1 de julio de 1986. «Inauguración del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología».

Posted at — Julio César Hernández Perera — junio 27th, 2010 — 14:47 under Efemérides

1 de julio de 1986. «Inauguración del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología».

El 1 de julio de 1986 se inauguró oficialmente el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Han pasado más de dos décadas, y el CIGB se ha convertido no solo en un puntal de la salud pública, sino en un importante renglón económico.

Su concepción se puede remontar desde los mismos momentos del triunfo revolucionario de 1959. Pocos meses después del Triunfo de la Revolución, Fidel expresó: «el futuro de nuestra patria, tiene que ser, necesariamente, un futuro de hombres de ciencia, tiene que ser un futuro de hombres de pensamiento; porque precisamente es lo que más estamos sembrando; lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia». La clarividencia de nuestro máximo líder, perseguía como principal objetivo «que no se perdiera ninguna inteligencia y que resultara imprescindible que todo el pueblo se preparara intelectual y culturalmente».

Teniendo a nuestro Comandante en Jefe como su máximo promotor, desde 1981 se decidió promover a la biotecnología como una de las principales industrias del futuro desarrollo nacional. Ese mismo año, un grupo de científicos cubanos inicia en Cuba la producción de interferón alfa leucocitario humano, estabilizándose la producción en corto plazo y lograron comenzar en junio su aplicación en la práctica médica.
Motivados con estos resultados y experiencia, se decidió construir el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB), y así Cuba se sumaba al selecto grupo de naciones donde nacía esta revolución en el campo de la biología.

Desde su concepción, sólo tomó seis meses la terminación de la obra civil del CIB. Nacía así, en el año 1982, la primera institución biotecnológica científico-productiva en Cuba y se incluía dentro del reducido número de países productores de esa biomolécula. El interferón se convertiría también en el modelo para lograr el desarrollo acelerado de la Ingeniería Genética y la Biotecnología moderna en nuestro país.
Cuatro años más tarde, se inauguró el CIGB, donde continuaron estos y muchos otros trabajos de investigación, con importantes resultados, como -a manera de ejemplo- una vacuna recombinante contra la hepatitis B, el factor de crecimiento epidérmico (EGF), obtenido también por vía recombinante, la estreptoquinasa -obtenida así por primera vez en el mundo-, la vacuna Heberpenta -contra la difteria, tétanos, tos ferina, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo B-, el Citoprob-P, y otros muchos compuestos.

El CIGB significó la mayor inversión en investigación científica realizada nunca en Cuba, y combina tanto este aspecto, como el desarrollo experimental, la producción misma de los fármacos, e incluso, su comercialización. Fue la primera institución científica en Cuba que combinó todas estas funciones.
Esa voluntad continuó materializándose y se extendió en el resto del país con la creación de otros centros como el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Camagüey (1989), el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Sancti Spíritus (1990), Centro de Biotecnología de Ciego de Ávila (1991) y el Centro de Biotecnología de las Plantas de Villa Clara (1992).

Un hito importante de la biotecnología cubana es la creación en 1992 del Polo Científico del Oeste de La Habana. Los polos nacieron como consecuencia necesaria e inevitable de la aplicación de la filosofía de desarrollar los proyectos científicos y de innovación tecnológica, siempre con una vocación social. La esencia de su labor está marcada favorablemente por la coordinación y la integración y, aunque sus inicios se vinculan con una solución coyuntural ante la inminencia del período especial en el primer lustro de los años 90 del siglo anterior, hoy es un principio distintivo de las ciencias cubanas. Los polos científicos-productivos constituyen una forma de organización para vincular la ciencia y la producción de bienes y servicios. Están integrados -territorialmente o por temáticas- por un grupo de entidades e instituciones que unen su capacidad profesional, financiera y de infraestructura. Significa, en síntesis, integrar la comunidad científica al sistema empresarial y productivo. Esta experiencia se extendió al resto del país y en estos momentos alcanza el número de 10. La creación de los Polos Científicos se enmarca en la tendencia internacional de favorecer la integración de entidades de investigación-desarrollo y producción, dirigida al desarrollo científico-tecnológico. Gracias a la biotecnología cubana, se ha logrado desarrollar productos de probada efectividad en diagnóstico, prevención o curación de unas 26 enfermedades crónicas o infecciosas, además de trabajar actualmente en varias decenas de nuevas moléculas y formulaciones.

Enlaces relacionados: Historia del CIGB

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