Diabetes mellitus

2 agosto 2016

La persona más joven diagnosticada con diabetes tipo 2 es una niña de 3 años de Dallas

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:36

Una niña de tres años se convirtió en la persona más joven del mundo diagnosticada con diabetes tipo 2, lo que marca un punto de referencia en la creciente crisis de obesidad y plantea nuevas preocupaciones acerca de la dieta durante la infancia. Perdió el 25% de su peso corporal y los niveles de glucosa en la sangre volvieron a la normalidad El caso de la pequeña originaria de Texas, Estados Unidos, cuya identidad se mantiene bajo reserva, es discutido en la reunión anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes que se celebró en Estocolmo, Suecia. La menor, hija de padres obesos pero no diabéticos, ingresó a una clínica hace dos años, tras sufrir mucha sed y orina abundante -los primeros signos de la enfermedad-, y una investigación sobre su dieta reveló que su alimentación era saturada en grasas y azúcares. “En base a los síntomas, hallazgos físicos de obesidad y los resultados de laboratorio se hizo el diagnóstico de diabetes tipo 2″, refirió el doctor Michael Yafi, director de Endocrinología Pediátrica en la Universidad de Texas. La niña fue tratada con medicamento y sometida a una dieta sana, que sustituyó las bebidas azucaradas con agua y la comida rápida con guisos caseros, así como a rutinas de ejercicio, lo que contribuyó a mejorar su salud. “Perdió el 25 por ciento del peso corporal que tenía en los seis meses siguientes a su diagnóstico y los niveles de glucosa en la sangre volvieron a la normalidad”, indicó el doctor Yafi al presentar en dias pasados  en Estocolmo el caso más joven de la enfermedad. La diabetes tipo 2, en la que el cuerpo pierde gradualmente su capacidad de producir insulina y tolerar altos niveles de glucosa, se asocia a las edades media y avanzada, aunque en los últimos 15 años la enfermedad ha sido visto en niños y jóvenes. Se incrementan los casos en niños Este caso marca un nuevo referente en el mundo en cuanto a la obesidad provocada por la mala alimentación y la inactividad física. “La incidencia de la diabetes tipo 2 se ha incrementado dramáticamente en los niños en todo el mundo”, advirtió el especialista. La incidencia de la diabetes tipo 2 se ha incrementado dramáticamente en los niños en todo el mundo Ahora los médicos deber ser conscientes de la posibilidad de que niños, incluso de muy corta edad, con sobre peso u obesidad desarrollen la diabetes tipo 2, alertó Ross. Esta enfermedad comenzó a ser diagnosticada en niños de Reino Unido en el año 2000, observándose pacientes de hasta nueve años de edad, pero recientemente se han visto casos en menores de sólo siete, de acuerdo con la cadena pública de noticias BBC. Los expertos en salud dicen que los padres son en gran parte culpables por permitir que sus hijos consuman comida chatarra y dejarlos descansar durante horas, “si no actúan, sus hijos pueden sufrir ataques al corazón o la pérdida de una extremidad o la vista”. La niña diabética fue tratada con metformina, llevó una dieta baja en calorías y aumentó su actividad física, por lo que mejoró seis meses después de su diagnóstico, lo que es un signo alentador para el tratamiento de otros menores si la enfermedad se detecta a tiempo. “La inversión de la diabetes tipo 2 en los niños es posible gracias a la detección temprana de los pequeños con obesidad, un diagnóstico precoz, el tratamiento adecuado y la modificación del estilo de vida”, aseguró el doctor Yafi. Es importante que los niños tengan un comienzo saludable, lo que incluye una dieta sana y ejercicio regular, tanto para prevenir problemas de salud en la infancia como para reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y otras enfermedades graves más adelante.

Fuente: http://www.20minutos.com/noticia/26824/0/nina-tres-anos/persona-mas-joven/diagnosticada-diabetes-tipo-2/#xtor=AD-1&xts=513357

Fecha: 29/07/2016

La mantequilla es neutral y los lípidos no saturados todavía son mejores para la salud

