Chernobil, Programa humanitario cubano

12 mayo 2010

Niños de Chernobil

Filed under: Actividades,chernobil español — Dra. Yamila Ojeda Dennis @ 9:00

Tribuna de la Habana, Irene Izquierdo, 27 de Marzo del 2010.

Hay quienes definen a Chernobil como una sombra que sigue a los ucranianos. Personas que, en la niñez, fueron afectadas por las radiaciones hoy ven resurgir los efectos del accidente en sus hijos, quienes padecen de diversas enfermedades. Y los mismos seres que fueron o son atendidos en Cuba durante estos 20 años, vienen a buscar alivio para las dolencias de sus descendientes.

Para unas 20 mil madres de ese país europeo el Programa Médico Cubano Niños de Chernobil está escrito con letras de oro en la historia de la humanidad. Seguido a partir de la concepción humanitaria de esta Isla, fue el Comandante en Jefe Fidel Castro quien dio calor a la idea de que muchos pequeños, sin opciones de tratamiento para algunos médicos, se acogieran aquí.

El 29 de marzo de 1990 él, personalmente, recibió en el aeropuerto internacional José Martí, al primer grupo de niños, atendido enseguida en el Instituto de Hematología y en el Servicio de Oncología del hospital pediátrico Juan Manuel Márquez. Poco tiempo después los niños cubanos cedieron parte de su ciudad pioneril, en Tarará, para que un grupo de médicos, especialistas, enfermeras y el personal indispensable para ofrecer un trato de excelencia, apostara por la vida de aquellos muchachitos afectados de una forma u otra por el accidente nuclear más grande de la historia, ocurrido a finales de abril de 1986.

Creció a partir de entonces un programa humanitario sin igual. Durante 20 años Cuba no ha renunciado a financiar y desarrollar, aun en las condiciones económicas más difíciles, la atención especializada capaz de devolverles la esperanza de una vida más plena a niños como Pablo, Zoya, Ekaterina, Román, Stefania, Sofía y tantos más, que la relación –entre niños y adultos– rebasa los 24 mil.

Cualquiera de las personas que tuvieron el privilegio de iniciar este plan –no es solo el colectivo de Tarará, sino de muchos otros centros hospitalarios de la Ciudad– puede referirse a la labor realizada durante dos décadas y al amor recíproco, al ver cómo el dolor se trueca en alegría.

El doctor Arístides Cintra Rivero, jefe de los servicios de Pediatría en el centro asistencial, ubicado en el este capitalino, explica que la atención se divide en cuatro grupos, respetando la estructura que le dan en Ucrania.

Los pacientes con enfermedades invalidantes, oncohematológicas, tributarios de tratamientos quirúrgicos complejos, integran el primer grupo; los que padecen cualquier dolencia no incluida en el anterior, conforman el segundo; los aquejados de  enfermedades que pueden recibir atención médica en un régimen ambulatorio, en sus propias casas, sin necesidad de hospitalización, integran el tercero, y los aparentemente sanos, para chequeo médico, están en el cuarto.

¿Qué acciones de salud realizan en la instalación? A su llegada, se les hace el examen médico integral a todos los pacientes, confeccionan sus historias clínicas y, en el transcurso de la primera semana, llevan a cabo la dispensarización.

Con mucho rigor y ética hacen los exámenes de laboratorio y la indicación del procedimiento a seguir, en correspondencia con la afección de cada uno de ellos.
Cuentan el tratamiento médico integral y la rehabilitación. Una labor decisiva tienen a su haber los psicólogos, traductores y los programadores de las actividades recreativas, como un complemento de los procesos de atención especializada.

Varios días atrás comenzó, en la Ciudad Tarará, la jornada por el  aniversario 20 del Programa médico cubano Niños de Chernobil. Entre el 30 de marzo y el primero de abril se desarrollará una conferencia internacional acerca de los accidentes y desastres nucleares, la  protección radiológica y biológica, y la organización de programas de salud para comunidades damnificadas por desastres. 

Los visitantes apreciarán, una vez más, cuánto se hace por el ser humano, especialmente los niños que lo necesiten, sin preguntar qué cantidad de recursos monetarios tienen, ni cuál es su linaje, porque se trata de lo más preciado: la salud, que vale tanto como la vida.

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Autor: Dra. Yamila Ojeda Dennis | Contáctenos
Programa cubano de atención médica integral a niños relacionados con el accidente de Chernobil