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Los Grandes Descubrimientos médicos

By bmn | enero 23, 2013

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Los orígenes de la medicina se pierden en la noche de los tiempos. Las enfermedades, así como sus remedios, han cambiado a lo largo de la Historia, y al contrario de lo que se suele pensar, no siempre para bien. Las transformaciones económicas no sólo han resultado ser bendiciones para la forma de vida de la gente, sino que en ocasiones han tenido efectos colaterales devastadores para la vida humana.

Desde que existen seres humanos sobre la faz de la Tierra, éstos han sufrido las más diversas enfermedades. En un principio, cuando tenían hábitos caníbales, habrían sido infectados por los primates con los que compartían un hábitat tropical (ya sea por consumir su sangre, o a través de sus mordeduras). Virus, hongos, bacterias, protozoos o parásitos han hecho su vida si cabe más molesta. Muchos de estos agentes infecciosos son transmitidos a través de insectos (malaria y fiebre amarilla, por ejemplo).

Pero no pensemos que con la implantación de formas de vida sedentaria las cosas mejoraron significativamente. Muy al contrario: empeoraron. Con el establecimiento en asentamientos a menudo masificados, se difundieron enfermedades como la tuberculosis y la fiebre tifoidea. Las ratas (más en concreto, sus pulgas), en busca de los desechos humanos, transmitieron la peste (una enfermedad con origen oriental, descrita por vez primera en Occidente hacia el siglo II dC.)

Está demostrado que las sociedades cazadoras-recolectoras estaban mejor alimentadas, y tenían una talla más alta, que las comunidades agrícolas o ganaderas; en definitiva, su salud era considerablemente mejor. Con la llegada de las formas de vida sedentarias, la salud sufrió un rápido deterioro: la esperanza de vida disminuyó. Ello puede ser debido a las primitivas técnicas de cultivo (todavía no se había inventado el arado), a la variabilidad del clima, o a las enfermedades transmitidas por la domesticación de animales (la lepra o la difteria, entre otras).

El primer tratado de medicina conocido son los llamados “papiros Eber”, escritos en Egipto hacia el 1550 aC. Éstos describen las prácticas terapéuticas de su tiempo. (Se dice que Imhotep, contemporáneo del faraón Zóser, hacia el 2630 aC., es el primer médico de la Historia.) Los griegos veneraban, desde el 1200 aC., un médico-dios llamado Asclepio, que posiblemente fue un personaje real (en ocasiones se le identifica con el egipcio Imhotep). Hipócrates de Cos (nacido el 460 aC.) es reputado como el primero y más grande médico griego. Éste propuso que la enfermedad es causada por un desorden en el cuerpo, no por los efectos malignos de una influencia sobrenatural.

La cirugía puede tener unos antecedentes remotísimos: operaciones craneales conocidas como “trepanación” se remontan a hace al menos 10.000 años. Los egipcios y los mesopotámicos practicaban operaciones simples (por ejemplo, en el caso de dislocaciones y fracturas). Sin embargo, como las infecciones a menudo resultaban fatales, las operaciones eran contempladas como un último recurso. Los egipcios empleaban cuchillas y agujas de cobre. Los mesopotámicos usaban instrumentos similares, a los que hemos de añadir sierras para cortar hueso. Los cretenses, hace 3.500 años, disponían de fórceps, taladros y escalpelos. Los babilonios operaban cataratas ya hacia el 1800 aC.

Durante muchos años, lo que ocurría dentro del cuerpo humano era un misterio para los médicos, cuyos diagnósticos se basaban tan sólo en la palpación y auscultación del paciente.

LOS HOSPITALES.- La Edad Media no es prolija en avances médicos, pero sí sanitarios: es entonces cuando se generaliza (e institucionaliza) el uso de hospitales. Éstos tenían, en un principio, carácter de enfermerías anexas a los monasterios; en ellos se practicaban tratamientos de medicina herbal . El primer hospital conocido propiamente dicho es el Hôtel de Dieu de Paris, fundado por el Obispo Landry el año 651 dC. La primera leprosería fue fundada por Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid) en 1067. El primer hospital para enfermos mentales fue fundado en 1409 también en España.

