Diabetes mellitus

26 abril 2017

Diabetes Voice en español

Filed under: Revistas — Arturo Hernández Yero @ 11:39

Diabetes Voice  | International

Diabetes en el embarazo y adiposidad infantil

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 8:10

Revisión sistemática y meta-análisis sobre el impacto de la diabetes materna en la adiposidad infantil
INTRODUCCIÓN
La diabetes en el embarazo está aumentando y actualmente afecta hasta un 5% de las mujeres en el Reino Unido. Aproximadamente el 87,5% de los casos son de diabetes mellitus gestacional (DMG), 7,5% de diabetes tipo 1 (DT1) y el 5% de diabetes tipo 2 (DT2). Los hijos de madres con diabetes tienen mayor riesgo de secuelas metabólicas en la infancia y en la vida posterior y riesgos que parecen ser adicionales a la predisposición genética.

Del sitio IntraMed

Fecha: 20/04/2017

Fuente: http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=90489&uid=445164&fuente=inews

Interacción entre inhibidores de SGLT2 con AINES y/o medios de contraste yodados conlleva a lesión renal

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:04

El 27 de enero del 2017, un grupo de investigación de Israel reportó que el uso concomitante de inhibidores del SGLT2 (cotransportador de sodio-glucosa tipo 2) con AINEs (Antiinflamatorios no esteroideos) y/o medios de contraste yodados, con o sin un estado de deshidratación, podría conducir potencialmente a una lesión renal aguda hipóxica [1].

Entre los inhibidores del SGLT2 más importantes se encuentran canagliflozina, dapagliflozina y empagliflozina. El mecanismo de acción de estos se ha relacionada con la inhibición de la reabsorción de glucosa a nivel de los túbulos renales [1].

La médula renal está caracterizada por un ambiente bajo en oxígeno dado a que esta parte del órgano tiene baja irrigación. En estudios en ratones diabéticos se encontró que la inhibición de SGLT2 agrava la hipoxia medular ya que aumenta la carga de trabajo de esta región. Éste efecto causado por los inhibidores del SGLT2 puede ser clínicamente importante cuando se administran fármacos que conlleven a esta condición de hipoxia celular como los AINEs y los medios de contraste iodados [1].

En Colombia, según el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamento (INVIMA), canagliflozina y empagliflozina tienen 6 registros sanitarios vigentes respectivamente, por su parte dapagliflozina tiene 3 [2]. Estos fármacos están indicados en pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2 como complemento en la dieta y del ejercicio para mejorar el control glicémico. Por otro lado, entre los medios de contraste yodados más usados se encuentran iopamidol y iohexo [3].

Por lo anterior, se recomienda a los pacientes que se encuentran en tratamiento con algún inhibidor de SGLT2 mantenerse bien hidratados. Por su parte, el personal médico debe abstenerse de prescribir AINEs y medios de contraste yodados en pacientes que usan inhibidores de SGLT2. También es importante tener en cuenta que el cese abrupto de los inhibidores de SGLT2 puede llegar a producir un descontrol en el índice glucémico.

Cualquier sospecha de efectos adversos a estos medicamentos se pueden reportar al el Programa Nacional de Farmacovigilancia del INVIMA, línea 2948700 Ext. 3916 o al correo electrónico invimafv@invima.gov.co por medio del formato de reporte FOREAM [4].

Bibliografía

[1]Heyman S, Khamaisi M, Rosen S, Rosenberger C, Abassi Z. Potential Hypoxic Renal Injury in Patients With Diabetes on SGLT2 Inhibitors: Caution Regarding Concomitant Use of NSAIDs and Iodinated Contrast Media. Diabetes Care. 2017. EPub. DOI: https://dx.doi.org/10.2337/dc16-2200

[2] Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamento. Listado de Registros Sanitarios Vigentes de Medicamentos. (Fecha de consulta: 23 febrero 2017). Disponible en: https://www.invima.gov.co/images/pdf/tramites-y-servicios/consultas-registros-documentos-asociados/Registrossanitarios/Enero/RS-MEDICAMENTOS-PAGINAWEBVIGENTES.xlsx

[3]Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamento. Listado de Registros Sanitarios Vigentes de Medicamentos. (Fecha de consulta: 23 febrero 2017). Disponible en: http://farmacovigilancia.invima.gov.co:8082/Consultas/consultas/consreg_encabcum.jsp.

[4]Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamento. Listado de Registros Sanitarios Vigentes de Medicamentos Formato reporte de sospecha de eventos adversos a medicamentos – foream.
Fecha: 23 febrero 2017.
Disponible en: https://www.invima.gov.co/images/stories/formatotramite/IVC-VIG-FM026.doc

http://cimuncol.blogspot.com.es/2017/04/interaccion-entre-inhibidores-de-sglt2.html

