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Sábado 1 / noviembre / 2014

Profesor Michael Ellis DeBakey

Filed under: Historia y celebridades — cardiocirugia — noviembre 1st, 2014 — 14:14

untitledUn árabe vital en la historia médica de EEUU

Por Paquita Armas Fonseca

El Dr.Michael Ellis DeBakey ha sido asesor de numerosos presidentes norteamericanos, incluidos los Bush. Los ha representado como voz en múltiples medidas de salubridad. Muchos de sus primos lejanos lo consideran un traidor: es hijo de padres libaneses. Y El Líbano, con la anuencia de Estados Unidos, ha sido blanco de incontables bombardeos israelíes. Seguro de la familia DeBakey existe algún muerto a manos de “los dueños” de la vida en el Medio Oriente.

Pero el 11 de julio del 2008 cuando a los 99 años, murió el Dr. Michael Ellis DeBakey, la comunidad de especialistas cardiovasculares, incluidos muchos árabes, le decía adiós con dolor, a un hombre que con sus aportes permitió avances increíbles en la cardiología y la cirugía del músculo singular símbolo de la vida.

El casi centenario había sobrevivido a una sustitución de la aorta ascendente por disección y formación de un aneurisma a los 97 años. Los anestesiólogos se habían opuesto a la intervención, pero el pichón de libanés –duro como todos los árabes- lo resistió.

El Dr DeBakey nació en Lake Charles, Louisiana en 1908. A él le siguieron cuatro hermanos, hijos de un farmacéutico y acaudalado comerciante que le pudo pagar los estudios. Tuvo una educación férrea en la que se incluyó dedicarse con pasión a la vida.

Buen alumno, los padres le dejaron leer la Enciclopedia Británica que se bebió completa antes de llegar a la escuela secundaria. Su afán por los estudios no lo limitaba a lo académico: tocó varios instrumentos musicales, practicó deportes y era un experto en el billar. Como si todo esto fuera poco se aficionó a la jardinería y junto a sus hermanos mostraba diferentes plantas ornamentales.

Estudió en la Universidad de Tulane a partir de 1926 y en ese centro en el cuarto año de la carrera creó su primer invento: una bomba de rodillo modificado para transfusiones de sangre que no contaminan el precioso líquido durante el procedimiento. Dos décadas más tarde ese dispositivo fue un componente importante de la máquina de circulación extracorpórea, de John H. Gibbon, y que se usó en la primera cirugía a corazón abierto.

En Tulane, DeBakey conoció a su mentor, el cirujano Alton Ochsner y en 1932, con su título de médico, cumplió dos años de residencia en cirugía en el Hospital de la Caridad de Nueva Orleans. Completó su preparación en Europa con dos cirujanos prominentes: René Leriche, de la Universidad de Strasbourg, Francia y Martin Kirschner de la Universidad de Heidelberg, Alemania.

Trabajó en Tulane hasta que sirvió en la Segunda Guerra Mundial. Llegó a ser director de la División de los consultores quirúrgicos y de ese trabajo nacieron los hospitales quirúrgicos móviles (unidades MASH). Colaboró en crear un centro de atención a los soldados con traumas posbélicos que al final se convirtieron en el Sistema del Centro Médico de Veteranos. DeBakey alcanzó el grado de coronel y recibió el Premio al Mérito de la Legión en 1945 por sus logros en tiempos de guerra.

Luego de un tiempo en Tulane, fue nombrado director del departamento de cirugía de la Baylor University College of Medicine. Allí permaneció el resto de su carrera académica, convirtiéndose en el primer presidente del Colegio de Medicina en 1969.

Entre sus estudios, uno de los más importantes se relaciona con la arteriosclerosis (endurecimiento de las arterias). La vida de las personas con ese mal se ha alargado gracias a las investigaciones de DeBakey que clasificó la enfermedad arterial por ubicación, características, y el patrón, lo que hace mucho más fácil el diagnóstico.

Entre 1950 y 1953, DeBakey desarrolló los injertos artificiales. Se dice que la primera arteria la cosió en la máquina de su esposa, luego estuvo al tanto de un artefacto de tejer especial, desarrollado por el Colegio Filadelfia de Textiles.

DeBakey hizo la primera aneuresmectomía y coloco de forma exitosa un injerto vascular en 1953. También en ese año realizó la primera eliminación con éxito de un bloqueo de la principal de la arteria del cuello, (carótida) con un procedimiento conocido como una endarterectomía. Tal proceder ha devenido el método estándar para tratar la apoplejía.

