proteínas diferentes que actúan como una instantánea de lo que sucede en el cuerpo: de ellas, observaron que 1.379 varían con la edad. Si bien los niveles de estas proteínas a menudo permanecen relativamente constantes, se hallaron grandes cambios en las lecturas de muchas proteínas en torno a la madurez (34 años), la mediana edad tardía (60 años) y la vejez (78 años). No está muy claro por qué se dan tales cadencias, pero los vínculos entre envejecimiento y proteínas sanguíneas pueden ayudar a establecer escalas de deterioro: “Hemos sabido durante mucho tiempo que ciertas proteínas en la sangre brindan información sobre la salud de una persona: lipoproteínas para la salud cardiovascular, por ejemplo”, dice el neurólogo Tony Wyss-Coray, del Centro de Investigación de Alzheimer de Stanford. “Pero no se había visto antes que tantos niveles de proteínas diferentes, aproximadamente un tercio de las que observamos, cambien notablemente con la edad”.
Después seleccionaron un conjunto de 373 proteínas que podrían usarse para predecir la edad de alguien con un margen de tres años más o menos. Cuando este sistema fallaba y predecía por ejemplo una edad demasiado joven para la real, significaba la excelente salud del sujeto: su edad cronológica no coincidía con su edad biológica o plasmática. Confirmaron también otra sospecha histórica: los hombres y las mujeres envejecen de manera diferente. De las 1.379 proteínas que cambiaban con la edad, 895 (casi dos tercios) eran significativamente más predictivas para un sexo que para el otro. Los autores advierten de que se trata de hallazgos incipientes, aún sin aplicación clínica, y que llevará mucho trabajo convertir estas proteínas en marcadores válidos para calibrar la velocidad del envejecimiento celular.
Un proceso no sistémico
En esta misma línea, otro equipo también de la Universidad de Stanford publica este mes en Nature Medicine que, así como las personas tienen un genotipo individual, también tendrían un senotipo (ageotype), una combinación de cambios moleculares y fisiológicos. Un varón de 50 años puede tener el metabolismo de un adolescente y otro de 45 puede padecer ya diabetes de tipo 2, pero con un sistema inmune fuerte, en función de múltiples factores genéticos, aleatorios y de estilo de vida; el envejecimiento no sería sistémico. “Todo el cuerpo envejece -explica Michael Snyder, director del estudio-, pero en un individuo determinado algunos sistemas envejecen más rápido o más lento que otros. Una persona es cardio-senescente, otra metabólico-senescente y otra inmuno-senescente”, como lo demuestran los cambios a lo largo del tiempo en casi 100 moléculas clave que juegan un papel en esos sistemas. “Hay bastante diferencia en cómo las personas experimentan el envejecimiento a nivel molecular”. Para observarlo analizaron a 43 personas sanas de entre 34 y 68 años al menos cinco veces durante dos años (midieron 10.343 genes, 306 proteínas sanguíneas, 722 metabolitos y 6.909 microbios). Así determinaron cuatro rutas de envejecimiento: metabólica, inmune, hepática y nefrótica. Los metabólico-senescentes por ejemplo, pueden tener mayor riesgo de diabetes o signos de hemoglobina A1c elevada; y los inmuno-senescentes pueden generar altos niveles de marcadores inflamatorios.
“Las diferencias en el envejecimiento entre personas sanas y resistentes a la insulina es algo que no se había visto antes”, afirma Snyder. “En general, encontramos que había alrededor de 10 moléculas que diferían significativamente entre las personas sensibles a la insulina y las resistentes a la insulina a medida que envejecían”. Muchos de esos marcadores estaban involucrados en la función inmune y la inflamación.
Si el envejecimiento es único e intransferible, el senotipo de un individuo podría conducir a intervenciones más precisas. Los cardiólogos, por ejemplo, podrían beneficiarse del control estricto del colesterol, los ECG periódicos y la detección de fibrilación auricular. En el periodo de estudio, los investigadores presenciaron cómo algunos marcadores seniles mejoraban con cambios saludables en el estilo de vida. De hecho, 15 personas se volvieron biológicamente más jóvenes durante el ensayo. La identificación de esos talones de Aquiles fisiológicos abre la puerta a intervenciones en ejercicio, dieta o farmacológicas. Idealmente, un hombre de 50 podría tener un riñón de 60 años y un corazón de 40: una mayor atención renal mejoraría su salud sistémica. “El senotipo es más que una etiqueta; puede ayudar a las personas a concentrarse en los factores de riesgo para la salud y encontrar las áreas en las que es más probable que tengan problemas en el futuro”, añade Snyder. “Nuestro estudio muestra que es posible envejecer mejor”.
José Ramón Zárate Covo