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 9:33

Aceite de oliva
La grasa, por mucho tiempo considerada como la villana, parece tener la suerte de estar ahora del otro lado de la moneda. Dos nuevos estudios han encendido más la controversia en torno a cuáles tipos de lípidos son beneficiosos para la salud a largo plazo y cuáles evitar.
El primer estudio, un metanálisis dirigido por el Dr. Darios Mozaffarian, doctor en salud pública, de la Universidad Tufts en Boston, Massachusetts, abordó la pregunta “¿Regresa la mantequilla?” Sólo reveló efectos débiles o neutrales del consumo de mantequilla sobre el riesgo de mortalidad global y enfermedades cardiovasculares (ECV), lo que indica que la mantequilla puede no ser tan perjudicial como antes se pensaba.
Los hallazgos fueron publicados en la versión electrónica de PLoS One el 29 de junio y representan la evaluación más exhaustiva que se haya efectuado hasta ahora sobre los efectos del consumo de mantequilla en la salud a largo plazo.
“Aun cuando las personas que comen más mantequilla por lo general tienen peores tipos de alimentación y estilos de vida, en general pareció ser bastante neutral”, dijo en un comunicado de prensa en la Universidad Tufts la Dra. Laura Pimpin, PhD. La Dra. Pimpin es una analista de datos en modelación en salud pública para el Foro de Salud del Reino Unido.
“Esto parece indicar que la mantequilla puede ser un alimento ‘intermedio': una opción más saludable que el azúcar o el almidón – como el del pan blanco o las papas, a los cuales se suele untar la mantequilla –  los cuales se han vinculado a más riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares, y una peor opción que muchas margarinas y aceites para cocinar, los que tienen alto contenido de lípidos saludables como los aceites de soja, canola, linaza y de oliva extra-virgen,  que probablemente reducirían el riesgo, en comparación con la mantequilla o los granos refinados, los almidones y los azúcares”, continuó.
El segundo estudio, que se basa en dos bases de datos muy extensas de participantes en el Estudio de Salud de las Enfermeras y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud, que fueron objeto de seguimiento durante más de tres decenios, fue publicado en versión electrónica en JAMA Internal Medicine el 5 de julio de este año.
Los resultados parecen indicar que consumir cantidades más altas de lípidos saturados y trans aumenta el riesgo de muerte, en tanto que consumir lípidos poliinsaturados (PUFA) y lípidos monoinsaturados (MUFA) puede disminuir el riesgo de muerte. Remplazar los lípidos saturados con la misma cantidad de calorías de los PUFA y los MUFA se vinculó a una disminución del riesgo de muerte global.
“Ha habido una confusión generalizada en la comunidad biomédica y el público en general en el último par de años con respecto a los efectos de tipos específicos de lípidos alimentarios sobre la salud. Este estudio documenta los beneficios importantes de los lípidos insaturados, sobre todo cuando remplazan a los lípidos saturados y trans”, declaró el primer autor, Dr. Dong Wang, MSc, de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, en Boston, Massachusetts, en una declaración de esa institución.
Los resultados sustentaron las Directrices Alimentarias para Estadounidenses de 2015-2020 que por primera vez eliminaron la recomendación de limitar los lípidos totales, optando en cambio por recomendar una alimentación baja en lípidos saturados, según informó Medscape Medical News.
Los hallazgos de dos artículos no necesariamente son contradictorios
Los hallazgos de los dos estudios no son mutuamente exclusivos, según Keith Ayoob, EdD, del Colegio de Medicina Albert Einstein, en Bronx, Nueva York, quien no intervino en ninguno de los estudios.
Más bien, el mensaje combinado es que los lípidos no saturados en general todavía son mejores que los lípidos saturados.
“El mensaje final es que cuando se pueden utilizar lípidos monoinsaturados, hay que utilizarlos. Esto es una prioridad”, dijo el Dr. Ayoob a Medscape Medical News. “Algunas fuentes de lípidos son en realidad beneficiosas, son las que deseamos favorecer”.
“No es que la mantequilla sea mejor, es una especie de alimento neutral. No necesariamente produce los resultados positivos que estamos buscando”, añadió. “Por otra parte, los alimentos lácteos enteros podrían tener algunos aspectos positivos”.
La evidencia reciente ha señalado un posible efecto protector metabólico de algunos productos lácteos, como el yogurt y el queso, que son elementos tradicionales de la dieta mediterránea.
