Diabetes mellitus

19 diciembre 2012

Identifican 8 variaciones de genes asociados al desarrollo de diabetes

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 9:13
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Investigadores de la UNAM identificaron ocho variaciones de genes europeos en población mexicana que están asociados al desarrollo de diabetes mellitus tipo 2. “Estudios previos de asociación genómica identificaron 40 genes deriesgo para este tipo de diabetes en población europea, de ésos, analizamos 23 en mestizos-mexicanos y el resultado fue que ocho también están presentes en mexicanos”, explicó María Teresa Tusié Luna, investigadora del Instituto de Biomédicas de la UNAM.
De acuerdo con la investigación, los ocho genes presentan un defecto severo en la secreción de insulina, hormona esencial para el aprovechamiento de glucosa. “El gen que contribuye mayormente al riesgo de diabetes en mexicanos es el KCNQ1, el cual se encarga de liberar la insulina y generar las proteínas presentes en las células beta pancreáticas. Hay que recordar que el páncreas se divide en exócrino y endócrino, siendo este último donde se localizan las células especializadas –betas-, entonces cualquier defecto en éstas afecta su capacidad de producir energía o liberar insulina”, detalló Tusié Luna.
Otros genes relacionados a la diabetes en mexicanos, explicó la también jefa de Unidad de Biología Molecular yMedicina Genómica en el Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán, son el TCF7L2 y CDKAL1. El primero está relacionado a la presencia de esta enfermedad en personas jóvenes y el segundo en individuos delgados.
A partir de este proyecto que realiza la UNAM junto con el Instituto Nacional de Nutrición, el Instituto Nacional de Medicina Genómica, el Instituto de Salud Pública, la UAM y el Instituto estadunidense Broad, nació otra línea de investigación complementaria: estudiar los genes de mestizos.
“Como mexicanos somos, en proporciones similares, una mezcla genética de ancestría europea y amerindia. Entonces nos propusimos analizar las regiones y variantes genéticas del componente amerindio, esto significa, más del 50 por ciento de nuestro componente genético”, señaló Tusié Luna.
La identificación de esa otra mitad, se encuentra en curso. “Este es el primer estudio que incluye cerca de 2 mil 500 mexicanos de ascendencia mestiza y pacientes con diabetes tipo 2 tanto delgados como obesos y sujetos sanos o control, mayores de 45 años y sin antecedentes familiares de diabetes”, añadió.
Sin embargo, dijo, requieren entre 10 y 30 mil individuos para que el estudio tenga suficiente valor estadístico.
 En la última década los estudios de asociación genómica han sido útiles en Europa y Asia para identificar genes relacionados a enfermedades comunes. Estos análisis consisten en un mapeo para que a través de marcadores distribuidos en el genoma, se descubra qué genes presentan alteraciones.
“Utilizando chips, científicos de ambos continentes han podido contrastar simultáneamente las frecuencias de hasta cinco millones de marcadores genéticos entre enfermos con diabetes y sujetos controles. En el caso mexicano, hemos usado una plataforma mayor a dos millones de marcadores para identificar otros genes no detectados en Europa”, puntualizó la jefa de Unidad de Biología Molecular y Medicina Genómica del Instituto Nacional de Nutrición.
En México, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, existen 10 millones de diabéticos y la prevalencia de la mellitus tipo 2 aumentó del 5.7 por ciento registrado en 2000 a 9.7 por ciento en este año. “Aun en ausencia de algún factor ambiental como sedentarismo u obesidad, un defecto genético es tan importante en la diabetes que se va a manifestar con una probabilidad mayor del 90 por ciento en las personas que portan esta variación”, detalló Tusié Luna.
Por lo que esta investigación, dijo, representa el primer paso para definir el componente genético de riesgo para diabetes y para identificar grupos de genes que hacen  que esta enfermedad crónica aparezca en personas jóvenes o en aquellos que no sufren obesidad.
Fuente:REYNA PAZ AVENDAÑO UNAM

¿El consumo de sal puede afectar el peso de los niños?

