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Miércoles 1 / enero / 2014

Profesor Antonio de Jesús Cabrera Prats

Filed under: Historia y celebridades — cardiocirugia — enero 1st, 2014 — 18:27

cabreraSi vuelvo a nacer sería anestesiólogo cardiovascular

Por Paquita Armas Fonseca

Era un niño cuando alfabetizó a cuatro lugareños de Maffo, en la zona oriental de Santiago de Cuba.  Desde entonces parece que le decían Cabrerita, incluso hoy así se le nombra al reconocido Dr. Antonio de Jesús Cabrera Prats, que en 1965 se trasladó a La Habana y nueve años después se graduó de médico.

Su inclinación por la anestesiología comenzó desde su época de estudiante y adquirió los conocimientos básicos de la especialidad antes de culminar su quinto año.

Por necesidad del Ministerio de Salud Pública trabajó en Puerto Padre,  Las Tunas, lugares en los que realizó diversas funciones. En el 1982, obtuvo el nombramiento oficial de Profesor Instructor en Farmacología, Anestesiología y Reanimación por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago de Cuba.

En 1983 se presentó al concurso de oposición del Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras y hasta hoy trabaja en ese centro asistencial en el Servicio de Cirugía Cardiovascular, desde que se abriera en diciembre de 1984.

El 9 de Diciembre de 1985 participó en el primer trasplante cardíaco ortotópico, que se realizó en Cuba de forma exitosa. Se especializó en este proceder y ha tomado experiencias en México, Praga, Montreal y Milán.

Otro aspecto destacable es su participación activa en el año 1991 en la cirugía experimental programada por más de un año para la implantación del corazón artificial en animales. Más tarde se trasplanta con éxito el primer corazón artificial cubano (CORAMEC) a un humano,  a un enfermo que estaba en extrema gravedad clínicamente.

El Dr.Cabrera es desde el 2006 Profesor Auxiliar de Anestesiología y Reanimación. Ha realizado 67 investigaciones y 33 publicaciones nacionales e internacionales, entre ellas, como autor principal, en el Protocolo de Trabajo en Anestesiología Cardiovascular 2006 y 2011, Protocolo de Trabajo para el Trasplante Cardíaco, 2006, 2009, en el Manual de Prácticas Médicas del Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras y en un Capitulo resumen de los resultados en 5 años de estos Protocolos de Actuación, 2012 y Anestesia Cardiovascular, capítulo 2, en el Libro de Cirugía Cardiovascular, Edición Científica Técnica, 2010.

Pertenece a la Sociedad Cubana de Anestesiología y Reanimación (SCAR) desde 1974 hasta la fecha, integra además la Sociedad Cubana de Educadores en las Ciencias de la Salud, el Grupo de Trasplante de Órganos del Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras y Socio Activo de la Sociedad Mexicana de Anestesiólogos Cardiotorácicos.

Ha merecido numerosas distinciones y es un colega tan querido como respetado  en el Ameijeiras y en otros centros con los que siempre ha estado dispuesto a colaborar.

- ¿Qué recuerda usted de Maffo? ¿Sigue visitando esa zona del oriente  cubano?

Lo que me viene a la mente es la humildad de ese pequeño pueblo del oriente cubano dónde nací, e imborrables vínculos familiares, recuerdo a esa querida  Escuela Pública No. 5 José Martí,  donde inicié mis primeros estudios, con muy buenos profesores. Mantengo la claridad de todo lo bueno que mis padres me enseñaron, de las personas que me rodeaban, por su  alta calidad humana,  modestia, sencillez  y de muy buenos sentimientos, al igual que el verdor de esa zona rodeada de montañas. Con solamente nueve años de edad, fui testigo de la batalla de Maffo, la cual duró hasta el triunfo de Revolución, aspecto éste que tuvo un significado particular para mí.

He visitado a mi pueblo natal de  forma esporádica, quizás por los rigores  de la vida cotidiana, no obstante, recorrer sus calles y  sentarme en un banco de su parque, en las ocasiones que he podido realizarlo han sido motivos suficientes para siempre tenerlo presente.

- ¿Tiene algún familiar médico? ¿Por qué  se decidió a ejercer  esta profesión?

De niño recuerdo que tuve un tío médico, al cual observaba de forma curiosa por la envergadura de los procederes que hacía.

