Diabetes mellitus

21 mayo 2017

La grasa situada alrededor del corazón predice el riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 12:56

Una investigación de la Universidad de Navarra, publicada en Revista Española de Cardiología (REC), demuestra que la medición de la grasa epicárdica, al situarse cerca del miocardio, puede determinar el riesgo de sufrir síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular en la población sana .
La obesidad, junto con el sobrepeso, es actualmente una de las principales causas de enfermedad cardiovascular y muerte en todo el mundo.
Se trata de un factor de riesgo que puede estar relacionado con una excesiva presencia de grasa contigua al miocardio, lo que implica un riesgo cardiovascular superior por su contacto directo con los vasos coronarios.
Investigadores de la Universidad de Navarra acaban de publicar un estudio en Revista Española de Cardiología (REC) que ha analizado la relación
entre la presencia de grasa epicárdica y el riesgo de sufrir síndrome metabólico y enfermedad cardiovascular.
Según el estudio ENRICA, el síndrome metabólico (SM) está presente en casi el 23% de la población española. Este síndrome se define como un
conjunto de alteraciones metabólicas tales como hipertensión arterial y altos niveles sanguíneos de glucosa y triglicéridos y obesidad abdominal,
que aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2.
“El objetivo de nuestro estudio era analizar la grasa epicárdica en la población general y estudiar su asociación con el síndrome metabólico y factores de riesgo cardiovascular”, explica el Dr. Álvaro Calabuig, miembro de la Sociedad Española de Cardiología, del Departamento de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Clínica Universidad de Navarra y primer firmante del estudio. “Hasta ahora no se había estudiado la grasa epicárdica medida con ecocardiograma y su asociación con el riesgo cardiovascular en individuos sanos de la población general en nuestro medio”, prosigue el doctor. Así, como parte del estudio poblacional RIVANA que examina el riesgo cardiovascular y el síndrome metabólico en Navarra, desarrollado y financiado por el Gobierno de Navarra y por el Instituto de Salud Carlos III, se evaluó una muestra de 880 sujetos sanos de 45 a 74 años (492 con síndrome metabólico) entre 2008 y 2010. A los participantes, que no presentaban enfermedad cardiovascular, se les realizó una exploración física y se les tomó una muestra sanguínea para obtener el perfil bioquímico. Posteriormente, un cardiólogo midió el espesor de la grasa epicárdica con ecocardiografía transtorácica y se obtuvo información sobre los factores sociodemográficos y el tabaquismo de los participantes en la entrevista basal.”Lo que pudimos ver con el estudio es que la grasa epicárdica aumenta significativa e independientemente con la edad. Su incremento se asocia independientemente con el síndrome metabólico, entre otras circunstancias”, afirma el Dr. Calabuig.
Los resultados del estudio determinaron que el grosor de la grasa epicárdica medido ecocardiográficamente, es decir, visualizando el corazón mediante un transductor sobre el pecho del paciente (generalmente sobre el lado izquierdo), aumenta con la edad en los participantes sin síndrome metabólico. Además, este aumento se asoció a mayor prevalencia de síndrome metabólico, menor concentración de colesterol HDL (bueno), hipertrigliceridemia y presencia de obesidad abdominal. En concreto, tal y como explica el doctor, “uno de los principales hallazgos del trabajo es la posibilidad de emplear la medición de la grasa epicárdica mediante ecocardiografía como marcador objetivo de la cantidad de grasa visceral en pacientes sanos y como marcador de síndrome metabólico. Por ello, esta técnica podría ayudar en la identificación de los individuos en riesgo gracias a una medición sencilla, al no tratarse de una técnica invasiva ni que conlleve efectos secundarios”.
Diferencias según edad y sexo
Asimismo, el estudio también proporciona datos de sobre las diferencias en la cantidad de grasa epicárdica entre hombres y mujeres, y en función de la edad. La presencia de grasa epicárdica mayor o igual a 5 mm aumentaba significativamente con la edad.
En comparación con los participantes de 45-54 años, los de 55-64 presentaban una probabilidad 4,11 veces superior de tener niveles de grasa epicárdica elevados y los participantes de 65 años tenían una probabilidad 8,22 superior de tener exceso de grasa epicárdica. Por otra parte, tanto los varones como las mujeres de edad más avanzada presentaron valores de la grasa epicárdica superiores a los de los más jóvenes y la tendencia lineal fue estadísticamente significativa. En promedio, los varones presentaban niveles superiores de grasa epicárdica a los de las mujeres.
En definitiva, “este estudio aporta información sobre el comportamiento del grosor de la grasa epicárdica en los participantes sin enfermedad cardiovascular previa y su relación con el perfil cardiometabólico. Se trata del primer estudio en el que se mide el grosor de la grasa epicárdica ecocardiográficamente y abre la puerta a un marcador más a la hora de detectar al futuro paciente cardiovascular”, concluye el Dr. Calabuig.