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:04
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 Los niños que comen muchas comidas saladas también tienden a consumir más bebidas azucaradas, lo que a su vez podría estar relacionado con el riesgo de obesidad, sugiere un estudio reciente.
Los hallazgos plantean la posibilidad de que controlar la ingesta de sal de los niños podría terminar beneficiando a sus cinturas, informan los investigadores en línea el 10 de diciembre y en la edición impresa de enero de la revista Pediatrics.
El estudio de casi 4,300 niños y adolescentes australianos halló que mientras más sal comían los niños cada día, más líquidos bebían. Lo mismo sucedió cuando los investigadores se concentraron en casi dos tercios de los niños que bebían bebidas azucaradas. Por cada 390 miligramos (mg) de sodio que consumían al día, en promedio bebían 0.6 onzas adicionales de refrescos, jugos u otras bebidas endulzadas con azúcar.
A su vez, esas calorías líquidas se relacionaban (aunque débilmente) con el riesgo de obesidad.
Los niños que consumían más de una bebida azucarada al día tenían un 26 por ciento más de probabilidades de tener sobrepeso o ser obesos que los niños que evitaban las bebidas. Pero esa conexión se debilitó cuando los investigadores incluyeron los hábitos de ejercicio.
No es exactamente sorprendente que los niños a quienes les gustan los alimentos salados también sientan debilidad por los refrescos u otras bebidas azucaradas, según Lona Sandon, profesora asistente de nutrición clínica del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern, en Dallas.
Pero no está claro que el sodio adicional en realidad haga que los niños beban más bebidas endulzadas, apuntó.
“Estos datos no nos dicen nada sobre la causalidad”, señaló Sandon. “No sabemos que si logramos que los niños reduzcan la ingesta de sodio beberían menos bebidas endulzadas con azúcar”.
Uno de los investigadores del estudio se mostró de acuerdo. Pero limitar el acceso de los niños a los refrigerios ricos en sodio y a las bebidas azucaradas sería una buena medida, según Carley
Grimes, candidata a un Ph.D. en la Universidad de Deakin en Burwood, Australia.
“Como padre, la mejor opción es fomentar el agua como bebida y limitar la disponibilidad de bebidas azucaradas”, apuntó Grimes.
En cuanto a los alimentos salados, el consumo excesivo puede aumentar la presión arterial, incluso entre los niños.
En general, los expertos recomiendan que los adultos y los niños no ingieran más de 2,300 mg de sodio al día. Pero un estudio reciente de los niños y los adolescentes de EE. UU. halló que consumían, en promedio, casi 3,400 mg de sodio al día.
Los estadounidenses obtienen la mayor parte del sodio de los alimentos procesados y de las comidas de los restaurantes, no de los saleros de la cocina. Sandon y Grimes dijeron que lo mejor es reducir ese tipo de alimentos y reemplazarlos con frutas, verduras y otros alimentos integrales.
El estudio incluyó a casi 4,300 participantes de 2 a 16 años de edad que fueron entrevistados (o cuyos padres fueron entrevistados) sobre sus dietas en las últimas 24 horas.
En general, el 62 por ciento consumió al menos una bebida endulzada con azúcar. En promedio, esos niños consumían 2,500 mg de sodio al día, y poco más del 5 por ciento eran obesos. Con respecto a sus pares, que se mantenían alejados de las bebidas azucaradas, poco más de un 3 por ciento eran obesos, y la ingesta promedio de sodio era de poco más de 2,300 mg.
Cuando los investigadores observaron el riesgo de obesidad, hallaron que los niños que consumían al menos una bebida endulzada con azúcar al día tenían un 26 por ciento más probabilidades de tener sobrepeso o ser obesos. Para esto se tomaron en cuenta factores como los ingresos familiares y la ingesta total de calorías.
Pero entonces los investigadores observaron un subgrupo de niños que habían reportado sus hábitos de ejercicio. Y una vez se incluyó el ejercicio, la relación entre la obesidad y las bebidas azucaradas dejó de ser estadísticamente significativa, lo que significa que quizás haya sido un hallazgo aleatorio.
Aún así, anotaron los investigadores, los hallazgos sugieren que mantener el consumo de sal de los niños en un nivel bajo podría al final tener cierto impacto sobre su peso.
Sandon se mostró escéptica. “Afirmar eso es decir demasiado”, aseguró. A los niños que les gustan los refrigerios salados quizás beban bebidas endulzadas porque les gusta su sabor, explicó Sandon, no porque el sodio les obligue a ello.
“En realidad, la moraleja es que tenemos, en general, que elegir opciones más sanas en la dieta”, apuntó Sandon.
Kristi King, vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics), se mostró de acuerdo en que lo que importa es la dieta y el estilo de vida en general.
“No necesariamente podemos decir que la obesidad infantil sea culpa de la sal, ni culpa de las bebidas endulzadas con azúcar”, señaló King, dietista principal del Hospital Pediátrico de Texas, en Houston.
Pero añadió que el estudio es una “gran alarma” para que los padres observen los hábitos de alimentación de sus hijos, y los suyos propios.
“Los niños aprenden mediante el ejemplo, así que si los alimentos ricos en sodio y las bebidas endulzadas con azúcar están disponibles en la vivienda y los padres los consumen de forma regular, [los niños] también serán más propensos a consumirlos”, advirtió King.
LUNES, 10 de diciembre (HealthDay News) —
FUENTES: Carley A. Grimes, BNutrDiet, Ph.D. candidate, Deakin University, Burwood, Australia; Lona Sandon, R.D., M.Ed., assistant professor, clinical nutrition, University of Texas Southwestern Medical Center, Dallas; Kristi King, R.D., M.P.H., senior dietitian, Texas Children’s Hospital, Houston; January 2013, Pediatrics
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_132144.html

