Diabetes mellitus

19 septiembre 2018

Polución informativa

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 9:23

Escepticemia por Gonzalo Casino | 17 SEP 18

Sobre la veracidad de la información, las noticias falsas y la intención de causar daño.
Los rumores y las noticias falsas no son algo nuevo. Se han utilizado en la guerra, en la política, en la economía y en todo tipo de disputas. También en la ciencia y la medicina; pensemos, sin ir más lejos, en la información sobre el cambio climático, el sida, el ébola o las vacunas. Pero las redes sociales y la tecnología han magnificado un problema del que quien más quien menos ya es consciente. El término fake news (noticas falsas o falseadas) ha irrumpido con fuerza, pero los más sagaces han advertido que se queda corto, pone erróneamente el foco en el periodismo (en cierto modo, noticia falsa es un oxímoron) y desvirtúa un problema más complejo, el de la polución informativa.

Del sitio IntraMed

Una dieta con muchos o pocos carbohidratos aumenta la mortalidad

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:16

Reducir los carbohidratos e incrementar el consumo de proteínas y grasas se ha asociado en distintos estudios con más mortalidad; un nuevo trabajo desvela que esta relación no es tal si estos grupos de nutrientes son de origen vegetal.
Dietas bajas en carbohidratos que reemplazan estos compuestos con proteínas y grasas de origen vegetal se asocian con menor riesgo de muerte comparadas con aquéllas que sustituyen los hidratos por proteínas y grasas animales, según un trabajo publicado en The Lancet Public Health.
Es el resultado de un estudio observacional sobre más de 15.400 personas incluidas en el Estudio de Riesgo Comunitario de Aterosclerosis (ARIC, por sus siglas en inglés), que a su vez concluyó que tanto las dietas bajas (menos del 40 por ciento de la energía) como altas en carbohidratos (más del 70 por ciento) se asocian con mayor mortalidad.
El actual trabajo, confirmado con un metanálisis de estudios sobre el consumo de carbohidratos con más de 432.000 individuos de más de 20 países, asocia el incremento de la mortalidad en las dietas bajas en hidratos con el incremento del consumo de proteínas y grasas de ternera, cordero, cerdo, pollo y queso, mientras que en las dietas en que estos nutrientes procedían de vegetales, legumbres y frutos secos no presentaban dicho aumento en el riesgo de mortalidad.
Componentes de la dieta
“Es necesario revisar cuidadosamente cuáles son los componentes de una dieta que proporcionan protección ante el riesgo de mortalidad”, sostiene Sara Seidelmann, investigadora en Medicina Cardiovascular del Brigham and Women’s Hospital de Boston (Estados Unidos) y líder del estudio.
Así, los investigadores observaron asociaciones causales entre la reducción de carbohidratos y la disminución del consumo de vegetales, fruta y granos, lo que, sumado al aumento de la ingesta de carne, contribuye a incrementar los procesos inflamatorios, el envejecimiento celular y el estrés oxidativo, factores de riesgo para el aumento de la mortalidad.
Fecha: 17/08/2018
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/investigacion/reducir-la-ingesta-de-carbohidratos-no-siempre-aumenta-la-mortalidad.html

La OMS publica pautas más conscientes de los costos para el tratamiento de la diabetes