“Está resultando claro que no todos los lípidos saturados pueden comportarse de la misma manera en el cuerpo”, añadió el Dr. Ayoob.
La clave de la cuestión radica en enfocarse en el perfil individual de ácidos grasos de los alimentos y la diversidad de fuentes de alimento. La evidencia creciente señala la necesidad de que las directrices alimentarias se alejen de enfocarse en nutrimentos aislados y se centren en el patrón alimentario global.
“Los lípidos monoinsaturados no sólo son neutrales. De hecho son realmente útiles. Sabemos que las dietas con mayor contenido de aceite de oliva y frutos secos producen beneficios positivos”, resaltó el Dr. Ayoob.
Por ejemplo, evidencia del estudio PREDIMED, un estudio de cinco años realizado en España, en el cual se distribuyó de manera aleatoria a los participantes para que recibieran una dieta mediterránea complementada con aceite de oliva y frutos secos, por contraposición a una dieta de control baja en lípidos, ha señalado múltiples beneficios de la dieta mediterránea para la salud.
Estos comprenden mejor prevención de las enfermedades cardiovasculares y menos aumento de peso en comparación con una dieta baja en lípidos, inversión del síndrome metabólico y una disminución de la incidencia de diabetes. La dieta mediterránea también se ha vinculado a mejor cognición y menos riesgo de accidente cerebrovascular.
“Comer grasa no necesariamente engorda”
De hecho, el Foro Nacional de Obesidad en el Reino Unido recientemente encendió la controversia en torno a los lípidos alimentarios al dar a conocer un estudio que señala: “Comer grasa no engorda”.
Citó varios estudios que indican que seguir una dieta más rica en lípidos y baja en carbohidratos puede ser mejor que una dieta baja en lípidos para disminuir el peso y el riesgo cardiovascular.
Sin embargo, incluso recomendó a las personas que dejaran de contar las calorías pero que redujesen las botanas (snacks), ya que diferentes tipos de alimentos tienen diferentes efectos metabólicos. Además, continuó diciendo que “los lípidos saturados no producen cardiopatías”, en tanto que los productos lácteos enteros pueden tener beneficios para la salud.
Sin embargo, el Dr. Ayoob no necesariamente está de acuerdo y recomendaría un enfoque individualizado que tome en cuenta el patrón de alimentación y el perfil metabólico de cada paciente.
Una dieta con alto contenido de lípidos significa menos comida en el plato, explicó. Así que para alguien que necesita raciones más frecuentes durante el día, una dieta con alto contenido de lípidos podría resultar difícil.
“En última instancia, bajar de peso es lo que va a mejorar la salud. Sea que se reduzca el peso con una dieta alta, normal o baja en lípidos, me preocupa más qué clase de dieta puede seguir cada individuo para mantener un peso más bajo”, resaltó, añadiendo: “Espero que las personas no empiecen a consumir en exceso lípidos saturados porque piensen que no hay reglas. Aún se tendrá que tomar en cuenta la cantidad”.
Resultados del último estudio: PUFA y MUFA son mejores que la mantequilla
El nuevo estudio por el Dr. Wang y colaboradores incluyó a 84.349 mujeres del Estudio de Salud de las Enfermeras y 42.884 hombres del Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud. Los participantes informaron la ingesta de lípidos alimentarios en cuestionarios de frecuencia de alimentos al inicio y cada 2 a 4 años. Los investigadores separaron a los participantes en cinco grupos con base en el consumo creciente de diferentes tipos de lípidos. Luego evaluaron las muertes globales y las muertes consecutivas a enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades neurodegenerativas y enfermedades respiratorias.
Durante más de 32 años de seguimiento, ocurrieron 33.304 muertes. Después del ajuste con respecto a 18 factores de riesgo, como tabaquismo, hipertensión, índice de masa corporal (IMC) e hipercolesterolemia (y comparando al grupo con la máxima ingesta de cada categoría de tipo de lípidos con la misma cantidad de hidratos de carbono), los resultados mostraron un aumento del riesgo de muerte con el consumo de lípidos saturados y trans. Los ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) y los ácidos grasos monoinsaturados (MUFA) se vincularon a una disminución del riesgo de muerte.
Hazard ratios (HR) para la categoría de máxima ingesta de lípidos frente a la misma cantidad de calorías de hidratos de carbono

