Diabetes mellitus

25 febrero 2019

La metformina en el embarazo puede aumentar el riesgo de obesidad en la infancia

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 12:01

Embarazada sentada
Los hijos de mujeres que se encuentran bajo tratamiento con metformina durante el embarazo, pueden tener más riesgo de presentar sobrepeso u obesidad, según nuevos datos de dos estudios noruegos.[1]
A mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP), diabetes gestacional, diabetes de tipo 2, e incluso obesidad, cada vez se les prescribe con más frecuencia metformina durante el embarazo, y estudios indican que el fármaco reduce el riesgo de complicaciones relacionadas con el síndrome de ovario poliquístico.
Aunque se sabe que la metformina cruza la placenta, aún no está claro el efecto de tal exposición intrauterina a largo plazo sobre la descendencia, y las investigaciones previas han producido resultados contradictorios.
Ahora un estudio de seguimiento de dos ensayos aleatorizados controlados indica que, contrario a las expectativas, los niños expuestos a la metformina in utero pueden tener un peso promedio más alto a los 4 años de edad, en comparación a los niños no expuestos. Los hallazgos fueron publicados el 27 de febrero en la versión electrónica de Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.
Además, los datos de 182 niños revelan que aquellos cuyas madres tomaban metformina durante el embarazo, tenían un aumento del doble en las probabilidades de padecer sobrepeso u obesidad, que los que tomaban placebo, y al parecer, el efecto ocurría a partir de los 6 meses de edad.
“Los resultados fueron sorprendentes, pues escasa investigación previa en este campo había sugerido que la metformina tendría un efecto protector sobre la salud metabólica de los niños”, expresó Liv Guro Engen Hanem, autora principal, candidata a doctorado, de la Norwegian University of Science and Technology, en Trondheim, Noruega, en un comunicado de prensa de la Endocrine Society.
“En pocos estudios se ha analizado la salud a largo plazo de niños nacidos de mujeres con síndrome de ovario poliquístico que tomaron metformina. Nuestros hallazgos indican que se necesita más investigación para determinar sus efectos sobre los niños que estuvieron expuestos in utero”, añadió la autora.
Los datos se contraponen a la hipótesis
Bajo la hipótesis de que la descendencia expuesta a la metformina durante el embarazo tendría menos probabilidades de presentar sobrepeso u obesidad, que la que recibiera el control, los investigadores llevaron a cabo un seguimiento de dos estudios aleatorizados, controlados, y a doble ciego.
En un estudio, 40 mujeres de 18 a 40 años con síndrome de ovario poliquístico fueron aleatorizadas para recibir metformina (1.700 mg/día) o placebo. El segundo estudio incluyó a 257 mujeres con síndrome de ovario poliquístico, y 274 embarazos aleatorizados para recibir metformina, 2000 mg/día, o placebo.
A todas las mujeres se les asesoró sobre dieta y estilo de vida al incluirlas, y se les aconsejó tomar 0,8 mg de folato/día, así como una tableta de multivitamínico durante el embarazo, para contrarrestar el posible efecto de la metformina sobre los niveles de folato y vitamina B.
En el presente análisis, 292 niños de los dos estudios fueron invitados a participar en el seguimiento, aceptando 182 niños, y 170 madres.
Los criterios principales de valoración fueron estatura, peso corporal, índice de masa corporal (IMC), y sobrepeso u obesidad a los 4 años de edad, para los cuales se contó con datos completos sobre 161 niños, y perímetro cefálico a 1 año, con datos completos sobre 154 niños.
No hubo diferencias significativas en las características iniciales entre los grupos con metformina y placebo, incluidas las características maternas en la inclusión, método de anticoncepción, complicaciones del embarazo, aumento de peso materno durante la gestación, peso de la placenta y duración de la lactancia natural.
No hubo diferencias significativas en el peso al nacer entre lactantes expuestos frente a los no expuestos a metformina, pero a los 6 meses y los 4 años de edad resultó evidente que los expuestos a metformina tenían un peso mayor de manera estadísticamente significativa (p = 0,15).
A los 4 años de edad, el grupo con metformina tuvo una puntuación z para el peso corporal (diferencia en medias: 0,38; p = 0,017), y una puntuación z para índice de masa corporal (diferencia en medias: 0,45; p = 0,010) mayor de manera estadísticamente significativa, que el grupo con placebo. Esto último fue evidente a partir de los 6 meses de edad.
En consecuencia, hubo más niños de 4 años de edad con sobrepeso u obesidad en el grupo con metformina (26; 32%), que en el de placebo (14; 18%) (odds ratio: 2,17; p = 0,038).
La metformina no tuvo efecto significativo sobre la puntuación z para la estatura, frente al placebo, a los 4 años de edad (diferencia en medias: 0,07; p = 0,651).
El número necesario para dañar con metformina fue 7,4
Los investigadores calcularon que el número necesario para dañar con metformina y tener un caso adicional de sobrepeso u obesidad a los 4 años de edad, fue 7,4
La metformina no tuvo efecto sobre el perímetro cefálico a 1 año de edad, y los resultados no se modificaron al considerar el género, o el índice de masa corporal de la madre, previo al embarazo.
Aunque los autores señalan que hasta hoy, el actual análisis es el estudio de seguimiento más extenso sobre la exposición a la metformina in utero, reconocen que los hallazgos pueden no ser aplicables a las madres sin síndrome de ovario poliquístico, y una limitación potencial radica en la baja tasa de participación.
No obstante, plantean la hipótesis de que la metformina puede incrementar el peso de la descendencia a través de dos mecanismos principales: Alteraciones metabólicas maternas que afectan al entorno intrauterino, y efecto directo de la metformina sobre la descendencia, potencialmente mediante la inhibición de la cadena respiratoria de la mitocondria.
Los investigadores reconocen que las implicaciones clínicas de sus hallazgos “se desconocen, y que la composición corporal y la salud metabólica de estos niños debería ser objeto de investigación adicional”.
“Hasta que contemos con más datos robustos sobre los posibles efectos beneficiosos del uso de metformina durante el embarazo, solo se debería utilizar en estudios aleatorizados controlados con seguimiento de los niños a largo plazo”, concluyen.
La investigación fue financiada por el Consejo de Investigación de Noruega y Novo Nordisk. Los autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Referencias
1. Engen Hanem LG, Stridsklev S, Júlíusson PB, Salvesen Ø, y cols. Metformin use in PCOS pregnancies increases the risk of offspring overweight at 4 years of age; follow-up of two RCTs. J Clin Endocrinol Metab. 27 Feb 2018. doi: 10.1210/jc.2017-02419. PMID: 29490031. Resumen
Liam Davenport