Los expertos aconsejan comenzar la prevención de la diabetes poco a poco

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:00

 Si no se controla, la diabetes puede arruinar la vida de las personas (robándoles su visión, su movilidad e incluso sus miembros), sin embargo, la verdadera tragedia de esta plaga de la actualidad es que su forma más común, el tipo 2, es prevenible en gran medida.
La diabetes tipo 2, típicamente provocada por una mala dieta y un estilo de vida sedentario, con frecuencia provoca ceguera, enfermedad cardiaca y renal, daños en los nervios, e incluso amputaciones.
La diabetes tipo 2, que antes se conocía como diabetes de inicio en la adultez debido a que raras veces se veía en los jóvenes, afecta actualmente a estadounidenses de todas las edades en los 50 estados, según las nuevas cifras de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. En 18 estados, las tasas de diabetes se duplicaron entre 1995 y 2010, mientras que en 42 estados hubo un aumento del 50 por ciento, halló el informe de la agencia.
Las personas con diabetes no pueden transformar los alimentos en energía de forma adecuada. El resultado es que unos niveles nocivos de glucosa se acumulan en la sangre, en lugar de proveer energía para todo el organismo.
Un estilo de vida sano puede ayudar a mantener los niveles de glucemia en la normalidad. Esto conlleva controlar la presión arterial y los niveles de colesterol, permanecer físicamente activo, comer una dieta bien equilibrada y no fumar.
“Hay que mantener a los jóvenes activos y comiendo alimentos saludables”, enfatizó Nancy Copperman, directora de iniciativas de salud pública de la Oficina de Salud Comunitaria del Sistema de Salud North Shore-LIJ en Great Neck, Nueva York. “La prevención de la obesidad pediátrica es la forma más efectiva de revertir la epidemia de diabetes adulta”.
¿Hay que cambiar el estilo de vida personal y familiar de inmediato? No necesariamente. “Unos pequeños pasos pueden convertirse en grandes avances en la prevención de la diabetes”, aseguró Copperman.
¿No tiene tiempo para ir al gimnasio? Copperman sugiere incorporar tres periodos de actividad de diez minutos en el horario diario, haciendo cosas como subir por las escaleras, bajarse del autobús una parada antes o aparcar lejos del centro comercial.
“Un estilo de vida activo puede prevenir la diabetes”, aseguró.
Unos sencillos cambios en la dieta, como añadir frutas y verduras a las comidas y refrigerios, reducir los tamaños de las porciones usando platos y vasos más pequeños, compartir los platos en los restaurantes y reemplazar las bebidas endulzadas con agua o agua con gas de sabores, pueden reducir el riesgo de desarrollar diabetes, añadió.
Muchas personas no saben que tienen diabetes hasta que surgen síntomas como una visión borrosa o problemas cardiacos, así que averiguar si se está en riesgo de diabetes es importante.
Según los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., las personas en mayor riesgo son las que tienen a partir de 45 años de edad, tienen sobrepeso o son obesas, tienen un padre o hermano con diabetes, y llevan un estilo de vida sedentario, lo que quiere decir que son moderadamente activos menos de tres veces a la semana. Las mujeres que tuvieron diabetes en el embarazo (diabetes gestacional) también están en mayor riesgo, al igual que los negros, los hispanos y los nativos americanos.