Fuente: Apple Tree Communications
Fecha: 16/05/2017

http://www.vademecum.es/noticia-170512-la+grasa+situada+alrededor+del+coraz%F3n+predice+el+riesgo+de+enfermedad+cardiovascular+

y+diabetes+tipo+2_10951?utm_source=boletin%20N%BA395&utm_medium=correo%20electr%C3%B3nico&utm_term=La+grasa+situada+
alrededor+del+coraz%F3n+predice+el+riesgo+de+enfermedad+cardiovascular+y+diabetes+tipo+2&utm_campaign=10951

 

El 80% de los obesos perciben que tienen un peso normal

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 12:46

Gordo tomandose la presion
Con motivo del Día Europeo de la Obesidad, que se celebró este sábado 20 de mayo, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo) se suma al llamamiento para combatir la obesidad en Europa, cuya prevalencia se sitúa en torno al 60 por ciento de la población. “Más de la mitad de la población europea tiene exceso de peso y por encima del 20 por ciento son obesos, algo que suele ocurrir en todas las sociedades en desarrollo” ha explicado Francisco Tinahones, presidente de la Seedo. “Estos datos son de los estudios realizados en los últimos 5 años; hace 20 años estás cifras no pasaban del 10 por ciento”.
Estudio sobre hábitos de vida
Conscientes de que la obesidad se asocia a hábitos de vida menos saludables que los de la población obesa, la Seedo ha diseñado un estudio preguntando por la obesidad, la salud y los hábitos de vida a una muestra de cada una de las poblaciones de cada Comunidad Autónoma, llegando a un universo total de 1.000 entrevistas.
“Cuando se preguntaba por el peso o la talla solo el 17,8 por ciento de los obesos se sentían obesos. De hecho, el 80 por ciento de ellos se veían con un peso normal. Sin embargo, al preguntar por su estado de salud no tenían una idea tan equivocada”, ha explicado Tinahones.
Al finalizar el estudio, los expertos han concluido que la percepción del estado de salud se deteriora con el exceso de peso, a pesar de que la población siga sin reconocer que está obesa.
“Busca tu solución”
“Si no podemos identificar que tenemos problemas con el peso no podemos tomar medidas”, ha continuado Tinahones.
Bajo el lema Busca tu solución, desde la Seedo quieren incidir en el hecho de que siempre hay una solución para el exceso de peso y que lo importante es encontrarla y aplicarla, ya que si cada persona con obesidad se implicara en cambiar un mal hábito, su peso mejoraría.
Por ello, Susana Monereo, secretaria general de la Seedo, ha querido hacer referencia a todos aquellos hábitos que influyen en la obesidad, “las personas obesas realizan menos actividad, pasan muchas horas sentados, tienden al picoteo… Es necesario que la población identifique cuál es su mal hábito de vida y lo modifique, de esta forma podrá perder peso y combatir la obesidad”.
Prevención de la Obesidad
Para contribuir a la lucha contra la obesidad, la Seedo a través de su fundación ha decidido poner en marcha un proyecto para detener y revertir la obesidad, considerada la enfermedad del siglo XXI, sumando los recursos y capacidades de todos los agentes involucrados. De esta manera han creado la campaña Prevención de la Obesidad. Aligera tu vida.
Esta iniciativa organizará actividades y charlas durante dos años, y cuenta con la cobertura institucional del Gobierno de España. Al proyecto se han sumado gobiernos autonómicos, instituciones nacionales, autonómicas y provinciales, centros de investigación biomédica, sociedades científicas, sociedades profesionales especializadas, médicos de familia, pasando por empresas de alimentación y bebidas y fundaciones profesionales, asociaciones de pacientes y asociaciones de informadores de la salud.
Marta Gómez Cuéllar | marta.gomez@unidadeditorial.es |
Fecha: 16/05/2017

http://www.diariomedico.com/2017/05/16/area-profesional/entorno/el-80-de-los-obesos-perciben-que-tienen-un-peso-normal

13 mayo 2017

Felicidades Mamá

Filed under: Mensaje — Arturo Hernández Yero @ 12:06

Felicidades Mamá

Para todas las madres nuestras más sinceras felicitaciones en su día y en especial para aquellas que se dedican con abnegada labor a atender personas con diabetes mellitus

