Diabetes mellitus

19 julio 2019

Semaglutida, un análogo de GLP-1 para el tratamiento de la diabetes tipo 2

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:20

El fármaco, de administración semanal, ha mostrado un perfil de eficacia mayor que insulina, además de reducir significativamente los niveles de glucosa en sangre y ayudar a que los pacientes pierdan peso.

El nuevo análogo de GLP-1 semaglutida, indicado para el tratamiento de la diabetes tipo 2, se ha presentado en Madrid. El fármaco, de administración semanal, está comercializado por Novo Nordisk con el nombre de Ozempic. Su uso está aprobado en pluma precargada con 0,25 mg en 1,5 ml; 0,5 mg en 1,5 ml y 1,g en 3 ml de solución.
Como ha destacado Esteban Jódar, jefe del departamento de Endocrinología y Nutrición de los hospitales Quirón Salud Pozuelo, Rúber Juan Bravo y San José de Madrid, los ensayos realizados en 8.000 pacientes “han mostrado un perfil de eficacia mayor que insulina. Además, semaglutida reduce significativamente los niveles de glucosa en sangre y ayuda a que los pacientes pierdan peso, algo impensable hace unos años”.
Otro aspecto positivo que ha recalcado es la reducción del número de eventos cardiovasculares. “Los datos muestran que los pacientes diabéticos pierden entre seis y diez años de vida por esta causa. Y, por otro lado, el fármaco también reduce el daño renal”, ha añadido.
En cuanto a la eficacia, Jódar ha subrayado que un 80% de los pacientes que reciben el fármaco reducen tanto la hemoglobina glicosilada como el peso.
Lluis Masmiquel, jefe de Endocrinología del Hospital Universitario Son Llatzer de Palma de Mallorca, ha incidido en este mensaje, reiterando la mejora en la calidad de vida de los pacientes y la reducción del ictus, el infarto y la muerte cardiovascular en un 28%, una cifra que ha calificado como “nunca vista”.
Otro aspecto que ha reiterado ha sido el “elevado” nivel de seguridad del fármaco, “sin hipoglucemia”.
Cinco millones de pacientes en España
Para Mads Larsen, director general de Novo Nordisk España, la presentación del nuevo fármaco supone “una gran oportunidad y un hito en la historia de la compañía, porque se introduce innovación a pacientes que necesitan de mejores medicamentos. En España, la diabetes afecta a más de cinco millones de personas. Y un 80% tiene obesidad o sobrepeso, que es una comorbilidad de la diabetes”.
El laboratorio danés seguirá investigando nuevas indicaciones del fármaco. Como ha anunciado Jódar, se ha puesto en marcha un programa de desarrollo clínico ampliado en obesidad, con ensayos doble ciego a largo plazo, con dosis mayores del fármaco.

Javier Granda Revilla
Fecha:14/5/2019
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/empresas/semaglutida-un-nuevo-analogo-de-glp-1-para-el-tratamiento-de-la-diabetes-tipo-2.html

Una nanomedicina pudiera curar la diabetes tipo 1

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Un nuevo tipo de nanofármacos busca corregir la anomalía del sistema inmune que permite el ataque a las células pancreáticas. Combinados con otras estrategias, aproximan el objetivo de lograr la curación de la diabetes tipo 1.

A pesar de los avances en la tecnología de dispositivos médicos y en los análogos de insulina, aún no existe un tratamiento curativo de la diabetes tipo 1 (DM1), lo que no significa que se haya abandonado esa tentativa en diferentes líneas de investigación. Una de las que cobra fuerza es la modulación del sistema inmune a través de la nanomedicina, según lo expuesto en el XXX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes (SED), que se celebró recientemente en Sevilla.
Desde hace catorce años, el grupo de Pere Santamaría, en el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps), en Barcelona, junto a científicos de la Universidad de Calgary, trabaja en una nueva clase de fármacos basados en nanopartículas recubiertas por determinados antígenos a su vez reconocidos por los linfocitos T que dañan al páncreas. En esencia, la inyección sistémica intravenosa de esas nanomedicinas consigue actuar solo sobre los linfocitos causantes de la enfermedad, de forma que los reprograman para que induzcan tolerancia específica que bloquee el ataque autoinmune a las células pancreáticas productoras de insulina; en resumen, corrigen el error del sistema inmune cuando decide atacar de forma anómala a los propios órganos o tejidos.
Como ha expuesto Santamaría a DM, “estas nanomedicinas pueden diseñarse de forma específica para diferentes enfermedades autoinmunes, además de la diabetes tipo 1, cambiando los péptidos que se expresan en el tejido atacado”. De hecho, las han estudiado en modelos experimentales de artritis reumatoide, esclerosis múltiple (EM), enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad autoinmune hepática, “y en todos ellos han funcionado”.
A través de la spin-off de la Universidad de Calgary, Parvus Therapeutics, estos investigadores ultiman el salto a la clínica, con un próximo inicio de ensayos, si bien Santamaría no oculta la ardua labor necesaria para el desarrollo de un fármaco first-in-class. “Estos agentes terapéuticos funcionarían en los pacientes cuando la enfermedad ha debutado. Son capaces de suprimir por completo la patología, sin el riesgo de afectar a la capacidad protectora del sistema inmunitario frente a infecciones o cáncer. No obstante, el daño que se haya causado en el tejido pancreático no se revierte. Lo que no sabemos es si los pacientes en los que se logre suprimir la inflamación serán capaces de regenerar células beta a lo largo del tiempo. Si se actúa de forma ágil, en el inicio de la enfermedad, sí habría oportunidades para recuperar la actividad funcional del páncreas”.
Las nanomedicinas pueden diseñarse de forma específica para revertir diferentes patologías autoinmunes, como la EM y la artritis
En esa recuperación funcional podrían ser de gran ayuda estrategias de la medicina regenerativa, como la basada en el trasplante de células productoras de insulina. Rosa Gasa, también investigadora del Idibaps, ha presentado en el congreso un protocolo de transdiferenciación para generar células productoras de insulina (similares a las células beta pancreáticas) a partir de fibroblastos humanos. Este abordaje, a su juicio, “tiene implicaciones clínicas muy interesantes, ya que abre la posibilidad de realizar autotrasplantes de células productoras de insulina generadas a partir de una biopsia de piel del propio paciente”. Una de las ventajas, ha indicado Gasa, es que “no se necesita tratamiento immunosupresor para evitar el rechazo del injerto”.
Reprogramación directa
Además, se está evaluando la posibilidad de reprogramar los fibroblastos directamente, sin convertirlos primero en una célula pluripotente (similar a las células madre embrionarias), ya que, de esta manera, se evitaría el riesgo de formación de tumores ligado a la pluripotencia.
Para la científica del Idibaps, “esta línea de trabajo puede suponer el punto de partida para el desarrollo de protocolos de transdiferenciación hacia células productoras de insulina a partir de células adultas de fácil obtención”, convirtiéndose así en una vía alternativa a la producción de células beta a partir de células madre.
Probablemente, un futuro tratamiento de la DM1 consistirá en una terapia combinada de estas dos aproximaciones, junto con la del abordaje propuesto también en el congreso por Benoit Gauthier, investigador principal del Departamento de Regeneración y Terapia Celular del Centro Andaluz de Biología Molecular & Medicina Regenerativa. La apuesta del grupo de Gauthier consiste en la reeducación del sistema inmune y en promover mecanismos de “transregeneración” para restablecer la población de células beta secretoras de insulina; a su juicio, “las terapias factibles y con potencial éxito para la DM1 requieren este abordaje simultáneo”. En este sentido, se considera clave la activación del receptor homólogo hepático 1 (LRH-1) con un agonista, lo que facilitaría el “diálogo” entre el sistema inmune y los islotes pancreáticos, permitiendo alcanzar ambos objetivos: recuperar con éxito la tolerancia inmunológica y la restauración de una masa funcional de células beta pancreáticas.
Se trata, en definitiva, de transformar un entorno destructor de células inmunitarias proinflamatorias en un entorno antiinflamatorio que facilite la supervivencia de células beta y estimule su regeneración. La activación del LRH-1 sería, por lo tanto, la diana de nuevos agentes terapéuticos inmunorregenerativos para la DM1, una clase de fármacos sin precedentes. En los trabajos de Gauthier se ha identificado al LRH-1 (también conocido como NR5A2) como un objetivo farmacológico que permite (tanto in vitro como in vivo) restaurar el control glucémico en varios modelos de ratón de DM1 y mejorar la supervivencia de los islotes humanos. De hecho, “es factible el desarrollo de agonistas de LRH-1 de segunda generación más potentes y estables que se pueden administrar por vía oral en lugar de inyecciones diarias intraperitoneales”.
Para el investigador, “tarde o temprano llegará la cura para la DM1. Nosotros tenemos ese sueño, compartido por asociaciones de pacientes y familiares, con los que tenemos el compromiso de trabajar para lograrlo”.
Sonia Moreno
Fecha: 29/4/2019
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/especialidades/endocrinologia/nace-una-nanomedicina-con-el-objetivo-de-curar-la-diabetes-tipo-1.html

