Diabetes mellitus

30 abril 2020

Por qué los diabéticos son grupo de riesgo frente a la infección Covid-19

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:58

Una persona con diabetes presenta altos niveles de glucosa en sangre. Con el paso del tiempo esto puede ocasionar problemas en ciertas partes del cuerpo como los riñones, los nervios, los pies, los ojos, según alerta el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales estadounidense.
Aparte, menciona que al tener diabetes se puede aumentar el riesgo de tener enfermedades cardíacas, así como trastornos óseos o articulares, o bien problemas en la piel, en el aparato digestivo, disfunción sexual, e incluso problemas en los dientes y en las encías.
Mientras, la Federación Internacional de Diabetes recuerda que frente a la pandemia actual de Covid-19, las personas mayores y aquellas que presenten afecciones médicas preexistentes, como diabetes, enfermedades cardíacas y asma, parecen ser más vulnerables a enfermarse gravemente al infectarse por el nuevo coronavirus Sars-Cov-2.
“Cuando las personas con diabetes desarrollan una infección viral puede ser más difícil de tratar debido a las fluctuaciones en los niveles de glucemia y, posiblemente, a la presencia de complicaciones de la diabetes”, indica.
En concreto, cita que parece que hay dos razones para esto: En primer lugar, el sistema inmunitario se ve comprometido, lo que dificulta la lucha contra el virus y probablemente conduce a un período de recuperación más largo. En segundo lugar, el virus puede prosperar en un entorno de glucosa elevada en la sangre.
En este sentido, en una entrevista con Infosalus, el presidente electo de la Sociedad Española de Diabetes (SED) el doctor Antonio Pérez explica que los diabéticos, las personas mayores y a aquellas con enfermedades cardíacas o asma, son más vulnerables a enfermar de forma más grave con cualquier infección viral, sea la gripe o la infección por el Covid-19.
“En el caso de la infección por Covid-19, la información disponible sugiere que las personas con diabetes tienen en general un mayor riesgo de complicaciones, incluida la muerte. Además, la infección vírica, como cualquier situación de enfermedad, puede suponer un deterioro del control glucémico durante los días de enfermedad, lo que también puede contribuir a la mayor gravedad de la infección”, asegura el experto.
El también miembro del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona) añade que las razones de esta mayor gravedad en las personas con diabetes se han atribuido, en primer lugar, a que el sistema inmunitario se ve comprometido, lo que dificulta la lucha contra el virus y probablemente conduce a un período de recuperación más largo.
“Esto se ve favorecido por la existencia de un mal control de la glucosa, de las fluctuaciones en los niveles de glucosa en la sangre por la infección y la presencia de complicaciones de la diabetes y otras enfermedades”, agrega.
En la actualidad no hay ninguna información relativa a que unas diabetes sean más peligrosas que otras frente al Covid-19, según puntualiza el doctor Pérez: “La evolución depende de otros factores como la edad, el grado de control de la diabetes, la presencia de complicaciones crónicas u otras enfermedades. Las formas graves de Covid-19 son más frecuentes en las personas mayores con complicaciones, mientras que los niños y adultos jóvenes con diabetes bien controlada no parecen tener más riesgo ante la infección por coronavirus”.
Así, el presidente electo de la SED quiere dejar claro que el riesgo que tiene una persona con diabetes de contraer la infección que causa Covid-19 es el mismo que el de la población general, aunque si se contrae la infección su gravedad y evolución pueden ser diferentes, según la edad, el grado de control de la diabetes y la presencia de complicaciones crónicas u otras patologías, según matiza.
“Aunque las personas con diabetes tienen la misma probabilidad de contagiarse por el coronavirus que la población general, si la contraen su gravedad y evolución puede ser peor”, insiste el especialista del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona).
Además, recuerda que hay que tener en cuenta que la diabetes insuficientemente compensada incide sobre la evolución en caso de contraer la enfermedad, por lo que es fundamental en este período epidémico ajustar al máximo la glucemia.
“Es importante que las personas con diabetes sigan de forma estricta las medidas de protección y aislamiento recomendadas por las autoridades sanitarias, mantengan el mejor control glucémico posible, dispongan del material necesario para el tratamiento, aparte de tener a mano las instrucciones de su médico o enfermera en caso de enfermedad”, aconseja el especialista en última instancia.
Fecha:21/4/2020
Fuente:https://www.infosalus.com/asistencia/noticia-diabeticos-son-grupo-riesgo-frente-infeccion-covid-19-20200420082733.html?utm_source=boletin&utm_medium=email&utm_campaign=usuariosboletin

