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Viernes 25 / mayo / 2012

Estudio sugiere que se realizan demasiadas angioplastias

Filed under: noticias — cardiocirugia — mayo 25th, 2012 — 22:49

Por Kerry Grens

Reuters – 25/05/2012 - Un estudio realizado en Estados Unidos revela que uno de cada siete pacientes tratados con una angioplastia programada para eliminar una obstrucción en las arterias cardíacas no reunía los criterios para realizar el proceder.

Los investigadores señalaron que, de acuerdo con las guías, la indicación sería incierta en la mitad de los pacientes.

“Los pacientes deben saber que a veces se les indican servicios que no necesitan y que podrían mejorar con opciones menos invasivas, como los medicamentos”, dijo el autor principal, Edward Hannan, de la University at Albany.

La Asociación Estadounidense del Corazón, el Colegio Estadounidense de Cardiología y otras organizaciones profesionales publicaron guías para ayudar a los médicos a determinar qué pacientes son buenos candidatos para la colocación de un stent, según los síntomas y los exámenes cardíacos, por ejemplo.

El procedimiento casi siempre se recomienda para los pacientes con dolor torácico grave o que tuvieron un infarto. Pero fuera de esas emergencias, el mejor enfoque suele incluir el uso de fármacos, como los anticoagulantes y las estatinas.

Hannan comentó que una angioplastia cuesta unos 12.000 a 15.000 dólares, mientras que los fármacos no superan los varios cientos de dólares por año. Muchos pacientes tratados con una cirugía cardíaca también necesitan medicamentos.

El equipo de Hannan reunió datos de 58 hospitales del estado de Nueva York. Apenas el 36 por ciento de más de 24.000 pacientes tratados con una angioplastia entre el 2009 y el 2010 reunía los criterios clínicos para el procedimiento.

Casi la mitad de los pacientes eran candidatos inciertos, es decir que los médicos no contaban con evidencia sólida para decidir si la mejor opción eran los medicamentos o un stent.

El 14 por ciento de los pacientes no necesitaba una angioplastia, según publica el equipo en Journal of the American College of Cardiology.

En otras palabras, los síntomas y los resultados clínicos de los pacientes no mostraban que la colocación de un stent mejoraría su calidad de vida o les prolongaría la vida, explicó el doctor John Spertus, profesor de la University of Missouri, en Kansas, quien ayudó a redactar los criterios de selección de candidatos.

“Usamos una analogía con una tubería tapada. Uno pensaría que si elimina la obstrucción, mejoraría el flujo. Pero estudios demuestran que eso no le prolonga la vida (a los pacientes), y, sin los síntomas, no hará que se sientan mejor”, indicó Spertus, que no participó del estudio.

Hannan consideró que los cardiólogos tendrían un papel importante en este uso excesivo. El mismo médico que determina el alcance de la enfermedad cardíaca es el que eliminará la obstrucción arterial, de modo que “ese profesional está derivando (al paciente) a sí mismo”.

El autor consideró que se necesitan más estudios sobre los escenarios en los que los pacientes se beneficiarían con una angioplastia, comparado con los medicamentos, dada la cantidad de pacientes en los que posiblemente el procedimiento no los beneficie.

FUENTE: Journal of the American College of Cardiology, online 14 de mayo del 2012

Tomado de http://www.publico.es/

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Viernes 25 / mayo / 2012

La infección por VIH potencia el riesgo de muerte cardíaca súbita

Filed under: noticias — cardiocirugia — mayo 25th, 2012 — 22:48

Por Will Boggs

Reuters 24/05/2012- Los pacientes con VIH tienen un aumento del riesgo de padecer muerte cardíaca súbita (MCS), según publica Journal of the American College of Cardiology.

El estudio surgió de una observación de su autor principal hace varios años.

“Dentro del trabajo del 2010, estábamos investigando la muerte súbita en San Francisco. Advertí que muchos de esos casos incluían a pacientes infectados por el VIH”, recordó el doctor Zian H. Tseng, de la University of California, en San Francisco (UCSF).

“Entonces, me pregunté si existiría alguna conexión. Le hice esa pregunta a la doctora Priscilla Hsue, profesora asociada de medicina de la UCSF y directora de la Clínica de Cardiología y VIH del Hospital General y Centro de Trauma de San Francisco, que es una de los pocos cardiólogos del país especializados en VIH”, continuó.

“Según me dijo, nunca nadie había explorado la relación entre el VIH y la muerte súbita, y así comenzó nuestro trabajo colaborativo”, agregó.

Junto con otros colegas, Tseng y Hsue analizaron la incidencia, las características clínicas y los vaticinadores de la MCS en 2.860 pacientes adultos atendidos consecutivamente entre el 2000 y el 2009 en un centro público para pacientes con VIH.

El 13 por ciento de las 230 muertes registradas en unos 3,7 años de seguimiento reunieron los criterios de MCS. Esas 30 MCS representaron el 86 por ciento de las 35 muertes por causas cardíacas de la cohorte, lo que se traduce en una tasa de MCS en una década de 2,6 por cada 1.000 personas-años (comparado con 11,4 por cada 1.000 personas-años de muerte por sida).

“El hecho de que la gran mayoría de las muertes por causas cardíacas fuera súbita es sorprendente y significa que, como médicos, debemos estar atentos a esta posible complicación de la salud en los pacientes con VIH”, dijo Tseng.

Los autores estimaron que la tasa de MCS en los pacientes con VIH es 4,46 veces mayor que la esperada en la población general de San Francisco.

Cuatro de cada cinco pacientes con MCS tenían enfermedad cardiovascular o factores de riesgo de la enfermedad, mientras que un tercio de los pacientes había tenido dolor torácico, palpitaciones, un síncope y/o disnea en la última consulta médica.

Entre los pacientes con VIH con MCS se registró una mayor prevalencia de infarto de miocardio previo, cardiomiopatía, insuficiencia cardíaca, arritmia, hipertensión e hiperlipidemia que en los pacientes que murieron por el sida y otras causas naturales combinadas, pero compartieron la prevalencia de diabetes, insuficiencia renal y enfermedad pulmonar crónica.

“Dada la elevada frecuencia de los síntomas cardíacos en las víctimas de la MCS, se debería tener en cuenta una estrategia agresiva de prevención cardiovascular primaria para los pacientes con VIH, en especial en aquellos con factores de riesgo tradicionales”, concluye el equipo.

“Mientras nos ocupamos de reducir la mortalidad en la población con VIH que está envejeciendo, deberíamos prestarle más atención a los mecanismos de la MCS para identificar a los pacientes de alto riesgo y, finalmente, poder prevenir la muerte súbita”, agregaron los autores.

Tseng insistió en que, como ocurre con cualquier estudio observacional, quedan muchas preguntas por responder.

FUENTE: Journal of the American College of Cardiology, 22 de mayo del 2012

Tomado de http://www.publico.es/

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