Chernobil, Programa humanitario cubano

12 mayo 2010

Una nueva dosis de esperanza

Filed under: Actividades,chernobil español — Dra. Yamila Ojeda Dennis @ 9:18

periódico Granma, 26 de marzo de 2010.

La ucraniana Liuda Bilich viajó a Cuba en el segundo vuelo que trajo a niños afectados por el accidente nuclear de Chernobil. Ahora, curada, feliz y agradecida por cuanto Cuba ha hecho por ella y otros miles de niños también víctimas de aquella pesadilla nuclear, explica a Granma algunas de sus apreciaciones sobre este humano plan.

¿Por qué a Cuba?

Contaba con 12 años cuando vine por primera vez. Debido a las radiaciones provocadas por el accidente de Chernobil, padecí serios problemas de tiroides. Entonces nos hablaron en Ucrania del programa cubano, que ofrecía posibilidades de curación. Me trajeron y estuve mes y medio inicialmente.

Liuda Bilich y sus hijos Kolia y Valik, felices de recibir una nueva dosis de esperanza.

¿Y qué recuerdas de aquellos días?

Aunque han pasado casi 20 años, cuando vine junto a otros menores en el segundo vuelo en diciembre de 1990, hoy lo recuerdo todo. a los niños cubanos, los médicos, las instalaciones. Me acuerdo de una enfermera, Kenia, con su humanidad…

¿Lo que más te impresionó?

Siempre los médicos nos atendían con cariño, con una sonrisa, me sentía como con mi familia. Eso no se puede olvidar.

Yo en Ucrania no tenía evolución en mi crecimiento y luego se me presentaron problemas con la glándula tiroides. Veía con dificultad y hasta perdí las cejas.

En Cuba me curaron completamente.

¿Luego creciste, te casaste y tuviste tres hijos…?

De Cuba salí curada. Me sentía bien y gracias a dios no he tenido serios problemas. Los niños nacieron bien, han crecido.

Tarará es la ciudad de todos, corroboran estos pequeños ucranianos que irradian felicidad, mientras juegan en patios y jardines.

¿Con tu nueva y saludable familia, llegaste a olvidar lo sucedido en Chernobil?

Nunca he olvidado a Chernobil. Siempre está con nosotros. Donde yo vivo todavía nacen niños a los que luego se les cae el pelo. Siempre he vivido muy agradecida de Cuba, porque después de venir aquí y atenderme hasta dejé de tomar las hormonas para las tiroides, porque me sentía bien. Ahora, en este chequeo me han estudiado nuevamente. En Cuba cogeré otra porción de salud. Estoy recibiendo una nueva dosis de esperanza, con abrazos y sonrisas como los que recibí hace 20 años.

A mis hijos les he explicado qué cosa es Cuba, pues yo considero que aquí están los mejores médicos y creo en ellos.

¿Cómo definirías este programa?

Cuba les da la esperanza a las personas, incluso, la esperanza que muchos ucranianos habíamos perdido. Es como la última oportunidad, porque todas las madres queremos la salud para nuestros hijos y somos felices de que aquí recuperen su salud y estén cada vez mejor. Tarará es la ciudad de todos…

A los hijos varones de Liuda, Kolia, de 11 años, y Valik, de 8 años, presentes en la entrevista, les pregunto por lo que más les ha gustado en esta, su primera visita a Cuba. El mayor de ellos se adelanta para afirmar su gusto por las clases de computación, y el menor, Valik, aclara: “por supuesto la playa de Tarará”.

 
Con un corazón muy grande

“Seguimos definiendo este trabajo como un programa de la esperanza. Los que aquí vivimos cada día junto a los ucranianos que vienen enfermos, vemos cómo las madres y otros familiares de los niños que llegan depositan en nosotros todas sus esperanzas.
“Esto quiere decir, que las depositan en el pueblo de Cuba y valoran muy alto cada centímetro de mejoría que tenga un niño y agradecen la dedicación y la entrega de médicos y trabajadores en hacer que estos cada vez estén mejor.

Doctor Julio Medina, director, y doctora Xenia Laaurenti Dilmés, subdirectora de Asistencia Médica.

