Diabetes mellitus

9 noviembre 2017

La enfermedad de Alzheimer podría deberse a un trastorno del metabolismo

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 13:29

Un equipo de investigadores del Hospital McLean y la Harvard Medical School, liderados por Kai C. Sonntag y Bruce M. Cohen, ha hallado una conexión entre la interrupción de la producción de energía y el desarrollo tardío de la enfermedad de alzhéimer. Los resultados de la investigación se han publicado en Scientific Reports.
“Este descubrimiento tiene varias implicaciones a la hora de entender el Alzheimer y desarrollar potenciales tratamientos terapéuticos.
Nuestro estudio mantiene la hipótesis de que una deficiencia en los múltiples componentes que interactúan en el metabolismo bioenergético puede ser un mecanismo clave en el aumento del riesgo y el desarrollo patofisiológico de esta devastadora enfermedad”, dice Sonntag, un investigador en células madre asociado al McLean Hospital y profesor de psiquiatría en la Harvard Medical School.
Las células nerviosas del cerebro dependen de la energía mitocondrial; cuando esta falla, resulta particularmente dañino para el cerebro.
En las últimas tres décadas se pensaba que la acumulación de pequeñas moléculas tóxicas en el cerebro llamadas beta-amiloides o APP era decisiva para la aparición de la enfermedad de Alzheimer. Había pruebas determinantes a partir del estudio del Alzheimer familiar o de aparición temprana que afectaban a cerca del 5 % de los enfermos y que tenían relación con mutaciones que daban lugar a niveles anormalmente altos de APP en el cerebro.
Sin embargo esa hipótesis resultaba insuficiente para explicar los cambios patológicos en el más común  de aparición tardía, que afecta a más de 5 millones de ancianos en Estados Unidos y a una cifra similar en Europa.
“Dado que la enfermedad de aparición tardía es una entidad de la edad, muchos cambios fisiológicos relacionados con el envejecimiento, incluidos los que tienen que ver con el metabolismo y la producción y transformación de energía, podrían contribuir a aumentar el riesgo de sufrir el mal. La bioenergética es la producción, el uso y el intercambio de energía entre las células y órganos y el ambiente.
La elevada demanda energética del cerebro:
Es de sobra conocido que los cambios bioenergéticos se producen al envejecer y afectan a todo el cuerpo, pero particularmente al cerebro, que tiene una elevada demanda energética”, según Cohen, director del Programa de Investigación Neuropsiquiátrica del Hospital McLean y Profesor de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard. Según Sonntag y Cohen lo que no está tan claro es cuáles de esos cambios son factores activos y cuáles son una consecuencia del envejecimiento y la enfermedad.
En su investigación, Sonntag y Cohen analizaron los perfiles bioenergéticos de fibroblastos de la piel de enfermos de Alzheimer tardío y de personas sanas.
Se fijaron particularmente en dos componentes principales de la producción de energía en las células: la glucólisis, que es el mecanismo metabólico encargado de oxidar la glucosa con la finalidad de obtener energía de consumo para la mitocondria de la célula; y el gasto de esa energía en la mitocondria mediante el uso de oxígeno en el proceso de fosforilación oxidativa o respiración mitocondrial.
Los investigadores descubrieron que las células con alzhéimer mostraban fallos en el metabolismo mitocondrial y una reducción de moléculas importantes para la producción de energía, como la nicotinamida adenina dinucleótida (NAD).
Los fibroblastos de pacientes de alzhéimer tardío también revelaron cambios en la producción de energía en la glucólisis, a pesar de su incapacidad para aumentar la ingesta de glucosa como respuesta a la insulina IGF-1.
Tanto el anómalo metabolismo mitocondrial como el aumento de glucólisis en células de pacientes de alzhéimer tardío eran fruto de la enfermedad y no del envejecimiento, mientras que la reducción en la ingesta de glucosa y la incapacidad pra responder a IGF-1 eran consecuencia tanto del envejecimiento como de la enfermedad.
Según Sonntag, “esto indica fallos en la mitocondria y pérdidas de memoria debido a que las células el envejecer sufren un creciente estrés oxidativo que afecta a la producción de energía mitocondrial”.
Dado que las células nerviosas del cerebro dependen casi totalmente de la energía mitocondrial, cuando esta falla resulta particularmente dañino para el cerebro, apunta Cohen.
Referencia del artículo:
Kai-C. Sonntag, Woo-In Ryu, Kristopher M. Amirault, Ryan A. Healy, Arthur J. Siegel, Donna L. McPhie, Brent Forester & Bruce M. Cohen . ‘Late-onset Alzheimer’s disease is associated with inherent changes in bioenergetics profiles’. Scientific Reports 7, Article number: 14038 (2017). Doi:10.1038/s41598-017-14420-x
Por: Luis Otero
Fecha:5/11/2017
Fuente: https://www.muyinteresante.es/salud/articulo/el-alzheimer-podria-deberse-a-un-trastorno-del-metabolismo?utm_source=Cheetah&utm_medium=emailMUY&utm_campaign=171101_Newsletter

