Archive for abril, 2013

Sábado 20 / abril / 2013

El análisis del cabello permite evaluar el riesgo cardiovascular

Filed under: noticias — cardiocirugia — abril 20th, 2013 — 10:48

MADRID, 18 Abr. (EUROPA PRESS) - Las hebras de cabello contienen información valiosa sobre los niveles de estrés en la tercera edad que se puede utilizar para determinar el riesgo de un individuo a sufrir enfermedad cardiovascular, según un reciente estudio aceptado para su publicación en ‘Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism’.

A diferencia de un examen de sangre que capta una instantánea de los niveles de hormonas del estrés en un momento único en el tiempo, un análisis del pelo del cuero cabelludo permite ver las tendencias en los niveles de cortisol, la hormona del estrés a lo largo de varios meses.

Este enfoque permite a los investigadores tener una mejor idea de la variabilidad en los niveles de cortisol. El estudio encontró que las personas mayores que tenían mayores niveles de la hormona del estrés cortisol a largo plazo eran más propensas a tener enfermedad cardiovascular.

“Al igual que la presión arterial alta o la grasa abdominal, los resultados sugieren que los niveles elevados de cortisol son una señal importante de que una persona está en riesgo de enfermedad cardiovascular”, dijo uno de los autores principales del estudio, Laura Manenschijn, del Erasmus MC en Rotterdam, Países Bajos.

“Debido a que el pelo del cuero cabelludo puede capturar información acerca de cómo han cambiado con el tiempo los niveles de cortisol, el análisis de pelo nos da una mejor herramienta para evaluar el riesgo”, agrega la doctora Maneschijn.

El estudio midió los niveles de cortisol en un grupo de 283 residentes de la tercera edad entre 65 y 85 años y sus participantes fueron seleccionados al azar de un gran estudio de cohorte de base poblacional. Con muestras de cabellos de tres centímetros de largo tomadas de cerca del cuero cabelludo, los científicos fueron capaces de medir los niveles de cortisol de un periodo de tres meses.

Las personas con altos niveles de cortisol eran más propensas a tener una historia de enfermedad coronaria del corazón, accidente cerebrovascular, enfermedad arterial periférica o diabetes.

“Los datos mostraron una relación clara entre los niveles crónicamente elevados de cortisol y la enfermedad cardiovascular”, dijo, Elisabeth van Rossum, también autora del estudio y miembro del Erasmus MC. No obstante, reconoce que se necesitan más estudios para explorar el papel de la medición de cortisol a largo plazo para predecir la enfermedad cardiovascular y la forma en que se puede utilizar para informar un nuevo tratamiento o estrategias de prevención.

http://www.europapress.es/salud/

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Martes 16 / abril / 2013

El 61% de los pacientes de cardiología ignora quién es su médico

Filed under: noticias — cardiocirugia — abril 16th, 2013 — 11:19

El País Madrid 15 ABR 2013.: La relación médico-paciente y la idea del paciente informado salen muy mal paradas de un estudio que ha elaborado la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Aunque se trata de un trabajo relativamente pequeño, los resultados son muestra de todo lo que falta en este terreno, indica la SEC, que ha llevado al trabajo a su publicación oficial. Entre los datos, el estudio destaca que un 19% de los pacientes cardiacos no sabe el servicio hospitalario en el que se encuentra ingresado, el 61% de los enfermos no recuerda el nombre de su médico responsable y el 24% es incapaz de nombrar el tipo de cardiopatía que padece. Además, el 32% de los pacientes ignora el tipo de las pruebas a las que se somete, y un 29% desconoce el tipo de tratamiento que se le aplicaría en su caso El trabajo lo han hecho con 100 pacientes especialistas de la Unidad de Cardiología del Hospital Universitario Central de Asturias.

Otras muestras de este desconocimiento son que el 29% de los enfermos considera su enfermedad de menor gravedad a la real y el 22% no sabe determinar si su enfermedad es relevante en su pronóstico. El 11% de los enfermos cardíacos desconoce el motivo de su ingreso y un 19% no sabe definir en qué servicio hospitalario se encuentra. El 32% de los ingresados no enumera las pruebas que se le han realizado y el 29% no sabe definir qué tipo de tratamiento se aplicaría en su caso.

El trabajo sirve para que su autor, Manuel Barreiro, haga una serie de reflexiones, como que los programas de calidad hospitalarios para lograr corregir las posibles deficiencias en la información y comunicación médico-paciente. “Las sociedades científicas recomiendan que existan programas de rehabilitación cardiovascular después de una cirugía cardíaca, un ingreso por insuficiencia cardíaca o un infarto de miocardio, pero la realidad es que en la práctica no todos los hospitales cuentan con él. En España, la implantación de estos programas apenas llega al 5%, mientras que en Europa es del 60% y en Estados Unidos del 30%”, dice Barreiro. “La extensión de estos programas son de vital importancia para el paciente cardíaco, ya que él es el portador de la enfermedad y su formación es primordial para conseguir los autocuidados necesarios para lograr mejorar su pronóstico”, añade el especialista.

No todos los pacientes son iguales. Los de edades más avanzadas o niveles de estudios más bajos tienen resultados peores, por lo que hay que ajustar los programas de educación a las características de cada paciente, indica la SEC. “La idea principal que desprende el trabajo es que nuestro mensaje, el que damos los especialistas, no está llegando. El paciente sale de la consulta sin estar debidamente informado, no sale convencido, no sabe lo que le pasa ni los pasos que tiene que hacer para modificar su pronóstico”, afirma Barreiro.

Factores de riesgo

Aunque realizados de manera independiente, este estudio se complementa muy bien con otro que publica la revista Journal of the American College of Cardiology, liderado por Valentín Fuster, director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas (CNIC). En él se ha observado la evolución de los cuatro factores de riesgo (colesterol, presión sanguínea, glicemia y tabaquismo) de más de 5.000 diabéticos con enfermedad coronaria. Al año de la intervención (normalmente, una cirugía), solo el 16% tenía valores aceptables de estos cuatro parámetros.

Los autores del trabajo apuntan a la necesidad de facilitar la adherencia a la medicación necesaria (apuntan a una polipíldora que contenga los principios activos combinados), pero es inevitable pensar que la apreciación de los pacientes sobre la gravedad de su estado y la mala comunicación con sus médicos es un factor de riesgo añadido.

Fuente: http://sociedad.elpais.com/

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