“Vienen casos incluso de pequeños con parálisis cerebral infantil (PCI), que sabemos no tienen una cura definitiva, pero nuestros médicos y demás personal tienen un corazón muy grande y hacen todo porque al menos tengan alguna mejoría; y cuando es así vemos la alegría de sus padres. Aquí se les habilitan funciones, se les hace una vida mejor, se socializa ese niño que estaba aislado en un cuarto de su casa y ahora sí puede recibir educación; los maestros van hasta su casa, también comparten con otros niños, juegan, recitan una poesía, eso es una rehabilitación, es llegar un poquito más allá. Eso es esperanza.”

Cuba constituye una esperanza para los niños de Chernobil

Filed under: Actividades,chernobil español — Dra. Yamila Ojeda Dennis @ 9:09

Varios Autores, Juventud Rebelde, 27 de Marzo del 2010.
 
La doctora Xenia Laurenti, vicedirectora de Asistencia Médica del Programa de Atención a los niños de Chernobil, aborda algunos de los aspectos del tratamiento a los afectados por la catástrofe nuclear.
 
Cuando, el 26 de abril de 1986, estalló el reactor nuclear de Chernobil, al norte de Kiev, capital de Ucrania, el teniente coronel Konstantin Kostiuk y otros colegas llegaron casi inmediatamente al lugar para evacuar al personal. Como protección, apenas una máscara, y la orden de que, a la vuelta, quemaran la ropa que habían usado.

La situación creada alrededor de la catástrofe impidió que, mientras la nube radiactiva se expandía, los ciudadanos abandonaran la zona. Irina, la hija de Konstantin, era entonces una niña, y recuerda que el 1º. de Mayo mucha gente fue al desfile, sin saber los peligros a que se exponía.

Hoy Irina está en La Habana, acompañando a sus dos hijas pequeñas, que reciben tratamiento médico en Tarará, localidad costera al este de la capital. La mayor, Anastasia, padece ataxia cerebelosa, y estaba en fisioterapia cuando visitamos su casa. La más chica, Sofía, a la que se aplica tratamiento contra alergias, nos enseñó risueña un cuaderno para colorear, y abrazó después a la doctora Xenia Laurenti, vicedirectora de Asistencia Médica del Programa de Atención Médica a los niños de Chernobil.

Este mar de afectos, en el que bogan profesionales de la salud, traductores y padres, inunda la cotidianidad de la doctora Xenia, a quien acudió JR para conocer algunas particularidades del Programa.

—¿Cuáles son los principales padecimientos de estos niños?

—Los primeros pacientes que llegaron tenían enfermedades oncohematológicas. Se les trasladó a los hospitales pediátricos Juan Manuel Márquez y William Soler, y después, cuando iniciaban el tratamiento, volvían aquí y podíamos darles seguimiento.

«Eran pacientes graves, clasificados en el grupo uno, a saber, patologías serias, con riesgo para la vida. En el dos estaban los que tenían necesidad de ser ingresados, con patologías crónicas, pero que después podían continuar el tratamiento de forma ambulatoria. El tres era parecido, y el cuatro era el de los aparentemente sanos, pero a los que después de todos los estudios siempre les aparecía algo, como por ejemplo, un índice de caries elevado».

—¿Siempre son secuelas del accidente nuclear?

—Científicamente no podemos demostrar que son del accidente nuclear, porque vemos que el comportamiento de las leucemias es igual que el de otras en cualquier lugar. Hemos efectuado estudios del ADN de los pacientes, les hemos medido las radiaciones, y han sido muy pocos los casos que han tenido niveles elevados. Los demás se han mantenido en dosis que no son letales.

«Las enfermedades que se presentan en mayor número son las endocrinas (como cáncer de tiroides), las de la piel (vitiligo, psoriasis, alopecia), las gastrointestinales y las ortopédicas (malformaciones, desviaciones de columna). Son las fundamentales».

—Las de estos niños, nacidos mucho después del accidente, ¿son hereditarias o adquiridas del ambiente?

—Hay radioisótopos que fueron dispersados por la explosión, sobre todo el cesio 137, que tiene una vida prolongada, aproximadamente de 50 años, y que puede permanecer en la naturaleza.

«Pero el impacto psicológico en una familia afectada es de por sí una enfermedad. Si le preguntas a un niño ucraniano qué quisiera, no te responde “juguetes”, sino “salud”. Eso está psicológicamente incorporado. Y parte del programa se dirige precisamente a la rehabilitación psicológica, al no rechazo a ningún tipo de patologías. Nuestro objetivo es curar.

