Diabetes mellitus

30 mayo 2016

Un estudio modifica el pensamiento actual sobre la dieta “occidental” frente a la mediterránea en la cardiopatía isquémica

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 13:58

CHICAGO, IL. Consumir alimentos fritos, bebidas azucaradas y otros componentes de una dieta “occidental” no incrementó el riesgo de eventos cardiovasculares adversos graves en un estudio de prevención secundaria de más de 15.000 pacientes con cardiopatía isquémica crónica de alto riesgo, pero consumir alimentos característicos de una dieta mediterránea típica de hecho redujo ese riesgo en una mediana de 3,7 años de seguimiento.[1]
“Esto fue sorprendente, y desconocemos los motivos”, dijo el investigador, el Dr. Ralph A. Stewart (Universidad de Auckland, Nueva Zelanda) a heartwire de Medscape.
Como era de esperar, el apego a un tipo de dieta mediterránea tradicional que resalta la importancia de granos integrales, frutas, verduras, legumbres, pescado y menos carne se relacionó con menos eventos cardiovasculares adversos graves. En los pacientes con una puntuación de dieta mediterránea de más de 12, un incremento de un punto en la puntuación de la dieta mediterránea se relacionó con un menor riesgo de eventos cardiovasculares adversos graves, este se mantuvo significativo después del ajuste completo (hazard ratio [HR]: 0,95; p = 0,007) y fue congruente para las diversas regiones geográficas y subgrupo de pacientes especificados de antemano.
En contraste, no hubo ninguna relación entre el incremento en la puntuación en la dieta occidental y los eventos cardiovasculares adversos graves en modelos sin ajuste o con ajuste, informan los investigadores en su estudio, publicado en versión electrónica el 24 de abril de 2016 en elEuropean Heart Journal.
Los datos no deben malinterpretarse como una luz verde para que los pacientes con cardiopatía isquémica crónica consuman alimentos no saludables; más bien, “necesitamos esforzarnos más en incrementar los alimentos saludables que parecen ser más protectores”, dijo Stewart.
El Dr. Laurence Sperling (Centro de Prevención de Cardiopatía Emory, Atlanta, Georgia), quien no intervino en el estudio, dijo a heartwire que aun cuando la repercusión de la dieta occidental fuese nula, la dieta mediterránea era protectora y que se dispone de sólida evidencia que respalda que “un patrón alimentario de tipo mediterráneo sería el método de alimentación preferido”.
Una explicación de los inesperados resultados en los datos de la dieta occidental podría ser que la puntuación fuese una medida relativamente burda de los alimentos reales ingeridos, de manera que fácilmente se podrían pasar por alto efectos adversos moderados de alimentos específicos, dijo Stewart.
Se utilizó un cuestionario simple de frecuencia de alimentos, autoadministrado por 15.482 participantes de 39 países en el estudio STABILITY para informar sobre cuántas veces en una semana típica consumían alimentos comunes y alcohol. Los puntos fueron asignados para la puntuación de la dieta mediterránea con base en los alimentos de la dieta mediterránea en estudios previos y para la puntuación de la dieta occidental con base en el consumo de granos refinados, dulces y postres, bebidas azucaradas y alimentos fritos. No se incluyeron los lípidos alimentarios en ninguna de las dos puntuaciones.
“En análisis separados, la puntuación de la dieta mediterránea se relacionó sólo débilmente o no se relacionó con los lípidos plasmáticos, la glucosa en ayunas y la presión arterial medida, de manera que creo que este tipo de alimentación sólo tiene una pequeña influencia en los factores de riesgo habituales”, dijo Stewart. “Otro aspecto a tomar en cuenta es que los alimentos de la puntuación de la dieta occidental posiblemente contribuyan a la obesidad, cuya importancia para la salud en el curso de la vida conocemos. Sin embargo, son menos seguras las ventajas de la reducción de peso en personas mayores con cardiopatía documentada”.
La edad promedio de los pacientes fue de 64,2 años y el 81,1% eran del sexo masculino.
El menor riesgo de muerte, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular en pacientes con una puntuacion de la dieta mediterránea alta parece indicar que los alimentos como las frutas y verduras, el pescado y el consumo moderado de alcohol, tienen un efecto protector, dijo. “Sin embargo, la mayoría de los pacientes con cardiopatía isquémica estable a nivel mundial no comen suficientes alimentos de este tipo para lograr este beneficio”.
Sperling observó que la ventaja de la alimentación no suele ser bien apreciada por cardiólogos, pese a la evidencia de estudios recientes, como PREDIMED, que demostró una reducción de 30% en los desenlaces cardiovasculares en pacientes con cardiopatía isquémica crónica de alto riesgo que seguían una dieta mediterránea complementada con aceite de oliva extra virgen o frutos secos mixtos.
“Esto tiene la misma potencia que todos los medicamentos que aceptamos -estatinas o inhibidores de ECA- y ciertamente más potencia que realizar una angioplastia en una persona con angina de pecho estable”, dijo.
Al inicio, la mayoría de los pacientes estaban recibiendo medicamentos antihipertensivos y a casi 97% se le administraba una estatina. “Por consiguiente los resultados parecen indicar que las ventajas de este tipo de alimentación (dieta mediterránea) son adicionales a las ventajas conocidas de las estatinas”, observó Stewart.
El Dr. Michael H. Davidson (Universidad de Chicago, Ilinois), quien no intervino en el análisis, dijo que los datos del cambio de paradigma reciente en la reducción del riesgo cardiovascular, resaltado por el Comité Asesor de las Directrices Alimentarias en el 2015, aparte del colesterol de los alimentos.
Dijo: “Contamos con datos que indican que no tiene un beneficio cardiovascular decir a las personas que dejen de consumir grasas saturadas y que reduzcan su ingesta de colesterol alimentario. Sin embargo, ahora el estudio de prevención secundaria PREDIMED muestra evidencia de que incorporar alimentos saludables de una alimentación de tipo mediterránea puede proporcionar una ventaja cardiovascular”.
No obstante, señaló Stewart, puesto que no pudieron estimar de manera confiable los lípidos de la alimentación con base en el cuestionario de frecuencia de alimentos, el estudio no pudo abordar la importancia de reducir los lípidos saturados.
El estudio fue financiado por GlaxoSmithKline, que también solventó la publicación de acceso gratuito al artículo. Stewart informó recibir apoyo salarial a través de una Beca para Médico Clínico del Consejo de Investigación en Salud de Nueva Zelanda. Los conflictos de interés de los coautores se enumeran en el artículo. Sperling declaró no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. Davidson informó ser un investigador de STABILITY.