Fecha: 12/03/2018
Fuente: Medscape.

https://espanol.medscape.com/verarticulo/5902450?faf=1&src=soc_fb_180312_mscpmrk_sp_Top10

Un 80% de las personas con diabetes tienen hiperglucemia posprandial

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 11:53

El control de la glucemia posprandial es esencial para alcanzar los objetivos glucémicos de hemoglobina glucosilada (HbA1c) en diabetes tipo 1 y tipo 2, pero se estima que un 80% de las personas con diabetes, tipo 1 y 2, presentan hiperglucemia posprandial. Así se refleja en una actualización en la Revista Clínica Española, de la Sociedad Española de Medicina Interna, de Francisco Javier Ampudia-Blasco (Hospital Clínico de Valencia), Pedro José Pinés (Complejo Hospitalario de Albacete) y Virginia Bellido (Hospital de Cruces).
Hay que tener en cuenta que las personas con diabetes pasan aproximadamente el 50% del tiempo en estado posprandial. Esto significa, como explica Bellido, que “en las personas con diabetes, la secreción de insulina es insuficiente para el control adecuado de la glucemia posprandial, que cuando es más elevada requiere un tiempo más prolongado para volver a los niveles preprandiales. De forma que, si tenemos en cuenta que al menos hacemos tres comidas principales, estas personas pasan una parte importante del día en un estado posprandial anormal, caracterizado por hiperglucemia tanto de ayuno como posprandial”.
La hiperglucemia posprandial se asocia a una mayor variabilidad glucémica (mayor riesgo de hiper o hipoglucemias). Además, se han descrito otras importantes consecuencias asociadas a las fluctuaciones de la hiperglucemia posprandial: estrés oxidativo, inflamación, disfunción endotelial y aumento de marcadores clínicos indirectos de ateroesclerosis. Razones por las que estos expertos inciden en que “conocer y tratar la hiperglucemia posprandial es muy importante. Sin embargo, éste es un concepto que muchas personas con diabetes ignoran”.
Según Pinés, “la monitorización continua de glucosa en tiempo real y los sistemas flash o de monitorización continua de glucosa intermitente han permitido detectar que muchas personas presentan hiperglucemia posprandial y han puesto de manifiesto las limitaciones de las insulinas prandiales clásicas para conseguir su adecuado control en determinadas situaciones. Una limitación que es vivida en muchos casos por el paciente con ansiedad al ver que no puede controlar correctamente las excursiones hiperglucémicas tras las comidas”. Ante tal situación, a las personas con diabetes no sólo hay que enseñarles a comer correctamente, sino también a ajustar la dosis de insulina en función de lo que van a comer.
El papel de la insulina prandial es fundamental en pacientes de larga evolución y con insulinopenia. Los análogos de insulina rápida de primera generación, en comparación con la insulina humana regular, mejoran el control de la glucemia posprandial, con menor riesgo de hipoglucemia. Sin embargo, a pesar de su acción rápida, no es tan precoz como la secreción fisiológica, y su efecto tarda más en desaparecer. De ahí, la relevancia de la segunda generación. “Representa un avance notable en la insulinoterapia”, añade Ampudia-Blasco. “La mayor rapidez en absorción la hace más semejante a la secreción de insulina fisiológica. Esto se traduce en un mayor efecto hipoglucemiante en las primeras 2 horas y, en consecuencia, en un mejor control de la glucemia posprandial en este periodo, sin aumentar el riesgo de hipoglucemia tardía. Todo ello permite la administración de la insulina desde 2 minutos antes de empezar a comer, con la posibilidad de administrarse hasta 20 minutos después del inicio de la comida, con un mejor control de la glucemia posprandial”.
Y Pinés explica que, “en el caso de los pacientes con diabetes tipo 2, el grupo de las glinidas, los inhibidores de la DPP-4, los inhibidores del SGLT-2 y los fármacos agonistas del receptor del GLP-1 han demostrado beneficio en el control posprandial y pueden ayudarnos a conseguir los objetivos de control glucémico en el paciente tratado con insulina basal. Sin embargo, el tratamiento con insulina prandial será necesario en todos los pacientes con diabetes tipo 1 y también en algunos pacientes con diabetes tipo 2 que no consiguen sus objetivos de control con otras opciones de tratamiento”.
Fecha: 18/2/2019
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/especialidades/endocrinologia/un-80-de-los-diabeticos-tienen-hiperglucemia-posprandial.html