«Hay una condición fundamental para venir a Cuba: pertenecer a una familia afectada por la catástrofe. En Ucrania tienen bien señaladas las zonas por las que viajó la nube radiactiva, los 30 kilómetros a partir de la central nuclear, y han creado un programa de bienestar social para este tipo de familias. Con la prevalencia del cesio 137 en la atmósfera, Chernobil está latente».

—¿Qué retos han debido enfrentar los doctores cubanos ante los padecimientos de estos muchachos?

—El pediatra de primer grado se ha visto ante patologías que no son propias de su especialidad. Ahí es donde viene la parte científica: indagar, buscar, para saber hacia dónde orientar al niño. Saber si tal síndrome es de esta o aquella enfermedad, si debe ser analizada por tal especialista, y llevamos desde el inicio hasta el final un seguimiento total del paciente.

—Les ha demandado entonces un salto en la investigación…

—Efectivamente. Los pacientes traen un multidiagnóstico, con el que los familiares están desorientados. Aquí en Cuba les ofrecemos el diagnóstico real. Es algo que agradecen las madres, y que nos satisface.

«Tuvimos, por ejemplo, un joven que tomaba unas 70 tabletas diarias, con un múltiple diagnóstico, y aquí se le determinó que era una distonía muscular: movimientos totalmente involuntarios. Se le hizo un protocolo de investigación, una primera intervención en el CIREN, una segunda, y salió caminando, hablando español, y se incorporó a la sociedad, tras diez años en Cuba».

—¿Ha habido soluciones netamente cubanas?

—Sí. Está el empleo, en la rehabilitación, de los productos del doctor Carlos Miyares Cao. No intercalamos otros tratamientos existentes en el mundo, sino que solo aplicamos, contra el vitiligo, la melagenina; contra la alopecia, la pilotrofina, y contra la psoriasis, la coriodermina. Hemos obtenido muy buenos resultados.

«Otro caso: tenemos un niño que nació con una malformación de la oreja. En el mundo entero se utilizan prótesis, pero tienen algunos riesgos, como la rotura. Aquí, nuestros cirujanos plásticos acometieron la remodelación con cartílago del propio paciente».

—¿Cuál es la labor del equipo médico cubano en Ucrania?

—Hay una brigada médica en el sur. Desde el principio hubo en Kiev un médico cubano en la selección de los muchachos afectados, y en 1998 el Ministerio de Salud Pública de Ucrania se incorporó al proceso. En el sur, en una zona libre de contaminación, está la brigada, con un hematólogo, un endocrino, un psicólogo, un dermatólogo, un MGI y un traductor, para darles seguimiento a los niños que culminan en Cuba.

«Por otra parte, el ciento por ciento de los que vienen aquí no están relacionados con la catástrofe de Chernobil. También hay niños huérfanos, o sin condiciones económicas. Así, atendimos a un quemado con muchas secuelas. Se le hizo una rehabilitación intensa, porque además venía en silla de ruedas. Se le pusieron prótesis, y ya va a la escuela en Ucrania».

—¿Se puede hablar de una huella afectiva en ustedes, los que participan en el programa?

—Hay una palabra para estos 20 años: esperanza. La vivimos constantemente. La tienen ellos, niños y padres, en los médicos cubanos. Cuba constituye una esperanza. Y nosotros vemos como un reto ofrecérsela. Hay enfermedades que no tienen marcha atrás, pero que un menor pueda incorporarse a la sociedad, que su madre lo vea caminando, ya es un logro. La propia rehabilitación de muchos niños en años pasados, cuando no teníamos equipos, fue por las manos de nuestros fisioterapeutas. Hay que hacer, hay que tratar de modificar. Esa es nuestra medicina, es nuestro prestigio. Y nos enorgullece.

Niños de Chernobil

Filed under: Actividades,chernobil español — Dra. Yamila Ojeda Dennis @ 9:00

Tribuna de la Habana, Irene Izquierdo, 27 de Marzo del 2010.

Hay quienes definen a Chernobil como una sombra que sigue a los ucranianos. Personas que, en la niñez, fueron afectadas por las radiaciones hoy ven resurgir los efectos del accidente en sus hijos, quienes padecen de diversas enfermedades. Y los mismos seres que fueron o son atendidos en Cuba durante estos 20 años, vienen a buscar alivio para las dolencias de sus descendientes.