Candida auris. Hongo resistente a múltiples fármacos.

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La candida auris es un hongo resistente a diversos medicamentos que se ha venido informando en los últimos meses como causal de infecciones severas. De acuerdo con datos recientes de Centers for Disease Control and Prevention (CDC), el número de infecciones por Candida auris en Estados Unidos ha llegado ahora a un total de 617. A nivel mundial, se han notificado casos en más de 20 países.
La C. auris puede sobrevivir en superficies durante meses y las infecciones se están propagando en ámbitos de atención a la salud como hospitales, residencias para adultos de edad avanzada y centros de asistencia prolongada. Los intentos de limpieza exhaustiva de cuartos en los cuales se ha identificado el microorganismo han sido un verdadero reto. Además, es difícil identificar correctamente la infección mediante los métodos de laboratorio habituales y la identificación incorrecta puede dar por resultado tratamiento inadecuado.
El principal problema es que C. auris ha resultado muy resistente a casi todos los antimicóticos. En algunos casos, ha mostrado resistencia triple o panrresistencia, lo que significa que ningún medicamento antimicótico aprobado en la actualidad resuelve la infección por el hongo.
En IDWeek 2017 se describió que este patógeno se asocia a candidemias severas, con una mortalidad de hasta del 60%, porque tiene una resistencia mayor a las otras especies de Candida . Noventa por ciento o más son resistentes a los azoles, 30% son resistentes a anfotericina y de 7% a 20% son resistentes a equinocandinas. También ha habido casos donde se ha descrito resistencia a todos los antifúngicos.
La C. auris se ha diseminado con rapidez desde que se identificó en 2009, sobre todo en pacientes que tienen otras comorbilidades. CDC ha dado a conocer información sobre pruebas de susceptibilidad a antimicóticos y su interpretación, pero no se han establecido valores críticos de susceptibilidad específicos y los grados de resistencia antimicótica varían entre las cepas.
A medida que C. auris se siga propagando y continúe aumentando el problema, la lucha por obtener información con respecto a cómo identificar y tratar mejor la infección es probable que se mantenga entre los principales temas en las tendencias clínicas.
Fecha: 28/4/2019
Fuente:https://espanol.medscape.com/verarticulo/5903917?nlid=129041_4001&src=WNL_esmdpls_190429_mscpedit_gen&uac=120961CT&impid=1950182&faf=1