Las gafas se las debemos a un vidriero italiano, que en 1280 tuvo la simple -pero brillante- idea de unir dos discos convexos de vidrio en frente de los ojos para permitir ver los objetos con mayor claridad. La referencia más antigua de ellas data de 1289. Las primeras gafas eran sostenidas con cadenas o cuerdas alrededor de la cabeza. Las primeras gafas con montura rígida fueron fabricadas en Inglaterra en 1727. Las gafas bifocales fueron inventadas por Benjamin Franklin en 1785.

Se dice que los aborígenes australianos realizaban transfusiones de sangre ya desde tiempos inmemoriales, pero la primera transfusión registrada de la que se tiene noticia tuvo lugar en Francia en 1667: Jean Denis transvasó sangre procedente de un cordero a un adolescente de 15 años, a quien previamente había practicado una sangría. Sorprendentemente, el paciente se recuperó. James Blundel, en 1818, se sirvió de una jeringa para llevar a cabo su transfusión, esta vez de humano a humano. Sin embargo, hasta 1909, las transfusiones no fueron seguras, a causa del problema de la coagulación; ese año el austriaco Karl Landsteiner descubrió los tipos sanguíneos, con lo que se puso fin a esta complicación.

Las vacunas tienen unos orígenes remotos en la India, o tal vez en China. Hacia el siglo XI en este último país se colocaban las costras de los enfermos de viruela enfrente de la nariz de personas no infectadas para, creándoles una forma leve de la enfermedad, prevenir un ataque más severo. Esta práctica no era inocua: al menos un 5% de los así “vacunados” morían como consecuencia de esta “infección selectiva”.

El término deriva del latín (vacca) y fue utilizado por primera vez por el inglés Edward Jenner (1749-1823), luego de largos estudios sobre la cow-pox (viruela de las vacas), el 14 de mayo de 1796 extrajo virus purulento de una granjera contaminada y lo inoculó en el brazo de un joven (James Phipps), quien al cabo de varios días presentó en la vacunación una pústula que se curó por sí sola. Posteriormente demostró que el joven no era afectado por la enfermedad. Fue así que Napoleón hizo vacunar a su ejército y en 1809 se vacunó por orden del Emperador, su hijo el Rey de Roma. Luis Pasteur estudió los trabajos de Jenner y comenzó a inyectar microorganismos debilitados en animales. Descubrió una vacuna para el cólera de las aves y el ántrax del ganado.
En 1881 comenzó sus experimentos contra la rabia, enfermedad viral mortal que transmitían los animales (especialmente perros y gatos) al hombre a través de heridas por mordeduras. Hacía sus experiencias en animales, pero el día que recibió al joven Joseph Meister con una mordedura de un perro rabioso, no tuvo más alternativa que aplicar su suero en un ser humano. La vacuna tuvo éxito. Después de este hecho, se fundó en Paris el Instituto Pasteur. Meister trabajó posteriormente con Pasteur en su laboratorio. El Instituto Pasteur sigue siendo un lugar de constante investigación contra las enfermedades.

