Diabetes mellitus

30 abril 2015

Realizar una actividad ligera es bueno para el corazón de las personas mayores

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 14:44

El movimiento de bajo nivel ayuda incluso a los que tienen una movilidad limitada, según un estudio
La actividad física ligera podría ser beneficiosa para el corazón de las personas mayores, incluso si tienen problemas de movilidad, sugiere un estudio reciente.
Es bien sabido que el ejercicio regular puede ser bueno para el corazón a cualquier edad. Pero hay pocas evidencias de si la actividad ligera puede ser beneficiosa para las personas mayores con problemas físicos (como, por ejemplo, artritis de rodilla) que limitan su capacidad de hacer ejercicio.
“Oímos el consejo de hacer al menos 30 minutos de ejercicio moderado al día, pero eso puede ser bastante difícil para las personas mayores con una movilidad limitada”, dijo Thomas Buford, investigador principal del estudio y director del Centro de Promoción de la Salud del Instituto sobre el Envejecimiento de la Universidad de Florida, en Gainesville.
El equipo de Buford halló algunos resultados esperanzadores. De casi 1,200 personas mayores con una movilidad limitada, las que podían realizar algunos movimientos (como un trabajo doméstico ligero o andar despacio) tenían un riesgo previsto más bajo de sufrir un ataque cardiaco en los próximos 10 años.
“El hecho de que reducir la cantidad de tiempo que se pasa sedentario podría tener beneficios cardiovasculares es un concepto importante”, dijo Buford, que informa de sus hallazgos en la edición en línea del 18 de febrero de la revista Journal of the American Heart Association.
La advertencia, sin embargo, es que el estudio no demuestra en realidad que la actividad ligera prevenga los ataques cardiacos en las personas mayores, dijo Buford.
Su equipo observó la asociación entre los niveles de actividad diaria de las personas mayores y el riesgo que se predice de que sufran un ataque cardiaco o mueran de una enfermedad cardiaca en 10 años. Esto se hizo mediante una “calculadora” estándar que estima las probabilidades de una persona de sufrir un problema cardiaco en el futuro.
“En lo que de verdad estamos interesados es en observar, a lo largo del tiempo, cómo [los niveles de actividad] se relacionan con las tasas reales de eventos de enfermedades cardiacas coronarias”, dijo Buford.
Aun así, los hallazgos deberían animar a los médicos y a las familias a ayudar a las personas mayores a encontrar la manera de permanecer activas, señaló el Dr. Gerald Fletcher, cardiólogo en la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida, y vocero de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).
“Tiene que ser algo que sea seguro”, dijo Fletcher. “Pero hay muchas buenas opciones para ello”.
Las clases en un gimnasio local o en un centro de personas mayores, diseñadas específicamente para las personas mayores con limitaciones físicas, son una buena opción, comentó Fletcher. Aprender ejercicios sencillos para realizar en casa es otra opción, dijo, sobre todo para los que deben permanecer en interiores por el mal tiempo,
“Que su médico le aconseje y le anime es importante”, señaló Fletcher. “Y creo que los médicos deben hacerlo mejor con respecto a esto”.
El actual estudio incluyó a 1,170 personas de entre 70 y 89 años con algunas limitaciones en su movilidad. Buford dijo que podían caminar hasta cierta distancia (aproximadamente una vuelta en una pista) sin ayuda, pero tenían dificultades para subir por las escaleras o para caminar a un paso más rápido.
Los participantes del estudio llevaron puestos unos acelerómetros, que registraban sus movimientos a lo largo de un día normal, durante al menos una semana.
El equipo de Buford hallo que, de promedio, las personas del grupo de estudio se mantenían sedentarias durante más de 10 horas al día. Pasaron otras tres horas más o menos siendo activas, la mayoría a un nivel equivalente a hacer de forma ligera las tareas domésticas o a caminar lentamente.
Incluso esa actividad ligera pareció marcar una diferencia.
“Por cada 25 o 30 minutos que una persona se mantenía sedentaria, el riesgo que se predecía de [ataque cardiaco o muerte] aumentaba en un 1 por ciento”, dijo Buford.
Y esa conexión no se explicó por factores como la existencia de problemas cardiacos, dormir mal o síntomas de depresión, hallaron los investigadores.
“Creo que este y otros estudios nos muestran que nunca es demasiado tarde para que las personas se beneficien de la actividad física”, señaló Buford.
Y en función de los hallazgos actuales, añadió, incluso las actividades “pequeñas y factibles” diarias podrían ser buenas para el corazón.
Pero Buford se mostró de acuerdo en que el ejercicio estructurado y supervisado también puede ser una buena opción para las personas mayores con problemas de movilidad.
“Las personas mayores a menudo disfrutan del aspecto social de las clases”, dijo. “Y eso puede ayudar a motivarlas a permanecer activas”.
Fletcher se mostró de acuerdo, e indicó que el ejercicio, por sí mismo, puede tener beneficios más allá de la salud física. “Creo que cuando las personas mayores permanecen activas, simplemente disfrutan más de la vida”, dijo.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTES: Thomas Buford, Ph.D., director, Health Promotion Center, University of Florida Institute on Aging, Gainesville, Fla.; Gerald Fletcher, M.D., professor, medicine, Mayo Clinic, Jacksonville, Fla.; Feb. 18, 2015, Journal of the American Heart Association, online
HealthDay

