Diabetes mellitus

26 julio 2015

Vinculan el peso bajo al nacer con un riesgo más alto de padecer diabetes tipo 2 décadas después

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 21:24

El riesgo de sufrir diabetes tipo 2 podría verse afectado tanto por el peso al nacer como por el estilo de vida, según un estudio reciente.
“Encontramos que tanto el peso bajo al nacer como un estilo de vida malsano se asociaron con un riesgo significativamente más alto de diabetes tipo 2″, comentaron el Dr. Lu Qi, profesor asistente del departamento de nutrición y epidemiología de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Boston, y sus colaboradores, en un comunicado de prensa de la revista BMJ, donde se publicaron los hallazgos el 21 de julio.
Además, el efecto más pronunciado se observó en las personas que tenían un peso bajo al nacer y que también llevaban estilos de vidas malsanos en la edad adulta, halló el equipo de Qi.
¿De qué manera influye el peso por debajo del normal de un recién nacido con el riesgo de una persona de sufrir la diabetes tipo 2 en un momento mucho más tardío en la vida? Una experta no relacionada con el estudio dijo que podría deberse a lo que se conoce como la “hipótesis del genotipo ahorrador”.
Esta teoría mantiene que “el crecimiento fetal deficiente lleva a adaptaciones metabólicas realizadas por el feto en un entorno [uterino] con una cantidad limitada de nutrientes”, explicó la Dra. Patricia Vuguin, endocrinóloga pediátrica del Centro Médico Pediátrico Cohen, en New Hyde Park, Nueva York.
Pero cuando la persona crece y se encuentra rodeada de grandes cantidades de alimentos ricos en calorías y que engordan, “el cuerpo no puede adaptarse y contrae enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2″, explicó.
El estudio de la Universidad de Harvard contó con casi 150,000 hombres y mujeres sanos. Se dio seguimiento a su salud y sus conductas durante entre 20 y 30 años. Los investigadores examinaron el peso al nacer de los participantes y también evaluaron qué tan saludables eran sus estilos de vida, basándose en 5 factores: la dieta, fumar, la actividad física, el consumo de alcohol y la grasa corporal.
Durante el periodo de seguimiento, se diagnosticaron más de 11,700 nuevos casos de diabetes tipo 2 entre los participantes.
El estudio no fue diseñado para determinar causalidad. Pero según el equipo de Qi, hubo asociaciones consistentes entre un peso bajo al nacer y el riesgo de diabetes, y entre un estilo de vida malsano y el riesgo de diabetes, y una interacción significativa entre los dos factores juntos y el riesgo de diabetes.
Esto sugiere que algunos casos de diabetes tipo 2 dependen de que una persona presente tanto factores del inicio de la vida (como tener un peso más bajo de lo normal al nacer) como factores de momentos más tardíos de la vida, como el estilo de vida, dijeron los investigadores.
“Los hallazgos sugieren que la mayoría de los casos de diabetes tipo 2 podrían evitarse con la adopción de un estilo de vida más sano, pero una mejora simultánea de los factores prenatales y los posnatales podría evitar más casos”, concluyó el equipo de Qi.
Vuguin se mostró de acuerdo, diciendo que es probable que prevenir la diabetes “mediante la promoción de una dieta sana debería ser una prioridad, sobre todo para las personas que se expusieron a un entorno deficiente durante su vida fetal”.
Otro experto dijo que es probable que el problema solo vaya a peor. “Con la epidemia de obesidad mundial, incluso entre los adolescentes, ahora sufrimos un ‘doble revés’ [el peso bajo al nacer y el estilo de vida] que provoca un amento de la obesidad y la diabetes en los adultos”, dijo el Dr. Dereck LeRoith, profesor de diabetes en la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Artículo por HealthDay, traducido por Hola Doctor
FUENTES: Patricia Vuguin, M.D., pediatric endocrinologist, Cohen Children’s Medical Center, New Hyde Park, N.Y.; Derek LeRoith, M.D., professor of medicine, endocrinology, diabetes and bone disease, Icahn School of Medicine at Mount Sinai, New York City; BMJ, news release, July 21, 2015

