Tag Archive 'Pediatría'

Viernes 30 / septiembre / 2011

30 de septiembre de 1880. «Nace el Dr. Ángel Arturo Aballí Arellanol»

Filed under: Efemérides — Julio César Hernández Perera — septiembre 30th, 2011 — 7:40

30 de septiembre de 1880. «Nace el Dr. Ángel Arturo Aballí Arellanol»

arturo-aballi-2-hEl Dr. Ángel Arturo Aballí Arellanol (30 de septiembre 1880 – 22 de julio de 1952), fue un destacado médico pediatra, profesor y escritor científico. Estudió en la Universidad de la Habana, en la Facultad de medicina. Se graduó de Doctor en Medicina en 1901, y en noviembre del mismo año fue declarado Alumno Eminente por el Claustro de Profesores de la Facultad de Medicina y Farmacia, a la sazón ocupaba el cargo de Alumno Ayudante de la Cátedra de Fisiología junto al profesor Miguel Sánchez Toledo. Por ese motivo se le adjudicó la primera beca de viajes bianuales que le permitió perfeccionar y ampliar sus conocimientos científicos en las Universidades de New York, París y Berlín. Tuvo -expresa uno de sus biógrafos- la idea de dedicarse a la oftalmología; pero el vigoroso movimiento pediátrico impulsado por Czerny y Heuber en la Escuela de Berlín lo impresionó y le reveló su verdadera vocación.

Es considerado como uno de los pediatras más importantes de la historia de la medicina cubana. Su defensa se basó en los intereses de la nueva generación, el estado de salud de la niñez; incluyendo su atención, bienestar y felicidad. Tuvo una preocupación constante por la situación que presentaba la enseñanza de la pediatría en el país.

En 1906 ocupó el puesto de jefe de clínica infantil de la Cátedra de Clínica Médica. Elaboró planes y programas de estudio, donde incorporó a la enseñanza de la pediatría los métodos pedagógicos más avanzados.

En el hospital «Nuestra Señora de las Mercedes» creó el primer servicio de clínica infantil en Cuba. Inauguró una sala de lactantes y organizó un laboratorio clínico adjunto, departamento de dietética y laboratorio de anatomía patológica, a la vez que trabajó en la preparación de los cuadros que se incorporaron a la docencia de la cátedra.

En este servicio introdujo en el país la otoscopia y el uso del citoscopio infantil; se hicieron las primeras transfusiones de sangre en niños, así como las primeras punciones lumbares, el estudio del líquido cefalorraquídeo, y las pruebas hepáticas, entre otras, procedimientos diagnósticos y terapéuticos de lo más avanzado en el mundo de aquel entonces.

Dedicó estudios a las enfermedades diarreicas, la desnutrición y la tuberculosis, problemas de salud de los más agudos que afectaban a la infancia en el país.

Para dichos fines inauguró el dispensario antituberculoso para Niños «Calmette», el preventorio «Grancher» para lactantes, una sala destinada a niños tuberculosos en el hospital «La esperanza», y más tarde el Hospital infantil antituberculoso que ostenta hoy su nombre, convertido al Triunfo de la Revolución en hospital pediátrico general «Dr. Aballí» .

La Sociedad de estudios clínicos que el Dr. Aballí presidiera entre 1920 y 1924, fue la primera sociedad de carácter científico de la medicina cubana, y su labor en ella fue extraordinaria. El 15 de octubre de 1925, junto a Juan Guiteras, constituyó la Federación médica de Cuba, siendo elegido su primer presidente.
Fundó el periódico político «El Cubano Libre».

Cuando se creó la cátedra de patología y clínica infantil fue nombrado en 1923 profesor titular.
En 1924 fungió como presidente del VI congreso médico; presidió la delegación cubana al VII Congreso médico latinoamericano, celebrado en México, en 1925; fue elegido miembro honorario de la Academia de ciencias médicas, físicas y naturales de La Habana, en 1926
Presidió el «V Congreso Panamericano del Niño» celebrado en la Habana, en 1927; a iniciativa suya se creó la Sociedad Cubana de Pediatría, en 1928, resultando electo como su presidente.

En 1936 fue designado decano de la escuela de medicina de la Universidad de La Habana y en 1946 se le confirió el diploma de miembro de honor de la Sociedad cubana de pediatría.
Perteneció a numerosas sociedades científicas de otros países, tales como: la Societ Medicales des Hopitaux de París, la Academia de medicina de Nueva York, la Academia de medicina de Buenos Aires, y la American Pediatric Society.

