Diabetes mellitus

22 mayo 2013

Betatrofina: nueva hormona que estimula a las células beta

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 14:09
 Un grupo de investigadores del Harvard Stem Cell Institute (HSCI) han descubierto una hormona que ofrece perspectivas favorables para un tratamiento con más posibilidades para tratar  la diabetes  tipo 2.  Los investigadores consideran que la hormona también podría desempeñar un papel en el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 1.
El estudio fue publicado por la revista Cell como una publicación inicial en línea y está programado para publicarse el 9 de mayo en la edición impresa de la revista.
La hormona se llama betatrofina y en los ratones estimula la producción de células beta pancreáticas que secretan insulina con una intensidad 30 veces mayor que la normal. Las nuevas células beta sólo secretan insulina cuando la necesita el organismo, lo que ofrece el potencial para la regulación natural de esta hormona y una mayor reducción de las complicaciones relacionadas con la diabetes, causa médica principal de amputaciones y de pérdida de la vista de origen no genético.
Los investigadores que descubrieron la betatrofina, el codirector del HSCI Doug Melton y la becaria posdoctoral Peng Yi, advierten que aún queda mucho trabajo por hacer antes que se pueda utilizar como tratamiento en el ser humano. Sin embargo, los resultados de su investigación, que fue apoyada en gran parte por una donación federal para investigación, ya ha atraído la atención de los laboratorios farmacéuticos.
“Si esto se pudiese utilizar en las personas», dijo Melton, profesor de la Universidad Xander de Harvard y codirector del departamento de Células Precursoras y Biología de la Regeneración de la Universidad, «podría significar que tarde o temprano en vez de administrar inyecciones de insulina tres veces al día, una persona diabética podría recibir una inyección de esta hormona una vez a la semana o una vez al mes o, en el mejor de los casos, tal vez incluso una vez al año”.
Los pacientes que  padecen diabetes mellitus tipo 2, pierden lentamente sus células beta y su capacidad para producir insulina en el momento que la necesitan. Un estudio reciente ha estimado que el tratamiento de la diabetes y sus complicaciones representa un costo para Estados Unidos de 218.000 millones de dólares anuales, o casi 10% de todo el dispendio en salud del país.
“Nuestra idea aquí es relativamente simple”, dijo Melton. “Administraríamos esta hormona, el diabético  tipo 2 produciría más de sus propias células secretoras de insulina y esto enlentecería, o en el mejor de los casos detendría, el avance de su enfermedad. Nunca he visto ningún tratamiento que origine tal salto enorme en la reproducción de la célula beta”.
Aunque Melton considera a la betatrofina principalmente como un tratamiento de la diabetes  tipo 2, cree que también podría desempeñar un papel en el tratamiento de la diabetes de tipo 1, tal vez impulsando el número de células beta y disminuyendo el avance de esta enfermedad autoinmunitaria cuando se diagnostica en una etapa inicial.
“Hemos realizado la investigación en ratones”, dijo Melton “pero desde luego nuestro interés no es curar la diabetes en los ratones, y ahora sabemos que el gen es un gen humano. Hemos clonado el gen humano y, por otra parte, sabemos que existe la hormona en el plasma humano; la betatrofina definitivamente existe en el ser humano”.
Si bien Melton señaló con franqueza la necesidad de realizar más investigación antes que se pudiera contar con la hormona como un fármaco, también dijo que la betatrofina podría estar en estudios clínicos humanos al cabo de tres a cinco años, un periodo muy breve en el curso normal del descubrimiento y el desarrollo de un fármaco.
En colaboración con la Oficina de Desarrollo de Tecnología de Harvard, Melton y Yi ya tienen un acuerdo colaborativo con Evotec, una compañía de biotecnología alemana que ahora tiene a 15 científicos investigando la betatrofina; además, el compuesto ha sido autorizado para Janssen Pharmaceuticals, una compañía de Johnson & Johnson que en la actualidad también tiene científicos trabajando para desplazar la betatrofina hacia su aplicación clínica.
 
