Diabetes mellitus

13 mayo 2017

Microorganismos en el tubo digestivo: el vínculo entre el microbioma y la diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:16

Por mucho tiempo hemos sabido que los genes y el medio ambiente interactúan para producir tanto diabetes de tipo 1 como de tipo 2. Poco sabíamos que parte del entorno está en nuestro interior, en lo que se llama nuestro microbioma, es decir, todos los microorganismos que residen en nuestro tubo digestivo.
En los últimos años hemos descubierto que el tipo de microorganismos e incluso el número de ellos en nuestro tubo digestivo tiene un efecto sobre la autoinmunidad. En consecuencia, la relación entre determinados microorganismos del tubo digestivo ― y en concreto, la diversidad de microorganismos en nuestro tubo digestivo ― claramente tiene una repercusión en la autoinmunidad y la capacidad para identificar lo propio o no identificar lo propio.
Muchas enfermedades autoinmunitarias, como la diabetes de tipo 1, al parecer están relacionadas con las características del microbioma. Esto nos brinda otra oportunidad para posiblemente intervenir y bloquear el ataque inmunitario a las células de los islotes con solo manipular los microorganismos de nuestro tubo digestivo.
Además, hemos identificado una clara relación entre el microbioma y la obesidad y la diabetes de tipo 2. De nuevo, un gran número de microorganismos y un microbioma muy diverso parecen protegernos de la obesidad y la diabetes de tipo 2. Asimismo, ahora se están identificando determinados microorganismos que producen un incremento notable en el riesgo de diabetes de tipo 2.
Este campo se encuentra absolutamente en pañales. Necesitamos desarrollar una normalización de la obtención de las muestras y una normalización del análisis de estas muestras y precisamos ir más allá de la epidemiología y simplemente analizar las relaciones y las interrelaciones, de manera que podamos comenzar a enfocarnos en la relación causal. Precisamos aprender los componentes bacterianos o víricos específicos que parecen desencadenar la autoinmunidad o los cambios en el metabolismo.
Estamos lejos de hacer esto; sin embargo, apenas recientemente el gobierno federal de Estados Unidos anunció la Iniciativa Nacional del Microbioma y ha destinado 121.000 millones de dólares para ayudarnos a comprender las relaciones de nuestro entorno interior y la patogenia de la enfermedad.

Autor
Dr. Robert Ratner
Director Científico y Médico, American Diabetes Association, Alexandria, Virginia

http://espanol.medscape.com/verarticulo/5900514?nlid=107907_4001&src=WNL_esmdpls_160711_mscpedit_gen&impid=1153037

Fecha:10/07/2016

5 mayo 2017

La obesidad altera un biomarcador que vincula hierro y diabetes tipo 2

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 14:45

La asociación entre los niveles del receptor soluble de la transferrina (RsTf) y el riesgo de tener diabetes tipo 2 en una población de alto riesgo cardiovascular depende de la presencia o ausencia de la obesidad.

