Archive for marzo, 2016

mar 29 2016

Reconocen en Camagüey a seis ilustres profesores

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profesores_camagueyEl pasado 16 de marzo fueron otorgados los sellos conmemorativos 35 Aniversario por la creación del Consejo Nacional de Sociedades Científicas de la Salud y los títulos de Categorías Docentes e Investigativas Superiores  a los profesionales:

1.    Dr. Roberto Cuan Corrales
2.    DrC. Mario Valentín Mendoza del Pino
3.    DrC. Ramón Ezequiel Romero Sánchez
4.    DraC. Clara Rufina García Barrios
5.    DrC. Alberto Clavijo Portieles
6.    Dra. Gladis de los Ángeles Veloso Padrón

El acto solemne se celebró en el salón Nicolás Guillén ubicado en la Base del Monumento de la Plaza de la Revolución “Mayor Ignacio Agramonte y Loynaz” de la ciudad de Camagüey.  Estuvieron presentes las máximas autoridades de la Universidad de Ciencias Médicas. Las palabras centrales de este acto estuvieron a cargo del DrC. Ramón Ezequiel Romero Sánchez, profesor e investigador Titular quien habló en nombre de los homenajeados.

La entrega del sello tiene como  objetivo celebrar el 35 aniversario de la creación del Consejo Nacional de Sociedades Científicas de la Salud y reconocer los méritos alcanzados por estos profesionales e instituciones del sector, que han contribuido al funcionamiento y desarrollo de las sociedades científicas cubanas y al cumplimiento exitoso de su función social.

El Ministerio de Salud Pública, en coordinación con el Consejo Nacional de Sociedades Científicas, otorgó el sello conmemorativo 35 Aniversario a seis profesionales camagüeyanos que han mantenido una destacada labor en el quehacer científico y han contribuido al mejoramiento de la calidad de vida del pueblo,  así como a  la formación de los recursos humanos.

¡FELICIDADES A TODOS!

Consejo Provincial de Sociedades Científicas de la Salud.
Camagüey

Fuente: : Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas de Camagüey. Red Finlay

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mar 11 2016

Lamentable pérdida!

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Dr. Ibrahim Rodríguez CabralesProfesor Ibrahim Francisco Rodríguez Cabrales (2/4/1931-7/3/2016)

Una larga trayectoria profesional lo llevó en ocasiones a laborar fuera de las fronteras de Cuba de forma desinteresada y su misión siempre fue para ayudar en la salud a otros países como Vietnam (1972-1973), Honduras (1974), Angola (1976-1978), Etiopía (1983-1985) y Guinea Bissau (1989-1990). Por esta y otras misiones fue condecorado y reflejado en su currículo la actuación ejemplar del profesional.

Discutió su trabajo investigativo para Master en Educación Médica en el 2013.

Fue uno de los cirujanos en nuestro hospital que comenzó a realizar la cirugía de esófago en conjunto con el profesor Alejandro García Gutiérrez en la década de 1970, participando en publicaciones en la revista cubana de cirugía de esa década. En el primer Congreso Nacional de cirugía, noviembre de 1976, presentó la conferencia sobre “Operación de Nakayama en el cáncer del tercio medio del esófago. Técnicas y resultados”.

Fue también distinguido con la categoría de miembro de Honor de la Sociedad cubana de cirugía y reconocida también su labor en la clínica de 43.

Era fundador y miembro de Honor de la Sociedad Iberolatinoamericana de cirujanos, miembro de la Federación Latinoamericana de cirujanos, de la Asociación Médica del Caribe (miembro fundador), de la Sociedad de Historia de la Medicina y miembro de la Cátedra de bioética de la Facultad de Ciencias Médicas “General Calixto García”.

Ocupó cargos docentes como Jefe del Departamento de cirugía experimental en su Hospital Universitario “General Calixto García” durante los años 1974-1976. Profesor principal de la asignatura de cirugía general en la década de 1990 y del curso de Licenciatura de enfermería.

Presidente de los tribunales de promoción para categorías docentes superiores de la especialidad y presidente de los tribunales de exámenes para la especialidad de segundo grado en cirugía general.

Participó anualmente en las Jornadas y Congresos de su hospital, en las Jornadas de profesores consultantes, en los Congresos nacionales de Cirugía. Sus trabajos presentados formaban parte de investigaciones sobre la docencia, la asistencia o la historia de la medicina de nuestra ciudad capital.