COVID-19: El distanciamiento social podría ser necesario de forma intermitente hasta 2022

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:47

CoronavirusLa revista Science ha publicado esta semana un estudio que modeliza las futuras estrategias de distanciamiento social para frenar la pandemia por COVID-19. Los expertos afirman que podría ser necesario alternar estas medidas hasta 2022 y apuntan que la incidencia total del virus hasta 2025 dependerá de la duración de la inmunidad humana, de ahí la necesidad de realizar estudios serológicos lo antes posible.
Desde el comienzo del brote mundial de COVID-19, la sociedad se pregunta si el SARS-CoV-2 permanecerá en la población humana después de esta etapa pandémica inicial o podrá erradicarse como pasó con la epidemia de SARS de 2002.
Sin tratamientos farmacéuticos disponibles, las intervenciones se han centrado en el rastreo de contactos, la cuarentena y el confinamiento. La intensidad, duración y urgencia requeridas de estas respuestas dependerán tanto de la forma en que se desarrolle esta primera ola como de la propagación posterior del virus.
Un nuevo estudio sobre la dinámica de transmisión y la modelización de futuras estrategias de distanciamiento social, publicado esta semana en la revista Science, apunta que la incidencia total hasta 2025 del SARS-CoV-2 dependerá de la duración de la inmunidad, de la que los científicos saben poco por ahora.
Los autores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (EE UU) reclaman, por tanto, que se realicen de forma urgente estudios serológicos longitudinales -como el que España plantea iniciar esta semana- para determinar el grado de inmunidad de la población, y si esta disminuye y a qué ritmo.
Basándose en proyecciones de posibles escenarios de propagación del virus, el trabajo sugiere que, si bien el distanciamiento social puede suprimir muchos casos críticos, la infección resurgirá una vez que se levanten estas medidas recargando de nuevo los hospitales.
Así, los expertos plantean la posibilidad de que se necesiten repetidas medidas de distanciamiento social para mantener niveles manejables de hospitalizaciones y muertes por COVID-19 durante varios años, al menos hasta 2022.

“Las medidas de distanciamiento social puntuales probablemente sean insuficientes para mantener los casos dentro de los límites de la capacidad de cuidados intensivos en EE UU”, explicó en rueda de prensa Stephen M. Kissler, uno de los especialistas que dirigió la investigación. “Por lo tanto, en ausencia de otros tipos de tratamientos parecen necesarios los períodos de distanciamiento social intermitentes”.

El SARS-CoV-2 será un virus estacional
Los expertos en salud pública consideran cada vez más improbable que el SARS-CoV-2 siga a su primo más cercano, el SARS-CoV-1, que fue erradicado después de causar una breve pandemia que duró desde 2002 hasta 2003.
En cambio, la transmisión podría asemejarse a la de la gripe pandémica y circular por temporadas. Por eso, conocer la probabilidad de este escenario es clave para montar una respuesta efectiva.
Para Rowland Kao, profesor de Epidemiología Veterinaria y Ciencia de Datos en la Universidad de Edimburgo, “a medida que la pandemia disminuye, un posible resultado es que el número de casos disminuya lo suficiente como para que la enfermedad sea erradicada. De no ser así, el COVID-19 volverá”.
Utilizando datos sobre la estacionalidad de coronavirus humanos conocidos y suponiendo cierta inmunidad cruzada entre el SARS-CoV-2 y otros virus de la misma familia, el equipo de Harvard construyó un modelo para analizar cuánto tiempo deben mantenerse las medidas de distanciamiento social, proyectando la potencial dinámica de la enfermedad en los siguientes 5 años.
Basándose en sus simulaciones, el factor clave que modula la incidencia del virus en los próximos años es la velocidad a la que disminuye la inmunidad del virus, un factor que aún está por determinar. No obstante, el equipo advierte de que en todos los escenarios simulados -incluido el distanciamiento social único e intermitente- las infecciones resurgen cuando se levantan las medidas de distanciamiento social simuladas.
Según los autores, “cuando el distanciamiento social se relaje y al aumentar la transmisibilidad del virus en otoño, puede producirse un intenso brote invernal, que se superponga a la temporada de gripe y supere la capacidad de los hospitales”.
El trabajo publicado en Science modela otro escenario posible en el que se muestra un resurgimiento del SARS-CoV-2 en un futuro tan lejano como 2025. “Las nuevas terapias podrían aliviar la necesidad de un distanciamiento social riguroso, pero en su ausencia, la vigilancia y el alejamiento intermitente tendrían que mantenerse hasta 2022″, argumentan.
Para los autores, esto daría tiempo a los hospitales a aumentar la capacidad de sus cuidados intensivos y permitiría que la inmunidad de la población se incrementara. “Es fundamental distinguir entre esos escenarios para formular una respuesta de salud pública eficaz y sostenida”, afirman.

