Diabetes mellitus

22 junio 2019

La metformina podría conducir a la pérdida de peso a largo plazo

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:33

A 1 año, los pacientes que recibieron metformina tuvieron mayor éxito al mantener su pérdida de peso.

La metformina podría promover una pérdida de peso sostenible a largo plazo mejor que la intervención intensiva en el estilo de vida, sugiere un seguimiento del Programa de prevención de la diabetes de 1996-2001 en Annals of Internal Medicine.
En el programa, 3200 pacientes con sobrepeso u obesos con niveles elevados de glucosa se asignaron al azar a metformina, intervención intensiva en el estilo de vida o placebo durante un año.
El grupo de intervención en el estilo de vida tenía el doble de probabilidades que el grupo de metformina de perder al menos el 5% de su peso corporal. Luego, los investigadores siguieron a los 1100 participantes que perdieron peso durante otros 14 años (el grupo de metformina continuó recibiendo el medicamento).
En contraste con los hallazgos a 1 año, los receptores de metformina tuvieron mayor éxito al mantener su pérdida de peso: el 57% del grupo de metformina, el 49% del grupo de intervención en el estilo de vida y el 42% del grupo de placebo.

Resultados:
Después de 1 año, 289 (28.5%) participantes en el grupo de metformina, 640 (62.6%) en el grupo de ILS y 137 (13.4%) en el grupo de placebo perdieron al menos el 5% de su peso.
Después de que terminó la fase de tratamiento enmascarado, la pérdida de peso promedio en relación con la línea de base que se mantuvo entre los años 6 y 15 fue de 6.2% (IC 95%, 5.2% a 7.2%) en el grupo de metformina, 3.7% (IC, 3.1% a 4.4). %) en el grupo ILS, y 2,8% (IC, 1,3% a 4,4%) en el grupo placebo.
Los predictores independientes de LTWL (pérdida de peso a largo plazo) incluyeron una mayor pérdida de peso en el primer año en todos los grupos, edad avanzada y uso continuado de metformina en el grupo de metformina, edad avanzada y ausencia de diabetes o antecedentes familiares de diabetes en el grupo de ILS, y glucosa plasmática en ayunas más alta Niveles basales en el grupo placebo.
Limitación: Análisis post hoc; examen de subconjuntos no aleatorizados de grupos aleatorizados después del año
Conclusión:
Entre las personas con una pérdida de peso de al menos 5% después de 1 año, las personas originalmente asignadas aleatoriamente a la metformina tuvieron la mayor pérdida durante los años 6 a 15.
La edad avanzada y la cantidad de peso inicialmente perdida fueron los factores predictivos más consistentes del mantenimiento de la pérdida de peso a largo plazo.
Comentario:
Los editorialistas señalan que, por ahora, “el juicio clínico se debe usar para decidir si se debe agregar metformina si [la intervención intensiva en el estilo de vida] no tiene éxito o si el paciente recupera posteriormente el peso que perdió”.

Autor: John W. Apolzan, PhD; Elizabeth M. Venditti, PhD; Sharon L. Edelstein, ScM; William C. Knowler, MD, et al.
Fuente: Ann Intern Med. 2019. DOI: 10.7326/M18-1605 Long-Term Weight Loss With Metformin or Lifestyle Intervention in the Diabetes Prevention Program Outcomes Study

Fecha:26/4/2019
Fuente: https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=94167