Enlaces de interés: El Dr. Ángel Arturo Aballí, Maestro de la Pediatría Cubana | Aballí Arellano, Ángel Arturo | Historia de la pediatría. Algunos aspectos de su desarrollo en Cuba

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Lunes 5 / septiembre / 2011

Evaluación neuropsicológica, factores psicosociales y co-morbilidad psiquiátrica en pacientes pediátricos infectados con el VIH

Filed under: Autores cubanos en publicaciones extranjeras — Julio César Hernández Perera — septiembre 5th, 2011 — 22:49

Evaluación neuropsicológica, factores psicosociales y co-morbilidad psiquiátrica en pacientes pediátricos infectados con el VIH
rev-revista-chilena-de-infectologiaCastro P M, Martínez V Y, González N I, Velásquez A J, Castillo I G, Sánchez V L. Rev Chilena Infectol. 2011 Jun;28(3):248-54.
Cuba cuenta con una estrategia de respuesta a la infección por VIH, con un enfoque integral que garantiza y protege los derechos de estas personas enfermas En el siguiente trabajo, presentado por investigadores del Instituto de Medicina Tropical «Pedro Kourí» y del Hospital Pediátrico Docente «Juan Manuel Márquez» se presenta una investigación donde se estudiaron aspectos psicosociales en niños y adolescentes que adquirieron la infección por el VIH. Evaluaron además, su desarrollo neuropsicológico, teniendo en cuenta las vías de adquisición de la infección y el momento evolutivo de la enfermedad.

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Lunes 5 / septiembre / 2011

Epónimos: «Enfermedad de Béguez César»

Filed under: El idioma y la medicina,Epónimos — Julio César Hernández Perera — septiembre 5th, 2011 — 7:38

quijote-picaso-01-hDr.C. Julio César Hernández Perera

Antonio Béguez César fue un destacado médico pediatra que nació en Santiago de Cuba el 12 de marzo de 1895. Se graduó de bachiller en 1914 en el «Instituto de segunda enseñanza» de su ciudad natal. Al terminar, viajó a la capital cubana para estudiar medicina en la Universidad de La Habana. Se graduó como médico en 1919 y regresó a su Santiago de Cuba con la aspiración de obtener una plaza en el hospital «Saturnino Lora». El ansiado anhelo no pudo cumplirse en el recién graduado que buscaba un lugar para poder ejercer su profesión. Tampoco pudo encontrar trabajo en otras instituciones asistenciales de la ciudad oriental, como el «Centro gallego» y la «Clínica española».

No tuvo otra alternativa que marchar a la ciudad de Cárdenas, Matanzas. En esa otra ciudad costera, le habían ofrecido una plaza como médico por un parco sueldo. Estuvo en ese lugar hasta el año 1921, cuando a causa de la enfermedad de su madre, estuvo forzado a regresar a la ciudad que lo vio nacer. Los obstáculos prosiguieron en su vida, siempre saturada de serios problemas financieros, pero a pesar de ello, en no pocas ocasiones brindó asistencia médica sin obtener sueldo alguno. Trabajó en un pequeño hospital de «Comas» y hacía consultas privadas para su sustento y la de su familia. En 1929, junto a otros médicos, fundó en el hospital «Saturnino Lora» una sala para la atención especial de niños, todo ello, sin recibir sueldo alguno. El local contó con la caridad de las «Damas Isabelinas», quienes donaron 30 camas, mesas de cura y algunas sillas. Nació así la sala «Alberto Parreño», considerada por muchos como la semilla de la pediatría en Santiago de Cuba. A partir de este momento se había establecido en el joven galeno su verdadera pasión profesional: la atención médica de los niños.

Su intenso quehacer, dedicación y prestigio, le concedió la fortuna de rodearse de un gran número de amigos y colegas, que buscaban en aquella sala de niños enfermos, adentrarse en ese particular espacio donde se fusionaba la sensibilidad y el conocimiento científico. Su trabajo no se enmarcó solamente en el trabajo clínico, por la necesidad y las condiciones del hospital, que carecía de un servicio de Anatomía Patológica, se vio precisado a realizar las autopsias a los fallecidos, y así estudiar las causas de sus muertes.