Formó parte de la directiva durante varios años de la entrega de guardia del servicio de cirugía del hospital, la cual fue y ha sido ejemplo de lo que debe ser una actividad docente asistencial reconocida durante este milenio por las diversas supervisiones ministeriales y de acreditación de carrera realizadas al Hospital-Facultad “General Calixto García”.

Con sus comentarios ante cada caso de discusión diagnóstica enfatizaba a los alumnos de pre y postgrado sobre la utilización del método clínico como arma fundamental para el diagnóstico de las enfermedades. Señalaba que sus observaciones eran para conocimiento de los jóvenes, pero para los no jóvenes también eran opiniones y criterios de importancia para descartar y diferenciar enfermedades, sus observaciones eran una clase clínica quirúrgica.

El profesor Rodriguito, como cariñosamente le decían sus allegados y colegas era un hombre honesto, sencillo y modesto. Muy merecido fue el reconocimiento que se le hizo en el Anfiteatro central del Calixto, el 23 de enero de 2015 por la dirección del hospital, la provincia de salud, el Ministerio de Salud Pública, las organizaciones políticas y sindicales del centro y de instancias superiores por la dedicación de más de 50 años laborando en la asistencia y en la docencia.

Su ejemplo de profesor, perdurará en sus discípulos y llegue a sus familiares el respeto y consideración de los que trabajamos junto a él y de todos los cirujanos cubanos.

Dra. Cs. Martha E. Larrea Fabra
Miembro Junta de Gobierno Nacional Sociedad Cubana Cirugía

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mar 02 2016

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Prof. Gilberto Pardo Gómez y prof. Manuel Fuentes RodríguezJunta de Gobierno Nacional SCCProfesores Consultantes de CirugíaReconocimientoProfesor Ignacio Morales DíazAuditorioAuditorio

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mar 02 2016

Cumpleaños 90 del profesor Gilberto Pardo Gómez

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Profesor Gilberto Pardo GómezEl Dr.Cs. Gilberto Pardo Gómez, iniciador de la docencia médica en nuestro país, arribó el día 2 de marzo de 2016, a la edad de 90 años. El colectivo de trabajadores de su hospital “Joaquín Albarrán”, del cual forma parte desde 1962, le ofreció sentido homenaje.

Se encontraban presentes los profesores Dr.C. Manuel Fuentes Rodríguez, presidente de la sección Endocrina de la SCC, Dr.Cs. Orestes Noel Mederos Curbelo, miembro de la Junta de Gobierno Nacional de la SCC, Dr. Carlos Romero Díaz, miembro de la Junta de Gobierno Nacional y presidente del capítulo La Habana de la SCC y el Dr. Juan Carlos García Sierra, presidente de la sección de Informática de la SCC y editor principal de la Rev. Cub. Cir.

Luego de bellas palabras en su honor por parte de directivos del centro y por el querido profesor Ignacio Morales Díaz, se le hace entrega de un diploma de Reconocimiento por su incansable labor humana, por los años de vida dedicados a la medicina, por su contribución a la enseñanza de la cirugía y por constituir un ejemplo de dedicación, esfuerzo y entrega.

La Junta de Gobierno Nacional de la SCC y la sección de Informática, le trasmitimos nuestras sinceras felicitaciones en nombre de todos los cirujanos, por la obra de su vida y en ocasión de tan significativo aniversario.

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El profe Pardo (Fuente: Juventud Rebelde)

En tiempos de extinción de ese arquetipo universal que es el caballero, Gilberto Pardo Gómez conserva, a sus 90 años, la prestancia y majestad de los hombres valerosos

Personalidad es un término confuso. Y tan susceptible de diversas interpretaciones que, al no poder segregar su acento eufemístico, prefiero desecharlo. Pero en época de euforia ramplona, en tiempos de extinción de ese arquetipo universal que es el caballero, él aún conserva la prestancia, la majestad inherente a los hombres valerosos. Elijo pues, a la persona, en vez de referirme a la personalidad.

Tampoco me es posible apresar en breves líneas cuánta veneración despierta entre quienes gozamos del privilegio de conocerlo, pese a que no engrosamos la abultada legión que en más de medio siglo de ininterrumpida docencia ha bebido de su magisterio. Algo se filtra, desde luego, por la autoridad que ejerce su sola mención en mis padres, dos de sus discípulos eternos, prestos siempre a atender el más mínimo reclamo o petición del profe Pardo.

