Diabetes mellitus

12 noviembre 2011

Sensibilizadores de insulina reducen pérdida muscular diabética

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:51

Los sensibilizadores de la insulina reducen la pérdida muscular en los adultos mayores con diabetes tipo 2, según afirma un estudio publicado en la revista Diabetes Care.
Se desconoce “cómo los sensibilizadores de la insulina (en especial la metformina) actuarían para preservar masa muscular”, dijo la autora principal, doctora Christine G. Lee, de la Oregon Health and Science University, en Portland.
“Comprender el mecanismo de acción en los músculos permitiría también desarrollar terapias más preventivas de la sarcopenia”, añadió.
El equipo de Lee analizó datos longitudinales sobre 3.752 hombres mayores que participaban del estudio llamado Osteoporotic Fractures in Men (MrOS). Todos tenían por lo menos 65 años al inicio del estudio.
La mayoría de los pacientes (1.853) tenía normoglucemia; 1.403, IFG; 234, diabetes sin tratar; 151, diabetes tratada con sensibilizadores de la insulina; y 111, diabetes tratadas sin sensibilizadores de la insulina.
Durante unos 3,5 años, la masa magra total disminuyó en todos los grupos: un 1,4 por ciento en los diabéticos tratados con sensibilizadores de la insulina; un 1,7 por ciento en los hombres normoglucémicos; un 1,9 por ciento en los hombres con IFG; un 2,9 por ciento en los diabéticos sin tratar y un 3 por ciento en los diabéticos tratados sin sensibilizadores de la insulina.
La pérdida de masa magra apendicular siguió el mismo patrón.
Los diabéticos tratados con tiazolidinedionas y los hombres normoglucémicos tuvieron patrones similares de pérdida masa magra total y apendicular.
Los diabéticos tratados con metformina perdieron un poco menos de masa magra total y apendicular que los hombres normoglucémicos, aunque la diferencia no fue estadísticamente significativa.
Pero cuando los diabéticos recibieron metformina y tiazolidinedionas, terminaron con más masa magra total y apendicular que los hombres normoglucémicos.
Además, los hombres tratados con metformina, con o sin tiazolidinediona, perdieron significativamente menos masa magra total y apendicular que los diabéticos no tratados o tratados sin sensibilizadores de la insulina.
“Estos son resultados observacionales, por lo que se necesita un ensayo clínico para validarlos antes de modificar el manejo de los adultos mayores con IFG y diabetes”, dijo Lee.
“Por ahora, los médicos clínicos deberían saber que los adultos mayores con diabetes perderían mucha más masa muscular y fuerza que los adultos mayores sin diabetes”, expresó.
Lee agregó: “Para comprender la importancia clínica de la pérdida de masa muscular, estamos examinando cómo el porcentaje de cambio en la masa magra está asociado con las variaciones en el rendimiento físico y la fuerza muscular (…) Por lo menos sabemos que perder el 5 por ciento o más de masa magra durante 4,6 años está asociado con un mayor riesgo de morir”.
FUENTE: Diabetes Care, 2011
Reuters Health
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_117662.html