Comité editorial

Diabetes: Nuevas indicaciones para los fármacos antiguos

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 8:35

Matías A. Loewy
06 de abril de 2017
BUENOS AIRES, ARG. Pese al desarrollo y comercialización de nuevos grupos farmacológicos para el tratamiento de la diabetes de tipo 2 durante las últimas dos décadas, algunos de los fármacos más antiguos para el tratamiento de la enfermedad siguen vigentes o presentan nuevas indicaciones, y deberían ser utilizados de manera temprana. Este fue el tema de una sesión en el 4º Congreso Latinoamericano sobre Controversias a consensos en Diabetes, Obesidad e Hipertensión (CODHy).
Uno de los fármacos utilizados desde hace 60 años es la metformina, derivado de la biguanida que continúa siendo un pilar en el tratamiento de la diabetes de tipo 2, y el primer agente de elección en todas las guías internacionales cuando los cambios en el estilo de vida resultan insuficientes para el control metabólico.
Pablo AschnerDr. Pablo Aschner
Aunque es conocido que mejora la sensibilidad a la insulina a nivel hepático,[1] “increíblemente, después de tantos años, existen muchas dudas respecto al mecanismo de acción de este fármaco”, expuso el Dr. Pablo Aschner, profesor de Endocrinología de la Pontificia Universidad Javeriana, en Bogotá, y director científico de la Asociación Colombiana de Diabetes.
Por un lado, se están expandiendo las indicaciones propuestas del fármaco fuera del campo de la diabetes, incluyendo la pérdida de peso,[2] la prevención del cáncer y la prolongación de la vida.[3] En los últimos años se acrecentó el interés por los efectos intraluminales de la metformina, y en algún momento se sugirió que el sitio primario de acción es el intestino humano.[4] “Al parecer, 70% de la metformina se queda en el intestino, donde, entre otros efectos, retarda la absorción de la glucosa, modifica la composición de los ácidos biliares y la microbiota, y estimula la secreción de GLP-1 por las células L”, señaló el Dr. Aschner.
Así, en un estudio reciente, una fórmula de liberación retardada de la metformina, que libera la droga a nivel del intestino distal (no proximal), redujo la biodisponibilidad del fármaco a la mitad. Sin embargo, el efecto sobre el control de la glucemia fue similar o incluso superior al de las presentaciones convencionales de liberación inmediata.[5]
“Esta fórmula de acción retardada se está considerando para pacientes diabéticos con insuficiencia renal, debido a que su absorción sería mucho menor, y su acción igual o mayor”, señaló el Dr. Aschner, añadiendo: “La metformina es una molécula que nos sorprende todos los días”
Tiazolidinedionas (TZD)
Desde su introducción a mediados de la década de los noventa, las tiazolidinedionas o glitazonas se transformaron en “los insulino-sensibilizadores por excelencia”, afirmó el Dr. Aschner. Agonistas del receptor activado por proliferadores de peroxisomas gamma (PPARγ), su espectro de acción es amplio e incluye la modulación de la homeostasis de la glucosa y los lípidos, de la inflamación, de la aterosclerosis, del remodelamiento óseo y de la proliferación celular.[6]
Sin embargo, el retiro del mercado de troglitazona (por efectos adversos hepáticos) y la preocupación derivada de estudios que asociaron a rosiglitazona con el aumento de riesgo de infarto de miocardio y muertes cardiovasculares[7] dañaron la reputación de toda la clase.
Otra de las tiazolidinedionas, pioglitazona, “logró sobrevivir por el estudio PROactive [que demostró una reducción del riesgo de eventos macrovasculares secundarios en una población de pacientes con diabetes de alto riesgo],[8] y recibió más difusión con el estudio IRIS [en pacientes con resistencia a la insulina], que ha sido muy promocionado como una evidencia de que las tiazolidinedionas siguen vivas y desempeñan un papel en la prevención cardiovascular”, agregó el Dr. Aschner.
Sin embargo, el Dr. Aschner no está tan convencido. “Si uno observa el estudio con atención, el NNT (número necesario de pacientes a tratar) para reducir un accidente cerebrovascular o un infarto agudo de miocardio no fatal, es de 36, e incluso el número necesario de pacientes a tratar para prevenir la diabetes, es de 26. Pero el NNH (número necesario de pacientes para hacer daño) es solo de 5 para el aumento de peso, 9 para edema y 53 para una fractura grave. El balance riesgo-beneficio está en el límite”.
En diálogo con Medscape en Español, el Dr. Aschner manifestó que “el precio para lograr el efecto de sensibilización a la insulina es muy alto, porque, por ejemplo, nadie quiere que un paciente [con diabetes o riesgo de diabetes] aumente 4 kilos de peso. Eso es contraproducente, porque la sensibilización a la insulina implica desprenderse del exceso de grasa”.
“Son los fármacos que más reducen la incidencia de diabetes en personas de riesgo, pero el costo es muy alto”, insistió el Dr. Aschner.
Pero no todo está perdido para esta clase de drogas. En opinión del Dr. Aschner, un resguardo “importante desde el punto de vista académico” en el cual las tiazolidinedionas conservan el protagonismo, es el tratamiento de la enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHGNA) en pacientes con prediabetes o diabetes de tipo 2, puesto que han probado reducir la progresión e incluso la fibrosis del hígado.[9] “Han demostrado ser únicas para lograr ese efecto”, concluyó el Dr. Aschner.
Insulina
La insulina como medicamento es casi centenaria: en 1922, Leonard Thompson, un joven canadiense de 14 años, con diabetes, fue el que recibió la primera inyección de la hormona (extraída de páncreas canino), lo que le permitió vivir 13 años más.
Según algunos expertos, es tiempo de devolverle su lugar en la terapia de la diabetes de tipo 2, acompañando la expansión de otras herramientas farmacológicas para la enfermedad. Desde el año 2000 también se lanzaron al mercado al menos cinco análogos de insulina de acción rápida, prolongada y ultraprolongada, que reducen la carga de hipoglucemia, limitan el impacto sobre el peso, simplifican el manejo, y mejoran parámetros clínicos.
Las guías internacionales no coinciden en los enfoques y en los tipos recomendados para intensificar el tratamiento en pacientes con diabetes de tipo 2 que no alcanzan sus metas de control glucémico. Algunas, como las guías de la American Association of Clinical Endocrinologists (AACE) y el American College of Endocrinology (ACE), no contemplan el uso de las insulinas mixtas, que son las más utilizadas en Latinoamérica.