Patrice Wendling
10 de mayo de 2016
Siga a Patrice Wendling en Twitter @pwendl. Para más información de theheart.org, síganos enTwitter y Facebook .

http://espanol.medscape.com/verarticulo/5900375?nlid=104969_4001&src=WNL_esmdpls_160516_mscpedit_gen&impid=1098503#vp_1

Estrategias cognitivas en la toma de decisiones clínicas

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 13:50

¿Cómo pensamos los médicos?
Existe un interés creciente en la investigación de los procesos de toma de decisiones médicas, para mejorar el desempeño de los individuos y de los equipos encargados del cuidado de la salud y para evaluar la eficacia de distintas intervenciones educativas en contextos específicos.

Del sitio IntraMed

¿Puede la actividad física frenar el Alzhéimer?

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 13:47

La enfermedad de Alzheimer afecta a dos de cada diez personas con 80 años.

Aunque posee un fuerte componente genético, ¿podemos cambiar algo en nuestra vida cotidiana para prevenirlo o ralentizarlo? La respuesta es sí. Está demostrado que ser físicamente activo ralentiza e incluso corrige la evolución de muchas alteraciones cerebrales ocurridas en la enfermedad y sus consecuencias cognitivas y comportamentales.
La enfermedad de Alzheimer afecta a 36 millones de personas en todo el mundo -se estima que cada siete segundos se diagnostica un nuevo caso-. Su prevalencia se duplica cada cinco años tras haber cumplido los 60. La pérdida de memoria y las alteraciones cognitivas y comportamentales condicionan la dependencia y calidad de vida de los pacientes ocasionando, en última instancia, la muerte por causas indirectas.
El tratamiento farmacológico está encaminado a frenar la evolución de algunos de sus síntomas aunque, desafortunadamente, no reducen ni mucho menos revierten de forma sustancial las alteraciones cognitivas ocasionadas. Por ello, en la actualidad se impulsan terapias alternativas como la psicoterapia, la terapia cognitiva y el ejercicio físico, que han demostrado su potencial atenuando su fisiopatología y, en consecuencia, reduciendo la sintomatología.
Hace más de 2.000 años el poeta latino Juvenal ya señalaba la relación entre la salud física y la salud mental a través de su máxima “Mens sana in corpore sano”. Si bien no le faltaba razón, en la actualidad matizamos que hacerejercicio físico de forma regular –150 minutos a la semana de ejercicio de intensidad moderada-intensa según la Organización Mundial de la Salud (OMS)– mejora la estructura y funcionamiento de nuestro cerebro a través de diversos mecanismos biológicos que cada vez vamos comprendiendo más.
Beneficios para el cerebro
Hace escasas décadas se pensaba que todo beneficio producido por el ejercicio físico a nivel cerebral estaba regulado por fenómenos psicológicos -efectos ansiolíticos y antidepresivos, euforia, placer- y sociológicos -las interacciones sociales y el enriquecimiento ambiental han demostrado beneficios sobre el cerebro-. A día de hoy sabemos que el ejercicio físico modula orgánica y estructuralmente el tejido cerebral a través de diversos mecanismos biológicos como el incremento del número de células nerviosas (neurogénesis) en regiones críticas para esta enfermedad como el hipocampo, aumentando la densidad de sus conexiones (plasticidad sináptica), mejorando el flujo sanguíneo cerebral, el metabolismo, reduciendo el daño oxidativo, así como mejorando la degradación de productos de desecho tóxicos como la proteína β-amiloide o los residuos ocasionados por la muerte de las neuronas.
Las investigaciones que estudian las mejoras cerebrales producidas por el ejercicio han sido desarrolladas fundamentalmente en modelos animales y, en menor medida, aunque digno de mención dadas las evidentes dificultades éticas y técnicas, en humanos. En estos estudios se ha demostrado que para que una acción muscular tenga consecuencias a nivel cerebral deben activarse diferentes señales que incluyen hormonas, neurotransmisores, defensas antioxidantes y factores neurotróficos, como el Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés), que media en la supervivencia, reparación y proliferación de las neuronas y cuyo déficit se ha relacionado con un mayor riesgo de padecer una enfermedad neurodegenerativa.
El estilo de vida influye
Recientemente hemos publicado un estudio de meta-análisis en la revistaMayo Clinic Proceedings en el cual analizamos el riesgo de padecer Alzheimer en base a la actividad física realizada en los años previos en 23.345 personas de entre 70 y 80 años. En el estudio demostramos que aquellas personas que habían sido físicamente activas, según las recomendaciones de la OMS, durante aproximadamente los 5 años previos, tuvieron una posibilidad de desarrollar alzhéimer un 40% menor en comparación con las personas sedentarias.