Indoamericanos con diabetes

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 7:58

Información general
Los indoamericanos (indígenas americanos y nativos de Alaska) tienen mayores probabilidades de presentar diabetes que cualquier otro grupo racial de los Estados Unidos. La diabetes es la principal causa de insuficiencia renal, que es una afección costosa en la cual la persona debe recibir diálisis o un trasplante de riñón para sobrevivir y que se puede prevenir o retrasar al controlar la presión arterial y los niveles de azúcar en la sangre y al tomar medicamentos que protegen los riñones. El buen cuidado de la diabetes incluye hacer pruebas de los riñones regularmente y estar informado sobre la enfermedad renal y su tratamiento. En comparación con cualquier otra raza, los indoamericanos presentaron las tasas más altas de insuficiencia renal causada por diabetes. Sin embargo, esas tasas también mostraron el más rápido descenso desde que el Servicio de Salud Indígena (IHS, por sus siglas en inglés) comenzó a usar estrategias centradas en la salud poblacional y basadas en equipos para abordar la diabetes y el cuidado de los riñones, lo cual conforma un posible modelo para otras poblaciones.
Los sistemas de atención médica pueden:
-Usar estrategias centradas en la salud poblacional para abordar el cuidado de la diabetes. Hacer una evaluación de los resultados a largo plazo y tratar las disparidades. Fomentar el bienestar de la comunidad entera y conectar las personas a recursos locales, como alimentos saludables, transporte, vivienda y atención de salud mental.
-Desarrollar un enfoque coordinado basado en equipos, para el cuidado de la diabetes. El cuidado basado en equipos debería incluir educación del paciente, alcance comunitario, coordinación del cuidado, seguimiento de los resultados, y acceso a proveedores de atención médica, nutricionistas, educadores de diabetes, farmacéuticos, trabajadores de salud comunitaria y médicos de salud conductual.
-Integrar la prevención y educación sobre la enfermedad renal en el cuidado de rutina de la diabetes. Hacer pruebas para detectar la enfermedad renal en las personas con diabetes y asegurarse de que la enfermedad renal se aborde rutinariamente en el cuidado de la diabetes.
-Los indoamericanos tienen 2 veces más probabilidades de presentar diabetes que las personas de raza blanca.
-En aproximadamente 2 de cada 3 indoamericanos con insuficiencia renal, la causa es la diabetes.
-Se redujeron 54 % las tasas de insuficiencia renal causada por diabetes en los indoamericanos entre 1996 y el 2013.
Problema
Las mayores tasas de insuficiencia renal causada por diabetes se dieron en los indoamericanos.
Los indoamericanos tienen más probabilidades de presentar diabetes.
-Los indoamericanos tienen 2 veces más probabilidades de haber recibido un diagnóstico de diabetes que las personas de raza blanca.
Hasta hace poco, los indoamericanos tenían muchas más probabilidades de presentar insuficiencia renal a causa de la diabetes que las personas de otras razas.
-En 1996 las probabilidades de presentar insuficiencia renal debido a la diabetes eran casi 5 veces más altas entre los indoamericanos que entre las personas de raza blanca.
-Las razones incluyen niveles altos de azúcar en la sangre, presión arterial alta y barreras significativas para recibir atención médica.
Las tasas de insuficiencia renal relacionada con la diabetes se redujeron 54 % en los indoamericanos entre 1996 y el 2013.
-El Servicio de Salud Indígena usa estrategias centradas en la salud poblacional y basadas en equipos para abordar la diabetes y el cuidado de los riñones.
-Se han producido importantes mejoras entre los indoamericanos con diabetes:
– El uso de medicamentos para proteger los riñones aumentó de 42 a 74 % en 5 años.
– Hubo un buen control de la presión arterial promedio en aquellas personas con hipertensión (133/76 mmHg).
– Hubo una mejora del 10 % en el control de los niveles de azúcar en la sangre.
– La realización de pruebas de los riñones en las personas de 65 años y mayores fue 50 % más alta, en comparación con la población de Medicare con diabetes.
La insuficiencia renal es una complicación discapacitante y costosa de la diabetes en todos los Estados Unidos.
-Los costos médicos para la atención de la insuficiencia renal causada por la diabetes fueron de aproximadamente 82 000 dólares por persona en el 2013.
-Medicare gastó 14 000 millones de dólares en el tratamiento de personas con insuficiencia renal causada por diabetes en el 2013.
¿Qué se puede hacer?
El gobierno federal:
-Financia servicios para la prevención y el tratamiento de la diabetes en las comunidades indoamericanas a través del Programa Especial de la Diabetes para Indígenas.
-Está mejorando los resultados de la diabetes en las poblaciones que reciben atención médica directa de agencias federales, incluidas las de indoamericanos, veteranos y otros.
-Ayuda a los centros de salud comunitaria en todos los Estados Unidos a fin de proporcionar un cuidado integral de la diabetes.
-Crea un sistema integral de seguimiento de la enfermedad renal crónica (CKD, por sus siglas en inglés).
Los sistemas de atención médica pueden:
-Usar estrategias centradas en la salud poblacional para abordar el cuidado de la diabetes. Hacer una evaluación de los resultados a largo plazo y tratar las disparidades. Fomentar el bienestar de la comunidad entera y conectar las personas a recursos locales, como alimentos saludables, transporte, vivienda y atención de salud mental.
-Desarrollar un enfoque coordinado basado en equipos, para el cuidado de la diabetes. El cuidado basado en equipos debería incluir educación del paciente, alcance comunitario, coordinación del cuidado, seguimiento de los resultados, y acceso a proveedores de atención médica, nutricionistas, educadores de diabetes, farmacéuticos, trabajadores de salud comunitaria y médicos de salud conductual.
-Integrar la prevención y educación sobre la enfermedad renal en el cuidado de rutina de la diabetes. Hacer pruebas para detectar la enfermedad renal en las personas con diabetes y asegurarse de que la enfermedad renal se aborde rutinariamente en el cuidado de la diabetes.
Los líderes en políticas de atención médica y las compañías de seguro pueden:
-Establecer estándares y hacer seguimiento de medidas de desempeño al exigir que los planes de salud evalúen el estado de salud de todos los miembros con diabetes de su población, incluidos aquellos que no visiten regularmente al proveedor de atención médica.
-Fomentar la vigilancia y realización de pruebas para detectar la enfermedad renal crónica así como el uso adecuado de medicamentos protectores de los riñones en aquellas personas que tengan diabetes y enfermedad renal crónica.
-Apoyar el cuidado basado en equipos, la administración de cuidado, la educación del paciente, las visitas domiciliarias y el alcance comunitario.
Los pacientes con diabetes —y sus familias— pueden:
-Preguntar si se les debe hacer la prueba de detección de la enfermedad renal.
-Chequearse la presión arterial y los niveles de azúcar en la sangre regularmente; hablar con su proveedor de atención médica acerca de metas.
-Hablar con su proveedor de atención médica si tienen dificultades para conseguir o tomar los medicamentos.
-Reducir el consumo de sal, para bajar la presión arterial y proteger los riñones.
Fuente: Oficina del Director Adjunto de Comunicaciones, División de Noticias y Medios Digitales de Comunicación (DNEM), traducido por CDC Multilingual Services

https://www.cdc.gov/spanish/signosvitales/diabetes-indoamericanos/index.html

Fecha: 10/01/2017

Diabetes y disfunción gonadal masculina: ¿Causa o consecuencia?