Mientras que en personas no obesas los niveles elevados del receptor soluble de la transferrina se asocian a un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, en las personas obesas ese riesgo aumenta. Un estudio que se publica en European Journal of Clinical Investigation sugiere que la obesidad altera la relación entre este biomarcador y la incidencia de diabetes.
En las últimas décadas, investigaciones realizadas en poblaciones de varios países han identificado que el exceso de hierro corporal era un factor que incrementaba el riesgo de sufrir diabetes tipo 2. Los equipos de investigación del Ciber de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CiberOBN) de la Universidad Rovira i Virgili también han constatado en anteriores estudios este efecto perjudicial, en análisis realizados con datos del estudio Predimed, tanto en lo que se refiere a las ingestas de hierro excesivas, como a los niveles muy elevados de las reservas de hierro en el organismo, que se valora a través de una proteína llamada ferritina sérica.
En la valoración del estado de hierro, que clásicamente se hacía a través de la ferritina sérica, se ha incorporado recientemente un nuevo biomarcador, llamado receptor soluble de la transferrina (RsTf). Sin embargo, hasta la actualidad pocos estudios han evaluado la asociación entre este receptor y el riesgo de diabetes, y los resultados que se mostraban eran contradictorios. Estas discrepancias dieron pie a plantear la existencia de un posible factor adicional que influyera en la relación entre el receptor soluble de la transferrina y el riesgo de diabetes. Así mismo, se han observado niveles de este biomarcador significativamente más altos -indicando bajos niveles de hierro- en los obesos que en los no obesos. En consecuencia, el equipo del CiberOBN de las unidades de Nutrición Humana y de Nutrición y Salud Pública de la Universidad Rovira i Virgili, en colaboración con otros centros participantes del estudio Predimed, se propusieron estudiar si la obesidad modulaba la asociación entre el RsTf y la aparición de la diabetes tipo 2. Y concluyeron que sí, que el hecho de ser obeso altera la asociación entre este biomarcador y el riesgo de sufrir esta enfermedad.
En esta investigación se hizo el seguimiento de 1.378 hombres y mujeres durante una media de seis años de los centros de Reus-Tarragona, Pamplona y Barcelona-Clínico del estudio Predimed, el ensayo clínico aleatorizado de intervención nutricional realizado en España sobre individuos con elevado riesgo cardiovascular.
Los resultados más destacables del estudio han confirmado el diferente comportamiento entre obesos y no obesos, puesto que los obesos tenían niveles más elevados de RsTf y, por lo tanto, tenían casi el triple de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, después de 6 años de seguimiento. En cambio, en personas no obesas, los niveles elevados de RsTf, -es decir, con bajos niveles de hierro-, tenían un 60 por ciento de menos riesgo de sufrir diabetes tipo 2, el que ya confirmaban hasta ahora todos los estudios previos.
Estos resultados indican que la adiposidad podría influir en el equilibrio del metabolismo del biomarcador RsTf lo cual indicaría que no es un buen biomarcador para valorar el estado de hierro en las personas obesas, pero sí en las no obesas. El estudio ha sido dirigido por Victoria Arija, catedrática y directora del grupo de Investigación en Nutrición y Salud Mental (NUTRISAM), de la URV, miembro de la Unidad de Apoyo en la Investigación del IDIAP Jordi Gol, Instituto Catalán de la Salud; y por Jordi Salas-Salvadó, investigador principal del CiberOBN, catedrático de la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili y jefe clínico del Hospital Universitario Sant Joan de Reus, ambos miembros del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV).
Fecha: 20/04/2017
Fuente: http://endocrinologia.diariomedico.com/2017/04/20/area-cientifica/especialidades/endocrinologia/la-obesidad-altera-un-biomarcador-que-vincula-hierro-y-diabetes-tipo-2

“Los inhibidores del PCSK9 han cambiado el panorama de la lipidología clínica”