En 1958, DeBakey realizó con éxito la primera angioplastia con parche-injerto para revertir el estrechamiento de una arteria causada por una endarterectomía.

Recibió el Premio de Investigación Clínica Albert Lasker en 1963 (equivalente norteamericano del Nobel) y un año más tarde, DeBakey fue el primero en realizar con éxito un bypass aortocoronario.

DeBakey desde la década de 1960, probó diferentes dispositivos cardíacos artificiales; en 1966 realizó la operación en la que el primer corazón artificial parcial fue colocado con éxito. En 1968, fue uno de los primeros cirujanos para realizar trasplantes de corazón. Los rechazos que llevaban a la muerte al paciente, hicieron que suspendiera esta práctica hasta 1984, cuando ya existían medicamentos anti-rechazo más efectivos como la ciclosporina.

De 1983 hasta 1987, junto al Dr. Joseph Melnick y otros colegas realizaron intensos estudios sobre la arteriosclerosis. Al final concluyeron que los niveles altos de colesterol, una de las causas de las enfermedades del corazón, no están relacionados con la rapidez con que las arterias se bloquearon. En otro estudio, también demostraron que mientras que el tabaquismo, una dieta alta en grasas, y la presión arterial alta puede poner a una persona en alto riesgo, por sí mismos no causan arteriosclerosis.

DeBakey ayudó a establecer la Biblioteca Nacional de Medicina en Washington, DC, a principios del 1950 que ahora es el depósito más grande y prestigioso del mundo de los archivos médicos.

Este científico realizó más de 60.000 procedimientos cardiovasculares, formó unos mil cirujanos, y ha escrito por lo menos mil doscientos artículos médicos, capítulos, libros, trabajos de investigación sobre la cirugía, la medicina, la salud, la investigación médica y la educación, la ética y las cuestiones sociales.

Tantos son los cirujanos y médicos formados por DeBakey que en 1876 formaron el Michael E. DeBakey Internacional Sociedad de Cirugía, dedicado a celebrar simposios cada dos años. Sus colegas y alumnos lo califican como un hombre dedicado al trabajo y la investigación, que no pedía nada que él no pudiera hacer.

Diane Cooper, texana, fue su primera esposa en 1936, con ella tuvo cuatro hijos, y por ironías de la vida murió de un ataque al corazón en 1972 en el mismo momento que DeBakey, estaba realizando una operación. Aunque salió del quirófano y lo intentó todo, no pudo salvarla.

Dos años más tarde se caso con Katrin Fehlhaber, una artista alemana y en 1977, tuvieron una hija.

Se dice que DeBakey pasó la mayor parte de su vida en ropas de cirujano y operaba con botas de vaquero, nunca fumó, tomaba poco y no veía televisión. Desarrolló un programa de residencia duro, pero excelente, desconectando a sus residentes del resto del mundo; se dice que algunos duraban hasta tres meses sin salir de la unidad de cuidados quirúrgicos.

Dormía solo cinco horas diarias y se levantaba a las cinco de la mañana a revisar investigaciones, publicaciones en proceso o a leer los periódicos.

El reconocido Dr.Denton Cooley fue llamado por DeBakey en 1951. Fue su colaborador hasta que Cooley implantó un corazón fabricado por De Bakey sin su consentimiento. En la querella se sancionó a Colley, pero su mayor castigo fue la enemistad del descendiente libanés.

DeBakey abandonó la idea del corazón artificial y se dedicó a la invención de bombas para pacientes con falla mecánica. En 2003 se implantó su Micromed DeBakey LVAD en una paciente de 10 años, hasta entonces la más joven del mundo y en 2004 se creó uno para niños hasta de 5 años, en colaboración con George Noon y la NASA.

Pasado un tiempo su ex alumno, Cooley, nombró a DeBakey, miembro de su sociedad de cirugía y este no sólo lo admitió en la suya, sino que lo invitó a la ceremonia donde fue galardonado con la medalla de oro del Congreso de Estados Unidos.