Las Vacunas

Descubrimiento Descubridor País Año
Publicación sobre la vacuna.
Vacuna contra la viruela
Edward Jenner (1749-1823) Gran Bretaña 1796
Vacuna antirrábica
Vacuna contra el ántrax de los vacunos
Luis Pasteur (1822-1895) Francia 1885
Vacuna anticolérica Hapfkine Rusia 1892
Contra el Tifus Wright Gran Bretaña 1898
Inmunidad andidiftérica/toxina-antitoxina Behring Alemania 1913
BCG (Antituberculosa) Calmette y Guérin Francia 1921
Anatoxina Diftérica Ramon y Glenny Francia 1923
Vacuna contra la tos convulsa o tos ferina Madsen Gran Bretaña 1923
Anatoxina Tetánica Ramon y Zoeller Francia 1927
Primera vacuna Antigripal Salk EEUU 1937
Vacuna Amaril 17D Theiler Sudáfrica 1937
Vacuna contra la Paperas EEUU 1949
Cultivos Celulares Engers, Robbin y Weller EEUU 1949
Vacuna Antipoliomielítica inerte Salk EEUU 1954
Vacuna Antipoliomielítica oral activa atenuada Sabin EEUU 1957
Vacuna contra el sarampión Engers EEUU 1960
Vacuna contra la Rubéola Weller EEUU 1962
Vacuna Meningocóccica C Gotschlich EEUU 1968
Vacuna Meningocóccica A Gotschlich EEUU 1971
Vacuna contra la Hepatitis B Maupas Francia 1976
Vacuna Neumocóccica Austrian EEUU 1978
Vacuna Hemophilus Influenzae EEUU 1979
Vacuna contra la Varicela Takahshi Japón 1983
ROR Vacuna triple antisarampionosa, contra la paperas y contra la rubéola Mérieux Francia 1986
Primera vacuna por Ingeniería Genética contra la Hepatitis B Laboratorios Chiron EEUU 1986
Vacuna contra la Meningitis en lactantes Eskola Finlandia 1987

También en el siglo XVIII, buscando un remedio para aliviar el escorbuto entre los marineros, se descubrió uno de los pilares básicos de la nutrición humana: las vitaminas. Los marineros holandeses fueron los primeros en introducir (en el siglo XVI) cítricos en su dieta, para evitar las terribles secuelas del escorbuto: caída de los dientes y debilitamiento de los huesos, entre otros. Pero fue James Lind quien, en 1753, aconsejó introducir en la dieta de los hombres de mar jugo de limón, o de otro tipo de frutas. Cuando esta medida fue aplicada (en 1796) el escorbuto desapareció entre la marinería británica. Como es lógico, Lind no sabía que lo que prevenía esta terrible enfermedad no era la fruta en sí, sino uno de sus ingredientes: el ácido ascórbico, rico en vitamina C.

Antes decíamos que la cirugía tiene unos orígenes antiquísimos, pero que a causa de sus complicaciones (básicamente infecciones) se empleaba únicamente en casos de último recurso. Pues bien, con la invención de la anestesia, la asepsia, y los antisépticos, esta práctica fue decisivamente facilitada.

Los primeros anestésicos consistían en narcóticos del tipo de la mandrágora: Plinio el Viejo decía de ella que era un efectivo anestésico local, si se usaba en forma de cataplasma. Durante la Edad Media, los dentistas utilizaban el beleño asimismo como anestesia local. El primer anestésico general, el éter, fue empleado por primera vez (en Estados Unidos)  Al dentista William Morton se le atribuye el descubrimiento de la anestesia, en 1844. Morton construyó un aparato para administrar éter y lo probó con un paciente al que, luego de dormir, le extrajo una muela sin que sufriera ningún dolor.

El primer empleo del cloroformo como anestésico tuvo lugar en el séptimo parto de la reina Victoria de Inglaterra. La anestesia peridural (mediante la inyección analgésica en el espacio peridural que envuelve la médula espinal) fue empleada por primera vez en 1885.

La asepsia (es decir, el procedimiento a partir del cual el paciente es alejado de los gérmenes) nació con la práctica, establecida por el microbiólogo francés Louis Pasteur, de esterilizar los instrumentos quirúrgicos a través de su ebullición. El austriaco Ignaz Philipp Semmelweis, mediante el sencillo procedimiento de “obligar a los médicos a lavarse las manos”, consiguió disminuir la mortalidad tras y durante los partos de forma dramática. La antisepsia tiene origen en 1865, cuando el cirujano británico Joseph Lister roció un quirófano con ácido carbónico para matar sus gérmenes.