Aspirina en la enfermedad hepática grasa no alcohólica

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:22

El uso diario de aspirina reduce el riesgo de progresión de la fibrosis. Uno de los factores predictivos clave del aumento de la morbilidad y la mortalidad relacionadas con el hígado en pacientes con enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD) es el desarrollo y la progresión de la fibrosis hepática. Estudios recientes han demostrado que la aspirina puede tener efectos antifibróticos en NAFLD. En los modelos murinos, la aspirina limita la activación de las células estrelladas hepáticas mediante la inhibición de la enzima ciclooxigenasa-2 (COX-2), y el antagonismo de la COX-2 parece mejorar la esteatohepatitis no alcohólica (NASH), una fibrosis relacionada. En los humanos, gran parte de la literatura se ha limitado a estudios transversales. Ahora, los investigadores han realizado un estudio de cohorte prospectivo en el que participaron 361 adultos con NAFLD comprobado por biopsia, 151 de los cuales eran usuarios diarios de aspirina. Los participantes se sometieron a una evaluación cada 3 a 12 meses para determinar el desarrollo de fibrosis, utilizando marcadores de fibrosis sérica. Al inicio del estudio, los usuarios diarios de aspirina versus los usuarios no regulares tenían menos probabilidades de tener NASH (odds ratio ajustado, 0,68) o fibrosis (aOR, 0,54). Durante una mediana de 3692 personas-año, los usuarios diarios de aspirina tuvieron tasas más bajas de fibrosis avanzada (índice de riesgo ajustado, 0,63), con el mayor beneficio en quienes tomaron aspirina diaria durante ≥4 años (Ptrend = 0,026). El uso de AINE con sin aspirina no afectó las tasas de fibrosis. Comentario Este es el primer estudio prospectivo para evaluar los beneficios potenciales del uso diario de aspirina en pacientes con NAFLD. Aunque este no es un estudio aleatorizado, la relación dependiente de la duración de la aspirina con la fibrosis relacionada con NAFLD, junto con la plausibilidad biológica de los efectos antifibróticos de la aspirina en pacientes con NAFLD, hace que los resultados sean convincentes. Dado el creciente cuerpo de literatura en torno a la asociación de NAFLD y enfermedad cardiovascular, el uso de aspirina en pacientes de NAFLD parece apropiado considerar en la práctica clínica. Autor: Tracey G. Simon, Jacqueline Henson, Stephanie Osganian, Ricard Masia, et al.

Fuente: Clin Gastroenterol Hepatol 2019 May 8; [e-pub]. (https://doi.org/10.1016/j.cgh.2019.04.061) Daily aspirin use associated with reduced risk for fibrosis progression in patients with nonalcoholic fatty liver disease.

Fecha: 14/6/2019

Fuente: https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=94433

ADA 2019. Objetivo: reducir al menos un 5% del índice de masa corporal

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:12

Qué puedo comer? Es la pregunta que todo paciente hace en algún momento en la consulta cuando se le diagnostica con un cuadro prediabético o diabético. De hecho, el gran reto en estos enfermos es conseguir perder peso. El consenso de la Asociación Americana de Diabetes (ADA)sobre hábitos nutricionales, publicado en Diabetes Care, resalta ese objetivo de reducir el índice de masa corporal (IMC)de los pacientes con diabetes tipo 2. “El objetivo es alcanzar una pérdida de peso clínicamente significativa, del 5%, que será plenamente efectiva si se llega al 15%”, comenta Antonio Jesús Blanco, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico de Barcelona.
Para ello, las recomendaciones de la asociación estadounidense no se ciñen a una única distribución de macronutrientes, sino que consideran que diferentes dietas se podrán adaptar a cada persona, atendiendo a sus peculiaridades, destaca el especialista. Algunas de las pautas introducidas en esta última actualización del consenso incluyen elegir verduras sin fécula o almidón; minimizar el consumo de azúcares añadidos o cereales refinados, y evitar alimentos ultraprocesados. Todo ello siempre acompañado de una hidratación preferentemente con agua y de la actividad física.
Una modificación mantenida de los hábitos nutricionales y de ejercicio puede evitar la progresión hacia la diabetes tipo 2 en personas con alto riesgo de desarrollarla. No obstante, parece que en esa prevención no intervendría la vitamina D. Es la conclusión de un trabajo presentado en la reunión anual de la ADA, la semana pasada en San Francisco, coincidiendo con su publicación en The New England Journal of Medicine.
El estudio D2d incluyó a 2.423 adultos con alto riesgo de diabetes (prediabetes), establecido, entre otras medidas, por alteraciones en sus niveles de hemoglobina glucosilada. Los individuos estudiados eran mayores de 30 años y presentaban un índice de masa corporal (IMC) superior a 25. En el ensayo recibieron de forma aleatoria bien la vitamina D (4.000 UI de colecalciferol diarias) o bien placebo. Los participantes fueron seguidos mediante la realización de análisis de sangre cada seis meses durante una mediana de 2,5 años.
Durante el estudio, se pidió a los participantes que se abstuvieran de recurrir a medicamentos indicados para la diabetes o para perder peso, y que limitaran la ingesta de vitamina D fuera del estudio a las 1.000 UIpor día, si tomaban otros suplementos, incluidos los multivitamínicos.
Resultados parejos
Los investigadores encontraron que el 24,4% de los pacientes que recibieron la vitamina D desarrollaron diabetes en comparación con el 26,7% del grupo de placebo, una diferencia que no se encontró estadísticamente significativa.
La vitamina D no parece prevenir la diabetes tipo 2; en cambio, retrasar su aparición en seis años en individuos de riesgo reduce ECV
Anastassios G. Pittas, codirector del Centro de Diabetes y Lípidos en el Centro Médico Tufts e investigador principal del estudio D2d, afirma que, “aunque muchos estudios anteriores habían observado que las personas con niveles bajos de vitamina D tienen un mayor riesgo de diabetes tipo 2, no se sabía si tomar medidas para aumentar los niveles de vitamina D reduciría su riesgo de diabetes. Los resultados de nuestro estudio no mostraron un beneficio estadísticamente significativo de la vitamina D en relación a que disminuya la progresión a la diabetes tipo 2”.
La búsqueda de ese retraso en la aparición de la DM2 tiene relevancia clínica, en la que abundó otro de los estudios destacados en la reunión de la ADA. En concreto, alejar seis años la aparición de la diabetes en las personas con intolerancia a la glucosa puede disminuir significativamente su riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) y enfermedad microvascular. Es la conclusión principal del estudio Da Qing de Prevención de la Diabetes, con un seguimiento de tres décadas. Los investigadores, del Hospital de Fuwai, en Pekín, estudiaron un subgrupo de 540 adultos chinos incluidos en este trabajo, que presentaban alteraciones glucémicas y a los que asignaron a participar o no en un programa de hábitos de vida (basados en la alimentación y el ejercicio).
Como resultado, aquellos participantes que consiguieron retrasar la aparición de la diabetes tipo 2 durante al menos seis años o incluso revertir la intolerancia a la glucosa presentaron menos complicaciones y vieron reducida la presencia de la enfermedad microvascular y cardiovascular.
Sonia Moreno

