Diabetes mellitus

26 febrero 2020

¿Por qué los médicos ya no tocan a los pacientes?

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 9:31

Medico revisando historia clinicaLa impersonalización del encuentro clínico ha sido un grave revés para la medicina
Habiendo tenido el privilegio de asistir a clínicas en el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido casi todas las semanas desde marzo de este año, puedo decir honestamente que en ningún momento ningún médico, cirujano o anestesista ha completado algo que se aproxime a un examen físico. (Incluso tomar un historial médico ha sido un ejercicio asombrosamente superficial. Las enfermeras son más exhaustivas, aunque usan una lista de verificación).
Estas observaciones no pretenden ser críticas. Podría argumentar que, dado que mi “queja de presentación” no se refería al corazón, los pulmones, el abdomen o el sistema neurológico, un examen físico completo era innecesario. Pero como alguien que asistió a la escuela de medicina en la década de 1980, tenía la importancia de la inspección, la palpación, la percusión y la auscultación grabada en mi alma clínica emergente.
Las páginas y páginas de hallazgos que escribimos basados en extensas historias y exámenes físicos se conformaron a un patrón de detalles extraordinarios que se nos exhortó, de hecho se nos exigió que describiéramos. Pero no hoy. O, al menos, no en la práctica cotidiana de la medicina. El examen físico parece haberse convertido en un anacronismo, un vestigio remanente, de atención clínica.
¿Deberíamos llorar o celebrar la desaparición de la imposición de manos?
En muchos sentidos debemos alegrarnos. Me trasladaron por resonancia magnética con contraste y tomografías PET-CT, me sometieron a numerosos ECG, exámenes de ultrasonido y ecocardiogramas, me pincharon con agujas de biopsia y me senté en colas gigantes esperando que los tubos de ensayo se llenaran con mi sangre.
¿Quién necesita médicos?
La precisión de la medicina tecnológica moderna triunfa sobre cualquier cosa que nuestros sentidos humanos defectuosos puedan detectar. Los médicos que he visto han sido en su mayoría magníficos. Pero sus roles han sido extrañamente ambiguos. Uno prescinde rápidamente de las razones clínicas de nuestro encuentro, pasando a lamentaciones entretenidas y escandalosas sobre el manejo del hospital.
Otra es más fría, incluso helada, llamando (gritando) el nombre de un paciente en medio de la clínica. Se espera que el paciente siga al consultor como un estudiante malcriado de la escuela. Al entrar en la sala de la clínica, te sientas y luego ves una cara inexpresiva y bastante aterradora leer el informe de patología (o lo que sea) desde una computadora.
De una manera desarmadoramente directa, y sin una sombra de contacto visual, usted aprende si la última pieza de tejido extraída está libre o no de enfermedad. El consultor es impasible, inconmovible, ya que transmiten su destino. Y a través de todos estos intercambios, no hay contacto. De hecho, lo contrario. Separación absoluta Sin examen de manos. No hay búsqueda atenta de ganglios linfáticos agrandados. Sin sensación de pulso, radial, braquial, carotídeo u otro. No se mide la presión venosa yugular. Ninguna inspección o palpación del praecordium. No hay auscultación del corazón. Sin percusión o auscultación del tórax. Sin examen abdominal. Y el sistema nervioso puede simplemente no existir. He probado estas percepciones con amigos que todavía ven pacientes. Están sorprendidos de que yo esté sorprendido.
Evitar el contacto es una mala medicina.
Estoy tan cautivado como cualquier otro por las nuevas tecnologías médicas. Honro (de hecho, ahora dependo) el descubrimiento de nuevos medicamentos para controlar afecciones que antes no se podían tratar. Admiro los logros de los médicos en un entorno clínico cada vez más presionado. Pero un examen clínico no se trata solo de obtener evidencia para armar un diagnóstico diferencial. El examen clínico, y el lugar central de contacto en ese examen, se trata de fomentar una conexión física y mental entre el médico y el paciente.
El tacto significa la naturaleza humana de la situación en que se enfrentan el paciente y el médico. El tacto humaniza esa situación. El tacto genera confianza, tranquilidad y un sentido de comunión. El tacto se trata de fomentar un vínculo social de simpatía, compasión y ternura entre dos extraños. El tacto puede incluso transmitir la idea de supervivencia.
La impersonalización del encuentro clínico ha sido un grave revés para la medicina. La subestimación de la importancia del tacto niega la necesidad universal de conexión física en las relaciones humanas, de cualquier tipo. El tacto, expresado a través del examen físico, comunica comodidad y preocupación. El tacto fomenta la cooperación. Es hora de devolver el tacto a la medicina.
Fecha: 30/1/2020
Fuente:https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=95357&fuente=inews&utm_source=inews&uid=445164

Identificados 49 medicamentos no oncológicos con potencial antitumoral

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:22

medicamento vencidoUn grupo de investigadores estadounidenses ha descubierto una sorprendente capacidad para matar células cancerosas en 49 fármacos ya existentes para otras enfermedades como la diabetes o los procesos inflamatorios.