Categoría HR para la mortalidad total Intervalo de confianza del 95% P para la tendencia
Lípidos saturados 1,08 (1,03 – 1,14) p < 0,001
Lípidos trans 1,13 (1,07 – 1,18) p < 0,001
PUFA 0,81 ( 0,78 – 0,84) p < 0,001
MUFA 0,89 ( 0,84 – 0,94) p < 0,001
El remplazo de sólo 5% de calorías de lípidos saturados con PUFA y MUFA redujo la mortalidad global en 27% y 13% (HR: 0,73 y 0,87, respectivamente).
El consumo de PUFA ω-6, sobre todo ácido linoleico de origen vegetal, se asoció a una disminución del riesgo de muerte por la mayor parte de las causas principales. El consumo de PUFA ω-3 derivado de pescado se vinculó a una reducción moderada de la mortalidad global (HR para la comparación de los quintiles extremos; 0,96; p = 0,002 para la tendencia).
“Nuestro estudio demuestra la importancia de descartar los lípidos trans y remplazar los lípidos saturados con lípidos no saturados, tales como ácidos grasos poliinsaturados omega-6 y omega-3″, dijo el autor principal, Dr. Frank Hu, maestro en salud pública, PhD, profesor de nutrición y epidemiología en la Escuela Chan de Harvard y profesor de medicina en la Escuela Médica Harvard.
Añadió: “En la práctica, esto se puede lograr remplazando las grasas de animales con una variedad de aceites vegetales líquidos”.
En el estudio realizado por el Dr. Mozaffarian y sus colaboradores, los investigadores realizaron una búsqueda en nueve bases de datos desde el inicio hasta mayo de 2015, sin considerar el lenguaje o el contexto. Identificaron nueve estudios de cohortes, pero ningún estudio aleatorizado controlado. Normalizaron la ingesta de mantequilla entre los estudios tomando en cuenta la ración de 14 g/día (aproximadamente una cucharada) recomendada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
El análisis abarcó 15 cohortes específicas de Estados Unidos y de países de Europa Occidental y Europa del Norte, que incluyeron 636.151 participantes, 28.271 muertes totales, 9783 casos de enfermedades cardiovasculares y 23.954 casos nuevos de diabetes.
Los resultados demostraron una relación débil entre el consumo de mantequilla y la mortalidad por todas las causas, pero no hubo vínculos significativos entre el consumo de mantequilla y las enfermedades cardiovasculares, incluida la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular. Además, el consumo de mantequilla se asoció a una ligera disminución en la incidencia de diabetes.
Relación entre el consumo de mantequilla y algunos desenlaces en la salud