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 9:10

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado nuevas pautas para la intensificación del tratamiento de la diabetes, dirigidas a países de bajos recursos y poblaciones desfavorecidas en países con mayores recursos.[1]
El documento, que consta de cinco recomendaciones clave, fue publicado en versión electrónica el 4 de septiembre en Annals of Internal Medicine por la Dra. Gojka Roglic y la Dra. Susan L. Norris, de la OMS, quienes dirigieron un panel de expertos de 12 miembros.
Las recomendaciones son la primera actualización de las pautas para la diabetes de la OMS desde el año 2013, y se basan en una revisión sistémica de la literatura entre 2007 y 2017.
Específicamente abordando la intensificación del tratamiento después de metformina en la diabetes de tipo 2, y el uso de insulina en la diabetes de tipo 1 y de tipo 2, las recomendaciones de la OMS toman en cuenta los costos de la medicación en mayor medida que las pautas dirigidas a las poblaciones más favorecidas.
“El enfoque de salud pública en las pautas de la OMS aborda las necesidades de salud poblacionales, en lugar de centrarse en las necesidades individuales”, escriben las Dras. Roglic y Norris.
“En el contexto del control de la diabetes, este enfoque tiene como objetivo garantizar un mayor acceso a los servicios y medicamentos a nivel poblacional, y lograr un equilibrio entre la implementación del estándar de atención y lo que es factible a gran escala cuando los recursos son limitados”, agregan.
En un editorial acompañante, la Dra. Linda L. Humphrey y sus colaboradores, en representación del American College of Physicians High Value Care Committee, reconocen a la OMS por su liderazgo en la lucha contra la epidemia mundial de diabetes, que afecta a más de 400 millones de adultos.[2]
Y señalan que la OMS refuerza algunos aspectos de las pautas 2017 de tratamiento para la diabetes de tipo 2 del American College of Physicians , incluida la importancia del cambio en el estilo de vida y el uso de metformina como terapia de primera línea.
Pero la Dra. Humphrey y sus colaboradores también expresan preocupación, ya que la OMS recomienda las sulfonilureas como el tratamiento de segunda línea, a pesar del aumento del riesgo de hipoglucemia con esta clase de medicamentos.
Además, señalan que la OMS no recomienda específicamente agentes de segunda línea asociados a beneficios cardiovasculares, como los inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa tipo 2 en individuos con enfermedad cardiovascular establecida.
“Aunque las pautas de la OMS y el American College of Physicians son similares en muchos aspectos, tienen diferencias. El American College of Physicians recomienda que médicos y pacientes analicen los beneficios, los efectos adversos y los costos, al elegir entre las opciones de terapia de segunda línea, que incluyen sulfonilureas, tiazolidinedionas, inhibidores del cotransportador de glucosa tipo 2 e inhibidores de dipeptidil peptidasa-4″.
Los análogos del péptido glucagón-1 no se consideraron porque rara vez están disponibles en países de bajos recursos.
Cinco recomendaciones clave que enfatizan un menor costo
El documento enumera las siguientes 5 recomendaciones.
1. Administre sulfonilurea a pacientes con diabetes de tipo 2 que no logren el control glucémico con metformina sola, o que tengan contraindicaciones para metformina (recomendación fuerte, evidencia de calidad moderada).
Las Dras. Roglic y Norris explican que los datos muestran que las sulfonilureas funcionan de forma similar a los inhibidores de dipeptidil peptidasa-4 y los del cotransportador de glucosa tipo 2 en términos de reducción de la glucosa, pero los dos últimos confieren menos riesgo de hipoglucemia y aumento de peso.
Sin embargo, también señalan que “los datos sobre el riesgo absoluto de hipoglucemia grave con sulfonilureas son escasos, y había muy pocos datos sobre los resultados a largo plazo, importantes para pacientes con diabetes sin alto riesgo de accidente cerebrovascular”.
Las pautas distinguen, al menos, entre sulfonilureas, indicando una preferencia por aquellas con un mejor historial de seguridad para la hipoglucemia, como gliclazida, y sugieren que se debe evitar glibenclamida en pacientes mayores de 60 años, debido a problemas de hipoglucemia en este grupo de edad.
La Dra. Humphrey y sus colaboradores reconocen esta distinción. “De importancia, la OMS señala diferencias en la seguridad entre varias sulfonilureas, recordándonos que debemos considerar el perfil de seguridad de cada medicamento, no solo de la clase del agente”.
En general, dada la gran diferencia en el costo, el panel de expertos de la OMS “decidió que recomendar estos nuevos agentes inhibidores de dipeptidil peptidasa-4 y del cotransportador de glucosa tipo 2 para su uso universal, como tratamiento de segunda o tercera línea en entornos de recursos limitados, sería prematuro”, comentan las Dras. Roglic y Norris.
Aunque los lineamientos del American College of Physicians también reconocieron el costo, los editorialistas señalan que “en Estados Unidos, en donde el precio, el acceso y la cobertura del seguro médico varían, el costo puede desempeñar un papel mayor o menor en relación con el riesgo de hipoglucemia para muchos pacientes”.
2. Introducir el tratamiento con insulina humana a pacientes con diabetes de tipo 2 que no logran el control glucémico con metformina y/o una sulfonilurea (recomendación fuerte, evidencia de muy baja calidad).
3. Si la insulina no es adecuada, se puede agregar un inhibidor de dipeptidil peptidasa-4, un inhibidor del cotransportador de glucosa tipo 2 o una tiazolidinediona (recomendación débil, evidencia de muy baja calidad).
La Dra. Humphrey y sus colaboradores observan que en 2017 el American College of Physicians recomendó considerar “la importancia relativa de los eventos adversos, como el aumento de peso, el costo, el riesgo de hipoglucemia e hiperglucemia sintomática, y las comorbilidades del paciente, al elegir una sulfonilurea, una tiazolidinediona, un inhibidor del cotransportador de glucosa tipo 2, o un inhibidor de dipeptidil peptidasa-4, como un segundo agente oral”.
Asimismo, señalan que el beneficio cardiovascular potencial para los pacientes con enfermedad cardiovascular establecida es otra consideración al seleccionar agentes de segunda o tercera línea, incluidos los inhibidores del cotransportador de glucosa tipo 2 empagliflozina (Jardiance, Boehringer Ingelheim/Lilly) y canagliflozina (Invokana, Janssen).
Pero al mismo tiempo reconocen que “los costos de estos agentes, en comparación con sulfonilureas e insulina, varían por más de diez veces entre los diferentes países”.
4. Utilice insulina humana para controlar la glucemia en adultos con diabetes de tipo 1, y en adultos con diabetes de tipo 2 para quienes está indicada insulina (recomendación fuerte, evidencia de baja calidad).
5. Considere los análogos de insulina de acción prolongada para controlar la glucemia en adultos con diabetes de tipo 1 o de tipo 2 que tienen hipoglucemia grave frecuente al utilizar insulina humana (recomendación débil, evidencia de calidad moderada para hipoglucemia grave).
Aunque los análogos de acción corta confieren un nivel medio más bajo de hemoglobina glucosilada en pacientes con diabetes de tipo 1, en comparación con insulina humana regular, la diferencia “no se consideró clínicamente significativa por el grupo de desarrollo de las pautas”, escribieron las Dras. Roglic y Norris.
El panel de la OMS encontró evidencia de calidad moderada sobre la reducción del riesgo de hipoglucemia grave al utilizar análogos de insulina detemir y glargina de acción prolongada, en diabetes de tipo 1 y de tipo 2, y cierta pérdida de peso con detemir en diabetes de tipo 2.
Sin embargo, “el panel de expertos concluyó que el beneficio general relativamente modesto de los análogos de insulina fue superado por la gran diferencia de precio entre insulina humana y análogos de insulina. Por tanto, no se recomienda el uso universal de análogos de insulina detemir y glargina de acción prolongada, aunque puede estar justificado en algunas circunstancias, como eventos hipoglucémicos graves inexplicables y frecuentes”.
La Dra. Humphrey y sus colaboradores concluyen: “Esperamos que las investigaciones futuras informen mejor la toma de decisiones cuando se discutan las opciones de tratamiento con los pacientes que tienen diabetes de tipo 2, y que algunos de los nuevos agentes logren ‘un cambio radical’. Mientras tanto, subrayamos la importancia de los cambios en el estilo de vida para prevenir y tratar la diabetes de tipo 2 y aceptamos que metformina debería ser el primer agente farmacológico para la mayoría de los pacientes”.
Las Dras. Roglic y Norris trabajan para la OMS. La Dra. Norris informa que posee acciones en Teva, Athenahealth y CVS Health. Los editorialistas, dos de los cuales eran coautores de las pautas 2017 del American College of Physicians, han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Referencias
1.Roglic G, Norris SL. Medicines for Treatment Intensification in Type 2 Diabetes and Type of Insulin in Type 1 and Type 2 Diabetes in Low-ResourceSettings: Synopsis of the World Health Organization Guidelines on Second and Third-Line Medicines and Type of Insulin for the Control of Blood Glucose Levels in Nonpregnant Adults With Diabetes Mellitus. Ann Intern Med. 4 Sep 2018. doi: 10.7326/M18-1149. PMID: 30178023. Artículo
2.Humprey LL, Kasagara D, Qaseem A, High Value Care Commitee of the American College of physicians. World Health Organization Guidelines on Medicines for DiabetesTreatment Intensification: Commentary From the American College of Physicians High Value Care Committee. Ann Intern Med. 4 Sep 2018. doi: 10.7326/M18-1148. PMID: 30178054. Editorial
Miriam E. Tucker