Pero unas pequeñas medidas pueden reducir ese riesgo. El Dr. Ronald Tamler, director clínico del Centro de Diabetes Mount Sinai en la ciudad de Nueva York, apuntó que la investigación ha demostrado que las personas en alto riesgo pueden prevenir o retrasar el inicio de la diabetes tipo 2 al perder el siete por ciento de su peso corporal si tienen sobrepeso, lo que equivaldría a casi siete kilos (15 libras) para alguien que pese 91 kilos (200 libras).
Los NIH señalan que dos factores claves para la prevención de la diabetes son realizar al menos 30 minutos de actividad física de intensidad moderada (como caminar o montar bicicleta) cinco días a la semana, y comer una variedad de alimentos bajos en grasa y reducir la cantidad de calorías que se ingieren a diario.
Si necesita perder peso, fijar unas metas modestas y anotar los avances resulta útil. Anote lo que come y lo que bebe, y documente el peso que pierde. Tendrá que ingerir menos calorías de las que quema cada día. Además, coma unas porciones más pequeñas de alimentos ricos en grasas y calorías.
Averigüe cuántas calorías debe consumir a diario. Alguien que pese de 79.5 a 98 kilos (de 175 a 215 libras) que desee perder una o dos libras por semana no debe consumir más de 1,500 calorías y 42 gramos de grasa al día, según los NIH.
Reducir las calorías podría ser más fácil de lo que cree. Los NIH ofrecen algunas sugerencias sencillas:
-Sustituya los alimentos salados, grasosos o azucarados con verduras, frutas, frijoles y granos integrales.
-Añada sabor a la comida con hierbas, especias y aderezos bajos en grasa.
-Reduzca los aceites y las cremas grasosas añadidas.
-Cocine las carnes y pescados al horno, a la parrilla o al vapor en lugar de freírlos.
-Sirva varios alimentos de grano integral al día.
-Añada plátano o manzana en trozos al cereal.
-Sirva fruta en lugar de un postre rico en calorías, y si no puede resistirse a comer algún dulce, compártalo.
-Compre y prueba una fruta o verdura nueva. ¿Alguna vez ha probado las habas o la papaya?
-Coma en un horario regular, y no se sirva segundas porciones.
-Coma en familia la mayoría de días.
Aproveche las comodidades modernas. “Nunca coma frente a una pantalla (la televisión, la computadora, el iPad o el teléfono)”, aconseja Tamler. Pero si tiene un teléfono inteligente, aconseja descargar software gratuito para ayudarle a perder peso.
“Consiga un podómetro y úselo todos los días”, añadió. “Intente caminar 10,000 pasos cada día. Cuando cruzo el Parque Central de este a oeste, son unos 2,000 pasos”.
JUEVES, 15 de noviembre (HealthDay News) —
FUENTE: Nancy Copperman, M.S., R.D., C.D.N., director, Public Health Initiatives, Office of Community Health at the North Shore-LIJ Health System, Great Neck, N.Y.; Ronald Tamler, M.D., Ph.D., clinical director, Mount Sinai Diabetes Center, and associate professor, medicine, division of endocrinology, diabetes and bone diseases, Mount Sinai Medical Center, New York City;
HealthDay
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_131423.html