No hay suficiente evidencia sobre el efecto de edulcorantes no calóricos en la microbiota

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 11:45

No existe evidencia suficiente que relacione los efectos de los edulcorantes no calóricos con el incremento del apetito, la ingesta a corto plazo o el riesgo de padecer diabetes o cáncer, según las conclusiones de la revisión publicada en ‘Advances in Nutrition’ y dirigida por Ángel Gil, catedrático de la Universidad de Granada.
No existe suficiente evidencia que relacione los efectos de los edulcorantes no calóricos con el incremento del apetito, la ingesta a corto plazo o el riesgo de padecer diabetes o cáncer, según una revisión de estudios realizada por Ángel Gil, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada, y su equipo de investigación, que se publica en Advances in Nutrition.
El estudio ha realizado una revisión de la evidencia proporcionada a través de estudios experimentales y análisis clínicos sobre los efectos de los edulcorantes en la microbiota intestinal. “Es necesario realizar más investigaciones sobre los efectos de los edulcorantes en la composición de la microbiota intestinal de los seres humanos y así confirmar cualquier efecto que se pueda haber encontrado en estudios experimentales en animales”, ha dicho Gil, también presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (Finut).

En este sentido, “todos los edulcorantes aprobados en la Unión Europea son seguros y su impacto en la microbiota es despreciable, siempre que la ingesta diaria sea inferior a la admisible. Además, los edulcorantes bajos en calorías parecen tener efectos beneficiosos al comportarse como auténticos prebióticos”.
El consumo de azúcares, sobre todo sacarosa, jarabes de fructosa o glucosa, se ha visto incrementado en todo el mundo, lo que ha provocado preocupación por sus posibles efectos adversos sobre la salud y el desarrollo de enfermedades crónicas como el síndrome metabólico, las enfermedades cardiovasculares o la diabetes tipo 2. Tanto es así, que instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han recomendado reducir el consumo de estos azúcares libres. En esta línea, el Ministerio de sanidad ha firmado 20 convenios con las asociaciones representantes de 398 empresas alimentarias y de bebidas para reducir el contenido de una media del 10% de azúcar, grasas saturadas y sal.

Los edulcorantes pueden sustituir a los azúcares porque mimetizan su sabor dulce, pero tienen un nulo o escaso impacto sobre la ingesta energética diaria y frecuentemente, son más dulces que la sacarosa.
Análisis del efecto de distintos edulcorantes
El principal objetivo de la revisión ha sido analizar de manera crítica las evidencias que apoyan los efectos de los edulcorantes no nutritivos, los sintéticos (acesulfamo K, aspartamo, ciclamato, sacarosa, neotamo, advantamo y sucralosa), los naturales (taumina, glucósidos del esteviol, monelina, neohesperidinadihidrocalcona y glicirricina) y los nutritivos bajos en calorías, como los polioles o alcoholes del azúcar, en la composición de la microbiota humana.

