Diabetes mellitus

19 abril 2017

Perspectiva evolutiva del sedentarismo, obesidad y diabetes tipo 2

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 8:55

Los cambios recientes en la composición corporal (predominio adipocitos sobre músculos) son una novedad en la evolución de la especie.
En los últimos 20 años se ha registrado una enorme cantidad de investigaciones relacionadas con la diabetes mellitus. Sin embargo, durante el mismo intervalo, la prevalencia de la diabetes tipo 2 (DMT2) mundial se duplicó a como así el gasto mundial generado por la atención de los pacientes que actualmente integra el 12% del costo total de la atención médica. El hecho de que esta enfermedad prevenible haya asumido proporciones epidémicas ha hecho que se la mencione como “una humillación para la salud pública.”
La investigación se ha centrado en las complejidades de la glucorregulación a nivel molecular y en la prueba de fármacos para controlar la glucemia. Sin embargo, este enfoque ahora está siendo cuestionado y ha surgido un interrogante: ¿si los tratamientos, que serán cada vez más complejos y costosos y se aplicarán a una población cada vez más numerosa, darán resultados?

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Fecha: 10/04/2017

Fuente:http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=90662&uid=445164&fuente=inews

En el consumo de grasas hay que atender a la cantidad y a la calidad

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 8:49

Aceite de olivaAdemás de fuente de energía, la grasa es un nutriente esencial cuyo consumo no debe superar el 30-35 por ciento de las calorías consumidas. Del total, entre el 15-20 por ciento de la ingesta calórica diaria total debe provenir de las grasas monoinsaturadas, entre un 6-10 por ciento de poliinsaturadas, el 9-10 por ciento de saturadas y menos del 1 por ciento de las grasas trans, según ha explicado la SEEN.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) recomienda que el consumo de grasa no supere el 30-35 por ciento de las calorías consumidas. “Para una dieta media de 2.000 Kcal, el contenido calórico procedente de las grasas sería de aproximadamente 600-700 Kcal, lo equivalente a una toma diaria de aproximadamente 70-78 g de grasas”, ha explicado Emilia Cancer, del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).
Pero, además, no es importante solo la cantidad de grasas que consumimos, sino también la calidad porque ambos factores determinan su efecto sobre la salud. “No debemos exceder las recomendaciones sobre el porcentaje de grasa en nuestra alimentación porque nos producirá sobrepeso y obesidad. Por otro lado, no debemos consumir grasas trans, y debemos reducir el consumo de grasas saturadas porque están directamente relacionadas con el aumento de colesterol en sangre, el desarrollo de ateroesclerosis y el aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular, que es la principal causa de morbimortalidad en España”, ha apuntado Cancer.
Tipos de grasas y recomendación de consumo
Las grasas saturadas se encuentran en alimentos de origen animal, como carnes, embutidos, leche y sus derivados; y en aceites de origen vegetal, como los aceites de coco o de palma, que se consumen a través de bollería industrial, aperitivos salados y productos transformados, principalmente.
“El consumo de grasas saturadas favorece un aumento de los niveles de colesterol en sangre, en concreto del LDL colesterol”, ha advertido Cancer. Los alimentos ricos en grasas saturadas deben formar parte del vértice de la pirámide de la alimentación saludable y, por lo tanto, solo deberían consumirse de forma esporádica, ya que no debe superar el 9-10 por ciento de la ingesta calórica diaria total.
Las grasas insaturadas -monoinsaturadas y poliinsaturadas- se encuentran en alimentos de origen vegetal, como los aceites de oliva, de girasol o de maíz. El ácido graso monoinsaturado por excelencia es el ácido oleico, presente especialmente en el aceite de oliva, donde puede alcanzar hasta un 75-80 por ciento de su contenido. “También lo encontramos en el aceite de colza, las aceitunas, el aguacate, y, en menor cantidad, en algunas carnes, en el aceite de girasol y en los frutos secos como las nueces o almendras”. Estas grasas representan el mayor porcentaje recomendable de consumo, entre el 15 y el 20 por ciento del total.
Las grasas poliinsaturadas están formadas por los omega 3, 6 y 9. La mayoría de estos ácidos grasos pueden ser sintetizados a partir de los hidratos de carbono de la dieta. La recomendación de ácidos grasos poliinsaturados en una dieta saludable es del 6-10 por ciento de las calorías totales.
En el otro extremo, las grasas trans se forman a partir de ácidos grasos insaturados que se hidrogenan parcialmente, lo que da lugar a grasas más sólidas, más plásticas y más estables. La mayor parte de las grasas trans se producen durante la elaboración de las margarinas y grasas de repostería, como resultado de la hidrogenación parcial o total de aceites vegetales o de pescado insaturados.
“El consumo de ácidos grasos trans provoca en el organismo un efecto más negativo que la grasa saturada, ya que aumenta los niveles de LDL colesterol y triglicéridos y también reduce el colesterol HDL en sangre, favoreciendo el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares”. Por ello, se debe mantener una ingesta lo más baja posible, por lo que se recomienda consumir menos del 1 por ciento de las calorías totales de la dieta.
Pros y contras para la salud
Las grasas alimentarias son mucho más que una fuente de energía. Además de dotar de palatabilidad a los alimentos haciéndolos más sabrosos, a día de hoy, afirman desde la SEEN, son un nutriente esencial e imprescindible para la vida, pero su consumo debe hacerse en los niveles adecuados para prevenir la aparición de enfermedades.
Recientes estudios muestran que la ingesta elevada de grasas saturadas y grasas trans está vinculada al aumento de la mortalidad de la población general, el consumo excesivo de grasas saturadas se asocia con un aumento del 8 por ciento en la mortalidad total, y el elevado consumo de grasas trans lleva a un aumento de la mortalidad del 13 por ciento. Por el contrario, el aumento del consumo de ácidos grasos poliinsaturados y ácidos grasos monoinsaturados se asocian con reducciones del 19 y el 11 por ciento en la mortalidad, respectivamente. Además, la sustitución del 5 por ciento de calorías de grasas saturadas por calorías de ácidos grasos poliinsaturados y ácidos grasos monoinsaturados se vincula con reducciones de la mortalidad del 27 y el 13 por ciento, respectivamente.
Consejos para reducir el consumo de grasa menos saludable
Según aconsejan desde la SEEN, una forma fácil para reducir la grasa menos saludable en la dieta es comer una mayor proporción de alimentos de origen vegetal, como aceite de oliva, semillas de sésamo, girasol o lino, y frutos secos; y de pescados, que aportan grasas insaturadas. Cocinar y preparar los alimentos con poca grasa y alternar métodos de cocinado priorizando el hervido, plancha, vapor, grill, horneado o papillote de los alimentos frente al frito o asado es otro consejo. Además, leer el etiquetado nutricional de los alimentos es esencial para poder elegir los alimentos que contengan menos grasas, menor contenido de ácidos grasos saturados y los que no contengan grasas parcialmente hidrogenadas o grasas trans.
Fecha: 17/04/2017

