Diabetes mellitus

19 julio 2019

Semaglutida, un análogo de GLP-1 para el tratamiento de la diabetes tipo 2

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:20

El fármaco, de administración semanal, ha mostrado un perfil de eficacia mayor que insulina, además de reducir significativamente los niveles de glucosa en sangre y ayudar a que los pacientes pierdan peso.

El nuevo análogo de GLP-1 semaglutida, indicado para el tratamiento de la diabetes tipo 2, se ha presentado en Madrid. El fármaco, de administración semanal, está comercializado por Novo Nordisk con el nombre de Ozempic. Su uso está aprobado en pluma precargada con 0,25 mg en 1,5 ml; 0,5 mg en 1,5 ml y 1,g en 3 ml de solución.
Como ha destacado Esteban Jódar, jefe del departamento de Endocrinología y Nutrición de los hospitales Quirón Salud Pozuelo, Rúber Juan Bravo y San José de Madrid, los ensayos realizados en 8.000 pacientes “han mostrado un perfil de eficacia mayor que insulina. Además, semaglutida reduce significativamente los niveles de glucosa en sangre y ayuda a que los pacientes pierdan peso, algo impensable hace unos años”.
Otro aspecto positivo que ha recalcado es la reducción del número de eventos cardiovasculares. “Los datos muestran que los pacientes diabéticos pierden entre seis y diez años de vida por esta causa. Y, por otro lado, el fármaco también reduce el daño renal”, ha añadido.
En cuanto a la eficacia, Jódar ha subrayado que un 80% de los pacientes que reciben el fármaco reducen tanto la hemoglobina glicosilada como el peso.
Lluis Masmiquel, jefe de Endocrinología del Hospital Universitario Son Llatzer de Palma de Mallorca, ha incidido en este mensaje, reiterando la mejora en la calidad de vida de los pacientes y la reducción del ictus, el infarto y la muerte cardiovascular en un 28%, una cifra que ha calificado como “nunca vista”.
Otro aspecto que ha reiterado ha sido el “elevado” nivel de seguridad del fármaco, “sin hipoglucemia”.
Cinco millones de pacientes en España
Para Mads Larsen, director general de Novo Nordisk España, la presentación del nuevo fármaco supone “una gran oportunidad y un hito en la historia de la compañía, porque se introduce innovación a pacientes que necesitan de mejores medicamentos. En España, la diabetes afecta a más de cinco millones de personas. Y un 80% tiene obesidad o sobrepeso, que es una comorbilidad de la diabetes”.
El laboratorio danés seguirá investigando nuevas indicaciones del fármaco. Como ha anunciado Jódar, se ha puesto en marcha un programa de desarrollo clínico ampliado en obesidad, con ensayos doble ciego a largo plazo, con dosis mayores del fármaco.

Javier Granda Revilla
Fecha:14/5/2019
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/empresas/semaglutida-un-nuevo-analogo-de-glp-1-para-el-tratamiento-de-la-diabetes-tipo-2.html

Una nanomedicina pudiera curar la diabetes tipo 1

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Un nuevo tipo de nanofármacos busca corregir la anomalía del sistema inmune que permite el ataque a las células pancreáticas. Combinados con otras estrategias, aproximan el objetivo de lograr la curación de la diabetes tipo 1.