Fuente: La OMS publica pautas más conscientes de los costos para el tratamiento de la diabetes – Medscape – 11 de sep de 2018.

https://espanol.medscape.com/verarticulo/5903156?nlid=124415_4001&src=WNL_esmdpls_180917_mscpedit_gen&uac=120961CT&impid=1741419&faf=1

 

Consumir tres porciones de lácteos al día es cardiosaludable

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:04

LecheUn gran estudio descubre que cuantos más productos lácteos enteros se ingieran, menor es el riesgo de mortalidad y problemas cardiovasculares.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) recomiendan que los adultos no excedan las tres porciones de productos lácteos bajos en grasa por día, pues el alto contenido de grasa saturada que se encuentra en los productos lácteos, puede elevar los niveles de colesterol “malo”, lo que representa una amenaza para la salud cardiovascular. Sin embargo, una nueva investigación desafía estas pautas.

El estudio observacional a gran escala publicado en la revista The Lancet, ha revisado los hábitos alimenticios de más de 130.000 personas en 21 países de cinco continentes y ha descubierto que los lácteos enteros se correlacionan con un menor riesgo de mortalidad y enfermedad cardiovascular.

Los investigadores utilizaron cuestionarios sobre alimentos para recopilar datos sobre los hábitos alimenticios de 136.384 personas durante un período de seguimiento de 9,1 años. Las personas encuestadas tenían entre 35 y 70 años, y los productos lácteos que consumían eran leche, yogur y queso.

En el estudio, una porción de lácteos comprendía un vaso de leche de 244 gramos, una taza de yogur de 244 gramos, una rebanada de queso de 15 gramos o una cucharadita de mantequilla de 5 gramos.
Con base en esto, el equipo dividió a los voluntarios en cuatro grupos: los que no consumieron productos lácteos, los que no consumían lácteos todos los días, los que consumieron una o dos porciones diarias, y el grupo de “alta ingesta”, que consumió más de dos porciones diarias, o 3.2 porciones, en promedio, todos los días.

