Lanzarán este año un suplemento alimenticio para mexicanos diabéticos
Hace apenas unos 6 mil años, los antepasados de los indígenas que habitan en América Latina dejaron de ser nómadas, para convertirse en sedentarios. En su época nómada, estos hombres y mujeres seleccionaron genes que les permitieran emplear lentamente la glucosa y almacenar eficientemente las grasas para poder sobrevivir. Sin embargo, estas cualidades que entonces fueron valiosas, hoy determinan entre la población de países como el nuestro, una propensión a padecer obesidad y diabetes.
Los antepasados nómadas de los latinoamericanos seleccionaron genes que les permitieran emplear lentamente la glucosa y almacenar eficientemente las grasas para poder sobrevivir.
“Hoy en día, el fácil acceso a los alimentos, la falta de ejercicio y las condiciones de la vida moderna hacen que la genética de la población mexicana, en particular, y de la latinoamericana, en general, funcione en contra”, explica Marta Menjívar Iraheta, jefa del Laboratorio de Diabetes de la Facultad de Química (FQ) de la UNAM y quien encabeza también a un grupo de investigadoras que han logrado notables avances al identificar, con mayor precisión, uno de los componentes involucrados en el desarrollo de esta enfermedad: el hereditario.
Gracias a sus hallazgos, este grupo de científicas ha diseñado un suplemento alimenticio capaz de retardar los efectos negativos de la diabetes. El producto ya ha sido probado en el laboratorio y se espera que este mismo año pueda estar disponible para toda la población.
En los últimos años, la diabetes se ha situado, junto con las enfermedades cardiovasculares, entre las primeras causas de muerte en México. En la actualidad, el número de diabéticos aumenta en forma alarmante, no sólo entre personas mayores a 65 años, sino entre niños y adultos jóvenes.
Este padecimiento crónico-degenerativo incurable presenta múltiples signos y síntomas y, por consiguiente, eleva los gastos de atención en el sector salud. Un individuo afectado desarrolla, en 10 años promedio, pie diabético, retinopatía, nefropatía y neuropatía diabéticas; cada una de estas complicaciones resulta costosa y debe ser atendida por personal especializado.
“Ese factor se encuentra en línea directa familiar y en grupos de población. La manera en que la diabetes afecta a la población de origen caucásico, es distinta a la manera en que afecta a poblaciones de otras latitudes, con otro componente hereditario, como las africanas o latinoamericanas”, detalla la investigadora.
El grupo encabezado por esta científica, detectó un polimorfismo en el gen HNF4A, involucrado en la regulación de la insulina y que, al parecer, se presenta más frecuentemente en la población mexicana mestiza, y en casi todos los grupos indígenas evaluados, excepto los yaquis; ese gen disminuye, de un 35 a un 40 por ciento, la secreción de insulina.
Entre los beneficios del hallazgo, se cuenta el diseño de un suplemento alimenticio que ayuda a retardar las complicaciones de ese padecimiento, mediante un mejor manejo orgánico de los carbohidratos. Asimismo, el grupo de expertas sigue en la búsqueda de genes relacionados con la diabetes en México, para elaborar un diabetochip propio, un microarreglo de un centímetro cuadrado en el que puedan instalarse múltiples cambios de secuencia o polimorfismos.
En los latinoamericanos, las complicaciones aparecen rápidamente. Hoy en día, el fácil acceso a los alimentos, la falta de ejercicio y las condiciones de la vida moderna hacen que la genética de la población mexicana funcione en contra.
Desde que se estudia el genoma humano, se han determinado diferencias genéticas que se traducen en diferencias poblacionales; las más evidentes son las fenotípicas: entre una persona asiática y una africana; entre una caucásica y una latina.
“Estos grupos poblacionales también muestran discrepancias en cuanto a la aparición y desarrollo de ciertos padecimientos. En un caucásico, las complicaciones de la diabetes se presentan, por lo general, con más lentitud, a lo largo de más años de evolución, mientras que en un latinoamericano, se detectan en tiempos más cortos”, comenta Menjívar.
Así, con este tipo de diferencias, el grupo de investigación en diabetes –conformado, además, por Ángeles Granados, también del Laboratorio de Diabetes de la Facultad de Química de la UNAM, y Guadalupe Ortiz e Isela Montúfar, del Laboratorio de Endocrinología Molecular del Hospital Juárez de México– emprendió, en 2001, una exploración genética en pacientes mestizos mexicanos.