A pesar de los avances en la tecnología de dispositivos médicos y en los análogos de insulina, aún no existe un tratamiento curativo de la diabetes tipo 1 (DM1), lo que no significa que se haya abandonado esa tentativa en diferentes líneas de investigación. Una de las que cobra fuerza es la modulación del sistema inmune a través de la nanomedicina, según lo expuesto en el XXX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes (SED), que se celebró recientemente en Sevilla.
Desde hace catorce años, el grupo de Pere Santamaría, en el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps), en Barcelona, junto a científicos de la Universidad de Calgary, trabaja en una nueva clase de fármacos basados en nanopartículas recubiertas por determinados antígenos a su vez reconocidos por los linfocitos T que dañan al páncreas. En esencia, la inyección sistémica intravenosa de esas nanomedicinas consigue actuar solo sobre los linfocitos causantes de la enfermedad, de forma que los reprograman para que induzcan tolerancia específica que bloquee el ataque autoinmune a las células pancreáticas productoras de insulina; en resumen, corrigen el error del sistema inmune cuando decide atacar de forma anómala a los propios órganos o tejidos.
Como ha expuesto Santamaría a DM, “estas nanomedicinas pueden diseñarse de forma específica para diferentes enfermedades autoinmunes, además de la diabetes tipo 1, cambiando los péptidos que se expresan en el tejido atacado”. De hecho, las han estudiado en modelos experimentales de artritis reumatoide, esclerosis múltiple (EM), enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad autoinmune hepática, “y en todos ellos han funcionado”.
A través de la spin-off de la Universidad de Calgary, Parvus Therapeutics, estos investigadores ultiman el salto a la clínica, con un próximo inicio de ensayos, si bien Santamaría no oculta la ardua labor necesaria para el desarrollo de un fármaco first-in-class. “Estos agentes terapéuticos funcionarían en los pacientes cuando la enfermedad ha debutado. Son capaces de suprimir por completo la patología, sin el riesgo de afectar a la capacidad protectora del sistema inmunitario frente a infecciones o cáncer. No obstante, el daño que se haya causado en el tejido pancreático no se revierte. Lo que no sabemos es si los pacientes en los que se logre suprimir la inflamación serán capaces de regenerar células beta a lo largo del tiempo. Si se actúa de forma ágil, en el inicio de la enfermedad, sí habría oportunidades para recuperar la actividad funcional del páncreas”.
Las nanomedicinas pueden diseñarse de forma específica para revertir diferentes patologías autoinmunes, como la EM y la artritis
En esa recuperación funcional podrían ser de gran ayuda estrategias de la medicina regenerativa, como la basada en el trasplante de células productoras de insulina. Rosa Gasa, también investigadora del Idibaps, ha presentado en el congreso un protocolo de transdiferenciación para generar células productoras de insulina (similares a las células beta pancreáticas) a partir de fibroblastos humanos. Este abordaje, a su juicio, “tiene implicaciones clínicas muy interesantes, ya que abre la posibilidad de realizar autotrasplantes de células productoras de insulina generadas a partir de una biopsia de piel del propio paciente”. Una de las ventajas, ha indicado Gasa, es que “no se necesita tratamiento immunosupresor para evitar el rechazo del injerto”.
Reprogramación directa
Además, se está evaluando la posibilidad de reprogramar los fibroblastos directamente, sin convertirlos primero en una célula pluripotente (similar a las células madre embrionarias), ya que, de esta manera, se evitaría el riesgo de formación de tumores ligado a la pluripotencia.
Para la científica del Idibaps, “esta línea de trabajo puede suponer el punto de partida para el desarrollo de protocolos de transdiferenciación hacia células productoras de insulina a partir de células adultas de fácil obtención”, convirtiéndose así en una vía alternativa a la producción de células beta a partir de células madre.
Probablemente, un futuro tratamiento de la DM1 consistirá en una terapia combinada de estas dos aproximaciones, junto con la del abordaje propuesto también en el congreso por Benoit Gauthier, investigador principal del Departamento de Regeneración y Terapia Celular del Centro Andaluz de Biología Molecular & Medicina Regenerativa. La apuesta del grupo de Gauthier consiste en la reeducación del sistema inmune y en promover mecanismos de “transregeneración” para restablecer la población de células beta secretoras de insulina; a su juicio, “las terapias factibles y con potencial éxito para la DM1 requieren este abordaje simultáneo”. En este sentido, se considera clave la activación del receptor homólogo hepático 1 (LRH-1) con un agonista, lo que facilitaría el “diálogo” entre el sistema inmune y los islotes pancreáticos, permitiendo alcanzar ambos objetivos: recuperar con éxito la tolerancia inmunológica y la restauración de una masa funcional de células beta pancreáticas.
Se trata, en definitiva, de transformar un entorno destructor de células inmunitarias proinflamatorias en un entorno antiinflamatorio que facilite la supervivencia de células beta y estimule su regeneración. La activación del LRH-1 sería, por lo tanto, la diana de nuevos agentes terapéuticos inmunorregenerativos para la DM1, una clase de fármacos sin precedentes. En los trabajos de Gauthier se ha identificado al LRH-1 (también conocido como NR5A2) como un objetivo farmacológico que permite (tanto in vitro como in vivo) restaurar el control glucémico en varios modelos de ratón de DM1 y mejorar la supervivencia de los islotes humanos. De hecho, “es factible el desarrollo de agonistas de LRH-1 de segunda generación más potentes y estables que se pueden administrar por vía oral en lugar de inyecciones diarias intraperitoneales”.
Para el investigador, “tarde o temprano llegará la cura para la DM1. Nosotros tenemos ese sueño, compartido por asociaciones de pacientes y familiares, con los que tenemos el compromiso de trabajar para lograrlo”.
Sonia Moreno
Fecha: 29/4/2019
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/especialidades/endocrinologia/nace-una-nanomedicina-con-el-objetivo-de-curar-la-diabetes-tipo-1.html

Candida auris. Hongo resistente a múltiples fármacos.

