Diabetes mellitus

4 abril 2016

Una dieta con muy bajas calorías puede desencadenar la remisión de la diabetes de tipo 2

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 18:36

La diabetes de tipo 2 puede ser reversible mediante una dieta con muy bajas calorías durante ocho semanas y el control minucioso del peso corporal hasta por seis meses, muestra una nueva investigación.
Los hallazgos fueron publicados el 21 de marzo de 2016 en la versión electrónica de Diabetes Carepor la Dra. Sarah Steven de Newcastle University, Reino Unido, y sus colaboradores.
“Cuando se establece el diagnóstico, a todas las personas se les debe decir que la diabetes de tipo 2 puede ser reversible mediante una reducción de peso sustancial. En las personas con diabetes de tipo 2 que se sienten mal por su pérdida de la salud, hay una forma genuina de resolverlo. No es una opción fácil, pero hay que considerarla, planificarla y comentarla muy bien con el cónyuge o la pareja”, dijo a Medscape Medical News el investigador Dr. Roy Taylor, también de Newcastle University.
En el estudio de 30 adultos con preobesidad u obesidad y diabetes de tipo 2 de seis meses a 23 años de duración, el peso disminuyó significativamente después de una dieta principalmente líquida de 600 a 700 calorías al día durante ocho semanas y 12 de los 30 individuos (40%) lograron cifras promedio de glucosa plasmática en ayunas (FPG) de menos de 126 mg/100 ml.
Después de un programa intensivo de control de peso, individualizado, durante otros seis meses más, 13 de 30 (43%) mantuvieron una FPG inferior a 126 mg/100 ml, mientras no recibían medicación hipoglucemiante.
“La reducción de peso considerable puede lograrse con una restricción calórica intensa como única medida. La transición desde una dieta líquida con bajas calorías hasta la alimentación normal precisa un control muy minucioso. Este enfoque de dos pasos para la reducción de peso sustancial es eficaz, a diferencia de las creencias actuales con respecto a cómo bajar de peso”, dijo el Dr. Taylor.
Sin embargo, el experto en obesidad, Dr. Arya M. Sharma, de la Universidad de Alberta, Edmonton, se muestra escéptico: “El hecho de que una dieta con bajas calorías contrarreste la diabetes es algo que hemos sabido por mucho tiempo. El aspecto clave aquí no es si la reducción de peso realmente puede contrarrestar la diabetes o lograr su remisión, sino la perdurabilidad del efecto. Por lo que respecta a los estudios de control de la obesidad, seis meses no es mucho tiempo”.
El Dr. Sharma añadió: “Es un estudio de prueba de principio que demuestra que si se reduce peso a través de la dieta, hay buenas probabilidades de que la diabetes remita. Sin embargo, al mismo tiempo, si se vuelve a aumentar de peso, la diabetes se va a reanudar”.
Proceso de dos pasos
La dieta con muy bajas calorías durante ocho semanas consistió en una fórmula líquida tres veces al día que contenía 43% de hidratos de carbono, 34% de proteínas y 19,5% de lípidos, lo que proporcionó alrededor de 624 kcal/día. A los sujetos del estudio también se les permitió consumir verduras sin almidón y se les recomendó beber al menos 2 litros de bebidas sin calorías por día y mantener sus actividades normales. Se brindó apoyo individual por vía telefónica, correo electrónico, mensajes de texto o contacto en directo.
Después de ocho semanas, se comenzaron a reinstaurar gradualmente los alimentos sólidos en cantidades para mantener el peso (alrededor de 1600 a 2000 kcal por día, aunque hubo una mayor atención al peso de las porciones de los alimentos).
Se realizaron estudios durante un mínimo de seis días después de la reanudación completa de los alimentos sólidos. Se definió la remisión de la diabetes como una FPG de menos de 126 mg/100 ml y se utilizó este nivel para definir a los que “respondieron” a la dieta con muy bajas calorías.
Durante la fase de mantenimiento del peso de seis meses, los participantes recibieron un programa individualizado estructurado que incluyó establecimiento de metas, planificación de acciones e identificación de obstáculos, con revisiones mensuales.
Los sujetos con concentraciones de glucosa en ayunas de más de 180 mg/100 ml en dos ocasiones recibieron medicación hipoglucemiante. Sólo un paciente se excluyó después que deliberadamente no alcanzó el objetivo de reducción mínima de peso de 3,8%, por lo que quedaron 29 en la muestra final.
Resolución de la diabetes
Tomando en cuenta todo el grupo, el peso descendió de 98,0 kg al inicio hasta 83,8 kg durante la alimentación con muy bajas calorías (p < 0,001) y se mantuvo en 84,7 kg después de seis meses.
Los participantes que alcanzaron una FPG de menos de 126 mg/100 ml después de regresar a los alimentos sólidos para mantener el peso se consideraron como individuos con respuesta.
En los que respondieron, la FPG descendió de 160 mg/100 ml a 112 mg/100 ml (p = 0,002) en la fase de mantenimiento y permaneció constante en cerca de 111,6 mg/100 ml sin algún fármaco hipoglucemiante. En los que no respondieron, la FPG descendió de 238 mg/100 ml a 196 mg/100 ml (p = 0,016) y se mantuvo constante en 169,2 mg/100 ml.