Como suele ser el caso en la investigación de ciencias básicas, el azar desempeñó un papel en el descubrimiento de la betatrofina que Melton y Yi originalmente denominaron Rabbit (conejo) debido a que la descubrieron durante el Año Chino del Conejo y porque estimula a las células beta para que se multipliquen con gran rapidez.
Durante más de 15 años el centro principal de atención de la investigación de Melton ha sido no la diabetes  tipo 2 sino la diabetes  tipo 1 o juvenil, en la que comenzó a enfocarse cuando a su hijo se le diagnosticó esta enfermedad durante la lactancia. (Más tarde también se diagnosticó la enfermedad a su hija.) Además, la mayor parte de la investigación de Melton ha consistido en el empleo de células precursoras, los componentes fundamentales de todos los órganos humanos, como tratamiento de enfermedades y dianas para descubrimientos de fármacos. Sin embargo, las células precursoras no tuvieron un papel directo en el descubrimiento de la betatrofina. Más bien, fue un ejemplo clásico de científicos con recursos suficientes que se plantearon las interrogantes y buscaron las respuestas, que quedaban fuera del ámbito de aplicación de sus laboratorios e institutos.
Melton y Yi han estado colaborando en el proyecto durante más de cuatro años. Sin embargo, el gran avance surgió el 10 de febrero de 2011. “Estaba sentado ahí ante el microscopio, observando todas estas células beta en reproducción”, dijo Yi, y apenas podía creer lo que estaba viendo. Dijo que nunca había visto “esta clase de reproducción espectacular”.
 

La cirugía para perder peso mejora el control de la diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 13:55
 La cirugía de derivación gástrica (un procedimiento ampliamente usado para perder peso) al parecer modifica la producción de las hormonas y los aminoácidos durante la digestión, lo que podría explicar la manera en que la cirugía elimina los síntomas de la diabetes tipo 2, según un nuevo estudio pequeño.
Los hallazgos podrían conducir a la elaboración de nuevos tratamientos para la diabetes tipo 2, afirmaron los investigadores. Si la diabetes no se trata, puede llevar a enfermedad cardiaca, ceguera, amputaciones y enfermedad renal.
En la cirugía de derivación gástrica el estómago se divide en dos secciones. Los alimentos se dirigen entonces a la sección más pequeña, de manera que las personas se sienten llenas al haber comido una cantidad menor de comida.
Este estudio contó con cuatro mujeres que se sometieron a una cirugía de derivación gástrica. Durante la operación, se insertó un catéter en la sección más grande y derivada del estómago de cada paciente.
Tras la cirugía, los investigadores introdujeron alimentos a través del catéter en esta parte del estómago y analizaron las hormonas que se produjeron. A continuación compararon lo que hallaron con la actividad hormonal generada en la sección más pequeña del estómago al ingerir alimentos.
Los niveles de insulina y de otras hormonas de los pacientes eran mucho más altos al introducir alimentos en la parte más reducida del estómago, en comparación con la sección derivada de mayor tamaño. El nivel de aminoácidos también era mayor en la parte más pequeña del estómago y el de los ácidos grasos libres era menor, según el estudio, publicado el 30 de abril en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.
El aumento del nivel de hormonas, sobre todo el de la insulina, durante la digestión en la parte pequeña del estómago permitió que las pacientes controlaran mejor el nivel de azúcar en sangre, afirmaron los investigadores. A pesar de los hallazgos del estudio que indicaban que la cirugía de derivación gástrica podría provocar cambios hormonales que llevaran a una reducción de los síntomas de la diabetes, no probó que hubiera necesariamente una relación de causalidad.
Los hallazgos “aportan ideas sobre cómo funciona la cirugía de derivación gástrica”, afirmó el autor principal del estudio, Nils Wierup, profesor asociado del Centro de Diabetes de la Universidad de Lund en Suecia. “La cirugía es en la actualidad el arma más efectiva de la que disponemos para combatir la obesidad mórbida y, como efecto secundario, ha demostrado que alivia los síntomas de la diabetes tipo 2″.
“Examinar el impacto que esta operación quirúrgica tiene en la digestión podría llevar a la creación de nuevas estrategias no quirúrgicas para el tratamiento de la diabetes y la obesidad”, añadió Wierup en un comunicado de prensa de la revista.
En Estados Unidos hay diagnosticados de diabetes alrededor de 18.8 millones de niños y personas adultas. Muchos más tienen la enfermedad sin saberlo.
Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, news release, April 30, 2013
HealthDay
MARTES, 30 de abril (HealthDay News) —
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_136431.html