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La candida auris es un hongo resistente a diversos medicamentos que se ha venido informando en los últimos meses como causal de infecciones severas. De acuerdo con datos recientes de Centers for Disease Control and Prevention (CDC), el número de infecciones por Candida auris en Estados Unidos ha llegado ahora a un total de 617. A nivel mundial, se han notificado casos en más de 20 países.
La C. auris puede sobrevivir en superficies durante meses y las infecciones se están propagando en ámbitos de atención a la salud como hospitales, residencias para adultos de edad avanzada y centros de asistencia prolongada. Los intentos de limpieza exhaustiva de cuartos en los cuales se ha identificado el microorganismo han sido un verdadero reto. Además, es difícil identificar correctamente la infección mediante los métodos de laboratorio habituales y la identificación incorrecta puede dar por resultado tratamiento inadecuado.
El principal problema es que C. auris ha resultado muy resistente a casi todos los antimicóticos. En algunos casos, ha mostrado resistencia triple o panrresistencia, lo que significa que ningún medicamento antimicótico aprobado en la actualidad resuelve la infección por el hongo.
En IDWeek 2017 se describió que este patógeno se asocia a candidemias severas, con una mortalidad de hasta del 60%, porque tiene una resistencia mayor a las otras especies de Candida . Noventa por ciento o más son resistentes a los azoles, 30% son resistentes a anfotericina y de 7% a 20% son resistentes a equinocandinas. También ha habido casos donde se ha descrito resistencia a todos los antifúngicos.
La C. auris se ha diseminado con rapidez desde que se identificó en 2009, sobre todo en pacientes que tienen otras comorbilidades. CDC ha dado a conocer información sobre pruebas de susceptibilidad a antimicóticos y su interpretación, pero no se han establecido valores críticos de susceptibilidad específicos y los grados de resistencia antimicótica varían entre las cepas.
A medida que C. auris se siga propagando y continúe aumentando el problema, la lucha por obtener información con respecto a cómo identificar y tratar mejor la infección es probable que se mantenga entre los principales temas en las tendencias clínicas.
Fecha: 28/4/2019
Fuente:https://espanol.medscape.com/verarticulo/5903917?nlid=129041_4001&src=WNL_esmdpls_190429_mscpedit_gen&uac=120961CT&impid=1950182&faf=1