El incremento en la FPG durante las dos semanas desde la terminación de la dieta con muy bajas calorías hasta el restablecimiento con una dieta isocalórica fue significativamente mayor en los que no respondieron, de los cuales seis reiniciaron la medicación antidiabética durante el periodo de mantenimiento de seis meses.
La HbA1c se mantuvo estable durante todo el periodo de seis meses en los dos grupos (respondedores: 5,8% a 5,9%, p = 0,540; y no respondedores: 8,0% a 7,8%, p = 0,481).
Tanto respondedores como no respondedores mantuvieron mejoras significativas en la presión arterial, los triglicéridos y las concentraciones de colesterol no de HDL después de la dieta con muy bajas calorías y mantuvieron estas concentraciones durante el periodo de mantenimiento de seis meses.
Respondedores frente a no respondedores
La reducción de peso lograda después de la dieta con muy bajas calorías fue similar entre respondedores y no respondedores (15,8% frente a 13,6%; p = 0,06) y el peso se mantuvo constante durante seis meses en los dos grupos.
Los respondedores tuvieron una duración de la diabetes más breve (3,8 frente a 9,8 años; p = 0,007) y eran más jóvenes (52,0 frente a 59,9; p = 0,032) que los no respondedores. Los respondedores también tuvieron concentraciones de glucosa en ayunas más bajas (p < 0,001) y concentraciones de insulina sérica más altas al inicio (p = 0,005) y lograron una concentración de glucosa en ayunas que se correlacionó positivamente con la duración de la diabetes (p = 0,001).
Las concentraciones plasmáticas de insulina descendieron en los dos grupos después de la dieta con muy bajas calorías y se mantuvieron estables durante toda la fase de mantenimiento de peso.
La respuesta a la insulina en la primera fase se redujo notablemente al inicio en no respondedores en comparación con respondedores (p = 0,002). La respuesta mejoró en respondedores (p = 0,03) y hubo un pequeño incremento en los no respondedores (p = 0,04). La secreción de insulina en la primera fase no se modificó durante el periodo de mantenimiento del peso en respondedores y en no respondedores.
“Las personas con una duración muy prolongada de la diabetes simplemente no recuperan las concentraciones de glucosa no diabéticas. Demostramos que esto se debió a que sus páncreas han pasado a un punto de no retorno; después de 10 o más años de diabetes sus células productoras de insulina verdaderamente resultaban insuficientes. Sin embargo, se suspende la evolución este proceso de insuficiencia durante la reducción de peso”, comentó el Dr. Taylor.
¿Pero es éste un enfoque práctico? Sólo el tiempo lo dirá
El Dr. Sharma no está en desacuerdo con los hallazgos, pero simplemente duda que sea logrables en la mayoría de las personas.
“Este no es un estudio de la vida real. Es un estudio de prueba de principio que nos recuerda que la reducción de peso puede dar por resultado la remisión de la diabetes. Lo que realmente nos señala es la necesidad de mejores tratamientos para la obesidad. Aunque este tratamiento fue eficaz en este estudio, no es el enfoque práctico para tratar la obesidad a largo plazo”.
No obstante, se están realizando por lo menos otros dos estudios en los que se utiliza un enfoque de muy bajas calorías, ambos financiados por el sistema comercial para bajar de peso Cambridge Weight Plan.
En el estudio DIRECT (Estudio clínico de remisión de la diabetes) del grupo del Dr. Taylor, se distribuirá de manera aleatoria a cerca de 150 personas obesas con diabetes de tipo 2 para recibir una dieta líquida de 800 kcal/día o tratamiento habitual durante 8 a 20 semanas, y después se reinstaurará el alimento y seguirá un periodo de observación de dos años para documentar la perdurabilidad.
En el otro estudio más extenso, llamado PREVIEW, se está investigando un método similar en más de 2000 adultos con prediabetes en ocho centros europeos. Este estudio comenzó con una dieta de 800 a 1000 kcal/día, y los que reduzcan por lo menos 8% de su peso inicial ingresarán en los programas de mantenimiento para reducir de peso. Los resultados de este estudio, financiado por una beca de la Unión Europea, se esperan para 2018.
El presente estudio fue financiado por una Beca del Centro de Investigación Biomédica de Newcastle del National Institute of Health y una beca para investigación de la Fundación para la Investigación Novo Nordisk UK. Las organizaciones financiadoras no tuvieron ninguna participación en algún aspecto del diseño o la redacción del estudio. Nestlé UK proporcionó OPTIFAST a petición pero no tuvo ninguna otra injerencia en la investigación. El Dr. Taylor ha recibido honorarios por conferencias de parte de Novartis, Novo Nordisk y Lilly, y por contribuir a dirigir un seminario de Nestlé en la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes. Los coautores no tienen ningún conflicto de interés económico que declarar. El Dr. Sharma presta sus servicios como asesor/consultor para Novo Nordisk, Takeda, Ethicon y Zafgen.
Miriam E. Tucker
31 de marzo de 2016
© 2016 Medscape © 2016 WebMD, LLC
Citar este artículo: Una dieta con muy bajas calorías puede desencadenar la remisión de la diabetes de tipo 2. Medscape. 31 de marzo de 2016.