Diabéticos tempranos tienen un componente genético familiar
Las científicas realizaron la evaluación de los genes del desarrollo y la función pancreática en pacientes con diabetes tipo 2, lo que permitió dilucidar la existencia de un fondo genético que podría contribuir a que los mexicanos sean susceptibles al desarrollo de ese mal.
Posteriormente, con base en los estudios publicados por Rubén Lisker en la década de los 70, en los que se documentó, por primera vez, la existencia de un componente indígena en los mestizos mexicanos, las expertas se propusieron estudiar las características genéticas de los indígenas, relacionadas con el padecimiento.
Evaluaron a pacientes mestizos del Hospital Juárez de México, en los que encontraron cambios en los genes que participan en la síntesis y la secreción de la insulina. Los cambios, aparentemente, son propios de nuestra población, con una frecuencia superior a la que refieren otros grupos, como el de los caucásicos.
Después se concentraron en miembros de comunidades indígenas como coras, mayas, zapotecas, otomís, mazahuas, purépechas y yaquis.
“En coras y mayas, sobre todo, encontramos una alta frecuencia de las variaciones genéticas previamente detectadas en los mestizos, y relacionadas con la aparición de diabetes”, apunta Menjívar. A la fecha, las investigadoras han recolectado material genético de 11 grupos indígenas nacionales.
“Resulta claro que los diabéticos tempranos normalmente tienen un componente genético familiar elemental. En cambio, las personas mayores enferman de diabetes por desgaste celular: las células del páncreas empiezan a morir, como ocurre a edad avanzada con las de otros órganos”, explica Menjívar.
Las investigadoras encontraron un polimorfismo en el gen HNF4A, involucrado en la regulación de la insulina y que, al parecer, se presenta más frecuentemente en la población mexicana.
Después de haber evaluado a mestizos y a grupos indígenas, se percataron que los diabéticos del primer grupo presentaron este polimorfismo con una frecuencia de 20 por ciento, mientras que los mayas y los coras no diabéticos lo hicieron con una frecuencia de 30 por ciento. Ese polimorfismo se encontró en casi todos los grupos originarios evaluados, excepto los yaquis, diferentes genéticamente.
“Entre los grupos nativos hay diferencias en el polimorfismo del gen HNF4A. Comprobamos biológicamente que éste disminuye de un 35 a un 40 por ciento la secreción de insulina. De ese modo, se puede entender cómo funciona, en promedio, el organismo de los latinoamericanos: con una secreción lenta de insulina y el manejo de los niveles de glucosa es menor. Estas evidencias permiten concluir que la población mexicana tiene un fondo genético que la vuelve susceptible al desarrollo de diabetes”, indicó la especialista.
Suplemento alimenticio, disponible al público este año
En los últimos años, la diabetes se ha situado, junto con las enfermedades cardiovasculares, entre las primeras causas de muerte en México.
Entre los beneficios de este hallazgo puede mencionarse el diseño de un suplemento alimenticio, que ayuda a retardar las complicaciones de la diabetes mediante un mejor manejo orgánico de los carbohidratos.
“Ha sido probado en animales de laboratorio, con resultados altamente satisfactorios. Ya tenemos el protocolo completo. Puedo adelantar que este año nuestro suplemento alimenticio estará disponible al público”, comentó la investigadora.
Adicionalmente, se pretende elaborar métodos para detectar a quienes sufren de polimorfismos relacionados con la secreción de la insulina, y que no pueden recibir fármacos que estimulen el páncreas. “Si se conoce el antecedente, se podría saber el tipo de medicamentos contraindicados”, apunta.
De 400 a 800 genes involucrados
“Sólo tenemos datos de aproximadamente 20 por ciento de las proteínas del genoma humano. Conocemos toda la hebra del ADN, pero aún no sabemos con precisión cómo funciona, cuál es la interrelación entre las diversas secciones de nuestro genoma”, precisa la experta.
Las científicas del Laboratorio de Diabetes sólo han estudiado 10 genes que participan en la secreción de insulina, pero se sabe que en este proceso podrían estar involucrados entre 400 y 800.
http://www.publico.es/agencias/reuters/297307/diabetes/generara/grandes/costes/paises/pobres