Hoy sabemos que muchas de las regiones cerebrales y funciones afectadas en la enfermedad de Alzheimer son susceptibles de mejorar estructural y funcionalmente gracias al ejercicio físico regular. Aunque el riesgo de padecer esta demencia posee un fuerte componente genético, el alzhéimer también puede ser modulado por factores modificables como el estilo de vida. En la actualidad pocas intervenciones, por no decir ninguna, producen efectos tan pleiotrópicos (que afectan a múltiples características) y coadyuvantes (que contribuyen de forma complementaria a producir un efecto, por ejemplo, de un fármaco) sobre la evolución de la enfermedad de Alzheimer.

Autores: Helios Pareja y Alejandro Lucía
Investigadores de la Universidad Europea. Su grupo de investigación se dedica a entender los mecanismos biológicos por los que el ejercicio ayuda a prevenir (e incluso a tratar) numerosas enfermedades. Este artículo ha sido escrito en colaboración con el Departamento de Comunicación de la Universidad Europea.

Fuente: Revista Muy Interesante

20 mayo 2016

¿Qué dicen las recientes evidencias acerca de las estatinas?

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 8:49

El presidente del Congreso Mundial de Cardiología 2016 responde a IntraMed acerca de las repercusiones del estudio HOPE 3

Del sitio IntraMed

La flora intestinal depende de nuestro estilo de vida

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:45

Dieta, medicación, sexo, edad y tiempo de tránsito en el intestino son las variables que más influyen en su flora, tal y como apunta uno de los mayores estudios realizados hasta el momento sobre estas poblaciones.
os hallazgos publicados en Science revelan asociaciones entre la composición de la flora intestinal y el consumo de cerveza o de chocolate negro, entre otros descubrimientos.
El estudio muestra un conjunto de 14 géneros de bacterias que conforman la composición básica de la microbiota presente en todos los individuos.
El Proyecto Flamenco sobre Flora Intestinal, uno de los mayores estudios en voluntarios sanos sobre la variación de dichas comunidades bacterianas, ha presentado sus primeros resultados, publicados hoy en la revista Science.
A través del análisis de más de mil muestras de heces humanas, un equipo de investigadores del Instituto de Biotecnología de Flandes (Bélgica), dirigido por Jeroen Raes, ha identificado 69 factores ligados a la composición de la flora. La mayoría de estas variables están relacionadas con el tiempo de tránsito –el que le toma a los alimentos ir desde la boca hasta el final del intestino–, la dieta, la medicación, el sexo y la edad.
Los investigadores han identificado 69 factores ligados a la composición de la flora
Junto con su equipo, Raes mapeó la composición de la flora intestinal de alrededor de 5.000 voluntarios en Flandes. El propósito fue analizar los vínculos entre la flora intestinal humana y la salud, y el estilo de vida.
Las conclusiones proporcionan información importante para futuras investigaciones y estudios clínicos. Su integración con otros datos recogidos en el mundo revela un conjunto de 14 géneros de bacterias que conforman la esencia universal de la microbiota presente en todos los individuos.
“Nuestro trabajo ha dado una enorme cantidad de nueva información sobre la composición de la microbiota de las personas normales como tú y como yo”, explica Raes. “La mayoría de los estudios anteriores se centraban en enfermedades específicas o en un ámbito geográfico mucho menor”, añade.
Sin embargo, el análisis de la flora intestinal ‘promedio’ es básico para el desarrollo de diagnósticos y medicamentos a base de bacterias intestinales. “Es necesario comprender lo que es normal antes de poder entender y tratar la enfermedad”, añade Raes.
Efecto chocolate belga
El modo de nacer (parto natural o cesárea) o la alimentación con leche materna no se vieron reflejados en la composición de la microbiota adulta
Al analizar factor por factor, el tiempo de tránsito de las heces mostró la asociación más fuerte a la hora de desentrañar la composición de la flora. También la dieta es un factor importante, fundamentalmente en relación al consumo de fibra.
Además, se comprobó que un grupo de bacterias particular poseía una preferencia por el chocolate negro. “El efecto del chocolate belga”, bromea Raes. También se encontró una asociación entre la composición de la flora intestinal y el consumo de cerveza.
La medicación tenía igualmente un fuerte vínculo con el perfil de la flora intestinal. Sin embargo, otros resultados del proyecto requieren una investigación más profunda, como la relación entre flora intestinal y factores relacionados con la capacidad de absorción de oxígeno.
La lactancia materna no influye
Los investigadores no solo identificaron una asociación con antibióticos y laxantes, sino también con los medicamentos de la fiebre del heno y las hormonas utilizadas para la anticoncepción o para el alivio de los síntomas de la menopausia.
Sorprendentemente, el modo de nacer (parto natural o cesárea) o la alimentación con leche materna no se vieron reflejados en la composición de la microbiota adulta. “Estos resultados son esenciales para estudiar enfermedades como el párkinson, que se asocia típicamente con el tiempo de tránsito intestinal, que a su vez impacta en la composición de la microbiota”, subraya Raes.
Serán necesarios alrededor de 40.000 muestras humanas solo para capturar una imagen completa de la biodiversidad de la flora intestinal
La colaboración con el estudio LifeLines holandés permitió a los investigadores reproducir sus resultados. Así, más del 90% de los factores identificados también fueron detectados en la cohorte holandesa.
Colaboraciones internacionales como estas son la clave para avanzar en el campo y acelerar el camino hacia el desarrollo de fármacos basados en la flora intestinal. “La replicación añade una gran robustez a los resultados”, enfatiza Raes.
Aunque el proyecto de la flora intestinal flamenca ha enriquecido enormemente el conocimiento sobre su composición, esto solo permitía explicar el 7% de su variación. Por ello, todavía queda mucho trabajo por hacer para esbozar todo el ecosistema de esta flora.
El laboratorio de Raes estima que serán necesarios alrededor de 40.000 muestras humanas solo para capturar una imagen completa de la biodiversidad de la flora intestinal. Los autores ya están planificando estudios de seguimiento para explorar la evolución de la flora intestinal en el tiempo.
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Referencia bibliográfica:
Population-level analysis of gut microbiome variation, Falony et al., Science (2016).