Fecha: 17/6/2019
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/especialidades/endocrinologia/objetivo-reducir-al-menos-un-5-del-indice-de-masa-corporal.html

10 junio 2019

Diez maneras en las que el cambio climático afecta a los pacientes

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 8:47

Dr. Bruce Y. Lee

¿Conoce a este paciente? Es esférico y de edad avanzada, de aproximadamente 4.500 millones de años, y últimamente ha pasado por algunos cambios perturbadores, como el aumento de su temperatura, especialmente en décadas recientes.
No cualquier día se presenta el planeta Tierra a su clínica, servicio de urgencias, hospital o sala de operaciones, pero ¿ha notado lo que sucede a la Tierra? Una gran cantidad de datos científicos muestra que el clima de la Tierra ha estado cambiando:
-La temperatura promedio de la superficie de la Tierra ha aumentado aproximadamente 1,62 grados Fahrenheit (0,9 °C) desde fines del siglo XIX; la mayor parte de este aumento ocurrió en los últimos 35 años.
-Los cinco años más cálidos en la historia ocurrieron a partir de 2010.
-Cada año, de 1993 a 2016, Groenlandia ha perdido un promedio de 281 mil millones de toneladas de hielo y la Antártida un promedio de 119 mil millones de toneladas, triplicando el índice de pérdida (en la Antártida) de la última década.
-Los niveles del mar aumentaron 8 pulgadas en el siglo pasado, duplicando los valores del siglo anterior en las últimas dos décadas.
-Los eventos de lluvias intensas están aumentando.
-La acidez del agua superficial del océano ha aumentado 30% desde el comienzo de la Revolución Industrial.
El cambio climático es real y, como dice una página web de la NASA, “97% o más de los científicos del clima que publican activamente está de acuerdo: las tendencias del calentamiento global en el último siglo son principalmente debidas a las actividades humanas”.
Por supuesto, la Tierra no está realmente en la lista de pacientes. Sin embargo, ya que el cambio climático también afecta la salud humana, podemos considerar que está bajo su cuidado. Aquí hablamos sobre 10 formas en las que los pacientes pueden verse afectados por el cambio climático y qué podemos hacer al respecto.