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 14:34

El control de la hipercolesterolemia ha generado un constructivo debate en los últimos años. A pesar de que existen evidencias claras que constan en la literatura científica y que sustentan la conveniencia de reducir los niveles de colesterol en la sangre como medida para reducir el riesgo cardiovascular, algunos médicos y pacientes subestiman la importancia de este trastorno, según quedó de manifiesto durante un debate protagonizado por Xavier Pintó, jefe de Sección de la Unidad Funcional de Riesgo Vascular del Hospital Universitario de Bellvitge y presidente de la Sociedad Española de Arterioesclerosis (SEA); Jesús Millán Núñez-Cortés, responsable de la Unidad de Riesgo Vascular y Lípidos del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid; Juan Pedro-Botet, responsable de la Unidad de lípidos y riesgo vascular del Hospital del Mar, de Barcelona; Lluís Masana, director de la Unidad de Medicina Vascular y Metabolismo del Hospital Universitario San Juan de Reus, de Tarragona, y Juan Rubies Prat, catedrático Emérito de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
En el encuentro, organizado por Diario Médico con motivo de la publicación del libro Lipidología clínica, se habló sobre la actual situación en el abordaje de las alteraciones del metabolismo lipídico, “que son un problema muy frecuente debido a las bases genéticas de la población, pero también a sus hábitos de vida”, según detalló Pintó.
Se estima que más de la mitad de las personas presentan unas cifras de colesterol por encima de lo normal, es decir, que son hipercolesterolémicas. Además, existe mucha confusión sobre las cifras adecuadas de este lípido en sangre, según estos expertos.
-Las alteraciones del metabolismo lipídico son un problema muy frecuente actualmente debido a las bases genéticas de la población y también a sus hábitos de vida
Millán recordó que en los últimos treinta años “hemos visto surgir la lipidología”, ya que se han podido conocer las bases de este problema y también han surgido nuevos tratamientos. “Pero no se han conseguido los objetivos porque los médicos no estamos sensibilizados sobre este problema”. A su juicio, el perfil lipídico es el factor de riesgo cardiovascular que peor se controla en comparación con otros tradicionales como la obesidad, la hipertensión arterial o la diabetes.
Pedro-Botet añade que “la gran desventaja es que el colesterol alto no duele y cuando duele es porque ya hay alguna complicación grave. Por eso la prevención resulta tan complicada, porque tenemos que tratar a gente que aparentemente está sana y que no siempre ven esta condición como un problema de salud”.
Panorama alentador
Uno de los aspectos más importantes que se destacan en el libro -coordinado por Pedro-Botet y Millán- son los nuevos tratamientos que están disponibles en el mercado desde hace unos meses para tratar las dislipemias. Se trata de los inhibidores del PCSK9 (proprotein convertase subtilisin/ kexin type 9), “que por primera vez en la historia nos permiten ver a pacientes con cifras de LDL realmente bajas”, según Masana, que asegura que este avance farmacológico “ha cambiado el paradigma de la lipidología clínica”.
Y concretó que en los últimos tres años ha evolucionado de forma muy notable el conocimiento en esta área de la medicina, con los nuevos estudios genéticos y los ensayos clínicos, “que han dado la vuelta a la situación de forma rotunda”. Se refería especialmente a los datos de algunos trabajos que han aportado evidencia de los beneficios de disminuir las cifras de colesterol en los pacientes: “Con independencia de las estatinas, se ha comprobado que bajando el colesterol disminuye el riesgo cardiovascular”.
Mecanismo molecular
El PCSK9 es una enzima que se fabrica en el hígado y de ahí pasa al torrente circulatorio, según explicó Masana. “Actúa como una especie de tijeras, como una podadora que corta los receptores del colesterol malo. Al cortarlos, hay menos receptores en la superficie y se acumula el colesterol LDL”.