6 julio 2019

El mito de los 7 días y otras razones para acortar los tratamientos antibióticos

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Matías A. Loewy

SAN MIGUEL DE TUCUMÁN, ARG. En una importante cantidad de infecciones, incluyendo las del tracto urinario, bacteriemias y neumonías adquiridas en la comunidad, hay creciente evidencia de que se puede reducir la cantidad de días de tratamiento antibiótico en cuanto a la duración clásica de los esquemas de 7 días o más.
Así coincidieron médicos argentinos y españoles que expusieron en una sesión especial “Tratamientos acortados. Simplificando tratamientos: menos es más”, en el XIX Congreso de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) de 2019, que se llevó a cabo del 9 al 11 de mayo.[1]
Los panelistas aseguraron que muchos tratamientos acortados no afectan los resultados clínicos, y en cambio presentan diversos beneficios potenciales: disminución de los costos y de los efectos adversos de los antibióticos, menor presión para la selección de cepas resistentes, menor riesgo de infección por Clostridum difficile, mayor satisfacción de los pacientes, y un retorno más rápido a sus actividades cotidianas.
La Dra. Corina Nemirovsky, médica del Hospital Italiano de Buenos Aires y secretaria de la comisión de uso adecuado de recursos de la Sociedad Argentina de Infectología, opinó sobre los fundamentos “científicos” de los típicos esquemas antibióticos de 7 días para infecciones leves y 14 para las más severas.
“Creo que eso salió porque el 7 es un número mágico. Hay 7 días de la semana, 7 colores de arco iris, 7 notas musicales y 7 maravillas del mundo”, señaló. También cuestionó si las infecciones leves no se tratarían hoy durante 8 días en caso de que el emperador romano Constantino hubiera decretado que la semana tenía 8 y no 7 días, como dispuso en el año 321.
Sin embargo, la extensión de los esquemas antibióticos debería respaldarse en parámetros más sólidos. “Durante muchos años, la duración óptima de los tratamientos se basó en cuestiones enteramente numéricas (7, 14 o 21 días) más que en evidencia científica. Eso no tiene que ser más así cuando tenemos bases racionales”, sostuvo el Dr. Jordi Carratalá, coordinador médico del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario de Bellvitge, en Barcelona, España.
En su exposición, la Dra. Nemirovsky citó estudios clínicos que sustentan tratamientos empíricos más breves de 3 días en lugar de 7, para infecciones bajas del tracto urinario, y de 5 – 7 días en vez de 10 – 14 para infecciones urinarias altas (como pielonefritis), y de piel y partes blandas.[2,3,4]
El Dr. Carratalá citó otros ejemplos de infecciones en los que se demostró que los tratamientos cortos son equivalentes en eficacia a esquemas más prolongados: neumonías nosocomiales (≤ 8 = 10 – 15 días), exacerbaciones agudas de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (≤ 5 = ≥ 7) y sinusitis bacterianas agudas (5 = 10).[5]
En su conferencia, el especialista recordó una frase de Steve Jobs: “La simplicidad es la última forma de la sofisticación”. Y añadió: “Las cosas sencillas, simples, son las que nos llevan a una mejor práctica”.
“Siete es el nuevo catorce”
La bacteriemia es otro ejemplo de infección que puede ser abordada con terapias “minimalistas”. La Dra. Nemirovsky recordó que desde hace una década las guías de la Infectious Diseases Society of Americ defienden los tratamientos acortados de 5 – 7 días para bacteriemias asociadas a catéteres vasculares por estafilococos coagulasa negativos, “aunque no haya estudios aleatorizados que lo avalen”.[6]
Respecto a las bacteriemias no complicadas por bacilos gramnegativos, la Dra. Nemirovsky destacó dos metanálisis y revisiones sistemáticas de 2011 y 2019, una serie de estudios retrospectivos, y uno de cohorte prospectivo (con apareamiento por puntaje de propensión) que muestran resultados clínicos similares entre los tratamientos acortados de 7 o 10 días y aquellos de mayor duración.[7,8]
La evidencia más fuerte hasta el momento viene del primer estudio clínico aleatorizado, publicado en diciembre de 2018, que evaluó a 604 pacientes de Israel e Italia con bacteriemia por bacilos gramnegativos, estables y afebriles por 48 horas. El tratamiento antibiótico de 7 días no tuvo diferencias clínicas con el de 14 días, tomando en cuenta resultados tales como mortalidad por todas las causas a 90 días, falla microbiológica, o complicaciones supurativas o a distancia; “7 es el nuevo 14″, resumió en su título un artículo reciente en ContagionLive.[9]
Las neumonías adquiridas de la comunidad también forman parte de las infecciones que admiten tratamientos más cortos. El Dr. Carratalá mencionó en su disertación un metanálisis y revisión sistemática de 2018 que evaluó 21 estudios clínicos y determinó que los tratamientos que duran ≤ 6 días tienen curas clínicas y recaídas similares a la quienes reciben antibióticos durante 7 o más días, con la ventaja de que las terapias acortadas se asocian a menor incidencia de eventos adversos y menor mortalidad.[10]
“En los pacientes que no están inmunocomprometidos, la neumonía adquirida de la comunidad puede tratarse con cinco días de antibióticos”, resumió el también miembro de la Red Española de Investigación de Patologías infecciosas y expresidente de la Sociedad Catalana de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica.
En tanto, el Dr. Walter Vasen, jefe de Infectología del Hospital de Gastroenterología Bonorino Udaondo, en Buenos Aires, destacó un ensayo clínico de 2015 para determinar la duración del tratamiento antibiótico en pacientes con infecciones intraabdominales agudas complicadas (“más allá del órgano”) y un adecuado control de la fuente. El estudio concluyó que un esquema fijo de 4 días “parece ser generalmente similar” a un tratamiento que se prolonga hasta 10 días.
El Dr. Vasen añadió que en las apendicitis y otras infecciones intraabdominales no complicadas se recomiendan 24 horas de antibiótico. “Un día es suficiente, y cinco días, más que suficientes cuando tenemos diagnóstico y resolución, continuándolo por la baja de glóbulos blancos, la normalización de la temperatura y la recuperación del tránsito. Más allá de 5 días hay que evaluar caso por caso, según patología, costos de los antibióticos y epidemiología del centro”, explicó.
La brecha entre la evidencia y la práctica
Sin embargo, pese a la evidencia, en la mayoría de los centros de salud y en la atención ambulatoria se indican esquemas antibióticos prolongados más de la cuenta. En Estados Unidos, por ejemplo, más de 70% de los pacientes con neumonía de la comunidad que requirieron hospitalización recibió un tratamiento de duración excesiva.[11]
“Una de las razones principales es el concepto de medicina defensiva: suele pensarse que más es mejor. Y también existe el temor a posibles reclamaciones”, comentó el Dr. Carratalá a Medscape en Español, agregando que otro factor que influye en el ámbito de los hospitales consiste en que a menudo se espera que la decisión de interrumpir el tratamiento antibiótico (un paso muy importante) la tome el jefe del equipo o el máximo responsable cuando pasa por la sala, por lo que la medida puede tardar de 24 a 48 horas.
Un problema adicional es que los infectólogos a menudo no son notificados ni tienen intervención en la prescripción que realizan clínicos o cirujanos.
“Hay que convencer a algunos infectólogos en cuanto a los beneficios de los tratamientos acortados, pero básicamente hay que librar la batalla con los compañeros de otras especialidades, que son excelentes en sus áreas, pero no tienen tanto conocimiento de antibióticos. Deben entender que lo que han hecho toda la vida, lo que les han enseñado desde la facultad, pudo haber cambiado”, añadió el Dr. Carratalá.
Entre las intervenciones que pueden adoptar los hospitales para limitar la prescripción de antibióticos, el Dr. Carratalá y el Dr. Vasen recomendaron aliarse con los servicios de farmacia para detectar, alertar y revisar la indicación de aquellos pacientes que reciben dichos fármacos más de cinco días, por ejemplo.
Por último, la Dra. Nemirovsky rescató un artículo de 1945 que mostraba que en los inicios del tratamiento de la neumonía con penicilina, los médicos no indicaban el antibiótico según un esquema rígido preestablecido, sino “hasta la mejora clínica definitiva y el descenso de la temperatura debajo de 37,8°C por 12 horas”. Y desde ese momento lo administraban por 2 o 3 días adicionales.[12]
“En el futuro vamos a volver a los tratamientos basados en la evolución del paciente”, concluyó.
Las neumonías adquiridas de la comunidad también forman parte de las infecciones que admiten tratamientos más cortos. El Dr. Carratalá mencionó en su disertación un metanálisis y revisión sistemática de 2018 que evaluó 21 estudios clínicos y determinó que los tratamientos que duran ≤ 6 días tienen curas clínicas y recaídas similares a la quienes reciben antibióticos durante 7 o más días, con la ventaja de que las terapias acortadas se asocian a menor incidencia de eventos adversos y menor mortalidad.[10]