6 julio 2019

El mito de los 7 días y otras razones para acortar los tratamientos antibióticos

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Matías A. Loewy

SAN MIGUEL DE TUCUMÁN, ARG. En una importante cantidad de infecciones, incluyendo las del tracto urinario, bacteriemias y neumonías adquiridas en la comunidad, hay creciente evidencia de que se puede reducir la cantidad de días de tratamiento antibiótico en cuanto a la duración clásica de los esquemas de 7 días o más.
Así coincidieron médicos argentinos y españoles que expusieron en una sesión especial “Tratamientos acortados. Simplificando tratamientos: menos es más”, en el XIX Congreso de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) de 2019, que se llevó a cabo del 9 al 11 de mayo.[1]
Los panelistas aseguraron que muchos tratamientos acortados no afectan los resultados clínicos, y en cambio presentan diversos beneficios potenciales: disminución de los costos y de los efectos adversos de los antibióticos, menor presión para la selección de cepas resistentes, menor riesgo de infección por Clostridum difficile, mayor satisfacción de los pacientes, y un retorno más rápido a sus actividades cotidianas.
La Dra. Corina Nemirovsky, médica del Hospital Italiano de Buenos Aires y secretaria de la comisión de uso adecuado de recursos de la Sociedad Argentina de Infectología, opinó sobre los fundamentos “científicos” de los típicos esquemas antibióticos de 7 días para infecciones leves y 14 para las más severas.
“Creo que eso salió porque el 7 es un número mágico. Hay 7 días de la semana, 7 colores de arco iris, 7 notas musicales y 7 maravillas del mundo”, señaló. También cuestionó si las infecciones leves no se tratarían hoy durante 8 días en caso de que el emperador romano Constantino hubiera decretado que la semana tenía 8 y no 7 días, como dispuso en el año 321.
Sin embargo, la extensión de los esquemas antibióticos debería respaldarse en parámetros más sólidos. “Durante muchos años, la duración óptima de los tratamientos se basó en cuestiones enteramente numéricas (7, 14 o 21 días) más que en evidencia científica. Eso no tiene que ser más así cuando tenemos bases racionales”, sostuvo el Dr. Jordi Carratalá, coordinador médico del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario de Bellvitge, en Barcelona, España.
En su exposición, la Dra. Nemirovsky citó estudios clínicos que sustentan tratamientos empíricos más breves de 3 días en lugar de 7, para infecciones bajas del tracto urinario, y de 5 – 7 días en vez de 10 – 14 para infecciones urinarias altas (como pielonefritis), y de piel y partes blandas.[2,3,4]
El Dr. Carratalá citó otros ejemplos de infecciones en los que se demostró que los tratamientos cortos son equivalentes en eficacia a esquemas más prolongados: neumonías nosocomiales (≤ 8 = 10 – 15 días), exacerbaciones agudas de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (≤ 5 = ≥ 7) y sinusitis bacterianas agudas (5 = 10).[5]
En su conferencia, el especialista recordó una frase de Steve Jobs: “La simplicidad es la última forma de la sofisticación”. Y añadió: “Las cosas sencillas, simples, son las que nos llevan a una mejor práctica”.
“Siete es el nuevo catorce”
La bacteriemia es otro ejemplo de infección que puede ser abordada con terapias “minimalistas”. La Dra. Nemirovsky recordó que desde hace una década las guías de la Infectious Diseases Society of Americ defienden los tratamientos acortados de 5 – 7 días para bacteriemias asociadas a catéteres vasculares por estafilococos coagulasa negativos, “aunque no haya estudios aleatorizados que lo avalen”.[6]
Respecto a las bacteriemias no complicadas por bacilos gramnegativos, la Dra. Nemirovsky destacó dos metanálisis y revisiones sistemáticas de 2011 y 2019, una serie de estudios retrospectivos, y uno de cohorte prospectivo (con apareamiento por puntaje de propensión) que muestran resultados clínicos similares entre los tratamientos acortados de 7 o 10 días y aquellos de mayor duración.[7,8]
La evidencia más fuerte hasta el momento viene del primer estudio clínico aleatorizado, publicado en diciembre de 2018, que evaluó a 604 pacientes de Israel e Italia con bacteriemia por bacilos gramnegativos, estables y afebriles por 48 horas. El tratamiento antibiótico de 7 días no tuvo diferencias clínicas con el de 14 días, tomando en cuenta resultados tales como mortalidad por todas las causas a 90 días, falla microbiológica, o complicaciones supurativas o a distancia; “7 es el nuevo 14″, resumió en su título un artículo reciente en ContagionLive.[9]
Las neumonías adquiridas de la comunidad también forman parte de las infecciones que admiten tratamientos más cortos. El Dr. Carratalá mencionó en su disertación un metanálisis y revisión sistemática de 2018 que evaluó 21 estudios clínicos y determinó que los tratamientos que duran ≤ 6 días tienen curas clínicas y recaídas similares a la quienes reciben antibióticos durante 7 o más días, con la ventaja de que las terapias acortadas se asocian a menor incidencia de eventos adversos y menor mortalidad.[10]
“En los pacientes que no están inmunocomprometidos, la neumonía adquirida de la comunidad puede tratarse con cinco días de antibióticos”, resumió el también miembro de la Red Española de Investigación de Patologías infecciosas y expresidente de la Sociedad Catalana de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica.
En tanto, el Dr. Walter Vasen, jefe de Infectología del Hospital de Gastroenterología Bonorino Udaondo, en Buenos Aires, destacó un ensayo clínico de 2015 para determinar la duración del tratamiento antibiótico en pacientes con infecciones intraabdominales agudas complicadas (“más allá del órgano”) y un adecuado control de la fuente. El estudio concluyó que un esquema fijo de 4 días “parece ser generalmente similar” a un tratamiento que se prolonga hasta 10 días.
El Dr. Vasen añadió que en las apendicitis y otras infecciones intraabdominales no complicadas se recomiendan 24 horas de antibiótico. “Un día es suficiente, y cinco días, más que suficientes cuando tenemos diagnóstico y resolución, continuándolo por la baja de glóbulos blancos, la normalización de la temperatura y la recuperación del tránsito. Más allá de 5 días hay que evaluar caso por caso, según patología, costos de los antibióticos y epidemiología del centro”, explicó.
La brecha entre la evidencia y la práctica
Sin embargo, pese a la evidencia, en la mayoría de los centros de salud y en la atención ambulatoria se indican esquemas antibióticos prolongados más de la cuenta. En Estados Unidos, por ejemplo, más de 70% de los pacientes con neumonía de la comunidad que requirieron hospitalización recibió un tratamiento de duración excesiva.[11]
“Una de las razones principales es el concepto de medicina defensiva: suele pensarse que más es mejor. Y también existe el temor a posibles reclamaciones”, comentó el Dr. Carratalá a Medscape en Español, agregando que otro factor que influye en el ámbito de los hospitales consiste en que a menudo se espera que la decisión de interrumpir el tratamiento antibiótico (un paso muy importante) la tome el jefe del equipo o el máximo responsable cuando pasa por la sala, por lo que la medida puede tardar de 24 a 48 horas.
Un problema adicional es que los infectólogos a menudo no son notificados ni tienen intervención en la prescripción que realizan clínicos o cirujanos.
“Hay que convencer a algunos infectólogos en cuanto a los beneficios de los tratamientos acortados, pero básicamente hay que librar la batalla con los compañeros de otras especialidades, que son excelentes en sus áreas, pero no tienen tanto conocimiento de antibióticos. Deben entender que lo que han hecho toda la vida, lo que les han enseñado desde la facultad, pudo haber cambiado”, añadió el Dr. Carratalá.
Entre las intervenciones que pueden adoptar los hospitales para limitar la prescripción de antibióticos, el Dr. Carratalá y el Dr. Vasen recomendaron aliarse con los servicios de farmacia para detectar, alertar y revisar la indicación de aquellos pacientes que reciben dichos fármacos más de cinco días, por ejemplo.
Por último, la Dra. Nemirovsky rescató un artículo de 1945 que mostraba que en los inicios del tratamiento de la neumonía con penicilina, los médicos no indicaban el antibiótico según un esquema rígido preestablecido, sino “hasta la mejora clínica definitiva y el descenso de la temperatura debajo de 37,8°C por 12 horas”. Y desde ese momento lo administraban por 2 o 3 días adicionales.[12]
“En el futuro vamos a volver a los tratamientos basados en la evolución del paciente”, concluyó.
Las neumonías adquiridas de la comunidad también forman parte de las infecciones que admiten tratamientos más cortos. El Dr. Carratalá mencionó en su disertación un metanálisis y revisión sistemática de 2018 que evaluó 21 estudios clínicos y determinó que los tratamientos que duran ≤ 6 días tienen curas clínicas y recaídas similares a la quienes reciben antibióticos durante 7 o más días, con la ventaja de que las terapias acortadas se asocian a menor incidencia de eventos adversos y menor mortalidad.[10]