http://www.diariomedico.com/2017/04/17/area-profesional/entorno/en-el-consumo-de-grasas-hay-que-atender-a-la-cantidad-y-a-la-calidad

Un fármaco conocido hace décadas reduce las secuelas del infarto

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:43

Un fármaco conocido hace décadas reduce las secuelas del infarto.
La administración precoz de metoprolol, un betabloqueante tradicional, es capaz de reducir las secuelas producidas durante un infarto, según un estudio español que se publica hoy en Nature Communications, y que abre un escenario de nuevas aplicaciones para una estrategia farmacológica sencilla, segura y de bajo coste.
Un equipo de investigadores, dirigido por Borja Ibáñez, director del Departamento de Investigación Clínica del Centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas Carlos III (CNIC) y cardiólogo en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid, ha descubierto un nuevo mecanismo de acción del metoprolol, un fármaco betabloqueante, empleado en clínica desde hace más de 30 años, capaz de reducir las secuelas producidas durante un infarto si se administra precozmente. La razón de tal beneficio se basa en que la administración rápida de metoprolol durante un infarto inhibe directamente la acción inflamatoria de los neutrófilos, un tipo de leucocitos. Esta disminución de la inflamación se traduce en una reducción del daño final en el corazón post-infarto. El hallazgo, publicado hoy en Nature Communications, abre un escenario de nuevas aplicaciones para una estrategia farmacológica sencilla, segura y de bajo coste.