Pienso que  me decidí a ejercer esta profesión por intuición propia,  porque desde temprana edad, siempre me interesé  con  todo lo relacionado con la medicina, principalmente la anatomía humana,  la  atención a los enfermos, la cura de heridos, e inclusive visitaba a las clínicas en ocasiones atraído por el olor característico de esos lugares.

A medida que iba avanzando en los estudios superiores me fui adentrando en todo lo relacionado con la medicina, asistiendo a los centros hospitalarios dentro de mis posibilidades,  hasta que culminé los estudios de  preuniversitario y solicité estudiar la carrera  de medicina.  

- ¿Qué lo llevó a estudiar específicamente Anestesiología y Reanimación?

Diría  que siempre me gustó la anestesiología a pesar de que no tenía  conocimientos a profundidad de esa rama de la medicina, ni sabía todo lo que ella llevaba implícito, pero me gustaba. Tan es así, que desde  el tercer año de la carrera de medicina, me acerqué un día a la Profesora Mirta Abad Méndez, Jefe del Dpto. de Anestesiología y Reanimación del Hospital Enrique Cabrera (Nacional) en aquella época y le dije mi interés sobre esa especialidad y rápidamente me atendió, me enseñó, me guió y  me dio todas las oportunidades,  al principio era presenciar los procederes anestésicos y  a participar en las actividades docentes, acorde a mis posibilidades  y en el último año la única especialidad que solicité fue el internado vertical en Anestesiología, graduándome de Doctor en Medicina, posteriormente hago la residencia vía directa en Anestesiología, hasta graduarme de Especialista de 1er. Grado en Anestesiología y Reanimación.

- ¿Cómo fue su experiencia en Las Tunas?

Ubicado en  el Hospital Raymundo Castro, de Puerto Padre, durante 4 años, atendí como anestesiólogo a niños y adultos, cumplimentado un amplio plan de trabajo, en lo asistencial, en cirugía de diversas especialidades, gineco-obstétrica, en lo docente, científico y administrativo. La experiencia que tuve fue el haber trabajado con un grupo altamente calificado, humano y altruista, en que reinaba un ámbito de colectivismo y siempre con el afán de superación, dándole solución a los problemas confrontados, con muy buenos resultados, con una calidad de atención óptima que esos pacientes se merecían.

Posteriormente, por orientación del nivel central del M.I.N.S.A.P, me solicitaron hacer una misión nacionalista de tres años y que una vez que culminara la misma, obtendría una plaza en La Habana  y  a la vez, me propusieron trasladarme para el Hospital Ernesto Guevara de la Serna en Las Tunas,  la cual acepté.

Obtuve una amplia experiencia asistencial, principalmente en las intervenciones quirúrgicas complejas, actividades docentes en la atención, tanto a los alumnos de medicina de tercero a quinto años, como para los residentes de  anestesiología, participé en los tribunales de exámenes de pases de años, pre-estatales  y  estatales de los primeros especialistas graduados en Las Tunas. Por la parte  científica desarrollé varias investigaciones, dirigí el Consejo de Actividades Científica de la provincia y organicé diferentes eventos, provinciales,  con participación de invitados nacionales.

- ¿Por qué se presentó a exámenes de oposición para el Hospital Hermanos Ameijeiras?

Al finalizar  la misión nacionalista del  Plan de los tres años,  se convoca a un concurso de oposición para cubrir una plaza de anestesiología en el Hospital  Hermanos Ameijeiras, solicité información sobre la documentación a presentar, la preparé a través de la guía establecida y la envié.

Recibo  la aprobación para ocupar dicha plaza, por lo que rápidamente me presenté y comencé a trabajar hasta la actualidad.

- ¿Cuándo y por qué comienza su trabajo en el área cardiovascular?

En enero de 1984, tres meses después de haber comenzado a trabajar en el Ameijeiras, soy llamado por los  profesores Nicolás Parisi López Jefe Dpto. Anestesiología  y Reanimación  y  Noel González  Jiménez Jefe  Servicio de Cirugía Cardiovascular para informarme que se iba a abrir el servicio de Cirugía Cardiovascular (CCV) y querían saber mi disposición de trabajar como anestesiólogo, le respondí que sí, pero que les solicitaba un entrenamiento previo por la complejidad que esa sub-especialidad conllevaba e inmediatamente me trasladé hacia el Centro Médico Nacional de México, DF, donde comencé mi formación.