En 1936, a golpe de sacrificio, voluntad y autoridad, se materializó unos de sus sueños de recién graduado: un empleo como médico en el hospital «Saturnino Lora», y así, la nueva posibilidad de tener un sueldo. Fue nombrado en aquel entonces como Jefe del servicio de la sala de niños.

El descubrimiento de una nueva enfermedad

antonio-beguez-cesar-cg

En el tiempo que se desempeñó como médico en la sala de pediatría «Alberto Parreño», aconteció un hecho que le hizo ganar una reputación nacional e internacional. Corría el año 1933, cuando atendió a un niño que procedía de una consulta privada. Por alguna razón especial, le llamó poderosamente la atención. Quizás, fue una particular sensibilidad que le provocaron los ojos tristes y la debilidad del niño gravemente enfermo. Poco tiempo transcurrió para que la muerte llenara de nostalgia el corazón del galeno que poco pudo hacer a pesar de grandes esfuerzos y agotar todas las posibilidades que tenía a su alcance. Le mortificaba haberse sentido incompetente por no poder precisar la causa de esa enfermedad mortal que tanto lo afligía.

No pasó mucho tiempo, cuando causalmente atendió a otros dos enfermos con similares síntomas y signos. Para mayor asombro, eran hermanos del fallecido. El desenlace final de ellos fue la misma y se percató al instante, que algo raro ocurría en esa familia. Dedicó entonces largas horas de estudio para determinar las causas de estas tres muertes, y se convirtió este objetivo, en uno de sus mayores retos científicos. Retomó la revisión exhaustiva de las historias clínicas y llegó a conclusiones sorprendentes. Sin temor a equivocarse refería que estaba en presencia de una misma enfermedad que hasta ese momento era desconocida. La llamó como «neutropenia crónica maligna familiar» y estos hallazgos los publicó en el «Boletín de la Sociedad cubana de pediatría» en 1943.

La enfermedad descrita era un trastorno multisistémico, metabólico y familiar, que se caracterizaba por la existencia de granulaciones anormales en los leucocitos y elevada susceptibilidad para las infecciones. Con posterioridad, en el mundo fue descrita también por los médicos Alexander Moisés Chédiak en 1952 y Otokata Higashi en 1954. Por eso, en el mundo se le conoce con frecuencia como síndrome de Chediak-Higashi o síndrome de Beguez César-Steinbrinck-Chédiak-Higashi, aunque se puede referir también como enfermedad de Béguez César. Esta afección se acompaña de una larga lista de anomalías y malformaciones como el albinismo parcial, la fotofobia y la hiperhidrosis. Puede acontecer en estos enfermos la existencia de neuropatía progresiva con debilidad muscular. Es una enfermedad genética que afecta a ambos sexos -probablemente autosómico recesivo-. Se ha reportado que puede ser vista en hijos de padres consanguíneos. Su pronóstico es malo y los niños mueren generalmente entre los 5 y 10 años de edad, asociados a infecciones o a linfomas. En la actualidad es enmarcada dentro de un grupo de enfermedades conocidas como «raras», si se tiene en cuenta que en el mundo se han reportado menos de 500 casos en los últimos 20 años.

Por la dedicación y el prestigio alcanzado, Béguez, durante la creación de la Sociedad cubana de pediatría de Oriente en 1934, fue nombrado como su primer presidente. Como tal, participó en 1935 en la «Primera jornada nacional de pediatría», celebrada en la ciudad de Camagüey. Otros aportes que hizo a la pediatría fueron: el primer reporte en Cuba -en 1936- de la enfermedad conocida como «Enfermedad de Weir-Mitchell», en 1936, y el primer reporte de craneofaringioma en niños en 1939.

Otros pasajes de la vida de Béguez

En 1940, llegó a asumir la presidencia el dictador Fulgencio Batista y entre las primeras acciones de cambio, Béguez quedó cesante de su cargo como médico del «Saturnino Lora». Pero gracias a la gestión de sus amigos de la Sociedad cubana de pediatría de La Habana se le volvió a conceder el puesto. Estas acciones se repitieron una y otra vez durante cada nuevo periodo presidencial de la época como causa de su postura e ideal, considerado en varias ocasiones como «persona desafecta al régimen». En varias oportunidades se jugó la vida al brindar su hogar como escondite de los jóvenes revolucionarios perseguidos por los esbirros de la tiranía batistiana. Se había identificado rápidamente con el ideal de lucha del Movimiento 26 de julio.