Desenlace Cociente de riesgos (IC del 95%) p
Mortalidad por todas las causas 1,01 (1,00 – 1,03) p= 0,045
Cualquier desenlace de enfermedades cardiovasculares 1,00 (0,98 – 1,02) p= 0,704
Cardiopatía isquémica 0,99 (0,96 – 1,03) p= 0,537
Accidente cerebrovascular 1,01 (0,98 – 1,03) p= 0,737
Diabetes  tipo 2 0,96 (0,93 – 0,99) p= 0,021
“En general, nuestros resultados indican que la mantequilla no se debiera demonizar ni considerarse ‘de regreso’ como un camino para una buena salud”, dijo el Dr. Mozaffarian en el comunicado de prensa de Tufts.
“Se necesita más investigación para comprender mejor el potencial menor riesgo de diabetes que se observó, lo cual también se ha señalado en algunos otros estudios sobre los lípidos de productos lácteos. Esto podría ser real o deberse a otros factores vinculados al consumo de mantequilla – nuestro estudio no demuestra causa y efecto -“, termina diciendo.
El estudio de Pimpin/Mozaffarian y cols. fue respaldado por un apoyo económico del National Heart, Lung and Blood Institute del National Institutes of Health (NIH). El Dr. Mozaffarian informa honorarios ad hoc, consultoría y regalías por capítulos o membresía de junta de asesores en Boston Heart Diagnostics, Haas Avocado Board, AstraZeneca, GOED, Life Sciences Research Organization, UpToDate y Elysium Health. El Dr. Mozaffarian es uno de los tres co-inventores de una beca para “Uso de ácido transpalmitoleico en la identificación y el tratamiento de las enfermedades metabólicas”. Los coautores refieren no tener relaciones económicas pertinentes. El estudio realizado por Wang y cols fue respaldado por apoyos económicos de NIH. El Dr. Hu informó apoyo a la investigación de la California Walnut Commission and Metagenics. Los coautores refieren no tener conflictos de interés económico pertinente. El Dr. Ayoob refiere no tener intereses económicos pertinentes.
Dra. Veronica Hackethal, MD
18 de julio de 2016

Fuente:

http://espanol.medscape.com/verarticulo/5900551?nlid=108450_4001&src=WNL_esmdpls_160725_mscpedit_gen&impid=1165322#vp_1

Citar este artículo: La mantequilla es neutral y los lípidos no saturados todavía son mejores para la salud. Medscape. 18 de jul de 2016.