Entre los principales hallazgos se ha observado que “entre los edulcorantes no nutritivos y no calóricos, únicamente la sacarina y la sucralosa dan lugar a cambios significativos en la microbiota, aunque se desconoce su impacto sobre la salud humana y se requieren más estudios para confirmar estos cambios”, ha dicho Gil. “Esto mismo ocurre con los glucósidos de esteviol, pero en grandes dosis, superiores a la Ingesta Diaria Admisible (IDA)”.
La sacarina y la sucralosa sí dan lugar a cambios significativos en la microbiota
Según Gil, los edulcorantes basados en derivados de aminoácidos no ejercen cambios en la microbiota intestinal debido a su baja concentración y porque estos aminoácidos son absorbidos por el duodeno y el íleo. “En lo que se refiere a los edulcorantes de tipo poliol (como la isomaltosa, el maltitol, el lactitol o el xilitol), que no se absorben o lo hacen pobremente, se comportan como verdaderos prebióticos, pudiendo alcanzar al intestino y aumentando el número de bifidobacterias tanto en animales como en humanos”.

Además la revista Food and Chemical Toxicology ha publicado recientemente otra revisión en la que es incluyeron únicamente ensayos in vivo. De la misma manera, “esta publicación también concluyó que no existen evidencias de efectos adversos de los edulcorantes bajos no calóricos en la microbiota intestinal”, ha añadido Gil..

Al igual que el resto de aditivos alimentarios, los edulcorantes no calóricos están sujetos a un estricto control de seguridad llevado a cabo por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la FDA estadounidense, así como otras instituciones internacionales tales como el Comité Mixto de Expertos en Aditivos Alimentarios (Jecfa) y la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC).

Así, “el uso de los edulcorantes, que pasan estrictos controles por parte de estos organismos, es seguro dentro de los niveles de la IDA”, ha concluido Gil.
FECHA: 15/2/2019
Fuente: Diario Médico, España

https://www.diariomedico.com/especialidades/endocrinologia/no-hay-suficiente-evidencia-sobre-el-efecto-de-edulcorantes-no-caloricos-en-la-microbiota.html

Diabetes: la falta de tiempo del médico lastra la extensión de la medición continua de glucosa

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 11:32

Glucometro
Expertos reunidos en el congreso Avances en Tecnologías y Tratamientos de la Diabetes (ATTD), que se celebró en Berlín, coinciden en la necesidad de extender los sistemas de medición continua de la glucosa, ya que mejoran sustancialmente el abordaje de la diabetes.

“Hace 20 años que se sabe que, a más mediciones de glucosa, menor tasa de hemoglobina glucosilada (HbA1c), y hace una década que se conoce que la medición continua arroja las mejores cifras. Aun así, no se generaliza su uso”, se ha lamentado Jochen Seufert, profesor del Departamento de Medicina Interna de la Universidad de Friburgo, en Alemania, durante el congreso Avances en Tecnologías y Tratamientos para la Diabetes (ATTD), que se está celebrando en Berlín.
Según Gerry Rayman, jefe del Servicio de Endocrinología y Diabetes del Hospital de Ipswich, en Reino Unido, las barreras a esta generalización son diversas: “El alto coste, la falta de educadores en su uso preparados, la escasa experiencia de los clínicos interpretando los datos -las mediciones de los monitores son de glucosa intersticial- y la falta de tiempo para revisarlos durante la práctica clínica, entre otras razones”.
Sin embargo, eso no evita que “la tecnología para mejorar el abordaje de la diabetes avance muy rápidamente, y es necesario que adoptemos esos avances porque redundan en los resultados y en la calidad de vida de los pacientes”. Por ello, Rayman considera urgente “educar a nuestros colegas en el uso de estos sistemas”.
Evidencia
Y es que los expertos reunidos en el ATTD no han cesado de presentar evidencia a favor del uso de los sistemas flash de monitorización continua, y no solo en diabetes tipo 1, también en tipo 2 insulinodependiente y en gestacional.
“Estos sistemas producen una reducción masiva de las hipoglucemias; hasta un 60% en el caso de las más graves, en que la glucosa baja de 45 mg/dl”, ha explicado Ajjan Ramzi, profesor de Endocrinología y Diabetes en la Universidad de Leeds, en Reino Unido. La razón fundamental para ello, según el experto, es que “la mayor parte de las hipoglucemias reportadas por los pacientes son las preprandiales, mientras que, gracias a los monitores, sabemos que la mayoría se producen durante la noche”.
Asimismo, Ramzi ha citado un análisis realizado con datos de la vida real en el Reino Unido con “más de 50.000 pacientes, 279.000 sensores y más de 60 millones de mediciones”. Los resultados son abrumadores: la medición continua reduce la HbA1c, las hipo e hiperglucemias y la variación de la glucosa a lo largo del día.
Rosalía Sierra. Berlín | rsierra@diariomedico.com
Fecha: 21/2/2019
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/tecnologia/diabetes-la-falta-de-tiempo-del-medico-lastra-la-extension-de-la-medicion-continua-de-glucosa.html