El estudio reveló que las personas en el grupo de alta ingesta tenían menos probabilidades de morir por cualquier causa, menos probabilidades de morir de enfermedades cardiovasculares, y menos probabilidades de tener un accidente cerebrovascular o desarrollar una enfermedad cardíaca importante.

Además, dentro del grupo que consumía regularmente productos lácteos enteros, los expertos descubrieron que cuantos más productos lácteos enteros se consumían, menor era el riesgo de mortalidad y problemas cardiovasculares.

“Nuestros hallazgos respaldan que el consumo de productos lácteos podría ser beneficioso para la mortalidad y las enfermedades cardiovasculares, especialmente en países de ingresos bajos y medios en los que el consumo de productos lácteos es mucho menor que en América del Norte o Europa”, explica Mahshid Dehghan, líder del trabajo.

¿Deberían cambiarse las pautas dietéticas?

Aunque se trata de un estudio observacional que no puede confirmar la causalidad, los resultados sugieren que algunas grasas saturadas en productos lácteos enteros podrían beneficiar la salud cardiovascular, al igual que algunas vitaminas y calcio. ¿Esto significa que las pautas dietéticas actuales deberían cambiarse? Eso parece. Sin embargo, no se trata de dejar de lado los homólogos descremados o bajos en grasa de lado, advierten los propios autores, pues recalcamos que, aunque amplio, no deja de ser un estudio observacional.

Sarah Romero
Referencia: Association of dairy intake with cardiovascular disease and mortality in 21 countries from five continents (PURE): a prospective cohort study. Mahshid Dehghan, Andrew Mente, Sumathy Rangarajan, Patrick Sheridan, Prof Viswanathan Mohan, Romaina Iqbal, et al. THE LANCET 2018. DOI :https://doi.org/10.1016/S0140-6736(18)31812-9
Fecha:19/09/2018
Fuente: Revista Muy Interesante

https://www.muyinteresante.es/salud/articulo/consumir-tres-porciones-de-lacteos-al-dia-es-cardiosaludable-561537171476?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=180919_Newsletter

11 septiembre 2018

Tendencias en el uso de testosterona en hombres mayores de 65 años

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 9:13

Dr. José Gotés Palazuelos

Entre los años 2001 y 2011, las prescripciones para testosterona se triplicaron, esto en base a cifras de algunos estudios.[1] Uno de los principales motivos de este incremento fue el crecimiento de las recetas basadas en la disminución de vitalidad, fuerza, y libido, en hombres mayores de 40 años, sin datos claros de hipogonadismo. Es decir, sin una indicación precisa para su uso. Es posible que la existencia de campañas a favor del empleo de testosterona por parte de la industria farmacéutica, además de la aparición de múltiples sitios en línea donde se exaltaban los beneficios de la testosterona para la vitalidad masculina, fueran algunas razones para el aumento desproporcionado en el uso de la hormona.
Por lo anterior, en 2003 el Instituto de Medicina, a través de la evaluación de la literatura existente, no encontró evidencia de efectividad en hombres de edad avanzada con niveles en el umbral bajo de testosterona, pero sin datos claros de hipogonadismo. Para despejar esta cuestión se realizaron estudios clínicos aleatorizados, multicéntricos, controlados con placebo, donde se evaluó el uso de testosterona (en gel) en hombres mayores de 65 años, sintomáticos, y que tuvieran un nivel subnormal de testosterona sérica total (T. trials).[2] La dosis de testosterona se ajustó para lograr niveles cercanos a los de un hombre joven. Los resultados mostraron que la dosificación con testosterona generaba una mejora moderada de la función eréctil y la libido, sin cambios en la sensación de vitalidad o cognición, pero con aumentos en las cifras de hemoglobina y antígeno prostático. Asimismo, en estos estudios se evaluó la relación del uso de testosterona con eventos cardiovasculares, sin embargo, el poder no fue suficiente para detectar diferencias en relación al placebo. De hecho, este último aspecto ha sido motivo de extensa controversia, tomando en consideración que existen estudios donde se encuentra un incremento en el riesgo cardiovascular con la administración de testosterona, mientras que en otros no se ha observado dicha situación. Similar a esto, la relación y el riesgo de enfermedad venosa tromboembólica tampoco se ha aclarado. Aun así, a pesar de la controversia y los resultados dispares entre estudios, las diversas guías elaboradas por sociedades endocrinológicas de tratamiento con testosterona en hombres mayores de 65 años no recomiendan el tratamiento extendido, y sugieren ser cuidadosos con la terapia con testosterona en hombres con datos clínicos sugestivos de deficiencia (disminución de la libido, o disfunción eréctil), y concentraciones séricas de testosterona consistentemente reducidas. Lo anterior tomando en consideración los riesgos potenciales de la terapia, tanto cardiovasculares, y de tromboembolismo, así como de neoplasia prostática.
En el año 2014 la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos publicó un boletín donde se prevenía sobre el tratamiento con testosterona en adultos mayores con niveles bajos de testosterona asociados a la edad, sugiriendo que dicho reemplazo sea realizado solo en caso de una patología testicular, o del eje-hipotálamo-hipófisis establecida. Aún más, en 2015 la misma agencia ordenó que se colocara en el etiquetado de cada producto con testosterona la leyenda “posible incremento en el riesgo cardiovascular con su uso”.[3] Baillargeon y sus colaboradores, analizando los registros de 9’962,538 hombres, mostraron que después de esta advertencia la tasa de crecimiento de las prescripciones de testosterona se redujo de forma significativa. De hecho, antes del aviso, en el periodo comprendido entre 2002 y 2013, el uso de testosterona se incrementó de 0,52% a 3,2%. Dicha cifra disminuyó a 1,57% en 2016. Con un descenso relativo de 48% entre 2013 (previo a la advertencia) y 2016 (post-aviso). Aún más revelador es el hecho de que, si bien se notó una caída de las prescripciones por testosterona en todos los grupos etarios, en el grupo de hombres mayores de 65 años disminuyó 69% entre 2013 y 2016.
Este reporte es interesante, considerando que resalta la importancia de una advertencia de seguridad sobre los patrones de prescripción, sobre todo porque gran parte de los individuos que usaban el tratamiento con testosterona probablemente no lo requerían. Ahora, la discusión sobre los riesgos de emplear testosterona, en especial en hombres mayores de 65 años, continúa, sin embargo, la tendencia de las diversas asociaciones médicas radica en ser cautelosos en el uso de este producto en aquellos hombres que no tengan una indicación clara. Por otra parte, también hay controversia en los posibles beneficios con el tratamiento en este grupo de edad, siendo los desenlaces de función sexual los que parecen mejorar, pero es incierto su beneficio en sensación de bienestar, vitalidad, o estado de ánimo. Una vez más, el abordaje debe ser la discusión de riesgos y beneficios con el paciente, tanto en la cuestión cardiovascular, como de cáncer prostático, asumiendo que sujetos de alto riesgo no deberían recibir el tratamiento, y que en el resto de los individuos parece que la mejor estrategia
consiste en ser cautelosos hasta obtener más información al respecto.