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=89025&uid=445164&fuente=inews

Fecha:3/05/2016

Las bacterias intestinales podrían ayudar a prevenir el cáncer

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:40

intestines
Investigadores de la Universidad de California-Los Ángeles (UCLA), en Estados Unidos, han demostrado que varios tipos de bacterias intestinales podrían ser factores que causan y previenen la obesidad y otras enfermedades. El estudio, que se publica en la revista Plos One, ofrece evidencias de que bacterias antiinflamatorias intestinales, consideradas”beneficiosas para la salud”, pueden retrasar o detener el desarrollo de algunos tipos de cáncer.

Según Robert Schiestl, profesor de Patología, Ciencias de la Salud Ambiental y Radiación Oncológica en UCLA y autor principal del estudio, los médicos podrían ser capaces de reducir el riesgo de una persona de padecer cáncer analizando los niveles y tipos de bacterias intestinales en el cuerpo y prescribiendo, después, probióticos para reemplazar o reforzar la cantidad de bacterias con propiedades antiinflamatorias. “No es invasivo y es bastante fácil de hacer”, ha afirmado.

Durante millones de años, podría decirse que las bacterias intestinales se han definido comobuenas y malas: las buenas tienen propiedades antiinflamatorias y las malas promueven la inflamación. En proporción, el cuerpo humano contiene alrededor de 10 billones de células bacterianas, pero sólo 1 billón de células humanas.

En el estudio, Schiestl y su equipo aislaron una bacteria llamada Lactobacillus johnsonii 456, la más abundante de las bacterias beneficiosas y que tiene algunas aplicaciones muy útiles fuera de la medicina. La bacteria redujo el daño de genes y disminuyó significativamente la inflamación, un objetivo crítico, porque la inflamación juega un papel clave.

En su anterior investigación, Schiestl presentó la primera evidencia de una relación entre la microbiota intestinal y la aparición de linfoma, un cáncer que se origina en el sistema inmunológico. El nuevo trabajo explica cómo esta microbiota podría retrasar la aparición de cáncer y sugiere que los suplementos probióticos podrían ayudar a evitar su aparición.
Ralentiza el crecimiento de tumores
Para ambos estudios, Schiestl y su equipo utilizaron ratones que tenían mutaciones en un gen llamado ATM, lo que los hacía susceptibles a la ataxia telangiectasia. El trastorno, que afecta a una de cada 100.000 personas, está vinculado con una alta incidencia de leucemia, linfomas y otros cánceres. Se dividió a los ratones en dos grupos: uno al que sólo se le dio bacterias antiinflamatorias y otro que recibió una mezcla de microbios inflamatorios y antiinflamatorios que habitualmente coexisten en los intestinos.