Fecha:20/1/2020
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/opiniones/el-escaner/envejecimiento-un-reloj-tres-declives-y-cuatro-senotipos.html

Los niveles de anticuerpos frente a SARS-CoV-2 pueden persistir cuatro meses

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 17:15

coronavirus.jpg3La respuesta humoral frente a la infección por SARS-CoV-2 puede durar hasta cuatro meses, según concluye un estudio islandés en ‘The New England Journal of Medicine’.
Más del 90% de 1.200 pacientes en Islandia que se recuperaron de la Covid-19 dieron positivo en anticuerpos contra el SARS-CoV-2 (definidos como resultados positivos en dos estudios de anticuerpos paninmunoglobulínicos que cubren IgM, IgG e IgA). Los niveles de anticuerpos aumentaron durante los dos meses posteriores al diagnóstico y luego se estabilizaron, permaneciendo así durante los siguientes dos meses de observación.
“Nuestros resultados indican que los anticuerpos antivíricos frente a SARS-CoV-2 no descienden durante los cuatro meses siguientes al diagnóstico”, escriben los autores del trabajo, con Kari Stefansson como investigador principal. “Estimamos que el riesgo de mortalidad por la infección fue del 0,3% y que el 44% de las personas infectadas por SARS-CoV-2 en Islandia no fueron diagnosticadas por PCR”. Los investigadores también establecen que la infección por el patógeno ha alcanzado a un 0,9% de la población islandesa.
El trabajo incide en una de las principales incógnitas que rodean al coronavirus, y que es de vital importancia en la estrategia de inmunización: ¿Puede una infección por SARS-CoV-2 generar anticuerpos que perduren y proteger así de nuevos contagios a quien la haya superado?
Hay estudios que han demostrado en modelos de primate no humano una relación entre la respuesta humoral a la infección por SARS-CoV-2 y la protección frente a reinfecciones por este virus, pero aún no se ha establecido de forma concluyente en humanos.
Para responder a esta pregunta, investigadores de la biotecnológica islandesa -filial de la estadounidense Amgen- deCODE Genetics midieron los anticuerpos en muestras de suero de 30.576 personas en Islandia. Analizaron 2.102 muestras de 1.237 personas cuatro meses después del diagnóstico de la infección mediante una PCR. También midieron anticuerpos en 4.222 personas en cuarentena que habían estado expuestas al SARS-CoV-2 y en 23.452 personas que desconocían su grado de exposición.
Del total de 1.797 personas que se recuperaron de la infección, 1.107 de 1.215 examinadas (el 91,1%) fueron seropositivas; los títulos de anticuerpos antivirales analizados aumentaron durante los dos meses tras la PCR y permanecieron estables los dos meses siguientes que duró el estudio.
Entre las personas en cuarentana estudiadas, el 2,3% resultaron seropositivas, así como el 0,3% de aquellos con exposición desconocida.
En un editorial que acompaña al trabajo en NEJM, Galit Alter, del Instituto Ragon del Hospital General de Massachusetts, y Robert Seder, del Centro de Investigación en Vacunas de los Institutos Nacionales de Salud, en Bethesda, destacan la “esperanza” contenida en este estudio sobre que la inmunidad alcanzada por el hospedador no sea fugaz, sino más bien similar a la que generan otras infecciones víricas.
Estos científicos reflexionan sobre las implicaciones del estudio: “No está claro si los anticuerpos que persisten confieren protección y retienen la neutralización u otras funciones protectoras requeridas para bloquear la reinfección. Sin embargo, los datos aportados por Stefansson y sus colegas apuntan a la utilidad de los ensayos de anticuerpos como alternativas altamente rentables a las pruebas de PCR para la vigilancia a nivel de población, que es fundamental para la reapertura segura de ciudades y colegios, y como biomarcadores y posibles efectores de inmunidad: herramientas útiles que podemos implementar ahora, mientras exploramos el horizonte (y las páginas de las revistas médicas) en busca de la ola de vacunas que pondrá fin a la pandemia de Covid-19″.
Fecha:2/9/2020
Fuente: Diario Medico, España.