REFERENCIAS
1.Baillargeon J, Urban RJ, Ottenbacher KJ, Pierson KS, y col. Trends in androgen prescribing in the United States, 2001 to 2011. JAMA Intern Med . 12 Ago 2013;173(15):1465-6. doi: 10.1001/jamainternmed.2013.6895. PMID: 23939517. Resumen
2.Snyder PJ, Bhasin S, Cunningham GR, Matsumoto AM, y cols. Effects of testosterone treatment in older men. N Engl J Med. 18 Feb 2016;374(7):611-24. doi: 10.1056/NEJMoa1506119. PMID: 26886521. Resumen
3.US Food and Drug Administration. La FDA evalúa riesgo de derrame, ataque cardiaco y muerte por usar productos con testosterona aprobados por la FDA. FDA Drug Safety Communication. Publicado el 31 de enero de 2014. Consultado en versión electrónica. Disponible en: https://www.fda.gov/Drugs/DrugSafety/ucm438294.htm
Fecha: 10/08/2018
Fuente: Tendencias en el uso de testosterona en hombres mayores de 65 años – Medscape – 10 de agosto de 2018.

https://espanol.medscape.com/verarticulo/5903029?nlid=123763_4001&src=WNL_esmdpls_180813_mscpedit_gen&uac=120961CT&impid=1711050&faf=1

 