El siglo XX dio a luz a un enorme número de avances por lo que se refiere a medicamentos, instrumental, métodos de diagnóstico, y nuevos tratamientos. Comenzaremos con dos medicamentos, hoy día de uso común, que han incrementado grandemente el bienestar y la expectativa de vida de las personas.

La aspirina, como tantos otros remedios, tiene un antecedente remoto en la Antigüedad: los médicos griegos recetaban a sus pacientes, para combatir el dolor de cabeza, un preparado de corteza de sauce. Como la moderna aspirina, derivada de la “salicilina” que se encuentra en los sauces, provocaba dolor de estómago. La aspirina propiamente dicha fue introducida en 1854 por el químico alemán Karl Frederich von Gerhardt, descubridor del ácido acetilsalicílico. Sin embargo, este analgésico (y antiinflamatorio) cayó pronto en el olvido, siendo redescubierto por un químico de la casa Bayer en 1893. El nombre “aspirina” deriva de una planta de la que se extrae la salicilina: Spiraea ulmaria (más conocida como “reina de los prados”).

La Penicilina  La droga maravillosa

Mientras realizaba una investigación sobre la influenza, el inglés Alexander Fleming observó accidentalmente cómo en un cultivo que realizaba las bacterias desaparecían por efecto del  Penicillium notatum. Esta observación llevaría a la concentración, elaboración y depuración 10 años más tarde por el bioquímico británico Ernst Chain, el patólogo Sir británico Howard Flore y otros científicos de la efectiva penicilina que conocemos hoy día, una de las más importantes drogas medicinales del siglo XX y probablemente de la historia de la humanidad. La Penicilina actúa tanto matando las bacterias como inhibiendo su crecimiento. Mata sólo los organismos que están creciendo y reproduciéndose.
Es eficaz contra una gama amplia de enfermedades causadas por microorganismos como los pneumococos, los estreptococos, el gonococos, el meningococo, el clostridium de tétano, y la espiroqueta de la sífilis.
Sus efectos secundarios se limitan generalmente a reacciones alérgicas que pueden preverse con seguras pruebas antes de su aplicación. En 1944 Alexander Fleming recibió en Inglaterra el título de Sir por sus aportes a la ciencia y la medicina. Al año siguiente, en 1945, se entregó el Premio Nóbel de Fisiología o Medicina a Alexander Fleming, Howard Walter Florey y Ernst Boris Chain por sus contribuciones al desarrollo de la Penicilina. Millones de personas han salvado sus vidas, al tratarse con penicilina enfermedades para las que antes no existían tratamientos seguros ni curación. En la actualidad, sin embargo, varias bacterias han desarrollado resistencia a la penicilina y a otros medicamentos y antibióticos, causando preocupación entre médicos y científicos por un posible regreso a nuestra vulnerabilidad del pasado frente a las enfermedades e infecciones.

