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Miércoles 21 / enero / 2015

Corazón artificial francés Carmat, late con éxito 5 meses después

Filed under: noticias — cardiocirugia — enero 21st, 2015 — 16:52

Europa se ha adelantado a Estados Unidos en la carrera por conseguir un corazón artificial fiable que cubra la demanda insatisfecha por la disminución del número de donantes.

En el mundo, la disminución de donantes de órganos está creando situaciones tremendamente graves. Por ello, investigadores y científicos llevan años poniendo a prueba su ingenio. ¿Su objetivo? Desarrollar un órgano artificial que cubra la demanda insatisfecha y que evite el rechazo.

Tantos esfuerzos y recursos por fin han alcanzado el éxito deseado. Recientemente era dado de alta el segundo paciente al que se le implantaba el corazón ‘Carmat’ inventado por el francés Alain Carpentier y desarrollado con la ayuda de Matra (ahora integrada en Airbus).

Francia ha sido el país en el que un equipo de cirujanos implantaba una prótesis cardiaca ‘Carmat’ en una operación que duraba seis intensas horas. Cinco meses después, el paciente ha recibido el alta y ha empezado a vivir su vida con autonomía.

La noticia fue confirmada por el profesor, Alain Carpentier, quien concibió el “corazón biomecánico” (bioprótesis implantable) que pesa 900 gramos y que cuenta con dos baterías de aprovisionamiento de electricidad y un panel de control.

Las baterías que utiliza el paciente para trasladarse fuera de su domicilio pesan 3 kilogramos. Están montadas sobre un cinturón que se porta en la cintura y un transmisor de informaciones debajo del brazo para telemonitoreo.

Cuando el paciente está en su casa utiliza una gran batería conectada a la red eléctrica.

Carpentier narró al diario Le Parisien que el paciente, de 68 años, pudo dejar el hospital el dos de enero y regresar definitivamente a su casa, tras implantársele el corazón artificial, el cinco de agosto en Nantes.

El regreso a su hogar fue posible desde que el hombre pudo disponer de una autonomía completa y, en particular, gestionar él mismo un aparato portátil.

Para Carpentier, la mejor demostración de que el paciente lleva una vida normal, es que fue a visitar a su hijo, a 60 kilómetros de Nantes, sin ningún tipo de asistencia médica.

El trasplantado sufría insuficiencia cardíaca terminal y no podía recibir un injerto de corazón procedente de un donante, condición fijada por las autoridades sanitarias para autorizar la operación de trasplante del corazón artificial.

Los cirujanos conseguían así aumentar la esperanza de vida de este paciente que permanece en el anonimato.

Sin embargo, no todo han sido alegrías para Carmat. El primer trasplante fracasaba 74 días después de la intervención.

En marzo de 2014 fallecía el enfermo de insuficiencia cardiaca crónica de 76 años operado.

Este lamentable acontecimiento fue muy útil para recopilar información en lo referente a la selección del enfermo, el seguimiento postoperatorio, el tratamiento y la prevención de las dificultas encontradas.

Entre los planes futuros de la compañía es prioritario conseguir la financiación necesaria para mejorar la vida útil del dispositivo, que ahora ronda los cinco años; algo que seguro consiguen tras haber experimentado una subida de un 13,2% en su cotización en Bolsa.

Información tomada de:

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Martes 13 / enero / 2015

Profesor Miguel Ángel García Fernández

Filed under: Historia y celebridades — cardiocirugia — enero 13th, 2015 — 22:32

142097326091811El español que supo cómo mirar el corazón

Por Cristina G. Lucio

Madrid – 13/01/2015– Reconocido por la Asociación Europea de Imagen Cardiovascular como ‘leyenda europea de la Cardiología’

Llegó a la Ecocardiografía casi por casualidad, pero la idea de poder observar el corazón para aprender a conocer sus quejas le resultó tan cautivadora que ya no pudo abandonarla. En sus más de 40 años de trayectoria, Miguel Ángel García Fernández ha sido todo un pionero en este campo de estudio, lo que le ha valido la reciente distinción de la Asociación Europea de Imagen Cardiovascular (EACVI). El reconocimiento, que valora “su papel histórico”, une su nombre a una reducida lista de especialistas que, en apenas unas décadas, han conseguido revolucionar el diagnóstico cardiovascular.

Todavía emocionado por figurar en el mismo cuadro de honor que sus “ídolos”, el profesor de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y presidente de la Asociación Española de Imagen Cardiaca, extiende el galardón “a toda la cardiología española y de habla hispana” ya que, subraya, ha sido fundamental para conseguir que la detección de muchos problemas del corazón dejara de ser algo subjetivo para “basarse en datos objetivos”.

Este logro, señala el especialista, se ha obtenido en apenas unas décadas; un salto cualitativo que, según dice, ha tenido la suerte de vivir en primera persona.

“Yo era residente en el hospital que hoy es el Carlos III de Madrid en los años 70, cuando una condesa decidió donar un aparato de ecocardiografía al centro en agradecimiento por la atención que había recibido. El que era mi jefe nos lo dio como un juguete a los jóvenes que estábamos allí. Y el caso es que yo aún no he dejado de jugar con él”, rememora.

Primero desde la Escuela Nacional de Enfermedades del Tórax y después desde el laboratorio que puso en marcha en el Hospital Gregorio Marañón tras una estancia en Estados Unidos, García Fernández no ha dejado de explorar las oportunidades que le ofrece la imagen cardiaca. “La experiencia en Minneapolis me cambió la visión. Allí los laboratorios eran muy grandes y, entre otras cosas, había técnicos que trabajaban con el cardiólogo”, recuerda.

La unidad que creó a principios de los 90 era una de las más grandes de Europa y realizó experimentación con animales. En su seno, el equipo de García Fernández llevó a cabo por primera vez descripciones de distintas funciones cardiacas y demostró la utilidad de la imagen cardiaca para el diagnóstico de varios trastornos cardiovasculares.

La clave para avanzar en este terreno, señala García Fernández, pasa por “ir peldaño a peldaño, trabajando cada día”. Es necesario tener un ápice de suerte, pero lo fundamental es “la tenacidad, la ilusión, y apostar por la imaginación”, apunta. “Yo intento buscar la diversión en el trabajo. Me pongo retos y aunque haya hecho más de 300.000 ecocardiografías, me lo sigo pasando bien cuando trabajo”, señala.

Desde la Universidad, la Sociedad Española de Cardiología y como consultor del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, García Fernández reivindica el papel del cardiólogo a la hora de formar en el uso de los aparatos de imagen. “La tecnología ha permitido el desarrollo de aparatos de bolsillo al alcance de cualquier profesional. No se pueden poner puertas al campo y el uso de esos aparatos se está extendiendo, pero hay que enseñar cómo manejar esos aparatos y cuáles son sus limitaciones. Y esa enseñanza ha de ser responsabilidad del cardiólogo”, señala.

La formación ha sido, de hecho, una de las grandes pasiones de García Fernández a lo largo de su trayectoria. Cada vez que ha puesto en marcha un curso, un libro o un manual el cardiólogo ha tenido en mente la carta que recibió a finales de los 80 de un colega que “desde la soledad del desierto de Sonora, en México”, le agradecía la ayuda prestada a través de la literatura científica.

“La transmisión del conocimiento es fundamental”, subraya el especialista, que trata de adaptarse a los nuevos tiempos. Después de elaborar muchos textos médicos a la antigua usanza, ahora está inmerso en un proyecto de apps para móviles y tabletas.

Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2015/01/13/54b255ece2704eeb278b4575.html


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