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 7:51

XXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes (SED) 2017

BARCELONA, ESP. La asociación entre la diabetes de tipo 2 y el hipogonadismo está bastante clara, ya que muchos pacientes diabéticos tienen problemas como disfunción eréctil, disminución de la libido, pérdida de hueso y músculo, o aumento de la grasa corporal. Sin embargo, hasta el momento se desconocen los mecanismos moleculares responsables de esta asociación, explicó el Dr. Felipe Casanueva, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición en el Complejo Hospitalario Universitario (CHUS), en Santiago de Compostela, España, durante una mesa redonda conjunta entre la Sociedad Española de Diabetes (SED) y la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), celebrada en el Congreso de la SED 2017, en Barcelona.[1]
De acuerdo al Dr. Casanueva, en los últimos años se han encontrado evidencias que relacionan la obesidad, la diabetes y el síndrome metabólico, con un descenso en los niveles de testosterona, así como con la calidad y la cantidad de espermatozoides.
Los resultados del European Male Ageing Study (EMAS), un estudio cooperativo financiado por la Unión Europea (UE), que analiza datos de 3400 hombres de entre 40 y 80 años de edad de 8 países diferentes por un periodo de 7 años, sugiere que la incidencia de hipogonadismo compensado aumenta a medida que avanza la edad de los participantes.[2] El estudio se repitió 4 años después, por lo que los investigadores pudieron valorar “hasta qué punto afectaba la edad a estos pacientes”, según el Dr. Casanueva.[3]
“Cuando revisamos los niveles de testosterona en esta población, pudimos comprobar que realmente no existían tantas diferencias como esperábamos, entre los individuos de 70 y 80 años, comparados con los de 40. Se observa un pequeño descenso, pero no tanto como se podría pensar.”
Una de las principales conclusiones de esta investigación fue que los pacientes con obesidad “a cualquier edad presentan cifras de testosterona más bajas que la población general”. Por tal motivo, se sospecha que el sobrepeso es un factor más importante que la edad para la disminución de la función gonadal. Además, se descubrió que otros factores intervienen en este problema que incluye la presencia de comorbilidades, como hipertensión, dislipidemia, o asma. “Si lográramos que las personas no tuvieran otras enfermedades, no presentaran obesidad y no fumaran, seguramente no habría tanta reducción de función gonadal”, ya que hasta 70% de los casos podría estar asociado a estos factores, indicó el conferenciante.
Por otra parte, el Dr. Lluís Bassas Arnau, consultor sénior del Servicio de Andrología de la Fundación Puigvert, de Barcelona, habló sobre el valor pronóstico de la disfunción eréctil como marcador de riesgo cardiovascular en los pacientes con diabetes de tipo 2.
Según datos disponibles hasta el momento, los pacientes con diabetes que presentan disfunción eréctil tienen un riesgo cardiovascular similar al de quienes son fumadores o tienen antecedentes familiares de cardiopatías.[4,5] Por tanto, se les debe dar seguimiento de forma más minuciosa, señala el especialista.
Función reproductiva y diabetes
La Dra. Csilla Gabriela Krausz, presidenta de la Academia Europea de Andrología, y profesora en la Universidad de Florencia, Italia, además de investigadora visitante en la Fundación Puigvert, de Barcelona, abordó la relación entre la diabetes de tipo 2 y la función reproductiva de los varones.
Recordó que la incidencia de la diabetes de tipo 2 está aumentando de forma importante en todo el mundo, especialmente entre los hombres jóvenes debido, en parte, a la obesidad infantil, “lo que significa que tendremos muchos más casos de pacientes diabéticos en edad reproductiva en los próximos años”.
La Dra. Krausz opina que esto es motivo suficiente para intentar aclarar si existen efectos importantes sobre la fertilidad masculina relacionados con la diabetes.
Se sabe que la infertilidad de las parejas abarca aproximadamente 15% , “y también sabemos que hasta 2,8% de los hombres de esas parejas tiene diabetes. Esta cifra es más alta de lo esperado en la población general de esa edad, entre los 20 y 44 años”.
Desde su punto de vista, uno de los temas más polémicos en este campo se refiere al efecto que tiene la diabetes sobre la espermatogénesis, ya que aun cuando algunos estudios sugieren que esta enfermedad metabólica no altera la producción de espermatozoides, otros indican una reducción de su motilidad en estos enfermos.
-Referencias
-Mesa redonda “Función gonadal masculina y diabetes”. XXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes (SED 2017).
-Camacho EM, Huhtaniemi IT, O’Neill TW, Finn JD, y cols. Age-associated changes in hypothalamic-pituitary-testicular function in middle-aged and older men are modified by weight change and lifestyle factors: longitudinal results from the European Male Ageing Study. Eur J Endocrinol. 20 Feb 2013;168(3):445-55. doi: 10.1530/EJE-12-0890. Artículo
-Rastrelli G, Carter EL, Ahern T, Finn JD, y cols. Development of and Recovery from Secondary Hypogonadism in Aging Men: Prospective Results from the EMAS. J Clin Endocrinol Metab. Ago 2015 Aug;100(8):3172-82. doi: 10.1210/jc.2015-1571. Artículo
-Madhu SV, Aslam M, Aiman AJ, Siddiqui A, Dwivedi S. Prevalence of hypogonadism in male Type 2 diabetes mellitus patients with and without coronary artery disease. Indian J Endocrinol Metab. Ene- Feb 2017;21(1):31-37. doi: 10.4103/2230-8210.195999.
-Wang C, Jackson G, Jones TH, Matsumoto AM, y cols. Low testosterone associated with obesity and the metabolic syndrome contributes to sexual dysfunction and cardiovascular disease risk in men with type 2 diabetes. Diabetes Care. Jul 2011;34(7):1669-75. doi: 10.2337/dc10-2339. Artículo

Karla Islas Pieck

Fuente: Diabetes y disfunción gonadal masculina: ¿Causa o consecuencia? – Medscape – 19 de abr de 2017.

19 abril 2017

Perspectiva evolutiva del sedentarismo, obesidad y diabetes tipo 2

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 8:55

Los cambios recientes en la composición corporal (predominio adipocitos sobre músculos) son una novedad en la evolución de la especie.
En los últimos 20 años se ha registrado una enorme cantidad de investigaciones relacionadas con la diabetes mellitus. Sin embargo, durante el mismo intervalo, la prevalencia de la diabetes tipo 2 (DMT2) mundial se duplicó a como así el gasto mundial generado por la atención de los pacientes que actualmente integra el 12% del costo total de la atención médica. El hecho de que esta enfermedad prevenible haya asumido proporciones epidémicas ha hecho que se la mencione como “una humillación para la salud pública.”
La investigación se ha centrado en las complejidades de la glucorregulación a nivel molecular y en la prueba de fármacos para controlar la glucemia. Sin embargo, este enfoque ahora está siendo cuestionado y ha surgido un interrogante: ¿si los tratamientos, que serán cada vez más complejos y costosos y se aplicarán a una población cada vez más numerosa, darán resultados?