La farsa de los superalimentos

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:07

Los expertos desmienten que productos exóticos de moda como las semillas de chía o las bayas de goji tengan propiedades especiales
Quinoa, bayas de goji o de açaí, semillas de chía, té de maca, aceite de coco, espirulina, kale o espelta: cada vez más productos de nombre extraño y procedencia casi siempre exótica se amontonan en los estantes de tiendas de alimentación y supermercados. Son algunos de los llamados superalimentos, según los expertos una categoría creada más bien por el márketing y las redes sociales que por la comunidad científica. Ver atribuidas en Internet a estos productos supuestas propiedades beneficiosas con efectos hasta milagrosos para la salud es frecuente.
Pero en la gran mayoría de los casos no hay evidencias científicas que confirmen estas virtudes. Los nutricionistas aseguran que ningún producto en sí puede ser un superalimento y que una dieta saludable debe ser equilibrada y variada. Los alimentos sanos son abundantes en nuestro entorno habitual y no es necesario buscarlos al otro lado del mundo, coinciden.
“Es una nueva moda. ¿Por qué les llamamos superalimentos?
Tienen prácticamente las mismas características que otros, pero unos lo son y otros no”, reflexiona la experta en industria alimentaria Gemma del Caño. Las características principales de los productos que se suelen incluir en la categoría son el hecho de ser “nuevos y desconocidos”, “exóticos” y “con algún componente nutricional que les diferencie o al que podamos atribuir una función específica”, según Del Caño.
La atracción por lo exótico descrita por esta experta parece verse reflejada en los datos. Según el último informe anual sobre alimentación en España del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, entre 2012 y 2017 las ocasiones de consumo de comida diferente de la “occidental tradicional”, como quinoa, sushi, ceviche, guacamole o tacos, han subido un 132% como entrante, un 105% como plato principal y un 223% como plato para compartir.
Los superalimentos “de repente irrumpen y parece que van a ser los salvadores de nuestra salud”, afirma Miguel Ángel Lurueña, doctor en tecnología de los alimentos y divulgador científico. “Son percibidos como una forma de compensar una mala dieta y unos malos hábitos”, agrega Lurueña. Para Estefanía Toledo, de la Universidad de Navarra, la necesidad de encontrar “soluciones fáciles” a una cuestión compleja como lo es adoptar una dieta equilibrada genera falsas expectativas en muchos consumidores.
“El mensaje que se transmite es que da igual con qué se acompañen [los superalimentos] y el resto de la dieta”, asegura esta investigadora, que también forma parte del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición. “Pero es lo contrario a lo que hay que buscar”, zanja.
En su opinión, hay que alimentarse de forma saludable y equilibrada “en su conjunto” para tener un aporte de nutrientes adecuado. Entre las claves para lograrlo, la experta indica como ejemplo favorecer el consumo de cereales integrales, verduras, legumbres, frutos secos, pescado y alimentos con grasas polisaturadas o monosaturadas como el aceite de oliva con respecto a los procesados, las carnes rojas, las bebidas azucaradas y los productos abundantes en grasas saturadas.
El peso del márketing
“Ningún alimento es una píldora mágica que nos vaya a curar de todo”
Toledo asegura que algunos productos incluidos en la categoría de superalimentos “tienen un valor nutritivo muy interesante” y pueden ser incluidos en una dieta variada, siempre y cuando se tenga en cuenta que “ningún alimento es una píldora mágica que nos vaya a curar de todo”, agrega. Ante el auge de estos productos, también la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido de que “no existe ningún alimento milagroso ni curativo” y que “esta idea suele ser fruto de estrategias de márketing o leyendas sin fundamento”.
“Gran parte de la responsabilidad de esto es de la industria, que fomenta en el consumidor una necesidad que en realidad no tiene”, asegura Gemma del Caño, que trabaja en el sector. “Durante mucho tiempo se han sacado productos seguros, pero no todos saludables. Ahora intentamos resarcirnos y hemos cambiado un montón de azúcar por un montón de propiedades, para que no se piense que somos tan malos”, afirma esta experta. “Estamos teniendo la misma falta de ética por un lado que por el otro”, considera. Del Caño cree que a veces las empresas utilizan datos científicos sacados de estudios patrocinados por ellas mismas con fines comerciales.
Seguir una alimentación saludable “requiere constancia”, afirma Estefanía Toledo. “Hay cosas que pueden no ser saludables pero tienen un fuerte márketing, y el márketing nos lleva a consumir, está diseñado para eso”, agrega esta investigadora. La científica hace autocrítica. “Quizás en salud pública no hemos sabido hacer un buen contramárketing”, reflexiona. Aunque subraya que también influye la escasez de recursos que se pueden destinar a las campañas de información por parte del sector público con respecto a los presupuestos para la publicidad de las empresas privadas.
“La innovación forma parte de la identidad de la industria de alimentación y bebidas, que pone a disposición del público productos e ingredientes hasta hace poco desconocidos”, afirma la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB). “Se está trabajando intensamente en todo lo relacionado con alimentación, composición, salud y calidad alimentaria, así como en productos por sectores de población y en nuevos aromas e ingredientes. La oferta alimentaria nunca ha sido tan amplia”, agrega la patronal del sector.
Por el otro lado, la FIAB asegura que “el término superalimento no es un concepto científico y en ningún caso hay productos milagrosos”. La patronal recomienda “llevar una dieta variada y equilibrada en su conjunto y practicar actividad física de manera regular”. También asegura que lo importante es que los estudios “estén basados en evidencias científicas” y que los que se publican en revistas especializadas “tienen que cumplir unos criterios rigurosos y son evaluados por revisores independientes”.
En la UE “tenemos un marco legislativo estricto sobre información al consumidor y declaraciones nutricionales y de propiedades saludables”, recuerda. Pero no contesta directamente a las acusaciones de los expertos de fomentar falsos mitos como estrategia de márketing.
Contrarrestar la desinformación
Hay que impulsar más campañas de información y gravar con impuestos diferenciados “los alimentos saludables y los alimentos menos saludables”
Los expertos alertan de los peligros de la desinformación. Para Del Caño la desconfianza en la producción alimentaria tradicional y la inquietud que provocan los problemas de salud hacen vulnerable a la población frente a la desinformación proporcionada por quienes se aprovechan de “medios estudios o medias verdades”. Toledo propone que la publicidad directa esté más regulada para que no se puedan hacer “afirmaciones que no están fundamentadas”. También cree que hay que impulsar más campañas de información y gravar con impuestos diferenciados “los alimentos saludables y los alimentos menos saludables”.
“Si algo parece demasiado bonito como para ser verdad es muy probable que no lo sea”, afirma Lurueña, que en su blog Gominolas de petróleo divulga información científica y desmiente mitos sobre alimentación y nutrición. Este experto invita a ser conscientes de que la intención de anuncios de productos milagrosos suele ser un intento de vender algo a través del engaño. “La realidad no es sencilla como tomarse un brócoli y pensar que así los problemas van a desaparecer”, recuerda.
Fecha:3/09/2018
Fuente: https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=93023&uid=445164&fuente=inews