https://diariomedico.com/medicina/inmunologia/los-niveles-de-anticuerpos-frente-sars-cov-2-pueden-persistir-cuatro-meses.html

Epidemiología de la diabetes mellitus tipo 2 y sus complicaciones

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 8:57

farmacias-1024x680A nivel mundial, el número de personas con diabetes mellitus se ha cuadruplicado en las últimas tres décadas, y la diabetes mellitus es la novena causa principal de muerte.

Autor: Yan Zheng, Sylvia H. Ley, Frank B. Hu. Nat Rev Endocrinol. 2018 Feb;14(2):88-98.

Resumen
-A nivel mundial, el número de personas con diabetes mellitus se ha cuadruplicado en las últimas tres décadas, y la diabetes mellitus es la novena causa principal de muerte.
-Aproximadamente 1 de cada 11 adultos en todo el mundo ahora tiene diabetes mellitus, el 90% de los cuales tiene diabetes mellitus tipo 2 (DM2). Asia es un área importante de la epidemia global de DM 2 que está emergiendo rápidamente, con China e India como los dos principales epicentros.
-Aunque la predisposición genética determina en parte la susceptibilidad individual a la DM2, una dieta poco saludable y un estilo de vida sedentario son importantes impulsores de la epidemia mundial actual.
-Los factores de desarrollo tempranos (como las exposiciones intrauterinas) también tienen un papel en la susceptibilidad a la DM2 más adelante en la vida.
-Muchos casos de DM2 podrían prevenirse con cambios en el estilo de vida, que incluyen mantener un peso corporal saludable, consumir una dieta saludable, mantenerse físicamente activo, no fumar y beber alcohol con moderación.
-La mayoría de los pacientes con DM2 tienen al menos una complicación, y las complicaciones cardiovasculares son la principal causa de morbilidad y mortalidad en estos pacientes.
-Esta revisión proporciona una visión actualizada de la epidemiología global de la DM2, así como de la dieta, el estilo de vida y otros factores de riesgo para la DM2 y sus complicaciones.

Puntos clave
• A nivel mundial, aproximadamente 1 de cada 11 adultos tiene diabetes mellitus (el 90% tiene diabetes mellitus tipo 2 (DM2)), y Asia es el epicentro de esta epidemia mundial de DM2.
• Los principales factores impulsores de la epidemia mundial de T2DM incluyen sobrepeso y obesidad, estilo de vida sedentario y un mayor consumo de dietas poco saludables que contienen altos niveles de carne roja y carne procesada, granos refinados y bebidas azucaradas.
• Dada su influencia global, es esencial romper el círculo vicioso de la diabetes mellitus engendrando más diabetes mellitus durante generaciones mediante la implementación de estrategias efectivas para prevenir la diabetes mellitus gestacional.
• Entre los pacientes con DM2, las complicaciones cardiovasculares son la principal causa de morbilidad y mortalidad, y las complicaciones renales son altamente prevalentes en pacientes con diabetes mellitus en Asia.
• Ensayos clínicos importantes han demostrado que las modificaciones en la dieta y el estilo de vida son efectivas para prevenir la DM2 en individuos de alto riesgo.
• Las estrategias de manejo de la DM2 que incluyen modificaciones en el estilo de vida, apoyo social y asegurar la adherencia a la medicación son clave para reducir la incidencia de complicaciones de diabetes mellitus.
Puntos clave
• A nivel mundial, aproximadamente 1 de cada 11 adultos tiene diabetes mellitus (el 90% tiene diabetes mellitus tipo 2 (DM2)), y Asia es el epicentro de esta epidemia mundial de DM2.
• Los principales factores impulsores de la epidemia mundial de T2DM incluyen sobrepeso y obesidad, estilo de vida sedentario y un mayor consumo de dietas poco saludables que contienen altos niveles de carne roja y carne procesada, granos refinados y bebidas azucaradas.
• Dada su influencia global, es esencial romper el círculo vicioso de la diabetes mellitus engendrando más diabetes mellitus durante generaciones mediante la implementación de estrategias efectivas para prevenir la diabetes mellitus gestacional.
• Entre los pacientes con DM2, las complicaciones cardiovasculares son la principal causa de morbilidad y mortalidad, y las complicaciones renales son altamente prevalentes en pacientes con diabetes mellitus en Asia.
• Ensayos clínicos importantes han demostrado que las modificaciones en la dieta y el estilo de vida son efectivas para prevenir la DM2 en individuos de alto riesgo.
• Las estrategias de manejo de la DM2 que incluyen modificaciones en el estilo de vida, apoyo social y asegurar la adherencia a la medicación son clave para reducir la incidencia de complicaciones de diabetes mellitus.