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Fecha: 10/04/2017

Fuente:http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=90662&uid=445164&fuente=inews

En el consumo de grasas hay que atender a la cantidad y a la calidad

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 8:49

Aceite de olivaAdemás de fuente de energía, la grasa es un nutriente esencial cuyo consumo no debe superar el 30-35 por ciento de las calorías consumidas. Del total, entre el 15-20 por ciento de la ingesta calórica diaria total debe provenir de las grasas monoinsaturadas, entre un 6-10 por ciento de poliinsaturadas, el 9-10 por ciento de saturadas y menos del 1 por ciento de las grasas trans, según ha explicado la SEEN.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) recomienda que el consumo de grasa no supere el 30-35 por ciento de las calorías consumidas. “Para una dieta media de 2.000 Kcal, el contenido calórico procedente de las grasas sería de aproximadamente 600-700 Kcal, lo equivalente a una toma diaria de aproximadamente 70-78 g de grasas”, ha explicado Emilia Cancer, del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).
Pero, además, no es importante solo la cantidad de grasas que consumimos, sino también la calidad porque ambos factores determinan su efecto sobre la salud. “No debemos exceder las recomendaciones sobre el porcentaje de grasa en nuestra alimentación porque nos producirá sobrepeso y obesidad. Por otro lado, no debemos consumir grasas trans, y debemos reducir el consumo de grasas saturadas porque están directamente relacionadas con el aumento de colesterol en sangre, el desarrollo de ateroesclerosis y el aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular, que es la principal causa de morbimortalidad en España”, ha apuntado Cancer.
Tipos de grasas y recomendación de consumo
Las grasas saturadas se encuentran en alimentos de origen animal, como carnes, embutidos, leche y sus derivados; y en aceites de origen vegetal, como los aceites de coco o de palma, que se consumen a través de bollería industrial, aperitivos salados y productos transformados, principalmente.
“El consumo de grasas saturadas favorece un aumento de los niveles de colesterol en sangre, en concreto del LDL colesterol”, ha advertido Cancer. Los alimentos ricos en grasas saturadas deben formar parte del vértice de la pirámide de la alimentación saludable y, por lo tanto, solo deberían consumirse de forma esporádica, ya que no debe superar el 9-10 por ciento de la ingesta calórica diaria total.
Las grasas insaturadas -monoinsaturadas y poliinsaturadas- se encuentran en alimentos de origen vegetal, como los aceites de oliva, de girasol o de maíz. El ácido graso monoinsaturado por excelencia es el ácido oleico, presente especialmente en el aceite de oliva, donde puede alcanzar hasta un 75-80 por ciento de su contenido. “También lo encontramos en el aceite de colza, las aceitunas, el aguacate, y, en menor cantidad, en algunas carnes, en el aceite de girasol y en los frutos secos como las nueces o almendras”. Estas grasas representan el mayor porcentaje recomendable de consumo, entre el 15 y el 20 por ciento del total.
Las grasas poliinsaturadas están formadas por los omega 3, 6 y 9. La mayoría de estos ácidos grasos pueden ser sintetizados a partir de los hidratos de carbono de la dieta. La recomendación de ácidos grasos poliinsaturados en una dieta saludable es del 6-10 por ciento de las calorías totales.
En el otro extremo, las grasas trans se forman a partir de ácidos grasos insaturados que se hidrogenan parcialmente, lo que da lugar a grasas más sólidas, más plásticas y más estables. La mayor parte de las grasas trans se producen durante la elaboración de las margarinas y grasas de repostería, como resultado de la hidrogenación parcial o total de aceites vegetales o de pescado insaturados.
“El consumo de ácidos grasos trans provoca en el organismo un efecto más negativo que la grasa saturada, ya que aumenta los niveles de LDL colesterol y triglicéridos y también reduce el colesterol HDL en sangre, favoreciendo el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares”. Por ello, se debe mantener una ingesta lo más baja posible, por lo que se recomienda consumir menos del 1 por ciento de las calorías totales de la dieta.
Pros y contras para la salud
Las grasas alimentarias son mucho más que una fuente de energía. Además de dotar de palatabilidad a los alimentos haciéndolos más sabrosos, a día de hoy, afirman desde la SEEN, son un nutriente esencial e imprescindible para la vida, pero su consumo debe hacerse en los niveles adecuados para prevenir la aparición de enfermedades.
Recientes estudios muestran que la ingesta elevada de grasas saturadas y grasas trans está vinculada al aumento de la mortalidad de la población general, el consumo excesivo de grasas saturadas se asocia con un aumento del 8 por ciento en la mortalidad total, y el elevado consumo de grasas trans lleva a un aumento de la mortalidad del 13 por ciento. Por el contrario, el aumento del consumo de ácidos grasos poliinsaturados y ácidos grasos monoinsaturados se asocian con reducciones del 19 y el 11 por ciento en la mortalidad, respectivamente. Además, la sustitución del 5 por ciento de calorías de grasas saturadas por calorías de ácidos grasos poliinsaturados y ácidos grasos monoinsaturados se vincula con reducciones de la mortalidad del 27 y el 13 por ciento, respectivamente.
Consejos para reducir el consumo de grasa menos saludable
Según aconsejan desde la SEEN, una forma fácil para reducir la grasa menos saludable en la dieta es comer una mayor proporción de alimentos de origen vegetal, como aceite de oliva, semillas de sésamo, girasol o lino, y frutos secos; y de pescados, que aportan grasas insaturadas. Cocinar y preparar los alimentos con poca grasa y alternar métodos de cocinado priorizando el hervido, plancha, vapor, grill, horneado o papillote de los alimentos frente al frito o asado es otro consejo. Además, leer el etiquetado nutricional de los alimentos es esencial para poder elegir los alimentos que contengan menos grasas, menor contenido de ácidos grasos saturados y los que no contengan grasas parcialmente hidrogenadas o grasas trans.
Fecha: 17/04/2017

http://www.diariomedico.com/2017/04/17/area-profesional/entorno/en-el-consumo-de-grasas-hay-que-atender-a-la-cantidad-y-a-la-calidad

Un fármaco conocido hace décadas reduce las secuelas del infarto

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:43

Un fármaco conocido hace décadas reduce las secuelas del infarto.
La administración precoz de metoprolol, un betabloqueante tradicional, es capaz de reducir las secuelas producidas durante un infarto, según un estudio español que se publica hoy en Nature Communications, y que abre un escenario de nuevas aplicaciones para una estrategia farmacológica sencilla, segura y de bajo coste.
Un equipo de investigadores, dirigido por Borja Ibáñez, director del Departamento de Investigación Clínica del Centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas Carlos III (CNIC) y cardiólogo en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid, ha descubierto un nuevo mecanismo de acción del metoprolol, un fármaco betabloqueante, empleado en clínica desde hace más de 30 años, capaz de reducir las secuelas producidas durante un infarto si se administra precozmente. La razón de tal beneficio se basa en que la administración rápida de metoprolol durante un infarto inhibe directamente la acción inflamatoria de los neutrófilos, un tipo de leucocitos. Esta disminución de la inflamación se traduce en una reducción del daño final en el corazón post-infarto. El hallazgo, publicado hoy en Nature Communications, abre un escenario de nuevas aplicaciones para una estrategia farmacológica sencilla, segura y de bajo coste.

