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Domingo 6 / mayo / 2012

Científicos españoles consiguen detectar anginas de pecho que han dado negativo con los métodos tradicionales

Filed under: noticias — cardiocirugia — mayo 6th, 2012 — 17:19

VALENCIA, 4 May. (EUROPA PRESS) - La Línea de Investigación de Cardiovascular de la Fundación para la Investigación del Hospital Clínico de Valencia-Incliva ha descubierto un grupo de biomarcadores que permite detectar los casos en los que existe una isquemia coronaria aguda aun cuando los métodos tradicionales de diagnóstico urgente resultan negativos.

El estudio se ha realizado en los laboratorios de Incliva en colaboración con el Servicio de Cardiología del Hospital Clínico Universitario de Valencia y se ha publicado este mes en la revista ‘Journal of the American College of Cardiology’, según ha informado la entidad en un comunicado.

La investigación ha sido dirigida por el doctor Vicente Bodí en colaboración multidiciplinar con otros investigadores de la Fundación. Las determinaciones de metabolitos y el modelo estadístico final se realizó en el Laboratorio de Metabolómica de la Fundación con la supervisión de su director, el doctor Daniel Monleón.

El estudio nació con el objetivo de analizar “cómo se altera el metabolismo cardiaco al producirse la isquemia coronaria aguda, qué marcadores bioquímicos concretos sufren alteraciones y de qué tipo”. La investigación concluye que, en caso de isquemia, se producen cambios “muy significativos” en los niveles de glucosa, lactosa, glutamina, glicerol, triglicéridos y ácidos grasos entre otros metabolitos. El análisis combinado y simultáneo de todos estos cambios, a partir de una aproximación metabolómica, es el aspecto “más relevante” del presente estudio.

Según el doctor Bodí, investigador principal del proyecto, cuando un paciente acude a urgencias con un dolor de pecho y las pruebas tradicionales normales (troponina y electrocardiograma), la analítica bioquímica diseñada puede ser “potencialmente de utilidad para determinar si se trata de una angina de pecho o es un simple dolor inespecífico”.

En el 50 por ciento de los casos, los resultados de las pruebas suelen ser “normales”. La mitad de estos casos donde no existen evidencias clínicas sufren una cardiopatía sistémica aguda, una angina de pecho inestable. La firma bioquímica diseñada es un método de diagnóstico “eficaz, rápido y barato” para discriminar qué pacientes con dolor torácico agudo desarrollarán un síndrome coronario agudo o una angina de pecho.

El modelo creado tiene un valor predictivo negativo “muy fiable” del 95 por ciento para descartar a la llegada del paciente la presencia de angina inestable. La primera fase de la investigación se realizó a nivel experimental, diferenciando el conjunto de cambios que se detectan en los metabolitos cuando se produce una isquemia y que no se ven influidos por otros factores como pueden ser fármacos o la dieta.

La determinación del conjunto de cambios en los metabolitos se realizó mediante un modelo porcino de isquemia coronaria con hinchados transitorios de un balón de angioplastia de la arteria coronaria. Los experimentos se realizaron en la UCIM, la Unidad Central de Investigación de Incliva.

En ellos se obtenía una muestra de sangre previa a la isquemia provocada y otra en los cinco minutos posteriores y los resultados fueron “determinantes” ya que se apreciaron variaciones significativas en 32 metabolitos relacionados con el metabolismo cardiaco. Los cambios se analizaron globalmente mediante técnicas estadísticas complejas cuyo resultado fue una “biofirma” en sangre asociada a la isquemia coronaria.

La segunda fase de la investigación fue su validación en pacientes con angioplastia coronaria programada y con episodios transitorios de isquemia coronaria. El modelo experimental inicial permitió discriminar con “gran fiabilidad” los pacientes con isquemia aguda en el contexto de la angioplastia de un grupo control no sometido a isquemia coronaria.

La tercera fase del estudio se desarrolló en un grupo de pacientes que acudieron a Urgencias del Hospital Clínico Universitario por dolor torácico espontáneo. A estos, se les realizó, además de las pruebas habituales, electrocardiograma y análisis de troponina, un análisis de sus metabolitos cardiacos. La investigación concluye que los biomarcadores objeto de la investigación resultan alterados aún en pacientes que presentaban un ECG y niveles de troponina normales y permitió establecer el diagnóstico correcto a la llegada al hospital en la mayoría de pacientes.

Los resultados obtenidos en esta investigación están actualmente en fase de validación en muestras derivadas de un estudio multicéntrico a nivel nacional, en colaboración con once hospitales en toda España.

Fuente:http://www.europapress.es/salud/

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Domingo 6 / mayo / 2012

La Clínica Universidad de Navarra implanta un estimulador en el nervio vago para la insuficiencia cardíaca

Filed under: noticias — cardiocirugia — mayo 6th, 2012 — 17:17

EUROPA PRESS, 4 may. – Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra han implantado en un paciente un estimulador en el nervio vago para tratar la insuficiencia cardiaca. Se trata, por tanto, de la cuarta vez en el mundo que se realiza este procedimiento, y se estima que actualmente cerca de 14 millones de europeos sufren esta patología.