Una vez constituido el servicio de CCV, las experiencias nos fueron invadiendo continuamente, hasta la actualidad en que  puedo resaltar el orgullo  que  siento por  del grupo multidisciplinario con  el cual  trabajo, por su dedicación, sacrificio, altruismo y compañerismo reinante entre todos y por  la cantera de magníficos anestesiólogos formados con que contamos.

- ¿Qué significa para Ud. pertenecer a los equipos que realizaron los primeros trasplantes en Cuba y luego trabajaron en la elaboración de un corazón artificial?

Mucho, porque como anestesiólogo pienso que  he aportado un granito de arena  al desarrollo de la salud cubana, gracias a  un grupo multidisciplinario dirigido por el Profesor Dr. Julio Noel González Jiménez, quién  con su preocupación, persistencia, tenacidad, entereza fue capaz de enseñarnos, guiarnos y que con el  rigor, preparación y sacrificio que esto conllevó se pudieron obtener esos resultados.

Todavía mantengo muy vivo el recuerdo de cuando en el 9 de diciembre de 1985 realizamos el primer trasplante de corazón a Jorge Hernández Ocaña, el resultado fue exitoso y nos embargó ese día una profunda emoción al sentir que una persona sencilla de pueblo había renovado su esperanza. Les digo francamente cuando el corazón trasplantado comenzó a latir fue que percibimos no solo esa indiscutible satisfacción del trabajo realizado, sino también de comprender  de los enormes esfuerzos que realizaba la Revolución en aras de alcanzar niveles médicos avanzados con el fin  de salvar  lo más preciado, una vida.

- ¿Cuán importante es la anestesiología en cualquier intervención quirúrgica, y especialmente en la cardiovascular?

La anestesiología es  la medicina perioperatoria aplicada  durante la intervención quirúrgica, en que su trabajo resulta de vital importancia por la seguridad y  buen desarrollo de la cirugía. Consiste, básicamente, en la evaluación médica continua del estado físico del paciente, su monitorización  y control en general  de sus signos vitales y su medio interno. Proporciona las condiciones de inconsciencia y relajación necesarias para cada tipo de intervención, adaptando las técnicas y los fármacos empleados al estado físico de cada paciente en particular.  Además observa el proceder anestésico-quirúrgico, detecta y trata cualquier complicación que se pueda presentar. El anestesiólogo conoce a la perfección los medicamentos y técnicas más adecuadas para  cada paciente y acorde al tipo de intervención se podrá conseguir un postoperatorio con una analgesia más confortable. 

Para la Anestesiología Cardiovascular, el anestesiólogo requiere  previamente  de  conocimientos  profundos  sobre el  estado funcional del sistema cardiovascular, además del resto de los órganos y sistemas, de manera que  le permita desarrollar habilidades, una adecuada preparación de los diferentes procederes anestésicos y sus riesgos,  capacitándolo  profesionalmente en su totalidad para su desempeño. Para poder llevar a cabo esta labor se necesita de un entrenamiento amplio de un año como mínimo. Su responsabilidad comienza con la visita preoperatoria al paciente y no culmina hasta obtener una recuperación completa de los efectos farmacológicos aplicados acorde a la(s) técnica(s) anestésica(s) empleada(s).

Actualmente, los avances tecnológicos, la monitorización y  el soporte vital de los pacientes, contribuyen a que se tenga mayor seguridad,  con mejores resultados.

- Si pudiera escoger de nuevo su destino profesional ¿elegiría otra especialidad? ¿Por qué?

No, porque siempre me gustó esta especialidad  y si volviera a nacer volvería a ser anestesiólogo cardiovascular, por lo complejo e interesante que es poder trabajar en cualquiera de los procederes  quirúrgicos, principalmente cuando es a corazón abierto y que va  más allá que sedar, dormir, aplicar diferentes procederes anestésicos o de lo mucho que expliqué en la pregunta anterior, su esencia es dar garantía y calidad de vida ante cualquier circunstancia, así  como el seguimiento, control y monitoreo integral que estos pacientes requieren.