En el nuevo estudio, los autores analizaron los metabolitos en la orina y las heces de los ratones. Se sorprendieron al encontrar que los ratones que recibieron sólo la microbiota beneficiosa producían metabolitos conocidos por prevenir el cáncer, además de tener unmetabolismo de grasa y oxidativo más eficiente, lo que los investigadores creen que también podría reducir el riesgo de cáncer.
En los ratones que recibieron sólo las bacterias buenas, la progresión del linfoma fue más lenta que en los otros ratones y vivieron cuatro veces más y con menos daño en el ADN e inflamación. “En conjunto, estos hallazgos dan credibilidad a la idea de que la manipulación de la composición microbiana puede usarse como una estrategia eficaz para prevenir o aliviar la susceptibilidad al cáncer”, han dicho los investigadores.

“Sorprendentemente, nuestros hallazgos sugieren que la composición de la microbiota intestinal influye y altera el metabolismo central de carbono de una manera independiente del genotipo. En el futuro, tenemos la esperanza de que el uso de probióticos pueda ser un potencial quimiopreventivo para los humanos, además de que el mismo tipo de microbiota disminuiría la incidencia de tumores en las poblaciones susceptibles de cáncer”, ha concluido Schiestl.
15/04/2016 09:00

http://endocrinologia.diariomedico.com/2016/04/15/area-cientifica/especialidades/endocrinologia/las-bacterias-intestinales-podrian-ayudar-a-prevenir-el-cancer

Descubren el mecanismo molecular que hace que el ayuno ayude a combatir la enfermedad del hígado graso

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:33

La reducción de la ingesta de calorías puede servir para poner el metabolismo de nuevo en forma
Investigadores del Helmholtz Zentrum de Munich(Alemania) han observado que el ayuno activa la producción de una proteína que regula el metabolismo del hígado, lo que podría servir para combatir la enfermedad del hígado graso, según los resultados publicados en la revista EMBO Molecular Medicine.
Desde hace tiempo el incremento del sobrepeso y la obesidad se ha convertido en uno de los problemas de salud más importantes a nivel mundial, sobre todo por las patologías metabólicas asociadas a este exceso de peso, tales como la diabetes tipo 2. Para combatirlo, se sabe que la reducción de la ingesta de calorías, por ejemplo dejando de comer de forma intermitente, puede servir para poner el metabolismo de nuevo en forma.
En este trabajo, los investigadores buscaron entender cómo este ayuno influye en el metabolismo para conseguir este “efecto terapéutico”, según ha destacado Stephan Herzig, uno de los autores del estudio, y se pusieron a buscar una molécula que reduzca la absorción de ácidos grasos en el hígado.
Los científicos analizaron las diferencias en la actividad genética de las células hepáticas que provoca el ayuno, y vieron que el gen de la proteína GADD45 beta se lee de manera diferente dependiendo de la dieta. Y cuanto mayor es el hambre, mayor es la producción de esta molécula, cuyas siglas son sinónimo de detención del crecimiento y el daño del ADN inducido.
Pruebas posteriores de simulación demostraron que el GADD45 beta es responsable de controlar la absorción de ácidos grasos en el hígado, y los ratones que carecían de este gen eran más propensos a desarrollar la enfermedad de hígado graso.
Sin embargo, cuando la proteína fue restaurada, el contenido de grasa del hígado se normalizó y los niveles de azúcar mejoraron. Además, los científicos también fueron capaces de confirmar este hallazgo en humanos, donde un nivel más bajo de este gen se asoció a una mayor acumulación de grasa en el hígado y mayores niveles de azúcar en sangre.
“El estrés en las células del hígado causado por el ayuno, en consecuencia, parece estimular la producción GADD45 beta, que luego ajusta el metabolismo a la baja ingesta de alimentos”, resume Herzig.
Los investigadores ahora quieren utilizar los nuevos hallazgos para intervenir en el metabolismo de la grasa y el azúcar, para lo que el ayuno podría ser un buen tratamiento.

Fuente: El Médico Interactivo

Pacientes con diabetes de tipo 2 hospitalizados: ¿Una oportunidad pasada por alto?