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Miércoles 1 / enero / 2014

Profesor Antonio de Jesús Cabrera Prats

Filed under: Historia y celebridades — cardiocirugia — enero 1st, 2014 — 18:27

cabreraSi vuelvo a nacer sería anestesiólogo cardiovascular

Por Paquita Armas Fonseca

Era un niño cuando alfabetizó a cuatro lugareños de Maffo, en la zona oriental de Santiago de Cuba.  Desde entonces parece que le decían Cabrerita, incluso hoy así se le nombra al reconocido Dr. Antonio de Jesús Cabrera Prats, que en 1965 se trasladó a La Habana y nueve años después se graduó de médico.

Su inclinación por la anestesiología comenzó desde su época de estudiante y adquirió los conocimientos básicos de la especialidad antes de culminar su quinto año.

Por necesidad del Ministerio de Salud Pública trabajó en Puerto Padre,  Las Tunas, lugares en los que realizó diversas funciones. En el 1982, obtuvo el nombramiento oficial de Profesor Instructor en Farmacología, Anestesiología y Reanimación por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago de Cuba.

En 1983 se presentó al concurso de oposición del Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras y hasta hoy trabaja en ese centro asistencial en el Servicio de Cirugía Cardiovascular, desde que se abriera en diciembre de 1984.

El 9 de Diciembre de 1985 participó en el primer trasplante cardíaco ortotópico, que se realizó en Cuba de forma exitosa. Se especializó en este proceder y ha tomado experiencias en México, Praga, Montreal y Milán.

Otro aspecto destacable es su participación activa en el año 1991 en la cirugía experimental programada por más de un año para la implantación del corazón artificial en animales. Más tarde se trasplanta con éxito el primer corazón artificial cubano (CORAMEC) a un humano,  a un enfermo que estaba en extrema gravedad clínicamente.

El Dr.Cabrera es desde el 2006 Profesor Auxiliar de Anestesiología y Reanimación. Ha realizado 67 investigaciones y 33 publicaciones nacionales e internacionales, entre ellas, como autor principal, en el Protocolo de Trabajo en Anestesiología Cardiovascular 2006 y 2011, Protocolo de Trabajo para el Trasplante Cardíaco, 2006, 2009, en el Manual de Prácticas Médicas del Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras y en un Capitulo resumen de los resultados en 5 años de estos Protocolos de Actuación, 2012 y Anestesia Cardiovascular, capítulo 2, en el Libro de Cirugía Cardiovascular, Edición Científica Técnica, 2010.

Pertenece a la Sociedad Cubana de Anestesiología y Reanimación (SCAR) desde 1974 hasta la fecha, integra además la Sociedad Cubana de Educadores en las Ciencias de la Salud, el Grupo de Trasplante de Órganos del Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras y Socio Activo de la Sociedad Mexicana de Anestesiólogos Cardiotorácicos.

Ha merecido numerosas distinciones y es un colega tan querido como respetado  en el Ameijeiras y en otros centros con los que siempre ha estado dispuesto a colaborar.

- ¿Qué recuerda usted de Maffo? ¿Sigue visitando esa zona del oriente  cubano?

Lo que me viene a la mente es la humildad de ese pequeño pueblo del oriente cubano dónde nací, e imborrables vínculos familiares, recuerdo a esa querida  Escuela Pública No. 5 José Martí,  donde inicié mis primeros estudios, con muy buenos profesores. Mantengo la claridad de todo lo bueno que mis padres me enseñaron, de las personas que me rodeaban, por su  alta calidad humana,  modestia, sencillez  y de muy buenos sentimientos, al igual que el verdor de esa zona rodeada de montañas. Con solamente nueve años de edad, fui testigo de la batalla de Maffo, la cual duró hasta el triunfo de Revolución, aspecto éste que tuvo un significado particular para mí.

He visitado a mi pueblo natal de  forma esporádica, quizás por los rigores  de la vida cotidiana, no obstante, recorrer sus calles y  sentarme en un banco de su parque, en las ocasiones que he podido realizarlo han sido motivos suficientes para siempre tenerlo presente.

- ¿Tiene algún familiar médico? ¿Por qué  se decidió a ejercer  esta profesión?

De niño recuerdo que tuve un tío médico, al cual observaba de forma curiosa por la envergadura de los procederes que hacía.

Pienso que  me decidí a ejercer esta profesión por intuición propia,  porque desde temprana edad, siempre me interesé  con  todo lo relacionado con la medicina, principalmente la anatomía humana,  la  atención a los enfermos, la cura de heridos, e inclusive visitaba a las clínicas en ocasiones atraído por el olor característico de esos lugares.