En concreto, la intervención se enmarca dentro de un ensayo clínico multicéntrico europeo randomizado –aleatorio–, denominado ‘NECTAR’ y patrocinado y enteramente financiado por la multinacional ‘Boston Scientific’, que pretende probar la seguridad y eficacia de este tratamiento para determinados casos de insuficiencia cardiaca. Una enfermedad que se produce cuando el corazón no tiene la capacidad suficiente para bombear sangre y satisfacer las necesidades del organismo.

El equipo de la Clínica está integrado por los especialistas en Cardiología, los doctores José Ignacio García Bolao, Juan José Gavira, Naiara Calvo y Joaquín Barba, en estrecha colaboración con el especialista en Neurocirugía, el doctor Bartolomé Bejarano y la doctora Arantxa Campo, del Servicio de Neumología.

Asimismo, la participación de especialistas de varias disciplinas médicas obedece a que la implantación quirúrgica del neuroestimulador corresponde al neurocirujano, mientras que el seguimiento de los pacientes es responsabilidad de los cardiólogos.

El ensayo se dirige especialmente a individuos que presenten una insuficiencia cardiaca en grado funcional 3, es decir, que tengan dificultad para subir andando un piso y no respondan ni a tratamiento farmacológico convencional ni a otro tipo de terapias adecuadas como, por ejemplo, la implantación de un dispositivo de resincronización cardiaca –marcapasos–.

Según explican los principales investigadores del estudio, José Ignacio García Bolao y Juan José Gavira, el procedimiento, cuya eficacia se ha comenzado a evaluar, consiste en la estimulación del nervio vago que conecta el cerebro con el corazón. En este sentido, existen estudios previos que han demostrado que la estimulación de este nervio es capaz de mejorar la actividad del corazón y, por tanto, de mejorar la sintomatología.

Para conseguir este objetivo, el neurocirujano debe implantar en el paciente el dispositivo emisor de los impulsos eléctricos, mediante una intervención quirúrgica mínimamente invasiva. Además, para el implante del neuroestimulador, el neurocirujano realizará dos incisiones de unos 5 centímetros: una en el lado derecho del cuello, por encima de la clavícula, donde se sitúa el nervio vago, y otra debajo de la clavícula, para alojar un dispositivo de tamaño similar a un marcapasos.

Dicho dispositivo se coloca bajo la piel, y se conecta a través de un cable unido, también de forma subcutánea, a un electrodo helicoidal que se enrolla alrededor del nervio vago, tras haber sido expuesto en unos 4 centímetros de longitud, entre la arteria carótida y la vena yugular interna.

“Se trata de una intervención sofisticada, pero de bajo riesgo, que se realiza bajo anestesia general, en la que no es necesario seccionar ninguna estructura anatómica a excepción de la piel”, asegura el doctor Bejarano.

El tiempo estimado de la cirugía es de unas dos horas y el paciente habitualmente no precisa ingreso en UCI. Además, según comenta el experto, el alta hospitalaria suele obtenerse al día siguiente de la operación.

No obstante, los especialistas advierten de que los pacientes con insuficiencia cardiaca que deseen participar en el ensayo deberán someterse previamente a algunas pruebas diagnósticas entre las que figuran una ecocardiografía y un electrocardiograma, necesarias para comprobar que el candidato cumple con los criterios requeridos para formar parte del estudio.

Así, una vez comprobado que el paciente es apto para el ensayo, se le programará la intervención quirúrgica para implantarle el dispositivo estimulador del nervio vago. Después del implante, cada pocas semanas, todos los enfermo serán sometidos a revisión para ajustar el tratamiento en caso de que sea necesario.

Por último, al cabo de 18 meses, finalizada la última revisión, se ofrecerá al paciente la opción de ser evaluado cada 6 meses hasta la finalización del estudio, que podría prolongarse durante varios años.

En cuanto a los beneficios de este estimular, los expertos aseguran que alivian los síntomas de la insuficiencia cardiaca, principalmente la disnea –dificultad respiratoria– y la fatiga. Además, con esta técnica se pretende aumentar los niveles de energía del paciente, lo que elevaría su capacidad para realizar esfuerzos. Estas mejoras se derivarían de conseguir aumentar la capacidad del corazón para bombear sangre.

Según indica la doctora Naiara Calvo, un estudio similar se ha efectuado con anterioridad en modelo animal, “en el que se ha comprobado que los individuos tratados con este procedimiento experimentaban una gran mejoría de la enfermedad. Se trata ahora de trasladar el estudio a humanos para comprobar mediante una investigación sólida que puede obtenerse el mismo beneficio”.

Fuente: http://www.europapress.es/salud/

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