Para unas 20 mil madres de ese país europeo el Programa Médico Cubano Niños de Chernobil está escrito con letras de oro en la historia de la humanidad. Seguido a partir de la concepción humanitaria de esta Isla, fue el Comandante en Jefe Fidel Castro quien dio calor a la idea de que muchos pequeños, sin opciones de tratamiento para algunos médicos, se acogieran aquí.

El 29 de marzo de 1990 él, personalmente, recibió en el aeropuerto internacional José Martí, al primer grupo de niños, atendido enseguida en el Instituto de Hematología y en el Servicio de Oncología del hospital pediátrico Juan Manuel Márquez. Poco tiempo después los niños cubanos cedieron parte de su ciudad pioneril, en Tarará, para que un grupo de médicos, especialistas, enfermeras y el personal indispensable para ofrecer un trato de excelencia, apostara por la vida de aquellos muchachitos afectados de una forma u otra por el accidente nuclear más grande de la historia, ocurrido a finales de abril de 1986.

Creció a partir de entonces un programa humanitario sin igual. Durante 20 años Cuba no ha renunciado a financiar y desarrollar, aun en las condiciones económicas más difíciles, la atención especializada capaz de devolverles la esperanza de una vida más plena a niños como Pablo, Zoya, Ekaterina, Román, Stefania, Sofía y tantos más, que la relación –entre niños y adultos– rebasa los 24 mil.

Cualquiera de las personas que tuvieron el privilegio de iniciar este plan –no es solo el colectivo de Tarará, sino de muchos otros centros hospitalarios de la Ciudad– puede referirse a la labor realizada durante dos décadas y al amor recíproco, al ver cómo el dolor se trueca en alegría.

El doctor Arístides Cintra Rivero, jefe de los servicios de Pediatría en el centro asistencial, ubicado en el este capitalino, explica que la atención se divide en cuatro grupos, respetando la estructura que le dan en Ucrania.

Los pacientes con enfermedades invalidantes, oncohematológicas, tributarios de tratamientos quirúrgicos complejos, integran el primer grupo; los que padecen cualquier dolencia no incluida en el anterior, conforman el segundo; los aquejados de  enfermedades que pueden recibir atención médica en un régimen ambulatorio, en sus propias casas, sin necesidad de hospitalización, integran el tercero, y los aparentemente sanos, para chequeo médico, están en el cuarto.

¿Qué acciones de salud realizan en la instalación? A su llegada, se les hace el examen médico integral a todos los pacientes, confeccionan sus historias clínicas y, en el transcurso de la primera semana, llevan a cabo la dispensarización.

Con mucho rigor y ética hacen los exámenes de laboratorio y la indicación del procedimiento a seguir, en correspondencia con la afección de cada uno de ellos.
Cuentan el tratamiento médico integral y la rehabilitación. Una labor decisiva tienen a su haber los psicólogos, traductores y los programadores de las actividades recreativas, como un complemento de los procesos de atención especializada.

Varios días atrás comenzó, en la Ciudad Tarará, la jornada por el  aniversario 20 del Programa médico cubano Niños de Chernobil. Entre el 30 de marzo y el primero de abril se desarrollará una conferencia internacional acerca de los accidentes y desastres nucleares, la  protección radiológica y biológica, y la organización de programas de salud para comunidades damnificadas por desastres. 

Los visitantes apreciarán, una vez más, cuánto se hace por el ser humano, especialmente los niños que lo necesiten, sin preguntar qué cantidad de recursos monetarios tienen, ni cuál es su linaje, porque se trata de lo más preciado: la salud, que vale tanto como la vida.

7 mayo 2010

More than 25 thousand Chernobyl patients have been treated in Cuba

Filed under: artículos,chernobil ingles — Dra. Yamila Ojeda Dennis @ 14:29

Prensa Latina, 30 March 2010.

Havana, 30 March (PL) More than 25 thousand persons affected by the Chernobyl nuclear plant explosion have been cared for in Cuba to date, announced Dr. Julio Medina, director of the medical program.

Most of the patients were children from Moldova, Belarus and Ukraine, said Dr. Medina at the celebrations for the 20th anniversary of the project started on the initiative of the leader of the Revolution, Fidel Castro.