12 febrero 2019

El alto índice de masa corporal y la adiposidad son factores de riesgo de alteración de la función renal

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 15:41

Dr. Javier Cotelo

MADRID, ESP. Un nuevo macroestudio publicado en The British Medical Journal indica que el índice de masa corporal por encima de 25 y el aumento de varios parámetros que miden la adiposidad son factores de riesgo independientes para la disminución de la tasa de filtración glomerular, y elevan la mortalidad por todas las causas, tanto si la función renal es normal, como si existe enfermedad renal crónica.[1]
El objetivo del estudio, liderado por la Johns Hopkins School of Public Health, en Baltimore, Estados Unidos, fue evaluar la asociación entre varios parámetros que medían la adiposidad (índice de masa corporal, perímetro de la cintura y relación cintura-altura) con la disminución de la función renal cuantificada por la disminución de la tasa de filtración glomerular estimada de ≥ 40%, el inicio de la terapia de reemplazo renal o una tasa de filtración glomerular estimada < 10 ml/min/1,73 m2, y también su asociación con todas las causas de mortalidad.
Se trata de un muy amplio metanálisis de cohortes de 40 países, con datos recopilados entre los años 1970 y 2017. El estudio incluyó 39 cohortes de población general adulta (total de 5’459.014 individuos), de las cuales 21 cohortes (594.496 participantes) tenían datos sobre el perímetro de la cintura, seis de ellas con sujetos de alto riesgo cardiovascular (n = 84.417); y 18 cohortes con pacientes con enfermedad renal crónica (n = 91.607).
Los principales resultados obtenidos durante un seguimiento promedio de ocho años 246.607 (5,6%) de los individuos incluidos en las cohortes de población general tuvieron una disminución de la tasa de filtración glomerular 18.118 (0,4%) y eventos de enfermedad renal terminal, además, un total de 782.329 (14,7%) sujetos falleció. Concretamente, en la población general, los índices de masa corporal de 30, 35 y 40 se asociaron con 18%, 69% y 102% mayor riesgo de disminución de la tasa de filtración glomerular, respectivamente, comparados con el índice de masa corporal de 25.
Al ajustar por edad, género, raza y consumo de tabaco actual, los hazard ratio de disminución de la tasa de filtración glomerular al comparar los índices de masa corporal 30, 35 y 40 con el índice de masa corporal de 25, fueron de 1,18 (intervalo de confianza de 95% [IC de 95%]: 1,09 – 1,27), 1,69 (1,51 – 1,89), y 2,02 (1,80 – 2,27), respectivamente. Estos resultados fueron similares para todos los subgrupos de tasa de filtración glomerular estimada.
Por otra parte, las asociaciones se debilitaron después del ajuste por comorbilidades adicionales, con hazard ratios respectivos de 1,03 (0,95 – 1,11), 1,28 (1,14 – 1,44), y 1,46 (1,28 – 1,67). Esto indica que la disminución de la tasa de filtración glomerular fue cualitativamente similar en los subgrupos por edad, género, raza, nivel de tasa de filtración glomerular, hipertensión y estado de diabetes, aunque la magnitud del riesgo fue menor en los individuos con diabetes y mayor en las cohortes asiáticas.
El ajuste para los mediadores potenciales atenuó la asociación entre el índice de masa corporal y la disminución de la tasa de filtración glomerular, aunque los índices de masa corporal de 35 y 40 permanecieron asociados con 28% y 46% más riesgo de disminución de la función renal, en comparación con el índice de masa corporal de 25. Las asociaciones entre el índice de masa corporal y la disminución de la tasa de filtración glomerular fue notablemente más débil en el grupo de alto riesgo cardiovascular y en las cohortes de enfermedad renal crónica. Los hallazgos fueron en gran medida consistentes en los análisis que usaron el perímetro de la cintura o la relación cintura-altura.
Asociación índice de masa corporal y riesgo de muerte
La asociación entre el índice de masa corporal y la mortalidad tuvo una representación en forma de J, con el riesgo más bajo para el índice de masa corporal de 25. En las cohortes con alto riesgo cardiovascular y enfermedad renal crónica (seguimiento medio de seis y cuatro años, respectivamente), las asociaciones de riesgo entre el índice de masa corporal más alto y la disminución de la tasa de filtración glomerular fue más débil que en la población general; y la asociación entre el índice de masa corporal y la mortalidad también tuvo una distribución en forma de J, con el riesgo más bajo para el índice de masa corporal entre 25 y 30.
En todos los tipos de cohortes, entre el perímetro de la cintura más elevado y una tasa de cintura-altura más alta se asociaron con la disminución de la tasa de filtración glomerular y fueron similares a las del índice de masa corporal; sin embargo, el mayor riesgo de muerte no se asoció con la circunferencia de la cintura más baja o con la proporción cintura-altura, como se observó con el índice de masa corporal.
Teorías sobre el daño renal en personas con obesidad