La vocación nacionalista nunca cobró en él categoría de disyuntiva, así que su caso no fue similar al de otros cirujanos que optaron por permanecer en su Patria después de 1959. Marcharse no fue una opción para alguien comprometido hasta la médula con la Revolución que se gestaba. ¡Si lo sabrán aquellos jóvenes heridos y perseguidos que salvaron la vida en el Hospital Universitario Calixto García por su gestión personal, algunos de los cuales andan por ahí todavía!

Desde que en la década de los 50 obtuviera, por concurso, plaza de médico interno y luego residente en aquella institución centenaria, su currículo es envidiable: pasantía en Chicago como interno rotatorio del Michael Reese Hospital; beca de estudios auspiciada por el British Council para el King´s College de Londres; jefe de servicios de cirugía, de unidades quirúrgicas, subdirector y director de los hospitales Calixto García y Joaquín Albarrán; misiones internacionalistas en Nicaragua, Perú y México en los años 70. Sin soslayar la membresía en federaciones y sociedades científicas cubanas y foráneas, o la participación en una treintena de eventos internacionales y casi un centenar en su país; las numerosas publicaciones; los cursos impartidos y recibidos aquí o allá.

Pero si algo lo define es su condición de maestro, de formador. No en balde este Doctor en Ciencias, Profesor Titular de Cirugía de las facultades de La Habana, Oriente y Las Villas —artífice del programa de esa disciplina en el Plan de Estudios vigente desde 1982—, ostenta la condición de Profesor Consultante y Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, y preside el Tribunal Permanente para Grados Científicos de las Especialidades Quirúrgicas del Ministerio de Educación Superior.

Como otra distinción a este as de la ciencia, añado que encarna al intelectual con proyección humanista. Tanto es así que está al corriente de lo que corresponde a su ámbito profesional, así como de las noticias, los periódicos, las revistas y las novedades editoriales de alto impacto dentro y fuera de Cuba. La Historia en primer plano; la crónica de las revoluciones, el estudio crítico de lo escrito y de lo que nos ofrece la tradición oral acerca de los grandes y pequeños episodios que han torcido el rumbo del planeta.

Al evocar su legado, en el gremio son legendarios su culto al rigor o la destreza en el quirófano, tanto como su afán de multiplicar el conocimiento y cuidar de su bella familia. Y como presumo que en él la Medicina es un estado de plenitud irrenunciable, el mandato del alma se sobrepone al mandato cronológico. Solo tamaño sortilegio podría justificar sus ansias de servir, de orientar, de confrontar, de hacerse presente físicamente.

Maneja su automóvil con propiedad y algo de instinto, como quien no puede apartarse de la misión asistencial. Días tristes son para él cuando algún achaque repentino coarta la disposición infinita, o cuando escasea la gasolina y no puede salir de Fontanar para llegar al Albarrán; mejor dicho, al «Clínico de 26», su otra casa, a la que ha sido fiel desde 1962. En esas jornadas que él se esmera en no alargar demasiado, allí se le echa de menos no como al patriarca que es, sino al que se ha ganado ser.

Por fortuna, son más las veces que se le ve venir, animoso, sin esfuerzo aparente. Como quien desanda por los pasillos de su hogar y descubre a cada paso su propia huella; los matices y olores del dolor y la alegría; la presencia y la ausencia revelados; en definitiva, el tiempo que, con déspota serenidad, nos desafía y nos define.

Todo ello se concentra, acaso sin nublar la sonrisa diligente. Prosigue la marcha en su medio natural la inveterada bata blanca, derramada en su cuerpo durante los últimos 65 años, que ya es igual a decir, para siempre. Admirable sacerdocio este que, amparado en el juramento hipocrático, refrendan antes su ética e integridad personales.

Adelantaba la utopía de plasmar todo mi afecto en pocas palabras. Ilusorio es pretender un compendio de tan vasta hoja de atención al prójimo. Pero olvidaba decir que esta silueta querida, este hombre sabio, exigente y decente, a quien -siguiendo el precepto moral de mis mayores- prefiero llamar «el profe Pardo», es el profesor Gilberto Pardo Gómez. Y omitía otro dato crucial: hoy celebra su 90 cumpleaños.

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