A medida que iba avanzando en los estudios superiores me fui adentrando en todo lo relacionado con la medicina, asistiendo a los centros hospitalarios dentro de mis posibilidades,  hasta que culminé los estudios de  preuniversitario y solicité estudiar la carrera  de medicina.  

- ¿Qué lo llevó a estudiar específicamente Anestesiología y Reanimación?

Diría  que siempre me gustó la anestesiología a pesar de que no tenía  conocimientos a profundidad de esa rama de la medicina, ni sabía todo lo que ella llevaba implícito, pero me gustaba. Tan es así, que desde  el tercer año de la carrera de medicina, me acerqué un día a la Profesora Mirta Abad Méndez, Jefe del Dpto. de Anestesiología y Reanimación del Hospital Enrique Cabrera (Nacional) en aquella época y le dije mi interés sobre esa especialidad y rápidamente me atendió, me enseñó, me guió y  me dio todas las oportunidades,  al principio era presenciar los procederes anestésicos y  a participar en las actividades docentes, acorde a mis posibilidades  y en el último año la única especialidad que solicité fue el internado vertical en Anestesiología, graduándome de Doctor en Medicina, posteriormente hago la residencia vía directa en Anestesiología, hasta graduarme de Especialista de 1er. Grado en Anestesiología y Reanimación.

- ¿Cómo fue su experiencia en Las Tunas?

Ubicado en  el Hospital Raymundo Castro, de Puerto Padre, durante 4 años, atendí como anestesiólogo a niños y adultos, cumplimentado un amplio plan de trabajo, en lo asistencial, en cirugía de diversas especialidades, gineco-obstétrica, en lo docente, científico y administrativo. La experiencia que tuve fue el haber trabajado con un grupo altamente calificado, humano y altruista, en que reinaba un ámbito de colectivismo y siempre con el afán de superación, dándole solución a los problemas confrontados, con muy buenos resultados, con una calidad de atención óptima que esos pacientes se merecían.

Posteriormente, por orientación del nivel central del M.I.N.S.A.P, me solicitaron hacer una misión nacionalista de tres años y que una vez que culminara la misma, obtendría una plaza en La Habana  y  a la vez, me propusieron trasladarme para el Hospital Ernesto Guevara de la Serna en Las Tunas,  la cual acepté.

Obtuve una amplia experiencia asistencial, principalmente en las intervenciones quirúrgicas complejas, actividades docentes en la atención, tanto a los alumnos de medicina de tercero a quinto años, como para los residentes de  anestesiología, participé en los tribunales de exámenes de pases de años, pre-estatales  y  estatales de los primeros especialistas graduados en Las Tunas. Por la parte  científica desarrollé varias investigaciones, dirigí el Consejo de Actividades Científica de la provincia y organicé diferentes eventos, provinciales,  con participación de invitados nacionales.

- ¿Por qué se presentó a exámenes de oposición para el Hospital Hermanos Ameijeiras?

Al finalizar  la misión nacionalista del  Plan de los tres años,  se convoca a un concurso de oposición para cubrir una plaza de anestesiología en el Hospital  Hermanos Ameijeiras, solicité información sobre la documentación a presentar, la preparé a través de la guía establecida y la envié.

Recibo  la aprobación para ocupar dicha plaza, por lo que rápidamente me presenté y comencé a trabajar hasta la actualidad.

- ¿Cuándo y por qué comienza su trabajo en el área cardiovascular?

En enero de 1984, tres meses después de haber comenzado a trabajar en el Ameijeiras, soy llamado por los  profesores Nicolás Parisi López Jefe Dpto. Anestesiología  y Reanimación  y  Noel González  Jiménez Jefe  Servicio de Cirugía Cardiovascular para informarme que se iba a abrir el servicio de Cirugía Cardiovascular (CCV) y querían saber mi disposición de trabajar como anestesiólogo, le respondí que sí, pero que les solicitaba un entrenamiento previo por la complejidad que esa sub-especialidad conllevaba e inmediatamente me trasladé hacia el Centro Médico Nacional de México, DF, donde comencé mi formación.

Una vez constituido el servicio de CCV, las experiencias nos fueron invadiendo continuamente, hasta la actualidad en que  puedo resaltar el orgullo  que  siento por  del grupo multidisciplinario con  el cual  trabajo, por su dedicación, sacrificio, altruismo y compañerismo reinante entre todos y por  la cantera de magníficos anestesiólogos formados con que contamos.