1. Aumenta el riesgo de presentar problemas respiratorios, como alergias, asma, enfermedades pulmonares crónicas y cáncer de pulmón. Los cambios en las concentraciones de dióxido de carbono, la temperatura del aire y la precipitación, pueden generar más ozono, polen, esporas de moho, partículas finas y sustancias químicas en el aire, que pueden irritar y dañar los pulmones y las vías respiratorias.
Qué decir a sus pacientes: preste atención a las mediciones y alertas sobre la calidad del aire, y permanezca en casa durante los días con mala calidad del aire. Informe a su médico acerca de cualquier síntoma respiratorio o alérgico de nuevo inicio y cuándo y dónde se presentan, ya que su médico puede solicitar exámenes, como una prueba para alergias. Considere mudarse a otro lugar si la calidad del aire no mejora y si los síntomas persisten.
2. Aumenta el riesgo de cáncer de piel y cataratas. La disminución del ozono permite que se filtre más radiación ultravioleta, lo que puede provocar cáncer de piel y cataratas.
Qué decir a sus pacientes: utilice protección solar y para los ojos, no pase mucho tiempo bajo el sol y cúbrase de este cuando sea posible. Consulte a su médico periódicamente para que le revise la piel.
3. Aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular y accidente cerebrovascular. El aumento de la temperatura, junto con una mala calidad del aire y el estrés de los fenómenos meteorológicos extremos, pueden afectar el sistema cardiovascular. Además, el cambio climático puede fomentar la propagación de algunos insectos que transmiten enfermedades que quizá afecten el corazón, como la enfermedad de Lyme y la enfermedad de Chagas.
Qué decir a sus pacientes: esté pendiente de los informes meteorológicos. Protéjase de las temperaturas extremas quedándose en casa o al menos bajo suficiente sombra o un refugio adecuado. Consulte a su médico periódicamente para evaluar su función cardiovascular, y no ignore los síntomas cardiovasculares, como el dolor de pecho o del brazo, y la dificultad para moverse, hablar o pensar. Trate de manejar su estrés. Protéjase de los insectos.
4. Agotamiento por calor o golpe de calor. Por las crecientes temperaturas.
Qué decir a sus pacientes: esté atento a los informes meteorológicos y la temperatura. Utilice el aire acondicionado cuando sea apropiado, y minimice el tiempo al aire libre cuando haga calor. Use protección solar y ropa para climas cálidos.
5. Problemas de nutrición, como desnutrición u obesidad. El cambio climático puede influir en la producción de alimentos al afectar adversamente tanto a las plantas como a los animales, lo que lleva a una menor disponibilidad de alimentos más naturales y saludables, como frutas y verduras.
El cambio climático también puede aumentar la población de insectos, lo que provoca el uso de más pesticidas y sustancias químicas que podrían permanecer en los alimentos. Los fenómenos meteorológicos extremos pueden provocar la contaminación del suministro de alimentos con toxinas, como plomo, mercurio y arsénico. Además, pueden producirse floraciones de algas tóxicas, que luego pueden afectar a la población de peces, y en última instancia, su salud.
Todo esto puede llevar a una mayor dependencia de alimentos procesados y poco saludables.
Qué decir a sus pacientes: preste atención a los ingredientes de su comida. Trate de consumir alimentos menos procesados, que no tengan demasiada azúcar agregada, sal o ingredientes artificiales. Discuta su dieta con un médico o nutriólogo, no con alguien que abogue por dietas de moda que no estén respaldadas por evidencia científica. Es mejor confiar en sus alimentos para obtener los nutrientes necesarios, que en los suplementos.
6. Enfermedades transmitidas por los alimentos. Los cambios en la temperatura, la precipitación y el nivel del mar, así como los fenómenos meteorológicos extremos, pueden crear las condiciones propicias para la propagación de microbios causantes de enfermedades (por ejemplo, la bacteria Vibrio), que pueden contaminar los alimentos.
Qué decir a sus pacientes: mantenga un registro de las alertas de enfermedades transmitidas por los alimentos de los Centers for Disease, Control and Prevention y la Food and Drug Administration de Estados Unidos. Esté al tanto de los registros de seguridad para las diferentes compañías de producción de alimentos y minoristas. Verifique que las regulaciones de seguridad alimentaria estén vigentes y qué tan bien se cumplen. Existen regulaciones para proteger al consumidor.
Practique buenas técnicas de seguridad alimentaria, como lavarse las manos con frecuencia y minuciosamente, y limpiar los utensilios y otros objetos que hayan tocado alimentos crudos o potencialmente contaminados; cocine los alimentos de forma adecuada y completa.
Si cree que puede estar sufriendo de una enfermedad transmitida por alimentos, comuníquese con su médico lo antes posible. Algunos casos pueden ser peligrosos y mortales. Además, su médico puede notificar a las autoridades si sospecha un brote.