Referencias
1.Carratalá J, Vasen W, Nemirovsky C. Tratamientos acortados. Simplificando tratamientos: menos es más. XIX Congreso Tucumán. SADI 2019. Presentado el 10 de mayo de 2019; Tucumán, Argentina.
2.Hooton TM. Clinical practice. Uncomplicated urinary tract infection. N Engl J Med. 15 Mar 201;366(11):1028-37. doi: 10.1056/NEJMcp1104429. PMID: 22417256. Fuente
3. Peterson J, Kaul S, Khashab M, Fisher AC, Kahn JB. A double-blind, randomized comparison of levofloxacin 750 mg once-daily for five days with ciprofloxacin 400/500 mg twice-daily for 10 days for the treatment of complicated urinary tract infections and acute pyelonephritis. Urology . Ene 2008;71(1):17-22. doi: 101016/j.urology.2007.09.002. PMID: 18242357. Fuente
4.Hepburn MJ, Dooley DP, Skidmore PJ, Ellis MW, y cols. Comparison of short-course (5 days) and standard (10 days) treatment for uncomplicated cellulitis. Arch Intern Med . 9-23 Ago 2004;164(15):1669-74. doi: 10.1001/archinte.164.15.1669. PMID: 15302637. Fuente
5.Spellberg B. The New Antibiotic Mantra-“Shorter Is Better”. JAMA Intern Med. 1 Sep 2016;176(9):1254-1255. doi: 10.1001/jamainternmed.2016.3646. PMID: 27455385. Fuente
6.Mermel LA, Allon M, Bouza E, Craven D, y cols. Clinical practice guidelines for the diagnosis and management of intravascular catheter-related infection: 2009 Update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 1 Jul 2009;49(1):1-45. doi: 10.1086/599376. PMID: 19489710. Fuente
7.Havey TC, Fowler RA, Daneman N. Duration of antibiotic therapy for bacteremia: a systematic review and meta-analysis. Crit Care. 2011;15(6):R267. doi: 10.1186/cc10545. PMID: 22085732. Fuente
8.Tansarli GS, Andreatos N, Pliakos EE, Mylonakis E. A Systematic Review and Meta-analysis of Antibiotic Treatment Duration for Bacteremia Due to Enterobacteriaceae. Antimicrob Agents Chemother. 25 Abr 2019;63(5). pii: e02495-18. doi: 10.1128/AAC.02495-18. PMID: 30803971. Fuente
9.Cho CY. Duration of Antibiotic Therapy for Uncomplicated Gram-Negative Bacteremia: Seven Is the New Fourteen. ContagionLive. Publicado el 11 de febrero de 2019. Consultado en versión electrónica. Fuente
10.Tansarli G, Mylonakis E. Systematic Review and Meta-analysis of the Efficacy of Short-Course Antibiotic Treatments for Community-Acquired Pneumonia in Adults. Antimicrobial Agents Chemotherapy. 27 Ago 2018; 62 (9) e00635-18. doi: 10.1128/AAC.00635-18. PMID: 29987137. Fuente
11.Yi SH, Hatfield KM, Baggs J, Hicks LA, y cols. Duration of Antibiotic Use Among Adults With Uncomplicated Community-Acquired Pneumonia Requiring Hospitalization in the United States. Clin Infect Dis. 17 Abr 2018;66(9):1333-1341. doi: 10.1093/cid/cix986. PMID: 29126268. Fuente
12.Meads M, Harris HW, Finland M, Wilcox C. Treatment of pneumococcal pneumonia with penicillin. N Engl J Med. 28 Jun 1945;232:747-755. doi: 10.1056/NEJM194506282322601.

Fecha: 21/5/2019
Fuente:https://espanol.medscape.com/verarticulo/5904059?nlid=129890_4001&src=WNL_esmdpls_190527_mscpedit_gen&uac=120961CT&impid=1975945&faf=1

‘Akkermansia’ pasteurizada parece proteger de la diabetes tipo 2

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:59

Un estudio muestra en voluntarios con resistencia insulínica que la ingesta de la bacteria de la microbiota intestinal ‘Akkermansia muciniphila’ pasteurizada mejora la condición prediabética.
La bacteria Akkermansia muciniphila no abunda en la microbiota intestinal de las personas con sobrepeso u obesidad. En 2007, un grupo de investigadores, encabezado por Patrice Cani, de la Universidad Católica de Lovaina (UC Louvain), en Bélgica, en colaboración con Willen de Vos, profesor de la Universidad de Descripción Wageningen, en los Paises Bajos, descubrieron los efectos beneficiosos de la bacteria intestinal Akkermansia muciniphila, capaz de moderar el desarrollo de la obesidad y la diabetes tipo 2 en ratones. Diez años después, estos científicos comprobaron (sin dejar el modelo murino) que una forma pasteurizada de Akkermansia induce una protección aún mayor que la bacteria viva con respecto a diversos factores de riesgo cardiovascular, tales como la resistencia a la insulina, la hipercolesterolemia y el almacenamiento de grasa en tejido adiposo.
Con este hallazgo, el equipo de UCLouvain, en colaboración con las Clínicas Universitarias Saint-Luc, también en Bélgica, desarrolló un estudio clínico para administrar la bacteria a los humanos. Para ello fue necesario desarrollar una capacidad productora de la bacteria en grandes cantidades y asegurar que no hubiera riesgos para los participantes.
Los investigadores de UCLouvain administraron Akkermansia a voluntarios con sobrepeso u obesos, todos con resistencia a la insulina y síndrome metabólico. Los voluntarios se dividieron de forma aleatoria en tres grupos (uno recibió placebo; otro, las bacterias vivas, y un tercero, bacterias pasteurizadas) y se les pidió que no cambiaran sus hábitos dietéticos o su actividad física. Akkermansia se proporcionó como un suplemento nutricional.
El objetivo principal del estudio era demostrar la viabilidad de la ingesta diaria de Akkermansia durante tres meses. Clara Depommier y Amandine Everard, investigadoras de UC Louvain, observaron un elevado cumplimiento (los suplementos fueron fáciles de ingerir) y tolerancia (no hubo efectos secundarios) en los grupos que tomaron bacterias vivas o pasteurizadas.
Las conclusiones, que se publican en Nature Medicine, son claras y confirman lo que ya se había observado en ratones. La ingestión de la bacteria pasteurizada evitó el deterioro del estado de salud de los sujetos. Los investigadores observaron una disminución en los marcadores de inflamación en el hígado, una ligera pérdida de peso corporal en los sujetos (2,3 kg de media), así como una reducción de los niveles de colesterol. En contraste, los parámetros metabólicos (resistencia a la insulina e hipercolesterolemia) en los sujetos que recibieron placebo continuaron deteriorándose.
Los autores destacan que este estudio piloto demuestra la viabilidad de administrar la bacteria Akkermansia pasteurizada en forma de suplemento alimentario y aporta datos que avalan la efectividad de los suplementos dietéticos basados en Akkermansia para reducir los factores de riesgo cardio-metabólicos. Estos resultados allanan el camino para un estudio amplio, con el que confirmar estos datos preliminares, pero también para respaldar la comercialización de la bacteria como complemento alimenticio, algo que los autores estiman posible hacia 2021.
Fecha:1/7/2019
Fuente: Diario Médico, España. https://www.diariomedico.com/especialidades/endocrinologia/akkermansia-pasteurizada-parece-proteger-de-la-diabetes-tipo-2.html

5 julio 2019

Ecos del Congreso Internacional de Diabetes, La Habana, 22-24 de mayo de 2019.