Of a humanitarian character and free of charge, the program is based on integral medical care, and includes psychological rehabilitation, a balanced diet and cultural activities, remarked the specialist, who also highlighted the presence of women as an important component of the program.

Dr. Medina recalled that the first patients to arrive mostly suffered from oncohematological diseases caused by radiation, but a wide range of other illnesses have also been treated, such as thyroid, endocrine, digestive and orthopedic disorders.

All the illnesses affecting the person are treated, with a high healing rate and a great impact on the overall health of patients, he added.

For twenty years, even in the harshest economic conditions, Cuba has continued to finance and provide specialized care. During that period, six bone marrow transplants, two kidney transplants and 14 cardiovascular operations have been performed, among many other treatments, said Dr. Medina.

In the early morning of 26 April 1986, an explosion in the fourth reactor at Chernobyl plant in Ukraine expelled into the environment about 200 tons of nuclear material with a radioactivity of 50 million curies.

The first 137 patients arrived in Cuba four years later, on 29 March 1990.

Cuba is the island of freedom and human rights

Filed under: artículos,chernobil ingles — Dra. Yamila Ojeda Dennis @ 14:21

ICAP pays homage to those who have made possible the program of medical care to Chernobyl children

Elson Concepción Pérez, GRANMA DAILY, 1 April 2010.

Olga Denisova, director of the Ukrainian Chernobyl Fund, defined Cuba as the “island of freedom and human rights” during a meeting held at Casa de la Amistad (Friendship House) yesterday, where ICAP praised the work of those who have contributed to such a humanitarian project.

In the presence of Ukrainian children and relatives being cared for in Cuba, as well as Cuban doctors and officials who have contributed to the success of the program for the past two decades, ICAP president Kenia Serrano praised “the strong friendship and solidarity ties between Cuba and Ukraine.”

The institution presented recognition certificates to cooperators from the two countries, and so did Victor Pasak, president of the Ukraine–Cuba Friendship Association.

Ukrainian ambassador Tatiana Sayenko expressed the gratitude of her country and its people to the Cubans who “have given their love, affection and solidarity to Chernobyl children and their families.”

6 mayo 2010

Statement by Ukrainian mothers

Filed under: artículos,chernobil ingles — Dra. Yamila Ojeda Dennis @ 11:19

We, mothers of children affected by the Chernobyl disaster and members of the International Chernobyl Fund, hereby address all persons of good will on earth: Listen to our words, for they come from deep within our motherly hearts.

For a mother there is no greater misfortune than her child’s illness. In the year 1990, when Cuba and Commander Fidel reached out to help ill Ukrainian children, we highly valued such a great deed of the Cuban people, and we wish to declare to the entire world that as far as ill children are concerned, there is no action as humane as the Ukrainian–Cuban “Chernobyl children” program.
 
We wholeheartedly wish to thank the immense Cuban people, their wise leader Fidel Castro, who made this program become a reality, and Raúl Castro, who has now taken over its leadership, for everything they have done for Ukrainian children affected by the Chernobyl disaster.
 
There are things in life that cannot be bought or sold with money: friendship, mutual assistance and support in difficult times, and that is what now so firmly unites the people of Cuba and Ukraine.

We are confident that the just and honest voice of Ukrainian mothers will be heard by people the world over.

And we wish to declare that there is no country freer than Cuba, which is known worldwide as the Island of Freedom, where never and under no circumstances have human rights been violated.

We, Ukrainian mothers, wish to express our deepest appreciation to the people and the government of the Republic of Cuba for the treatment provided to our children. We hope that the black shadow of the Chernobyl disaster will vanish, and that friendship between our two great peoples will last forever.

¡Viva Cuba! ¡Viva Ucrania!

Cuba and Fidel will be remembered forever in Ukraine

Filed under: artículos,chernobil ingles — Dra. Yamila Ojeda Dennis @ 10:42

Elson Concepción Pérez, GRANMA DAILY, 30 March 2010
elson.cp@granma.cip.cu

“This is a beautiful day. Long live Cuba! Long live Fidel!” cried out former Ukrainian president Leonid Kuchma, who traveled to Cuba as special envoy of the current Ukrainian president Victor Yanukovych, to attend the celebrations for the 20th anniversary of the program of medical care to children affected by the Chernobyl nuclear disaster.