Cuestionan el beneficio de las vitaminas

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:47
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Durante las últimas cinco décadas, después de que se descubrieran propiedades antioxidantes en sustancias que tenemos y en ciertos alimentos, se instaló un modelo a seguir: si en pocas cantidades aportaban tantos beneficios, en dosis mucho más altas -posible sólo en fármacos- podían hacer maravillas. Así, era habitual que los médicos prescribieran vitaminas para tener más energía, para combatir resfríos o para abrir el apetito. Tanto, que llegó a haber una publicidad en la que una madre mandaba a su hijo a comprar naranjas y el chico volvía con un tubito de pastillas efervescentes. Pero la ciencia comenzó a poner a esa verdad absoluta en tela de juicio.
“En la década del 50 comenzó una corriente -impulsada por Linus Pauling, un premio Nóbel que vivió hasta los 93 años- que potenciaba la idea del consumo de altísimas dosis de vitaminas. Lo que ahora se está cuestionando es hasta dónde sirve tomar indiscriminadamente vitaminas en fármacos, más allá de que sean de venta libre”, explicó Silvio Shraier, ex presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición.
El germen de la duda se disparó entre los investigadores internacionales. “Todo el mundo está un poco perdido, porque tanto las vitaminas como los antioxidantes deberían actuar contra las enfermedades, pero los datos clínicos no muestran ninguna diferencia”, dijo Toren Finkel, director del Centro de Medicina Molecular en los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.
Las razones de esas dudas están en los resultados de varios estudios: algunos mostraron evidencia en contra del uso de multivitamínicos para prevenir enfermedades. Otros, cuestionaron sus beneficios. En 2001, por ejemplo, investigadores británicos tomaron un grupo de pacientes con enfermedad de arterias coronarias y les dieron altas dosis de vitaminas antioxidantes (C, E y betacaroteno). Lo que vieron es que no les ocasionó ningún daño pero tampoco ningún beneficio.
En el último mes, además, se publicó evidencia en contra. Un estudio encontró que en los hombres que tomaban dosis altas de vitamina E aumentó un 17% el riesgo de desarrollar cáncer de próstata.
 Se sabía, además, que el cáncer de pulmón en fumadores aumenta con betacaroteno. Y otra investigación había señalado que las multivitaminas en mujeres aumentan levemente el riesgo de mortalidad.
Sin embargo, los expertos locales son cautos: “Nadie pudo determinar si las personas que tomaron vitaminas tenían o no un cáncer anterior al estudio. Es muy poco probable que una vitamina sea responsable de crear un cáncer. Lo cierto es que desde que el cáncer es una célula hasta que se diagnostica pasan unos ocho años y los estudios demoran dos. En ese tiempo no se fabrica un cáncer”, explicó Schraier.
La nutricionista de la Universidad Favaloro, Mónica Katz, añadió: “Durante años, la vitamina E se consideró el antioxidante por excelencia. Se sostenía que quienes las tomaban tenían mucho menos riesgo de tener infartos. Pero lo que se vio es que el riesgo no baja demasiado. Por lo tanto, aún no existe suficiente evidencia científica para recomendar o contraindicar su uso. Lo que sí sabemos es que los argentinos consumen cada vez menos frutas y verduras, las principales fuentes naturales, y que los suplementos no deberían reemplazar a una dieta saludable, sino complementarla”.
Por Gisele Sousa Dias
http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=73244

El control glucémico estricto no reduce riesgo cardíaco en diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:40

corazon

 El control intensivo de la glucosa en sangre no reduce el riesgo de que los pacientes con diabetes tipo 2 desarrollen insuficiencia cardíaca, y un meta-análisis revela que el manejo estricto con tiazolidinediona aumentaría ese riesgo.
El autor principal del estudio señaló que esto “se suma a evidencia reciente de la falta de beneficios macrovasculares (contra infartos, accidentes cerebrovasculares y ahora insuficiencia cardíaca) del control glucémico más intensivo”.
Pero el investigador, doctor John J. V. McMurray, del Centro de Investigación Cardiovascular BHF de Glasgow, en el Reino Unido, recordó “que un mejor control glucémico reduce el riesgo de tener complicaciones microvasculares”, como la enfermedad ocular diabética, la nefropatía y la neuropatía.
Según publica American Heart Journal, el equipo de McMurray no halló que el control estricto de la glucosa reduzca el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca.
El análisis incluyó ocho estudios que habían comparado un tratamiento intensivo para disminuir la glucosa con una terapia estandarizada en un total de 37.229 diabéticos tipo 2. El seguimiento duró entre dos y 20 años.
Se registraron 1.469 problemas asociados con insuficiencia cardíaca; el 55 por ciento ocurrió en el grupo tratado con el régimen intensivo. La diferencia promedio en el nivel de hemoglobina glucosilada entre los grupos fue del 0,9 por ciento.
Y el control intensivo de la glucosa no influyó en la aparición de problemas asociados con la insuficiencia cardíaca al aumentar el riesgo apenas un 20 por ciento, comparado con los tratamientos convencionales.
De todos modos, “la estimación del riesgo fue muy heterogénea, con casi un 70 por ciento de variabilidad entre los estudios, algo atribuible a la heterogeneidad y no al azar”, escribe el equipo.
Al analizar un subgrupo de pacientes, la razón de posibilidad de que tuvieran algún problema asociado con la insuficiencia cardíaca fue de 1,33 con el control glucémico intensivo con tiazolidinediona.
Existen varios motivos por los que el control glucémico intensivo no reduciría el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca “que predicen los estudios epidemiológicos”.
Los autores sostienen que estos resultados revelan “que la duración del tratamiento o el seguimiento es insuficiente o que la intervención terapéutica es demasiado tardía en el curso de la enfermedad, la toxicidad colateral de las terapias utilizadas, o que la hiperglucemia no causa directamente insuficiencia cardíaca en los diabéticos (es decir, que es un marcador, no un mediador)”.
FUENTE: American Heart Journal, online 10 de octubre del 2011
Por Megan Brooks
NUEVA YORK (Reuters Health)
http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=73571

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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