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 8:38

Entre los días 22 al 24 de mayo de 2019, se desarrolló en el Palacio de las Convenciones, en la Habana el I Congreso Internacional de Diabetes Cuba 2019. X Congreso Cubano de Diabetes y IV Simposio de Diabetes ALAD/CUBA.
Entre los temas que fueron presentados en el evento destacan “Experiencia y desafíos del Programa Nacional de Atención al Diabético en Cuba” impartido por la Dra. Ileyidis Iglesias Marichal, Directora del Instituto Nacional de Endocrinología. Señala que existían en Cuba en el 2018 un total de 977, 103 personas con diabetes mellitus y que se viene aplicando el Programa Nacional desde 1975 con énfasis en la educación al paciente y sus familiares. Se cuenta en todo el territorio nacional con 18 centros de educación y atención a personas con diabetes, así como 19 servicios de diabetes y embarazo. Se destaca una prevalencia en el 2018 con una tasa de 64.3 x 1,000 habitantes con incremento de la obesidad y el sedentarismo en un 42.8 % de obesidad. La prevalencia de diabetes gestacional es del 3.5% y diabetes durante el embarazo estaría en un 4%. La atención preconcepcional es del 40% y la pesquisa de diabetes de diabetes después de la diabetes gestacional está en el 12%. El parto pretérmino es del 3.6%; la cesárea en estas pacientes está en un 52.7%, con un bajo peso al nacer de 4.7%, macrosomía 8.2%, defectos congénitos en 1.2% y muerte perinatal en 1.2%.
La diabetes mellitus se sitúa en la 8ava. causa de muerte con una tasa de 21.1 x 100,000 habitantes.
En julio de 2014 se inauguró la planta de biosensores con tecnología china que ha permitido incrementar el número de glucómetros para un control metabólico individualizado en todos los pacientes con la enfermedad. Además se ha logrado una decreción en más del 71% en el riesgo de amputaciones con la introducción del Heberprot-B.

La Dra. María Luisa Ponce López de la Universidad Nacional Autónoma de México presentó el tema: “Enfermedad crónica no transmisible dependiente de adiposidad”. Se propone en relación al término obesidad una nueva definición que sería: “Enfermedad crónica basada en la adiposidad”, ya que es apropiado considerar al tejido adiposo como fuente de enfermedades crónicas(y no solo de aumento del peso corporal), lo cual implica una estrategia centrada en sus complicaciones médicas. El tratamiento actual debe centrarse en la pérdida de peso(reducción del índice de masa corporal y circunferencia de cintura) e identificar y tratar específicamente las complicaciones basadas en la adiposidad.
El término obesidad apunta a las anomalías en la masa, distribución y función del tejido adiposo, en tanto “enfermedad crónica” subraya las complicaciones asociadas como hipertensión arterial, diabetes mellitus, apnea del sueño y otras. La adiposidad constituye un factor de riesgo para entidades como el síndrome metabólico, la enfermedad coronaria, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y el cáncer.
La distribución del tejido adiposo en la mujer presenta un patrón periférico femoro-glúteo y abdominal y en el hombre tiende a una distribución abdominal, que se asocia a complicaciones metabólicas. La acumulación de grasa intrabdominal y de lípidos dentro de los hepatocitos establece la enfermedad de hígado graso no alcohólica. A nivel de las células musculares se relaciona con la resistencia insulínica, la diabetes mellitus tipo 2 y la enfermedad cardiovascular.
Los factores asociados con el incremento en la adiposidad visceral son:
-Demográficos:
Mayor edad
Sexo(H>M)
Mayor en anglosajones y latinos
Menor en negros
Genética

-Estilos de vida:
Sedentarismo
Mala alimentación
Bebidas azucaradas
Tabaquismo

-Biomarcadores de gravedad de la enfermedad:
Hipertensión arterial
Resistencia insulínica
Inflamación
Triglicéridos elevados

El tejido adiposo como órgano endocrino produce péptidos con actividad autocrina, paracrina y endocrina. Se libera leptina con diferentes acciones que estimula el núcleo hipotalámico paraventricular provocando saciedad. En el páncreas induce disminución de la secreción de insulina y en los vasos sanguíneos provoca angiogénesis. La adiposopatía se expresa en depósito de grasa ectópica, inflamación y disrregulación de adipocitokinas, así como resistencia insulínica.
Comentarios finales:
-El mayor conocimiento de la fisiología del adipocito permitirá una disminución de la morbilidad que le acompaña.
-La enfermedad crónica basada en la adiposidad es un término diagnóstico para la obesidad que permite predecir daños a corto y largo plazo.
-Prevención primordial, primaria, secundaria y terciaria es imperativa.
-El tratamiento oportuno es medicina del estilo de vida y farmacoterapia.

El Dr. Ricardo Luna, presidente de la Sociedad Mexicana de Obesidad presentó la conferencia “Prevención del exceso de adiposidad en pacientes con diabetes mellitus”. Se refirió al considerable incremento de la diabetes en el Mundo que se ha cuadruplicado desde 1980 pasando de 108 millones de personas con la enfermedad en ese año a 422 millones en el 2014. En México la diabetes y la obesidad son consideradas emergencia sanitaria.
¿Existe la posibilidad de cambiar la terapéutica glucocéntrica por una estrategia adipocéntrica? Señala que la prevención del exceso de adiposidad en la diabetes actúa en tres niveles: mejorando el control glucémico, reduciendo la necesidad de medicamentos hipoglucemiantes y reduciendo el riesgo de hipoglucemias. La intervención centrada en el control intensivo de la glucemia en la diabetes mellitus tipo 2 con los tratamientos clásicos aumenta el riesgo de ganancia de peso por lo que es preferible indicar fármacos que ayuden a prevenir la adiposidad. La prevención del exceso de adiposidad mejora el control glucémico y reduce la necesidad de medicamentos hipoglucemiantes con reducción en el riesgo de hipoglucemias. Es necesario valorar el cambio de una estrategia terapéutica glucocéntrica por una estrategia adipocéntrica.

Otro de los temas que llamaron la atención a los participantes del congreso fue la conferencia del profesor e investigador norteamericano Richard Kahn titulada: “El síndrome metabólico en la actualidad: vivo o muerto”. Señala el conferencista que hace una década no existía acuerdo acerca de una razón patogénica que identifique a las personas con síndrome metabólico. Fue una relativamente pobre vía para identificar personas con riesgo de diabetes mellitus o enfermedad cardiovascular. No había evidencia en cuanto a que la identificación del denominado síndrome metabólico mejoraría el resultado de los pacientes. Existe una fuerte relación entre resistencia insulínica y los componentes del síndrome. ¿Cúan bien la definición del síndrome metabólico predice la aparición de la diabetes mellitus? Un comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud llegaron a concluir lo siguiente:
-No hay definición del síndrome basada en la evidencia
-No cuantifica el riesgo de diabetes mellitus o enfermedad cardiovascular
-Omite importantes factores de riesgo
-No puede aplicarse como diagnóstico clínico
-Su utilidad práctica es limitada
O como señalan K.Borch-Johnson y N. Warham: Debe el síndrome metabólico descansar en paz.
En la actualidad no hay nuevos datos que demuestren la utilidad clínica del síndrome metabólico. El HDL-colesterol como factor de riesgo es dudoso. En realidad lo que se debe hacer sería:
-Reducir riesgo cardiometabólico
-Identificar personas con riesgo de diabetes mellitus, HbA1c>6%.
-Identificar personas con elevado riesgo de enfermedad cardiovascular
-Tratar cada factor de riesgo en forma individual
-La LDL o Apo B son los marcadores de utilidad
-Tomar la pérdida de peso y el ejercicio con seriedad
-Tratar los problemas agresivamente

22 junio 2019

La metformina podría conducir a la pérdida de peso a largo plazo

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:33

A 1 año, los pacientes que recibieron metformina tuvieron mayor éxito al mantener su pérdida de peso.

