Falleció uno de los padres del moderno movimiento verde

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Washington, 1 oct (ANSA) La ecología está de luto: el estadounidense Barry Commoner, uno de los “padres” del moderno movimiento verde, falleció hoy a los 95 años en Nueva York.

Líder de una generación de científicos-activistas que reconocieron las consecuencias tóxicas del “boom económico” en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, Commoner fue uno de los primeros en este país en promover el debate sobre el derecho de la opinión pública a comprender los riesgos de tomar decisiones en materia de ambiente.

En 1970, por el primer Año de la Tierra, la revista Time le dedicó la tapa llamándolo “El Paul Revere de la ecología”.

Los ciudadanos tienen el derecho de conocer los daños que causan a la salud los productos que usamos en la vida diaria, sostenía Commoner: una idea ampliamente aceptada hoy en día, pero que en los años 50 y 60, en un país hipnotizado por las nuevas tecnologías en el mundo del automóvil, el plástico, los spray químicos y la energía atómica, eran en realidad revolucionarias y radicales.

La tapa de Time como el Paul Revere de los ambientalistas hacía referencia al pionero de la independencia estadounidense que alertó a las milicias coloniales de que se estaban acercando los ingleses. Commoner no fue el único que tocó la alarma pero fue sin duda el más eficaz en transformar el ambientalismo en una fuerza política y en 1980, aunque sin éxito, se postuló a la Casa Blanca.

El biólogo y profesor estadounidense indicó en su libro “El círculo que se cierra” cuatro leyes fundamentales de la ecología: todo está conectado con todo lo demás, todo debe ir a parar a algún sitio, la naturaleza es la más sabia, y no existen comidas gratis, en el sentido de que los recursos de la Tierra son limitados y hay que contener los despilfarros.

También en este caso se trató de frases que ahora suenan banales y que han entrado desde hace tiempo en el modo de pensar y de vivir actual, pero entonces no era así.

Criado en Brooklyn durante la Gran Depresión y educado en Columbia y Harvard, Commoner había llegado a guiar los primeros pasos del movimiento verde, armado de una combinación de experiencia científica y esmero de izquierda.

Sus primeros experimentos con el DDT le llevaron a adoptar lo que los científicos llaman el “principio precaucional”, es decir que una nueva sustancia química o una nueva tecnología no deben ser introducidas en la sociedad si hay motivo de temer que pueden causar daños significativos para la salud.

Influyentes también son sus trabajos sobre el átomo: las investigaciones sobre los efectos globales del fallout radioactivo contribuyeron a la adopción del Tratado para la prohibición de los experimentos nucleares de 1963.