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_151068.html

Relación entre talla baja y riesgo cardiovascular

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 14:40

Todo apunta a que los genes de la gente de baja talla los hacen más susceptibles a desarrollar enfermedades cardiacas.

Las personas de menor estatura tienen mayor probabilidad de tener enfermedades cardiacas, un riesgo que parece estar ligado a los genes que también determinan la estatura, según reportó un equipo de investigadores  británicos.

Los científicos indicaron que el riesgo de una persona de desarrollar enfermedades cardiacas aumenta un 13.5 % por cada 2.5 pulgadas (6 cm) de diferencia en estatura. Eso significa que alguien con 5 pies (1.50 metros) de estatura tiene en promedio 32 % más probabilidad de presentar enfermedades cardiacas que una persona que mide 5 pies con 6 pulgadas (1.70 metros), según los investigadores.

Un análisis a profundidad de la genética de más de 18,000 personas reveló una serie de genes ligados al crecimiento y desarrollo en humanos que probablemente influyen en el riesgo elevado para desarrollar enfermedades cardiacas.

Descubrimos que la gente que porta las variantes genéticas que disminuyen la estatura son más propensas a desarrollar cardiopatía coronaria, dijo el doctor Nilesh Samani, profesor de cardiología y titular del departamento de ciencias cardiovasculares en la Universidad de Leicester en Inglaterra.

Sin embargo, aunque este estudio logró mostrar un vínculo entre genética, estatura y riesgo a desarrollar enfermedades cardiacas, no demuestra una relación de causa y efecto entre los factores.

El estudio se publicó en línea el 8 de abril en The New England Journal of Medicine.

Las enfermedades cardiacas ocurren cuando las arterias que llevan sangre a los músculos cardiacos se estrechan a causa de las placas grasas que se acumulan en las paredes arteriales. De formarse un coágulo sanguíneo dentro de una sección de arteria que es más estrecha debido a la placa, este puede bloquear el suministro de sangre al músculo y cardiaco y causar un infarto.

Pero los científicos observaron que sólo un tercio del riesgo elevado que observaron en la genética está ligado a los genes relacionados a los niveles de colesterol malo (LDL) y triglicéridos en el cuerpo.

Esto significa que la mayor parte del riesgo de enfermedades cardiacas asociado a una baja estatura está ligado a otros factores genéticos de los que hasta la fecha no se sabe mucho, dijo el doctor Ronald Krauss, director de investigación de arterioesclerosis en el Centro de Investigación del Hospital Infantil de Oakland en California.