La metformina podría promover una pérdida de peso sostenible a largo plazo mejor que la intervención intensiva en el estilo de vida, sugiere un seguimiento del Programa de prevención de la diabetes de 1996-2001 en Annals of Internal Medicine.
En el programa, 3200 pacientes con sobrepeso u obesos con niveles elevados de glucosa se asignaron al azar a metformina, intervención intensiva en el estilo de vida o placebo durante un año.
El grupo de intervención en el estilo de vida tenía el doble de probabilidades que el grupo de metformina de perder al menos el 5% de su peso corporal. Luego, los investigadores siguieron a los 1100 participantes que perdieron peso durante otros 14 años (el grupo de metformina continuó recibiendo el medicamento).
En contraste con los hallazgos a 1 año, los receptores de metformina tuvieron mayor éxito al mantener su pérdida de peso: el 57% del grupo de metformina, el 49% del grupo de intervención en el estilo de vida y el 42% del grupo de placebo.

Resultados:
Después de 1 año, 289 (28.5%) participantes en el grupo de metformina, 640 (62.6%) en el grupo de ILS y 137 (13.4%) en el grupo de placebo perdieron al menos el 5% de su peso.
Después de que terminó la fase de tratamiento enmascarado, la pérdida de peso promedio en relación con la línea de base que se mantuvo entre los años 6 y 15 fue de 6.2% (IC 95%, 5.2% a 7.2%) en el grupo de metformina, 3.7% (IC, 3.1% a 4.4). %) en el grupo ILS, y 2,8% (IC, 1,3% a 4,4%) en el grupo placebo.
Los predictores independientes de LTWL (pérdida de peso a largo plazo) incluyeron una mayor pérdida de peso en el primer año en todos los grupos, edad avanzada y uso continuado de metformina en el grupo de metformina, edad avanzada y ausencia de diabetes o antecedentes familiares de diabetes en el grupo de ILS, y glucosa plasmática en ayunas más alta Niveles basales en el grupo placebo.
Limitación: Análisis post hoc; examen de subconjuntos no aleatorizados de grupos aleatorizados después del año
Conclusión:
Entre las personas con una pérdida de peso de al menos 5% después de 1 año, las personas originalmente asignadas aleatoriamente a la metformina tuvieron la mayor pérdida durante los años 6 a 15.
La edad avanzada y la cantidad de peso inicialmente perdida fueron los factores predictivos más consistentes del mantenimiento de la pérdida de peso a largo plazo.
Comentario:
Los editorialistas señalan que, por ahora, “el juicio clínico se debe usar para decidir si se debe agregar metformina si [la intervención intensiva en el estilo de vida] no tiene éxito o si el paciente recupera posteriormente el peso que perdió”.

Autor: John W. Apolzan, PhD; Elizabeth M. Venditti, PhD; Sharon L. Edelstein, ScM; William C. Knowler, MD, et al.
Fuente: Ann Intern Med. 2019. DOI: 10.7326/M18-1605 Long-Term Weight Loss With Metformin or Lifestyle Intervention in the Diabetes Prevention Program Outcomes Study

Fecha:26/4/2019
Fuente: https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=94167

Aspirina en la enfermedad hepática grasa no alcohólica

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:22

El uso diario de aspirina reduce el riesgo de progresión de la fibrosis. Uno de los factores predictivos clave del aumento de la morbilidad y la mortalidad relacionadas con el hígado en pacientes con enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD) es el desarrollo y la progresión de la fibrosis hepática. Estudios recientes han demostrado que la aspirina puede tener efectos antifibróticos en NAFLD. En los modelos murinos, la aspirina limita la activación de las células estrelladas hepáticas mediante la inhibición de la enzima ciclooxigenasa-2 (COX-2), y el antagonismo de la COX-2 parece mejorar la esteatohepatitis no alcohólica (NASH), una fibrosis relacionada. En los humanos, gran parte de la literatura se ha limitado a estudios transversales. Ahora, los investigadores han realizado un estudio de cohorte prospectivo en el que participaron 361 adultos con NAFLD comprobado por biopsia, 151 de los cuales eran usuarios diarios de aspirina. Los participantes se sometieron a una evaluación cada 3 a 12 meses para determinar el desarrollo de fibrosis, utilizando marcadores de fibrosis sérica. Al inicio del estudio, los usuarios diarios de aspirina versus los usuarios no regulares tenían menos probabilidades de tener NASH (odds ratio ajustado, 0,68) o fibrosis (aOR, 0,54). Durante una mediana de 3692 personas-año, los usuarios diarios de aspirina tuvieron tasas más bajas de fibrosis avanzada (índice de riesgo ajustado, 0,63), con el mayor beneficio en quienes tomaron aspirina diaria durante ≥4 años (Ptrend = 0,026). El uso de AINE con sin aspirina no afectó las tasas de fibrosis. Comentario Este es el primer estudio prospectivo para evaluar los beneficios potenciales del uso diario de aspirina en pacientes con NAFLD. Aunque este no es un estudio aleatorizado, la relación dependiente de la duración de la aspirina con la fibrosis relacionada con NAFLD, junto con la plausibilidad biológica de los efectos antifibróticos de la aspirina en pacientes con NAFLD, hace que los resultados sean convincentes. Dado el creciente cuerpo de literatura en torno a la asociación de NAFLD y enfermedad cardiovascular, el uso de aspirina en pacientes de NAFLD parece apropiado considerar en la práctica clínica. Autor: Tracey G. Simon, Jacqueline Henson, Stephanie Osganian, Ricard Masia, et al.

Fuente: Clin Gastroenterol Hepatol 2019 May 8; [e-pub]. (https://doi.org/10.1016/j.cgh.2019.04.061) Daily aspirin use associated with reduced risk for fibrosis progression in patients with nonalcoholic fatty liver disease.