El Dr. José Manuel Valdivielso, responsable del Grupo de Investigación Traslacional Vascular y Renal del Instituto de Investigación Biomédica de Lleida, España, y coautor del estudio, comentó a Medscape en Español que en la cohorte general de personas con obesidad se deterioró más la tasa de filtración glomerular que en la de riesgo cardiovascular y enfermedad renal.
"Esto podría explicarse por varias teorías al respecto, pero ninguna ha sido probada rotundamente. Se cree que la obesidad aumenta el riesgo de enfermedad renal crónica a través de efectos adversos sobre la presión arterial, la resistencia a la insulina, la inflamación y la dislipidemia, o incluso directamente al alterar la hemodinámica sistémica y glomerular. En un estudio de esta magnitud es difícil tener datos uniformes en muchos parámetros debido a la complejidad del mismo", destacó.
"Por ejemplo, en el estudio carecíamos de datos uniformes sobre las tendencias en el control de la presión arterial y, por tanto, no se pudo examinar si era posible explicar parte de la disminución de la función renal. Tampoco logramos investigar si el descenso asociado a la obesidad en el filtrado se debió a la obesidad en sí misma o a otros factores determinantes como dieta y actividad física", añadió.
En cuanto al parámetro de adiposidad que tiene más peso en cuanto a mortalidad, el Dr. Valdivielso señaló: "Nuestro estudio confirma una posible ventaja de usar el perímetro de cintura sobre el índice de masa corporal al evaluar el riesgo de mortalidad en cohortes con enfermedad renal crónica. Tanto el índice de masa corporal elevada como el perímetro de cintura se asociaron con un mayor riesgo de mortalidad, pero no se observó un mayor riesgo de muerte en perímetros de cintura baja, a diferencia del índice de masa corporal".
El especialista continuó: "Esto se podría explicar porque los pacientes con enfermedad renal crónica tienen un mayor riesgo de malnutrición y pérdida de masa muscular, lo que potencialmente limita el uso del índice de masa corporal para estimar el riesgo".
El experto agregó que en este estudio "no se han buscado los factores asociados con la mortalidad, más allá del índice de masa corporal. Lo que se hizo fue ajustar por otros factores como edad, género, tabaquismo y raza; aun así, observamos que la asociación se mantenía. Este estudio pretende generar un debate sobre la importancia del control del peso en los pacientes con enfermedad renal crónica.
Lo más interesante en este momento, para dar continuidad a los hallazgos, sería realizar un estudio de intervención para confirmar que el control de la obesidad en esta población es capaz de detener, o al menos retardar, la progresión de la enfermedad renal crónica".
Riñón, comorbilidades y adiposidad
Por otra parte, la Dra. Assumpta Caixàs, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Obesidad, especialista ajena al estudio, manifestó a Medscape en Español que "el mecanismo exacto a través del cual la obesidad puede causar o empeorar la enfermedad renal crónica aún es poco claro. En la obesidad existe un probable mecanismo compensatorio de hiperfiltración para satisfacer las elevadas demandas metabólicas del mayor peso corporal".
"El aumento en la presión intraglomerular puede dañar la estructura del riñón y elevar el riesgo de enfermedad renal crónica a largo plazo. Además, algunas comorbilidades asociadas a la obesidad, como diabetes mellitus e hipertensión, contribuyen al deterioro de la función renal; sin embargo, existen efectos de la propia adiposidad que pueden impactar directamente sobre los riñones, inducidos por la actividad endocrina del tejido graso, mediante la producción de citoquinas inflamatorias, entre otros", puntualizó la Dra. Caixàs.
Asimismo, agregó: "Estos factores incluyen desarrollo de inflamación, estrés oxidativo, alteración del metabolismo lipídico, activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona, e incremento de la producción y resistencia a la insulina. La suma de todos ellos contribuirá al daño renal".
En cuanto a las personas con obesidad "metabólicamente sanas, existen y se estiman en aproximadamente 25% de la población total con obesidad. Se desconoce el motivo por el cual están más protegidas a sufrir comorbilidades, entre ellas, la diabetes, la hipertensión arterial y la enfermedad renal crónica", señaló la especialista.
Para no sobrecargar el sistema sanitario y prevenir el daño renal en el alto número de personas con obesidad, la Dra. Caixàs recuerda las pautas a seguir: dieta hipocalórica estándar (máximo 20% proteínas) para perder peso, acudiendo al nutricionista, médico de familia o endocrinólogo, para control, así como evitar las dietas hiperproteicas.
Beber mucha agua entre comidas para evitar la nefrolitiasis; la dieta debe contener alimentos ricos en calcio, estos no se deben evitar, ya que la dieta pobre en calcio puede favorecer la presencia de oxalatos en orina, y consecuentemente, cálculos renales. Practicar ejercicio físico regular al menos 3 horas a la semana, e incorporar la actividad física en la vida cotidiana. Controlar estrechamente la diabetes y/o la hipertensión si están presentes, acudiendo a los profesionales pertinentes implicados, que prescribirán los fármacos más adecuados para preservar la función renal.
Todos los autores han declarado financiación parcial de la National Kidney Foundationde Estados Unidos. Chang fue financiado por el National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. La Dra. Assumpta Caixàs ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
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Referencias
1. Chang AR, Grams ME, Ballew SH, Bilo H, y cols. Adiposity and risk of decline in glomerular filtration rate: meta-analysis of individual participant data in a global consortium. BMJ. 10 Ene 2019;364:k5301. doi: 10.1136/bmj.k5301.PMID: 30630856. Resumen
Fecha:25/1/2019
Fuente: Medscape. El alto índice de masa corporal y la adiposidad son factores de riesgo de alteración de la función renal – Medscape – 25 de enero de 2019.