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 8:23

Dr. Richard M. Plotzker
04 de mayo de 2016
¿Descuido benigno -o no tan benigno-?
Discúlpenme mientras subo a mi podio improvisado.
Richard P
Recientemente, se me ha pedido asesoría sobre algunos pacientes con diabetes que no tenían un diagnóstico nuevo ni que se estaban agravando, aunque su enfermedad nunca se controló bien después de dos o más consultas hospitalarias que al parecer no lograron resolver sus problemas de glucemia. Tras una lectura minuciosa de su historia clínica -algo que hacen muchos de los expertos de mi generación-, me encontré con una larga serie de valores generales de laboratorio y resúmenes de altas, los últimos de los cuales se habrían proporcionado a los médicos de atención primaria que heredaron a estos pacientes después del alta hospitalaria.
Un resumen en concreto atrajo mi atención. La palabra “diabetes” había sido dictada por un miembro del personal de base, aunque no aparecía en ninguna otra parte en el texto del informe, excepto como un diagnóstico secundario. Hay un anexo en ese resumen de uno de los médicos del hospital que recibió la llamada de una enfermera de visita al siguiente día, pidiendo instrucciones sobre el tratamiento antidiabético que no se incluyeron en el alta y que no aparecían en ninguna parte del resumen durante el curso de la hospitalización. En otros resúmenes, de igual manera la diabetes tampoco se mencionaba durante su estancia hospitalaria, y la única referencia que se hacía era a una cifra de glucosa muy por arriba de lo normal.
A juzgar por la hiperglucemia sin cambio y una lista de fármacos y dosis que eran las mismas en el ingreso y en el alta, se concluiría sin duda que la actualización del plan de tratamiento de la diabetes no era una de las principales metas de la hospitalización.
Es verdad, la mayoría de los pacientes con diabetes que ingresan al hospital es por motivos diferentes a la hiperglucemia. Sin embargo, los valores de dos dígitos de HbA1c y las concentraciones de glucosa por arriba de 200 mg/100 ml son indicios difícilmente sutiles de que tal vez podría estar justificada una revisión del tratamiento médico, aun cuando sólo sea para enviar un mensaje de “alerta” al médico de atención primaria. Lamentablemente, en mis casos, esto no se tomó en cuenta aún en aquellos con hospitalizaciones repetidas.
En esta época en que los incentivos nos impulsan a procesar a los pacientes durante su enfermedad aguda en el menor número de noches que sea posible, aun en las reuniones interdisciplinarias de médicos, jefas de enfermería, planificadores del alta, nutricionistas y trabajadoras sociales -todos comentando el mismo paciente al mismo tiempo- con demasiada frecuencia no se presta atención a qué hacer con respecto a algunos valores de laboratorio bastante evidentes

Hallar el equilibrio correcto
Hace unos 15 años, mientras ejercía en la práctica privada, se me pidió que formara parte de un comité para establecer normas estatales para el tratamiento de la diabetes en pacientes hospitalizados. El comité estaba integrado por diabetólogos, educadores en diabetes, licenciadas en enfermería, supervisoras de enfermería, una dietista y algunos ejecutivos administrativos. El documento resultante fue la antítesis de la negligencia diabética que acabo de describir. Las autoridades sanitarias estatales propusieron establecer como requisito que todos los pacientes sean objeto de una anamnesis exhaustiva de su diabetes, lo que comprende un resumen completo de todos los tratamientos previos, extensas pruebas de laboratorio y consultas por personas que contribuían poco pero que aumentaban considerablemente la nómina, sin ningún tipo de selectividad de por qué el paciente estaba en el hospital.
Supongo que si todo lel día se atiende sólo a pacientes con diabetes, la perspectiva de uno es la de la diabetes. Esta es la diferencia entre tener conocimiento y tener comprensión. La corrección excesiva es en realidad sólo una variante de estar equivocado. No se puede saturar el expediente de toda persona que se somete a una intervención quirúrgica de la cadera o con cáncer terminal o enfermedad pulmonar obstructiva crónica, con análisis médicos y pruebas que no tienen un propósito inmediato, sólo en aras de lograr que este completo. Pero tampoco se pueden dejar pasar la oportunidad para tratar mejor una enfermedad crónica devastadora.
Lo que se puede hacer, y lo que creo que debiéramos hacer, es refinar la atención médica y pensar en el paciente en el hospital y en la transición a su siguiente destino. Algunos valores de laboratorio simplemente están allí como una bandera roja. Lo mismo ocurre con los antecedentes proporcionados por pacientes que sólo reciben atención episódica, por lo general durante una consulta hospitalaria. A pesar de lo problemático que las listas de cotejo a menudo parecen, esta podría ser la ocasión para que el personal de base y los médicos del hospital que los supervisan creen una lista “de pasos” a poner en práctica en el momento oportuno.
También considero que debe haber una mejor comunicación entre la atención en el hospital y la atención en el consultorio, algo que se ha atrofiado terriblemente en años recientes. Los médicos del hospital que no han trabajado en el contexto de consultorio pueden no percatarse de que iniciar la insulina en el hospital resulta más fácil que iniciarla en el consultorio, por ejemplo. Aunque puede no ser realista controlar por completo las concentraciones de glucosa durante una hospitalización de dos o tres días, planificar lo que se precisa para controlarla en los siguientes 2-3 meses, así como sortear las secuelas que el siguiente médico necesitará abordar, debiera estar dentro de las metas en casi todas las hospitalizaciones.
De esta manera, la siguiente ocasión que estas personas lleguen al hospital por alteraciones del estado mental o por una infección de las vías urinarias, o por cualquier otro problema que las lleve al servicio de urgencias, el control de la glucemia y la resolución de sus problemas relacionados ya se habrán efectuado.
Desciendo ahora de mi podio improvisado.
Pacientes con diabetes de tipo 2 hospitalizados: ¿una oportunidad pasada por alto? Medscape. 04 de mayo de 2016.
Fuente: http://espanol.medscape.com/verarticulo/5900363

Canagliflozina: posible incremento del riesgo de amputación no traumática en miembros inferiores

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:13

Detectado en un ensayo clínico actualmente en marcha (CANVAS). Se ha considerado necesario llevar a cabo una evaluación a nivel europeo para caracterizar adecuadamente esta señal de seguridad. Mientras tanto, consultar las siguientes recomendaciones dirigidas a los profesionales sanitarios que comunica la AEMPS.

