Diabetes mellitus

6 mayo 2016

El peso, la glucosa y la presión arterial de la madre en el embarazo afectan al tamaño del recién nacido

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 12:45

Embarazada sentada
Se sabe desde hace tiempo que las mujeres que tienen sobrepeso o que padecen diabetes en el embarazo tienden a dar a luz bebés más grandes
Tener sobrepeso u obesidad en el embarazo hace que los bebés nazcan más grandes, según una nueva investigación. El estudio, dirigido por las universidades de Exeter y Bristol, en Reino Unido, también detectaron que quienes presentan mayor niveles de glucosa en sangre (azúcar) durante la gestación pueden tener un niño más grande en el momento de nacer, mientras tener presión arterial alta durante el embarazo hace que los bebés sean más pequeños.
Se sabe desde hace tiempo que las mujeres que tienen sobrepeso o que padecen diabetes en el embarazo tienden a dar a luz bebés más grandes, pero hasta ahora no estaba claro si el tamaño del bebé era provocado por estas características en la madre o qué factores podrían ser importantes vínculos entre las dimensiones de la madre y su bebé.
Ahora, en una colaboración internacional de investigadores dirigida por las universidades de Exeter y Bristol, investigadores han demostrado que el exceso de peso y los niveles más altos de glucosa en las madres hacen que sus bebés nazcan con más peso, mientras que una mayor presión sanguínea provoca bajo peso al nacer.
El equipo concluyó que las madres con hiperglucemia tienden a dar a luz a bebés más grandes, incluso dentro de un rango saludable. A diferencia de algunos estudios anteriores, la investigación, publicada en la revista médica JAMA, también encontró que los lípidos de la sangre de las madres (niveles de grasa) que están relacionados con el exceso de peso no parece importante para determinar el tamaño del bebé.
La doctora Rachel Freathy, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Exeter, quien co-dirigió el estudio, señala: “Nacer muy grande o muy pequeño puede llevar a riesgos para la salud de un bebé recién nacido, sobre todo cuando está en el final del espectro. Elevado o escaso peso al nacer también está vinculado con enfermedades como la diabetes tipo 2 más adelante en la vida. Entender qué características de una madre influyen en el peso al nacer de sus descendientes con el tiempo pueden ayudar a gestionar un embarazo saludable y reducir el número de bebés nacidos demasiado grandes o demasiado pequeños”.
Los investigadores utilizaron datos de más de 30.000 mujeres sanas y sus bebés a través de 18 estudios y examinaron variantes genéticas asociadas con el índice de masa corporal (IMC) de las madres, la glucosa en sangre y los niveles de lípidos y la presión arterial, junto con las mediciones de esas características en el embarazo. También evaluaron el peso de todos los bebés al nacer. Todas las mujeres tenían ascendencia europea y vivían en Europa, Estados Unidos o Australia y se incluyó en el estudio a los bebés nacidos entre 1929 y 2013.
La codirectora del estudio Jess Tyrrell, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Exeter, resalta: “Una gran cantidad de investigaciones sobre el embarazo y el peso al nacer se ha basado en la observación, pero esto puede hacer que sea muy difícil determinar cuál es la causa y cuál es el efecto, creando un cuadro confuso para las madres, los médicos y los trabajadores de la salud. Nuestro método genético es más robusto, dando una clara evidencia de que el peso, la glucosa en sangre y la presión de las madres afecta al tamaño del bebé”.
Curiosamente, a pesar de que tener sobrepeso u obesidad se asocia generalmente con registrar una presión arterial más alta, los investigadores encontraron que con el aumento de la presión arterial, el niño puede nacer más pequeño, lo que sugiere que hay factores complicados que afectan al crecimiento en el útero.
Fecha: 26/04/2016 –

http://www.elmedicointeractivo.com/noticias/internacional/137758/el-peso-la-glucosa-y-la-presion-arterial-de-la-madre-en-el-embarazo-afectan-al-tamano-del-recien-nacido

El brócoli: ¿Alimento o medicamento?

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 12:42

coliflorPor Rocío Recio Jiménez

El secreto de las muchas propiedades beneficiosas de este vegetal se encuentra en unos compuestos químicos que estamos empezando a conocer mejor: los isotiocianatos.
La comida está de moda. Parece que ahora más que nunca nos gusta comer, y nos gusta hacerlo bien. Vamos a los gastrobares, consultamos blogs de alimentación saludable, incluso hasta hemos empezado a leer las etiquetas de los productos del supermercado y hacemos caso de los informes de la OMS que nos dicen lo que debemos comer…menos cuando nos tocan el jamón, claro. Hemos tomado conciencia de que la relación entre la salud y la alimentación es estrecha, algo que ya intuían los egipcios, que hace 3.000 años usaban la miel, a la que llamaron el “néctar de los dioses”, como eficaz antiséptico. 500 años antes de Cristo, Hipócrates, padre de la Medicina, recomendaba “que vuestra medicina sea vuestro alimento, y que vuestro alimento sea vuestro medicamento”. Siglos más tarde Cervantes escribía en el Quijote: “la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago”.