Referencias
1.Carratalá J, Vasen W, Nemirovsky C. Tratamientos acortados. Simplificando tratamientos: menos es más. XIX Congreso Tucumán. SADI 2019. Presentado el 10 de mayo de 2019; Tucumán, Argentina.
2.Hooton TM. Clinical practice. Uncomplicated urinary tract infection. N Engl J Med. 15 Mar 201;366(11):1028-37. doi: 10.1056/NEJMcp1104429. PMID: 22417256. Fuente
3. Peterson J, Kaul S, Khashab M, Fisher AC, Kahn JB. A double-blind, randomized comparison of levofloxacin 750 mg once-daily for five days with ciprofloxacin 400/500 mg twice-daily for 10 days for the treatment of complicated urinary tract infections and acute pyelonephritis. Urology . Ene 2008;71(1):17-22. doi: 101016/j.urology.2007.09.002. PMID: 18242357. Fuente
4.Hepburn MJ, Dooley DP, Skidmore PJ, Ellis MW, y cols. Comparison of short-course (5 days) and standard (10 days) treatment for uncomplicated cellulitis. Arch Intern Med . 9-23 Ago 2004;164(15):1669-74. doi: 10.1001/archinte.164.15.1669. PMID: 15302637. Fuente
5.Spellberg B. The New Antibiotic Mantra-“Shorter Is Better”. JAMA Intern Med. 1 Sep 2016;176(9):1254-1255. doi: 10.1001/jamainternmed.2016.3646. PMID: 27455385. Fuente
6.Mermel LA, Allon M, Bouza E, Craven D, y cols. Clinical practice guidelines for the diagnosis and management of intravascular catheter-related infection: 2009 Update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 1 Jul 2009;49(1):1-45. doi: 10.1086/599376. PMID: 19489710. Fuente
7.Havey TC, Fowler RA, Daneman N. Duration of antibiotic therapy for bacteremia: a systematic review and meta-analysis. Crit Care. 2011;15(6):R267. doi: 10.1186/cc10545. PMID: 22085732. Fuente
8.Tansarli GS, Andreatos N, Pliakos EE, Mylonakis E. A Systematic Review and Meta-analysis of Antibiotic Treatment Duration for Bacteremia Due to Enterobacteriaceae. Antimicrob Agents Chemother. 25 Abr 2019;63(5). pii: e02495-18. doi: 10.1128/AAC.02495-18. PMID: 30803971. Fuente
9.Cho CY. Duration of Antibiotic Therapy for Uncomplicated Gram-Negative Bacteremia: Seven Is the New Fourteen. ContagionLive. Publicado el 11 de febrero de 2019. Consultado en versión electrónica. Fuente
10.Tansarli G, Mylonakis E. Systematic Review and Meta-analysis of the Efficacy of Short-Course Antibiotic Treatments for Community-Acquired Pneumonia in Adults. Antimicrobial Agents Chemotherapy. 27 Ago 2018; 62 (9) e00635-18. doi: 10.1128/AAC.00635-18. PMID: 29987137. Fuente
11.Yi SH, Hatfield KM, Baggs J, Hicks LA, y cols. Duration of Antibiotic Use Among Adults With Uncomplicated Community-Acquired Pneumonia Requiring Hospitalization in the United States. Clin Infect Dis. 17 Abr 2018;66(9):1333-1341. doi: 10.1093/cid/cix986. PMID: 29126268. Fuente
12.Meads M, Harris HW, Finland M, Wilcox C. Treatment of pneumococcal pneumonia with penicillin. N Engl J Med. 28 Jun 1945;232:747-755. doi: 10.1056/NEJM194506282322601.