-  Cualquier otro asunto

-Considero que esta entrevista me facilita más que resaltar algún mérito personal,  hacer  un llamado a las nuevas generaciones de médicos a que opten por esta especialidad de extraordinaria necesidad y donde el desarrollo profesional tiene un campo muy abarcador tanto en el tratamiento al paciente con criterio quirúrgico, así como en aquellos que indiscutiblemente requieren de procederes que alivien el dolor como consecuencia de diversas manifestaciones clínicas y por eso se está utilizando  la terminología  actual de  medicina perioperatoria.

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Martes 1 / octubre / 2013

Profesor Ignacio Ricardo Fajardo Egozcue

Filed under: Historia y celebridades — cardiocirugia — octubre 1st, 2013 — 22:18

En anestesiología solo hay procederes mayores

Por Paquita Armas Fonseca

fajardo1Aunque no son dogmas, mucho de verdad tienen los refranes, como aquel “de casta le viene al galgo”. Al Dr. Ignacio Ricardo Fajardo Egozcue este enunciado le viene como aro al dedo: su padre fue un destacado médico del que siguió sus pasos y hoy en su Villa Clara natal es un reconocido especialista.

Su trabajo ha hecho que merezca más de cincuenta distinciones de diversas categorías. Maestro de varias generaciones confiesa haberse quedado en su terruño aunque tuvo otras oportunidades.

Profesor Titular de Anestesiología y Reanimación de la Universidad de Ciencia Médicas de Villa Clara, es fundador del Cardiocentro Ernesto Che Guevara de esa provincia y desde el 2000 es su Jefe de Departamento de Docencia e Investigaciones.

El Dr. Fajardo ha participado en un número importante de innovaciones y racionalizaciones, ha publicado en revistas especializadas, libros y ponencias, además de realizar una amplia útil labor de investigación como el Estado de conciencia en anestesia de recuperación rápida para cirugía coronaria con el corazón latiendo. Proyecto de institucional del Cardiocentro de Villa Clara Enero 2007 hasta Diciembre 2009.

Es miembro de prestigiosas instituciones entre las que se encuentran el Colegio Médico de la República de Jamaica 1976, del Reino de Suecia 1987 y de la República de África del Sur 1996

En su actividad docente ha recibido e impartido cursos de post grado en Cuba y el extranjero, y una buena cantidad de alumnos lo ha tenido de tutor.

-¿Dónde Usted nació?

En la ciudad de Santa Clara, Las Villas, hoy Villa Clara.

-¿Tiene familiares médicos?

Sí, mi padre profesor titular de microbiología y laboratorio clínico

-¿Qué lo llevó a estudiar medicina?

Motivado por el trabajo de mi padre y el deseo de involucrarme en curar y ayudar a otros. ¿Dónde? : El primero y el segundo año en el Instituto superior de Ciencias médicas Victoria de Girón, en La Habana; del tercero al sexto año en el Hospital Celestino Hernández Robau de Santa Clara, Villa Clara

-¿Y anestesiología?

También en el Celestino Hernández Robau.

-¿Por qué regresó a Villa Clara? ¿Acaso no se le dieron otras oportunidades?

Por ser mi provincia, donde radican mis familiares más allegados y tener mis raíces. Deseché las otras propuestas.

-¿Qué se siente al ser fundador de un centro con un alto reconocimiento por parte de pacientes y profesionales?

Considero que ha sido para mí un alto reconocimiento. Un Honor. Me ha permitido sentirme realizado en mis aspiraciones de participar en un hecho significativo para nuestro pueblo, ha llenado mis expectativas de participar junto a muchos otros en algo que ha creado una diferencia para bien y un privilegio y motivación para continuar dando lo mejor de mí.

-¿Cuánto contribuye un anestesiólogo en una intervención quirúrgica?

El trabajo de atención a un enfermo cuyo tratamiento implica la realización de procederes quirúrgicos, posee la cualidad máxima de trabajo en equipo. El trabajo del anestesiólogo no solo es proporcionar las condiciones de analgesia para que el paciente no sienta dolor, sino que va mucho más allá. El cuidado del paciente, el mantenimiento de los signos vitales, su seguridad perioeratoria, el interactuar con los cirujanos para mantener en todo momento cubiertas las necesidades y requerimientos de la vida y bienestar del enfermo. La atención de los más mínimos detalles, el control de las afecciones no quirúrgicas que pueden tener los pacientes, su vigilancia y control. En fin es el especialista clínico que garantiza todos los aspectos concernientes a la seguridad y bienestar del paciente quirúrgico. Fuera del acto operatorio, son funciones no menos importantes del anestesiólogo los cuidados intensivos del paciente quirúrgico, la atención y tratamiento de las afecciones dolorosas que pueden presentar las personas en general.