IN TUNE WITH UKRAINIAN TRADITION, FORMER PRESIDENT LEONID KUCHMA IS WELCOMED WITH BREAD AND SALT BY CHILDREN CARED FOR IN TARARA AND THEIR RELATIVES.
 
On Monday morning, former president Kuchma and his wife Lyudmila toured the Tarara facilities where Ukrainian children are cared for, and restated to the press that Cuba and Fidel will be remembered forever by Ukrainian children and their families.
 
“There is no greater happiness for their mothers, and for my country at large, than seeing these children recover their health. They are now healthy thanks to the doctors and to Cuban solidarity,” he remarked.

Former president Kuchma pointed out that his country’s current government will strive to substantially improve relations with Cuba, and will likewise provide the support required by this medical care program.
 
At the meeting with the press, Ukrainian ambassador to Cuba Tatiana Saienko expressed “our deepest gratitude to all doctors and other personnel who have contributed to save lives and have put a smile back on our children’s faces.”

Olga Denisova, current Deputy President of the International Chernobyl Fund, emotionally recalled the time 20 years ago when she first came to Cuba on board the first plane bringing Chernobyl children. She was accompanied by her son, who had been affected by radiation. She also recalled that Fidel gave them his uniform cap, on which he had signed his name, and gave out neckerchiefs to the children, who had come here “in search of hope.”
 
Dr. Julio Medina described the program of medical care to children affected by the Chernobyl accident as a dignity endeavor in which people improve their human worth by helping to save lives, the greatest contribution of the program being its human value.

Fidel and Raúl Castro decorated by Ukrainian President Yanukovych

Filed under: artículos,chernobil ingles — Dra. Yamila Ojeda Dennis @ 10:35
for assistance with consequences of Chernobyl accident

Juan Luis Aguilera,  CUBADEBATE,  27 MARCH 2010

With a smile on her face, little Sophia shows her notebook to Dr. Xenia.

Ukrainian Head of State Victor Yanukovych awarded a decoration to Cuban former president Fidel Castro and his successor Raúl Castro, for the help provided to children victims of the Chernobyl nuclear accident, announced the Ukrainian Presidency today.

According to a press release, President Yanukovych awarded Fidel Castro the Order of Merit in its first degree, and his brother Raúl the Yaroslav the Wise Order in its first degree, for their “important contribution to the health recovery of Chernobyl children.”

Public Health Minister José Ramón Balaguer Cabrera was decorated with Yaroslav the Wise Order in its fifth degree.

Some 23 000 children have received medical care at the Cuban rehabilitation center in Tarara to overcome the consequences of the most serious nuclear accident in history, occurring in 1986 at the Ukrainian nuclear plant of Chernobyl, states the press release, published on the Ukrainian Presidency’s web page.

The Ukrainian president expressed his “deep gratitude” to Cuban authorities for the “enormous help” given to Ukraine to overcome the consequences of the nuclear catastrophe.

At 01:24 hours on 26 April 1986, two explosions took place in reactor number four at the Chernobyl plant. The event constitutes a turning point in the history of the peaceful use of atomic energy.

The power plant, whose failure was due to a sequence of human, technical and construction errors, expelled into the atmosphere up to 200 tons of fissible material whose radioactivity was equivalent to between 100 and 500 atom bombs like the one dropped on Hiroshima.

More than 600 000 Soviet fire fighters, soldiers, officials and volunteers participated in tasks aimed at covering up the destroyed reactor and contain the lethal radiation, a heroic feat that would eventually result in the death or lifelong disability of many of them.

(With information from EFE)

Chernobyl children

Filed under: artículos,chernobil ingles — Dra. Yamila Ojeda Dennis @ 10:08

Irene Izquierdo, 27 March 2010, Tribuna de la Habana.

Some define Chernobyl as a shadow that haunts Ukrainians. People who were affected by radiation in their childhood see the effects of the accident reappear in their children, who now suffer from a variety of conditions. People cared for during the past twenty years or who are being cared for at present, come back to find relief for their offspring.
 
For some twenty thousand mothers from that European country, the Cuban Program of Medical Care to Chernobyl Children is written in golden letters in the history of mankind. Based on the humanitarian vocation of this Island, it was Commander-in-Chief Fidel Castro who fostered the idea that many children for whom there were no treatment options according to some doctors, be welcomed here.