Estado nutricional y factores de riesgo vascular en pacientes ingresados en el Centro de Atención al Diabético de La Habana

Filed under: Artículos cubanos — Arturo Hernández Yero @ 13:21

Ana Ibis Conesa González, Marelys Yanes Quesada, Georgina María Zayas Torriente, Katrine González Padilla, Emma Domínguez Alonso

Revista Cubana de Endocrinología> Volumen 28, Número 2 (2017)

Las principales causas de muerte en el mundo

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 9:19

Cada vez vivimos más tiempo, pero mientras las muertes por enfermedades infecciosas y partos prematuros están disminuyendo, los decesos por enfermedades del corazón, los conflictos y el terrorismo están en aumento, según el nuevo informe Global Burden of Disease que examina el estado de la salud mundial mediante la estimación de la esperanza de vida media, así como el número de muertes, enfermedades y lesiones por más de 300 causas -en 130 localizaciones del planeta-.

Según el informe, la esperanza de vida media global es de 72,5 años (75,3 años para las mujeres y 69,8 años para los hombres), dato que supera a la media de 65,1 años en 1990. Entre todos, el país con la esperanza de vida más alta es Japón, con 83,9 años; en la cola se encuentra la República Centroafricana con la puntuación más baja: 50,2 años.

En total, se produjeron 54.7 millones de muertes en todo el mundo en 2016. Casi tres cuartas partes (72.3%) de esas muertes provenían de las llamadas “enfermedades no transmisibles”, o aquellas que no pueden pasar de persona a persona, incluyendo enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares y cáncer.

Japón es el país del mundo con mayor esperanza de vida
Alrededor del 19% de las muertes en 2016 provienen de enfermedades transmisibles, enfermedades maternas (que ocurren durante el embarazo y el parto), enfermedades neonatales (que ocurren alrededor del período neonatal) y enfermedades nutricionales (que incluyen deficiencias nutricionales); alrededor de 8% de las muertes fueron por lesiones.

De 2006 a 2016, el número total de muertes por enfermedades transmisibles, maternas, neonatales y nutricionales disminuyó casi un 24%. En particular, se han reducido las muertes entre los niños menores de 5 años de edad, que a menudo fallecen por infecciones respiratorias o complicaciones en los primeros momentos de la vida, según el informe. Las muertes por VIH / SIDA entre niños y adultos también han disminuido en un 46% desde 2006, y las muertes por malaria han disminuido en un 26% esde 2006.
Sin embargo, el número total de muertes por enfermedades no transmisibles ha aumentado un 16% en los últimos 10 años, lo que significa que hubo 5,5 millones de fallecimientos por esta causa en 2016 comparado con 2006.
La cardiopatía isquémica ha sido la principal causa de muerte con casi 9,5 millones de personas en 2016.

La diabetes también causó 1,4 millones de muertes en 2016, un 31% más desde 2006.

“Los patrones de salud global están cambiando claramente, con disminuciones más rápidas en las enfermedades transmisibles, maternas, neonatales y nutricionales que para otras enfermedades y lesiones”, comentan los autores.

Pero, además, los hallazgos sugieren que las enfermedades no transmisibles, “que causan una mortalidad muy importante en adultos jóvenes y de mediana edad, necesitan recibir una mayor prioridad política”, dijeron los investigadores.

Por si fuera poco, desde 2006, el número de muertes por conflictos y terrorismo ha aumentado significativamente, llegando a 150.500 muertes en 2016 (un aumento de 143% desde 2006). Esta enorme subida se debe en gran parte al resultado de conflictos en el norte de África y el Medio Oriente, según los científicos.

Las muertes por terrorismo/conflictos han aumentado un 143% en los últimos 10 años
Una tríada peligrosa
Las tasas de muerte también aumentaron para el uso de opioides, anfetaminas y otros trastornos del uso de drogas en algunos lugares, especialmente en los países de altos ingresos. En total, 1.100 millones de personas en todo el mundo tienen algún tipo de trastorno de salud mental o desorden por abuso de sustancias.