Dr Félix EscañoDr. Félix Escaño
Así lo explicó el Dr. Félix Escaño, expresidente de la Sociedad Dominicana de Endocrinología y Nutrición (SODENN), y de la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD), para quien, sin embargo, el mayor problema es la “inercia clínica” incentivada por las mismas guías, que retrasa su administración como un último recurso para los pacientes con diabetes de tipo 2. “Estamos tardando muchos años para agilizar el tratamiento”.
Asimismo, el Dr. Escaño citó un estudio retrospectivo sobre una cohorte de más de 80.000 pacientes del Reino Unido, entre 2004 y 2011. El tiempo promedio en pacientes con HbA1c mayor a 7,5% para pasar de uno a dos hipoglucemiantes orales, fue de 1,5 años, para pasar de dos a tres, 7,2 años, y para pasar de tres al inicio de la terapia con insulina, 6,1 años.[10]
“Leonard Thompson tardó 14 años (en recibir el tratamiento). ¿Estamos retrocediendo en la historia?”, cuestionó el Dr. Escaño, añadiendo que los mismos especialistas en diabetes y endocrinología tienden a retrasar la intensificación del tratamiento con insulina, en comparación con los médicos generales de atención primaria.[11]
En diálogo con Medscape en Español, el Dr. Escaño atribuyó la demora en indicar insulina, al desconocimiento del manejo del producto, a los prejuicios de los pacientes (que piensan que si reciben insulina es porque su cuerpo ya está muy deteriorado), y al temor de los médicos por las complicaciones que podrían presentarse, como hipoglucemia.
“Si se empodera al paciente, la hipoglucemia se minimiza casi por completo. Hay que indicar al enfermo que, cuando tiene los síntomas de cansancio, sudoración, taquicardia o nerviosismo, tome un simple vaso de agua con azúcar”, manifestó el Dr. Thompson.
La falta de tiempo para orientar a los pacientes también es una barrera identificada a menudo.[12] En otra de las sesiones, el Dr. Julio Wainstein, fundador y director de la Unidad de Diabetes del Centro Médico Wolfson, afiliado a la Universidad de Tel Aviv, Israel, destacó la utilidad de un curso de tratamiento de unas pocas semanas a un mes, con insulina en los pacientes con diabetes de tipo 2 recién diagnosticados, a fin de ayudar a preservar la reserva de células beta.
“Sin embargo, existen problemas técnicos que impiden hacer esto”, reconoció el Dr. Wainstein. “Uno de ellos consiste en que es necesario explicar al paciente por qué, con un valor de glucemia no tan alto, se le quiere dar insulina. Y el tiempo no siempre es suficiente para expresarle al paciente los beneficios que tendrá en el futuro”.
En opinión del Dr. Escaño, hay que tratar de romper con esa inercia. “Es importante que se conozca que muchas veces resulta más económico y efectivo el uso de la insulina, que la combinación de todas las pastillas que hay en las farmacias”, expresó el clínico a Medscape en Español.
El Dr. Aschner declaró que ha recibido honorarios por conferencias y asesorías científicas de Astra Zeneca,Bristol-Myers Squibb, Boehringer-Lilly, GSK, MSD, Novartis, Sanofi y Takeda. El Dr. Escaño no declaró ningún conflicto de interés económico durante su presentación. El Dr. Wainstein declaró que ha recibido honorarios por conferencias de Novartis, Eli Lilly, Sanofi, Novo Nordisk, Boehringer Ingelheim, Pfizer y Astra Zeneca.
Referencias
1.Natali A, Ferrannini E. Effects of metformin and thiazolidinediones on suppression of hepatic glucose production and stimulation of glucose uptake in type 2 diabetes: a systematic review. Diabetologia. Mar 2006;49(3):434-41. Revisión
2.Scott AG. Is Metformin Effective for Weight Loss?. Medscape. 12 Dic 2014. Disponible en: http://www.medscape.com/viewarticle/836254
3.Pryor R, Cabreiro F. Repurposing metformin: an old drug with new tricks in its binding pockets. Biochem J. 1 Nov 2015;471(3):307-22. doi: 10.1042/BJ20150497. Artículo
4.Song R. Mechanism of Metformin: A Tale of Two Sites. Diabetes Care. Feb 2016;39(2):187-9. doi: 10.2337/dci15-0013. Artículo
5.Buse JB, DeFronzo RA, Rosenstock J, Kim T, y cols. The Primary Glucose-Lowering Effec of Metformin Resides in the Gut, Not the Circulation: Results From Short-term Pharmacokinetic and 12-Week Dose-Ranging Studies. Diabetes Care. Feb 2016;39(2):198-205. doi: 10.2337/dc15-0488. Artículo
6.Cariou B, Charbonnel B, Staels B. Thiazolidinediones and PPARγ agonists: time for a reassessment. Trends Endocrinol Metab. May 2012;23(5):205-15. doi: 10.1016/j.tem.2012.03.001. Resumen
7.Nissen S, Wolski K. Effect of rosiglitazone on the risk of myocardial infarction and death from cardiovascular causes. N Engl J Med. 14 Jun 2007;356(24):2457-71. Artículo
8.Dormandy JA, Charbonnel B, Eckland DJ, Erdmann E, y cols.Secondary prevention of macrovascular events in patients with type 2 diabetes in the PROactive Study (PROspective pioglitAzone Clinical Trial In macroVascular Events): a randomised controlled trial. Lancet. 8 Oct 2005; 366(9493):1279-89. Resumen
9.Cusi K, Orsak B, Bril F, Lomonaco R, y cols. Long-term pioglitazone treatment for patients with nonalcoholic steatohepatitis and prediabetes or type 2 diabetes mellitus: A randomized, controlled trial. Ann Intern Med. 6 Sep 2016;165(5):305-15. doi: 10.7326/M15-1774. Resumen
10.Khunti K, Wolden ML, Thorsted BL, Andersen M, Davies MJ. Clinical Inertia in People With Type 2 Diabetes: A retrospective cohort study of more than 80,000 people. Diabetes Care. Nov 2013;36(11):3411-3417. doi:10.2337/dc13-0331. Artículo
11.Higgins V, Piercy J, Roughley A, y cols. Trends in medication use in patients with type 2 diabetes mellitus: a long-term view of real-world treatment between 2000 and 2015. Diabetes Metab Syndr Obes. 1 Nov 2016;9:371-380. eCollection 2016. Artículo
12.Mazza Ferreira M, Reis Franco D, Aguiar de Paula M y cols. Barriers to Insulin Initiation in Patients with Type 2 Diabetes Mellitus. Marzo de 2017. Poster en el 4th Latin American Congress on Controversy to Consensus in Diabetes, Obesity and Hypertension. Buenos Aires.
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http://espanol.medscape.com/verarticulo/5901391?nlid=113699_4001&src=WNL_esmdpls_170410_mscpedit_gen&impid=1325976&faf=1