7. Salud mental y problemas relacionados con el estrés. Los eventos climáticos extremos, como inundaciones, incendios forestales y tornados, no son divertidos, a menos que sea Tormenta de los Hombres-X o Tornado Rojo (a quien Supergirl derrotó en la primera temporada). Tampoco lo es la contaminación, a menos que de alguna manera se beneficie de ella. Incluso pequeños cambios en la temperatura, precipitación y nivel del mar, pueden afectar sus síntomas.
Qué decir a sus pacientes: preste atención a su salud mental. No debe haber vergüenza o estigma en admitir que no se siente bien o que enfrenta desafíos de salud mental. Discuta su salud mental con su médico y otros profesionales de la salud con frecuencia. Es posible que su médico realice un chequeo regular de salud mental para ver cómo se encuentra. No tenga miedo de hablar con su médico o profesional de salud mental sobre cualquier tema.
8. Enfermedades transmitidas por insectos. Los cambios en la temperatura, la lluvia, la humedad y otros patrones climáticos pueden facilitar la propagación, la persistencia y el comportamiento de picadura y succión de mosquitos, chinches, garrapatas y otros insectos que pueden transmitir enfermedades como malaria, dengue, Zika y enfermedad de Chagas, fiebre del oeste del Nilo y enfermedad de Lyme.
Qué decir a sus pacientes: infórmese sobre dónde se encuentran estos insectos y si existen cambios. Use repelente de insectos y ropa protectora si va a estar expuesto a estos. Permanezca en casa durante las horas en las que estos insectos son más activos. Deshágase de cualquier cosa que permita que se reproduzcan, como agua estancada en cubetas, tinas o llantas.
Informe a su médico cuando viaje o esté de vacaciones en un lugar nuevo que pueda tener una enfermedad endémica transmitida por insectos. Es posible que su médico requiera una prueba de detección para algunas enfermedades transmitidas por insectos, así que infórmele acerca de sus hábitos al aire libre.
9. Eventos extremos relacionados con el clima y desastres que causan daño, angustia, enfermedad y muerte. Incluso los cambios relativamente pequeños en la temperatura, la humedad y otras condiciones ambientales pueden desencadenar eventos extremos, como incendios forestales, deslaves, huracanes o inundaciones. Por ejemplo, usted puede recoger todas las hojas secas, pero las condiciones ambientales aún crearán condiciones primordiales para un incendio forestal.
Qué decir a sus pacientes: prepárese para tales eventos extremos. Asegúrese de que sus habitaciones estén provistas de suministros para emergencias, e infórmese sobre el manejo de diferentes tipos de eventos. Manténgase al tanto de las advertencias y alertas de desastres. Busque atención médica si sufre algún daño debido a un evento extremo. Puede sufrir lesiones más graves de lo que aparenta.
10. Otros problemas metabólicos, endocrinos, microbiológicos y de fertilidad. Solo conocemos la punta del iceberg (que puede estar derritiéndose, por cierto) de cómo el cambio climático puede estar afectando nuestros cuerpos. Por ejemplo, la investigación de la University of California, Los Angeles sugiere que el cambio climático puede estar afectando la fertilidad.
Qué decir a sus pacientes: el cambio climático es un problema de salud humana. Se deben fomentar más investigación y ciencia, con menos negación de la ciencia. Debemos hacer lo que podamos para reducir la contaminación y las emisiones de carbono. Debemos fomentar las políticas y regulaciones que reduzcan la contaminación.
Por tanto, aunque técnicamente la Tierra no está en su lista de pacientes, acompaña a cada uno. Por tanto, tiene sentido hablar abiertamente con ellos sobre el cambio climático, cómo puede afectarlos y qué pueden hacer al respecto. Su salud y los entornos no están separados, sino que están integrados en un sistema complejo.
Lea sobre el cambio climático y sus potenciales efectos adversos. No piense que no es un problema médico o de salud. Sus pacientes necesitan sentir que pueden discutir cualquier cosa que pueda afectar su salud.
Si sus pacientes cuestionan el cambio climático, proporcióneles datos científicos y fuentes confiables, como sitios web gubernamentales. Deje en claro que no tiene una agenda, además de querer proteger la salud de las personas.
El Dr. Bruce Y. Lee es experto en salud digital, escritor, director ejecutivo del Global Obesity Prevention Center, profesor asociado de salud internacional en Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, y profesor asociado en Johns Hopkins Carey Business School. Es colaborador habitual de Forbes y ha escrito artículos para diversos medios de comunicación, como Time, The Guardian, STAT y MIT Technology Review, así como tres libros.
Fecha: 7/5/2019
Fuente: https://espanol.medscape.com/verarticulo/5903972?nlid=128998_4001&src=WNL_esmdpls_190506_mscpedit_gen&uac=120961CT&impid=1956471&faf=1