http://espanol.medscape.com/verarticulo/5900289_2

¿Debieran los médicos modificar la forma en que hablan con los pacientes sobre las estatinas?

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LONDRES, REINO UNIDO. Una nueva investigación señala que un mayor número de pacientes que el sospechado se podría beneficiar o al menos percibir una ventaja, del tratamiento de prevención primaria.[1]
En la primera parte del estudio se calculó la “media del aumento de duración de la vida” tras una intervención para reducir la mortalidad cardiovascular, en este caso, una estatina, utilizando datos de registros del Reino Unido. Demostró que sólo una “minoría imprevisible” tenía reducciones significativas en la mortalidad.
Por ejemplo, el aumento promedio de la sobrevida fue 7,4 meses después de la intervención para los hombres de 50 años no fumadores con un riesgo CV promedio. Sin embargo, el análisis de los datos individuales demostró que 93% no tenían ningún aumento -en tanto que 7% tenían un aumento medio de 99 meses-. En otras palabras, la mayoría obtuvo ninguno a un escaso aumento, si bien algunos de estos hombres con características idénticas tuvieron grandes aumentos.
Es interesante que en una encuesta de casi 400 participantes, 33% dijeron que preferían una probabilidad de 2% de ser parte de una minoría con “grandes aumentos de a sobrevida”, que aceptar la certidumbre de aumentos más pequeños.
El investigador principal, Dr. Darrel P. Francis (National Heart and Lung Institute, Londres, Reino Unido) dijo a heart wire de Medscape que muchas personas desean apostar a la posibilidad de una mayor recompensa. “Muchos pacientes desean saber ‘¿el tamaño del premio gordo?’. Así que cuando se habla con los pacientes, tal vez realmente debiéramos utilizar el lenguaje de la lotería”, dijo.
Nuestros hallazgos demostraron que el número de individuos que se beneficiaron fue mayor en aquellos con un grado más alto frente a más bajo de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, la magnitud del aumento de la sobrevida fue similar entre los grupos. Además, se observó un mayor incremento en la sobrevida en los que iniciaron una intervención de prevención primaria a una edad temprana frente a tardía.
El estudio, dirigido por la Dra. Judith A. Finegold (National Heart and Lung Institute), fue publicado antes este mes en Open Heart.
El Dr. Ethan Weiss (Universidad de California en San Francisco) dijo a heartwire que en vez de una analogía con la lotería, equipara los resultados con adquirir un seguro.
“No se trata de hablar con los pacientes sobre algo que se gana, es hablarles sobre algo que se pierde”, dijo Weiss, quien no participó en esta investigación. “Si se tratase de seguros de incendio, estaría subsidiando los siniestros muy infrecuentes que podrían ocurrir. Podría no ocurrir ningún incendio y nunca saber si habría ocurrido. Pero si tengo un incendio, al menos estoy protegido”, explicó.
“Estos son los tipos de conversaciones en las que somos buenos cuando se trata de los cardiodesfibriladores implantables -que básicamente son pólizas de seguro-. En vez de ganar, como en el caso de una lotería, se trata más de prevenir el riesgo”.
Las ventajas “distan mucho de ser uniformes”
El riesgo cardiovascular en la actualidad se evalúa “en periodos fijos que suelen ser más breves que la esperanza de vida de un individuo sano”, señalan los investigadores. Así que al comentar la prevención primaria con los pacientes, “los médicos clínicos no tienen información sobre la repercusión esperada en la sobrevida, y qué tanto difiere ésta entre los individuos”.
En este estudio, el aumento de la longevidad por una intervención se calculó utilizando los datos de mortalidad en el Reino Unido publicados. Y la distribución de la probabilidad del aumento de la sobrevida a un nivel individual se calculó utilizando una simulación para los pacientes con las mismas características de riesgo CV.
“Es notable que aunque el riesgo y la reducción del riesgo absoluto por la intervención aumentan con la edad, esto no se traduce en que la media de aumento de la sobrevida se incremente con la edad a la que se inicia la intervención”, informan los investigadores. Más bien, el aumento potencial de la sobrevida disminuyó a medida que se incrementó la edad de inicio. Por ejemplo, el inicio a los 50 años produjo un incremento que fue casi dos a tres veces el de alguien que inició el tratamiento a los 80 años.