Valor de corte de la circunferencia de la cintura como predictor de disglucemia

Filed under: Artículos cubanos — Arturo Hernández Yero @ 8:27

Autores: Oscar Díaz Díaz, José Hernández Rodríguez, Emma Domínguez Alonso, Irasel Martínez Montenegro, Yadira Bosch Pérez, Abdel del Busto Mesa, Dulce María García Esplugas, Lisbet Rodríguez Fernández

Revista Cubana de Endocrinología

Volumen 28, Número 1 (2017)

Manifestaciones cutáneas de la resistencia a la insulina

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 8:21

La resistencia a la insulina es una característica bioquímica patognomónica de la obesidad y la diabetes. Sus manifestaciones cutáneas ofrecen una manera fiable y fácil de detectarla
Resumen
-Unos 382 millones de personas viven con diabetes y el 40-50% de la población mundial es considerada de “alto riesgo” (prediabetes). Estas dos entidades no solo causan aumento de la morbimortalidad, sino que también impactan por su costo, la carga de enfermedad y la disminución de la calidad de vida relacionada con la salud.

-El 70-80% de los pacientes con obesidad y prácticamente todos los pacientes con diabetes tipo 2 tienen resistencia a la insulina. Esta aparece años antes del diagnóstico de la enfermedad.

-El método de referencia para el diagnóstico de la resistencia a la insulina es el pinzamiento euglucémico, pero este es costoso, complejo e invasivo. Las pruebas de laboratorio y los índices derivados de ellas (HOMA-IR-)] son pruebas indirectas y poco exactas. En cambio, las manifestaciones cutáneas de la resistencia a la insulina (acrocordones, acantosis pigmentaria, alopecia androgénica, acné, hirsutismo) son una manera fiable y directa de detectar la resistencia a la insulina. El diagnóstico de estas manifestaciones cutáneas puede impactar positivamente sobre la salud del paciente al generar su evaluación metabólica y su tratamiento oportuno.

Más en el sitio IntraMed

Fecha: 8/05/2017

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=90623&uid=445164&fuente=inews

Microorganismos en el tubo digestivo: el vínculo entre el microbioma y la diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:16

Por mucho tiempo hemos sabido que los genes y el medio ambiente interactúan para producir tanto diabetes de tipo 1 como de tipo 2. Poco sabíamos que parte del entorno está en nuestro interior, en lo que se llama nuestro microbioma, es decir, todos los microorganismos que residen en nuestro tubo digestivo.
En los últimos años hemos descubierto que el tipo de microorganismos e incluso el número de ellos en nuestro tubo digestivo tiene un efecto sobre la autoinmunidad. En consecuencia, la relación entre determinados microorganismos del tubo digestivo ― y en concreto, la diversidad de microorganismos en nuestro tubo digestivo ― claramente tiene una repercusión en la autoinmunidad y la capacidad para identificar lo propio o no identificar lo propio.
Muchas enfermedades autoinmunitarias, como la diabetes de tipo 1, al parecer están relacionadas con las características del microbioma. Esto nos brinda otra oportunidad para posiblemente intervenir y bloquear el ataque inmunitario a las células de los islotes con solo manipular los microorganismos de nuestro tubo digestivo.
Además, hemos identificado una clara relación entre el microbioma y la obesidad y la diabetes de tipo 2. De nuevo, un gran número de microorganismos y un microbioma muy diverso parecen protegernos de la obesidad y la diabetes de tipo 2. Asimismo, ahora se están identificando determinados microorganismos que producen un incremento notable en el riesgo de diabetes de tipo 2.
Este campo se encuentra absolutamente en pañales. Necesitamos desarrollar una normalización de la obtención de las muestras y una normalización del análisis de estas muestras y precisamos ir más allá de la epidemiología y simplemente analizar las relaciones y las interrelaciones, de manera que podamos comenzar a enfocarnos en la relación causal. Precisamos aprender los componentes bacterianos o víricos específicos que parecen desencadenar la autoinmunidad o los cambios en el metabolismo.
Estamos lejos de hacer esto; sin embargo, apenas recientemente el gobierno federal de Estados Unidos anunció la Iniciativa Nacional del Microbioma y ha destinado 121.000 millones de dólares para ayudarnos a comprender las relaciones de nuestro entorno interior y la patogenia de la enfermedad.

Autor
Dr. Robert Ratner
Director Científico y Médico, American Diabetes Association, Alexandria, Virginia

http://espanol.medscape.com/verarticulo/5900514?nlid=107907_4001&src=WNL_esmdpls_160711_mscpedit_gen&impid=1153037

Fecha:10/07/2016

5 mayo 2017

La obesidad altera un biomarcador que vincula hierro y diabetes tipo 2

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 14:45

La asociación entre los niveles del receptor soluble de la transferrina (RsTf) y el riesgo de tener diabetes tipo 2 en una población de alto riesgo cardiovascular depende de la presencia o ausencia de la obesidad.