On 29 March 1990 he personally welcomed at José Martí International Airport the first group of children, who immediately received medical care at the Institute of Hematology and the Oncology Service at Juan Manuel Márquez pediatric hospital. Some days later Cuban children gave up a section of their pioneer city in Tarará so that a team of doctors, specialists, nurses and the personnel indispensable to provide a treatment of excellence, would strive to save the lives of little ones who had one way or another been affected by the biggest nuclear accident in history, which had taken place at the end of April 1986.

An unequalled humanitarian program started to take shape and grow. For twenty years, even when economic conditions were at their harshest, Cuba has financed and provided specialized medical care capable of bringing health and a fuller life back to children like Pavel, Zoja, Ekaterina, Roman, Stephania, Sofia and so many others in a list of over 24 thousand children and adults.

Any of the persons who had the privilege of starting this program – not only the team in Tarará, but in many other hospitals in the city – may speak about the work done in two decades, and about reciprocal love when seeing pain turn into joy.

Doctor Arístides Cintra Rivero, Head of Pediatric Services at the medical center, located east of the Cuban capital, explains that care is divided into four groups, following the structure applied in Ukraine.

Patients with invalidating, oncohematological diseases who require complex surgical treatment are in the first group. The second group is for patients suffering from any condition not included in the former group. Those with conditions that may be treated on an outpatient basis are in the third group. They are not hospitalized, but treated at their own homes. And the fourth group is for seemingly healthy patients undergoing a medical checkup.

What health care actions are performed at the facility? Upon arriving, all patients undergo a thorough medical examination and their clinical records are prepared. Dispensarization is carried out during the first week.

Great rigor and ethics characterize both laboratory testing and the determination of the procedure to be applied, in accordance with the condition of each patient.
Both integral medical care and rehabilitation are available. A crucial role is played by psychologists, translators and organizers of leisure activities to supplement specialized medical care procedures.

The celebrations for the 20th anniversary of the Cuban Program for the Medical Care of Chernobyl Children started a few days ago in Tarará City. An international conference on nuclear accidents and disasters, radiological and biological protection and the organization of health programs for communities affected by disasters, will be held from 30 March to 1 April.

Once again, visitors will have a chance to see how much is done for human beings, especially for children in need of care, irrespective of their economic resources or their lineage, for what really counts is health, a gift as valuable as life itself.

Cuba a hope for Chernobyl children

Filed under: artículos,chernobil ingles — Dra. Yamila Ojeda Dennis @ 9:56

Various authors, Juventud Rebelde, 27 March 2010

Dr. Xenia Laurenti, Deputy Director for Medical Assistance at the Cuban Program of Medical Care to Chernobyl Children, on aspects of the treatment provided to those affected by the nuclear disaster.

With a smile on her face, little Sophia shows her notebook to Dr. Xenia.
Picture: Juan Luis Aguilera

When, on 26 April 1986, the nuclear reactor in Chernobyl, north of Kiev, the capital of Ukraine, exploded, Lt. Col. Konstantin Kostiuk and other colleagues arrived almost immediately on the scene to evacuate the personnel. As protection, they only wore a mask, and the order that, upon return, they burn the clothes they had worn.

The situation created around the catastrophe prevented people from leaving the area while the radioactive cloud expanded. Konstantin’s daughter Irina, then a child, remembers that on May 1st many attended the Workers Day parade, unaware of the danger they were exposed to.

Irina is in Havana these days, with her two young daughters, who are receiving medical treatment in Tarará, a beach town east of the Cuban capital. The elder, Anastasia, has cerebellar ataxia, and was in physical therapy when we visited their home. The younger, Sophia, who is undergoing allergy treatment, cheerfully showed us her coloring book, and then hugged Dr. Xenia Laurenti, Deputy Director for Medical Assistance at the Cuban Program of Medical Care to Chernobyl Children.

Dr. Xenia’s daily life revolves around a true sea of affection, one that also reaches health professionals, translators and parents here. It is to her that Juventud Rebelde has come, for insights into the Cuban program.
 
What are the main conditions of these children?

The first children that arrived had cancer-related blood diseases. They were transferred to Juan Manuel Marquez and William Soler pediatric hospitals in Havana, and after treatments were decided for them they came back here for follow-up.

