Diabetes mellitus

5 septiembre 2014

Microorganismos de la flora intestinal estarían vinculados con el sobrepeso

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 15:19

Según afirma la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), muchos microorganismos presentes en el cuerpo humano pueden aumentar el porcentaje de grasa corporal. Esta conclusión proviene de un estudio reciente que identifica esta relación con la bacteria Helicobacter pylori.
A raíz de esto, recientemente se ha acuñado el término de infectobesidad, que alude a la teoría de que las personas obesas tienen una flora bacteriana que hace que procesen los alimentos de forma distinta, lo cual influye directamente en la ganancia de peso y el almacenamiento de grasa.
Por tanto, el aumento significativo de peso en algunas personas no ocurriría por comer en exceso o por su genética, sino por tener una composición de microbios intestinales diferente.
Investigación en fase temprana
Científicos de la Universidad de San Diego (EEUU) han descubierto que el virus crAss-fago, presente en la microbiota intestinal de más de la mitad de la población mundial, afecta a las bacterias intestinales más comunes. No obstante, todavía es pronto para conocer su influencia en el desarrollo de la obesidad.
Estos estudios se encuentran todavía en su fase más primaria. Sin embargo, parece que sí existe una relación compleja entre genes, dieta y gérmenes que abre nuevas dianas terapéuticas para tratar el sobrepeso.

http://endocrinologia.diariomedico.com/2014/08/21/area-cientifica/especialidades/endocrinologia/microorganismos-presentes-flora-intestinal-podrian-causar-sobrepeso

Las personas de la raza negra podrían tener un mayor riesgo de edema macular relacionado con la diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 15:14

edema-macular

Las personas afroamericanas tienen un riesgo mayor de sufrir una pérdida de la vista relacionada con la diabetes que los otros grupos raciales que combaten con esta enfermedad del azúcar en la sangre, según un estudio reciente.
Los investigadores analizaron los datos de la Encuesta nacional de examen de salud y nutrición de EE. UU., que evalúa a aproximadamente 5,000 personas cada año. Descubrieron que las personas negras tenían las tasas más altas de una enfermedad llamada edema macular diabético, una de las causas principales de la ceguera en las personas con diabetes.
El edema macular diabético se produce cuando se acumulan los fluidos y la proteína en una parte de la retina. Esto provoca la inflamación de la retina y una pérdida de la vista, explicaron los investigadores.
“Nos sorprendió ver que nuestra investigación mostrara que los afroamericanos tienen las tasas de edema macular diabético más altas, aunque los hispanos tienden a tener la mayor prevalencia de casos de diabetes”, comentó el autor correspondiente del estudio, el Dr. Rohit Varma, director del Instituto del Ojo de la Universidad de Carolina del Sur (USC) y profesor y catedrático del departamento de oftalmología en la Facultad de Medicina Keck, en un comunicado de prensa de la universidad.
Los hallazgos hacen hincapié en la necesidad de mejorar la evaluación y el acceso de los tratamientos para el edema macular diabético, afirmaron los investigadores.
Varma cree que se realizan pocas evaluaciones de la vista a las personas con diabetes, “aunque hay terapias mucho mejores disponibles cubiertas por los seguros. Esperamos que nuestra investigación ayude a los que están en una posición para influir sobre las políticas a comprender mejor los costos y dónde hay una mayor necesidad de tratamiento”.
El estudio, publicado en línea el 20 de agosto en la revista JAMA Ophthalmology, fue financiado por Genentech, una compañía fabricante de medicamentos. Varma es consultor de la compañía.
Los médicos deberían evaluar la pérdida de la vista con más detenimiento en los pacientes con diabetes, sobre todo en los negros y los hispanos, y los pacientes tienen que hacer todo lo que puedan para controlar sus niveles de azúcar en la sangre y monitorizar su vista, dijo Varma.
La enfermedad ocular relacionada con la diabetes es una de las causas principales de la pérdida de la vista de personas de entre 20 y 70 años de edad. Casi 26 millones de estadounidenses tenían diabetes en 2010, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.
JUEVES, 21 de agosto de 2014 (HealthDay News) —
Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: University of Southern California, news release, Aug. 20, 2014
HealthDay