El omega-3 vegetal se asocia con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:53
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Las nueces son una de las principales fuentes de ácido alfa-linolénico (AAL), el omega-3 de las plantas, ya que proporcionan 2,5 gramos de AAL en un solo puñado.
Un meta-análisis publicado en el último número del American Journal of Clinical Nutrition evalúa cómo el ácido alfa-linolénico (AAL), el ácido graso omega-3 de origen vegetal, ofrece efectos protectores contra las enfermedades cardiovasculares. El estudio confirma que los AAL están asociados a un menor riesgo de padecer estas patologías, especialmente las muertes por dolencias coronarias.
Los resultados de esta investigación confirman que las nueces son un aliado extraordinario en la lucha contra las enfermedades cardíacas, ya que son el único fruto seco que contiene una cantidad significativa de ácidos grasos esenciales omega-3 proporcionando 2,5 gramos de AAL en un solo puñado. Los ácidos grasos omega-3 deben obtenerse a través de la dieta, porque el cuerpo humano no los puede producir.
El doctor Frank B. Hu y su equipo del Departamento de Nutrición de la Harvard School of Public Health analizaron 27 estudios originales que incluían un total de 251.049 individuos y llegaron a la conclusión de que el consumo de AAL se asoció a un menor riesgo de dolencias cardiovasculares. De hecho, en el análisis dietético combinado, cada incremento de 1 gramo de ácido alfa-linolénico ingerido por día se asoció con una reducción del 10% del riesgo de muerte por cardiopatía coronaria. Los investigadores creen que podría haber efectos anti-arrítmicos directos o indirectos del AAL que podrían explicar parcialmente esta capacidad protectora.
La mayoría de las investigaciones previas basadas en ácidos grasos omega-3 se centraban en los AAL de origen animal o marino. Recientemente los investigadores han centrado su atención en el ácido alfa-linonéico de origen vegetal y al hecho de que su consumo podría ofrecer beneficios cardiovasculares: estudios previos mostraron que podían reducir los niveles de colesterol, tener efectos positivos en la trombosis, mejorar la función endotelial y reducir la inflamación.
El tipo de omega-3 de las nueces y otras fuentes de origen vegetal son diferentes de los del pescado. En este sentido, el cardiólogo James Beckerman apunta que, “dado que las fuentes de origen vegetal de AAL son más baratas y más accesibles a la gente que el pescado, este estudio amplía nuestro arsenal para combatir las enfermedades del corazón con intervenciones dietéticas seguras y bien toleradas fáciles de incorporar en los estilos de vida”.
Por su parte, Penny Kris-Etherton, doctora en Nutrición de la Pennsylvania State University, considera que los consumidores necesitan entender los beneficios nutricionales de los ácidos grasos omega-3 de origen vegetal: “La investigación está mostrando que los efectos del AAL podrían tener beneficios únicos e independientes importantes para nuestro bienestar”.
Para la doctora Kris-Etherton, “comer un puñado de nueces es una buena forma de potenciar el consumo de ácido alfa-linolénico, ya que contienen una cantidad que supera a la recomendada diariamente (de 1,1 a 1,6 gramos al día) además de otros muchos nutrientes”.
The American Journal of Clinical Nutrition (2009); doi: 10.3945/ajcn.2009.27457

Las dietas yo-yo pueden resultar nocivas para el corazón, de acuerdo a un estudio