Fecha: 14/6/2019

Fuente: https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=94433

ADA 2019. Objetivo: reducir al menos un 5% del índice de masa corporal

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:12

Qué puedo comer? Es la pregunta que todo paciente hace en algún momento en la consulta cuando se le diagnostica con un cuadro prediabético o diabético. De hecho, el gran reto en estos enfermos es conseguir perder peso. El consenso de la Asociación Americana de Diabetes (ADA)sobre hábitos nutricionales, publicado en Diabetes Care, resalta ese objetivo de reducir el índice de masa corporal (IMC)de los pacientes con diabetes tipo 2. “El objetivo es alcanzar una pérdida de peso clínicamente significativa, del 5%, que será plenamente efectiva si se llega al 15%”, comenta Antonio Jesús Blanco, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico de Barcelona.
Para ello, las recomendaciones de la asociación estadounidense no se ciñen a una única distribución de macronutrientes, sino que consideran que diferentes dietas se podrán adaptar a cada persona, atendiendo a sus peculiaridades, destaca el especialista. Algunas de las pautas introducidas en esta última actualización del consenso incluyen elegir verduras sin fécula o almidón; minimizar el consumo de azúcares añadidos o cereales refinados, y evitar alimentos ultraprocesados. Todo ello siempre acompañado de una hidratación preferentemente con agua y de la actividad física.
Una modificación mantenida de los hábitos nutricionales y de ejercicio puede evitar la progresión hacia la diabetes tipo 2 en personas con alto riesgo de desarrollarla. No obstante, parece que en esa prevención no intervendría la vitamina D. Es la conclusión de un trabajo presentado en la reunión anual de la ADA, la semana pasada en San Francisco, coincidiendo con su publicación en The New England Journal of Medicine.
El estudio D2d incluyó a 2.423 adultos con alto riesgo de diabetes (prediabetes), establecido, entre otras medidas, por alteraciones en sus niveles de hemoglobina glucosilada. Los individuos estudiados eran mayores de 30 años y presentaban un índice de masa corporal (IMC) superior a 25. En el ensayo recibieron de forma aleatoria bien la vitamina D (4.000 UI de colecalciferol diarias) o bien placebo. Los participantes fueron seguidos mediante la realización de análisis de sangre cada seis meses durante una mediana de 2,5 años.
Durante el estudio, se pidió a los participantes que se abstuvieran de recurrir a medicamentos indicados para la diabetes o para perder peso, y que limitaran la ingesta de vitamina D fuera del estudio a las 1.000 UIpor día, si tomaban otros suplementos, incluidos los multivitamínicos.
Resultados parejos
Los investigadores encontraron que el 24,4% de los pacientes que recibieron la vitamina D desarrollaron diabetes en comparación con el 26,7% del grupo de placebo, una diferencia que no se encontró estadísticamente significativa.
La vitamina D no parece prevenir la diabetes tipo 2; en cambio, retrasar su aparición en seis años en individuos de riesgo reduce ECV
Anastassios G. Pittas, codirector del Centro de Diabetes y Lípidos en el Centro Médico Tufts e investigador principal del estudio D2d, afirma que, “aunque muchos estudios anteriores habían observado que las personas con niveles bajos de vitamina D tienen un mayor riesgo de diabetes tipo 2, no se sabía si tomar medidas para aumentar los niveles de vitamina D reduciría su riesgo de diabetes. Los resultados de nuestro estudio no mostraron un beneficio estadísticamente significativo de la vitamina D en relación a que disminuya la progresión a la diabetes tipo 2”.
La búsqueda de ese retraso en la aparición de la DM2 tiene relevancia clínica, en la que abundó otro de los estudios destacados en la reunión de la ADA. En concreto, alejar seis años la aparición de la diabetes en las personas con intolerancia a la glucosa puede disminuir significativamente su riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) y enfermedad microvascular. Es la conclusión principal del estudio Da Qing de Prevención de la Diabetes, con un seguimiento de tres décadas. Los investigadores, del Hospital de Fuwai, en Pekín, estudiaron un subgrupo de 540 adultos chinos incluidos en este trabajo, que presentaban alteraciones glucémicas y a los que asignaron a participar o no en un programa de hábitos de vida (basados en la alimentación y el ejercicio).
Como resultado, aquellos participantes que consiguieron retrasar la aparición de la diabetes tipo 2 durante al menos seis años o incluso revertir la intolerancia a la glucosa presentaron menos complicaciones y vieron reducida la presencia de la enfermedad microvascular y cardiovascular.
Sonia Moreno

Fecha: 17/6/2019
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/especialidades/endocrinologia/objetivo-reducir-al-menos-un-5-del-indice-de-masa-corporal.html

10 junio 2019

Diez maneras en las que el cambio climático afecta a los pacientes

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 8:47

Dr. Bruce Y. Lee

¿Conoce a este paciente? Es esférico y de edad avanzada, de aproximadamente 4.500 millones de años, y últimamente ha pasado por algunos cambios perturbadores, como el aumento de su temperatura, especialmente en décadas recientes.
No cualquier día se presenta el planeta Tierra a su clínica, servicio de urgencias, hospital o sala de operaciones, pero ¿ha notado lo que sucede a la Tierra? Una gran cantidad de datos científicos muestra que el clima de la Tierra ha estado cambiando:
-La temperatura promedio de la superficie de la Tierra ha aumentado aproximadamente 1,62 grados Fahrenheit (0,9 °C) desde fines del siglo XIX; la mayor parte de este aumento ocurrió en los últimos 35 años.
-Los cinco años más cálidos en la historia ocurrieron a partir de 2010.
-Cada año, de 1993 a 2016, Groenlandia ha perdido un promedio de 281 mil millones de toneladas de hielo y la Antártida un promedio de 119 mil millones de toneladas, triplicando el índice de pérdida (en la Antártida) de la última década.
-Los niveles del mar aumentaron 8 pulgadas en el siglo pasado, duplicando los valores del siglo anterior en las últimas dos décadas.
-Los eventos de lluvias intensas están aumentando.
-La acidez del agua superficial del océano ha aumentado 30% desde el comienzo de la Revolución Industrial.
El cambio climático es real y, como dice una página web de la NASA, “97% o más de los científicos del clima que publican activamente está de acuerdo: las tendencias del calentamiento global en el último siglo son principalmente debidas a las actividades humanas”.
Por supuesto, la Tierra no está realmente en la lista de pacientes. Sin embargo, ya que el cambio climático también afecta la salud humana, podemos considerar que está bajo su cuidado. Aquí hablamos sobre 10 formas en las que los pacientes pueden verse afectados por el cambio climático y qué podemos hacer al respecto.