Pfizer no publicó que uno de sus fármacos contra la artritis podría prevenir el Alzheimer

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:30

Una información publicada en ‘The Washington Post’ ha destapado que la compañía americana tenía datos sobre potenciales efectos positivos del antinflamatorio etanercept (Enbrel) en la progresión del Alzheimer, pero no los hizo públicos.
Laura Tardón

Enbrel es la estrella farmacológica del día. No sólo es un medicamento exitoso para la artritis reumatoide sino que podría reducir el riesgo de Alzheimer en un 64 por ciento, un hecho que The Washington Post tilda de ocultación de información.
Fue en 2015 cuando, a raíz de un análisis de cientos de miles de reclamaciones del seguros, un grupo de investigadores de esta empresa descubrió que dicho antinflamatorio tenía tales efectos positivos sobre el cerebro. Sin embargo, un ensayo clínico supondría alrededor de 80 millones de dólares, así que, tras varios debates internos, Pfizer decidió no continuar esta línea de investigación y, de hecho, la información no se hizo pública. Según señala el diario estadounidense, Pfizer lo ha confirmado y lo ha justificado basándose en sus “rigurosos estándares científicos”.
Al parecer, los investigadores de la compañía instaron a Pfizer a realizar un ensayo clínico en miles de pacientes para comprobar si realmente Enbrel tenía o no tales efectos “para prevenir, tratar y retardar la evolución del Alzheimer“, tal y como señalaban en un documento que presentaron a un comité de la empresa en febrero del 2018.
Explicaciones de Pfizer
La compañía farmacéutica ha explicado a The Washington Post que desde 2015 hasta 2018 se debatía este asunto al no tener certeza de que el Enbrel pudiera alcanzar ningún logro contra el Alzheimer dado que no actúa directamente sobre el tejido cerebral. Pfizer argumentaba que los datos disponibles no reunían sus “rigurosos estándares científicos” y que por lo tanto, ponía en duda los resultados. En palabras del portavoz de la empresa, Ed Harnaga, “la ciencia fue el único factor determinante para no seguir adelante”. Podría haberse abierto una ventana equivocada a investigadores de todo el mundo.
O quizás al revés. Como reivindican muchos científicos externos, teniendo en cuenta que el Alzheimer sigue siendo una enfermedad prevalente sin prevención ni tratamiento efectivo, Pfizer debería haber publicado los datos para brindar la posibilidad de explorar nuevas líneas de investigación. “Claro que lo deberían haber publicado. ¿Por qué no?”, afirma en el diario estadounidense Rudolph E. Tanzi, investigador de la enfermedad y profesor en la Harvard Medical School. Son pistas importantes en el callejón sin salida que supone el Alzheimer.
“Sería beneficioso para la comunidad científica contar con esa información”, cuenta a The Washington Post Keenan Walker, profesor asistente de medicina en Johns Hopkins, que está estudiando cómo la inflamación contribuye al Alzheimer. “Sean datos positivos o negativos, nos brindan más información para tomar decisiones mejor informadas”.
La decisión
Lo que demuestra este caso es que, evidentemente, las decisiones tomadas por los ejecutivos de la industria, los responsables en última instancia ante los accionistas, pueden tener un impacto que va más allá de las salas de las juntas corporativas.
Cabe destacar que cuando Pfizer tomó la decisión sobre Enbrel a principios del año pasado, la compañía farmacéutica estaba cerrando su división de neurología, la encargada precisamente de investigar tratamientos para el Alzheimer, y despidió a 300 empleados.
Además, también coincide con el final de la patente. Con la competencia de los medicamentos genéricos, las ganancias disminuyen, al igual que los incentivos financieros para futuras investigaciones sobre Enbrel y otros fármacos de su clase.
En declaraciones a El Mundo, Pfizer aclara: “Nuestra decisión de no publicar un análisis estadístico de los datos de reclamaciones de compañías aseguradoras, y nuestra decisión de no realizar un ensayo clínico más amplio sobre la enfermedad de Alzheimer basado en dicho análisis estadístico se fundamentó, ante todo, en razones científicas y no sobre la idea de incentivos financieros como la noticia parece querer implicar”