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:46
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 Las mujeres mayores que pierden peso y lo recuperan podrían aumentar su riesgo de enfermedad cardiaca, informan investigadores de la Universidad de Wake Forest.
Aunque el colesterol, la presión arterial, los triglicéridos y la glucemia mejoran con la pérdida de peso, con la recuperación del peso pueden volver a sus niveles de antes de la dieta, y en algunos casos a niveles incluso más altos, hallaron los investigadores.
“Para las mujeres postmenopáusicas que están pensando en perder peso, mantener la pérdida de peso es igual de importante que perderlo”, enfatizó el investigador principal Daniel Beavers, profesor asistente del departamento de bioestadística y ciencias de la salud pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Wake Forest en Winston-Salem, Carolina del Norte. “Recuperar incluso parte del peso se asocia con unos peores factores de riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular”.
En un estudio anterior con las mismas mujeres, los investigadores hallaron que las que recuperaron el peso en el año tras la pérdida de peso recuperaron una mayor proporción de masa grasa que de masa magra, señaló Beavers.
El informe aparece en la edición en línea del 13 de diciembre de la revista Journal of Gerontology: Medical Sciences.
Para el estudio, los investigadores observaron a más de cien mujeres obesas postmenopáusicas mientras participaban en un programa de cinco meses para perder peso. Siguieron monitorizando a las mujeres durante un año. Durante el programa para perder peso, las mujeres rebajaron unos once kilos (25 libras) en promedio.
Tras dos años, dos tercios de las mujeres habían recuperado al menos 1.8 kilos (cuatro libras), y en promedio habían recuperado alrededor del 70 por ciento del peso que habían perdido, hallaron los investigadores.
“Las mujeres que recuperaron dos kilos (4.4 libras) o más en el año tras la intervención para perder peso tenían varios factores de riesgo empeorados para la diabetes y la enfermedad cardiovascular”, señaló Beavers.
“Lo sorprendente sobre las mujeres que recuperaron peso es que aunque no volvieron a su peso inicial en promedio (las mujeres solo recuperaron alrededor del 70 por ciento del peso perdido), varios factores de riesgo de las enfermedades crónicas estaban justo en sus valores iniciales, y en algunos casos, sobre todo en los factores de riesgo de la diabetes, estaban ligeramente peor que al principio”, añadió. “Las mujeres que mantenían el peso perdido un año después lograron conservar la mayoría de los beneficios”.
El Dr. Gregg Fonarow, profesor de cardiología de la Universidad de California, en Los Ángeles, dijo que “este estudio resalta la importancia no solo de perder peso, sino la necesidad de desarrollar estrategias efectivas y duraderas para que la pérdida de peso se mantenga con éxito a largo plazo”.
Otra experta aconsejó abordar la dieta mediante el estilo de vida.
“Este pequeño estudio es un gran ejemplo de por qué debemos evitar las dietas y los programas de dieta de moda, las pociones y las pastillas que prometen una pérdida rápida de peso”, apuntó Samantha Heller, fisióloga del ejercicio y coordinadora de nutrición clínica del Centro para la Atención del Cáncer del Hospital Griffin en Derby, Connecticut.
La mayoría de las personas recuperan el peso en un plazo de cinco años, señaló. “Este estudio indica que recuperar incluso apenas poco más de dos kilos (5 libras) puede conllevar a problemas cardiometabólicos, sobre todo entre las mujeres postmenopáusicas”, advirtió Heller.
Las personas deben concentrarse en estar sanas, no delgadas, apuntó, y deben crear estrategias para lograr y mantener un peso saludable durante toda su vida.
“La montaña rusa de perder y recuperar el peso es nociva tanto física como psicológicamente”, aseguró Heller.
“Aunque usar el método más lento y saludable para perder peso puede resultar frustrante, los resultados a largo plazo son más satisfactorios y sanos en última instancia”, enfatizó. “Comience con cambios sencillos, como cambiar los refrescos por agua con gas, mantener un registro diario de la comida, añadirle una ensalada al almuerzo, y cambiar la mitad del almidón por una segunda verdura en la cena”.
FUENTES: Daniel Beavers, Ph.D., assistant professor, department of biostatistics, Public Health Sciences, Wake Forest University School of Medicine, Winston-Salem, N.C.; Gregg Fonarow, M.D., spokesman, American Heart Association, and professor, cardiology, University of California, Los Angeles; Samantha Heller, M.S., R.D., exercise physiologist and clinical nutrition coordinator, Center for Cancer Care, Griffin Hospital, Derby, Conn.; Dec. 13, 2012, Journal of Gerontology: Medical Sciences, online
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JUEVES, 13 de diciembre (HealthDay News) —
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_132271.html

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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