Epónimos. «Dedos hipocráticos», el signo clínico más antiguo de la medicina.

Publicado en — Julio César Hernández Perera — Noviembre 21st, 2010 — 9:00 bajo El idioma y la medicina, Epónimos, Historia de la medicina

Por: Dr.C. Julio César Hernández Perera.

Hipócrates de Cos (Cos, 460 ane - Tesalia 370 ane) fue un médico griego que ejerció durante el llamado «siglo de Pericles». Es considerado como una de las figuras más destacadas en la historia de la medicina. Muchos se refieren a él como el «padre de la medicina» en reconocimiento a sus importantes y duraderas contribuciones a esta ciencia. De manera incuestionable, sus aportes favorecieron, a que la medicina se convirtiera en una verdadera profesión.

Fue el primer médico que rechazó las supersticiones, leyendas y creencias populares que señalaban como causantes de las enfermedades a las fuerzas sobrenaturales o divinas. Argumentaba que la enfermedad no era un castigo infligido por los dioses, sino la consecuencia de factores ambientales, la dieta y los hábitos de vida.

Así quedaban sentadas las bases de la medicina científica.
Hipócrates y sus seguidores fueron los primeros en describir muchas enfermedades y trastornos médicos. Basaba su práctica médica en observaciones detalladas y en el estudio del cuerpo humano. Se le atribuye la primera descripción de la acropaquia como un signo de enfermedad.

En la descripción del signo, señaló:
«el agua se acumula; los enfermos tienen fiebre y tos; la respiración es rápida; los pies se ponen edematosos; las uñas se tornan curvas y el paciente sufre como si tuviera pus dentro (…) si pones tu oído en el pecho, puedes oír que hierve por dentro como el vino agriado».

Esta es la razón por la que la acropaquia o «dedos en palillo de tambor», se conozca también con el epónimo de «dedos hipocráticos», y ha sido considerado como el signo clínico más antiguo de la medicina.

Los «dedos hipocráticos», son catalogados como el rasgo más distintivo en la osteoartropatía hipertrófica. Se caracteriza por una deformidad distal de los dedos, que adquieren una forma redondeada, acompañada de «uñas en vidrio de reloj». En estos casos los pacientes presentan una excesiva proliferación de la zona dérmica y una enfermedad articular caracterizada principalmente por proliferación periosteal en los huesos tubulares de las falanges distales -periostosis.

Por siglos, se conoció como un signo ominoso, que delataba la presencia de una «enfermedad interna fatal». Aún en la actualidad, este criterio no ha perdido vigencia y puede ser considerado como signo de mal pronóstico, significando que la enfermedad de base ha alcanzado un estadio avanzado. Este fenómeno ha sido descrito en estudios controlados en pacientes con sicklemia, fibrosis quística, asbestosis y enfermedad de Graves.

En el conocimiento de su patogenia han relucido en la actualidad algunos hallazgos de interés, como por ejemplo la asociación de esta afección con una elevada concentración de prostaglandinas F2-alfa, prostaglandina E y endotelina plasmática en pacientes con fibrosis quística y hepatopatías severas; y niveles elevados de factor transformador del crecimiento beta-1 en pacientes con cáncer y enfisema pulmonar. Recientes investigaciones apuntan también al papel protagónico que puede desempeñar el factor de crecimiento epidérmico vascular, un factor derivado de las plaquetas, que puede se inducido por la hipoxia y algunos tipos de cáncer.

Fuentes bibliográficas

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