Epónimos. «Mal de Pott, fracturas de Pott y cáncer de Pott»

Posted at — Julio César Hernández Perera — febrero 26th, 2011 — 8:18 under Epónimos,Historia de la medicina

Por: Dr.Cs. Alfredo Ceballos Mesa*.

Percival Pott fue un cirujano inglés (6 de junio de 1714 – 22 de diciembre de 1788). Nació en Threadneedle Street, en Londres. Hijo de un notario de buen linaje, quién lo dejó huérfano a los 3 años de edad. Gracias a su madre y a la ayuda del obispo de Rochester, pudo estudiar en una escuela de Kent. A los 17 años descartó su idea de hacerse clérigo y comenzó como aprendiz del cirujano Edward Nourse, en el hospital San Bartolomé, en Anatomía y Cirugía, preparando cadáveres para disecciones. Le permitían además, presenciar y ayudar en operaciones.

En 1736 obtuvo su Gran Diploma que lo autorizó a ejercer la cirugía por el gremio de Barberos-Cirujanos. Cuando en 1745 los cirujanos se separaron de los barberos, Pott tomó parte activa en este nuevo grupo.

En 1761 sucedió a su tutor Nourse como cirujano del Gran Bartolomé. En 1764 fue elegido miembro de la «Royal Society», en 1765 Decano de cirujanos de su hospital y Gobernador de la Corporación de cirujanos que ayudó a crear desde que se separaron de la asociación con los barberos. En 1768 fue elegido Miembro de honor del Colegio Real de cirujanos de Edimburgo y en 1787 del Colegio de cirujanos de Irlanda. En este último año se jubiló.

Después de la muerte de su madre en 1756, se casó con Sarah Cruttender, engendraron cuatro hijas y cinco hijos.

El 11 de diciembre de 1788 se trasladó a visitar a un enfermo en las afueras de Londres. Al regresar se quejó de tener un resfriado, que lo llevó a la cama por unos días. Se recuperó de esta enfermedad, pero pocos días después de nuevo salió a visitar pacientes y regresó con escalofríos y mucha fiebre. Murió pocos días después, el 22 de diciembre, quizás de neumonía.

El saber quirúrgico de Pott se manifestó a lo largo de su vida, les refiero cómo.

En 1756 al caerse de un caballo, medio de transporte de entonces para visitar pacientes, sufrió fractura abierta en el tobillo. Opuesto al tratamiento de aquellos tiempos, la amputación, no solo indicó cómo tratarse, sino que hizo la descripción de su lesión:

«Fractura del extremo inferior del peroné, con fractura del maléolo tibial o ruptura del ligamento lateral interno»

Lo publicó días después. En la actualidad se sigue llamando así, aunque los pioneros digan que la describió Dupuitren.

Ello lo indujo a estudiar las afecciones del tobillo, legando sus criterios «de pronto tratamiento» en las fracturas y luxaciones en su libro «Some few general remarks of fractures and dislocations» -1769.

Ya en años anteriores mostró interés en enfermedades laborales y en 1775 publicó un tratado sobre afecciones de este tipo, como cataratas, pólipos en la nariz y lesiones de dedos del pie. Incluye su descripción sobre la entonces discutida enfermedad que afectaba con mucha frecuencia a los deshollinadores de chimeneas y que llamó «cáncer de escroto». Logró establecer la relación entre el hollín y esta afección que se presentaba después de 30 o 40 años de la exposición a esta sustancia y que estaba caracterizado por la presencia de úlceras en la región escrotal, que degeneraban. Preconizaba en estos casos la resección precoz antes de que invadiera el testículo.

Entre 1779 y 1782 estudió, describió y corrigió ideas hasta mostrar el diagnóstico definitivo de la espondilitis tuberculosa provocada por la diseminación hemática y linfática del germen a los cuerpos vertebrales dorsales, preferiblemente en niños de 4 a 10 años de edad, con destrucción en forma de caries de los mismos. Esta alteración provoca una severa giba xifótica por hundimiento vertebral con prominencia anterior del esternón y cartílagos, parálisis parcial o total de los miembros inferiores y los llamados abscesos osifluentes, provocado por la presencia de secreciones purulentas tuberculosa que desciende del tórax a pelvis y periné, decolando las estructuras prevertebrales.

Sin saber que era la tuberculosis el germen que la provocaba, supo hacer un verdadero diagnóstico anatomopatológico clásico, por lo que la afección lleva su nombre. Para ello escribió el tratado,

«Comentarios sobre este tipo de parálisis de los miembros inferiores, la cual se ve acompañada a menudo de curvatura de la espina supuestamente causada por ella»

Pott incursionó en otras afecciones en las que dejó grabado su pensamiento y acción quirúrgica. Entre ellas, las hernias inguinales congénitas, discutiendo con el famoso conocido Hunter, la prioridad en la descripción de la anatomía de esta afección.

En lesiones cráneo-encefálicas, señaló la diferencia entre un hematoma y un absceso extradural, así como la necesidad de la trepanación y la limpieza quirúrgica focal, señalando que la gravedad de las lesiones craneales, se deben al daño del cerebro y no por la fractura en sí misma.

En las fístulas anales escribió en su «Tratado de fístulas» la conducta quirúrgica de esta afección, mediante una mínima sección, que en la actualidad conocemos como fistulotomía.

Durante la mitad del siglo XVIII fue el cirujano más famoso de Inglaterra y sus trabajos fueron traducidos al alemán, francés, holandés e italiano, países donde muchos jóvenes concurrían al San Bartolomé.

El 21 de diciembre de 1788, día antes de su muerte nos dejó -para pensar-, su último diagnóstico que por respeto copio en su idioma y espero que sepan traducirlo:

«My lamp is almost extinguished; I hope it has burned for the beneficit of the others».

Bibliografía

Sir Percivall Pott (1714-1788). CA Cancer J Clin 1974;24;108-109

Dobson J. Percivall Pott. Ann Roy Coll Surg Eng. 1972;50: 54-65.

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* (El profesor Alfredo Ceballos Mesa es Académico Titular y profesor de Mérito de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana.)

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