El infarto agudo de miocardio (IAM) es una patología grave con una incidencia alta en España: se estima que más de 50.000 personas lo sufren cada año en nuestro país. En los últimos años se ha avanzado mucho en su tratamiento, especialmente gracias al uso extendido de la angioplastia coronaria, intervención con catéter que restablece el flujo sanguíneo de la arteria obstruida en el corazón. Sin embargo, muchos supervivientes sufren secuelas graves en el corazón que limitan su calidad de vida y generan un alto coste al sistema sanitario. La búsqueda de tratamientos que puedan limitar las secuelas irreversibles tras un infarto es un campo de extremada relevancia desde un punto de vista asistencial, pero también tiene importantes aspectos socioeconómicos.
Acción frente a neutrófilos
Los neutrófilos son un tipo de células sanguíneas diseñadas para llegar y combatir las infecciones que ocurren en el organismo. En patologías no infecciosas, como es el infarto, los neutrófilos responden de manera exagerada contra el propio corazón dañándolo y aumentando las secuelas del infarto. Según Ibáñez, “en un infarto, lo más importante es reestablecer el flujo sanguíneo lo antes posible, pero, por desgracia, la llegada de sangre desencadena un proceso inflamatorio, iniciado por los neutrófilos, que induce un daño extra en el corazón”. Dicho daño adicional que se produce tras el restablecimiento del flujo sanguíneo se conoce como daño por reperfusión, y se considera un “mal necesario”, ya que la arteria coronaria debe de abrirse lo antes posible”.

El metoprolol es betabloqueante empleado en clínica desde hace más de 30 años, barato (cuesta menos de 2 euros) y con un bajo interés comercial. En 2013 el ensayo clínico Metocard-Cnic, liderado y coordinado desde CNIC por el mismo equipo de investigadores, demostró que la administración muy precoz de metoprolol durante un infarto reducía el daño en el corazón y sus secuelas. Han sido necesarios siete años de trabajo por el mismo grupo de investigadores para descifrar cómo y porqué esta estrategia farmacológica simple y barata es tan eficiente.
Administración temprana
En el estudio se demuestra que la administración temprana de metoprolol protege al corazón actuando directamente sobre los neutrófilos. “El metoprolol en sangre altera el comportamiento de los neutrófilos, limitando su acción inflamatoria y dañina sobre el músculo cardiaco”, explica Jaime García-Prieto, primer autor del artículo. Los neutrófilos inician una reacción inflamatoria compleja y organizada cuando se restablece el flujo sanguíneo que tiene consecuencias negativas. García-Prieto aclara que “una vez los neutrófilos llegan al corazón tras restablecer el flujo de sangre al tratar el infarto, actúan desmesuradamente induciendo la muerte de células cardiacas que, aunque debilitadas, habían sobrevivido al infarto”.
Para Andrés Hidalgo, investigador del CNIC, “la interacción neutrófilo-plaqueta es fundamental para que los neutrófilos infiltren en el tejido. El metoprolol bloquea estas interacciones de manera drástica limitando así la llegada de estas células”. Dichas interacciones forman además agregados de células sanguíneas que bloquean la microcirculación del corazón post-infarto.

En este sentido, Antonio Fernández-Ortiz, co-investigador de este trabajo desde CNIC, y cardiólogo del Hospital Clínico San Carlos, subraya que “sabíamos que las plaquetas son un factor importante en el trombo que causa el infarto, pero hasta ahora no teníamos certeza de que además participaran de manera orquestada con los neutrófilos para magnificar el daño asociado al infarto”. En definitiva, durante un infarto “lo primero es restablecer el flujo sanguíneo lo antes posible, pero debemos intentar acondicionar el corazón para su llegada administrando metoprolol en este caso”.
Investigación colaborativa
Valentín Fuster, director general de CNIC y director médico del Hospital Mount Sinaí, en Nueva York (Estados Unidos), y también investigador de este trabajo, apunta por su parte que “la tecnología de imagen presente en el CNIC nos ha permitido conocer de manera muy concisa el estado del corazón de pacientes que han sufrido esta patología, ayudando a descifrar un nuevo mecanismo de acción de este fármaco que hemos utilizado durante décadas”.
Este trabajo es un ejemplo de colaboración multidisciplinar y en red ya que además del CNIC y del Instituto de Investigación Sanitaria del hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD), han participado el hospital Clínico San Carlos, el hospital Universitario Quirón y el Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo, todos de Madrid; el hospital Central de Asturias, en Oviedo; el hospital de Basurto, en Bilbao; y el Monte Sinaí de Nueva York (Estados Unidos). La mayoría de estas instituciones son miembros del recién creado CIBER de Enfermedades cardiovasculares (CIBERCV) dentro del grupo liderado por Borja Ibáñez. En él han participado cardiólogos, médicos de emergencia extrahospitalaria, veterinarios, bioquímicos, biólogos, físicos e ingenieros, todos imbricados actualmente en el consorcio CIBERCV.
Fecha: 18/04/2017

http://cardiologia.diariomedico.com/2017/04/18/area-cientifica/especialidades/cardiologia/cardiologia-clinica/un-farmaco-conocido-hace-decadas-reduce-las-secuelas-del-infarto-

El consumo de legumbres se asocia a un menor riesgo de diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:39

Legumbres 2Los últimos resultados del estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) muestran una asociación protectora entre el consumo de legumbres, especialmente de lentejas, y el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, después de más de cuatro años de seguimiento a 3.349 personas con alto riesgo cardiovascular.