Fecha: 5/6/2019
Fuente:https://www.diariomedico.com/empresas/pfizer-no-publico-que-uno-de-sus-farmacos-contra-la-artritis-podria-prevenir-el-alzheimer.html

CREDENCE y la esperanza de la nefroprotección en pacientes con diabetes

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 8:23

Dr. José Gotés Palazuelos

La diabetes de tipo 2 es la causa más frecuente para el desarrollo de falla renal crónica terminal en muchos países del mundo, incluyendo varios de Latinoamérica. Asimismo, el riesgo de muerte por diabetes en la Ciudad de México va en aumento y, entre dicho riesgo, la mayor parte del porcentaje corresponde a falla renal terminal. Por tanto, la protección de la función renal en una persona que vive con diabetes de tipo 2 constituye uno de los aspectos que más impactan por su pronóstico a largo plazo.
Control glucémico, falla renal y sistema renina-angiotensina-aldosterona
Estudios emblemáticos de la década de los 90, como UKPDS y DCCT/EDIC mostraron que el control intensivo de glucosa reducía la microalbuminuria y la macroalbuminuria, generando caídas del riesgo hasta de 50% para el deterioro de la tasa de filtrado glomerular. Este efecto confirmó la necesidad del control glucémico para la disminución en el riesgo de falla renal o progresión de la misma.
Aunado a ello, estudios subsecuentes en los principios del siglo XX ayudaron a comprender el papel que desempeña el sistema renina-angiotensina-aldosterona en el daño y progresión de la nefropatía diabética.
En consecuencia, se llevaron a cabo múltiples estudios con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y bloqueantes del receptor de angiotensina, en donde se observó una reducción en la progresión de la lesión renal, incluso independientemente del efecto hipotensor del fármaco.
Por ende, el bloqueo del sistema renina-angiotensina-aldosterona se volvió una de las estrategias de primera línea para el tratamiento de la nefropatía en el paciente con diabetes de tipo 2. Así, el manejo de una persona con nefropatía diabética se basaba en la búsqueda del control glucémico, el control tensional y la baja de peso, que en conjunto generaban reducción en la progresión de las alteraciones renales.
Después de estas experiencias se probaron otras estrategias terapéuticas para la nefropatía diabética, como aliskerina, espironolactona, eplerenona, bardoxolona, paracalcitol, etcétera, todas con resultados inconsistentes o con incremento en el riesgo para el desarrollo de reacciones adversas, por lo que no se establecieron como estrategias frecuentes de tratamiento.
Seguridad cardiovascular
En el año 2008, la Food and Drug Administration de Estados Unidos estableció una serie de requerimientos de seguridad cardiovascular para la aprobación de todos los fármacos antidiabéticos, con el propósito de no generar un riesgo inaceptable de eventos cardiovasculares mayores, como muerte cardiovascular, infarto de miocardio no fatal y accidente cerebrovascular isquémico, con el uso de los fármacos antidiabéticos.
En este contexto, los inhibidores del cotransportador sodio glucosa tipo 2 (iSGLT2) se desarrollaron como fármacos antidiabéticos que reducen los niveles de glucosa sérica al reducir el umbral de reabsorción renal de glucosa, provocando glucosuria.[1] Este efecto es independiente de la secreción de insulina y dependiente de la concentración plasmática de glucosa, por lo que su riesgo de hipoglucemia es bajo.
En uno de estos estudios de seguridad cardiovascular, EMPA-REG, empaglifozina mostró una reducción significativa de los eventos cardiovasculares (muerte cardiovascular, infarto de miocardio no fatal y evento vascular cerebral isquémico), así como de hospitalización por falla cardiaca y de mortalidad por todas las causas en personas con diabetes de tipo 2 y alto riesgo cardiovascular.[2] De forma interesante, empaglifozina redujo el desarrollo o progresión de nefropatía en 39%.
En un análisis exploratorio del mismo estudio se documentó que empaglifozina generó una caída de 25% y 32% de la relación albúmina/creatinina en personas con microalbuminuria y macroalbuminuria, respectivamente.[3]
En CANVAS, estudio de seguridad cardiovascular en pacientes con diabetes de tipo 2 y alto riesgo cardiovascular, pero ahora con el inhibidor del cotransportador sodio glucosa tipo 2 canagliflozina, se demostró que el fármaco disminuyó la progresión a albuminuria (27%) y provocó una caída de 40% de un compuesto de desenlaces renales (reducción de 40% de la tasa de filtrado glomerular, la necesidad de terapia de remplazo renal o muerte renal).[4]