El infarto agudo de miocardio (IAM) es una patología grave con una incidencia alta en España: se estima que más de 50.000 personas lo sufren cada año en nuestro país. En los últimos años se ha avanzado mucho en su tratamiento, especialmente gracias al uso extendido de la angioplastia coronaria, intervención con catéter que restablece el flujo sanguíneo de la arteria obstruida en el corazón. Sin embargo, muchos supervivientes sufren secuelas graves en el corazón que limitan su calidad de vida y generan un alto coste al sistema sanitario. La búsqueda de tratamientos que puedan limitar las secuelas irreversibles tras un infarto es un campo de extremada relevancia desde un punto de vista asistencial, pero también tiene importantes aspectos socioeconómicos.
Acción frente a neutrófilos
Los neutrófilos son un tipo de células sanguíneas diseñadas para llegar y combatir las infecciones que ocurren en el organismo. En patologías no infecciosas, como es el infarto, los neutrófilos responden de manera exagerada contra el propio corazón dañándolo y aumentando las secuelas del infarto. Según Ibáñez, “en un infarto, lo más importante es reestablecer el flujo sanguíneo lo antes posible, pero, por desgracia, la llegada de sangre desencadena un proceso inflamatorio, iniciado por los neutrófilos, que induce un daño extra en el corazón”. Dicho daño adicional que se produce tras el restablecimiento del flujo sanguíneo se conoce como daño por reperfusión, y se considera un “mal necesario”, ya que la arteria coronaria debe de abrirse lo antes posible”.

El metoprolol es betabloqueante empleado en clínica desde hace más de 30 años, barato (cuesta menos de 2 euros) y con un bajo interés comercial. En 2013 el ensayo clínico Metocard-Cnic, liderado y coordinado desde CNIC por el mismo equipo de investigadores, demostró que la administración muy precoz de metoprolol durante un infarto reducía el daño en el corazón y sus secuelas. Han sido necesarios siete años de trabajo por el mismo grupo de investigadores para descifrar cómo y porqué esta estrategia farmacológica simple y barata es tan eficiente.
Administración temprana
En el estudio se demuestra que la administración temprana de metoprolol protege al corazón actuando directamente sobre los neutrófilos. “El metoprolol en sangre altera el comportamiento de los neutrófilos, limitando su acción inflamatoria y dañina sobre el músculo cardiaco”, explica Jaime García-Prieto, primer autor del artículo. Los neutrófilos inician una reacción inflamatoria compleja y organizada cuando se restablece el flujo sanguíneo que tiene consecuencias negativas. García-Prieto aclara que “una vez los neutrófilos llegan al corazón tras restablecer el flujo de sangre al tratar el infarto, actúan desmesuradamente induciendo la muerte de células cardiacas que, aunque debilitadas, habían sobrevivido al infarto”.
Para Andrés Hidalgo, investigador del CNIC, “la interacción neutrófilo-plaqueta es fundamental para que los neutrófilos infiltren en el tejido. El metoprolol bloquea estas interacciones de manera drástica limitando así la llegada de estas células”. Dichas interacciones forman además agregados de células sanguíneas que bloquean la microcirculación del corazón post-infarto.

En este sentido, Antonio Fernández-Ortiz, co-investigador de este trabajo desde CNIC, y cardiólogo del Hospital Clínico San Carlos, subraya que “sabíamos que las plaquetas son un factor importante en el trombo que causa el infarto, pero hasta ahora no teníamos certeza de que además participaran de manera orquestada con los neutrófilos para magnificar el daño asociado al infarto”. En definitiva, durante un infarto “lo primero es restablecer el flujo sanguíneo lo antes posible, pero debemos intentar acondicionar el corazón para su llegada administrando metoprolol en este caso”.
Investigación colaborativa
Valentín Fuster, director general de CNIC y director médico del Hospital Mount Sinaí, en Nueva York (Estados Unidos), y también investigador de este trabajo, apunta por su parte que “la tecnología de imagen presente en el CNIC nos ha permitido conocer de manera muy concisa el estado del corazón de pacientes que han sufrido esta patología, ayudando a descifrar un nuevo mecanismo de acción de este fármaco que hemos utilizado durante décadas”.
Este trabajo es un ejemplo de colaboración multidisciplinar y en red ya que además del CNIC y del Instituto de Investigación Sanitaria del hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD), han participado el hospital Clínico San Carlos, el hospital Universitario Quirón y el Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo, todos de Madrid; el hospital Central de Asturias, en Oviedo; el hospital de Basurto, en Bilbao; y el Monte Sinaí de Nueva York (Estados Unidos). La mayoría de estas instituciones son miembros del recién creado CIBER de Enfermedades cardiovasculares (CIBERCV) dentro del grupo liderado por Borja Ibáñez. En él han participado cardiólogos, médicos de emergencia extrahospitalaria, veterinarios, bioquímicos, biólogos, físicos e ingenieros, todos imbricados actualmente en el consorcio CIBERCV.
Fecha: 18/04/2017

http://cardiologia.diariomedico.com/2017/04/18/area-cientifica/especialidades/cardiologia/cardiologia-clinica/un-farmaco-conocido-hace-decadas-reduce-las-secuelas-del-infarto-