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_148020.html

Ensayos clínicos sobre enfermedades cardíacas no reflejan la realidad

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 15:07

corazon

Los participantes en ensayos clínicos están más sanos, lo que probablemente sesgue los resultados.
Las personas que participan en los ensayos clínicos sobre nuevos tratamientos para las enfermedades cardiacas en general son más jóvenes y están más sanas que el paciente cardiaco típico, confirma un estudio reciente.
Los expertos dijeron que los hallazgos, que aparecen en la edición del 27 de agosto de la revista Journal of the American Medical Association, no resultan sorprendentes, pero sí preocupantes.
“Es muy preocupante que los ensayos clínicos inscriban a una población de pacientes más selecta que no representa del todo a los pacientes de la vida real que se encuentran en la práctica clínica”, enfatizó el Dr. Gregg Fonarow, vocero de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), que no participó en el estudio.
“Deja a los médicos sin saber si la terapia será igual de eficaz y segura para los pacientes mayores con más afecciones [coexistentes]”, dijo Fonarow, que también es profesor de cardiología de la Universidad de California, en Los Ángeles.
El Dr. Jacob Udell, investigador líder del estudio, se mostró de acuerdo.
Los participantes de los ensayos clínicos “no reflejan a los pacientes de enfermedad cardiaca como un todo”, afirmó Udell, cardiólogo del Hospital del Colegio de las Mujeres en Toronto, Canadá. “Creo que debemos hacerlo mejor”.
Pero Udell advirtió que las personas con una enfermedad cardiaca no deben temer que sus medicamentos actuales no hayan sido comprobados. “No sugerimos que las personas deban preocuparse sobre los fármacos que toman, ni dejar de usarlos”, enfatizó.
El hallazgo de que los participantes de los ensayos clínicos con frecuencia son relativamente jóvenes y sanos en realidad no es nuevo, apuntó Udell. Pero su equipo pudo estudiar datos de un gran número de pacientes en hospitales de EE. UU. para poner el asunto en perspectiva.
Los investigadores usaron un registro administrado por el Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology), que recolectó información de más de 140,000 pacientes tratados por problemas cardiacos en 466 hospitales de EE. UU. entre 2008 y 2011.
En general, el 68 por ciento de esos pacientes eran potencialmente elegibles para un ensayo clínico para evaluar nuevos tratamientos para las enfermedades cardiacas, halló el equipo de Udell. Pero menos del 5 por ciento de los pacientes elegibles terminaron en un ensayo.
Y cuando los pacientes se inscribían, tendían a ser más jóvenes que los no participantes, y menos propensos a haber sufrido un ataque cardiaco o accidente cerebrovascular, o a haberse sometido a una cirugía en el pasado.
Hay unas cuantas posibles explicaciones, dijo Udell. Por un lado, los pacientes con una mejor salud en general están más dispuestos a inscribirse en un estudio. En parte eso se debe a que entrar en un ensayo significa que a uno quizá lo asignen a tomar un placebo, no el fármaco real.
“Si uno se siente bien, es más probable que tome en cuenta el beneficio para los demás de participar en un estudio, aunque uno no se beneficie personalmente”, comentó Udell.
Por otro lado, los pacientes de un estudio que obtienen el tratamiento real podrían tener que aceptar los riesgos potenciales, lo que también podría disuadir a los pacientes mayores con una peor salud.
Pero no solo es asunto de las elecciones de los pacientes, señaló Udell. Los investigadores tienden a seleccionar a las personas con una salud relativamente más buena, porque en general pueden cumplir mejor con las citas, someterse a pruebas y cumplir con los regímenes de tratamiento.
Fonarow se mostró de acuerdo, y añadió que para los médicos a veces “simplemente es más fácil” dirigirse a los pacientes más jóvenes para que participen en un ensayo y obtener su consentimiento informado.
Pero irónicamente “con frecuencia los que más pueden beneficiarse del tratamiento son los pacientes más enfermos y mayores”, planteó Udell.
Según Udell, los investigadores deben aprovechar los registros existentes de pacientes, como el usado en el estudio, para mejorar la inscripción en los ensayos clínicos. Dijo que los hallazgos de su equipo muestran que hay un “grupo inmenso” de pacientes disponibles potencialmente elegibles para ensayos que no están participando.
En cuanto a las personas con enfermedades cardiacas, Udell les animó a “mantener la mente abierta” si su médico plantea la posibilidad de inscribirse en un ensayo clínico.
Fonarow se mostró de acuerdo en que hay una “necesidad crítica” de ensayos clínicos que reflejen mejor a los pacientes del mundo real. Además, dijo, se necesitan más estudios que den seguimiento a la efectividad y los riesgos de los fármacos cardiacos después de su salida al mercado.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTES: Jacob Udell, M.D., M.P.H., cardiologist, Women’s College Hospital/Toronto General Hospital, University of Toronto, Ontario, Canada; Gregg Fonarow, M.D., professor, cardiology, University of California, Los Angeles, and spokesman, American Heart Association; Aug. 27, 2014, Journal of the American Medical Association

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_148092.html

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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