Israel exhibirá momia que padecía enfermedades “modernas”

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:20

El museo nacional de Israel exhibirá una momia de 2.200 años de antigüedad, de un hombre que sufría de enfermedades que ahora son comunes, como osteoporosis y caries, informó la institución el martes. Los padecimientos, descubiertos gracias a radiografías, indican que el fallecido era un hombre sedentario, adverso a la labor física y probablemente ingería muchos carbohidratos. La momia es la única de su tipo en Israel y se le llama “El ojo protector de Horus” en honor a una deidad faraónica. Durante décadas estuvo guardada en un instituto jesuita en Jerusalén antes de ser otorgado en préstamo al Museo de Israel. Será exhibida por primera vez en el museo a partir del miércoles. Las enfermedades descubiertas en la momia confirman estudios anteriores de que los pobladores del Egipto antiguo padecían enfermedades parecidas a las modernas. “La osteoporosis es una enfermedad que es característica del siglo XX, cuando la gente no trabaja tanto físicamente y mucha gente pasa horas frente al televisor”, opinó Galit Bennett, curadora de la exhibición. Agregó: “Quedamos bastante sorprendidos al ver que en esa época había gente que no hacía trabajo físico y que eso afectó su salud, como este individuo aquí”. El museo afirmó que gracias a los procesos de egipcios de embalsamar y al clima seco de Jerusalén, los huesos, dientes y restos de vasos sanguíneos de la momia estaban prácticamente intactos, lo que les ayudó en las investigaciones. Se determinó que la momia tenía caries en los dientes. Los investigadores examinaron los restos este año usando una resonancia magnética, tecnología que les permitió descubrir las enfermedades y determinar que la momia era un hombre que llegó a vivir unos 30 o 40 años, lo que para la época era una edad avanzada. Originalmente tenía 167 centímetros de altura pero durante su vida o después se encogió a 154 centímetros. Su estilo de vida sedentario y las inscripciones en su ataúd parecen indicar que era un sacerdote, dijo el museo. Añadió que la momia es originaria de Akhmim, a unos 480 kilómetros al sur de El Cairo. Fue otorgado como obsequio al Instituto Pontificio Jesuita de Jerusalén en la década de 1920 por jesuitas en Alejandría, Egipto. La momia, apodada “Alex”, está insertada en un féretro color oro y negro y envuelto en cobijas con una máscara dorada cubriéndole el cráneo.

Fuente: http://www.20minutos.com/noticia/55214/0/israel-exhibira-momia-que-padecia-enfermedades-modernas/#xtor=AD-1&xts=513357

Fecha: 27/07/2016

¿Está en aumento la enfermedad de Parkinson?

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:14

Un nuevo estudio muestra que la incidencia de parkinsonismo y enfermedad de Parkinson aumentaron entre 1976 y 2005, presentando un incremento de más del doble en los hombres de edad avanzada durante este periodo.
Los autores creen que este aumento no es consecuencia solo de un incremento de la concienciación o de cambios en la práctica clínica, sino que es una tendencia real.
Plantean, por ejemplo, que puede estar relacionado con los cambios del hábito tabáquico durante la segunda mitad del siglo XX (el tabaquismo tiene una relación inversa con el riesgo de enfermedad de Parkinson) o con otros cambios en el estilo de vida o del medioambiente, como explicó el Dr. Walter A. Rocca del Departmento de Investigación en Ciencias de la Salud, en la Clínica Mayo, en Rochester, Minnesota.
Sin embargo, también es posible que la tendencia sea espuria y es necesario confirmarla en otras poblaciones. No obstante, si se confirma puede tener repercusiones importantes de salud pública y para nuestro conocimiento de las causas de la enfermedad de Parkinson, afirma el Dr. Rocca.
El estudio se publicó en versión electrónica el 20 de junio en el JAMA Neurology.
Los investigadores de la Clínica Mayo utilizaron un sistema de relación de registros de 50 años del Proyecto Epidemiológico de Rochester que les permitió acceder a la historia clínica completa de los residentes del Condado de Olmsted, en Minnesota, a lo largo de varias décadas.
Definieron el parkinsonismo como la presencia de al menos dos de cuatro signos fundamentales: temblor en reposo, bradicinesia, rigidez y alteración de los reflejos posturales. El parkinsonismo incluye enfermedades como la demencia con cuerpos de Lewy y la parálisis supranuclear progresiva.
La enfermedad de Parkinson se definió como parkinsonismo al contar con las tres características siguientes: sin causa aparente, sin ausencia de respuesta a la levodopa y sin signos prominentes o tempranos (menos de un año desde el inicio) de afectación más extensa del sistema nervioso.
Los investigadores identificaron a 906 personas con parkinsonismo de inicio entre el 1 de enero de 1976 y el 31 de diciembre de 2005. La incidencia de parkinsonismo ajustada por edad permaneció estable en las mujeres durante este periodo de 30 años, pero la de los hombres aumentó de 38,8 a 56 casos por 100.000 personas-años.
El análisis mostró un aumento significativo de la incidencia en los hombres (riesgo relativo [RR] de 1,17 por década; intervalo de confianza del 95% [IC] de 1,03-1,33; p = 0,01), pero no en las mujeres.
El aumento de incidencia fue mayor en los hombres de 70 años o más (RR: 1,24 por década; IC 95%: 1,07-1,44; p = 0,005) que en los hombres más jóvenes.
Incidencia de enfermedad de Parkinson
Hubo 464 pacientes con enfermedad de Parkinson de inicio en el periodo de estudio. La incidencia de enfermedad de Parkinson ajustada por edad aumentó en los hombres durante este periodo, de 18,2 a 30,5 por 100.000 personas-años.
Además, hubo un aumento significativo de la incidencia en los hombres (RR: 1,24 por década; IC 95%: 1,08-1,43; p = 0,003) pero no en las mujeres.
De nuevo, el incremento fue mayor en los hombres de 70 años o más (RR: 1,35 por década; IC 95%: 1,1-1,65; p = 0,04) que en los hombres más jóvenes.
Sin embargo, la edad por interacción de año de calendario no fue significativa en los hombres. Las mujeres de 70 años o más presentaron también un aumento de la incidencia de enfermedad de Parkinson, pero la tendencia no fue significativa.
De manera interesante, los investigadores hallaron una incidencia significativamente mayor de enfermedad de Parkinson en los hombres nacidos entre 1915 y 1924. Es posible que una infección intrauterina u otro fenómeno parecido como una alimentación inadecuada o la ausencia de algún nutriente tuviera un papel causal en esta tendencia, según el Dr. Rocca. “Pero es necesario analizar a fondo estas hipótesis”. Leer más