Mientras que en personas no obesas los niveles elevados del receptor soluble de la transferrina se asocian a un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, en las personas obesas ese riesgo aumenta. Un estudio que se publica en European Journal of Clinical Investigation sugiere que la obesidad altera la relación entre este biomarcador y la incidencia de diabetes.
En las últimas décadas, investigaciones realizadas en poblaciones de varios países han identificado que el exceso de hierro corporal era un factor que incrementaba el riesgo de sufrir diabetes tipo 2. Los equipos de investigación del Ciber de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CiberOBN) de la Universidad Rovira i Virgili también han constatado en anteriores estudios este efecto perjudicial, en análisis realizados con datos del estudio Predimed, tanto en lo que se refiere a las ingestas de hierro excesivas, como a los niveles muy elevados de las reservas de hierro en el organismo, que se valora a través de una proteína llamada ferritina sérica.
En la valoración del estado de hierro, que clásicamente se hacía a través de la ferritina sérica, se ha incorporado recientemente un nuevo biomarcador, llamado receptor soluble de la transferrina (RsTf). Sin embargo, hasta la actualidad pocos estudios han evaluado la asociación entre este receptor y el riesgo de diabetes, y los resultados que se mostraban eran contradictorios. Estas discrepancias dieron pie a plantear la existencia de un posible factor adicional que influyera en la relación entre el receptor soluble de la transferrina y el riesgo de diabetes. Así mismo, se han observado niveles de este biomarcador significativamente más altos -indicando bajos niveles de hierro- en los obesos que en los no obesos. En consecuencia, el equipo del CiberOBN de las unidades de Nutrición Humana y de Nutrición y Salud Pública de la Universidad Rovira i Virgili, en colaboración con otros centros participantes del estudio Predimed, se propusieron estudiar si la obesidad modulaba la asociación entre el RsTf y la aparición de la diabetes tipo 2. Y concluyeron que sí, que el hecho de ser obeso altera la asociación entre este biomarcador y el riesgo de sufrir esta enfermedad.
En esta investigación se hizo el seguimiento de 1.378 hombres y mujeres durante una media de seis años de los centros de Reus-Tarragona, Pamplona y Barcelona-Clínico del estudio Predimed, el ensayo clínico aleatorizado de intervención nutricional realizado en España sobre individuos con elevado riesgo cardiovascular.
Los resultados más destacables del estudio han confirmado el diferente comportamiento entre obesos y no obesos, puesto que los obesos tenían niveles más elevados de RsTf y, por lo tanto, tenían casi el triple de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, después de 6 años de seguimiento. En cambio, en personas no obesas, los niveles elevados de RsTf, -es decir, con bajos niveles de hierro-, tenían un 60 por ciento de menos riesgo de sufrir diabetes tipo 2, el que ya confirmaban hasta ahora todos los estudios previos.
Estos resultados indican que la adiposidad podría influir en el equilibrio del metabolismo del biomarcador RsTf lo cual indicaría que no es un buen biomarcador para valorar el estado de hierro en las personas obesas, pero sí en las no obesas. El estudio ha sido dirigido por Victoria Arija, catedrática y directora del grupo de Investigación en Nutrición y Salud Mental (NUTRISAM), de la URV, miembro de la Unidad de Apoyo en la Investigación del IDIAP Jordi Gol, Instituto Catalán de la Salud; y por Jordi Salas-Salvadó, investigador principal del CiberOBN, catedrático de la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili y jefe clínico del Hospital Universitario Sant Joan de Reus, ambos miembros del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV).
Fecha: 20/04/2017
Fuente: http://endocrinologia.diariomedico.com/2017/04/20/area-cientifica/especialidades/endocrinologia/la-obesidad-altera-un-biomarcador-que-vincula-hierro-y-diabetes-tipo-2

“Los inhibidores del PCSK9 han cambiado el panorama de la lipidología clínica”