Comer insectos podría ayudar en lucha contra la obesidad, dice ONU

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 13:52
 La idea de comer insectos, orugas y hormigas puede darle escalofríos, pero los autores de un reporte de la ONU publicado el lunes dicen que los beneficios de consumir nutritivos insectos podría ayudar en la lucha contra la obesidad.
Más de 1.900 especies de insectos sirven como alimento en todo el mundo, en su mayoría en Africa y Asia, pero los occidentales en general rechazan comer saltamontes, termitas y otros platos crujientes.
Los autores de un estudio del Departamento de Silvicultura, parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), dijeron que muchos insectos contienen la misma cantidad de proteínas y minerales que la carne y más grasas saludables que los médicos recomiendan en dietas balanceadas.
“En Occidente tenemos una parcialidad cultural y creemos que porque los insectos vienen de países en desarrollo no pueden ser buenos”, dijo el científico Arnold van Huis, de la Universidad de Wageningen en los Países Bajos y uno de los autores del reporte.
Eva Muller, de la FAO, dijo que restaurantes en Europa estaban comenzando a ofrecer platos con insectos, presentándolos a los comensales como manjares exóticos.
El restaurante danés Noma, por ejemplo, elegido como el mejor del mundo por tres años consecutivos en una encuesta, es reconocido por utilizar ingredientes como hormigas y saltamontes fermentados.
Además de ayudar en la costosa lucha contra la obesidad, que la Organización Mundial de la Salud estima se ha casi duplicado desde 1980 y afecta a unos 500 millones de personas, los autores del reporte dijeron que la cría de insectos sería menos dependiente de la tierra que el ganado y produciría menos gases de efecto invernadero.
También crea oportunidades de negocio y exportaciones para personas de bajos recursos en países en desarrollo, especialmente mujeres, que con frecuencia son las responsables de recolectar insectos en las comunidades rurales.
Van Huis dijo que las barreras para disfrutar platos como yogur de larvas de abejas eran psicológicas, ya que en un estudio ciego realizado por su equipo, nueve de cada 10 personas prefirieron albóndigas hechas de carne y lombrices que las compuestas solo de carne.

Son cuestionados los beneficios del aceite de pescado

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 13:48
 En un estudio de Italia, el uso de suplementos de aceite de pescado no previno trastornos cardíacos en personas que aún no habían tenido un infarto.
 
El estudio, con un diseño de referencia, puso a prueba los efectos de los ácidos grasos omega 3 que proporciona el aceite de pescado como el atún o las sardinas. Los participantes tenían factores de riesgo cardíaco, como hipertensión, colesterol alto, tabaquismo o arteriosclerosis.
 
A los cinco años, el 11,7 por ciento de los 6.244 usuarios de una cápsula con 1 g/día de aceite de pescado había muerto o había estado internado por enfermedad cardíaca, comparado con el 11,9 por ciento de los 6269 usuarios voluntarios de 1 g/día de aceite de oliva (placebo).
 
Los resultados, publicados en New England Journal of Medicine, contradicen estudios previos que habían sugerido que los omega 3 ayudarían a los sobrevivientes de un infarto o las personas con insuficiencia cardíaca.
 
Para aquellos que no tuvieron un infarto, los resultados “no ofrecen pruebas de la utilidad de los ácidos grasos (omega-3) para prevenir la muerte o la enfermedad cardiovascular”, según asegura el equipo de la doctora Maria Carla Roncaglioni, del Instituto para la Investigación Farmacológica Mario Negri, Milán.
 
La autora dijo por e-mail que los resultados van en contra del uso de suplementos de aceite de pescado, por lo menos entre los italianos, que ya consumen una dieta mediterránea.
 
“No hay motivo para indicar el uso los suplementos de aceite de pescado, a menos que se haya tenido un infarto”, dijo.
 
El equipo detectó una reducción de las internaciones por insuficiencia cardíaca y un efecto preventivo en las mujeres, pero “ambos casos podrían atribuirse al azar, aunque coinciden con estudios previos”, indica el equipo.
 
Alice Lichtenstein, de Tufts University, Boston, y portavoz de la Asociación Estadounidense del Corazón, consideró que los resultados son una prueba más de que “indicar un suplemento sin modificar un estilo de vida poco saludable no ayuda”.
 
“Pensábamos que la vitamina E iba a ser la respuesta y no fue así. Pensábamos que el beta caroteno, como antioxidante, iba a reducir la enfermedad cardiovascular (…) y no funcionó”, dijo vía telefónica.
 
“Es la totalidad, no una sola píldora”, agregó.
 
Los participantes del estudio italiano eran pacientes de 860 médicos clínicos del país. Tenían 64 años al ingreso.
 