El tratamiento con pioglitazona no está ligado al cáncer de la vejiga en 10 años, aunque nuevos datos apuntan a un posible riesgo aumentado de cáncer de próstata y cáncer pancreático

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 21:16

La  pioglitazona, del grupo de las tiazolidinedionas  parece estar asociada a un riesgo creciente del cáncer de la vejiga, no obstante nuevos datos sugieren  un riesgo creciente posible para el cáncer de próstata y del cáncer pancreático.
Los nuevos resultados de diez años, a partir de tres amplios análisis  de la base de datos,  fueron publicados recientemente en  JAMA  por James D. Lewis y colaboradores, del centro para la epidemiología y la bioestadística clínicas, de la universidad de Pennsylvania, de Philadelphia.
La  pioglitazona es utilizado actualmente por un cuarto de los pacientes con diabetes tipo 2 en los Estados Unidos. En un estudio grande, de diez años, no encontramos ninguna asociación estadístico significativa entre el uso de la pioglitazona y el riesgo creciente del cáncer de la vejiga, que debe tranquilizar a los clínicos y a los pacientes
Balance en el riesgo
Los nuevos hallazgos salen de un estudio de seguimiento observacional durante 10 años por la FDA(Food and Drug Administration in US) y la EMA(European Medicines Agency). Un análisis de cinco años interino había demostrado un pequeño  riesgo relativo en  1.4 significativo para el  cáncer de la vejiga entre los pacientes que recibían la pioglitazona por más de  2 años. En respuesta, la FDA y EMA revisaron la etiqueta de la droga pero permitieron la comercialización continuada, hasta que finalizaran  los resultados actuales. En uno de los dos editoriales acompañantes a la publicación, Joshua M Sharfstein, MD, del Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, Baltimore, Maryland, y Aaron S Kesselheim, MD, JD, de la  Division of Pharmacoepidemiology and Pharmacoeconomics, Brigham y Women’s Hospital and Harvard Medical School, Boston, Massachusetts, señalan que el caso de la pioglitazona es uno de los ejemplos de la necesidad de la FDA a desarrollar  un marco estandardizado para las decisiones reguladoras sobre seguridad de la droga en situaciones de  incertidumbre. ” Puede no ser factible para que la FDA reconcilie todos los intereses y opiniones competentes sobre cuestiones complejas de la seguridad de la droga. Una meta más realista es un marco riguroso, justo, y transparente que exprese  seguridad de la droga y menos una crisis recurrente y  otra tarea difícil que hacen frente a una agencia muy importante,” señalan en el editorial Sharfstein y Kesselheim .
En un segundo editorial de JAMA el editor diputado ejecutivo Phil B Fontanarosa y otros dos editores declaran que la revista ” continuará repasando los estudios que evalúan la relación potencial entre las drogas, los dispositivos, o los resultados del medicamento  y los eventos adversos. Cada manuscrito será considerado y basado en su validez científica, así como la importancia de los resultados y de los méritos del mensaje principal del estudio.” Publicando los resultados de estos estudios, los editores expresan, “JAMA continuará proporcionando a médicos  la información que puede utilizar en discusiones con los pacientes y los cuerpos reguladores pueden utilizar en decisiones de política sobre las ventajas y los riesgos de varias terapias.”
