Chernobil, Programa humanitario cubano

12 mayo 2010

Una nueva dosis de esperanza

Filed under: Actividades,chernobil español — Dra. Yamila Ojeda Dennis @ 9:18

periódico Granma, 26 de marzo de 2010.

La ucraniana Liuda Bilich viajó a Cuba en el segundo vuelo que trajo a niños afectados por el accidente nuclear de Chernobil. Ahora, curada, feliz y agradecida por cuanto Cuba ha hecho por ella y otros miles de niños también víctimas de aquella pesadilla nuclear, explica a Granma algunas de sus apreciaciones sobre este humano plan.

¿Por qué a Cuba?

Contaba con 12 años cuando vine por primera vez. Debido a las radiaciones provocadas por el accidente de Chernobil, padecí serios problemas de tiroides. Entonces nos hablaron en Ucrania del programa cubano, que ofrecía posibilidades de curación. Me trajeron y estuve mes y medio inicialmente.

Liuda Bilich y sus hijos Kolia y Valik, felices de recibir una nueva dosis de esperanza.

¿Y qué recuerdas de aquellos días?

Aunque han pasado casi 20 años, cuando vine junto a otros menores en el segundo vuelo en diciembre de 1990, hoy lo recuerdo todo. a los niños cubanos, los médicos, las instalaciones. Me acuerdo de una enfermera, Kenia, con su humanidad…

¿Lo que más te impresionó?

Siempre los médicos nos atendían con cariño, con una sonrisa, me sentía como con mi familia. Eso no se puede olvidar.

Yo en Ucrania no tenía evolución en mi crecimiento y luego se me presentaron problemas con la glándula tiroides. Veía con dificultad y hasta perdí las cejas.

En Cuba me curaron completamente.

¿Luego creciste, te casaste y tuviste tres hijos…?

De Cuba salí curada. Me sentía bien y gracias a dios no he tenido serios problemas. Los niños nacieron bien, han crecido.

Tarará es la ciudad de todos, corroboran estos pequeños ucranianos que irradian felicidad, mientras juegan en patios y jardines.

¿Con tu nueva y saludable familia, llegaste a olvidar lo sucedido en Chernobil?

Nunca he olvidado a Chernobil. Siempre está con nosotros. Donde yo vivo todavía nacen niños a los que luego se les cae el pelo. Siempre he vivido muy agradecida de Cuba, porque después de venir aquí y atenderme hasta dejé de tomar las hormonas para las tiroides, porque me sentía bien. Ahora, en este chequeo me han estudiado nuevamente. En Cuba cogeré otra porción de salud. Estoy recibiendo una nueva dosis de esperanza, con abrazos y sonrisas como los que recibí hace 20 años.

A mis hijos les he explicado qué cosa es Cuba, pues yo considero que aquí están los mejores médicos y creo en ellos.

¿Cómo definirías este programa?

Cuba les da la esperanza a las personas, incluso, la esperanza que muchos ucranianos habíamos perdido. Es como la última oportunidad, porque todas las madres queremos la salud para nuestros hijos y somos felices de que aquí recuperen su salud y estén cada vez mejor. Tarará es la ciudad de todos…

A los hijos varones de Liuda, Kolia, de 11 años, y Valik, de 8 años, presentes en la entrevista, les pregunto por lo que más les ha gustado en esta, su primera visita a Cuba. El mayor de ellos se adelanta para afirmar su gusto por las clases de computación, y el menor, Valik, aclara: “por supuesto la playa de Tarará”.

 
Con un corazón muy grande

“Seguimos definiendo este trabajo como un programa de la esperanza. Los que aquí vivimos cada día junto a los ucranianos que vienen enfermos, vemos cómo las madres y otros familiares de los niños que llegan depositan en nosotros todas sus esperanzas.
“Esto quiere decir, que las depositan en el pueblo de Cuba y valoran muy alto cada centímetro de mejoría que tenga un niño y agradecen la dedicación y la entrega de médicos y trabajadores en hacer que estos cada vez estén mejor.

Doctor Julio Medina, director, y doctora Xenia Laaurenti Dilmés, subdirectora de Asistencia Médica.

“Vienen casos incluso de pequeños con parálisis cerebral infantil (PCI), que sabemos no tienen una cura definitiva, pero nuestros médicos y demás personal tienen un corazón muy grande y hacen todo porque al menos tengan alguna mejoría; y cuando es así vemos la alegría de sus padres. Aquí se les habilitan funciones, se les hace una vida mejor, se socializa ese niño que estaba aislado en un cuarto de su casa y ahora sí puede recibir educación; los maestros van hasta su casa, también comparten con otros niños, juegan, recitan una poesía, eso es una rehabilitación, es llegar un poquito más allá. Eso es esperanza.”

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Autor: Dra. Yamila Ojeda Dennis | Contáctenos
Programa cubano de atención médica integral a niños relacionados con el accidente de Chernobil