Ciertos factores, como la cantidad de grasa y el colesterol “bueno”, parecieron mejorar levemente más en los usuarios del aceite de pescado. Pero otros indicadores, como el colesterol “malo”, la presión y la glucosa en sangre, fueron similares en los usuarios de aceite de pescado y del placebo.
 
No hubo diferencia en la cantidad de pacientes de ambos grupos que necesitaron utilizar fármacos para el corazón.
 
Dos de cada 100 pacientes murieron por enfermedad cardíaca, independientemente del grupo. Y 10 de cada 100 pacientes de cada grupo tuvieron que ser internados por un trastorno cardíaco.
 
Pero al final del estudio, el 18 por ciento había suspendido el uso del aceite de pescado y el 19 por ciento el placebo. Al excluirlos del estudio, tampoco surgieron diferencias grupales en el riesgo de morir o tener que ser internados por trastornos cardíacos.
 
Los efectos adversos gastrointestinales, el cáncer y el sangrado fueron similares en ambos grupos.
 
Para la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés), el aceite de oliva es beneficioso para el corazón.
 
¿Es posible que el uso de aceite de oliva en el estudio sesgara los resultados? Roncaglioni dijo que no.
 
“Un gramo de aceite de oliva corresponde a sólo 1/30 parte de la cantidad promedio que aporta la dieta mediterránea”, lo que tendría un efecto muy pequeño.
 Por Gene Emery
FUENTE: New England Journal of Medicine

7 mayo 2013

La cirugía para perder peso cambia los niveles de los genes que intervienen en el consumo y el almacenamiento de la grasa

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:49
La cirugía para perder peso cambia los niveles de los genes que intervienen en el consumo y el almacenamiento de la grasa, afirma un nuevo estudio.
 
Los hallazgos pueden ayudar a dirigir el desarrollo de nuevos fármacos que imiten la regulación genética que controla la pérdida de peso, afirmaron los autores del estudio, publicado en línea el 11 de abril en la revista Cell Reports.
 
“Aportamos evidencias de que en las personas con una obesidad grave, los niveles de unos genes específicos, que controlan cómo se consume y se almacena la grasa en el cuerpo cambian y reflejan una salud metabólica deficiente”, afirmó la autora principal, Juleen Zierath, profesora del Instituto Karolinska en Suecia, en un comunicado de prensa de la revista.
 
“Después de la cirugía (para perder peso) los niveles de estos genes vuelven a un estado saludable, lo que refleja la pérdida de peso y coincide con una mejora global en el metabolismo”, explicó Zierath.
 
La cirugía de pérdida de peso (también llamada cirugía bariátrica) puede ayudar a las personas obesas a que pierdan una gran cantidad de peso en poco tiempo. La cirugía también lleva a una remisión de la diabetes tipo 2 en muchos pacientes.
 
