2 de febrero de 1806. «Se inaugura el Cementerio Universal de La Habana»

Posted at — Julio César Hernández Perera — febrero 1st, 2012 — 23:00 under Actualidad en el CIMEQ,Efemérides

2 de febrero de 1806. «Se inaugura el Cementerio Universal de La Habana»
cementerio-de-espada-hEl 2 de febrero de 1806 se inauguró el primer cementerio público de La Habana, ubicado en el cuadrante formado por las calles Aramburu, San Francisco, San Lázaro y Vapor, en lo que hoy es parte del municipio Centro Habana.

Por de más de 300 años prevaleció la costumbre de enterrar a los muertos en las iglesias. Muchos feligreses creían que al morir y ser enterrados en estos lugares de culto, se estaba más cerca de Dios, sin olvidar, el lucrativo negocio que ello representaba también para una parte del clero. Pero el hedor de los cadáveres descompuestos conspiraba contra la salud pública y el buen desarrollo del culto religioso.

El primer intento por prohibir los enterramientos en el interior de los templos fue del Gobernador Don Luis de las Casas, que fracasó a causa de lo arraigada que estaba esta costumbre y su estrecha relación con las creencias religiosas.

Con el antecedente de haber sido proscrita esta práctica y el establecimiento de cementerios en la metrópoli española, durante la segunda mitad del sigo XVIII, en La Habana, la necesidad de hacer un cementerio fue acogida por Sociedad Económica de Amigos del País. No sin algunas protestas populares, pero apoyada por la palabra autorizada del sabio cubano Dr. Tomas Romay, la iniciativa fue puesta en práctica por el Obispo Juan Díaz Espada y Landa, pero lamentablemente el proyecto no fraguó por la dificultad de encontrar un terreno extramuros donde ubicarlo.

Fue el Obispo Don Felipe de Tres Palacios, sucesor de Espada, continuador también de la idea y en 1804 el Obispado adquirió 19 mil 780 varas cuadradas (unos 16 mil 534 metros) de terreno y se comenzó la obra a una milla al oeste de la ciudad en las inmediaciones de la costa de San Lázaro.

En febrero de 1806 quedó concluido, con capacidad para más de 4 mil 600 sepulturas, cuatro osarios y una capilla.

Desde el 2 de febrero de ese año cesaron las inhumaciones en los templos, aunque se siguió enterrando en el patio de los monasterios y conventos que tenían sus propios cementerios, pero principalmente a los monjes y monjas.

El nuevo camposanto recibió como nombre el de su principal impulsor, el Obispo Espada.

En 1833, a causa de la epidemia de cólera que azotó el país, fue necesario ampliar el cementerio en 3 mil 400 varas cuadradas. En 1849 se adquirieron nuevos terrenos.

El Cementerio de Espada tiene una interesante historia que se relaciona también con la escuela de medicina y la lucha independentista contra la colonia española. Al poco tiempo de fundado, se construyó a su lado la sala de anatomía o de San Dionisio, lugar donde los estudiantes de medicina realizaban sus prácticas. Esta circunstancia estuvo relacionada con los sucesos que desembocaron en el injusto fusilamiento de ocho jóvenes a manos del Cuerpo de Voluntarios, el 27 de noviembre de 1871.

Entre las personalidades enterradas allí, se encontraba el propio Obispo de Espada, cuyos restos fueron trasladados posteriormente al Cementerio de Colón en 1878. También fueron sepultadas otras muchas celebridades como José de la Luz y Caballero, Francisco de Arango y Parreño, el poeta y socialista alemán, George Weerth, y el pintor español Juan Bautista Vernay, fundador de la academia de Pintura de San Alejandro. Se conoce que el Dr. Tomás Romay, fue enterrado en el nicho 146, del cuarto Departamento del primer patio. Hoy sus restos se encuentran en el Museo de Ciencias Médicas, en la calle Cuba número 460, en La Habana Vieja.

El Cementerio de Espada fue clausurado por decreto del Gobernador, el 30 de septiembre de 1878 y quedaron en él 314 mil 244 cadáveres hasta después de abril 1900 en que fueron trasladados a otras necrópolis.

En la actualidad sólo se conserva una pared con nichos y tapas, que cierra el paso en la calle Aramburu a la altura de la calle Vapor, para recordar al visitante, que en ese lugar estuvo el primer cementerio, donde reposaron, durante casi un siglo, los restos de muchos de los que fraguaron nuestra nación.

Enlaces: Febrero 2 de 1806. Inauguración del primer cementerio de La Habana

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