Las legumbres constituyen un grupo de alimentos ricos en vitaminas del grupo B, contienen diferentes minerales beneficiosos para la salud (calcio, potasio y magnesio), grandes cantidades de fibra, y son consideradas un alimento con bajo índice glucémico; por lo tanto, dan lugar a un incremento más lento de los niveles de glucosa en sangre tras su ingesta. Debido a su valor nutricional, comer legumbres de forma regular podría mejorar la salud. De hecho, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), declaró el año 2016 como el año internacional de las legumbres con el objetivo de concienciar a la población sobre sus beneficios nutricionales.
Hasta hoy, a pesar de que las legumbres se consideran uno de los factores dietéticos que pueden ofrecer protección frente a la diabetes tipo 2, que afecta a nivel mundial a más de 400 millones de personas (según datos de 2015), la asociación entre esta enfermedad y el consumo de legumbres (excluida la soja y sus derivados) ha sido poco estudiada.
Con la finalidad de incrementar el conocimiento en esta área, investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CiberObn) y de la Unidad de Nutrición Humana de la URV, con la colaboración de otros grupos de investigación del estudio Predimed, han evaluado la asociación entre el consumo de legumbres, sus distintos subtipos y el riesgo de desarrollar diabetes en individuos que presentan alto riesgo cardiovascular. También han evaluado el efecto que tiene sobre ese riesgo la sustitución de otros alimentos ricos en proteínas e hidratos de carbono por legumbres.
Los investigadores han analizado 3.349 participantes con alto riesgo cardiovascular que no tenían diabetes tipo 2 al inicio del estudio. Tras cuatro años de seguimiento, los resultados han revelado que, en comparación con los individuos que consumen legumbres -lentejas, garbanzos, alubias y guisantes- en menor cantidad (12,73 gramos/día, lo que equivale aproximadamente a 1,5 raciones a la semana de 60 g en crudo), los participantes que las consumían en mayor medida (28,75 gramos/día, lo que equivale a 3,35 raciones a la semana), presentaban un 35 por ciento de menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
En relación con los diferentes subtipos de legumbres, las lentejas son las que se han asociado a ese menor riesgo de desarrollar diabetes. Los individuos con una mayor ingesta de lentejas durante el seguimiento (aproximadamente 1 ración/semana), frente a los individuos que las consumían en menor cantidad (menos de media ración a la semana), presentaban un 33 por ciento de menor riesgo de desarrollar la enfermedad.
Asimismo, hay que subrayar que la sustitución de media ración al día de alimentos ricos en proteínas o hidratos de carbono (huevo, pan, arroz y patata hervida) por media ración al día de legumbres se asoció también a un menor riesgo de incidencia de la diabetes tipo 2. Los investigadores destacan la importancia del consumo de legumbres para la prevención de enfermedades crónicas, entre ellas la diabetes, pero afirman que se necesitan más estudios con otras poblaciones para confirmar estos resultados.
El estudio, publicado en la revista científica Clinical Nutrition, ha sido liderado por Nerea Becerra-Tomás, investigadora de la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili, y el profesor Jordi Salas-Salvadó, investigador principal del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CiberObn) y jefe de la Unidad de Nutrición y jefe clínico del Hospital Universitario Sant Joan de Reus,ambos miembros del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV).
Fecha: 30/03/2017

http://www.diariomedico.com/2017/03/30/area-profesional/entorno/el-consumo-de-legumbres-se-asocia-a-un-menor-riesgo-de-diabetes

12 abril 2017

¿Cuál es el mejor tratamiento de segunda línea en la diabetes de tipo 2?

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 13:52

Por Matías A. Loewy

Publicado en Medscape

Buenos Aires, Argentina.

La explosión de nuevos tratamientos para la diabetes de tipo 2 multiplica las opciones para los pacientes, pero también plantea un dilema que todavía no tiene una respuesta concluyente: ¿Cuál es el mejor fármaco que se debe añadir como segunda línea de tratamiento cuando la monoterapia con metformina y los cambios en el estilo de vida no son suficientes? ¿Cómo influyen los factores económicos en esa decisión? El tema fue discutido en varias sesiones del 4o Congreso Latinoamericano sobre Controversias a consensos en Diabetes, Obesidad e Hipertensión (CODHy).
Dr_Rodriguez_MartinDr. Martín Rodríguez
“Las estrategias y los fármacos actuales son cada vez más maravillosos. Pero hay que saber individualizarlos”, resumió el Dr. Martín Rodríguez, profesor titular de Endocrinología, Metabolismo y Nutrición, de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza, Argentina.
En su exposición, el Dr. Rodríguez se centró en las recomendaciones de las guías respecto a tres categorías de medicamentos secretagogos: las sulfonilureas, los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) o “incretín-miméticos”, y los inhibidores de dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4) o “gliptinas”.
Al menos uno de cada cinco pacientes tratados con metformina en monoterapia debe añadir en el curso de un año otra medicación para alcanzar las metas de control glucémico.[1] Pero después de repasar numerosas guías internacionales para el manejo de la diabetes, el Dr. Rodríguez señaló que no existe consenso escrito sobre cuál es la mejor opción para añadir como segunda línea de tratamiento.
Por ejemplo, las guías de la American Diabetes Association (ADA)[2] sugieren como segunda línea de tratamiento los tres tipos de secretagogos (aunados a la insulina, las tiazolidinedionas y los inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa-2 [SGLT-2]), sin establecer diferencias de niveles entre ellos. “Se esperan los resultados del estudio GRADE de National Institutes of Health, que probablemente podría concluir en 2019″, comentó el Dr. Rodríguez. El ensayo incluye la aleatorización de 5.000 pacientes con mal control metabólico con metformina, y sin compromiso cardiovascular, a los que se les coloca en 1 de 4 grupos de tratamiento con hipoglucemiantes (glimepirida, sitagliptina, liraglutida, e insulina glargina), además de metformina.[3]
Las últimas guías de la Federación Internacional de Diabetes, publicadas en el año 2012, aún consideran como segunda línea de tratamiento a las sulfonilureas, sin discriminar entre distintos agentes. Incluso las proponen como alternativa de inicio a metformina, si esta no es bien tolerada.[4]
Pablo AschnerDr. Pablo Aschner
Una posición distinta es la que defiende el algoritmo de tratamiento propuesto en 2017 por la American Association of Clinical Endocrinologists (AACE) y el American College of Endocrinology (ACE). De acuerdo a esa guía, después de metformina, los fármacos de elección son los agonistas del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), aunque también se consideran como alternativas “aceptables” los inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa-2 (SGLT-2), los inhibidores de dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4), y las tiazolidinedionas.[5] En cambio, relega a las sulfonilureas al último lugar con varias advertencias.
La Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD), desde 2013 considera que la mejor opción como segunda línea la constituyen los inhibidores de la DPP-4. Las guías de la ALAD desplazan a las sulfonilureas como una alternativa, aclarando: “solo a las de segunda generación”.[6]
“Si nos basamos en la fisiopatología, la metformina tiene su mayor efecto a nivel de intestino, estimulando la producción de péptido similar al glucagón tipo 1. Por otro lado, el efecto de los inhibidores de la DPP-4 es impedir que se degrade.
Probablemente tenga sentido usar esa combinación en etapas tempranas”, justificó el Dr. Aschner, quien encabezó la publicación de las guías.
Consideraciones económicas
Sin embargo, existen desacuerdos respecto al criterio normativo de la ALAD, tanto por aspectos vinculados al costo del tratamiento, como en términos de la valoración de la eficacia clínica. En una participación en el CODHy, y en diálogo posterior con Medscape en Español, el Dr. Patricio López Jaramillo, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Hipertensión Arterial (LASH), y director de investigaciones de la Fundación Oftalmológica de Santander (FOSCAL), en Colombia, aseguró que “no hay ninguna evidencia que demuestre que los inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 sean superiores en términos de disminuir los eventos macrovasculares, que son los que matan al paciente con diabetes”. Y agregó: “No se pueden introducir, en economías débiles como las nuestras, fármacos mucho más costosos que no hayan demostrado reducir esas complicaciones”.
De cualquier forma, el Dr. Aschner sostuvo que los análisis de costo-efectividad apoyan la indicación de ese grupo de medicamentos como segunda línea.
Los factores económicos han sido objeto de evaluación en varios análisis. En 2014, un panel de nueve expertos (médicos, metodólogos y representantes de pacientes) liderado por el Institute for Clinical and Economic Review (ICER) de Estados Unidos, realizó una evaluación de las evidencias clínicas, así como un análisis de costo-efectividad de las distintas alternativas para el manejo de la diabetes de tipo 2. La mayoría de los panelistas consideró que los agonistas del receptor de GLP-1 son superiores a las sulfonilureas como medicación de segunda línea, junto a la metformina, aunque reconocieron que representa una opción de bajo valor, debido a su elevado costo. Ocho de los nueve expertos (89%) también sostuvieron que “la evidencia es inadecuada para demostrar la superioridad de los inhibidores de la DPP-4 a las sulfonilureas” como segunda línea.[7
En tanto, las últimas guías israelíes (de 2016), discutidas en otra sesión del congreso, dividen la segunda línea de medicación propuesta según el índice de masa corporal (IMC) del paciente: inhibidores de DPP-4 o inhibidores de SGLT-2 cuando es inferior a 30; inhibidores de SGLT-2 o agonistas del receptor de GLP-1, cuando está entre 30 y 35; y agonistas del receptor de GLP-1, cuando está por encima de 35. En cambio, solo contempla a las sulfonilureas cuando existan factores económicos que impidan el acceso a las alternativas más efectivas.[8]