-¿Y si se trata de una operación a corazón abierto cómo ve Usted la función del anestesiólogo?

En términos generales sus funciones son iguales que en otros procederes quirúrgicos, ya que si bien en cirugía hay operaciones mayores y menores, en anestesiología solo hay procederes mayores. Pero si es cierto que el hecho de estar trabajándose sobre un órgano en movimiento y absolutamente indispensable para la vida, esto crea situaciones particulares que obligan al anestesiólogo a dominar mucho más en detalles los conocimientos y habilidades de otras especialidades como la cardiología, los cuidados intensivos, etc. Y debe velar y actuar en una estrecha vinculación con lo que está ocurriendo en el campo quirúrgico con el paciente, por lo que considero que demanda esfuerzos extras de dedicación, comprometimiento, conocimientos, destreza y habilidades más allá de las habituales.

-¿Qué experiencias obtuvo de su trabajo en Jamaica y África?

Fueron muchas y muy variadas. Principalmente por ser países con sistemas de salud diferentes, donde no existe un sistema de salud integral y totalmente estructurado bajo el principio de todo para el paciente, sin importar los costos que se deriven de esto (Sin decir que la economía no importa, pero no se antepone a las necesidades del paciente) Por otra parte sobretodo en África las necesidades derivadas de atender pacientes con patologías exóticas o/y no existentes en Cuba. Me fue muy importante el tener que trabajar en condiciones que requirieron el atender otras esferas de la práctica médica, y/o en condiciones de esfuerzos laborales extremos. También el enfrentarme a medicamentos y equipos nuevos para nosotros.

- ¿Qué le aportó su estancia en Suecia?

Fue una experiencia única, de esas que se dan pocas veces en la vida de un profesional en nuestro medio. No solo me permitió una actualización del conocimiento al más alto nivel del primer mundo en la esfera de la medicina, sino que también lo más importante es que me permitió comprobar que con los conocimientos y preparación alcanzados en nuestro país, fui capaz de DAR LA TALLA en ese centro de nivel mundial, en igualdad con los profesionales que trabajaban ahí. Eso me ha servido de mucho en mi práctica profesional y considero que me ha permitido alcanzar y aportar éxitos significativos en mi vida profesional.

- Tiene Usted una profusa cantidad de trabajos publicados ¿acaso le interesa también escribir?

Pienso que sí, es una idea y deseo que me ha estado rondando desde hace ya algún tiempo. Tal vez lo intente en el futuro próximo.

- ¿Cuál es el primer consejo que le dirige a un joven anestesiólogo?

Desprenderse de la necesidad del reconocimiento profesional para trabajar. Pensar que la satisfacción de hacer las cosas al mejor nivel que sea capaz de logar es y será la máxima recompensa. Dedicación, desprendimiento, humanismo, esfuerzo continuo, modestia y mantener siempre el deseo de saber más y no menospreciar el conocimiento y la experiencia que cualquier persona te puede brindar deben ser los pilares de su conducta diaria. Recordar que el conocimiento es la única carga que no pesa y no sobra.

-Si volviera a nacer ¿escogería esa profesión? ¿Por qué?

Esta pregunta posee varias aristas. Yo quería estudiar cardiología cuando terminaba mis estudios de pregrado, sigo queriéndolo hacer. Me ofrecí voluntariamente para hacer anestesiología por el llamado que se hizo en ese momento para apoyar la especialidad luego del éxodo masivo de los primeros años de la Revolución. Por cosas de la vida ese deseo se ha cumplido para mí ya que desde que me inicié en la anestesia para cirugía cardiovascular (hace ya 35 años) he tenido que estudiar y practicar muchas cosas de la cardiología. Reconozco que aún me hubiera gustado dedicarme por estero a la cardiología, pero por otro lado no me arrepiento de haber escogido la Anestesiología, que tantas satisfacciones me ha brindado en la esfera profesional, por lo que creo que sí escogería de nuevo esta especialidad.

 

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