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 14:34

El control de la hipercolesterolemia ha generado un constructivo debate en los últimos años. A pesar de que existen evidencias claras que constan en la literatura científica y que sustentan la conveniencia de reducir los niveles de colesterol en la sangre como medida para reducir el riesgo cardiovascular, algunos médicos y pacientes subestiman la importancia de este trastorno, según quedó de manifiesto durante un debate protagonizado por Xavier Pintó, jefe de Sección de la Unidad Funcional de Riesgo Vascular del Hospital Universitario de Bellvitge y presidente de la Sociedad Española de Arterioesclerosis (SEA); Jesús Millán Núñez-Cortés, responsable de la Unidad de Riesgo Vascular y Lípidos del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid; Juan Pedro-Botet, responsable de la Unidad de lípidos y riesgo vascular del Hospital del Mar, de Barcelona; Lluís Masana, director de la Unidad de Medicina Vascular y Metabolismo del Hospital Universitario San Juan de Reus, de Tarragona, y Juan Rubies Prat, catedrático Emérito de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
En el encuentro, organizado por Diario Médico con motivo de la publicación del libro Lipidología clínica, se habló sobre la actual situación en el abordaje de las alteraciones del metabolismo lipídico, “que son un problema muy frecuente debido a las bases genéticas de la población, pero también a sus hábitos de vida”, según detalló Pintó.
Se estima que más de la mitad de las personas presentan unas cifras de colesterol por encima de lo normal, es decir, que son hipercolesterolémicas. Además, existe mucha confusión sobre las cifras adecuadas de este lípido en sangre, según estos expertos.
-Las alteraciones del metabolismo lipídico son un problema muy frecuente actualmente debido a las bases genéticas de la población y también a sus hábitos de vida
Millán recordó que en los últimos treinta años “hemos visto surgir la lipidología”, ya que se han podido conocer las bases de este problema y también han surgido nuevos tratamientos. “Pero no se han conseguido los objetivos porque los médicos no estamos sensibilizados sobre este problema”. A su juicio, el perfil lipídico es el factor de riesgo cardiovascular que peor se controla en comparación con otros tradicionales como la obesidad, la hipertensión arterial o la diabetes.
Pedro-Botet añade que “la gran desventaja es que el colesterol alto no duele y cuando duele es porque ya hay alguna complicación grave. Por eso la prevención resulta tan complicada, porque tenemos que tratar a gente que aparentemente está sana y que no siempre ven esta condición como un problema de salud”.
Panorama alentador
Uno de los aspectos más importantes que se destacan en el libro -coordinado por Pedro-Botet y Millán- son los nuevos tratamientos que están disponibles en el mercado desde hace unos meses para tratar las dislipemias. Se trata de los inhibidores del PCSK9 (proprotein convertase subtilisin/ kexin type 9), “que por primera vez en la historia nos permiten ver a pacientes con cifras de LDL realmente bajas”, según Masana, que asegura que este avance farmacológico “ha cambiado el paradigma de la lipidología clínica”.
Y concretó que en los últimos tres años ha evolucionado de forma muy notable el conocimiento en esta área de la medicina, con los nuevos estudios genéticos y los ensayos clínicos, “que han dado la vuelta a la situación de forma rotunda”. Se refería especialmente a los datos de algunos trabajos que han aportado evidencia de los beneficios de disminuir las cifras de colesterol en los pacientes: “Con independencia de las estatinas, se ha comprobado que bajando el colesterol disminuye el riesgo cardiovascular”.
Mecanismo molecular
El PCSK9 es una enzima que se fabrica en el hígado y de ahí pasa al torrente circulatorio, según explicó Masana. “Actúa como una especie de tijeras, como una podadora que corta los receptores del colesterol malo. Al cortarlos, hay menos receptores en la superficie y se acumula el colesterol LDL”.
-Las dislipemias son el factor de riesgo cardiovascular que peor se controla en comparación con la obesidad, la hipertensión arterial o la diabetes
Los nuevos fármacos son anticuerpos monoclonales dirigidos contra PCSK9 que actúan inhibiendo esta enzima, es decir, hacen que no funcionen correctamente estas ‘tijeras’, lo que provoca que en la superficie del hígado haya más receptores que captan más colesterol LDLy entonces hay menos cantidad en circulación.
Pedro-Botet detalló que estos medicamentos, que ya están aprobados por la FDA americana y por la EMA europea, han demostrado su seguridad y eficacia en diversos estudios y actualmente están indicados para la prevención secundaria en enfermos con hipercolesterolemia que ya han tenido un evento cardiovascular, o bien para el tratamiento de pacientes con muy alto riesgo, por ejemplo, con hipercolesterolemia familiar o bien, en aquéllos que son intolerantes o no responden de manera adecuada al tratamiento convencional utilizado para la prevención primaria, principalmente basado en estatinas.
“Se han realizado estudios con decenas de miles de pacientes seguidos por periodos de hasta un año y medio en los que se ha demostrado que estos medicamentos son eficaces para reducir el colesterol aterogénico por encima de un 60 por ciento y, en algunos casos, en más de un 70 por ciento”.
En concreto, citó los resultados de un reciente estudio que analizó datos de 27.000 pacientes seguidos durante más de dos años, “en el que se ha demostrado que la disminución del colesterol con los anticuerpos monoclonales anti-PCSK9 reduce la incidencia de enfermedad cardiovascular de una manera clara, estadísticamente significativa, por encima de lo que serían las medidas convencionales”.
-Los anticuerpos monoclonales contra el PCSK9 se han mostrado eficaces para reducir hasta en un 70 por ciento el nivel de colesterol en la sangre
Además, se ha podido comprobar que estos fármacos son seguros y que los efectos secundarios se limitan “a alguna reacción local en el lugar de la administración por vía subcutánea”. A diferencia de las estatinas, estos medicamentos no se han asociado con efectos diabetógenos.
La investigación en el campo de la lipidología actualmente se centra en buscar nuevas alternativas para inhibir la proteína PCSK9. Se están estudiando otras posibilidades, como la inhibición de la síntesis de la proteína a través de la obstaculización de la traducción del ARN mensajero a proteína. Se espera que con un abordaje de estas características se pueda reducir la dosis y alargar el efecto terapéutico.
También se está trabajando en el desarrollo de nuevas vacunas orientadas a conseguir que el propio paciente pudiera producir anticuerpos contra esta proteína de forma permanente.
Además, es necesario estudiar si los nuevos fármacos son efectivos en algunos grupos de pacientes de muy alto riesgo cardiovascular, entre ellos, los pacientes con insuficiencia renal, en los que aún no se dispone de evidencia sólida para recomendar su uso.
Un libro de cabecera en arterioesclerosis
El libro Lipidología Clínica, editado con el patrocinio de Sanofi, busca ser un manual de cabecera en todas las consultas médicas. Los autores aseguran que muchos pacientes no están bien tratados debido a la falta de conocimiento o de sensibilización tanto de ellos como de sus médicos. En sus páginas se ofrece una visión general y sencilla, pero a la vez rigurosa, de la actualidad sobre las dislipemias, según detalla Juan Rubies Prat, catedrático Emérito de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y autor del prólogo
Karla Islas Pieck. Barcelona
Fecha: 02/05/2017
Fuente: http://cardiologia.diariomedico.com/2017/05/02/area-cientifica/especialidades/cardiologia/investigacion/rlos-inhibidores-del-pcsk9-han-cambiado-el-panorama-de-la-lipidologia-clinicar

¿La dieta baja en sal siempre es sana?