They were seriously ill, and were placed under Group I, that is, complex life-threatening pathologies. Under Group II were those with chronic diseases, who needed initial hospitalization but could later continue treatment on an outpatient basis. Group III was basically similar, and Group IV was for those seemingly healthy, but who after testing came up with some kind of condition, such as a high dental caries rate.

Were these all related to the nuclear accident?

Scientifically, it is hard to tell, because these leukemias behave in the same manner as anywhere else. We have conducted DNA studies of patients, we have measured the radiation, and there have been very few cases of high levels of it. The others have remained at non-lethal levels.

The most common diseases are of an endocrine nature (such as thyroid cancer), skin conditions (vitiligo, psoriasis, alopecia), and gastrointestinal and orthopedic disorders (malformations and spinal deviations). These were the main ones.

In the case of these children, who were born long after the accident, are their diseases hereditary or have they been acquired from the environment?

There are radioisotopes that were dispersed by the explosion, especially cesium-137, which has a long life, approximately 50 years, and may remain in nature.

On the other hand, the psychological impact on an affected family is itself a disease. If you ask a Ukrainian child what he or she would like the most, the answer will not be “toys”, but “being healthy”. It has been psychologically incorporated. And part of the program is specifically aimed at psychological rehabilitation, to the non-rejection of any type of pathology. Our goal is to heal.

There is one fundamental condition to come to Cuba: belong to a family affected by the disaster. Ukrainians have clearly marked the areas that were reached by the radioactive cloud, which expanded 30 miles from the nuclear plant, and they have created a welfare program for those families. Given the prevalence of cesium-137 in the atmosphere, Chernobyl remains latent.

What have been the challenges for Cuban doctors in view of the diseases affecting these children?

First degree pediatricians have had to face diseases not from their field of specialization. That’s where science comes in: inquiring, researching, so that the child’s condition may be properly addressed. Find out whether a given syndrome is indicative of this or that disease and should be treated by this or that specialist. We carry out a full screening of the patient, from beginning to end.

So it has meant a leap forward in research…
Indeed. Patients come with multiple diagnoses, and families are disoriented. In Cuba we provide them with an accurate diagnosis. Mothers show real appreciation, and that makes us very happy.

We had, for instance, a young man with a multiple diagnosis who was taking some 70 tablets a day. We discovered here that he had muscle dystonia: totally involuntary movements. He was put under a research protocol, underwent a first intervention at CIREN (Neurological Research Center), then a second intervention, and he came out walking, speaking Spanish, and incorporated into society after ten years in Cuba.

Have there been distinctly Cuban solutions?

Yes. There is the use of Dr. Carlos Miyares Cao’s medications for rehabilitation. We do not alternate other treatments applied in the world, but only use melagenina for vitiligo, pilotrofina for alopecia and coriodermina for psoriasis. The results have been very good.

There is another example: a child born with a malformation of the ear. They use prostheses elsewhere, but there are risks, like their breaking. Our plastic surgeons used cartilage from the patient himself for the correction.

What is the job of the Cuban medical team posted in Ukraine?

There is a medical brigade in the south. From the start there was a Cuban doctor in Kiev, working in the selection of affected children. Then in 1998 the Ukrainian Public Health Ministry became involved in the process. The brigade is in the south, in a zone free from contamination, and it is formed by a hematologist, an endocrinologist, a psychologist, a dermatologist, a general practitioner, and a translator. They provide follow-up to children returning from Cuba.

Not all of those coming to Cuba are related to the Chernobyl disaster. There are also orphaned and deprived children. For example, we treated a child who had suffered burns, with many after-effects. He was put under intensive rehabilitation, for he was also on a wheelchair. He got prostheses, and he is now back in school in Ukraine.

Is the program leaving an emotional imprint on the personnel involved?

There is a word to describe these 20 years: hope. We experience it constantly. There is hope in the children and their parents. Cuba is hope for them. And for us that is a challenge. There are conditions that cannot be reversed. But when a child joins normal life, when a mother sees her child walking again, that is a major achievement. In the first years, when equipment was insufficient, the rehabilitation of many children came out of the hands of our physical therapists. Getting things done, introducing change when change is needed. That is our medicine; that explains its prestige. And we are proud of it all.

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Autor: Dra. Yamila Ojeda Dennis | Contáctenos
Programa cubano de atención médica integral a niños relacionados con el accidente de Chernobil