Los resultados a los 10 años son tranquilizantes, aunque el riesgo no puede ser eleiminado.  Los tres estudios fueron un análisis de  cohorte de 193,099 personas con diabetes en edades a partir de los 40  años, un estudio jerarquizado de 464 pacientes con cáncer de la vejiga comparados con 464 controles, y un estudio de cohorte separado de  236,507 individuos  con diabetes, eso analizaba el riesgo de 10 cánceres adicionales basados en uso contra el no use de la pioglitazona. Todos los datos fueron de  Kaiser Permanente Northern California.
De los  193,099 adultos con diabetes, 34,181  habían recibido pioglitazona durante el seguimiento  y  1261 (0.65%) recibió un diagnóstico de cáncer de la vejiga.
La incidencia cruda del cáncer de la vejiga era 89.8 y 75.9 por 100.000 personas-años en usuarios y no usuarios de la pioglitazona, respectivamente. La etapa del cáncer no se diferenció entre los usuarios de la pioglitazona y los no usuarios. Después de ajustar según los factores de confusión  potenciales, no había asociación entre siempre-utiliza  pioglitazona y  cáncer de la vejiga, con un cociente del peligro (hora) de 1.06. El uso de otras medicaciones para la diabetes tampoco estuvo  asociado con el  riesgo de cáncer de la vejiga. Los resultados fueron similares en el estudio de casos y controles los cuales incluyeron ajustes autoreportados para historia de hábito de fumar, raza/etnicidad y ocupaciones asociadas a cáncer de vejiga, frecuencia de infecciones urinarias y hemoglobina A1c. En este análisis el riesgo relativo para el uso-siempre de pioglitazona no fue significativo con 1.18 (95%  intervalo de confiancia [CI], 0.78 – 1.80).
En un tercer análisis 38,190 individuos(16%) de 236, 507 habían usado siempre poglitazona y 15, 992(6,8%) habían recibido el diagnóstico de algún tipo de cáncer. El uso del pioglitazona estuvo asociado a un incremento en el riesgo de cáncer de próstata, con incidencia cruda de 453 vs 449 por 100,000 personas-años(HR, 1,13; 95% CI,1,02-1,26) y de cáncer pancreático(81 vs 48 por 100,000 personas-año; HR, 1,41; 95% CI, 1,16-1,71). Otros tipos de cáncer no estuvieron significativamente relacionados con el uso de la pioglitazona.
Sin embargo, los autores observan que otras medicaciones de la diabetes también fueron asociadas al cáncer pancreático, que sugiere causalidad reversa porque la hiperglucemia es una manifestación temprana del cáncer pancreático. Esta explicación es apoyada por la observación de que el cáncer pancreático disminuía  con el  tiempo desde el  inicio de la enfermedad. “El incremento de los riesgos de cancer de prostate y de pancreas asociado con el uso de pioglitazona amerita otras investigaciones para analizar si las asociaciones observadas son causales o debido a la ocasión, confusión residual, o causalidad reversa”, concluyeron  Lewis y cols.
JAMA. 2015;314(3):265-277. Abstract
JAMA. 2015;314(3):233-234. Sharfstein Editorial
JAMA. 2015;314(3):235-236. Fontanarosa Editorial