El consumo de legumbres se asocia a un menor riesgo de diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:39

Legumbres 2Los últimos resultados del estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) muestran una asociación protectora entre el consumo de legumbres, especialmente de lentejas, y el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, después de más de cuatro años de seguimiento a 3.349 personas con alto riesgo cardiovascular.

Las legumbres constituyen un grupo de alimentos ricos en vitaminas del grupo B, contienen diferentes minerales beneficiosos para la salud (calcio, potasio y magnesio), grandes cantidades de fibra, y son consideradas un alimento con bajo índice glucémico; por lo tanto, dan lugar a un incremento más lento de los niveles de glucosa en sangre tras su ingesta. Debido a su valor nutricional, comer legumbres de forma regular podría mejorar la salud. De hecho, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), declaró el año 2016 como el año internacional de las legumbres con el objetivo de concienciar a la población sobre sus beneficios nutricionales.
Hasta hoy, a pesar de que las legumbres se consideran uno de los factores dietéticos que pueden ofrecer protección frente a la diabetes tipo 2, que afecta a nivel mundial a más de 400 millones de personas (según datos de 2015), la asociación entre esta enfermedad y el consumo de legumbres (excluida la soja y sus derivados) ha sido poco estudiada.
Con la finalidad de incrementar el conocimiento en esta área, investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CiberObn) y de la Unidad de Nutrición Humana de la URV, con la colaboración de otros grupos de investigación del estudio Predimed, han evaluado la asociación entre el consumo de legumbres, sus distintos subtipos y el riesgo de desarrollar diabetes en individuos que presentan alto riesgo cardiovascular. También han evaluado el efecto que tiene sobre ese riesgo la sustitución de otros alimentos ricos en proteínas e hidratos de carbono por legumbres.
Los investigadores han analizado 3.349 participantes con alto riesgo cardiovascular que no tenían diabetes tipo 2 al inicio del estudio. Tras cuatro años de seguimiento, los resultados han revelado que, en comparación con los individuos que consumen legumbres -lentejas, garbanzos, alubias y guisantes- en menor cantidad (12,73 gramos/día, lo que equivale aproximadamente a 1,5 raciones a la semana de 60 g en crudo), los participantes que las consumían en mayor medida (28,75 gramos/día, lo que equivale a 3,35 raciones a la semana), presentaban un 35 por ciento de menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
En relación con los diferentes subtipos de legumbres, las lentejas son las que se han asociado a ese menor riesgo de desarrollar diabetes. Los individuos con una mayor ingesta de lentejas durante el seguimiento (aproximadamente 1 ración/semana), frente a los individuos que las consumían en menor cantidad (menos de media ración a la semana), presentaban un 33 por ciento de menor riesgo de desarrollar la enfermedad.
Asimismo, hay que subrayar que la sustitución de media ración al día de alimentos ricos en proteínas o hidratos de carbono (huevo, pan, arroz y patata hervida) por media ración al día de legumbres se asoció también a un menor riesgo de incidencia de la diabetes tipo 2. Los investigadores destacan la importancia del consumo de legumbres para la prevención de enfermedades crónicas, entre ellas la diabetes, pero afirman que se necesitan más estudios con otras poblaciones para confirmar estos resultados.
El estudio, publicado en la revista científica Clinical Nutrition, ha sido liderado por Nerea Becerra-Tomás, investigadora de la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili, y el profesor Jordi Salas-Salvadó, investigador principal del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CiberObn) y jefe de la Unidad de Nutrición y jefe clínico del Hospital Universitario Sant Joan de Reus,ambos miembros del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV).
Fecha: 30/03/2017

http://www.diariomedico.com/2017/03/30/area-profesional/entorno/el-consumo-de-legumbres-se-asocia-a-un-menor-riesgo-de-diabetes

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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