CANAGLIFLOZINA: POSIBLE INCREMENTO DEL RIESGO DE AMPUTACIÓN NO TRAUMÁTICA EN MIEMBROS INFERIORES

En un ensayo clínico se ha detectado un aumento del riesgo de amputaciones no traumáticas de miembros inferiores en el grupo de pacientes tratados con canagliflozina. La evaluación de este riesgo sigue en curso.
Mientras tanto, se recomienda a los profesionales sanitarios:
– Vigilar la aparición de signos y síntomas provocados por la depleción de agua y sales corporales en pacientes en tratamiento con canagliflozina, en particular en aquellos que presenten factores de riesgo para amputación, iniciando tratamiento precoz de los problemas clínicos que surjan en los pies.
– Como medida de precaución, considerar la posibilidad de interrumpir el tratamiento con canagliflozina en caso de aparición de complicaciones importantes en los miembros inferiores, al menos hasta que tales complicaciones se hayan resuelto.
Canagliflozina es un medicamento antidiabético de administración oral, perteneciente al grupo de los inhibidores reversibles del co-transportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT-2). Actualmente se comercializa bajo los nombres comerciales de ▼Invokana® (canagliflozina) y▼Vokanamet® (canagliflozina / metformina).
Es conocido que las amputaciones no traumáticas de miembros inferiores (MMII) constituyen una de las complicaciones propias de la diabetes mellitus. Sin embargo, tras haberse detectado en un ensayo clínico actualmente en marcha (CANVAS), una incidencia dos veces superior de tales eventos, se ha considerado necesario llevar a cabo una evaluación a nivel europeo para caracterizar adecuadamente esta señal de seguridad.
El ensayo CANVAS (CANagliflozin cardioVAScular Assessment Study/ Estudio de evaluación cardiovascular con Canagliflozina) es un estudio multicéntrico, aleatorizado doble ciego, controlado con placebo, diseñado para evaluar la seguridad, tolerabilidad y riesgo cardiovascular con canagliflozina en adultos diabéticos tipo 2 con control glucémico inadecuado y riesgo elevado de presentar eventos cardiovasculares. En este ensayo fueron aleatorizados en una propoción 1:1:1 un total de 4.330 pacientes a 3 brazos de tratamiento: canagliflozina 100 mg, canagliflozina 300 mg o placebo.
Al realizar la monitorización de los eventos adversos graves del ensayo CANVAS se observó lo siguiente:
– Un aumento de la incidencia de amputación no traumática de MMII en los grupos con canagliflozina 100 mg y 300 mg (3,3% y 2,4%) frente al grupo placebo (1,3%). Con una duración media de seguimiento de aproximadamente 4,5 años, la incidencia anual de amputación de MMII fue de 7,3; 5,4 y 3 eventos por 1000 pacientes-año para canagliflozina 100 mg, canagliflozina 300 mg y placebo, respectivamente.
– La localización de las amputaciones fue similar en los tres grupos de tratamiento al tiempo que concordantes con las que caracterizan a los pacientes con diabetes mellitus tipo 2. Los dedos de los pies fueron los más frecuentemente afectados.
– El aumento de riesgo de amputación de MMII se ha observado independientemente de la existencia o no de factores de riesgo predisponentes.
– El hecho de que la dosis más alta de canagliflozina se encuentre relacionada con un menor número de amputaciones sugiere que este efecto no es dosis dependiente.
– Hasta el momento se desconoce el mecanismo causal de estos eventos, sin embargo, se considera que la deshidratación y la depleción de volumen podrían desempeñar un papel importante en su desarrollo.
Tras el análisis de los datos procedentes de otro estudio también actualmente en curso (CANVAS-R) se ha estimado, con una exposición aproximada de 0,75 años, una incidencia anual de amputación de 7 y 5,3 eventos por 1000 pacientes-año en los grupos de canagliflozina o placebo respectivamente. El CANVAS-R está siendo llevado a cabo sobre 5.813 pacientes con características similares al ensayo CANVAS.
No se ha observado mayor incidencia de amputación en otros 12 ensayos clínicos de Fase 3/4 completados como parte del programa de desarrollo del producto y en los que participaron un total de 5.200 individuos tratados con canagliflozina frente a 2.800 tratados con un comparador.
En base a esta información y mientras se finaliza la evaluación en marcha, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios establece, respecto a los pacientes en tratamiento con canagliflozina las siguientes recomendaciones dirigidas a los profesionales sanitarios:
– Vigilar a todos los pacientes al objeto de detectar signos y síntomas provocados por la depleción de agua y sales corporales. Se vigilará que el estado de hidratación sea el adecuado en todo momento en línea con las recomendaciones de la ficha técnica del medicamento. El uso de diuréticos podría agravar el estado de deshidratación.
– Asimismo, deberán ser cuidadosamente monitorizados aquellos que presenten factores de riesgo para amputación, como amputaciones previas, enfermedad vascular periférica o neuropatía preexistente.
– Iniciar tratamiento precoz de los problemas clínicos que surjan en los pies: ulceraciones, infección, dolor de nueva aparición o sensibilidad, entre otros.
– Como medida de precaución, se deberá considerar la posibilidad de interrumpir el tratamiento con canagliflozina en pacientes que desarrollen complicaciones importantes en los miembros inferiores, como úlceras cutáneas, osteomielitis o gangrena; al menos hasta que tales complicaciones se hayan resuelto.
– Recordar a los pacientes la necesidad de:
o Seguir las pautas estándar para el cuidado rutinario preventivo del pie diabético y mantener una buena hidratación general.
o Informar a su médico si desarrollan úlceras, decoloración de la piel, dolor de nueva aparición o sensibilidad en extremidades inferiores.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios informará sobre las conclusiones de la evaluación actualmente en marcha sobre este asunto.
Finalmente se recuerda la importancia de notificar todas las sospechas de reacciones adversas al Centro Autonómico de Farmacovigilancia correspondiente del Sistema Español de Farmacovigilancia, pudiéndose notificar también a través del formulario electrónico disponible en la web www.notificaRAM.es
Última actualización: 03/05/2016