Fisiopatología y principales factores de riesgo
Cuando las asas de retroalimentación entre la acción de la insulina y la secreción de insulina no funcionan correctamente, la acción de la insulina en los tejidos sensibles a su acción como el hígado, los músculos y el tejido adiposo (resistencia a la insulina) y la secreción de insulina por las células β del islote pancreático se ven afectadas, lo que resulta en niveles anormales de glucosa en sangre.
En la DM2, la resistencia a la insulina contribuye al aumento de la producción de glucosa en el hígado y a la disminución de la absorción de glucosa en el músculo y el tejido adiposo a
un nivel establecido de insulina. Además, la disfunción de las células β produce una liberación reducida de insulina, que es insuficiente para mantener los niveles normales de glucosa.
En las últimas tres décadas, los avances en la investigación epidemiológica en DM2 han mejorado nuestra comprensión de una amplia gama de factores de riesgo para el desarrollo de DM2.
Los determinantes de la DM2 consisten en una matriz de factores genéticos, epigenéticos y de estilo de vida que interactúan entre sí y operan dentro del entorno físico-sociocultural más amplio.
Aunque la predisposición individual a la DM2 tiene una base genética sólida, la evidencia de los estudios epidemiológicos sugiere que muchos casos de DM2 pueden prevenirse con modificaciones en el estilo de vida.
Sobrepeso y obesidad
La prevalencia de DMT2 está aumentando en paralelo con la creciente incidencia de obesidad en la mayoría de los países desarrollados, como los Estados Unidos, así como en los países en desarrollo, como China.
Por el contrario, se observó una reducción sustancial en la incidencia de diabetes mellitus luego de una reducción en la población del peso corporal a principios de la década de 1990 en Cuba como resultado de una crisis económica.
A nivel mundial, la prevalencia de obesidad estandarizada por edad (definida como un IMC ≥30 kg / m2) aumentó de 3.2% en 1975 a 10.8% en 2014 en hombres y de 6.4% a 14.9% en mujeres. Si estas tendencias continúan, lo global se estima que la prevalencia de obesidad alcanzará el 18% en hombres y superará el 21% en mujeres para 2025.
El exceso de adiposidad, evaluado por un IMC alto, es el factor de riesgo más fuerte para T2DM y está asociado con muchas anormalidades metabólicas que resultan en resistencia a la insulina. Además, la obesidad abdominal evaluada por la circunferencia de la cintura o la relación cintura-cadera predice el riesgo de DM2 independientemente del IMC.
A nivel individual, el tratamiento de la obesidad con cirugía de pérdida de peso (bariátrica) ha demostrado su eficacia en la prevención y resolución de la T2DM. Sin embargo, este enfoque es costoso y es poco probable que revierta la epidemia actual de diabetes mellitus.
Por lo tanto, las estrategias a nivel de población para la prevención de la obesidad son críticas. Para abordar la doble epidemia de obesidad y diabetes mellitus, debemos considerar las
causas fundamentales de estas enfermedades, en particular las elecciones de alimentación y estilo de vida poco saludables.