La información genética es suficientemente sólida para indicar que hay más factores involucrados, dijo Krauss, pero sólo podemos conjeturar cuáles son éstos.

Krauss y Samani añadieron que algunos genes que los investigadores identificaron podrían influir en el riesgo de padecer las enfermedades cardiacas al afectar el crecimiento de las células en las paredes arteriales y el corazón.

Estas variantes pueden afectar las paredes arteriales de tal manera que las vuelven más propensas a desarrollar arterioesclerosis (término médico para denominar el endurecimiento y estrechamiento de las arterias) dijo Samani.

Otros genes parecen estar ligados a la inflamación, que es otro factor de riesgo para desarrollar enfermedades cardiacas, dijo Krauss.

Por más de 60 años se ha sabido que la gente de menor estatura tiene un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas, pero éste es el primer estudio en mostrar que la genética podría ser el factor primario, dijo Samani.

Hasta ahora, los médicos no han podido descartar otras explicaciones, dijo. Por ejemplo, hay una teoría que dice que las personas crecen menos debido a la malnutrición, cosa que también los predispone a desarrollar enfermedades cardiacas.

Para entender mejor los problemas del corazón asociados a una baja estatura, los investigadores conjuntaron datos de dos colaboraciones internacionales recientes sobre el genoma humano; un estudio exploraba la genética de la estatura y el otro la de las enfermedades cardiacas, comentó el doctor Christopher ODonnell, coautor del estudio y director asociado del Estudio Framingham del Corazón para el Instituto Nacional de Corazón, Pulmones y Sangre de los Estados Unidos (U.S. National Heart, Lung, and Blood Institute).

El equipo primero investigó la asociación entre un cambio en la estatura y el riesgo de enfermedades coronarias al examinar 180 variantes asociadas a la estatura en 200,000 personas, y llegaron a la conclusión de que hay un aumento del 13.5 % en el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas por cada 2.5 pulgadas (6 centímetros) que disminuye la estatura de una persona.

Después ahondaron en datos genéticos individuales específicos de una muestra más pequeña, un poco más de 18,000 personas. Los investigadores identificaron una serie de vías por las que los genes relacionados con la estatura también podrían influir en el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas.

Curiosamente, el efecto de la estatura en el riesgo a desarrollar enfermedades cardiacas puede estar ligado al sexo: Encontramos una relación directa en hombres pero no en mujeres, dijo Samani, y añadió que es posible que las estadísticas hayan sido afectadas por el hecho de que hubo una cantidad considerablemente menor de mujeres en el estudio.

Samani, Krauss y ODonnell dijeron que estos resultados son preliminares y que no indican que las personas de menor estatura tengan que hacer algo distinto a lo que se recomienda en general para disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas, como seguir una dieta balanceada y hacer ejercicio regularmente.

Tenemos muchísima evidencia que dice que todos deberían estar atentos a sus factores modificables y hablar con su doctor, dijo ODonnell. No queda claro qué se puede hacer con respecto a la estatura, pero queda muy claro que hay muchos comportamientos que se pueden modificar para mejorar la salud.
________________________________________
FUENTE: Nilesh Samani, M.D., profesor de cardiología y titular del departamento de ciencias cardiovasculares en la Universidad de Leicester, Reino Unido; Ronald Krauss, M.D., director de investigación, arterioesclerosis en el Centro de Investigación del Hospital Infantil de Oakland en California; Christopher ODonnell, M.D., M.P.H., director asociado del Estudio Framingham del Corazón para el Instituto Nacional de Corazón, Pulmones y Sangre de los Estados Unidos; New England Journal of Medicine.

Los niños con diabetes tipo 1 se enfrentan a un mayor número de hospitalizaciones

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 14:34

Los niños con diabetes tipo 1 tienen casi cinco veces más probabilidad de ser hospitalizados que aquéllos que no sufren este padecimiento, según informó un nuevo estudio británico.