Fuente: Vademecum. es

 

Bailar protege el cerebro

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:05

Cuando nos introducimos en la pista de baile, nuestro cuerpo intenta sincronizarse al ritmo de la música ynuestro cerebro orquesta todos esos movimientos, ordenando a nuestras articulaciones cuándo y cómo moverse. Estamos bailando.
Los mecanismos del cerebro
Existen distintos mecanismos neuronales relacionados con el baile: cuando nos movemos, empleamos neuronas y sustancias químicas del cuerpo para controlar los músculos que afectan a las articulaciones, al movimiento y al equilibrio. El sistema nervioso activa grupos de músculos que trabajan juntos para lograr un amplio rango de movimiento y así demostrar nuestras muchas o pocas dotes como bailarines.

Los movimientos voluntarios, como bailes con una coregografía marcada como una bachata o el tango, se originan en la corteza motora, que está implicada en la planificación, control y ejecución de este movimiento. Las señales procedentes de la corteza motora viajan a través de 20 millones de fibras nerviosas de la médula espinal para que, por ejemplo, la muñeca o el dedo del pie respondan de una manera determinada. Curiosamente, cuanto más pequeño es el movimiento, más dedicación recibe de la corteza motora, lo que llamamos la corteza somatosensorial, una región media del cerebro responsable del control motor, que también juega un papel clave en la coordinación ojo-mano.

Por otra parte, los ganglios basales, otro grupo de células del cerebro, también se comunican con otras regiones del cerebro para coordinar sin problemas el movimiento. Así, todo este complejo engranaje del cerebro traduce finalmente las señales neuronales en la lista de baile convirtiendo nuestros movimientos en reales.

Pero, ¿de qué manera afecta el hecho de bailar a nuestro órgano pensante?

Según el neurocientífico y director de la Science Gallery en el King’s College London (Reino Unido) Daniel Glaser, bailar mejora la función cerebral a una gran variedad de niveles. Por un lado, nuestra memoria muscular nos permite aprender cómo llevar a cabo un baile sin tener que pensar en los pasos. Esto sucede porque los movimientos encajan a fondo en el cerebro, creando una especie de taquigrafía entre lo que pensamos y lo que hacemos. Esto es, memorizamos cómo hacer las cosas de una forma tan eficiente que no requieren de un esfuerzo consciente por nuestra parte. Repetir los pasos de baile constantemente nos lleva a tal punto que podemos llevarlos a cabo de forma automática.
Además, a pesar de que la memoria muscular sea incapaz de distinguir cuándo nos equivocamos al hacer un paso y cuándo no, algunos estudios han planteado que las endorfinas que se liberan tras realizar un movimiento correcto en el baile, hacen que el cerebro almacene como forma adecuada tal movimiento; un proceso que reconfigura continuamente las vías neuronales del cerebro.
Las células de memoria muscular pueden activarse con cualquier actividad. Las evidencias científicas sugieren que los cambios que, por ende, pueden producirse en nuestra materia gris, pueden conducir, a su vez, a modificaciones en nuestras capacidades. Bailar integra varias funciones del cerebro implicadas en la cinestesia, al seguir el ritmo y vivir la emoción positiva mientras bailamos; todas ellas aumentan la conectividad de nuestro cerebro.

Según una investigación publicada en la revista New England Journal of Medicine, bailar puede prevenir además las enfermedades neurodegenerativas y aumentar la agudeza mental a todas las edades.Practicar baile o actividad similares, puede reducir drásticamente la aparición de la demencia y la enfermedad de Alzheimer. Y es que el baile obliga al cerebro a recolocar regularmente sus vías nerviosas, especialmente en las regiones que implican la función ejecutiva, la memoria a largo plazo y el reconocimiento espacial.

Fuente: Revista Muy Interesante
Fecha:20/4/2016

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Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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