-Las dislipemias son el factor de riesgo cardiovascular que peor se controla en comparación con la obesidad, la hipertensión arterial o la diabetes
Los nuevos fármacos son anticuerpos monoclonales dirigidos contra PCSK9 que actúan inhibiendo esta enzima, es decir, hacen que no funcionen correctamente estas ‘tijeras’, lo que provoca que en la superficie del hígado haya más receptores que captan más colesterol LDLy entonces hay menos cantidad en circulación.
Pedro-Botet detalló que estos medicamentos, que ya están aprobados por la FDA americana y por la EMA europea, han demostrado su seguridad y eficacia en diversos estudios y actualmente están indicados para la prevención secundaria en enfermos con hipercolesterolemia que ya han tenido un evento cardiovascular, o bien para el tratamiento de pacientes con muy alto riesgo, por ejemplo, con hipercolesterolemia familiar o bien, en aquéllos que son intolerantes o no responden de manera adecuada al tratamiento convencional utilizado para la prevención primaria, principalmente basado en estatinas.
“Se han realizado estudios con decenas de miles de pacientes seguidos por periodos de hasta un año y medio en los que se ha demostrado que estos medicamentos son eficaces para reducir el colesterol aterogénico por encima de un 60 por ciento y, en algunos casos, en más de un 70 por ciento”.
En concreto, citó los resultados de un reciente estudio que analizó datos de 27.000 pacientes seguidos durante más de dos años, “en el que se ha demostrado que la disminución del colesterol con los anticuerpos monoclonales anti-PCSK9 reduce la incidencia de enfermedad cardiovascular de una manera clara, estadísticamente significativa, por encima de lo que serían las medidas convencionales”.
-Los anticuerpos monoclonales contra el PCSK9 se han mostrado eficaces para reducir hasta en un 70 por ciento el nivel de colesterol en la sangre
Además, se ha podido comprobar que estos fármacos son seguros y que los efectos secundarios se limitan “a alguna reacción local en el lugar de la administración por vía subcutánea”. A diferencia de las estatinas, estos medicamentos no se han asociado con efectos diabetógenos.
La investigación en el campo de la lipidología actualmente se centra en buscar nuevas alternativas para inhibir la proteína PCSK9. Se están estudiando otras posibilidades, como la inhibición de la síntesis de la proteína a través de la obstaculización de la traducción del ARN mensajero a proteína. Se espera que con un abordaje de estas características se pueda reducir la dosis y alargar el efecto terapéutico.
También se está trabajando en el desarrollo de nuevas vacunas orientadas a conseguir que el propio paciente pudiera producir anticuerpos contra esta proteína de forma permanente.
Además, es necesario estudiar si los nuevos fármacos son efectivos en algunos grupos de pacientes de muy alto riesgo cardiovascular, entre ellos, los pacientes con insuficiencia renal, en los que aún no se dispone de evidencia sólida para recomendar su uso.
Un libro de cabecera en arterioesclerosis
El libro Lipidología Clínica, editado con el patrocinio de Sanofi, busca ser un manual de cabecera en todas las consultas médicas. Los autores aseguran que muchos pacientes no están bien tratados debido a la falta de conocimiento o de sensibilización tanto de ellos como de sus médicos. En sus páginas se ofrece una visión general y sencilla, pero a la vez rigurosa, de la actualidad sobre las dislipemias, según detalla Juan Rubies Prat, catedrático Emérito de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y autor del prólogo
Karla Islas Pieck. Barcelona
Fecha: 02/05/2017
Fuente: http://cardiologia.diariomedico.com/2017/05/02/area-cientifica/especialidades/cardiologia/investigacion/rlos-inhibidores-del-pcsk9-han-cambiado-el-panorama-de-la-lipidologia-clinicar