1. Aumenta el riesgo de presentar problemas respiratorios, como alergias, asma, enfermedades pulmonares crónicas y cáncer de pulmón. Los cambios en las concentraciones de dióxido de carbono, la temperatura del aire y la precipitación, pueden generar más ozono, polen, esporas de moho, partículas finas y sustancias químicas en el aire, que pueden irritar y dañar los pulmones y las vías respiratorias.
Qué decir a sus pacientes: preste atención a las mediciones y alertas sobre la calidad del aire, y permanezca en casa durante los días con mala calidad del aire. Informe a su médico acerca de cualquier síntoma respiratorio o alérgico de nuevo inicio y cuándo y dónde se presentan, ya que su médico puede solicitar exámenes, como una prueba para alergias. Considere mudarse a otro lugar si la calidad del aire no mejora y si los síntomas persisten.
2. Aumenta el riesgo de cáncer de piel y cataratas. La disminución del ozono permite que se filtre más radiación ultravioleta, lo que puede provocar cáncer de piel y cataratas.
Qué decir a sus pacientes: utilice protección solar y para los ojos, no pase mucho tiempo bajo el sol y cúbrase de este cuando sea posible. Consulte a su médico periódicamente para que le revise la piel.
3. Aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular y accidente cerebrovascular. El aumento de la temperatura, junto con una mala calidad del aire y el estrés de los fenómenos meteorológicos extremos, pueden afectar el sistema cardiovascular. Además, el cambio climático puede fomentar la propagación de algunos insectos que transmiten enfermedades que quizá afecten el corazón, como la enfermedad de Lyme y la enfermedad de Chagas.
Qué decir a sus pacientes: esté pendiente de los informes meteorológicos. Protéjase de las temperaturas extremas quedándose en casa o al menos bajo suficiente sombra o un refugio adecuado. Consulte a su médico periódicamente para evaluar su función cardiovascular, y no ignore los síntomas cardiovasculares, como el dolor de pecho o del brazo, y la dificultad para moverse, hablar o pensar. Trate de manejar su estrés. Protéjase de los insectos.
4. Agotamiento por calor o golpe de calor. Por las crecientes temperaturas.
Qué decir a sus pacientes: esté atento a los informes meteorológicos y la temperatura. Utilice el aire acondicionado cuando sea apropiado, y minimice el tiempo al aire libre cuando haga calor. Use protección solar y ropa para climas cálidos.
5. Problemas de nutrición, como desnutrición u obesidad. El cambio climático puede influir en la producción de alimentos al afectar adversamente tanto a las plantas como a los animales, lo que lleva a una menor disponibilidad de alimentos más naturales y saludables, como frutas y verduras.
El cambio climático también puede aumentar la población de insectos, lo que provoca el uso de más pesticidas y sustancias químicas que podrían permanecer en los alimentos. Los fenómenos meteorológicos extremos pueden provocar la contaminación del suministro de alimentos con toxinas, como plomo, mercurio y arsénico. Además, pueden producirse floraciones de algas tóxicas, que luego pueden afectar a la población de peces, y en última instancia, su salud.
Todo esto puede llevar a una mayor dependencia de alimentos procesados y poco saludables.
Qué decir a sus pacientes: preste atención a los ingredientes de su comida. Trate de consumir alimentos menos procesados, que no tengan demasiada azúcar agregada, sal o ingredientes artificiales. Discuta su dieta con un médico o nutriólogo, no con alguien que abogue por dietas de moda que no estén respaldadas por evidencia científica. Es mejor confiar en sus alimentos para obtener los nutrientes necesarios, que en los suplementos.
6. Enfermedades transmitidas por los alimentos. Los cambios en la temperatura, la precipitación y el nivel del mar, así como los fenómenos meteorológicos extremos, pueden crear las condiciones propicias para la propagación de microbios causantes de enfermedades (por ejemplo, la bacteria Vibrio), que pueden contaminar los alimentos.
Qué decir a sus pacientes: mantenga un registro de las alertas de enfermedades transmitidas por los alimentos de los Centers for Disease, Control and Prevention y la Food and Drug Administration de Estados Unidos. Esté al tanto de los registros de seguridad para las diferentes compañías de producción de alimentos y minoristas. Verifique que las regulaciones de seguridad alimentaria estén vigentes y qué tan bien se cumplen. Existen regulaciones para proteger al consumidor.
Practique buenas técnicas de seguridad alimentaria, como lavarse las manos con frecuencia y minuciosamente, y limpiar los utensilios y otros objetos que hayan tocado alimentos crudos o potencialmente contaminados; cocine los alimentos de forma adecuada y completa.
Si cree que puede estar sufriendo de una enfermedad transmitida por alimentos, comuníquese con su médico lo antes posible. Algunos casos pueden ser peligrosos y mortales. Además, su médico puede notificar a las autoridades si sospecha un brote.
7. Salud mental y problemas relacionados con el estrés. Los eventos climáticos extremos, como inundaciones, incendios forestales y tornados, no son divertidos, a menos que sea Tormenta de los Hombres-X o Tornado Rojo (a quien Supergirl derrotó en la primera temporada). Tampoco lo es la contaminación, a menos que de alguna manera se beneficie de ella. Incluso pequeños cambios en la temperatura, precipitación y nivel del mar, pueden afectar sus síntomas.
Qué decir a sus pacientes: preste atención a su salud mental. No debe haber vergüenza o estigma en admitir que no se siente bien o que enfrenta desafíos de salud mental. Discuta su salud mental con su médico y otros profesionales de la salud con frecuencia. Es posible que su médico realice un chequeo regular de salud mental para ver cómo se encuentra. No tenga miedo de hablar con su médico o profesional de salud mental sobre cualquier tema.
8. Enfermedades transmitidas por insectos. Los cambios en la temperatura, la lluvia, la humedad y otros patrones climáticos pueden facilitar la propagación, la persistencia y el comportamiento de picadura y succión de mosquitos, chinches, garrapatas y otros insectos que pueden transmitir enfermedades como malaria, dengue, Zika y enfermedad de Chagas, fiebre del oeste del Nilo y enfermedad de Lyme.
Qué decir a sus pacientes: infórmese sobre dónde se encuentran estos insectos y si existen cambios. Use repelente de insectos y ropa protectora si va a estar expuesto a estos. Permanezca en casa durante las horas en las que estos insectos son más activos. Deshágase de cualquier cosa que permita que se reproduzcan, como agua estancada en cubetas, tinas o llantas.
Informe a su médico cuando viaje o esté de vacaciones en un lugar nuevo que pueda tener una enfermedad endémica transmitida por insectos. Es posible que su médico requiera una prueba de detección para algunas enfermedades transmitidas por insectos, así que infórmele acerca de sus hábitos al aire libre.
9. Eventos extremos relacionados con el clima y desastres que causan daño, angustia, enfermedad y muerte. Incluso los cambios relativamente pequeños en la temperatura, la humedad y otras condiciones ambientales pueden desencadenar eventos extremos, como incendios forestales, deslaves, huracanes o inundaciones. Por ejemplo, usted puede recoger todas las hojas secas, pero las condiciones ambientales aún crearán condiciones primordiales para un incendio forestal.
Qué decir a sus pacientes: prepárese para tales eventos extremos. Asegúrese de que sus habitaciones estén provistas de suministros para emergencias, e infórmese sobre el manejo de diferentes tipos de eventos. Manténgase al tanto de las advertencias y alertas de desastres. Busque atención médica si sufre algún daño debido a un evento extremo. Puede sufrir lesiones más graves de lo que aparenta.
10. Otros problemas metabólicos, endocrinos, microbiológicos y de fertilidad. Solo conocemos la punta del iceberg (que puede estar derritiéndose, por cierto) de cómo el cambio climático puede estar afectando nuestros cuerpos. Por ejemplo, la investigación de la University of California, Los Angeles sugiere que el cambio climático puede estar afectando la fertilidad.
Qué decir a sus pacientes: el cambio climático es un problema de salud humana. Se deben fomentar más investigación y ciencia, con menos negación de la ciencia. Debemos hacer lo que podamos para reducir la contaminación y las emisiones de carbono. Debemos fomentar las políticas y regulaciones que reduzcan la contaminación.
Por tanto, aunque técnicamente la Tierra no está en su lista de pacientes, acompaña a cada uno. Por tanto, tiene sentido hablar abiertamente con ellos sobre el cambio climático, cómo puede afectarlos y qué pueden hacer al respecto. Su salud y los entornos no están separados, sino que están integrados en un sistema complejo.
Lea sobre el cambio climático y sus potenciales efectos adversos. No piense que no es un problema médico o de salud. Sus pacientes necesitan sentir que pueden discutir cualquier cosa que pueda afectar su salud.
Si sus pacientes cuestionan el cambio climático, proporcióneles datos científicos y fuentes confiables, como sitios web gubernamentales. Deje en claro que no tiene una agenda, además de querer proteger la salud de las personas.
El Dr. Bruce Y. Lee es experto en salud digital, escritor, director ejecutivo del Global Obesity Prevention Center, profesor asociado de salud internacional en Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, y profesor asociado en Johns Hopkins Carey Business School. Es colaborador habitual de Forbes y ha escrito artículos para diversos medios de comunicación, como Time, The Guardian, STAT y MIT Technology Review, así como tres libros.
Fecha: 7/5/2019
Fuente: https://espanol.medscape.com/verarticulo/5903972?nlid=128998_4001&src=WNL_esmdpls_190506_mscpedit_gen&uac=120961CT&impid=1956471&faf=1

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Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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