La presión arterial durante el sueño es la que determina el riesgo cardiovascular

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:57

EsfigmomanometroEl proyecto Hygia concluye, tras once años de trabajo sobre más de 18.000 individuos, que el riesgo cardiovascular depende del nivel de presión arterial durante el sueño y no de la presión medida en la consulta.

Los resultados del proyecto Hygia se publicaron en agosto en European Heart Journal y ahora los coordinadores de este ambicioso trabajo, Ramón Hermida, profesor de la Facultad de Ingeniería de Telecomunicaciones de la Universidad de Vigo, y Juan Crespo, coordinador de la Unidad de Investigación Compartida de Atención Primaria, los han difundido en una rueda de prensa, en la que también estuvieron el gerente de EOXI de Vigo, Félix Rubial, y la vicerrectora de Investigación de la Universidad de Vigo, Belén Rubio.
Este estudio sobre la hipertensión arterial se ha llevado a cabo por 292 investigadores de 40 centros de salud del área sanitaria de Vigo, en su mayoría, junto a otros de las áreas de Orense, Pontevedra, Santiago y Lugo. En total, analizaron a 18.078 individuos, con un promedio de seguimiento de cinco años por cada uno. “Es el estudio prospectivo de riesgo cardiovascular más grande jamás realizado”, apunta Ramón Hermida.
La principal conclusión obtenida a lo largo de once años de trabajo es muy clara: el riesgo cardiovascular se asocia con la presión arterial elevada durante el sueño, independientemente de si la presión medida en la consulta médica o cuando el paciente está despierto sea normal o alta.
Además, el estudio muestra que la reducción de la presión durante el sueño con el tratamiento antihipertensivo disminuye significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares, convirtiéndose así en un nuevo objetivo terapéutico.
Esta nueva definición de hipertensión basada en los niveles de presión durante el sueño y el perfil circadiano (variación de la presión arterial durante 24 horas) indica que el 47 por ciento de los pacientes considerados hipertensos tienen un diagnóstico deficiente.
Juan Crespo ha destacado que la publicación de este estudio, “está revolucionando el mundo científico dadas las posibles consecuencias clínicas de la asistencia de supervivencia en relación con el diagnóstico, el pronóstico y la orientación terapéutica de la presión arterial alta y el riesgo cardiovascular; es decir, la conclusión de este estudio marcará un antes y un después en el abordaje clínico de estas patologías”.
Antes de dormir, mejor que al levantarse
Una de las principales conclusiones del estudio es que el riesgo cardiovascular en pacientes con hipertensión disminuyó significativamente cuando se administra el medicamento por la noche, a la hora de acostarse, en vez de tomarlo cuando se levantan.
En este sentido, Ramón Hermida dice que “hemos demostrado que las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular, como un ataque al corazón, insuficiencia cardíaca o accidente cerebrovascular, se reducen en un 53 por ciento cuando el tratamiento hipertensivo se toma por la noche en lugar de por la mañana”.
Este estudio es especialmente significativo dada la alta prevalencia de hipertensión en la población, al estar presente en un 40 por ciento, y de forma más acusada –hasta el 70 por ciento- entre los ancianos.
Medición de la presión sanguínea
Los pacientes incluidos en este estudio se incluyeron sistemáticamente en un seguimiento mediante una monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA). La MAPA es la forma requerida de diagnóstico de la hipertensión, especialmente en personas de mayor riesgo, incluidos los mayores de 60 años o pacientes con diabetes o enfermedad renal crónica, con el fin de prevenir riesgos cardiovasculares.
El Proyecto Hygia supone, además, la demostración de la viabilidad y la eficacia de la implementación de una red para la incorporación gradual de la MAPA en los centros de atención primaria, lo que permite mejorar el diagnóstico certero de la hipertensión, evaluar la respuesta al tratamiento, y reducir la prevalencia de eventos cardiovasculares.
Fecha: 30/08/2018
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/especialidades/atencion-primaria/la-presion-arterial-durante-el-sueno-es-la-que-determina-el-riesgo-cardiovascular.html

El poder de los suplementos de omega 3 se desvanece

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:50

El estudio “Ascend”, presentado en el congreso de la Sociedad Española de Cardiología, revela un efecto nulo sobre el riesgo cardiovascular de diabéticos.