Fecha: 21/5/2019
Fuente:https://espanol.medscape.com/verarticulo/5904059?nlid=129890_4001&src=WNL_esmdpls_190527_mscpedit_gen&uac=120961CT&impid=1975945&faf=1

‘Akkermansia’ pasteurizada parece proteger de la diabetes tipo 2

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:59

Un estudio muestra en voluntarios con resistencia insulínica que la ingesta de la bacteria de la microbiota intestinal ‘Akkermansia muciniphila’ pasteurizada mejora la condición prediabética.
La bacteria Akkermansia muciniphila no abunda en la microbiota intestinal de las personas con sobrepeso u obesidad. En 2007, un grupo de investigadores, encabezado por Patrice Cani, de la Universidad Católica de Lovaina (UC Louvain), en Bélgica, en colaboración con Willen de Vos, profesor de la Universidad de Descripción Wageningen, en los Paises Bajos, descubrieron los efectos beneficiosos de la bacteria intestinal Akkermansia muciniphila, capaz de moderar el desarrollo de la obesidad y la diabetes tipo 2 en ratones. Diez años después, estos científicos comprobaron (sin dejar el modelo murino) que una forma pasteurizada de Akkermansia induce una protección aún mayor que la bacteria viva con respecto a diversos factores de riesgo cardiovascular, tales como la resistencia a la insulina, la hipercolesterolemia y el almacenamiento de grasa en tejido adiposo.
Con este hallazgo, el equipo de UCLouvain, en colaboración con las Clínicas Universitarias Saint-Luc, también en Bélgica, desarrolló un estudio clínico para administrar la bacteria a los humanos. Para ello fue necesario desarrollar una capacidad productora de la bacteria en grandes cantidades y asegurar que no hubiera riesgos para los participantes.
Los investigadores de UCLouvain administraron Akkermansia a voluntarios con sobrepeso u obesos, todos con resistencia a la insulina y síndrome metabólico. Los voluntarios se dividieron de forma aleatoria en tres grupos (uno recibió placebo; otro, las bacterias vivas, y un tercero, bacterias pasteurizadas) y se les pidió que no cambiaran sus hábitos dietéticos o su actividad física. Akkermansia se proporcionó como un suplemento nutricional.
El objetivo principal del estudio era demostrar la viabilidad de la ingesta diaria de Akkermansia durante tres meses. Clara Depommier y Amandine Everard, investigadoras de UC Louvain, observaron un elevado cumplimiento (los suplementos fueron fáciles de ingerir) y tolerancia (no hubo efectos secundarios) en los grupos que tomaron bacterias vivas o pasteurizadas.
Las conclusiones, que se publican en Nature Medicine, son claras y confirman lo que ya se había observado en ratones. La ingestión de la bacteria pasteurizada evitó el deterioro del estado de salud de los sujetos. Los investigadores observaron una disminución en los marcadores de inflamación en el hígado, una ligera pérdida de peso corporal en los sujetos (2,3 kg de media), así como una reducción de los niveles de colesterol. En contraste, los parámetros metabólicos (resistencia a la insulina e hipercolesterolemia) en los sujetos que recibieron placebo continuaron deteriorándose.
Los autores destacan que este estudio piloto demuestra la viabilidad de administrar la bacteria Akkermansia pasteurizada en forma de suplemento alimentario y aporta datos que avalan la efectividad de los suplementos dietéticos basados en Akkermansia para reducir los factores de riesgo cardio-metabólicos. Estos resultados allanan el camino para un estudio amplio, con el que confirmar estos datos preliminares, pero también para respaldar la comercialización de la bacteria como complemento alimenticio, algo que los autores estiman posible hacia 2021.
Fecha:1/7/2019
Fuente: Diario Médico, España. https://www.diariomedico.com/especialidades/endocrinologia/akkermansia-pasteurizada-parece-proteger-de-la-diabetes-tipo-2.html