La ciencia médica moderna reconoce el poder del alimento para mantener la salud, prevenir y aliviar las enfermedades. En cierta forma, la cirugía y los medicamentos han dejado de dominar en solitario el tratamiento médico, y en el siglo XXI una de las máximas que ya establecía el juramento hipocrático hace 2.500 años, es aquella de “aplicaré medidas dietéticas para el beneficio del enfermo de acuerdo con mi habilidad y juicio”.

Pero, ¿por qué curan los alimentos?
Fijémonos en un grupo muy especial: las brasicáceas o también llamadas crucíferas, al que pertenecen vegetales como la col, la coliflor, la lombarda, las coles de bruselas, los berros, la mostaza, el wasabi y el brócoli, del que vamos a hablar con más detalle. Hasta hace poco tiempo no era habitual ver en España mucho brócoli por los supermercados pero, actualmente, su consumo se ha disparado. Puede que tuvieran algo que ver las declaraciones del presidente Obama en 2012 cuando confesó que era su comida favorita. Aunque esto le costó que sus gags al respecto fueran “trending topic mundial”, lo cierto es que, seguramente sin ser consciente de ello, el dirigente hiciera una muy buena elección.

En el año 2009 el periodista Dan Buettner publicó su libro “Blue Zones: Lessons for Living Longer from the People who’ve Lived the Longest”  en el que, basándose en los estudios realizados por los científicos Pes y Poulain, nos contaba que el secreto de una larga y confortable vida está escondido en cinco regiones dispersas en el mundo: Okinawa, en Japón; Loma Linda, en California; Cerdeña, en Italia; Ikaria, en Grecia y Nicoya, en Costa Rica. Buettner recorrió durante años los lugares del planeta donde se vive más tiempo, a los que denominó “zonas azules”.
¿El punto en común? Una vida libre de estrés, actividad moderada constante y una dieta rica en vegetales. Pero, ¿qué vegetales están presentes en la dieta de culturas tan diferentes? El brócoli o las coles de Bruselas en California, la col en Costa Rica, berros, coliflor o lombarda en Italia y Grecia y el wasabi en Japón. Efectivamente, todas son brasicáceas.
Las brasicáceas poseen un alto contenido en isotiocianatos, uno de los compuestos químicos responsables del sabor y aroma típicos de las brasicáceas y que son utilizados por las plantas como agentes disuasorios de herbívoros (todos sabemos a qué huelen la coliflor o las coles de bruselas y también hemos experimentado alguna vez el picor de la mostaza o el wasabi).

Estos isotiocianatos no son producidos directamente por la planta, sino que son el resultado de la acción de una enzima llamada mirosinasa sobre unos derivados de azúcares que se llaman glucosinolatos. Los vegetales guardan en vesículas separadas glucosinolatos y mirosinasa y cuando sufren algún daño, como por ejemplo la mordedura de algún depredador, dichas vesículas se rompen poniendo en contacto a enzima y sustrato para sintetizar el isotiocianato.
Prometedor en la lucha contra el cáncer
Uno de los isotiocianatos más importantes es el sulforafano (SFN), que se encuentra en grandes cantidades en el brócoli. Considerado por el Instituto Nacional del Cáncer de los EEUU como uno de los cuarenta agentes anticancerosos más prometedores, el SFN es actualmente el mayor inductor de origen natural de las enzimas que protegen a nuestro organismo de los radicales libres, inhibe a otras que tras metabolizar ciertos compuestos que ingerimos o respiramos dan lugar a carcinógenos y además es uno de los agentes epigenéticos con mayor proyección en el tratamiento de múltiples enfermedades.
Al SFN y a sus análogos se le atribuyen infinidad de propiedades preventivas y curativas: además de prevenir la enfermedad de Parkinson, proteger frente a la radiación ultravioleta, el asma, la rinitis alérgica y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, tienen propiedades antimicrobianas y antianémicas. Por otro lado esta molécula y alguno de sus análogos son capaces tanto de prevenir como de curar diferentes tipos de cáncer como el de pecho, piel, próstata, colon, cáncer gástrico y cáncer hepático, entre otros. Recientemente, el SFN ha abierto las puertas de un futuro muy esperanzador para el tratamiento de enfermedades raras como el autismo y el síndrome de progeria de Hutchinson Gilford.
A pesar de los grandes beneficios que el SFN aporta a la salud, uno de los mayores inconvenientes que nos encontramos en su aplicación es que este isotiocianato es susceptible de ser degradado por acción del oxígeno, el calor y las condiciones alcalinas, lo que hace verdaderamente difícil para la industria farmacéutica la producción y distribución de SFN.
Debido a ello, por el momento no existe ningún medicamento formulado con este principio activo aunque hay que resaltar que, recientemente, investigadores de la Universidad de Sevilla en colaboración con el CSIC han conseguido crear un sistema de estabilización del SFN así como sintetizar nuevos análogos más activos cuya patente ha sido vendida a la empresa británica Evgen Pharma, quienes actualmente están trabajando en el desarrollo de un fármaco basado en sulforafano para el tratamiento de distintos tipos de cáncer como el de mama o próstata.
Rocío Recio Jiménez es investigadora en el Departamento de Química Orgánica y Farmacéutica, Facultad de Farmacia, Universidad de Sevilla. Artículo escrito en colaboración con la UCC+i de la Universidad de Sevilla.