Al llegar el Triunfo de la Revolución cubana en enero de 1959, Béguez tenía 64 años de edad. Fue de los pocos médicos que optó por quedarse en Cuba y apoyar a su proceso revolucionario. Ahora había encontrado una nueva motivación, siempre vinculada a la salud de los niños. Empezó a dirigir la sala de niños del Hospital provincial de Santiago de Cuba, que se había inaugurado recientemente. Estuvo en este cargo hasta julio de 1960 cuando pasó a dirigir la sala de niños del Hospital Infantil Norte (ONDI) de Santiago de Cuba.

Al cumplir 45 años de vida profesional en el campo de la pediatría fue galardonado con el Diploma de Mérito de la Sociedad cubana de pediatría y Diplona de honor, conferido por el Ministerio de Salud Pública. En el marco de la «Primera jornada latinoamericana de estudios cooperativos en Hematología», que contaba con la asistencia de delegados latinoamericanos, se le declara como descubridor de la mal llamada enfermedad de Chediak-Higashi.

Béguez murió el 11 de febrero de 1975, en su tierra natal de Santiago de Cuba, poco antes de cumplir 80 años de edad. Del legado de este gran médico cubano recordamos con orgullo sus lecciones, no haber guardado en su alcázar sus saberes y poderlo recordar para siempre como el paradigma de médico modesto y humilde para las nuevas generaciones.

Referencias bibliográficas

León Guevara A, Goyo Rivas J. Yo, Antonio Béguez Cesar, médico cubano. Rev Cubana Pediatr. 1999,71:254-8.

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Sábado 27 / agosto / 2011

Rehabilitados 4 500 niños en cardiocentro cubano

Filed under: General — Julio César Hernández Perera — agosto 27th, 2011 — 8:05

Rehabilitados 4 500 niños en cardiocentro cubano
fidel_cardiocentro-h27 de agosto de 2011 (Diario Granma) -Más de 4500 niños han sido rehabilitados en el Cardiocentro Pediátrico «William Soler», en la capital, desde 1992, cuando inició el «Programa cubano de rehabilitación cardiovascular». El cardiocentro arribó el 26 de agosto de 2011 a sus 25 años, donde anualmente se operan de 300 a 400 pacientes y se realizan cerca de 300 cateterismos intervencionistas. [Más…]

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Domingo 7 / agosto / 2011

7 de agosto de 1974: «Muerte de Virginia Apgar»

Filed under: Efemérides — Julio César Hernández Perera — agosto 7th, 2011 — 15:23

7 de agosto de 1974: «Muerte de Virginia Apgar»
virginia-apgar-03-cgA Virginia Apgar se le reconoce en el mundo por sus aportes en la anestesia y la pediatría. Es muy conocida en el mundo por ser creadora de la puntuación que lleva su nombre, herramienta que es empleada para la evaluación de los recién nacidos. Nació el 7 de junio de 1909 en Westfield, Nueva Jersey, EE.UU y murió el 7 de agosto de 1974 en Nueva York. Al tener en cuenta sus grades aportes, es considerada como fundadora de la «Medicina perinatal». Esta personalidad, que alguien describió como «con profunda empatía con la humanidad», fue exitosa en todos los proyectos que desarrolló y en todas las vocaciones que tuvo.

Enlaces relacionados:
Epónimos. «La puntuación Apgar»
¿«Apgar», «APGAR» o «apgar»?

¿Qué hay detrás de la «puntuación Apgar»?

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Lunes 7 / febrero / 2011

8 de febrero de 1970. «Se inaugura oficialmente el Hospital Pediátrico de Centro Habana»

Filed under: Celebraciones,Efemérides — Julio César Hernández Perera — febrero 7th, 2011 — 8:41

8 de febrero de 1970. «Se inaugura oficialmente el Hospital Pediátrico de Centro Habana»

El 8 de febrero de 1970 es inaugurado el Hospital Pediátrico de Centro Habana en áreas donde antiguamente había radicado el Hospital Antiinfeccioso de Cuba «Las Ánimas».

En «Las Ánimas», inaugurado en 1899, trabajaron prestigiosos científicos, entre los que sobresalió Carlos J. Finlay, descubridor del mosquito Aedes aegypti como agente transmisor de la fiebre amarilla. Durante varias décadas, el nosocomio atendió a los habaneros con mayor o menor fortuna, pero fue en 1970, cuando al cumplirse 10 años de la Revolución cubana, se decidió que comenzara a atender solo a niños y asumiera docencia médica superior de pre y posgrado.