Factores de dieta y estilo de vida
La modificación de la dieta y el estilo de vida es un aspecto importante de la prevención de la DM2. Los principales ensayos clínicos han demostrado que las intervenciones intensivas en el estilo de vida pueden reducir la incidencia de diabetes mellitus en un 58% en comparación con los grupos de control.
Sin embargo, cuando las intervenciones en el estilo de vida no son factibles, la terapia farmacológica puede considerarse como una estrategia para prevenir el desarrollo de DM2.
Por ejemplo, la metformina redujo la incidencia de DM2 en un 31% durante un período de seguimiento promedio de 2.8 años entre individuos de alto riesgo de los EE. UU. que no tenían diabetes mellitus. Del mismo modo, la metformina redujo el riesgo de DM2 en ensayos clínicos en India y China.
Una dieta que contiene grasas y carbohidratos de alta calidad (es decir, baja en ácidos grasos trans, alta en ácidos grasos poliinsaturados y con un bajo índice glucémico y carga glucémica) en lugar de las grasas y carbohidratos de baja calidad es más importante que la cantidad relativa de estos nutrientes para la prevención de la DM.
Las recomendaciones dietéticas para prevenir la DM2 suelen promover dietas ricas en granos enteros, frutas, verduras, nueces y legumbres y bajas en granos refinados, carne roja o procesada y bebidas azucaradas.
La adhesión a una dieta de alta calidad, como la dieta mediterránea estuvo fuertemente asociada con un riesgo reducido de DM2.
En los países asiáticos, como China y Corea del Sur, una rápida transición nutricional en las últimas dos o tres décadas que se caracterizó por una mayor ingesta energética de azúcares, productos animales y granos refinados y un menor consumo de cereales es uno de los principales contribuyentes a la epidemia de diabetes tipo 2. Además, la desnutrición (por ejemplo, la exposición a la hambruna) durante la vida temprana podría aumentar el riesgo de DMT2 más adelante en la vida.
Actividad física
El aumento de la actividad física es un componente esencial de todos los ensayos efectivos basados en el estilo de vida para la prevención de la DM2.
La evidencia prospectiva ha demostrado que tanto el ejercicio aeróbico como el entrenamiento de resistencia tienen efectos beneficiosos para prevenir la T2DM.
Tabaquismo
Un metaanálisis encontró una relación dosis-respuesta entre el número de cigarrillos fumados y el riesgo de DM2, y los fumadores actuales tenían un riesgo 45% mayor de DM2 que los no fumadores. Un alto nivel de exposición al humo de segunda mano se ha asociado con un mayor riesgo de T2DM.
Los fumadores tienen más probabilidades de tener acumulación de grasa central que los no fumadores, y se sabe que fumar induce resistencia a la insulina y respuestas compensatorias de secreción de insulina lo que podría explicar el mayor riesgo de DMT2 en las personas que fuman.
Consumo de alcohol
El consumo moderado de alcohol se ha asociado con un riesgo reducido de T2DM. Un metaanálisis de 20 estudios de cohortes encontró una relación en forma de U entre el consumo de alcohol y el riesgo de DM2 para ambos sexos. Puede haber diferencias de sexo en la relación alcohol-DM2 debido a posibles diferencias de sexo en la farmacocinética del alcohol que dependen en gran medida de la composición corporal.
Los mensajes de salud pública sobre el consumo moderado de alcohol deben difundirse con cautela dentro de un contexto culturalmente apropiado, particularmente teniendo en cuenta el aumento constante del consumo de alcohol en muchos países asiáticos y la carga de salud del consumo excesivo de alcohol en el este de Europa.
Genómica e interacciones genético-ambientales
Aunque muchos casos de DM2 podrían prevenirse manteniendo un peso corporal adecuado y siguiendo un estilo de vida saludable, algunas personas con prediabetes mellitus son más susceptibles a la DM2 que otras, lo que sugiere que existen diferencias individuales en respuesta a las intervenciones de estilo de vida.
Evidencia sustancial de estudios de gemelos y familiares ha sugerido una base genética de T2DM. Durante la última década, sucesivas oleadas de estudios de asociación de genoma de T2DM han identificado > 100 señales de asociación robustas, lo que demuestra la naturaleza
de alcohol y el riesgo de DM2 para ambos sexos. Puede haber diferencias de sexo en la relación alcohol-DM2 debido a posibles diferencias de sexo en la farmacocinética del alcohol que dependen en gran medida de la composición corporal.
Los mensajes de salud pública sobre el consumo moderado de alcohol deben difundirse con cautela dentro de un contexto culturalmente apropiado, particularmente teniendo en cuenta el aumento constante del consumo de alcohol en muchos países asiáticos y la carga de salud del consumo excesivo de alcohol en el este de Europa.