Limitaciones de este trabajo
No obstante, es importante recalcar que este estudio sugiere posibles hipótesis en lugar de hacer predicciones firmes. Según Mark Woolhouse, profesor de Epidemiología de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Edimburgo, “es un excelente estudio que utiliza modelos matemáticos para explorar la dinámica de COVID-19 durante varios años. Pero es importante reconocer que se trata de una guía; coherente con los datos actuales pero basada en una serie de supuestos que aún están por confirmar”.
“Como predicción de futuro debe considerarse con cautela, a pesar de la excelencia del propio trabajo”, afirma Rowland Kao. “Pero su valor depende de poder desenmarañar los efectos combinados de tres factores que se producen simultáneamente (inmunidad de la manada, distanciamiento social y estacionalidad); algo que resulta sumamente difícil”.
Además, habrá que tener en cuenta que otras intervenciones adicionales, como la ampliación de la capacidad de los cuidados intensivos y una terapia eficaz (con fármacos o vacunas), mejorarían el éxito del distanciamiento intermitente y acelerarían la adquisición de la inmunidad de la manada.
“Una debilidad del documento es que los autores no modelan las intervenciones sociales específicas, como las dirigidas a subconjuntos de la población -lo que se conoce como segmentación- o las destinadas a proteger a las personas más vulnerables a la enfermedad -el llamado blindaje-“, añade Woolhouse.
“Y en ausencia de tratamientos o vacunas, la segmentación y el blindaje ofrecen formas de minimizar los impactos más amplios del distanciamiento social. Eso será aún más importante si, como sugiere este trabajo, vamos a vivir con COVID-19 durante mucho tiempo”, termina.
Necesidad de estudios de seroprevalencia
Por último, los autores dejan claro la necesidad urgente de estudios serológicos longitudinales para determinar el alcance y la duración de la inmunidad contra el SARS-CoV-2. Los resultados serán muy valiosos para tratar de entender lo que sucederá con el nuevo virus en los próximos años.
“Estos análisis son especulaciones importantes y presentan un fuerte argumento a favor de la necesidad tanto de pruebas serológicas extensas para determinar cuán extendida podría ser la inmunidad, como de una mejor comprensión del tiempo que los individuos retendrán la inmunidad después de la infección”, afirma por suparte Kao.
“Los estudios serológicos van a ser muy importantes para comprender el alcance de la inmunidad de la población; el grado y la velocidad con la que disminuye. Cuando se conozcan, esos factores tendrían que ser incluidos en estos modelos”, insisten. “Incluso en el caso de una aparente eliminación se debe mantener la vigilancia, ya que podría darse un resurgimiento del contagio incluso en 2024″.
Referencia:
Kissler; C. Tedijanto; E. Goldstein; Y.H. Grad; M. Lipsitch. ‘Projecting the transmission dynamics of SARS-CoV-2 through the postpandemic period’. Science, 14 de abril de 2020 DOI: 10.1126/science.abb5793
Fecha:17/4/2020
Fuente: Agencia SINC

https://mednetconnect.org/Post/42717

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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