Tres años después se inauguró el Departamento de Cirugía y en 1975 se construyó el Cuerpo de Guardia para atender los casos de emergencia.

Esta institución de salud brinda docencia y asistencia en diferentes especialidades pediátricas, incluyendo quirúrgicas, con un alto prestigio dentro del sistema de salud cubano. Cuenta con más de 260 camas y los requerimientos propios para la atención a menores de 18 años, distribuidas en 9 especialidades.

En su historia se puede destacar la creación de la primera sala de terapia intensiva en el año 1981, como respuesta a una inhumana y cruel agresión biológica de dengue hemorrágico, que sufrió nuestra población desde los EEUU. Este hecho marcó la apertura de centros similares en todos los hospitales infantiles de la isla.

Fuente.
Hospital Pediátrico de Centro Habana. Ecured.

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Viernes 7 / enero / 2011

Cobertura y acceso universal a los servicios y sistemas de salud, determinante principal de la salud, la seguridad humana y la reducción de las inequidades

Filed under: Organización Panamericana de la Salud — Julio César Hernández Perera — enero 7th, 2011 — 9:31

Cobertura y acceso universal a los servicios y sistemas de salud, determinante principal de la salud, la seguridad humana y la reducción de las inequidades

El 5 de enero de 2011 se publicó en la página web de la OPS el siguiente artículo que toma como fundamento el éxito alcanzado por Cuba al reportar en el 2010 una mortalidad infantil de 4,5 por mil nacidos vivos, la más baja registrada en toda su historia. El logro alcanzado es un ejemplo para la región, porque a pesar de ser un país pobre y de escasos recursos se ha situado como «la nación de las Américas con más baja mortalidad infantil», indicador que mide la seriedad y calidad con que una sociedad atiende y protege a las gestantes, a las puérperas y a los niños. Como se significa en una parte del trabajo, «Esos son resultados de los esfuerzos del país y del sistema de salud a favor de la salud y el bienestar de la madre y el niño, sistema de salud basado en la cobertura universal y atención primaria, que dispone de políticas, estrategias y sistemas de monitoreo e información específicamente orientado a la disminución de la mortalidad materna e infantil, sustentado en una amplia red de centros asistenciales e instituciones de atención primaria, junto a sistemáticas campañas de promoción y prevención.»

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Lunes 16 / agosto / 2010

La ciencia y la aplicación de la terapia con aerosol.

Filed under: Artículos médicos de interés,Revisiones (temas de medicina) — Julio César Hernández Perera — agosto 16th, 2010 — 7:27

Air and soul: the science and application of aerosol therapy.
Rubin BK. Respir Care. 2010 Jul;55(7):911-21.
La utilización de aerosoles en la medicina se remonta desde hace muchos años, y se caracteriza por ser poco costosa, actuar rápidamente y producir pocos efectos adversos. Le recomendamos la siguiente publicación donde se realiza una revisión donde se abordan interesantes temas relacionados con la terapia con aerosoles como los antecedentes históricos, los factores que influyen en el éxito de su aplicación -asociados principalmente a la utilización de diferentes dispositivos, drogas y adhesión al tratamiento-, y las tendencias encaminadas a su aplicación médica en el futuro.

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Lunes 19 / julio / 2010

22 de julio de 1952. «Muerte del Dr. Ángel Arturo Aballí Arellanol»

Filed under: Efemérides — Julio César Hernández Perera — julio 19th, 2010 — 21:59

22 de julio de 1952. «Muerte del Dr. Ángel Arturo Aballí Arellanol»

El Dr. Ángel Arturo Aballí Arellanol (30 de septiembre 1880 – 22 de julio de 1952), fue un destacado médico pediatra, profesor y escritor científico. Estudió en la Universidad de la Habana, en la Facultad de medicina. Se graduó de Doctor en Medicina en 1901, y en noviembre del mismo año fue declarado Alumno Eminente por el Claustro de Profesores de la Facultad de Medicina y Farmacia, a la sazón ocupaba el cargo de Alumno Ayudante de la Cátedra de Fisiología junto al profesor Miguel Sánchez Toledo. Por ese motivo se le adjudicó la primera beca de viajes bianuales que le permitió perfeccionar y ampliar sus conocimientos científicos en las Universidades de New York, París y Berlín. Tuvo -expresa uno de sus biógrafos- la idea de dedicarse a la oftalmología; pero el vigoroso movimiento pediátrico impulsado por Czerny y Heuber en la Escuela de Berlín lo impresionó y le reveló su verdadera vocación.