https://espanol.medscape.com/verarticulo/5903606?nlid=127103_4001&src=WNL_esmdpls_190128_mscpedit_gen&uac=120961CT&impid=1870642&faf=1

La OMS quiere evaluar la conveniencia de celebrar tantos días mundiales sobre salud

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 15:33

La Organización Mundial de la Salud (OMS) está anlizando en su 144 Consejo Ejecutivo, que se celebra esta semana, un informe que recomienda evaluar los costes y beneficios de los numerosos días mundiales sobre salud y enfermedades que se celebran, y decidir sobre su idoneidad y posibles alternativas.

Prácticamente hay más días mundiales relacionados con la salud y la lucha contra las enfermedades que días naturales en el año. La proliferación de estos días, muchos de ellos nacidos en el seno de las Naciones Unidas, está llevando a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a plantearse si no se celebranm demasiados, y si los costes asociados merecen la pena comparándolos con los beneficios que suponen.
Prácticamente hay más días mundiales relacionados con la salud y la lucha contra las enfermedades que días naturales en el año. La proliferación de estos días, muchos de ellos nacidos en el seno de las Naciones Unidas, está llevando a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a plantearse si no se celebranm demasiados, y si los costes asociados merecen la pena comparándolos con los beneficios que suponen.
Tedros Ghyebreyesus, director de la OMS, en una de sus intervenciones en la 144 Reunión del Consejo Ejecutivo de la OMS, que se está celebrando en Ginebra esta semana.
En un informe que se está estudiando estos días en el 144 Consejo Ejecutivo de la OMS, en Ginebra, los responsables del organismo señalan que llevan casi dos años analizando esta cuestión. Tras observar la proliferación de solicitudes de días sobre salud, en 2017 el Consejo ejecutivo ya recomendó que una futura sesión de la Junta “considere y evalúe los costes y beneficios de dichos días, estudiando la posibilidad de que la Secretaría pueda preparar un análisis que incluya una revisión de días y semanas mundiales y una evaluación de su efectividad, junto con un examen de posibles alternativas a estos eventos”.
El problema puede ser doble. Quizá haya demasiados días, o quizá no, porque además de la proliferación en sí, no se ha evaluado su eficacia. La OMS admite en el informe: “Actualmente no existen métodos estandarizados para definir y medir los potenciales resultados generados por los días mundiales”. La OMS cita en el texto, mes por mes, una batería de más de cien días mundiales relacionados con la salud y diferentes enfermedades.
“No hay métodos estandarizados para medir los resultados generados por los días mundiales”
También se quiere analizar más profundamente los costes de la celebración de estos días. La OMS busca “una comparación con estrategias alternativas que puedan lograr resultados similares” y cifra así el desembolso económico de un día mundial: “Puede variar entre los 100.000 dólares y el millón de dólares, con costes adicionales para actividades regionales y nacionales”.
¿Qué beneficios potenciales se suponen?
Se conocen los posibles efectos de los días mundiales sobre salud, pero no si se cumplen. La OMS cita los siguientes posibles beneficios de estos días: “Mayor sensibilización pública, cobertura mediática y diálogo político; más recursos movilizados; mejora de coberturas sanitarias, por ejemplo en el caso de la inmunización; inicio de nuevas investigaciones; cambios de políticas sanitarias y de salud pública; mejor uso de servicios de salud y sanitarios; beneficios para la salud…”.
José A. Plaza
Fecha: 1/2/2019
Fuente: Diario Médico, España-