FUENTE: Cell Reports, news release
Robert Preidt  
               

La metformina controlaría la diabetes gestacional tan bien como la insulina

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:18

embarazada

 La metformina dio tan buen resultado como la insulina en un estudio aleatorizado sobre 94 mujeres con diabetes gestacional.
Publicado en American Journal of Obstetrics and Gynecology, el ensayo clínico replica los resultados de un estudio previo más grande que había comparado ambas terapias, según explicó el doctor Donald Coustan, obstetra de la Escuela de Medicina Brown de Providence, en Estados Unidos.
No obstante, Coustan consideró que los autores deberían haber trabajado más para destacar la importancia de informarles a las mujeres los riesgos potenciales en el corto y largo plazo que tiene la exposición intrauterina a la metformina y que aún no se conocen por completo.
El equipo de la doctora Cristiane Pavao Spaulonci, de la Universidad de Sao Paulo, en Brasil, indicó al azar el uso de metformina o insulina a un grupo de mujeres embarazadas que padecían diabetes gestacional y que no podían controlar la glucosa en sangre con dieta y ejercicio.
Con el tratamiento, las usuarias de metformina alcanzaron un nivel promedio de glucosa más bajo que las usuarias de insulina. Además, engordaron menos entre el inicio del tratamiento y el parto (0,43 versus 2,07 kg) y la frecuencia de hipoglucemia neonatal en sus bebés fue más baja (un 6,5 versus un 2,2 por ciento).
Doce mujeres tratadas con metformina necesitaron insulina suplementaria. El análisis de regresión logística reveló que una menor edad gestacional al momento del diagnóstico y los niveles de glucosa promedios previos al tratamiento podían predecir el riesgo de que una embarazada necesite insulina extra.
El 45,7 por ciento de las usuarias de metformina tuvo efectos adversos como náuseas y diarrea. Al grupo tratado con insulina no se le preguntó sobre esas complicaciones.
El equipo de Spaulonci explica que la metformina cruza la placenta y escribe que “mientras que hasta ahora no se han informado consecuencias adversas, no existen estudios prolongados y subsiste la posibilidad de que la programación uterina provoque cambios en la edad adulta, lo que podría ser bueno o malo”.
Coustan opinó que los efectos adversos detectados con el uso de la metformina y la falta de información sobre los efectos de la exposición intrauterina deberían haberse destacado más en el artículo.
En sus consultas, no utiliza metformina sino que les indica gliburida a las embarazadas con diabetes gestacional que deberían utilizar insulina pero la rechazan. Mientras que estudios previos habían demostrado que los niveles de metformina en el feto son dos veces más altos que en la sangre materna, dijo que los niveles de gliburida en el feto no superan la mitad de los niveles maternos.
“En la práctica, la insulina no cruza la placenta”, precisó y comentó que prefiere utilizarla para tratar a sus pacientes por las dudas que existen sobre el uso de la metformina y la gliburida durante la gestación.
“Soy muy cauteloso, pero pienso que pueden utilizarse si la paciente está adecuadamente informada sobre los riesgos desconocidos”, sostuvo.
Por Anne Harding
NUEVA YORK (Reuters Health) –
FUENTE: American Journal of Obstetrics and Gynecology, 2013
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_135809.html

Cuestionan el papel de la obesidad en la enfermedad inflamatoria intestinal

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:10

Obesidad-adolescente

 El índice de masa corporal (IMC) no estuvo asociado con la aparición de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) en un estudio de cohorte realizado en Europa.
Los resultados sugieren que la obesidad no elevaría el riesgo de desarrollar la enfermedad de Crohn (EC) o la colitis ulcerosa (CU), “aunque existen mecanismos biológicos probables por los que la obesidad participaría en la etiología de la EII”, dijo por e-mail el doctor Simon Chan, de la Escuela Norwich de Medicina de la Universidad de Anglia Oriental, Reino Unido.
La incidencia de la EC y la CU creció en las últimas décadas, como lo hizo la obesidad.
Para realizar el estudio publicado en American Journal of Gastroenterology, los autores analizaron datos de 300.724 adultos, que entre 1991 y 1998 habían ingresado al estudio EPIC sin EC o CU.
En ese momento, se les realizó una evaluación antropométrica (altura y peso), de actividad física y de consumo de calorías totales con cuestionarios validados.
En junio del 2004, 177 participantes habían desarrollado CU y 75 tenían EC; ambos grupos tenían, respectivamente, una edad promedio de 58 y 56 años. A cada uno de ellos se lo emparejó con cuatro participantes “control”.
Los autores no pudieron detectar alguna asociación entre el aumento del IMC y la aparición de la EC o la CU en los análisis ajustados según posibles factores que confundan. La falta de asociación fue consistente cuando el IMC fue considerado como una variable continua o binaria (IMC de entre 18,5 y 24,9 kg/m2 versus 25 kg/m2 o más).
Tampoco estuvieron asociados con la aparición de las EII el nivel de actividad física y el consumo de calorías totales.
“Esta falta de relación con el consumo de calorías totales sugiere que el consumo absoluto de nutrientes no estaría asociado con la etiología de las EII”, escriben los autores. ¿Sorprenden estos resultados? “Para ser honesto, no sabíamos qué esperar del estudio”, respondió Chan por e-mail.
“Existen mecanismos por los que la obesidad, que induce un estado proinflamatorio, podría ‘gatillar’ la EC o la CU -explicó-. De todos modos, cuando a la mayoría de los pacientes se les diagnostica EC o CU adelgazaron y no son obesos, lo que podría ser una consecuencia de su condición”.
Pero Chan aclaró que el equipo utilizó una sola medida de la obesidad, el IMC. “Nuestros resultados tienen que replicarse (y), quizás, se podría buscar si existen otras formas de medir la obesidad, como la relación cintura-cadera y la grasa mesentérica, para conocer si influye en la aparición de las EC o la CU.”
FUENTE: http://bit.ly/10JgHlw
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_133474.html
NUEVA YORK (Reuters Health)

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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