DESCUBRIMIENTO DE ALGUNOS INSTRUMENTOS MEDICOS

Microscopio

El ser humano posee el sentido de la vista desarrollado. Sin embargo, no se pueden ver a simple vista cosas que midan menos de una décima de milímetro. Y muchos de los avances en química, biología y medicina no se hubieran logrado si antes no se hubiera inventado el microscopio. El primer microscopio fue inventado, por una casualidad en experimentos con lentes, lo que sucedió de similar manera pocos años después con el telescopio de Hans Lippershey (1608). Entre 1590 y 1600, el óptico holandés Zacharías Janssen (1580-1638) inventó un microscopio con una especie de tubo con lentes en sus extremos, de 8 cm de largo soportado por tres delfines de bronce; pero se obtenían imágenes borrosas a causa de las lentes de mala calidad. Estos primeros microscopios aumentaban la imagen 200 veces.  Estos microscopios ópticos no permiten agrandar la imagen más de 2000 veces. En la actualidad los de efecto túnel los amplían 100 millones de veces.Durante el siglo XVII muchos estudiosos de las lentes y los microscopios hicieron toda clase de pruebas y ensayos para lograr un resultado de mayor precisión. Entre los intentos fue el del italiano Marcello Malpighi (1628-1694) que en 1660 logró ver los vasos capilares de un ala de murciélago.El inglés Robert Hooke (1635-1701) hizo múltiples experiencias que publicó en el libro “Micrographia”(1665) con dibujos de sus observaciones. Sus aparatos usaban lentes relativamente grandes. El holandés Antonie van Leeuwenhoek (1632-1723),  perfeccionó el microscopio usando lentes pequeñas, potentes, de calidad, y su artefacto era de menor tamaño. Alrededor del 1676 logró observar la cantidad de microorganismos que contenía el agua estancada. También descubrió los espermatozoides del semen humano; y más adelante, en 1683, las bacterias. Durante las siguientes décadas los microscopios fueron creciendo en precisión y complejidad y fueron la base de numerosos adelantos científicos. Pero recién en el Siglo XX llegó el gran cambio, con el microscopio electrónico, que sustituyó la luz por electrones; y las lentes por campos magnéticos. El primer microscopio electrónico lo construyó el físico canadiense James Hillier en 1937 y podía ampliar las imágenes hasta 7000 veces. Se continuó perfeccionando hasta llegar a aumentar unos dos millones de veces. En 1981 surgió el microscopio de efecto túnel (MET), que surgió aplicando la mecánica cuántica, y logrando atrapar a los electrones que escapan en ese efecto túnel, para lograr una imagen ultradetallada de la estructura atómica de la materia con una espectacular resolución, en la que cada átomo se puede distinguir de otro, y que ha sido esencial para el avance -a su vez- de la microelectrónica moderna.

El estetoscopio fue inventado por el médico francés Theophile René Hyacinthe Laënnec, aunque su prototipo no era precisamente complejo: se trataba de un simple tubo de papel. En un principio, la manera de auscultar el corazón o los pulmones era asimismo la más lógica: colocar la oreja en el pecho del paciente. El diseño del estetoscopio no tiene otra explicación que evitar el pudor de las damas al auscultarles el pecho. El endoscopio fue inventado por el médico polaco Joseph von Mikulicz en 1881, pero el moderno endoscopio es una invención del indio Narinder S. Kapany. Su aparato, diseñado en 1955, dispone de fibra óptica, lo que le permite llegar más lejos dentro del cuerpo humano, con menores molestias.
Los rayos X son un subproducto de las investigaciones del físico alemán Wilhelm Roentgen, en 1895.

La primera  radiografía tomada por Róentgen muestra  la mano de su esposa Berta. Los rayos X atravesaron su carnepero no los buesos ni el anillo que llevaba. Los rayos X son un tipo invisible de radiación electromagnética. Tienen una frecuencia muy alta y una longitud de onda bastante corta, lo que les permite atravesar cuerpos opacos con facilidad.

Gracias a ellos, se revolucionó el diagnóstico de las enfermedades, especialmente de los huesos y de órganos como los pulmones o los intestinos.

En 1972 Gedfrey Hounsfield inventó un escáner que utiliza rayos X de baja intensidad para obtener radiografías. Los escáner, por este motivo, son menos dañinos que los rayos X, y su uso está creciendo. La resonancia magnética nació en 1980.

La tomografía computada

consta de un aparato rotatorio de rayos X. La información que emite este aparato es procesada por una computadora, la cual proyecta en una pantalla la imagen tridimensional de la zona del cuerpo explorada. La tomografía Computarizada (TAC), Presentada al mundo en 1971, es una de las más formidables armas de/ siglo para el diagnóstico de las enfermedades,  La resonancia magnética por imágenes (1972) es decisiva para el diagnóstico. Su versión en tres dimensiones es clave para la cirugía

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