Biomarcadores y metabolómica
Los biomarcadores de las vías de señalización anormal de adipocitos, inflamación subclínica, disfunción endotelial y sobrecarga de hierro han mejorado nuestra comprensión de la complejidad de la fisiopatología T2DM.
Sin embargo, la capacidad de estos biomarcadores para predecir el riesgo futuro de DM2 más allá de las medidas antropométricas, los factores de estilo de vida y los niveles de glucosa y lípidos en ayunas aún es discutible.
En los últimos años, un conjunto novedoso y complementario de biomarcadores de T2DM ha sido generado en gran medida por estudios metabolómicos, que analizan sistemáticamente los metabolitos en una muestra biológica.

Orígenes en el desarrollo de la diabetes tipo 2
La hipótesis del “genotipo ahorrador” postula que los genes que favorecen el metabolismo eficiente y el almacenamiento de energía fueron seleccionados positivamente como resultado de la presión evolutiva por ciclos repetidos de hambrunas. Estos genotipos son desadaptativos en muchos entornos modernos.
En contraste con la hipótesis del “genotipo ahorrador”, la hipótesis del “fenotipo ahorrador” (orígenes en el desarrollo) postula un desajuste entre los entornos de desarrollo temprano (intrauterino) y los entornos de la edad adulta.
Esta hipótesis propone que las adaptaciones en respuesta a la desnutrición fetal que conducen a cambios metabólicos y estructurales. Los cambios (por ejemplo, la disminución de la masa y la función de las células β y el aumento de la resistencia a la insulina) son beneficiosos para la supervivencia temprana, pero podrían aumentar el riesgo de enfermedades crónicas, como la DM2, en la edad adulta.
Otros factores
El interés en el papel del microbioma intestinal en el desarrollo de T2DM ha estallado en los últimos años, y la variación en la diversidad y composición de la microbiota intestinal se ha relacionado con la aparición de diabetes.
La evidencia también sugiere que la contaminación del aire ambiental es un factor de riesgo emergente para diabetes tipo 2, especialmente en los países en desarrollo donde el rápido aumento de la urbanización ha introducido altos niveles de contaminación exterior e interior.
Además, el uso de algunos medicamentos, como las estatinas, las tiazidas y los betabloqueantes, se ha asociado con un mayor riesgo de diabetes.
Epidemiología de complicaciones de la diabetes
Las complicaciones de la diabetes mellitus se han dividido tradicionalmente en complicaciones macrovasculares (enfermedad cardiovascular (ECV)) y microvasculares (afectan el riñón, la retina y el sistema nervioso).
Enfermedad cardiovascular
Incluye enfermedad coronaria, enfermedad vascular periférica y enfermedad cerebrovascular, es la causa principal de morbilidad y mortalidad en los Estados Unidos. En pacientes con DM2, la ECV generalmente se desarrolla 14.6 años antes y con mayor severidad, que en individuos sin diabetes mellitus.
Además, los individuos con DM2 tienen el doble de probabilidades de desarrollar ECV que aquellos sin DM2, independientemente de la edad, el tabaquismo, el IMC y la presión arterial
sistólica. La diabetes mellitus se ha asociado con un riesgo de muerte por causas vasculares más del doble. Este exceso de riesgo afecta desproporcionadamente a las mujeres.
Enfermedad renal
Aproximadamente el 10% de las muertes en personas con DM2 son atribuibles a insuficiencia renal. La diabetes mellitus causa el 44% de los casos incidentes de enfermedad renal en etapa terminal en los Estados Unidos. Alrededor del 25% de los pacientes con DM2 tienen enfermedad renal diabética, que se define como albuminuria persistente, tasa de filtración glomerular estimada reducida persistente o ambas.