Dr._DeFronzo_RalphDr. Ralph DeFronzo
El Dr. Rodríguez manifestó que una de las razones que justifican las discrepancias en torno a este tema, radica en la falta de estudios comparativos de largo plazo entre los distintos medicamentos, añadiendo que “la mayoría son análisis retrospectivos”. El Dr. DeFronzo coincidió con la opinión de su colega, ya que considera que la industria farmacéutica se niega a financiar este tipo de investigación prospectiva que compare fármacos propios con los de la competencia. “Siempre vamos a tener controversias”, señaló.
El único estudio prospectivo, con doble enmascaramiento, aleatorizado, entre un inhibidor de DPP-4 (linagliptina) y una sulfonilurea (glimepirida), en 777 pacientes, y con un seguimiento de dos años, mostró una eficacia similar de ambos fármacos en términos de reducción de HbA1c, aunque los pacientes tratados con glimepirida tuvieron más episodios de hipoglucemia (sin significación estadística) y eventos cardiovasculares (p = 0,02).[9] “Sin embargo, al no estar diseñado para tal fin, no se puede asegurar que en realidad así sea”, señaló el Dr. Rodríguez. Un estudio en marcha, CAROLINA, que compara la seguridad cardiovascular de linagliptina y glimepirida, “nos dará una respuesta más a partir del próximo año”, precisó el médico.
La realidad es que no todas las sulfonilureas son iguales. El Dr. Rodríguez citó un estudio sueco reciente que analizó un registro de más de 50.000 pacientes que iniciaron una segunda línea de tratamiento, y documentó mayor riesgo de hipoglucemia, eventos cardiovasculares y mortalidad por todas las causas, en aquellos que sumaron una sulfonilurea a la metformina, en comparación con quienes añadieron un inhibidor de la DPP-4. Sin embargo, al separar los distintos medicamentos de la clase, el fármaco que conlleva la mayoría de las complicaciones es glibenclamida, no glipizida ni glimepirida.[10] Otro estudio de un registro danés ubica a gliclazida como la sulfonilurea con menor riesgo de desencadenar eventos cardiovasculares y mortalidad por esa causa.[11]
En opinión del Dr. Rodríguez, en países de bajos ingresos “no sería mala práctica” dar una sulfonilurea como segunda línea, aunque recomendó que esta sea gliclazida. Sin embargo, si los recursos económicos lo permiten, señaló que es preferible la asociación de metformina con inhibidores de la DPP-4 o agonistas del receptor de GLP-1.
Por su parte, el Dr. DeFronzo considera que hay muchos metanálisis que muestran que las sulfonilureas tienden a incrementar el riesgo de accidente cerebrovascular e infarto de miocardio, por lo que sería necesario revalorar su uso, principalmente en pacientes con alto riesgo cardiovascular. “Debemos movernos a una nueva era. Entiendo que el tema económico es importante. ¿Pero… queremos al paciente vivo o muerto?”, cuestionó a la audiencia durante la sesión.
El factor “comodidad” y el efecto cardiovascular
Entre los factores que influyen en la selección del medicamento de segunda línea se encuentra la comodidad de la administración. Para el Dr. Aschner, esta es una limitante de los agonistas del receptor de péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), que son inyectables. Aunque enfatizó que se están estudiando fórmulas que se aplican una vez por semana, así como un implante subcutáneo, y hasta una formulación oral.
“En las guías colombianas para el manejo de la diabetes se planteó como posibilidad empezar con análogos de GLP-1 (cuando la monoterapia con metformina y los cambios del estilo de vida fallan), pero ahora fueron los pacientes quienes se opusieron. ¿Cómo iban a manejar, de entrada, un problema asintomático con una inyección? Por tal motivo descartamos esta sugerencia, ya que la adherencia iba a ser pobre, al menos en nuestro medio”.
Sin embargo el Dr. DeFronzo respondió con énfasis: “Hace 43 años que trato pacientes con diabetes, y nunca tuve ninguno que rechazara la inyección. Eso únicamente sucede si el médico no les explica de forma correcta los beneficios”.
La comodidad de administración, así como un excelente perfil de seguridad, son aspectos que juegan a favor de otro novedoso tipo de medicamentos: los inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa-2, que bloquean la reabsorción renal de la glucosa para favorecer su eliminación por la orina.
Dr._Litwak_LeonDr. León Litwak
El Dr. León Litwak, jefe de la Sección de Diabetes del Servicio de Endocrinología, Metabolismo y Medicina Nuclear del Hospital Italiano de Buenos Aires, y expresidente de la Sociedad Argentina de Diabetes, destacó que los inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa-2 (SGLT-2) imitan la situación de los pacientes con glucosuria renal familiar, en los que se verifica una disminución genética de la actividad del SGLT-2. “Esos pacientes viven perfectamente sin inconvenientes, con las funciones renal y vesical intactas. Esta quizá es una de las pocas situaciones que garantizan una acción a largo plazo sin consecuencias adversas en un fármaco”.
Los estudios que incluyen al menos alguno de los inhibidores del SGLT-2 probaron que este consigue un control metabólico comparable al de las sulfonilureas, aunque sin aumento de hipoglucemias,[12] que impide que el paciente gane tanto peso con la administración de insulina,[13] y que disminuye la muerte cardiovascular y por cualquier causa, así como la hospitalización por insuficiencia cardiaca, en pacientes con enfermedad cardiovascular avanzada.[14]