La evidencia científica no parece acompañar a los suplementos de ácidos grasos omega 3. Su utilidad para la prevención de enfermedades sería mucho más reducida que la que se postulaba hace unos años. Una muestra de esta tendencia es el ensayo clínico Ascend, presentado la semana pasada en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), en Múnich, que no apreció una diferencia significativa en el riesgo de eventos vasculares graves entre los pacientes con diabetes que consumieron suplementos de omega 3 y los que recibieron un placebo. El estudio se ha realizado con casi 15.500 pacientes y se ha publicado en The New England Journal of Medicine (NEJM).
La autora principal de la investigación, Louise Bowman, de la Universidad de Oxford, ha sido contundente en la presentación de sus resultados:”Nuestro amplio estudio aleatorio a largo plazo muestra que los suplementos de aceite de pescado no reducen el riesgo de eventos cardiovasculares en pacientes con diabetes. Es un hallazgo decepcionante, pero concuerda con los resultados de anteriores ensayos clínicos en otros tipos de pacientes con un riesgo cardiovascular elevado. No existe ninguna justificación para recomendar los suplementos de aceite de pescado para la protección frente a los eventos cardiovasculares”.
Otro ejemplo reciente es una revisión publicada el pasado mes de julio en Cochrane Database of Systematic Reviews, que concluyó que el aumento de la ingesta de ácidos grasos omega 3 ejerce un efecto pequeño o nulo sobre la mortalidad y la salud cardiovascular. Estos resultados se extraen, fundamentalmente, de ensayos clínicos con suplementos.
Efecto moderado
Los autores, encabezados por Lee Hoper, de la Universidad de Anglia del Este, en Norwich (Reino Unido), concluyen que su revisión “proporciona una buena evidencia” de los efectos prácticamente inexistentes de los omega 3 en prevención cardiovascular. Tan solo encontraron una salvedad:”una moderada evidencia” de que aumentar el consumo de ácido alfa-linolénico, que se encuentra en ciertas plantas y frutos secos, “puede ofrecer una ligera protección frente a ciertas enfermedades cardiacas”.
La historia de estos componentes de la alimentación sigue el mismo guión que otros elementos claves para la salud, como pueden ser las vitaminas. Su consumo a través de la dieta -en este caso, el pescado sería la fuente principal- aporta beneficios sobradamente demostrados en la prevención de enfermedades, aunque no se conozcan al detalle los mecanismos responsables ni las dosis necesarias. Sin embargo, recomendar su ingesta en forma de suplementos supone, en palabras de Francisco Botella, endocrinólogo del Complejo Hospitalario de Albacete y vocal de la junta directiva de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), “dar un salto al vacío”.
Equiparar los efectos de la dieta rica en ácidos grasos omega 3 con los que proporcionan las cápsulas implica dar un “salto al vacío”
Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Navarra, coordinador de la red de centros Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn), abunda en la idea de que “no se puede equiparar una cápsula con el pescado, que tiene muchos más elementos y cuyo consumo reemplaza a la carne roja y procesada”. En este sentido, considera absurdo “pensar que un solo nutriente vaya a producir un efecto fuerte sobre el riesgo cardiovascular”. La disminución se produce por el consumo combinado de diferentes elementos: pescado, cereales, verduras…
Indicación médica
Por todo lo anterior, Botella comenta que la SEEN no recomienda los omega 3 para la prevención cardiovascular o de otros problemas de salud. Pero las generalizaciones suelen tener excepciones y existe una indicación concreta: el tratamiento en segunda línea de la hipertrigliceridemia grave, “en dosis farmacológica y con prescripción médica”. Fuera del consumo con receta, “las indicaciones nunca han estado respaldadas por estudios serios”.
Otro uso apoyado por la comunidad médica son las mezclas de nutrición parenteral enriquecidas con omega 3 como tratamiento de la colestasis en pacientes con nutrición parenteral prolongada.
Esos dos supuestos serían los que cuentan con una mayor aprobación científica, aunque sigue habiendo sociedades médicas que recomiendan la suplementación con fines preventivos. En opinión de Martínez-González, “deberían dejar de aconsejar su empleo y apostar más por el consumo de pescado”.
Una de las sociedades más prestigiosas que sigue avalando el empleo en prevención cardiovascular secundaria es la Asociación Americana del Corazón (AHA). No obstante, esta entidad también hace hincapié en los beneficios que proporciona la ingesta de varias raciones semanales de pescado y marisco.
María Sánchez-Monge
Fecha:5/09/2018
Fuente: Diario Médico, España

https://www.diariomedico.com/especialidades/cardiologia/el-poder-de-los-suplementos-de-omega-3-se-desvanece.html

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
Actualidad sobre diabetes mellitus