Otras complicaciones
-La prevalencia de la retinopatía diabética es aproximadamente del 28,5% en los Estados Unidos y oscila entre el 16% y el 35% en los países asiáticos.
-La DM2 es la principal causa de amputaciones no traumáticas de miembros inferiores en los EE. UU.
-Directa o indirectamente, la DM2 también podría aumentar los riesgos de trastornos en los sistemas músculo-esquelético, hepático y digestivo, así como la función cognitiva y los trastornos de salud mental, y podría aumentar la incidencia de algunos cánceres, por ejemplo, los de hígado, páncreas y endometrio.
-Varias comorbilidades clave, como la enfermedad del hígado graso no alcohólico, la apnea obstructiva del sueño y la depresión, están asociadas con la DM2.
Gestión de la diabetes tipo 2
La modificación del estilo de vida, incluida la pérdida de peso, el aumento de la actividad física y la adopción de una dieta saludable, sigue siendo una de las estrategias de primera línea para el tratamiento de la DM2.
En el ensayo Look AHEAD (Acción para la salud en la diabetes) en los EE. UU .133, una intervención intensiva de estilo de vida de 4 años a través de la restricción calórica y el aumento de la actividad física lograron una mayor pérdida de peso, mejores perfiles de riesgo cardiometabólico y una menor necesidad de medicamentos para controlar los factores de riesgo de ECV.
Sin embargo, después de un período de seguimiento medio de 9.6 años, el ensayo se terminó porque la intervención no redujo la tasa de eventos de ECV.
Hay evidencias que sugieren que es más beneficioso combinar ejercicios aeróbicos y de resistencia que realizar solo un tipo de ejercicio cuando el tiempo disponible para hacer ejercicio es limitado.
El análisis de subgrupos post hoc de los datos del ensayo PREDIMED, que se realizó en España, reveló que una dieta mediterránea redujo significativamente el riesgo de ECV (en ~ 30%) en los participantes con diabetes mellitus.
Además, una dieta mediterránea enriquecida con aceite de oliva virgen extra podría proteger contra la retinopatía diabética, pero no contra la diabetes.
También existe evidencia acerca del rol de las redes sociales de contención como estrategia preventiva.
Conclusiones
La diabetes tipo 2 se asocia con una reducción de 8 años en la esperanza de vida en los Estados Unidos y también tiene un efecto negativo en la calidad de vida, ya que la mayoría de los pacientes también tienen complicaciones. Alrededor del 12% del gasto mundial en salud se empleó en el tratamiento de la DM2 y sus complicaciones relacionadas en 2015.
Una gran cantidad de evidencia proveniente de grandes estudios de observación prospectivos y ensayos clínicos aleatorizados indica que muchos casos de DM2 podrían prevenirse manteniendo un peso corporal saludable con un enfoque en mantener el equilibrio energético al realizar actividad física regular y consumir una dieta saludable.
También es clave prevenir y controlar la diabetes mellitus gestacional para detener el círculo vicioso en el que la diabetes mellitus engendra más diabetes mellitus. La falta de coincidencia entre el entorno de desarrollo temprano (por ejemplo, desnutrición fetal) y el entorno obesogénico de la edad adulta es un factor de riesgo importante para la DM2.
Para el manejo de la DM2, la modificación del estilo de vida, el apoyo social y la adherencia a la medicación son importantes para reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares y de otro tipo.
Fecha:19/2/2020
Fuente: https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=94710&fuente=inews&utm_source=inews&uid=445164

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
Actualidad sobre diabetes mellitus