https://www.diariomedico.com/salud/la-oms-quiere-evaluar-la-conveniencia-de-celebrar-tantos-dias-mundiales-sobre-salud.html

Una cápsula administra insulina por vía gástrica en pacientes con diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 15:24

Una píldora que inyecta insulina en la pared gástrica podría reemplazar las inyecciones en pacientes con diabetes tipo 2, según un estudio del MIT, que se publica en ‘Science’.
El Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, en sus siglas en inglés) ha desarrollado una cápsula que podría utilizarse para administrar dosis orales de insulina y reemplazar de forma potencial las inyecciones en diabetes tipo 2. El trabajo se publica en Science.
La cápsula contiene una pequeña aguja de insulina comprimida que se inyecta al llegar al estómago. En estudios con animales, los investigadores han mostrado que podrían administrar suficiente insulina para reducir los niveles de azúcar en sangre de forma comparable a las inyecciones subcutáneas. Además, el dispositivo podría ser adaptado para administrar otros fármacos.
“Esperamos que este tipo de cápsula pueda ayudar a los pacientes con diabetes y quizá a otros que requieran terapias inyectables”, ha explicado Robert Langer, miembro del Instituto Koch para Investigación Integrativa del Cáncer del MIT, y uno de los autores principales del estudio, cuyo primer autor es Alex Ambramson.

-Una píldora emula los efectos de la cirugía bariátrica en la diabetes tipo 2
Hace unos años Langer, y Giovanni Traverso, de la Facultad de Medicina de Harvard, desarrollaron una pastilla que estaba recubierta de numerosas agujas diminutas que podían utilizarse para inyectar fármacos en la pared del estómago o en el intestino delgado. En el desarrollo de esta nueva píldora, los investigadores cambiaron el diseño para que cuente con una única aguja, lo que les permite evitar la inyección de fármacos en el interior del estómago donde los ácidos estomacales podrían evitar que tuvieran efecto.
La punta de la aguja está formada de insulina cien por cien comprimida y liofilizada utilizando el mismo proceso que se realiza para la fabricación de pastillas. Por su parte, el cuerpo de la aguja está fabricado con un material biodegradable. Dentro de la cápsula, la aguja está sujeta a un resorte de compresión que la coloca en su lugar con la ayuda de un disco de azúcar. Al tragar la píldora se disuelve en el estómago el disco dejando libre el resorte e inyectando la aguja en la pared estomacal, que al carecer de receptores del dolor, no permitirá, en principio, sentir dolor al paciente.
Dispositivo orientable
Además, para asegurar que el fármaco se inyecta en la pared del estómago el diseño del dispositivo para que este pueda orientarse y la aguja se inyecte en el estómago . Para que esto ocurra de esta manera el equipo de investigación se inspiró en la tortuga leopardo, oriunda de África, cuyo caparazón en forma de cúpula le permite darse la vuelta si cae sobre su parte posterior. Siguiendo este modelo, la aguja se reorienta incluso en entornos dinámicos del estómago. Una vez que se inyecta la aguja la rapidez de disolución de la insulina vendrá pautada por la preparación de la píldora. En el estudio la insulina tardó en torno a una hora en ser completamente administrada en el flujo sanguíneo.
En los estudios realizados en cerdos se ha comprobado la administración con éxito de 300 microgramos de insulina y, recientemente, se ha elevado la dosis a 5 miligramos, una cantidad comparable a la que un paciente con diabetes tipo 2 podría necesitarse para inyectarse. Además los investigadores no han observado efectos adversos.
El equipo del MIT continuará trabajando con Novo Nordisk, presente en el equipo de trabajo desde el comienzo del estudio, para desarrollar la tecnología y optimizar el proceso de fabricación de las pastillas.
Fecha:7/1/2019
Fuente: Diario Médico, España.

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Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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