- ¿Qué significa para Ud. pertenecer a los equipos que realizaron los primeros trasplantes en Cuba y luego trabajaron en la elaboración de un corazón artificial?

Mucho, porque como anestesiólogo pienso que  he aportado un granito de arena  al desarrollo de la salud cubana, gracias a  un grupo multidisciplinario dirigido por el Profesor Dr. Julio Noel González Jiménez, quién  con su preocupación, persistencia, tenacidad, entereza fue capaz de enseñarnos, guiarnos y que con el  rigor, preparación y sacrificio que esto conllevó se pudieron obtener esos resultados.

Todavía mantengo muy vivo el recuerdo de cuando en el 9 de diciembre de 1985 realizamos el primer trasplante de corazón a Jorge Hernández Ocaña, el resultado fue exitoso y nos embargó ese día una profunda emoción al sentir que una persona sencilla de pueblo había renovado su esperanza. Les digo francamente cuando el corazón trasplantado comenzó a latir fue que percibimos no solo esa indiscutible satisfacción del trabajo realizado, sino también de comprender  de los enormes esfuerzos que realizaba la Revolución en aras de alcanzar niveles médicos avanzados con el fin  de salvar  lo más preciado, una vida.

- ¿Cuán importante es la anestesiología en cualquier intervención quirúrgica, y especialmente en la cardiovascular?

La anestesiología es  la medicina perioperatoria aplicada  durante la intervención quirúrgica, en que su trabajo resulta de vital importancia por la seguridad y  buen desarrollo de la cirugía. Consiste, básicamente, en la evaluación médica continua del estado físico del paciente, su monitorización  y control en general  de sus signos vitales y su medio interno. Proporciona las condiciones de inconsciencia y relajación necesarias para cada tipo de intervención, adaptando las técnicas y los fármacos empleados al estado físico de cada paciente en particular.  Además observa el proceder anestésico-quirúrgico, detecta y trata cualquier complicación que se pueda presentar. El anestesiólogo conoce a la perfección los medicamentos y técnicas más adecuadas para  cada paciente y acorde al tipo de intervención se podrá conseguir un postoperatorio con una analgesia más confortable. 

Para la Anestesiología Cardiovascular, el anestesiólogo requiere  previamente  de  conocimientos  profundos  sobre el  estado funcional del sistema cardiovascular, además del resto de los órganos y sistemas, de manera que  le permita desarrollar habilidades, una adecuada preparación de los diferentes procederes anestésicos y sus riesgos,  capacitándolo  profesionalmente en su totalidad para su desempeño. Para poder llevar a cabo esta labor se necesita de un entrenamiento amplio de un año como mínimo. Su responsabilidad comienza con la visita preoperatoria al paciente y no culmina hasta obtener una recuperación completa de los efectos farmacológicos aplicados acorde a la(s) técnica(s) anestésica(s) empleada(s).

Actualmente, los avances tecnológicos, la monitorización y  el soporte vital de los pacientes, contribuyen a que se tenga mayor seguridad,  con mejores resultados.

- Si pudiera escoger de nuevo su destino profesional ¿elegiría otra especialidad? ¿Por qué?

No, porque siempre me gustó esta especialidad  y si volviera a nacer volvería a ser anestesiólogo cardiovascular, por lo complejo e interesante que es poder trabajar en cualquiera de los procederes  quirúrgicos, principalmente cuando es a corazón abierto y que va  más allá que sedar, dormir, aplicar diferentes procederes anestésicos o de lo mucho que expliqué en la pregunta anterior, su esencia es dar garantía y calidad de vida ante cualquier circunstancia, así  como el seguimiento, control y monitoreo integral que estos pacientes requieren.

-  Cualquier otro asunto

-Considero que esta entrevista me facilita más que resaltar algún mérito personal,  hacer  un llamado a las nuevas generaciones de médicos a que opten por esta especialidad de extraordinaria necesidad y donde el desarrollo profesional tiene un campo muy abarcador tanto en el tratamiento al paciente con criterio quirúrgico, así como en aquellos que indiscutiblemente requieren de procederes que alivien el dolor como consecuencia de diversas manifestaciones clínicas y por eso se está utilizando  la terminología  actual de  medicina perioperatoria.

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