El riesgo es más alto para los niños en edad preescolar y los de bajos recursos.

Los niños con diabetes sufren un riesgo inaceptablemente alto de ser hospitalizados, dijo John Gregory, profesor y especialista en endocrinología pediátrica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Cardiff, en un comunicado de prensa de la universidad.

Puede ser que la situación no sea muy distinta para niños estadounidenses, de acuerdo a una experta.

Es probable que los resultados sean similares en los Estados Unidos, dijo la doctora Sofia Shapiro, endocrinóloga pediátrica en el Hospital Westchester en Mount Kisco, Nueva York. Los niños pequeños con diabetes tipo 1 tienen más visitas a la sala de urgencias y hospitalizaciones, comparados con niños más grandes o adolescentes.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune que destruye las células que producen insulina en el páncreas. Un 5 por ciento de todos los casos de diabetes son del tipo 1.

En su estudio, el equipo del doctor Gregory revisó estadísticas de casi 1,600 bebés y niños de hasta 15 años en Gales, todos con diabetes tipo 1. El estudio descubrió que estos niños tenían casi cinco veces más probabilidad de ser hospitalizados que niños sin este padecimiento.

Los científicos notaron que el riesgo más alto de hospitalización en niños con diabetes tipo 1 fue para aquellos de 5 años o menores. Pasada esta edad, el riesgo de hospitalización cayó un 15 por ciento por cada incremento de cinco años en la edad al momento del diagnóstico.

Los niños con diabetes tipo 1 que provenían de familias con menos recursos estaban en un riesgo particularmente alto de ser hospitalizados, según el estudio publicado el 13 de abril en la revista BMJ Open.

Según esta evidencia, los servicios clínicos deben buscar nuevas maneras de apoyar al cuidado de quienes están en mayor riesgo: los más chicos y de familias de menos recursos, dijo el doctor Gregory.

Shapiro dijo que la edad es un factor importante para determinar la probabilidad de que un niño con diabetes tipo 1 necesite atención hospitalaria.

Es probable que los niños más chicos tengan menos reservas de glucosa y no sean muy capaces de detectar las bajas de glucosa en sangre, explicó. También les puede ser más difícil comunicar a sus padres o a otros los síntomas de una complicación común y peligrosa de la diabetes tipo 1, la cetoacidosis diabética, dijo Shapiro. Estos síntomas incluyen dolor abdominal o náuseas, explicó.

La doctora Patricia Vuguin es una endocrinóloga pediátrica en el Centro Médico Infantil Cohen en New Hyde Park, Nueva York. Ella apuntó que la incidencia de la diabetes tipo 1 en la infancia está aumentando entre tres y cuatro por ciento por año, sobre todo en niños pequeños, lo que lleva a mayores demandas de servicios y mayores gastos médicos.

Según Vuguin, el padecimiento está ligado a otros malestares, como cetoacidosis diabética, enfermedades cardiacas, nefropatías, enfermedades de la vista y problemas crónicos de pies.

Añadió que en los Estados Unidos ha aumentado el esfuerzo por brindar mejores cuidados a niños con diabetes tipo 1 como pacientes ambulatorios. Sin embargo, no se ha visto cambio alguno en el ritmo de admisión a través del tiempo, a pesar de la existencia de nuevos tratamientos y recomendaciones más estrictas sobre el cuidado del padecimiento, dijo Vuguin.
________________________________________
FUENTES: Sofia Shapiro, M.D., endocrinóloga pediátrica en el Hospital Westchester en Mount Kisco, Nueva York; Patricia Vuguin, M.D., endocrinóloga pediátrica en el Centro Médico Infantil Cohen en New Hyde Park, Nueva York. Universidad de Cardiff

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=86693&uid=445164&fuente=inews

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
Actualidad sobre diabetes mellitus