El hallazgo de este último tipo de beneficio originó que la Canadian Diabetes Association actualizara, en el año 2016, sus guías de tratamiento, y recomendara considerar la administración de empaglifozina (un inhibidor del SGLT-2) o liraglutida (un análogo del péptido similar al glucagón tipo 1, que también documentó beneficios cardiovasculares) como segunda línea de tratamiento “en adultos con diabetes de tipo 2 con enfermedad cardiovascular clínica, en los que no se alcancen los objetivos de control glucémico”.[15] Como han señalado diversos autores, la elección entre una y otra alternativa debe considerar si el paciente es capaz de aplicarse una inyección, si desea perder peso, si tiene una historia significativa de infecciones genitourinarias, o si está tomando diuréticos.[16]
“Es necesario analizar caso por caso”, concluyó el Dr. Litwak.
Referencias
1.Brown J, Conner C y Nichols G. Secondary Failure of Metformin Monotherapy in Clinical Practice. Diabetes Care. Mar 2010;33(3):501-6. doi: 10.2337/dc09-1749. Artículo
2.American Diabetes Association (ADA). Standards of Medical Care in Diabetes-2017. Diabetes Care. 2017 Jan;40(Suppl 1):S4-S5. Estándar de tratamiento (ADA)
3.Nathan DM, Buse JB, Kahn SE, y cols. Rationale and Design of the Glycemia Reduction Approaches in Diabetes: A Comparative Effectiveness Study (GRADE). Diabetes Care. Ago 2013;36(8):2254-2261. doi:10.2337/dc13-0356. Artículo
4.International Diabetes Federation Guideline Development Group. Global Guideline for Type 2 Diabetes Diabetes Res Clin Pract. 2014 Apr;104(1):1-52. doi: 10.1016/j.diabres.2012.10.001. Guías
5.Garber AJ, Abrahamson M, Barzilay J, Blonde L, y cols. Consensus statement by the American Association of Clinical Endocrinologists and American College of Endocrinology on the comprehensive type 2 diabetes management algorithm – 2017 Executive Summary. Endocrine Practice. Feb 2017; 23(2):207-238. Consenso y Algoritmo
6.Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD). Guías ALAD sobre el Diagnóstico, Control y Tratamiento de la Diabetes Mellitus Tipo 2 con Medicina Basada en la Evidencia (Edición 2013). Guía ALAD 2013
7.Institute for Clinical and Economic Review. The New England Comparative Effectiveness Public Advisory Council Public Meeting – October 29, 2014. Controversies in the Management of Patients with Type 2 Diabetes. Dec 2014. Reporte
8.Mosenzon O, Pollack R y Raz I. Treatment of Type 2 Diabetes: From “Guidelines” to “Position Statements” and Back: Recommendations of the Israel National Diabetes Council. Diabetes Care. Ago 2016;39 Suppl 2:S146-53. doi: 10.2337/dcS15-3003. Posicionamiento
9.Gallwitz B, Rosenstock J, Rauch T, Bhattacharya S, y cols. 2-year efficacy and safety of linagliptin compared with glimepiride in patients with type 2 diabetes inadequately controlled on metformin: a randomised, double-blind, non-inferiority trial. Lancet. 2012 Aug 4;380(9840):475-83. doi: 10.1016/S0140-6736(12)60691-6. Resumen
10.Eriksson JW, Bodegard J, Nathanson D, Thuresson M, y cols. Sulphonylurea compared to DPP-4 inhibitors in combination with metformin carries increased risk of severe hypoglycemia, cardiovascular events, and all-cause mortality. Diabetes Res Clin Pract. 2016 Jul;117:39-47. doi: 10.1016/j.diabres.2016.04.055. Artículo
11.Schramm TK, Gislason GH, Vaag A, Rasmussen JN, y cols. Mortality and cardiovascular risk associated with different insulin secretagogues compared with metformin in type 2 diabetes, with or without a previous myocardial infarction: a nationwide study. Eur Heart J. Ago 2011;32(15):1900-8. doi: 10.1093/eurheartj/ehr077. Artículo
12.Nauck MA, Del Prato S, Meier JJ, Durán-García S, y cols. Dapagliflozin Versus Glipizide as Add-on Therapy in Patients With Type 2 Diabetes Who Have Inadequate Glycemic Control With Metformin: A randomized, 52-week, double-blind, active-controlled noninferiority trial. Diabetes Care. 2011;34(9):2015-2022. doi:10.2337/dc11-0606. Artículo
13.Rosenstock J, Jelaska A, Zeller C, Kim G, y cols. Impact of empagliflozin added on to basal insulin in type 2 diabetes inadequately controlled on basal insulin: a 78‐week randomized, double‐blind, placebo‐controlled trial. Diabetes, Obesity & Metabolism. 2015;17(10):936-948. doi:10.1111/dom.12503. Artículo
14.Zinman B, Lachin JM, Inzucchi SE. Empagliflozin , Cardiovascular Outcomes, and Mortality in Type 2 Diabetes . N Engl J Med. 26 Nov 2015;373(22):2117-28. doi: 10.1056/NEJMoa1504720. Artículo
15.Harper W, Clement M, Goldenberg R, y cols. Canadian Diabetes Association 2013 Clinical Practice Guidelines for the Prevention and Management of Diabetes in Canada: pharmacologic management of type 2 diabetes. Can J Diabetes. 2013;37(suppl 1):S61-S68. Capítulo: Manejo farmacológico
16.Gurgle HE, White K, McAdam-Marx C. SGLT2 inhibitors or GLP-1 receptor agonists as second-line therapy in type 2 diabetes: patient selection and perspectives. Vasc Health Risk Manag. 2016;12:239-249. doi:10.2147/VHRM.S83088. Artículo

Fecha: 7/04/2017

http://espanol.medscape.com/verarticulo/5901396?nlid=113699_4001&src=WNL_esmdpls_170410_mscpedit_gen&impid=1325976&faf=1

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Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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