Es considerado como uno de los pediatras más importantes de la historia de la medicina cubana. Su defensa se basó en los intereses de la nueva generación, el estado de salud de la niñez; incluyendo su atención, bienestar y felicidad. Tuvo una preocupación constante por la situación que presentaba la enseñanza de la pediatría en el país.

En 1906 ocupó el puesto de jefe de clínica infantil de la Cátedra de Clínica Médica. Elaboró planes y programas de estudio, donde incorporó a la enseñanza de la pediatría los métodos pedagógicos más avanzados.

En el hospital «Nuestra Señora de las Mercedes» creó el primer servicio de clínica infantil en Cuba. Inauguró una sala de lactantes y organizó un laboratorio clínico adjunto, departamento de dietética y laboratorio de anatomía patológica, a la vez que trabajó en la preparación de los cuadros que se incorporaron a la docencia de la cátedra.

En este servicio introdujo en el país la otoscopia y el uso del citoscopio infantil; se hicieron las primeras transfusiones de sangre en niños, así como las primeras punciones lumbares, el estudio del líquido cefalorraquídeo, y las pruebas hepáticas, entre otras, procedimientos diagnósticos y terapéuticos de lo más avanzado en el mundo de aquel entonces.

Dedicó estudios a las enfermedades diarreicas, la desnutrición y la tuberculosis, problemas de salud de los más agudos que afectaban a la infancia en el país.

Para dichos fines inauguró el dispensario antituberculoso para Niños «Calmette», el preventorio «Grancher» para lactantes, una sala destinada a niños tuberculosos en el hospital «La esperanza», y más tarde el Hospital infantil antituberculoso que ostenta hoy su nombre, convertido al Triunfo de la Revolución en hospital pediátrico general «Dr. Aballí» .

La Sociedad de estudios clínicos que el Dr. Aballí presidiera entre 1920 y 1924, fue la primera sociedad de carácter científico de la medicina cubana, y su labor en ella fue extraordinaria. El 15 de octubre de 1925, junto a Juan Guiteras, constituyó la Federación médica de Cuba, siendo elegido su primer presidente.
Fundó el periódico político «El Cubano Libre».

Cuando se creó la cátedra de patología y clínica infantil fue nombrado en 1923 profesor titular.
En 1924 fungió como presidente del VI congreso médico; presidió la delegación cubana al VII Congreso médico latinoamericano, celebrado en México, en 1925; fue elegido miembro honorario de la Academia de ciencias médicas, físicas y naturales de La Habana, en 1926
Presidió el «V Congreso Panamericano del Niño» celebrado en la Habana, en 1927; a iniciativa suya se creó la Sociedad Cubana de Pediatría, en 1928, resultando electo como su presidente.

En 1936 fue designado decano de la escuela de medicina de la Universidad de La Habana y en 1946 se le confirió el diploma de miembro de honor de la Sociedad cubana de pediatría.
Perteneció a numerosas sociedades científicas de otros países, tales como: la Societ Medicales des Hopitaux de París, la Academia de medicina de Nueva York, la Academia de medicina de Buenos Aires, y la American Pediatric Society.

Enlaces de interés: El Dr. Ángel Arturo Aballí, Maestro de la Pediatría Cubana | Aballí Arellano, Ángel Arturo | Historia de la pediatría. Algunos aspectos de su desarrollo en Cuba

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Sábado 10 / julio / 2010

Valoran calidad de atención infanto-juvenil de Cuba

Filed under: General — Julio César Hernández Perera — julio 10th, 2010 — 18:35

Valoran calidad de atención infanto-juvenil de Cuba
10-07-21010. Cuba es líder en la atención infanto-juvenil porque tiene programas sistematizados, bien estructurados, e identifica los problemas de salud mental. Esta aseveración fue realizada por el Dr. Enrique Camareiro, presidente de la Asociación Psiquiátrica de América Latina, al concluir en La Habana el «IV Congreso Panamericano de Salud Mental Infanto-Juvenil».

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