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 14:27

Sal y saleroUn estudio afirma que las directrices actuales son demasiado restrictivas cuando se consume el suficiente potasio
Evitar los alimentos salados quizá no sea tan útil para su salud cardiaca como se pensaba, según un estudio reciente.
Los participantes de un estudio de largo alcance sobre el corazón no parecieron derivar ninguna ventaja para la salud de una dieta baja en sal, dijo la investigadora Lynn Moore.
“Las personas que seguían una dieta baja en sodio [sal] en general en los siguientes 20 o 30 años en realidad no obtuvieron ningún beneficio, concretamente en cuanto a su presión arterial o a su riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca”, dijo Moore, profesora asociada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston.
Por otra parte, estas personas disfrutaron de una mejor salud cuando aumentaron su ingesta de potasio, un mineral que ayuda al corazón de un par de formas, encontraron Moore y sus colaboradores.
“Unas ingestas más altas de potasio se asociaron firmemente con una presión arterial más baja y un riesgo más bajo de enfermedad cardiaca”, dijo Moore. “Lo mismo pasaba con el magnesio”.
Pero antes de agarrar el salero, piense que un defensor principal de las dietas bajas en sodio, la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association, AHA), cuestionó la validez del estudio y afirmó que seguirá recomendando que se limite la ingesta de sal.
“Cuando hay ensayos clínicos realmente bien hechos que muestran una relación directa y progresiva entre el sodio y la presión arterial, yo me lo pensaría dos veces antes de hacer algo basándome en lo que se informa en este estudio”, dijo Cheryl Anderson, vocera de la AHA y profesora asociada de epidemiología cardiovascular en la Facultad de Medicina de la Universidad de California, en San Diego.
La AHA recomienda no más de 2,300 miligramos (más o menos una cucharadita) de sodio al día, y un límite ideal de no más de 1,500 miligramos (mg) diarios para la mayoría de los adultos.
Moore dijo que sus resultados muestran que la ingesta promedio de sodio (entre 3,000 y 3,500 miligramos [mg] al día) debería ser saludable, particularmente si también obtienen el suficiente potasio y magnesio.
“Parece que no hay un riesgo real añadido en ese rango”, dijo Moore. “Creo que el estadounidense promedio probablemente lo está haciendo bien con respecto al sodio, pero casi todos los estadounidenses necesitan aumentar su ingesta de potasio”.
Los alimentos ricos en potasio incluyen las verduras de hojas verdes oscuras, las patatas, los frijoles, el calabacín, el yogur, el salmón, el aguacate, los hongos y los plátanos.
El nuevo estudio llega justo después de otro estudio controversial publicado el pasado mes de mayo. Sugirió que restringir la sal de la dieta a menos de 3,000 mg al día pareció aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca tanto como comer más de 7,000 mg al día. La AHA también criticó el estudio anterior, que apareció en la revista The Lancet.
Los hallazgos de Moore se basan en los datos de más de 2,600 hombres y mujeres que participan en el Estudio del corazón de Framingham, un estudio sobre la salud cardiaca a largo plazo de personas de Framingham, Massachusetts.
Los participantes tenían una presión arterial normal al inicio del estudio. Pero, a lo largo de los 16 años siguientes, los que consumieron menos de 2,500 miligramos de sodio al día tendían a tener una presión arterial mayor que los participantes que consumieron más sodio, reportaron los investigadores.
Los investigadores también descubrieron que las personas con una ingesta más alta de potasio, calcio y magnesio tenían una presión arterial más baja a largo plazo.
Pero el equipo de investigación se basó en 6 días de registros dietéticos detallados a fin de estimar la ingesta de sodio y de varios minerales de una persona, que es un método relativamente poco fiable, dijo Anderson.
El estándar de excelencia para el seguimiento de los niveles de sodio es mediante las muestras de orina tomadas en varios días, dijo. Los diarios alimentarios pueden ser poco precisos.
“Quizá no han captado la ingesta de sodio de forma correcta”, comentó Anderson.
Los resultados positivos del estudio con respecto al potasio han sido respaldados por otros estudios, añadió Anderson.
El potasio ayuda a los riñones a deshacerse de la sal del cuerpo, lo que reduce los niveles de sodio, dijo Moore.
El mineral también ayuda a relajar los vasos sanguíneos y a hacerlos más flexibles, lo que puede ayudar a reducir la presión arterial, dijeron Moore y Anderson.
Las personas que consumen mucha sal (5,000 miligramos al día) deberían reducirla, aconsejó Moore.
Además, “en ese subgrupo de la población que es sensible a la sal en la dieta, algo realmente crítico es cuánta cantidad obtienen de otros minerales, en particular de potasio, y también quizá de magnesio”, dijo Moore.
Moore presentó los hallazgos el martes en la reunión anual de la Sociedad Americana de Nutrición (American Society of Nutrition), en Chicago. Los resultados se deben considerar preliminares hasta que los datos sean revisados por profesionales para su publicación en una revista médica.
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FUENTES: Lynn Moore, D.Sc., associate professor, Boston University School of Medicine; Cheryl Anderson, Ph.D., associate professor, cardiovascular epidemiology, University of California, San Diego School of Medicine; April 25, 2017, American Society for Nutrition, annual meeting, Chicago

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=90805&uid=445164&fuente=inews

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Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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