Además, se realizaron encuestas en persona al público de la calle entre mayo y junio de 2014 en tres ciudades del Reino Unido e incluyeron a 396 participantes (55% hombres; media de edad 40 años; IM o accidente cerebrovascular previos, 4%). A todos se les pidió que escogieran su preferencia entre una certeza de recibir un aumento de un año en la sobrevida o alguna posibilidad pequeña de recibir 10 años de aumento.
Más encuestados optaron por la opción de certeza cuando la mayor ganancia sólo tuvo una probabilidad de ocurrir de 2% a 10%. Sin embargo, más optaron por apostar si había una probabilidad de 20% de aumentar 10 años por contraposición a la certidumbre de un año, y una enorme mayoría optó por una probabilidad de 50% de mayores ganancias por contraposición a la certeza de un año.
Por lo general, “nuestro estudio demuestra que la distribución de la probabilidad del beneficio esperado del tratamiento de prevención primaria en los individuos a partir de un inicio idéntico, dista mucho de ser uniforme”, señalan los investigadores, añadiendo que la encuesta parece indicar que el aumento de la sobrevida debiera presentarse en términos que expliquen las probabilidades.
“Tal vez debiéramos decir a las personas que tienen una probabilidad de una extensión en la esperanza de vida de 10 años con la administración de esa medicación. Y si preguntan cuál es la probabilidad, entonces se pueden hacer los cálculos de su riesgo”, dijo Francis.
“Sin embargo, la mayoría de las personas están muy interesadas en la magnitud de la recompensa y no en las probabilidades”, añadió.
Se necesita “un lenguaje simple”
“Las conclusiones como éstas tienen repercusiones importantes en el ejercicio clínico de manera que no se debieran aceptar sin pensarlo”, señala el Dr. Rahul Bahl, un editor asociado de Open Heart, en un editorial concomitante.[2]
“Es importante recordar que aun cuando el artículo esté basado en cifras de mortalidad del Reino Unido reales, los hallazgos son el resultado de modificaciones hipotéticas”, señala. “Es un experimento en pensamiento estadístico”.
Bahl añade que es improbable que los resultados pudieran confirmarse con datos de la vida real. Además, aunque el estudio demostró que las estatinas conferían más ventajas para los que iniciaron el tratamiento antes y por tanto podrían “ser recomendables prácticamente para todos”, señaló que muchas personas dirían que este paso es excesivo.
“Tal vez una mejor opción sea compartir estas decisiones con los pacientes, de manera que se puedan tomar en colaboración, dependiendo de los grados de riesgo del propio paciente y cómo ponderan éstos”, señala.
Weiss está de acuerdo, señalando que el estudio “proporciona un gran estímulo” para las conversaciones con los pacientes. “No creo que hacemos un gran trabajo discutiendo el riesgo en medicina, sobre todo el riesgo a largo plazo”.
Dijo que el mensaje fundamental del estudio es que nadie sabe cuáles pacientes se beneficiarán de estos tratamientos y cuáles no, “así como no sabemos cuáles casas se incendiarán. Es por eso que compramos seguros”, reiteró Weiss.
“Hasta que mejoremos en nuestra predicción, vamos a tener que proyectar una red más amplia en la prevención. Es aceptable señalar a las personas que el beneficio absoluto para ellas probablemente es relativamente pequeño. Sin embargo, también es aceptable puntualizar que no sabemos si son una de las pocas que se podrían beneficiar”.
También señaló que la mayoría de los pacientes no comprenden muy bien la probabilidad. “Así que es importante explicar algunos de estos conceptos estadísticos complicados en un lenguaje un poco más sencillo que puedan entender”.
El estudio fue financiado por la British Heart Foundation y el National Institute of Health. Los autores del estudio, Bahl y Weiss informan no tener relaciones económicas pertinentes.
Referencias
1. Finegold JA, Shun-Shin MJ, Cole, GD, et al. Distribution of lifespan gain from primary prevention intervention. Open Heart 2016; DOI:10.1136/openhrt-2015-000343. Article
2. Bahl R. Examining uncertainty in the primary prevention of cardiovascular disease. Open Heart 2016; DOI:10.1136/openhrt-2016-000401. Editorial

Deborah Brauser
29 de marzo de 2016
Fuente: ¿Debieran los médicos modificar la forma en que hablan con los pacientes sobre las estatinas? Un nuevo estudio afirma que sí. Medscape. 29 de marzo de 2016. http://espanol.medscape.com/verarticulo/5900284

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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