Los autores destacan que los hallazgos deben interpretarse con cautela porque las tendencias pueden ser “un artefacto” causado por la mayor concienciación ante los signos y síntomas de enfermedad de Parkinson. Sin embargo, el hecho de que las tendencias fueran más notorias en los hombres que en las mujeres puede indicar que es una tendencia real.
No creen que un cambio en los sistemas de codificación haya contribuido de manera relevante a este incremento.
Teoría del tabaquismo
Sin embargo, la teoría del tabaquismo puede tener cierta importancia. En 2008 otros investigadores observaron que los fumadores tienen una reducción del riesgo de enfermedad de Parkinson de 74% por algunos elementos protectores del tabaco.
En 1965, 51,9% de los hombres y 33,9% de las mujeres fumaban, pero en 2009 estas cifras bajaron a 23,5% y 17,9%.
Sin embargo, aparte del tabaquismo y de las infecciones, otros factores medioambientales, conductuales o relacionados con el estilo de vida pueden ayudar a explicar el cambio en la incidencia de enfermedad de Parkinson. Por ejemplo, según el Dr. Rocca, en el siglo pasado se han producido cambios notables en la actividad física, la alimentación y en otras actividades cotidianas, así como en el uso de herbicidas y pesticidas en la agricultura.
Explicó que “si las tendencias están relacionadas con sustancias químicas utilizadas en la agricultura los hombres pueden haber tenido una exposición más directa que las mujeres porque, por ejemplo, son los que fumigan los campos”.
La enfermedad de Parkinson afecta a más hombres que mujeres, con una proporción de 3 a 2 aproximadamente.
En un editorial adjunto el Dr. Honglei Chen de la División de Epidemiología, en el Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental, del Research Triangle Park en North Carolina afirma que “se necesitan con urgencia datos confiables de la prevalencia y la incidencia a lo largo del tiempo para proyectar la repercusión futura de la enfermedad, asignar recursos sanitarios y ayudar a conocer su etiología”.
Aunque otros estudios han observado una incidencia estable o ligeramente descendente de enfermedad de Parkinson a lo largo de los años, analizaron cambios a corto plazo “que no pueden reflejar las tendencias a largo plazo” según el Dr. Chen. Además, estos estudios identificaron principalmente pacientes con enfermedad de Parkinson utilizando “buscadores algorítmicos” de bases de datos sin validación diagnóstica adicional.
Medscape Medical News invitó también al Dr. James Beck, vicepresidente de asuntos científicos de la Fundación de la Enfermedad de Parkinson a comentar el estudio. Para el Dr. Beck, este tipo de estudios “son muy oportunos”, sobre todo conforme envejece la población.
“Sabemos poco de quién tiene enfermedad de Parkinson en Estados Unidos, y de las implicaciones para la sociedad, para la investigación y para las empresas farmacéuticas. El aumento de información beneficiará a la comunidad y nos permitirá tomar las decisiones más apropiadas relacionadas con la asistencia a los pacientes y las inversiones en investigación”, dijo el Dr. Beck.
Un aspecto “único” del estudio es el uso de “una base de datos increíblemente amplia” que “puede considerarse el Cadillac de las historias clínicas electrónicas”, afirmó el Dr. Beck. “No hay duda de que todas las personas con enfermedad de Parkinson en dicha región son atendidas por un neurólogo especialista en trastornos del movimiento”.
Por encima de todo, añadió, los autores pudieron confirmar que los diagnósticos eran correctos.
Aunque este estudio aporta información útil sobre la incidencia, la Fundación de la Enfermedad de Parkinson de Estados Unidos ha puesto en marcha el Proyecto de Prevalencia de la Fundación de Enfermedad de Parkinson para saber más de quién tiene en realidad enfermedad de Parkinson. Está colaborando con varios grupos en distintos puntos de Estados Unidos, incluyendo los autores de este estudio, para actualizar la estimación del número de estadounidenses con enfermedad de Parkinson.
El Dr. Beck señaló que la estimación actualizada exacta no estará disponible probablemente hasta finales de este año “pero las estimaciones preliminares están cerca de 1 millón aunque el gobierno calcula 650.000″, una cifra extrapolada de un estudio a finales de la década de 1970. Leer más
Medscape Medical News habló también con el Dr. Serge Przedborski, PhD, presidente y socio fundador de la World Parkinson Coalition, que consideró el estudio “interesante” y afirmó que “sería un error no dedicarle atención”, dado que “aporta información importante”.
Sin embargo, el Dr. Przedborski cree que “no conviene exagerar su importancia” debido a “limitaciones intrínsecas”.
Dijo que uno de los problemas es basarse en datos de la década de 1970 en los que la concienciación ante la enfermedad de Parkinson era bastante distinta.
Explicó que “es posible que este cambio de incidencia indique solo probablemente que ha cambiado mucho la manera de diagnosticar y la manera en que las personas piden opinión a los médicos”.
Por ejemplo, en la década de 1970, “muchas personas con características parkinsonianas permanecían en casa y lo último que deseaban era ir y explicar sus síntomas, incluso a su médico o al resto de la familia”.
En esa época los médicos consideraban que no se podía hacer mucho contra la enfermedad de Parkinson y que estos pacientes eran menos problemáticos que los pacientes con diabetes o cardiopatía.
El Dr. Pzerdborski analizó la teoría del tabaquismo que plantearon los autores, pero dejó preguntas sin contestar sobre la conexión entre esta adicción y una incidencia más baja de enfermedad de Parkinson.
Por ejemplo, afirmó, el estudio halló que el aumento de incidencia de enfermedad de Parkinson fue más pronunciado en hombres de edad avanzada. “No estoy seguro de que sean los que reflejen realmente el cambio en el hábito del tabaquismo. Si acaso, creo que son los más jóvenes los que fuman menos”.
Los autores no solo no definieron el tabaquismo en relación con la edad sino tampoco en relación con el sexo. La incidencia de enfermedad de Parkinson en las mujeres no ha cambiado, pero igual que los hombres, su tasa de tabaquismo también ha bajado con los años.
¿Están diciendo que los hombres han cambiado el hábito del tabaquismo más que las mujeres? No está claro este punto.
El Dr. Rocca comentó a Medscape Medical News que el aumento y el descenso del tabaquismo a lo largo del siglo pasado fueron menos pronunciados en las mujeres que en los hombres.
El Dr. Pzerdborski también cuestionó las diferencias por género en la incidencia de enfermedad de Parkinson en los distintos intervalos de edad. En el grupo de los 60 a 69 años la diferencia no es tan amplia, pero”!de manera brusca, se observa una gran diferencia en los de 70 años o más. ¿Esto es porque los hombres mueren por infarto de miocardio y tienen más probabilidad de enfermedad de Parkinson? No lo sé”.
Añadió que el estudio se realizó en una sola región de Estados Unidos y esto pudo provocar un “efecto de agrupamiento”.
Concluyó que “antes de extraer conclusiones de estas cifras y de lo que reflejan, debemos asegurarnos de que, tan notorias como son, se repiten en otros lugares en los que tengan acceso a una población razonablemente homogénea y confirmen estas cifras, porque en caso contrario sería solo una casualidad”.
Pauline Anderson
04 de julio de 2016