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/el-brocoli-alimento-o-medicamento-551461577545?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=160502_Newsletter

Generan células beta productoras de insulina a partir de células madre

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 12:33

Dos equipos consiguen un mismo objetivo: generar células productoras de insulina a partir de células madre, con métodos muy distintos.

Los trasplantes de células beta productoras de insulina derivadas de células madre constituyen una de las grandes promesas del tratamiento de la diabetes. Uno de los grandes retos ha sidolograr la maduración completa de esas células para que liberen insulina de forma efectiva. Dos grupos de investigación han llegado a ese punto.
Ronald Evans, del Instituto Salk, en La Jolla (California) y sus colaboradores publican sus resultados en Cell Metabolism. En esencia, han descubierto una proteína clave que activa el proceso de maduración in vitro.
Los investigadores dieron con esta llave maestra mediante un análisis de los transcriptomas de células humanas, en el que constataron que un receptor nuclear, ERR gamma, está presente en cantidades muy elevadas en las células beta adultas.
Evans ya había investigado el papel de ERR gamma y sabía que induce un mayor crecimiento mitocondrial y promueve la oxidación de azúcares y lípidos para generar energía. “Fue una sorpresa comprobar que las células beta producen altos niveles de este regulador, pero hay que tener en cuenta que estas células tienen que liberar cantidades masivas de insulina rápidamente para controlar los niveles de glucosa, así que es un proceso energético intensivo”.
El siguiente paso fue generar ratones que carecían de ERR gamma, cuyas células beta no fueron capaces de liberar insulina en respuesta a la elevación de la glucosa en sangre. Pero cuando los científicos obtuvieron en el laboratorio células de tipo beta que sintetizaban mayores cantidades de ERR gamma, éstas respondían a la glucosa liberando insulina.
El trasplante en un modelo murino de diabetes también ofreció los resultados esperados: transcurrido un día, producían insulina en respuesta a las subidas de glucosa, atenuando los síntomas de la enfermedad.
Red sintética
El equipo de Martin Fussenegger, de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, ha obtenido resultados similares por un camino muy diferente: cultivando las células madre con una red sintética de genes.
Tal y como exponen en el artículo que se ha publicado en Nature Communications, extrajeron células madre del tejido adiposo de un individuo de 50 años y les aplicaron un complejo genético sintético para diferenciarlas en células beta funcionales. En ese software genético resultan esenciales tres factores de crecimiento, Ngn3, Pdx1 y MafA, cuyas concentraciones cambian durante el proceso de diferenciación.
Las células diferenciadas con este procedimiento mostraron características muy similares a las de las células beta naturales, ya que contenían las manchas oscuras conocidas como gránulos, que se encargan de almacenar la insulina. Y, lo que es más importante, funcionaban de una forma muy similar a las células beta. “De momento, la cantidad de insulina que secretan es inferior a la de las células beta naturales”, admite Fussenegger.
En el futuro, estas células podrían obtenerse a partir de las células madre del tejido adiposo del propio paciente diabético y trasplantárselas una vez diferenciadas, evitando así la necesidad de inmunosupresión.
Madrid | 12/04/2016 18:00

http://endocrinologia.diariomedico.com/2016/04/12/area-cientifica/especialidades/endocrinologia/generan-celulas-beta-productoras-de-insulina-a-partir-de-celulas-madre

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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