Hallar nuevos usos
Se trata del estudio más amplio realizado hasta la fecha con la intención expresa de encontrar nuevos usos a las pastillas de siempre. Memorable fue, por ejemplo, cuando se constataron los beneficios de la aspirina en el corazón o cuando al probar el sildenafilo para la angina de pecho, por casualidad, se identificaron las bondades que hoy dan nombre a la Viagra.
En esta ocasión, nomenclaturas como disulfiram (para el tratamiento del alcoholismo crónico) y lovastatina (para reducir el colesterol) se postulan como posibles opciones contra los tumores en un futuro no muy lejano. Antes, subrayan los propios autores del trabajo, del Instituto Broad del MIT Massachusetts, Estados Unidos), “habrá que realizar más análisis sobre estos 49 medicamentos no oncológicos y después llevarlos a ensayos clínicos para probarlos en pacientes con cáncer”.
Los investigadores probaron un total de 4.518 compuestos del Centro de Reutilización de Medicamentos de Broad en 578 líneas celulares de cáncer humano. Utilizando un método de código de barras molecular conocido como PRISM, que se desarrolló en el laboratorio Golub, se pudieron etiquetar cada una de las líneas celulares con un código de barras de ADN y medir la tasa de supervivencia de las células cancerosas.
El resultado: ni más ni menos que 49 medicamentos indicados y comercializados para otras patologías como la diabetes mostraron una sorprendente capacidad para matar a las células cancerosas. Es decir, no sólo funcionan para reducir el colesterol, la inflamación o la artritis. También parecen tener potencial antitumoral. “Pensábamos que seríamos afortunados si encontrábamos un solo compuesto con estas propiedades”, reconoce Todd Golub, director científico del trabajo y del programa de cáncer en Broad.
Otros mecanismos
Así como la mayoría de los medicamentos contra el cáncer bloquean las proteínas, argumenta Corsello, “estamos descubriendo que los compuestos pueden actuar a través de otros mecanismos como la activación de una proteína o estabilizando la interacción entre proteínas”. No obstante, la mayoría de estos medicamentos no oncológicos mostraron actividad contra el tumor al relacionarse con un objetivo molecular previamente no reconocido. Por ejemplo, el medicamento antiinflamatorio tepoxalina, desarrollado originalmente para su uso en personas pero aprobado para el tratamiento de la osteoartritis en perros, eliminó las células cancerosas al golpear un objetivo desconocido en las células que sobreexpresan la proteína MDR1, que comúnmente impulsa la resistencia a los medicamentos de quimioterapia.
En los últimos años se ha intensificado la búsqueda de nuevas indicaciones para fármacos ya comercializados. Por un lado, se acortan los tiempos, ya que no hay que desarrollar la medicina empezando desde cero. Cabe recordar que desde el descubrimiento de una molécula hasta su llegada al mercado pueden pasar 10 años. Por otro lado, supondría un abaratamiento de los costes. Según los últimos datos, la investigación y el desarrollo de un fármaco supone una inversión de más de dos mil millones de euros.
Además, ahora existe tecnología punta que ayuda a procesar y analizar millones y millones de datos que a su vez conectan entre sí hasta dar con la diana, en este caso, hallando una nueva indicación para una medicina antigua. Con este objetivo, “creamos el Centro de Reutilización de Medicamentos de Broad, que tiene ahora un almacén de más de 6.000 compuestos aprobados por la Agencia Americana del Medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) o que han demostrado ser seguros en ensayos clínicos”, señala Steven Corsello, el primer firmante del estudio y oncólogo del Instituto Broad en Cambridge, Massachusetts.
“Nuevas puertas”
Los resultados de este estudio “abren nuevas puertas para analizar muchísimos fármacos en otros modelos. No es lo mismo una línea celular que una persona. Habrá que estudiar las dosis necesarias, la toxicidad, la seguridad…”, apunta Enriqueta Felip, vicepresidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y jefe de Sección del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona. Sin duda, “este grupo de científicos es muy potente, su trabajo es muy extenso y lo comparten abiertamente. Al trabajar con fármcos que ya existen, tenemos mucho ganado”.
Además de estos hallazgos, Corsello y su equipo también revelaron nuevos mecanismos y objetivos farmacológicos, lo que podría acelerar el desarrollo de nuevos medicamentos contra el cáncer o reutilizar los medicamentos existentes para tratar el cáncer.
De momento, los investigadores estudiarán los compuestos en más líneas celulares de cáncer y su intención también incluye ampliar el número de compuestos.
Laura Tardón
Fecha:29/1/2020
Fuente:Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/especialidades/farmacologia/identificados-49-medicamentos-no-oncologicos-con-potencial-antitumoral.html

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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