¿La dieta baja en sal siempre es sana?

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 14:27

Sal y saleroUn estudio afirma que las directrices actuales son demasiado restrictivas cuando se consume el suficiente potasio
Evitar los alimentos salados quizá no sea tan útil para su salud cardiaca como se pensaba, según un estudio reciente.
Los participantes de un estudio de largo alcance sobre el corazón no parecieron derivar ninguna ventaja para la salud de una dieta baja en sal, dijo la investigadora Lynn Moore.
“Las personas que seguían una dieta baja en sodio [sal] en general en los siguientes 20 o 30 años en realidad no obtuvieron ningún beneficio, concretamente en cuanto a su presión arterial o a su riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca”, dijo Moore, profesora asociada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston.
Por otra parte, estas personas disfrutaron de una mejor salud cuando aumentaron su ingesta de potasio, un mineral que ayuda al corazón de un par de formas, encontraron Moore y sus colaboradores.
“Unas ingestas más altas de potasio se asociaron firmemente con una presión arterial más baja y un riesgo más bajo de enfermedad cardiaca”, dijo Moore. “Lo mismo pasaba con el magnesio”.
Pero antes de agarrar el salero, piense que un defensor principal de las dietas bajas en sodio, la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association, AHA), cuestionó la validez del estudio y afirmó que seguirá recomendando que se limite la ingesta de sal.
“Cuando hay ensayos clínicos realmente bien hechos que muestran una relación directa y progresiva entre el sodio y la presión arterial, yo me lo pensaría dos veces antes de hacer algo basándome en lo que se informa en este estudio”, dijo Cheryl Anderson, vocera de la AHA y profesora asociada de epidemiología cardiovascular en la Facultad de Medicina de la Universidad de California, en San Diego.
La AHA recomienda no más de 2,300 miligramos (más o menos una cucharadita) de sodio al día, y un límite ideal de no más de 1,500 miligramos (mg) diarios para la mayoría de los adultos.
Moore dijo que sus resultados muestran que la ingesta promedio de sodio (entre 3,000 y 3,500 miligramos [mg] al día) debería ser saludable, particularmente si también obtienen el suficiente potasio y magnesio.
“Parece que no hay un riesgo real añadido en ese rango”, dijo Moore. “Creo que el estadounidense promedio probablemente lo está haciendo bien con respecto al sodio, pero casi todos los estadounidenses necesitan aumentar su ingesta de potasio”.
Los alimentos ricos en potasio incluyen las verduras de hojas verdes oscuras, las patatas, los frijoles, el calabacín, el yogur, el salmón, el aguacate, los hongos y los plátanos.
El nuevo estudio llega justo después de otro estudio controversial publicado el pasado mes de mayo. Sugirió que restringir la sal de la dieta a menos de 3,000 mg al día pareció aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca tanto como comer más de 7,000 mg al día. La AHA también criticó el estudio anterior, que apareció en la revista The Lancet.
Los hallazgos de Moore se basan en los datos de más de 2,600 hombres y mujeres que participan en el Estudio del corazón de Framingham, un estudio sobre la salud cardiaca a largo plazo de personas de Framingham, Massachusetts.
Los participantes tenían una presión arterial normal al inicio del estudio. Pero, a lo largo de los 16 años siguientes, los que consumieron menos de 2,500 miligramos de sodio al día tendían a tener una presión arterial mayor que los participantes que consumieron más sodio, reportaron los investigadores.
Los investigadores también descubrieron que las personas con una ingesta más alta de potasio, calcio y magnesio tenían una presión arterial más baja a largo plazo.
Pero el equipo de investigación se basó en 6 días de registros dietéticos detallados a fin de estimar la ingesta de sodio y de varios minerales de una persona, que es un método relativamente poco fiable, dijo Anderson.
El estándar de excelencia para el seguimiento de los niveles de sodio es mediante las muestras de orina tomadas en varios días, dijo. Los diarios alimentarios pueden ser poco precisos.
“Quizá no han captado la ingesta de sodio de forma correcta”, comentó Anderson.
Los resultados positivos del estudio con respecto al potasio han sido respaldados por otros estudios, añadió Anderson.
El potasio ayuda a los riñones a deshacerse de la sal del cuerpo, lo que reduce los niveles de sodio, dijo Moore.
El mineral también ayuda a relajar los vasos sanguíneos y a hacerlos más flexibles, lo que puede ayudar a reducir la presión arterial, dijeron Moore y Anderson.
Las personas que consumen mucha sal (5,000 miligramos al día) deberían reducirla, aconsejó Moore.
Además, “en ese subgrupo de la población que es sensible a la sal en la dieta, algo realmente crítico es cuánta cantidad obtienen de otros minerales, en particular de potasio, y también quizá de magnesio”, dijo Moore.
Moore presentó los hallazgos el martes en la reunión anual de la Sociedad Americana de Nutrición (American Society of Nutrition), en Chicago. Los resultados se deben considerar preliminares hasta que los datos sean revisados por profesionales para su publicación en una revista médica.
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FUENTES: Lynn Moore, D.Sc., associate professor, Boston University School of Medicine; Cheryl Anderson, Ph.D., associate professor, cardiovascular epidemiology, University of California, San Diego School of Medicine; April 25, 2017, American Society for Nutrition, annual meeting, Chicago

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=90805&uid=445164&fuente=inews

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Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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