http://espanol.medscape.com/verarticulo/5900510?nlid=107907_4001&src=WNL_esmdpls_%%=v(@date)=%%_mscpedit_gen&uac=%%UAC%%&impid=%%jobid%%#vp_1

El déficit de hierro, posible nuevo parámetro en el manejo del síndrome coronario agudo

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:06

BARCELONA, ESPAÑA. El déficit de hierro en los pacientes que ingresan a un hospital con síndrome coronario agudo es más frecuente de lo que se pensaba hasta ahora, según concluye un estudio realizado por el Grupo de Investigación Biomédica de Enfermedades del Corazón del Instituto de Investigación del Hospital del Mar, de Barcelona (IMIM).
El trabajo, realizado de forma prospectiva durante casi dos años, analiza datos de 139 enfermos, con una media de edad de 67 años, que acudieron a dicho centro hospitalario entre noviembre de 2012 y junio de 2014, y que fueron diagnosticados de infarto agudo de miocardio o angina de pecho inestable. Los principales criterios de exclusión fueron haber fallecido en los primeros 5 días tras el evento cardiovascular, haber sufrido hemorragias mayores o haber recibido tratamiento con hemoderivados o hierro durante el ingreso.
Los resultados, que se publican en una carta científica de la Revista Española de Cardiología (REC) editada por la Sociedad Española de Cardiología (SEC), ponen de manifiesto que el 61 por ciento de los pacientes con síndrome coronario agudo presentan carencia de este mineral, determinada por valores de ferritina inferiores a los 100 ng/ml (valores normales, hombres: 12-300 ng/ml; mujeres: 10-150 ng/ml; valores debajo de 20 ng/ml indican deficiencia de hierro), o bien, de saturación de transferrina menores del 20 por ciento asociados a un nivel de ferritina inferior a 800 ng/ml (valores normales, hombres: 20-50%; mujeres: 15-50%). Además, los investigadores han podido comprobar que a los 30 días de seguimiento el déficit persiste en alrededor de un 50 por ciento de los casos.
La autora principal de estudio, Oona Meroño, ha detallado que estos hallazgos son comparables a los que había publicado un grupo de investigación polaco con datos de una serie en la que se describe una prevalencia de déficit de hierro del 48 por ciento entre los pacientes con enfermedad coronaria estable sometidos a cirugía cardiaca, pero ponen de manifiesto, por primera vez, que esto ocurre también en el síndrome coronario agudo.
Otros factores asociados
El descenso de los niveles de hemoglobina en sangre se suele vincular a la falta de hierro, pero esto no ocurre siempre así. Hay una proporción importante de enfermos que ingresan en un hospital con carencia de este mineral y que, sin embargo, no presentan anemia. En concreto, en este análisis se pudo comprobar que la anemia solo se presentaba en un 28 por ciento de los casos, en contraste con el 61 por ciento de los que tenían déficit de hierro.
Según los análisis realizados, los investigadores pudieron observar tres factores predisponentes al déficit de hierro. Además de los niveles bajos de hemoglobina, encontraron que el consumo previo de ácido acetilsalicílico y un estado inflamatorio importante – con niveles elevados de interleucina 6 (IL6) – se relacionan de forma independiente con la carencia de este mineral en sangre.
Un estudio previo de este mismo grupo de investigación ya había detectado que hasta un 25 por ciento de los pacientes con síndrome coronario ingresaban en el hospital con valores de hemoglobina normales y, durante su estancia, desarrollaban anemia nosocomial. “Nosotros no veíamos que tuvieran ningún sangrado, ningún hematoma, ni tampoco alguna otra complicación hemorrágica y entonces pensamos en estudiar si el déficit de hierro podía tener alguna implicación en esto”, detalla la investigadora.
Según Meroño, resulta muy prematuro poder determinar si este factor implica un peor pronóstico para los pacientes, pero “estamos viendo que el déficit de hierro por sí solo, sin estar asociado a la anemia, podría implicar una evolución clínica diferente en los enfermos que lo presentan”.
La hipótesis que están tratando de comprobar estos científicos actualmente es si el déficit de hierro puede ser un factor de mal pronóstico del infarto agudo de miocardio y la angina de pecho. Si se llega a demostrar dicha premisa, el próximo paso en la investigación consistiría en evaluar el efecto de la suplementación de este mineral en los enfermos tras un evento cardiovascular de este tipo.
La realización de este estudio contó con el apoyo de la Sociedad Catalana de Cardiología, por medio de la beca Servier 2012.
Karla Islas Pieck
27 de julio de 2016

Referencias
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Citar este artículo: El déficit de hierro, posible nuevo parámetro en el manejo del síndrome coronario agudo. Medscape. 27 de jul de 2016.

http://espanol.medscape.com/verarticulo/5900576?nlid=108585_4001&src=WNL_esmdpls_160801_mscpedit_gen&impid=1171130

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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