5 julio 2019

Ecos del Congreso Internacional de Diabetes, La Habana, 22-24 de mayo de 2019.

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 8:38

Entre los días 22 al 24 de mayo de 2019, se desarrolló en el Palacio de las Convenciones, en la Habana el I Congreso Internacional de Diabetes Cuba 2019. X Congreso Cubano de Diabetes y IV Simposio de Diabetes ALAD/CUBA.
Entre los temas que fueron presentados en el evento destacan “Experiencia y desafíos del Programa Nacional de Atención al Diabético en Cuba” impartido por la Dra. Ileyidis Iglesias Marichal, Directora del Instituto Nacional de Endocrinología. Señala que existían en Cuba en el 2018 un total de 977, 103 personas con diabetes mellitus y que se viene aplicando el Programa Nacional desde 1975 con énfasis en la educación al paciente y sus familiares. Se cuenta en todo el territorio nacional con 18 centros de educación y atención a personas con diabetes, así como 19 servicios de diabetes y embarazo. Se destaca una prevalencia en el 2018 con una tasa de 64.3 x 1,000 habitantes con incremento de la obesidad y el sedentarismo en un 42.8 % de obesidad. La prevalencia de diabetes gestacional es del 3.5% y diabetes durante el embarazo estaría en un 4%. La atención preconcepcional es del 40% y la pesquisa de diabetes de diabetes después de la diabetes gestacional está en el 12%. El parto pretérmino es del 3.6%; la cesárea en estas pacientes está en un 52.7%, con un bajo peso al nacer de 4.7%, macrosomía 8.2%, defectos congénitos en 1.2% y muerte perinatal en 1.2%.
La diabetes mellitus se sitúa en la 8ava. causa de muerte con una tasa de 21.1 x 100,000 habitantes.
En julio de 2014 se inauguró la planta de biosensores con tecnología china que ha permitido incrementar el número de glucómetros para un control metabólico individualizado en todos los pacientes con la enfermedad. Además se ha logrado una decreción en más del 71% en el riesgo de amputaciones con la introducción del Heberprot-B.

La Dra. María Luisa Ponce López de la Universidad Nacional Autónoma de México presentó el tema: “Enfermedad crónica no transmisible dependiente de adiposidad”. Se propone en relación al término obesidad una nueva definición que sería: “Enfermedad crónica basada en la adiposidad”, ya que es apropiado considerar al tejido adiposo como fuente de enfermedades crónicas(y no solo de aumento del peso corporal), lo cual implica una estrategia centrada en sus complicaciones médicas. El tratamiento actual debe centrarse en la pérdida de peso(reducción del índice de masa corporal y circunferencia de cintura) e identificar y tratar específicamente las complicaciones basadas en la adiposidad.
El término obesidad apunta a las anomalías en la masa, distribución y función del tejido adiposo, en tanto “enfermedad crónica” subraya las complicaciones asociadas como hipertensión arterial, diabetes mellitus, apnea del sueño y otras. La adiposidad constituye un factor de riesgo para entidades como el síndrome metabólico, la enfermedad coronaria, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y el cáncer.
La distribución del tejido adiposo en la mujer presenta un patrón periférico femoro-glúteo y abdominal y en el hombre tiende a una distribución abdominal, que se asocia a complicaciones metabólicas. La acumulación de grasa intrabdominal y de lípidos dentro de los hepatocitos establece la enfermedad de hígado graso no alcohólica. A nivel de las células musculares se relaciona con la resistencia insulínica, la diabetes mellitus tipo 2 y la enfermedad cardiovascular.
Los factores asociados con el incremento en la adiposidad visceral son:
-Demográficos:
Mayor edad
Sexo(H>M)
Mayor en anglosajones y latinos
Menor en negros
Genética