Por último, DECLARE, ahora con dapaglifozina, produjo resultados similares al estudio CANVAS, en cuanto a salud renal.[5]
Desenlaces renales
Con estos antecedentes, y dado que ninguno de los estudios mencionados se diseñó para investigar de forma específica desenlaces renales en personas con diabetes y nefropatía, se llevó a cabo un ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo de canagliflozina y eventos renales la diabetes con evaluación clínica de nefropatía establecida (CREDENCE).[6] En este estudio se analizaron 4.401 personas con diabetes de tipo 2 (con duración media de 15,8 años, hemoglobina glucosilada de 8,3%; 65% de los pacientes usaba insulina) con una tasa de filtrado glomerular media de 56,2 ml/min/173 m2 y una relación albúmina/creatinina urinaria mediana de 927 (rango intercuartílico: 463 – 1.833).
De manera interesante, se aleatorizó en estratos de tasa de filtrado glomerular: a) 30 a < 45 ml/min/1,73m2; b) 45 a < 60 ml/min/1,73m2, y c) 60 a < 90 ml/min/1,73m2. Como desenlace primario se estableció un compuesto de falla renal terminal (tasa de filtrado menor a 15 ml/min/1,73m2 por más de 15 días, diálisis por al menos 15 días), duplicación de las cifras de creatinina (por al menos 30 días) y muerte por causa renal o cardiovascular.
El análisis se basó en la comparación de los eventos del desenlace primario, por lo que una vez que se presentaron 500 eventos, el estudio fue detenido. Con ello se encontró una reducción del riesgo relativo del desenlace primario compuesto en 30% con el uso de canaglifozina. Dicho beneficio comenzó a observarse aproximadamente a los 12 meses de tratamiento, con la curva más aplanada en los pacientes que utilizaron canaglifozina.
Este cambio fue consistente entre los diversos estratos de la tasa de filtrado glomerular y en el análisis de subgrupo entre aquellos con relación albúmina/creatinina mayor o menor a 1.000 mg/g. Llama la atención que la diferencia entre la hemoglobina glucosilada de los pacientes tratados con canaglifozina (-0,43%) y placebo fue mucho menor a lo que se ha reportado en otros estudios (-0,11%). Asimismo, el cambio en presión sistólica entre los grupos fue de -2,38 mm Hg.
El resultado es muy llamativo e importante. Si comparamos, algunos estudios usando bloqueantes del receptor de antagonistas de angiotensina 2 han mostrado una reducción del riesgo relativo del compuesto renal de 20% a 25%, lo que contrasta con 30% observado con canaglifozina.
Además, el efecto parece no solo explicarse por la caída de la presión arterial y mejora en la hemoglobina glucosilada, ya que como se comentó, la diferencia es pequeña en el ámbito clínico. Por tanto, es posible que el beneficio con el uso de inhibidores del cotransportador sodio glucosa tipo 2 en la nefropatía diabética sea relacionado también con otros mecanismos, que pueden ir desde reducción en la presión intraglomerular por vasoconstricción de la arteriola aferente, disminución en el ambiente proinflamatorio por caída de la angiotensina II, y reducción en el tono simpático por menor rigidez arterial, entre otros. Es probable que en el transcurso de los años esto pueda dilucidarse aún más, y de esta manera se tendrá mayor información.
Punto de vista
En definitiva, los resultados de CREDENCE son esperanzadores. Abren un nuevo camino terapéutico para los pacientes con nefropatía diabética, buscando que con ello se reduzcan las tasas de falla renal terminal que aquejan a gran cantidad de países. Un aspecto que tendrá que ser evaluado en países con dificultades económicas es el acceso a este grupo de fármacos, ya que para muchas personas puede ser de muy alto costo. Sin duda, es conveniente que los inhibidores del cotransportador sodio glucosa tipo 2 se evalúen en el contexto del costo-beneficio, considerando que la atención de la falla renal terminal en pacientes con diabetes es de costo muy elevado.
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Referencias
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Fecha:9/5/2019
Fuente https://espanol.medscape.com/verarticulo/5904016?nlid=129781_4001&src=WNL_esmdpls_190513_mscpedit_gen&uac=120961CT&impid=1962536&faf=1

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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