“Nuestros hallazgos indican que las personas están viviendo más tiempo y, en la última década, hemos identificado un progreso sustancial en la disminución de las tasas de mortalidad de algunas de las enfermedades y condiciones más perniciosas del mundo, como la mortalidad de menores de 5 años y la malaria. Sin embargo, a pesar de este progreso, estamos enfrentándonos a una tríada de problemas que merma a muchas naciones y comunidades”, concluye Christopher Murray, coautor del trabajo.
Esta tríada fatal la conforman la obesidad, los conflictos y las enfermedades mentales, incluyendo trastornos por uso de sustancias.
Referencia: Global Burden of Disease. Measuring progress and projecting attainment on the basis of past trends of the health-related Sustainable Development Goals in 188 countries: an analysis from the Global Burden of Disease Study 2016 The Lancet DOI: dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(17)32336-X
Por: Sarah Romero
Fecha:6/11/2017

https://www.muyinteresante.es/salud/articulo/las-principales-causas-de-muerte-en-el-mundo-251505908396?utm_source=Cheetah&utm_medium=emailMUY&utm_campaign=171106_Newsletter

Sedentarismo y propensión a presentar diabetes

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 9:15

La conducta sedentaria que implica permanecer sentado durante intervalos extensos, puede determinar, en personas que no realizan actividad física, un aumento en la propensión a experimentar diabetes

En el sitio IntraMed

 

Así seríamos hoy si fuéramos neandertales

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 9:04

Juguemos a la historia-ficción: ¿qué habría ocurrido si nosotros, los que nos autodenominamos Homo sapiens, nos hubiéramos extinguido, y en nuestro lugar hubieran prosperado quienes realmente se extinguieron, los neandertales?
Naturalmente, no tenemos la menor idea, y lo que sigue no es otra cosa que un ejercicio de imaginación sin más pretensiones. Para empezar, los científicos aún no se han puesto de acuerdo en muchas de las características que definían a esta especie, como tampoco en qué fue lo que la llevó a la extinción.
Sobre esto último, tradicionalmente se ha supuesto que nosotros teníamos alguna ventaja adaptativa de la que ellos carecían, y/o que el cambio climático tuvo algo que ver, y/o que nuestra mayor población y expansión los fue reduciendo hasta eliminarlos.
Esta semana se ha publicado un interesante estudio en Nature Communications que no dirime la intervención de los dos primeros factores, las ventajas adaptativas y el cambio climático, pero que sí llega a la interesante conclusión de que en todo caso ambos habrían sido irrelevantes.
Los investigadores han creado un modelo matemático para simular la dinámica de las poblaciones de sapiens y neandertales dejando fuera estos dos factores. Tras correr el modelo cientos de miles de veces, cambiando los valores de diversas variables para dejar el margen necesario a las muchas incertidumbres sobre el pasado y sobre los propios neandertales, en la inmensa mayoría de los casos el resultado terminaba siendo el mismo: ellos se extinguían, nosotros prosperábamos, simplemente porque éramos más.
“Sugerimos que, aunque la selección y los factores ambientales pueden o no haber jugado un papel en la dinámica entre especies de neandertales y humanos modernos, el eventual reemplazo de los neandertales lo determinó la repetida migración de humanos modernos desde África hacia Eurasia”, escriben los investigadores.
Pero ¿y si no hubiera sido así? Demos marcha atrás al reloj unos miles de años e imaginemos que los hoy llamados humanos modernos desaparecieron, y que en su lugar sobrevivimos nosotros, los neandertales.
Lo primero que necesitamos es desprendernos de un tópico erróneo. Apostaría el caballo que no tengo a que, cuando el titular de este artículo llegue a Twitter, provocará algún que otro comentario equiparando los neandertales a salvajes brutos sin el menor atisbo de inteligencia, y probablemente asociando esta categoría al nombre de algún político. Nunca falta.
Pero no: hoy los científicos tienden a pensar que los neandertales eran similares en inteligencia a sus coetáneos antepasados nuestros, los humanos modernos del Paleolítico, antiguamente conocidos como Hombres de Cromañón o cromañones por el hallazgo de sus restos en la cueva francesa de Cro-Magnon.
Probablemente nuestra inteligencia se ha desarrollado desde el Paleolítico, pero podemos imaginar que lo mismo habría ocurrido con los neandertales si hubieran sido ellos los triunfadores en la competición por la supervivencia. Así que aquí estaríamos nosotros, los neandertales, una especie pensante.
Por ello y como es natural, no nos llamaríamos a nosotros mismos neandertales, sino que reservaríamos este apelativo para nuestros antepasados cuyos restos se encontraron en el valle alemán de Neander. Nosotros nos llamaríamos, lógicamente, Homo sapiens. Y esta denominación nos diferenciaría de otra especie humana extinguida sobre la que aún tendríamos muchas incógnitas: los cromañones, que habríamos designado Homo cromagnonensis.
Nuestro aspecto físico sería distinto. El Museo Neanderthal, en Alemania, nos muestra cómo seríamos hoy:

NeandertalSeríamos físicamente más robustos, con miembros más cortos, tórax amplio, una fuerte mandíbula, mentón pequeño, cejas prominentes, nariz grande, frente huidiza y un cráneo de mayor tamaño. Existía una app para Android y iPhone, creada por el Museo Smithsonian de EEUU, que neandertalizaba el rostro a partir de una foto, pero por desgracia parece que ya no está disponible. En cualquier caso, podemos imaginar que nuestros cánones de belleza serían algo diferentes, y tal vez el número uno en la lista de los hombres más atractivos del mundo estaría invariablemente ocupado por alguien del estilo del actor Ron Perlman (El nombre de la rosa, Hellboy, Alien resurrección…):

Ron Perlman(9)Por supuesto, seríamos más fuertes, aunque según los expertos la mayor fortaleza física de los neandertales no se distribuía por igual en todo su cuerpo. Seríamos más potentes arrastrando y levantando pesos; probablemente no habríamos tenido que recurrir tanto al uso de animales de carga o, más modernamente, a las máquinas. Cualquier persona media sería capaz de levantar pesos similares a los que hoy soportan los atletas halterofílicos.
Al contrario que nosotros, los neandertales tenían espacio suficiente en sus anchas mandíbulas para acomodar todas sus piezas dentales, por lo que no sufriríamos con las muelas del juicio, y los problemas de dientes montados y descolocados serían más bien raros. En la sociedad neandertal, la de ortodoncista no sería una salida profesional muy recomendable.
Los neandertales estaban mejor adaptados que nosotros al clima de la Eurasia templada, aunque los científicos aún debaten por qué esta presunta adaptación al frío no se reflejaba en algunos rasgos como la nariz. Pero asumamos la hipótesis tradicional de la adaptación al frío: según esto, no usaríamos tanta ropa de abrigo, y tal vez nos habríamos expandido a las regiones más gélidas del planeta. Quizá nos encontraríamos más cómodos en la Antártida que en los trópicos.
Los ojos de los neandertales eran más grandes que los nuestros, y tal vez también la región de la corteza cerebral dedicada al procesamiento visual. Algunos científicos suponen que su visión en condiciones de poca luz era superior a la nuestra. Si fuéramos neandertales, no necesitaríamos tanta iluminación nocturna. Y esto, unido a la mayor resistencia al frío, sugiere que tal vez nos ahorraríamos un buen dinero en luz y calefacción.
Pero ¿cómo sería nuestra sociedad neandertal? Aquí es donde surgen los problemas. Ciertos expertos proponen que los neandertales eran menos gregarios que nosotros, y que vivían en grupos más pequeños y dispersos. Y se ha propuesto que precisamente este mayor gregarismo nuestro, de los Homo sapiens de la realidad real, fue uno de los factores clave de nuestro éxito: nos unió en grandes grupos para establecernos en asentamientos estables, nos permitió crear las ciudades e inventar la agricultura, y por tanto más tarde la industria, la mecanización, las tecnologías de la comunicación y la información, los transportes globales, y todo aquello en lo que hoy se basan nuestras sociedades.
Si fuéramos neandertales, tal vez viviríamos en pequeñas comunidades desconectadas, cazando y recolectando, pero sin haber desarrollado el conocimiento, la cultura (aún se debate en qué grado los neandertales tenían o no pensamiento simbólico), el orden social, la economía, la industria, la ciencia…
Lo cual pone de manifiesto que, incluso si su supervivencia se hubiera prolongado unos miles de años más, los neandertales lo habrían tenido difícil para sobrevivir en el mundo de los Homo sapiens de la edad contemporánea. Y así es como nuestro experimento mental se desploma.
Claro que tal vez este planeta hoy gozaría de mayor salud si lo hubieran colonizado los neandertales en lugar de nosotros. Eso sí, también nos habríamos perdido muchas cosas por las que merece la pena ser un Homo sapiens.
Javier Yanes
Fecha:6/11/2017

https://blogs.20minutos.es/ciencias-mixtas/2017/11/05/asi-seriamos-hoy-si-fueramos-neandertales/?utm_source=Boletin&utm_medium=Email&utm_campaign=Suscriptor

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
Actualidad sobre diabetes mellitus