-Estilos de vida:
Sedentarismo
Mala alimentación
Bebidas azucaradas
Tabaquismo

-Biomarcadores de gravedad de la enfermedad:
Hipertensión arterial
Resistencia insulínica
Inflamación
Triglicéridos elevados

El tejido adiposo como órgano endocrino produce péptidos con actividad autocrina, paracrina y endocrina. Se libera leptina con diferentes acciones que estimula el núcleo hipotalámico paraventricular provocando saciedad. En el páncreas induce disminución de la secreción de insulina y en los vasos sanguíneos provoca angiogénesis. La adiposopatía se expresa en depósito de grasa ectópica, inflamación y disrregulación de adipocitokinas, así como resistencia insulínica.
Comentarios finales:
-El mayor conocimiento de la fisiología del adipocito permitirá una disminución de la morbilidad que le acompaña.
-La enfermedad crónica basada en la adiposidad es un término diagnóstico para la obesidad que permite predecir daños a corto y largo plazo.
-Prevención primordial, primaria, secundaria y terciaria es imperativa.
-El tratamiento oportuno es medicina del estilo de vida y farmacoterapia.

El Dr. Ricardo Luna, presidente de la Sociedad Mexicana de Obesidad presentó la conferencia “Prevención del exceso de adiposidad en pacientes con diabetes mellitus”. Se refirió al considerable incremento de la diabetes en el Mundo que se ha cuadruplicado desde 1980 pasando de 108 millones de personas con la enfermedad en ese año a 422 millones en el 2014. En México la diabetes y la obesidad son consideradas emergencia sanitaria.
¿Existe la posibilidad de cambiar la terapéutica glucocéntrica por una estrategia adipocéntrica? Señala que la prevención del exceso de adiposidad en la diabetes actúa en tres niveles: mejorando el control glucémico, reduciendo la necesidad de medicamentos hipoglucemiantes y reduciendo el riesgo de hipoglucemias. La intervención centrada en el control intensivo de la glucemia en la diabetes mellitus tipo 2 con los tratamientos clásicos aumenta el riesgo de ganancia de peso por lo que es preferible indicar fármacos que ayuden a prevenir la adiposidad. La prevención del exceso de adiposidad mejora el control glucémico y reduce la necesidad de medicamentos hipoglucemiantes con reducción en el riesgo de hipoglucemias. Es necesario valorar el cambio de una estrategia terapéutica glucocéntrica por una estrategia adipocéntrica.

Otro de los temas que llamaron la atención a los participantes del congreso fue la conferencia del profesor e investigador norteamericano Richard Kahn titulada: “El síndrome metabólico en la actualidad: vivo o muerto”. Señala el conferencista que hace una década no existía acuerdo acerca de una razón patogénica que identifique a las personas con síndrome metabólico. Fue una relativamente pobre vía para identificar personas con riesgo de diabetes mellitus o enfermedad cardiovascular. No había evidencia en cuanto a que la identificación del denominado síndrome metabólico mejoraría el resultado de los pacientes. Existe una fuerte relación entre resistencia insulínica y los componentes del síndrome. ¿Cúan bien la definición del síndrome metabólico predice la aparición de la diabetes mellitus? Un comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud llegaron a concluir lo siguiente:
-No hay definición del síndrome basada en la evidencia
-No cuantifica el riesgo de diabetes mellitus o enfermedad cardiovascular
-Omite importantes factores de riesgo
-No puede aplicarse como diagnóstico clínico
-Su utilidad práctica es limitada
O como señalan K.Borch-Johnson y N. Warham: Debe el síndrome metabólico descansar en paz.
En la actualidad no hay nuevos datos que demuestren la utilidad clínica del síndrome metabólico. El HDL-colesterol como factor de riesgo es dudoso. En realidad lo que se debe hacer sería:
-Reducir riesgo cardiometabólico
-Identificar personas con riesgo de diabetes mellitus, HbA1c>6%.
-Identificar personas con elevado riesgo de enfermedad cardiovascular
-Tratar cada factor de riesgo en forma individual
-La LDL o Apo B son los marcadores de utilidad
-Tomar la pérdida de peso y el ejercicio con seriedad
-Tratar los problemas agresivamente

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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