Allogeneic Mesenchymal Precursor Cells in Type 2 Diabetes

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 21:09

1.    Jay S. Skyler(1),Vivian A. Fonseca(2), Karen R. Sega(3),  Julio Rosenstock(4),
on behalf of the MSB-DM003 Investigators
Author Affiliations
1).-Diabetes Research Institute, University of Miami, Miami, FL
2).-Tulane University Health Sciences Center, New Orleans, LA
3).-Mesoblast Inc., New York, NY
4).-Dallas Diabetes and Endocrine Center at Medical City, Dallas, TX
Corresponding author: Jay S. Skyler, jskyler@med.miami.edu.

Abstract
OBJECTIVE To assess the safety, tolerability, and feasibility of adult allogeneic bone marrow–derived mesenchymal precursor cells (MPCs) in type 2 diabetes inadequately controlled with metformin either alone or with one additional oral antidiabetic agent.
RESEARCH DESIGN AND METHODS The study was a dose-escalating randomized placebo-controlled trial assessing one intravenous (IV) infusion of MPCs (rexlemestrocel-L; Mesoblast Inc.) 0.3 × 106/kg (n = 15), 1.0 × 106/kg (n = 15), or 2.0 × 106/kg (n = 15) or placebo (n = 16). Study duration was 12 weeks.
RESULTS Subjects (21 women, 40 men) with a mean ± SD baseline HbA1c 8.3 ± 1.0% (67 ± 10.9 mmol/mol), BMI 33.5 ± 5.5 kg/m2, and diabetes duration 10.1 ± 6.0 years were enrolled at 18 U.S. sites. No acute adverse events (AEs) were associated with infusion. No serious AEs, serious hypoglycemia AEs, or discontinuations due to AEs over 12 weeks were found. No subjects developed donor-specific anti-HLA antibodies or became sensitized. The safety profile was comparable among treatment groups. Compared with placebo, a single IV infusion of rexlemestrocel-L reduced HbA1c at all time points after week 1. The adjusted least squares mean ± SE dose-related differences in HbA1c from placebo in the rexlemestrocel-L groups ranged from −0.1 ± 0.2% (−1.1 ± 2.2 mmol/mol) to −0.4 ± 0.2% (4.4 ± 2.2 mmol/mol) at 8 weeks and from 0.0 ± 0.25% to −0.3 ± 0.25% (−3.3 ± −2.7 mmol/mol) at 12 weeks (P < 0.05 for 2.0 × 106/kg dose at 8 weeks). The clinical target HbA1c <7% (53 mmol/mol) was achieved by 33% (5 of 15) of the subjects who received the 2.0 × 106/kg dose vs. 0% of those who received placebo (P < 0.05).
CONCLUSIONS This short-term study demonstrates the safety and feasibility of up to 246 million MPCs in subjects with type 2 diabetes.

http://care.diabetesjournals.org/content/early/2015/07/01/dc14-2830.abstract

Los agonistas del GLP-1 podrían ayudar a perder peso

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 21:03

Los agonistas del GLP-1 para tratar la diabetes también parecen ayudar a los pacientes a perder peso al cambiar la forma en que el cerebro responde a la comida, sugiere un estudio reciente.
Los investigadores han estado intentando averiguar cómo unos medicamentos basados en las hormonas intestinales, llamados agonistas del receptor de GLP-1, también ayudan a las personas con diabetes tipo 2 a perder el exceso de peso.
Un equipo holandés dijo que los fármacos podrían reducir los antojos y aumentar la satisfacción cuando se come. Los investigadores observaron específicamente al agonista del receptor de GLP-1 inyectable exenatida (Bydureon, Byetta).
Los hallazgos se presentaron recientemente en la reunión anual de la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association, ADA), en Boston. Los estudios presentados en reuniones generalmente se consideran preliminares hasta que se publican en una revista revisada por profesionales.
“Cuando uno come, libera varias hormonas. La GLP-1 es una de ellas”, explicó en un comunicado de prensa de la ADA la Dra. Liselotte van Bloemendaal, estudiante doctoral del Centro de Diabetes del Centro Médico de la Universidad VU de Ámsterdam, Holanda.
“Esas hormonas portan información al sistema nervioso central sobre el estatus nutricional para regular el apetito. Usando IRM funcional [que mide la actividad cerebral al detectar cambios en el flujo sanguíneo], observamos los centros de recompensa en los cerebros de individuos obesos con y sin diabetes tipo 2, y medimos la respuesta a la anticipación de beber leche con chocolate mientras recibían un agonista del receptor de GLP-1 por vía intravenosa o un placebo”, explicó.
Cuando se administró el medicamento, el cerebro no anticipó tanto la recompensa del alimento. Los investigadores dijeron que esto podría llevar a una reducción en los antojos. El fármaco también pareció aumentar la sensación de recompensa de los alimentos mientras las personas comían, lo que podría reducir la ingesta en exceso, según van Bloemendaal.
Los hallazgos podrían conducir a nuevos tratamientos para la obesidad, planteó. Van Bloemendaal también desea determinar si estos medicamentos pueden reducir el deseo intenso por las drogas, el alcohol y la nicotina.

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_153016.html

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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